10 Capitulo:…Perdóname…

Suspiró con pesadez, manteniendo sus brazos apoyados en los soportes del balcón, enmarcando su delicado rostro en sus manos. Ya era más de la décima vez que suspiraba en el día. Algo que comenzaba a molestarle.

¿Por qué tenía que afectarle esas palabras?... Esas pequeñas e "insignificantes" palabras que salieron de los labios de aquel joven en su regazo… Nada, eso es lo que ella debería de sentir en ese momento. Simple y llanamente no tendrían porque atormentarla tanto, no tenía por qué.

Ya había pasado más de una semana desde aquella pregunta… Una semana en la que no pudo encontrar respuesta a aquella expresión, ¿Era posible que… no le fuera tan indiferente al Uchiha?

Negó con la cabeza tras pensar en esa tonta pregunta… Claro que no le era indiferente, de seguro formaba parte de una "gloriosa" lista de chicas de las que él se había burlado. Frunció su ceño con levedad. En verdad no podía creer que ella, ella se había enamorado tan tontamente de él.

Después de todo… según su nuevo y "buen" amigo Sai, Uchiha Sasuke no era alguien del cual una persona podría confiar… después de todo, no por nada le decían "El demonio Uchiha" o "El cubito de hielo"

No podía sentir. No podía amar. Ni mucho menos, tendría la "gentileza" de siquiera… llegar a por lo mínimo, soportarla. Sasuke no sentía nada por ella, eso era algo que por mucho que le doliese, ella había aceptado.

Entonces… ¿Por qué se sintió tan confundida? ¿Por qué no supo que responder o que pensar? ¿Por qué cuando él lo preguntó… no sabía por qué su corazón empezó a palpitar?

¿El Uchiha y tú son algo? cuestionó pausadamente, casi como si las palabras le pesaran.

¿P-por qué l-lo preguntas? tartamudeó con nerviosismo la joven de ojos Jade.

El joven Taka, que en ese momento estaba recostado en las piernas de Sakura, se reincorporó con lentitud, a causa del dolor que aún sentía por los golpes. La miró con seriedad, algo totalmente distinto a la sonrisa que mostraba para adornar sus labios.

Porque… antes de golpearme… de nuevo, me susurró algo curioso agregó rascándose su mejilla derecha. No me lo esperaba de él.

Tragó en seco. ¿Q-qué fue lo que te dijo? preguntó con un poco más de seguridad, apoyando sus manos entrelazadas sobre sus piernas. Sakura aún permanecía sentada sobre sus piernas desde que el Uchiha se había marchado.

Él dijo… "Sufrirás si la enamoras" finalizó frunciendo su ceño con levedad, aún mostrando aquella sonrisa tan simple y –pedante- típica de él. ¿Por qué será?cuestionó ladeando un poco su rostro.

— "Sufrirás si la enamoras" — recitó nuevamente con un hilo de voz.

No sabía lo que significaban aquellas palabras, y dudaba con gran seguridad de que Sasuke Uchiha, se refiriera a que la amaba y la quería para él. Frunció su ceño con levedad.

Claro que eso era imposible, quedó muy claro que Sasuke solo la quería para acostarse con ella… y ahora que lo había hecho, no debería de importarle menos que un comino, ¿Verdad?

Pero… ¿Acaso no recuerdas el ataque de celos? — resopló aquella pregunta en su interior.

No fue nada… No estaba celoso, de seguro solo quería que ella sufriera un poco más. Y el solo hecho de no querer que ella amara a otro, era porque… era porque.

¿Por qué? — repitió la misma voz de su interior.

Porque quería que ella siguiera llorando… por su causa, eso era todo… Además.

Ella debería de estar furiosa con esas palabras, pero… ciertamente, Sakura no se sentía así y eso comenzaba a confundirla cada vez más. Suspiró nuevamente sin quitar la vista del alba. Francamente, odiaba no lograr ponerse de acuerdo ni siquiera con sus sentimientos… ni mucho menos con sus pensamientos.

Después de todo… ¿Como debería sentirse? ¿Feliz, triste o enojada?

¿Debería de pensar una y otras formas de desquitarse… o siquiera maldecirle por todo el daño?

Acaso… ¿Eso era lo que ella debería de hacer?

Maldecía mentalmente su indecisión, ¿Tan difícil era saber cómo se sentía? ¿O lo que tenía que hacer? Respiró de forma profunda, dándole la espalda al paisaje, colocando sus manos a ambos lados de su cuerpo, apretando con suavidad la baranda del balcón.

Por supuesto que debería sentirse molesta. Y aun así… algo le decía que estaba equivocada… pero, ¿Seguir escuchando a su corazón? ¿Eso sería lo correcto… tras sufrir un fuerte dolor en este? No, ella estaba convencida.

O por lo menos, eso era lo que le había dicho Sai. "El amor hace que seamos ciegos, aun en los peores momentos" El sol comenzaba a elevarse. Ignorándo ese acto, la joven de ojos jades se limitaba a tiritar por el frió de la mañana.

"Él solo te quiere usar" Apretó con fuerza la baranda "Y cuando lo haga, solo querrá burlarse de ti" Agitó levemente su cabeza, abrazándose a sí misma para brindarse calor.

Con mucho esfuerzo, intentaba que las lágrimas no escaparan de sus ojos. No quería llorar, por lo menos no -más- por él. Con lentitud, sus pasos la guiaron hasta su habitación, cerró el pestillo de la puerta del balcón.

Fría y oscura se encontraba su habitación, aunque no era de extrañarse por el comienzo del amanecer y las gruesas cortinas color perla que cubrían todos los vidrios de su pieza. Buscó con dificultad su móvil, en la repisa sobre su cama.

—Las tres de la madrugada — susurró sintiendo como repentinamente el cansancio se apoderaba de su cuerpo.

"Te protegeré… lo prometo, nadie te hará daño" Sonrió con tristeza, sintiendo como su cuerpo cedía ante el sueño… Esa frase la había escuchado el día en que lo conoció.

El primer día de clases… de su pesadilla, y de su primer beso.

Con lentitud se recostó en su cama, cubriéndose con la misma velocidad del frío. En un principio, aquella frase la había llenado de mucha calidez, de mucha paz y sobre todo, de mucha seguridad.

Pero ahora… ¿Qué se puede sentir? ¿Qué se puede pensar con claridad? Aún sentía un fuerte sentimiento por el Uchiha, aunque éste –según Sai- no se lo merecía. Debería de odiarlo por lo que le hizo a ella. Debería de odiarlo por herir a Sai.

Y sobre todo… Debería de odiarlo por haber jugado tan cruelmente con sus sentimientos. Sakura temblaba, mientras ocultaba su rostro entre las sabanas. No era por el frió de esa mañana, porque finas lágrimas escapaban de sus ojos, dejando un pequeño sendero cristalino, humedeciendo sus mejillas y la almohada al caer.

Dolía… dolía mucho saber que aquella persona que la joven Haruno amaba, la lastimara tanto. Su mano izquierda apretaba con fuerza la vestimenta blanca de la cama, mientras que su mano derecha apretaba la tela de su pijama, en la zona de su corazón.

Estaba acostada dándole la espalda a la puerta, dejando solo visible una cabellera rosa sobresalir de las sabanas… muy poco le importaba si alguno de sus padres entraba a su pieza, y la escucharan y vieran llorar.

Después buscaría una excusa razonable, si eso llegara a ocurrir… pero, por ahora, lo único que ella le provocaba hacer, lo único que ella necesitaba con desesperación era:

Sacar todo ese dolor, que hace mucho tiempo intentaba salir de lo más profundo de su cuerpo… Pero, por desgracia, nada era fácil para ella. Por lo menos, en aquellas cuestiones referentes al amor, nunca fueron sencillas.

No era justo que ella siempre sufriera por eso. No era justo.

"Te protegeré… lo prometo, nadie te hará daño"

Volvió a recordar sin poder evitarlo, recordando también la pequeña sonrisa que él había formado tras decir esa oración… No debió recordar eso, porque eso solo lograba que aquella herida doliera aun más. Definitivamente, Sasuke Uchiha era su verdugo.

Soltó un leve quejido por lo último que pensó. Su respiración comenzaba a agitarse de forma creciente, su cuerpo seguía temblando por su nerviosismo. Nerviosismo porque la descubrieran en ese estado, mientras que la mano que cubría su pecho, trataba de forma inútil, aliviar el dolor de su corazón.

El dolor en su pecho no quería desaparecer, y con ello la tristeza y la rabia se acumulaban cada vez más… No era justo que ella tuviera que sufrir así, no era justo. Tenía que hacer algo… tenía que saber cuál era el verdadero propósito del Uchiha.

Sasuke Uchiha no puede ser tan cruel como todo el mundo lo pinta ¿Verdad?... Debe de haber algo más que lo llevara a eso, algo oculto… Tiene que haber algún motivo para ello.

Negó con la cabeza sin dejar de sollozar, ¿En que estaba pensado? Él no se molestaría porque alguien se acercara a ella… solo era un objeto… un simple juguete de aquel "niño" malcriado… Y como todo niño, al final se cansaría de ella y buscaría un juguete mejor y mucho más divertida que ella.

Apretó con aun más fuerza el agarre en su pecho, sintiendo como sus uñas se incrustaban en su piel. Dolía… dolía mucho saber que no era nada especial… que solo era una más de esa larga lista, con quienes Sasuke se había acostado.

Muchas, tal vez hubieran deseado formar parte de aquella lista, de ser tocadas por el grandioso Sasuke Uchiha, el chico más popular y fuerte del instituto… aquel joven que robaba suspiros de los labios femeninos, aquel chico malo que todas sueñan con tener.

Debería ser un sueño, no… un privilegio formar parte de esa lista…pero…

¿De qué valía todo eso? Cuando se es tan frió y tan insensible como lo es ese pelinegro… ¿Cuál era el valor de aquello?

Un nuevo sollozo escapó de sus labios… Nada, eso era lo que valía tanto ella como él… Ella por dejarse llevar por una simple y tonta emoción…, mientras que él, por lástima y lujuria.

Nunca lo iba a perdonar… era la promesa que soltaba al aire, procurando no ser oída por sus propios padres. Definitivamente tenía que superar aquello, aunque sería muy difícil cumplirlo. Sí, ella lo sabía muy bien, ¿Pero qué puede hacer?

Definitivamente era inútil hablar con el azabache, le era algo imposible estar parada frente a él, aguantarse las ganas de llorar, de sentir que su cuerpo pudiera ceder, cayendo de rodillas ante él, mientras éste se burlara de ella en su cara.

Escribirle una nota sería más tonto aun. Lo más seguro, sería que apenas leyera el remitente desecharía la carta sin dudarlo, sin siquiera tomarse la molestia de leer lo que posiblemente, eso haya sido lo más duro que pudiera escribir.

Finalmente… reclamarle con ayuda de un tercero, eso no sonaba tan mal, lo admitía, la dueña de los ojos jades admitía con todas sus fuerzas que quería gritarle, reclamarle hasta que su garganta se secara y los oídos del pelinegro sangraran. Pero no… ella era cobarde en ese aspecto.

Además… ¿Qué es lo que realmente buscaba de eso?

¿Una explicación? ¿Un motivo? Eso sería lo ideal… pero Sasuke nunca le daría el gusto de dársela. Entonces… ¿Por qué necesitaba tan desesperadamente saber la razón?

Amor…

Sí… tal vez, puede que ese sea el motivo, mas eso era un sueño imposible… Él no la amaba ni mucho menos estaría pensarlo hacerlo. Ahogó un fuerte quejido mordiendo su labio inferior, había sentido una fuerte punzada en su corazón.

No puede pedir amor…

No puede pedirle una explicación…

No puede seguir amándole mucho más…

Entonces… ¿Qué sería lo que realmente desea su corazón?

¿Qué puede pedirle a Sasuke Uchiha?

OOOO

—Sakura-chan, luces muy cansada… ¿Estás bien?—cuestionó con preocupación la joven pelinegra.

Bostezó. —Estoy bien — dijo Sakura mirándola con una sonrisa cansada. —No pude dormir bien, eso es todo.

La joven Hyuga frunció levemente su ceño. Comenzaba a molestarle que le mintieran en su cara, porque eso era lo que hacía justo ahora la joven de cabellos rosa, mentir.

Hinata sabía desde hacía mucho tiempo, que algo molestaba a su amiga, tal vez no sabía mucho con lujo de detalles, pero había logrado enterarse de que el causante de aquello era el Uchiha, el mismo Neji lo había dicho.

Interiormente agradecía haber pasado por la habitación de su primo, con solo la humilde e inocente tarea de llevarle algo de comer, tanto a él como a Suigetsu-kun, ya que estos estaban reunidos por un trabajo.

Pero… solo unos pocos segundos, unos escasos segundos antes de que esta siquiera tocara la perilla de la puerta, escuchó el nombre de su amiga dicho por la voz de su primo… con un claro tono de lástima…

Hinata estaba en la cocina, preparando unas cuantas tazas de té para su primo y su invitado. Después de todo, Neji le había pedido ese favor. No podía negarse, ya que él mismo la cuidaba como si se tratara de su propia hermana.

Unos pocos minutos después, una pequeña bandeja con tazas de té y unos cuantos pasteles de arroz estaban en sus manos. Con una pequeña sonrisa se encaminó hacia la habitación del Hyuga.

Unos pocos pasos bastaron para que llegara a su destino, sintiendo un poco de alivio al llegar y pronto dejar la aunque pequeña, pero pesada bandeja en el escritorio. Dejó la bandeja en un muro cercano a ella, dispuesta a abrir la puerta, cuando escuchó unas pocas palabras de la habitación.

Vamos Neji… ¿Me vas a decir que ahora es que te das cuenta?escuchó la voz del joven de cabellos blancos Sasuke nunca fue muy cuidadoso con eso.

Aunque me hubiera dado cuenta… ¿Crees que me importaría?respondió el de cabellera castaña.

Gruñó levemente. No seas tan tosco Hyuga reclamó el joven de ojos violetas, sonriendo de forma burlona no conseguirás novia si sigues así.

Negó con la cabeza indignada, un leve rubor había aparecido en sus pálidas mejillas. No era correcto escuchar conversaciones privadas, ya sean muy tontas o no, conversaciones son conversaciones.

Acercó decidida su blanquecina mano en la perilla de la puerta, mientras que con la mano libre, tomaba con cuidado de la bandeja que había abandonado en la mesa. Comenzó a girar la perilla con calma, tenía que entrar de una vez.

¿Sabías que Sasuke tiene una nueva presa? ¿Una tal Sakura Haruno? Su cuerpo se mantuvo inmóvil al escuchar el nombre de la joven…

¿Sakura-chan?… ¿Qué pasa con Sakura-chan?pensó preocupada. Tal vez debería de venir más tar…

¿Sasuke está manipulando a Haruno?cuestionó el joven Hyuga ¿Cómo lo sabes?

¿Irse? Tal vez eso pensaba hacer la hermosa pelinegra, pero no podía irse de allí sin saber que podría haberle ocurrido a la dueña de los ojos jade, claro, si es que algo le había pasado.

¿Vergüenza? de eso se encargaría de sentir después, por ahora el único sentimiento que ocupaba al 100% de su cuerpo era la preocupación… Tal vez más tarde se pueda arrepentir por lo metiche que pueda verse justo ahora. Pero se arrepentiría mucho más, si no supiera que es lo que le pasaba a la joven Haruno.

El joven de ojos violeta respiró de forma profunda. Yo vi al idiota de Sasuke salir más de una vez de la casa de Haruno comentó un tanto burlón al parecer le iba muy bien, porque siempre salía sonriendo.

Hinata apretó con fuerza la perilla entre sus manos, ¿Sasuke se aprovechaba de ella? eso era lo más seguro, pese a que sabía los sentimientos de su amiga por el azabache, pues… ella sabía que la Haruno no se entregaría tan fácil.

Ella no era así… Sakura-chan nunca haría algo así.

¿Por qué piensas que tuvieron que haber hecho algo? cuestionó Neji después de todo, el hecho de que estén juntos en su casa no quiere decir que fueron directamente a estar juntos… idiota.

No ofendas "Santurrón"… que no eres del todo un santo dijo sin quitar su sonrisa pícara porque solo una vez… solo una sola vez de muchas veces, él salió enojado… o por lo menos eso parecía estar. De seguro en esas veces la Haruno sacaba las garras finalizó riendo.

Sus finas cejas se fruncieron. Como detestaba los pensamientos de aquel joven, ella tenía mucha paciencia, solo Dios sabía cuanta paciencia tenía esa joven pelinegra, pero nunca podía soportar por mucho tiempo a ese chico de cabellos blancos.

Sus ganas de entrar y gritarle de que no se atreviera a insultar a su amiga eran grandes, pero no podía hacerlo, o por lo menos no ahora. Debía terminar de escuchar la conversación, por lo menos hasta que terminará el tema de Sakura.

Un quejido salió de sus labios ¿Por qué hiciste eso? cuestionó el de cabellera blanca.

Hump expresó el Hyuga. No hables así… y menos de esa forma sentenció.

Después de escuchar aquello, tocó la puerta como pudo y entregó la bandeja de té en las manos de su primo… Al parecer el té debió de enfriarse mientras escuchaba la conversación, ya que escuchó los pasos de su primo pasar de su habitación a la cocina.

Pero poco le importó ese detalle, ya que solo podía sentir una gran cantidad de pena y preocupación por su amiga… ¿En verdad… eso es cierto? De cualquier forma, eso tendría que decírselo la joven Haruno… ella no forzaría nada, solo al menos que ella la viera llorar.

Ahí es cuando actuaría con la interrogación y el consuelo de su parte.

—Ok, pero me dirás si algo te pasa… ¿verdad? — cuestionó la Hyuga mirándola con preocupación. Tenía que estar segura… de que confiaba en ella.

—Claro Hinata-chan — respondió con una sonrisa.

Una pequeña sonrisa adornó el rostro de la joven Hyuga, por lo menos sabía que la Haruno confiaba en ella. Luego buscaría más información de los sucesos con el Uchiha, muchos más detalles que solo podría responder una persona.

Aunque sacarle información a esa persona… le sería muy difícil, después de todo, Hinata nunca pudo hablar con él sin estar nerviosa ni tartamudear.

OOOOO

La fina luz del sol entraba por las ventanas del aula de química; un aula vacía y poco utilizada en el instituto, o por lo menos para usos educativos. Ya que ese era el lugar predilecto para un par de jóvenes. Sus intenciones nunca eran buenas, eso lo sabían todos en el instituto.

Habían permanecido ocultos en aquella aula, ya que lo que estaban a punto de hablar no podía ser escuchado por nadie más… Su plan estaría en graves riesgos si llegaran a ser descubiertos antes de actuar.

Y la meticulosidad y suficiencia… Eran dos de muchas "virtudes" del joven pelinegro.

—Todo está listo— sentenció el chico de ojos negros—solo falta meter a la ilusa en el plan.

—Si acepta, esto nos caería como anillo al dedo, Sai — comentó con una sonrisa el joven de cabellos castaños. —Espero que tu plan no falle — agregó en tono burlón.

El pelinegro frunció con levedad su ceño antes de sonreír y mirar como el castaño borraba la expresión de su rostro.

—Tal y como tu plan de destronar al Uzumaki — dijo haciéndose el inocente — debió de costarte mucho haberlo planeado, Kiba-kun

—No molestes —dijo molesto el chico de mirada perruna, provocando solo que la sonrisa del pelinegro se ensanchara aún más… siempre tenía razón. —Sino hubiera sido por el demonio de Sabaku no Gaara… lo más seguro es que su equipo hubiera sido eliminado.

—Como digas — agregó mirándolo con burla.

Ellos eran intocables… nadie podía hacerles frente… nadie podía siquiera acercarse a ellos sin sufrir las consecuencias.

De tan solo pensar, estar en contacto con ese grupo, provocaba escalofríos en la columna, nerviosismo en cada rincón del cuerpo y miedo de ser desterrado por el resto del estudiantado. Sí, definitivamente "Hebi" no era un grupo muy bien aceptado en Konoha High School, pero… ¿qué podían hacer contra ellos?

¿Acusarlos con los directores? Eso no servía para nada, ya que ellos tienen un "pase" seguro de hacer lo que se les venga en gana, ser los niños mimados de padres más que millonarios, les daba ventaja… mucha ventaja. Pelear contra ellos sería un error, ser expulsado sería lo mejor que te puede pasar.

Ser acosado por el grupo es lo peor… O por lo menos, así lo era en un tiempo, todo cambió con la llegada del Uchiha en el instituto. Y con su llegada todo comenzó a cambiar. Pocos alumnos respetaban a "hebi", pocos alumnos los veneraban y sobre todo… muy pocos alumnos los recodaban.

Sí… el Uchiha ya se había ganado grandes enemigos apenas puso un pie en el instituto, pero eso nunca le importó en lo más mínimo al joven pelinegro. ¿Meterse con él? No era buena idea, Sasuke los golpeaba… Pese a ser tres contra uno, siempre el Uchiha tenía la suerte de ser ayudado… de ser apoyado por uno de los que fueron sus seguidores.

Luego de eso, se sumó el Uzumaki, con la sorpresa de ser viejos amigos de su infancia… y luego, la traición… Suigetsu y Juugo abandonaron el grupo para estar con ellos. Provocando que el odio del pelinegro incrementara aún más.

Maldecía una y otra vez al dueño de la sonrisa arrogante, y lo maldijo aun más cuando reveló el nombre de su grupo en toda la plaza del instituto… "Taka"… TAKA… Ese era su maldito apellido y el Uchiha nombró así a su grupo, solo para molestarlo de seguro, aun más si es que se podía. Proclamándose como el mejor y más temible grupo del instituto.

Desde ese día juró que algún día le vencería… que algún día podría reírse del Uchiha bajo sus pies. Que algún día, él volvería a ser el mejor.

— ¿Estás seguro de que ella lo hará?—cuestionó el de pelo castaño cruzándose de brazos —Haruno parece ser muy Santurrona—dijo retomando la conversación.

Sacudió levemente su cabeza, su mente se había dejado llevar por los recuerdos tan penosos del pasado… Quería vengarse, sí, pero todo a su tiempo. Tenía que quitarle esa sonrisa tan pedante y superiora que usaba el Uchiha contra él.

¿Y qué mejor venganza… que usar a la novia del Uchiha menor? Una sonrisa cínica se asomo en sus labios.

—Tú solo confía en mí — dijo el pelinegro de la sonrisa falsa—está tan frágil y tan triste que hará lo que sea que… Sai-kun le diga — finalizó burlándose de la formalidad de la joven.

Sus ojos ocultos bajos su parpados, tratando de afinar lo más que podía su sentido de audición, sus brazos estaban cruzados y apoyado sobre su amplio pecho. Definitivamente, agradecía con creces ser enviado a la sala de castigo, escuchar aquella conversación le resultaba muy tentadoramente favorable para sus intenciones.

Ganar la confianza del Uchiha sería mucho más fácil de lo que pensó. Sonrió levemente por su pensamiento, pronto… muy pronto tendría su recompensa… pero la paciencia es una virtud muy escasa. Qué lástima que eso no le importe mucho al joven.

Abrió lentamente sus ojos al escuchar los pasos del Taka y el Inuzuka, con calma se alejó de la pared en la que había estado afirmando su cuerpo, momentos antes de escuchar el comienzo de la conversación.

Sonrió nuevamente al hacer clic en el pequeño aparato entre su mano izquierda… Sí, puede que esa pequeña grabación lo ayude en algo. Guardó rápidamente el artefacto entre sus bolsillos del pantalón escolar, ocultando al mismo tiempo sus manos en dicho lugar.

Antes de que éste pudiera comenzar siquiera su marcha, escuchó la puerta de madera deslizarse lentamente, la misma puerta en la que hacía unos pocos minutos estaba a su lado. Revelando al principio una oscura melena negra salir de esta.

—Ya sabes lo que tienes que… —mas su frase quedó cortada al mirar al joven parado frente a él.

— ¿Qué te sucede Sai-kun? —dijo extrañado el acompañante del pelinegro al verlo inmóvil en la puerta, frunció el ceño mientras se acercaba a el Taka. —Mira que tenemos que…

No pudo terminar al tener tapada su boca con la mano del pelinegro, mientras de forma casi desesperada lo acercó a su cuerpo, dejando prisionera su cabeza y cuello con la mano izquierda del Taka, quien reaccionó rápidamente al sentir al joven castaño acercarse a él. Mordió de forma interna sus mejillas, aguantado de ese modo cualquier impresión de sorpresa en su cara.

Para luego como de costumbre… sonreír de forma falsa.

— ¿Qué haces por aquí, Sempai? —cuestionó "cortésmente" Sai, haciendo un poco la presión en su agarre, sintiendo resistencia de parte del Inuzuka.

El joven lo miró fríamente por unos pocos segundos, antes de alejarse de aquel pelinegro. Ya no tenía por qué seguir estando allí, lo que había "encontrado" valía mucho más de que pudo haber conseguido por sí mismo.

Sonrió para sus adentros al sentir un par de miradas rabiosas en su persona, sabía muy bien que ellos no se quedarían de brazos cruzados… Pero estaba seguro, de que no intentarían nada contra él. Después de todo… "No tiene" pruebas en su poder… por lo menos al pensar de aquellos jóvenes.

Estaba más que seguro… que todo esto… terminaría a su favor.

OOOOOO

El tiempo transcurrió más rápido de lo que pude darme cuenta… Y agradecía ese buen gesto que el tiempo me regalaba. Tenía sueño, no había podido dormir muy bien la noche anterior ni las noches anteriores a esa. Todo por culpa de las misma palabras que había pronunciado Sai-kun… y por las misma palabras que había pronunciado Sasuke-kun.

Negué con la cabeza molesta conmigo misma. No era el momento de estar pensado en ese Uchiha, así que volví a concentrar mi mirada en el libro de historia que tenía entre mis manos. ¿Había dicho que el tiempo pasó volando? Pues eso era verdad.

Puesto que la clase de historia era la última del día. Miré disimuladamente el puesto a mi derecha, buscando con cuidado de no ser descubierta, la razón por la cual el Uchiha no había vuelto a entrar en clases luego del segundo descanso.

Se me hacía muy extraño que tanto él como Uzumaki-san tampoco hayan entrado. Agité de nuevo mi cabeza, eso no me importa… no me importa… me repetía mentalmente sin despegar la mirada del libro de historia.

Leyendo una y otra vez los párrafos a leer e interpretar. Ya había terminado el ensayo, demasiado pronto para mi desagrado, ya que solo podía pensar en la razón por la que no estuviera el Uchiha… y la razón por la cual Sai me miraba con aquella mirada tan… tan difícil de interpretar, incluso para mí.

Doy un pequeño brinco en mi asiento al escuchar la campana de salida sonar. Con calma empiezo a guardar mis cuadernos y mi lapicera. No tenía muchas ganas de caminar hasta mi casa, tenía mucho sueño y quería aprovechar todo mi tiempo para descansar.

Siento una cálida mano posarse en mi hombro que hizo que volteara mi rostro, para toparme con unos ojos color perla llenos de preocupación.

—Hinata — susurré al verla parada frente a mí.

— ¿Nos vamos? — cuestionó de forma dulce.

Sonreí levemente. —Claro —dije tomando mi mochila y levantándome de la silla.

Salimos del aula sumidas en un silencio incómodo, un silencio extraño en nosotras y extrañamente largo también. De vez en cuando miraba de reojo a mi pelinegra amiga, notando en su rostro mucha preocupación dirigida a mí.

Suspiré levemente para luego sonreír con ironía… No podía engañar a Hinata-chan por mucho más tiempo. Lo más seguro es que ella sepa que no me encuentro bien, y las excusas del insomnio no son muy efectivas cuando tu propia madre es enfermera, una persona capaz de saber cómo preparar una infusión para dormir.

—Hinata-chan yo… —comencé a decir —yo quiero que sepas que… — mas fui interrumpida por un fuerte empujón en mi hombro izquierdo, provocando que tropezara contra la pared del pasillo lastimando mi espalda.

—Tengan cuidado—susurró Hinata enojada con sus manos posadas en su pecho—pudieron habernos tirado por las escalera—exclamó un poco más fuerte al mirar las escaleras a escasos centímetros de nosotras.

—Lo siento mucho, Hyuga-chan —exclamó un chico sin dejar su paso rápido, no pude verle muy bien el rostro — pero no todos los días ves a Uchiha-sempai y a Sai Taka peleando.

El dolor que sentía se desvaneció por unos segundos… ¿Uchiha?… ¿Había escuchado bien? Sasuke… Sai ¿Sasuke está peleando… contra Sai?

—Hinata-chan — dije mirándola con preocupación.

—Sí — asintió levemente antes de seguir el camino que el chico había tomado.

Sasuke… no te atrevas a lastimar a Sai-kun… —rogaba en mi interior… solo espero llegar antes de que todo empeore.

OOOOO

Diez golpes… diez golpes bastaron para que la pelea terminara, marcando al perdedor en humillación al no poder acertar ni un solo golpe en su contrincante… Su labio inferior estaba roto, dejando caer de este, pequeños caminos de hilillos rojos caer por su quijada.

Le dolía mucho su abdomen, mientras que sus brazos no le paraban de palpitar de dolor. Por suerte, el Uchiha nunca fue tan despiadado como para golpearle también en sus piernas, permitiéndole a este huir de allí rápidamente.

Pero nunca lo hizo, y Sasuke comenzaba a sospechar en grandes creces que algo había tramado el Taka… Ya le parecía extraño ser citado en la plaza del instituto… le parecía extraño que "Sakura" le dejara una nota pidiéndole que hablaran.

Todo era una clara pista de una trampa y éste, nunca se dio cuenta de ello. Enojado miró su mano izquierda, tal y como lo pensó… sangre… no le extrañaba de que hubiera sangre en su mano, ya que con esa mano se encargó de romperle el labio al Taka al pronunciar aquellas palabras…

Golfa descarriada…

Así fue como ese maldito la había llamado… Así es como ese mal nacido se había atrevido a llamar a Sakura. Y justo frente a sus narices, no supo cómo ni cuándo se había levantado de la sombra del roble, para luego estar cara a cara con el Taka.

Quien decía casi a gritos que Sakura era suya… que ella solo hacía lo que éste quisiera que hiciera… y que no era más que una maldita golfa descarriada que pasaba por sus "prolijas" manos.

No pudo aguantar mucho más tiempo sin golpearlo, y antes de darse cuenta, ya se encontraba dándole el tercer golpe en el abdomen al Taka, mientras el Uzumaki se encargaba de que Inuzuka no interviniera. Poco se dio cuenta cuando los alumnos empezaron a reunirse a su alrededor… pero eso poco le había importado, lo único que quería hacer en ese momento… era sacar el nombre de la joven Haruno de los labios de aquel despreciable.

Su ceño se frunció con fuerza al volver a recordar la sonrisa del Taka al pronunciar ese "sobrenombre" tan humillante para la Haruno… Con pasos calmados se acercó al pelinegro que yacía en el suelo abrazando su abdomen… tratando de protegerlo de más golpes.

Sonrió de forma intimidante al tomar el cuello de la camisa de éste y levantarlo, los gritos de los alumnos vitoreando y pidiendo un último golpe, hacían eco en su mente… Eso le parecía muy tentador… y claro que estaría dispuesto a dárselos a su… "público" si eso es lo que piden.

Sin quitar su sonrisa, el Uchiha menor acercó su cara al oído del Taka, lo que iba a decirle… no podía ser escuchado por nadie más.

—Entiéndelo de una vez… Sakura es solo mía — finalizó alejando su rostro para expandir su brazo izquierdo y preparar su golpe. —Dulces sueños…Taka —agregó frunciendo el ceño mientras acumulaba más fuerza en su puño.

— ¡Detente!—escuchó una suave voz proveniente de la entrada del edificio, agitó su cabeza levemente para luego golpear al Taka. — ¡Sasuke detente!—su puño se detuvo a escasos centímetros del rostro de Sai.

¿Sakura?—pensó el Uchiha con una clara impresión en su rostro.

Miró por última vez el rostro del Taka, notando una sonrisa burlona en sus labios, una sonrisa burlona que le habría encantado borrar de un solo golpe. Contra su voluntad, soltó bruscamente el cuello de la camisa del Taka, cayendo éste de rodillas en el suelo mientras el Uchiha ocultaba sus manos en sus bolsillos.

Escuchó los pasos desesperados de la joven de ojos jades acercarse a él, pero muy bien sabía que no iba a verlo justamente a él. Apretó con fuerza sus puños ocultos en sus bolsillos, forzando sus emociones a mantenerse ocultas bajo una máscara de indiferencia que adornaba su rostro.

—Sai-kun, ¿estás bien?—susurró con preocupación la Haruno al llegar junto al pelinegro.

—Ahora lo estoy, Sakura-san—dijo mirando al Uchiha con burla.

Demonios, ¿Por qué justamente ella tenía que aparecer? Desvió su mirada de aquella escena, aún sintiendo la molesta mirada del Taka posada en él… Le dolía su pecho y no sabía por qué, se sentía vacío y no encontraba una explicación.

¿Por qué se sentía así? Acaso… ¿Era por ella?

Negó con la cabeza aún sintiendo aquella molesta presión en su pecho, tenía que irse… tenía que alejarse lo más pronto posible de ella, de lo contrario… no sabría decir que pasaría.

Sasuke giró sobre sus talones, dándole la espalda a la "pareja" que estaba frente a sus ojos. Comenzó su andar sin mirar atrás, ignorando las miradas curiosas de los alumnos y los molestos cuchicheos por la causa de su pelea, solo eran… gente molesta.

— ¡No te atrevas a irte!—escuchó una voz temblorosa a sus espaldas, logrando detener su paso.

No tenía intenciones de girarse… no quería ver esa escena… o la quería ver a ella con él.

— ¿Qué quieres?—dijo fríamente sin reparar en mirarla.

—Quiero que le pidas perdón a Sai—sentenció con su ceño fruncido acercándose lentamente hacia al Uchiha. —Ahora.

Él Uchiha embozó una sonrisa irónica… ¿Perdón? ¿Ella quería que le pidiera perdón… a él? Lentamente giró su cuerpo hasta quedar frente a frente con la Haruno, sintiendo una gran amargura al ver sus grandes ojos jades, cristalinos por las lágrimas que amenazaban con salir.

Lamentaba no poder cumplir con su petición… Y lamentaba mucho más lo que estaba a punto de hacer…

— ¿Quieres que pida perdón?—arqueó una ceja tratando de parecer divertido —está bien—dijo sorprendiendo enormemente a la chica.

— ¡Teme, cuidado con lo que dices!—intervino el rubio al sospechar las intenciones del azabache, — ¡Teme! — mas fue ignorado.

— ¿En serio? — cuestionó esperanzada sintiendo su corazón palpitar cada vez más fuerte.

—Claro—dijo apretando sus puños ocultos. —Perdóname Sai por joderte, no sabía que eras tan marica como para no saber defenderte — dijo mirándolo con rabia —Perdóname por ser mejor que tú… Perdóname por no ser tan jodido como tú con los demás… Ah y Perdóname Haruno, por no poder sentir nada por ti — finalizó mirándola de forma inexpresiva — ¿algo más? O quieres que yo…

No pudo terminar su frase… las lágrimas habían logrado escapar, su mano yacía levantada frente a ella y frente al rostro de aquel pelinegro. Podía ver claramente la marca roja, que había dejado su mano en la mejilla derecha del chico.

No se había dado cuenta cuando lo había golpeado, hasta sentir el ardor en su palma seguido del gritillo de asombro de algunos alumnos y sus lágrimas caer en su piel. Lo había abofeteado y aquello… le había dolió incluso más que a él.

Le dolía… le dolía mucho la acción que había tomado la joven Haruno contra él… pero no la culpaba… él la había herido incluso más de lo que creyó, su rostro aun permanecía levemente ladeado, mientras que la joven de cabellos rosas se había alejado casi enseguida de él al golpearlo.

Posó con disimulo su oscura mirada sobre ella, mientras con su mano se encargaba de tranquilizar el ardor en su mejilla… Miedo… se sorprendió mucho al ver reflejado en aquellos orbes jades el miedo… Sakura le temía, le tenía miedo a él.

Apretó sus parpados con fuerza antes de darle la espalda nuevamente para dirigirse a la salida… Le temía… Estaba asustada de él… y eso, lo había provocado él solo.

—Teme, ¿estás bien?—escuchaba la voz de Naruto acercarse a pasos rápidos hacia él — Teme.

—Naruto—comenzó—no me molestes—agregó girando su rostro levemente, fue ahí cuando se dio cuenta de que se había alejado hace mucho del instituto… y se encontraba en el parque de Konoha.

—Sasuke ¿Estás…? —mas la pregunta murió en sus labios al ver las oscuras cejas fruncirse antes de ver a su amigo desaparecer entre la multitud de personas…

Se quedó cabizbajo mientras apretaba sus puños… Se sentía mal por su amigo… y lo peor, era que no podía hacer nada animarlo… porque era la primera vez que veía los ojos del Uchiha.

—Tan cristalinos…—susurró Naruto mirando con tristeza el cielo.

Todo… no pudo haber terminado peor…