Disclamer: Todos los personajes, hechizos y etcéteras de este Fic son propiedad de Jk Rowling, yo únicamente los tomé prestados para jugar un ratito con ellos y escribir esta historia... quizá con Draco me quede un ratito más (shhh)


Cap 11: Heridas de Guerra

Una Guerra no pasa así nomás por la vida de sus sobrevivientes. Una Guerra deja marcas, deja heridas, deja cicatrices, ya sea grandes o pequeñas, superficiales o internas, en el cuerpo o en el alma, pero nadie sale libre de ello, ni siquiera Pansy Parkinson…aunque seguramente el noventa por ciento de Hogwarts discutiría lo contrario. Pero la verdad era que Pansy también llevaba consigo sus heridas, heridas que no puede sanar con magia, heridas por las cuales no puede gritar pidiendo ayuda, heridas que nadie nota, que nadie cree que allí pudieran estar. Porque las de Pansy son heridas del alma, pero de igual manera las sufre, y de igual manera le duelen. No veía la pérdida de sangre, entonces se le hace débil el espíritu por la pérdida de un flujo vital invisible. Llenándose de conmiseración hacia ella misma, estaba herida de muerte y nadie parecía verla herida, caída, lastimada… nadie iba a su rescate. Al principio pensó que se debía a que cada uno debía ocuparse de sus propias heridas, pero después lo notó, todos corrían para ayudar a otro, para parar el sangrado, y nadie reparaba en ella. Tuvo que asumir que nadie vendría voluntariamente a reparar su herida del alma, simplemente porque nadie la veía. Entonces pensó en que debería curarse a ella misma, porque no tenía otra opción.

En la desesperación buscó quitar un clavo con otro, sin darse cuenta que lo único que lograba era hacer esa herida más grande. Buscó la cura en la acusación al causante, pero ¿acaso el Wizengamot lo procesaría por haberle dañado el orgullo o los sentimientos?

Pansy había sufrido mucho por amor… por Theodore Nott. El castaño ojiverde había sido el primero en verla más allá de un objeto de deseo, lo que provocó que la muchacha se perdiera inmediatamente en sus encantos. Pero como antes dije, la guerra deja secuelas y ella eligió el bando equivocado logrando que Theo la dejara, "avergonzado de quién tenía al lado" según sus propias palabras… ¡ella las podía oír con tanta claridad todavía!

Hacía algún tiempo, la herida de aquél corte parecía haber cicatrizado gracias a alguien más, otra persona era capaz de acercarse a ella y las renovadas ganas de volver a sentirse querida la sobrepasaron y volvió a entregarse por completo -aunque él siquiera lo sospechara-. Y ahora esa cicatriz se volvía a abrir, la sangre volvía a brotar formando una hemorragia interna que no la dejaba respirar, pero nadie lo notaría, claro. Era Parkinson, ella mostraría su mejor sonrisa, y asentiría como una tonta a las excusas que le daban. Pero era mujer y sabía darse cuenta de las cosas, podía notar que los ojos de aquél muchacho brillaban de manera especial dirigiéndose a la mesa de los leones, y esas miradas eran como puñales que le revolvían la herida.

-¿Qué hay tan interesante en la mesa de los leoncitos? –canturreó fingiendo desinterés

-Fantaseas, Pansy –se tensó Draco

-Oh, de ti ya no me sorprende –comentó divertida- aunque me dejes afuera de tus asuntos, te conozco lo suficiente para darme cuenta –Draco tragó grueso, y la morocha le guiño el ojo- Pero ¿Tú, Blaise? –hubo un pequeño temblequeo en su voz, pero ninguno pareció notarlo… ella agradeció que fueran hombres

-No sé a que te refieres –respondió despreocupado el aludido

-¡Vamos, Blaise!, a menos que le estés clavando los ojos a la presa de tu amigo –esta vez fue más fácil disimular, teniendo como "ayuda" la risa de Draco ante el comentario

-Por eso me negaba a tener amigas mujeres –se quejó bromeando el rubio –Creo que tienen un ojo que ve más allá –agregó entre risas

-¡Yo creo que no dicen más que idioteces! –el moreno gritó furioso, y salió a grandes zancadas del lugar. Draco y Pansy se miraron y rieron en complicidad

-Tengo la sensación que tengo una charla pendiente con mi mejor amigo, ¿tú no? –ironizó intentando cambiar de tema, porque aunque haya reído a la par de Draco, la reacción de Blaise no había hecho más que dolerle.

-No sé que te hace creer eso –rió el rubio- ¿acaso tienes algo que contarme?

-Draco Lucius Malfoy –murmuró amenazante clavándole la mirada

-Vale, Vale, te contaré –accedió y Pansy le regaló una sonrisa digna de una niña pequeña. Pero antes de que el chico siquiera comenzara, se vieron interrumpidos por una muchacha rubia.

-Pansy –la llamo con cierto nerviosismo en la voz- mi hermana, Astoria, no sé que tiene, se encerró en la habitación y no quiere salir -La morocha suspiró y puso los ojos en blanco, parecía que la situación la tenía acostumbrada

-Ahí voy, Daphne –le respondió- que nadie intente entrar a la fuerza, porque Astoria enojada es peor que el Señor Tenebroso –los tres rieron ante el comentario. Pansy se puso de pie y le depositó un beso en la frente a su amigo- No me olvido de nuestra charla, eh –Draco sacudió la cabeza, y vio como ambas Sly corrían hacia las mazamorras.

Aunque habían pasado un par de semanas, el ambiente entre los Gryffindors seguía tal como lo habían dejado el fin de semana: tenso. Las dos leonas parecían no separarse ni para ir al baño, como si se estuvieran cubriendo las espaldas mutuamente. La verdad era que no querían ser interceptadas individualmente por los chicos, era más fácil hacerles el vacío estando juntas. Harry y Ron por su parte buscaban la manera de volver a acercarse a ellas, sobre todo el azabache, que no aguantaba seguir así con su novia y su mejor amiga… no estaba llevando bien la falta de mujeres en su vida.

Era lunes, lo que conllevaba la vuelta a la rutina escolar, Hermione, como siempre, parecía ser la única contenta con ello. Ese día tendrían Transformaciones, y por pedido de Slughorn habían pasado para ese día la clase de Pociones del Jueves, intercambiándola con la de Historia de la Magia. Entre estas dos, la castaña y Ginny compartían Estudios Muggles, mientras que los chicos asistirían a Adivinación. Por lo que les tocarían dos clases compartidas con los Slytherins, una a la mañana y otra después del almuerzo. Hermione sonrió al notarlo. Esas semanas los encuentros con Draco se habían dado con más frecuencia. A menos que se vieran imposibilitados por alguna clase, o entrenamiento de Quidditch –por parte del rubio-, se veían todos los días posibles. Pero claro, siempre con una excusa: o ensayar para el baile, o algo ligado a los estudios –generalmente Draco la ayudaba con Pociones y ella en Transformaciones- pero aprovechando cada momento para conocer al otro, si bien nunca abordaban temas demasiado profundos les bastaba empezar a conocer los gustos de su compañero, dándose cuenta que además varios de ellos coincidían.

La clase de Transformaciones pasó sin mucho revuelo, si no contamos los errores de Neville, Ron y Seamus que se encargaron de hacer reír al resto de la clase. Hermione salió más que satisfecha de allí, ya que además de conseguir unos cuantos puntos –como era costumbre- vio como Draco había mejorado y eso la enorgullecía aún más. Como todos estos días, Ron y Harry se quedaban a esperar que salieran las chicas, en una de esas tenían suerte y podían atraparlas para hablar, pero ellas siempre se apresuraban para no salir últimas –tanto que no era raro que fueran las primeras en dejar el aula-. Esa vez no fue excepción, y en cuanto finalizaron, Ginny tomó del brazo a su amiga y salieron a rápidos pasos hacia su próxima clase.

Estudios Muggles no transcurrió tan rápido como lo hubiesen deseado, aunque se estuvieran entreteniendo. En esa clase como en la anterior, se habían ocupado de estudiar los medios de comunicación, como Internet, los teléfonos y el correo, Ginny le hizo prometer a Hermione que le enseñaría a utilizar la computadora ese mismo verano.

Decir que se tomaron su tiempo para ir a la clase de Pociones, es una mentira más grande que decir que Voldemort le tenía aprecio a Harry. Después de comer, apenas intercambiaron comentarios con Sophia y su amiga Candice, con quienes compartían las comidas últimamente antes de salir corriendo –literalmente- hacia las mazamorras. Como esperaban, en el aula sólo estaban Malfoy y Zabini, que acercaron animosamente a saludar. Siempre aprovechaban esos minutos antes de la clase para encontrarse, y con la excusa de acompañar a Draco y Hermione, Ginny y Blaise también habían empezado a entablar una especie de amistad.

Después de ellas, el siguiente en ingresar al aula fue Slughorn, tan ensimismado en sus pensamientos que les dio tiempo de volver a sus asientos sin levantar sospechas.

-No se acomoden mucho –advirtió cuando entró el resto de los alumnos- Hoy formaré yo las parejas para un trabajo. –Hubo varias quejas antes de que Slughorn pidiera silencio y empezara a formar los dúos- Potter ubíquese con la señorita Greengrass, Weasley con Parkinson

-¿Cuál Weasley? –preguntó Ginny denotando su fastidio

-Ehhh –titubeo- usted señorita. Ginny Asintió- El otro Weasley vaya con Zabini

-Profesor… -interrumpió el pelirrojo- ¿no puede ponerme con otro?

-No –respondió a secas y siguió- Lavender y Finnigan, Crabble vaya con Longbotton, Señorita Granger, ¿podría usted juntarse con el otro premio Anual, el señor Malfoy? –Hermione asintió avergonzada de que el profesor tuviera en cuenta su opinión, además de que tuviera que juntarse con el rubio. Ambos se miraron fingiendo desprecio ante todas las miradas que en el momento se dirigían hacia ellos- Thomas, tome asiento junto a la señorita Parvati –siguió indicando hasta que todos tuvieron sus lugares y parejas designadas. –En el día de hoy, haremos una poción muy interesante, muchos deben saber ya de que se trata, pero su elaboración es muy compleja. Estoy hablando de la Poción Matalobos –muchos alumnos empezaron a mirarse entre ellos y a murmurar por lo bajo. Draco y Hermione sonrieron porque hacía unos días habían encontrado la receta y la habían realizado en sus prácticas- dicha poción no la encontrarán en sus libros, por lo que repartiré estos entre ustedes –explicó señalando una pila de libros que acababa de aparecer sobre su escritorio –Señorita Weasley ¿sería tan amable? –Ginny estaba sentada en el primer banco, y accedió sin problemas, disponiéndose a dejar un libro por banco- Tomen los ingredientes del armario, encontrarán todo allí. Tienen hasta el término de la clase para acabarla.

Sin decir nada, Draco se incorporó y se dirigió hacia el armario para tomar los ingredientes necesarios, mientras tanto Hermione encendía el caldero y releía las instrucciones. El rubio llegó recargado de cosas, que dejó sobre la mesa y le guiñó el ojo a su compañera.

-¿De qué me ocupo? –preguntó la castaña esperando órdenes

-Granger, aquí no soy tu profesor –bromeó el Slytherin haciéndole sonrojar y morderse el labio

-Ya sé, pero… yo…

-Vale, ya, Granger –rió- A ver, tú ocúpate que de machacar y tamizar estos –le acercó unas bolsitas- mientras yo mezclo esto en el caldero, ¿te parece? –Hermione asintió. Draco admiraba la capacidad de concentración de la leona, ni bien le indicó que hacer la chica se puso manos a la obra y no levantó la vista hasta no terminar con su labor -¿Listo?

-Si –afirmó- ¿Ya es hora?

-Dos minutos más y lo mezclamos –indicó mientras verificaba el estado de los líquidos que revolvía en el caldero. La castaña fijó la vista en el reloj de su pulsera con impacienta. Pasados los dos minutos volvió la vista hacia él, que le asentía divertido por su actitud.

Verlos de afuera un espectáculo, Slughorn se había quedado petrificado viéndolos trabajar. Se complementaban de manera extraordinaria casi sin hablar, llevaban un ritmo armonioso, como si fuera una coordinación ensayada. Y esa perfección no podía ser menor en el resultado de su trabajo.

-¡Excelente! ¡Perfecta! –Exclamaba extasiado el profesor al corroborar que no se equivocaba con sus suposiciones sobre el resultado -50 para cada casa, y me gustaría que me dieran un pequeño gusto –los chicos se miraron con desconcierto y algo de ¿miedo?- ¿Podrían de aquí en más trabajar juntos? –ninguno de los dos comprendió a que se debía el pedido de su profesor, pero de todos modos ambos asintieron de inmediato, olvidando que para los ojos del resto del colegio ellos eran enemigos mortales- ¡Me alegran con su disposición! Ahora, alumnos –elevó el tono de voz para que lo escuchara todo el aula- para la próxima clase quiero una redacción de 50 cm. mínimo sobre la poción que acabamos de hacer, incluyendo su elaboración y que fueron notando mientras la elaboraban, sus características, y efectos –varios bufidos resonaron entre los alumnos- Ya pueden retirarse.

Los alumnos juntaron sus cosas y empezaron a salir de allí. Ginny al terminar se acercó hasta Hermione que todavía estaba acomodando sus útiles.

-Podemos hacer el trabajo hoy –le sugirió la castaña a Draco, que perdía tiempo con un par de cosas que había sobre el banco para quedarse junto a ella.

-Estoy completamente de acuerdo –concordó él. Hermione le dedicó una sonrisa antes de voltearse y salir del brazo de su amiga

-Me sorprende como siempre encuentran una excusa para verse –bromeó Ginny antes de ser víctima de un ataque de cosquillas como venganza por parte de Hermione.

Faltaba media hora para su encuentro con Draco y ella estaba perdiendo tiempo jugando a los Naipes Explosivos con Ginny

-¡Hermione, la hora! –exclamó la pelirroja al darse cuenta de que estaban tan entretenidas que no se habían percatado de lo rápido que había pasado el tiempo

¡Por Merlín!, no tengo tiempo ni de cambiarme –Se quejó tomando la túnica que colgaba de una silla. Le dio un beso en la cabeza a su amiga y salió corriendo de su Sala Común.

Corría apresurada por los pasillos casi sin ver, y por culpa de ello en una de las esquinas chocó contra otro alumno. No llegó a disculparse cuando el mismo la tomó de la mano y tiró de ella para seguir corriendo. No le costó mucho darse cuenta que se trataba de Malfoy, que la miraba sonriente. ¿Para qué corrían si no había nadie esperándolos?, simplemente porque era divertido o quizá porque no se habían dado cuenta de que lo hacían. Llegaron al muro del séptimo piso con las respiraciones agitadas, tuvieron que tomarse unos segundos para poder hablar siquiera, Hermione se apoyaba contra una pared mientras que Draco lo hacia sobre sus propias rodillas semi agachado. Al mirarse no pudieron hacer más que reírse de la situación. Draco enseguida se ocupó de hacer aparecer la puerta, e inmediatamente ingresaron antes de ser vistos por alguien. Todavía entre risas se dejaron caer en el primer sillón que encontraron, hasta que al menos se les normalizara la respiración.

Dicen que cuando puedes permanecer en silencio por varios minutos con una persona sin ponerse incómodos es porque encontraste la persona para compartir tu vida, ellos lo notaron y recién entonces comenzaron a sentir esa incomodidad. Hermione se encontró con la mirada de Draco fija en ella, con una expresión más que indescifrable, y Draco sin poder quitar los ojos de encima de la Gryffindor por más empeño que pusiera, observaba su piel perlada por la transpiración, su pecho subiendo y bajando víctima de la agitación, su lengua humedeciendo sus labios. Tuvo que hablar para poder romper el contacto.

-¿Empezamos con la tarea de Pociones? –sugirió con la voz un tanto ronca. Hermione asintió y se acercó hasta el escritorio depositando los libros, pergaminos y plumas sobre él. Draco se sentó a su lado y le acercó el pergamino y una de las plumas –Tú tienes mejor caligrafía y escribes más rápido

-¡Mi caligrafía es un desastre! –Rió- pero es verdad que escribiendo nadie me gana en velocidad –se jactó divertida

-Yo mientras te voy dictando, y luego lo corrijo. No harás el trabajo tú sola –sentenció y tomó un libro comenzándolo a leer. Hermione no pudo más que sorprenderse, estaba acostumbrada a hacer los trabajos con Ron, Harry y Ginny y tener que hacer todo ella sola, aunque al menos Ginny siempre colaboraba y se turnaban a la hora de escribir. -¿Lista? –inquirió el rubio con el libro entre manos preparado para comenzar a dictarle. Hermione asintió- Bien… empecemos con las características –sugirió y empezó a mencionarlas mientras Hermione tomaba nota.

No tardaron mucho en finalizar el trabajo, y hasta había quedado más extenso de lo que el profesor había pedido. Al momento Hermione comenzó a leerlo en voz alta, si Draco dijera que prestó atención a lo que la castaña decía sería una mentira enorme, a los primeros dos renglones el rubio se había perdido en el movimiento de sus labios articulando las palabras, la melodía perfecta en que lo hacía, como fruncía el seño cuando no estaba conforme con lo escrito, como tomaba aire en cada signo de puntuación, eran movimientos hipnóticos… "o una reacción estúpida de mi parte" –pensó- Pero aún sabiendo que parecía un idiota embelezado mirándola, ni siquiera hacía el intento por cambiar esa actitud, recién se vio forzado a hacerlo cuando Hermione terminó la lectura sacándolo así de su ensoñación.

La castaña dejó el pergamino y la pluma y se echó para atrás sobre el respaldo de su silla largando un profundo suspiro. Notó que Draco sonreía al mirarla y le tendió la mano.

-Quiero bailar –esbozó junto a una sonrisa enorme. Draco sujetó su mano y caminaron hasta el centro del salón. Una melodía lenta comenzó a sonar, invocada por Draco, que tomó con ambas manos la cintura de Hermione mientras ella las colocaba alrededor de su cuello. No era un vals, no estaban ensayando, era una balada y simplemente estaban bailando.

-En el baile, ¿estarás conmigo toda la noche o sólo para el vals de presentación? –inquirió rompiendo el silencio, no sabía porque lo había hecho, pero era notable el tono de inseguridad que usó para formular la pregunta

-¿Tú que deseas? –preguntó esta vez él, colocando su cabeza en el hueco del cuello de la leona e inconcientemente atrayéndola más hacia él

-Que no me dejes nunca –susurró apenas perceptible, pero lo suficiente para que él la escuchara y lo abrazó con más fuerza. Notó como el pecho del rubio se inflaba y también la sujetaba con más fuerza, como si no la quisiera dejar ir

-No lo haré –le depositó un beso en la cabeza- Aunque no me lo hubieras pedido no pensaba hacerlo –reconoció. Hermione sintió que el corazón le daba un vuelo ¿se lo habría dicho con la misma intención de su pedido? ¿O él estaría únicamente hablando del baile?, optó por descartar esa idea de su cabeza y quedarse con la primer opción. Se quedaron así, en silencio meciéndose al compás hasta que la música finalizó. Instintivamente se separaron, Hermione aprovechó para quitarse el blazer que estaba dándole demasiado calor, y se arremango las mangas de la camisa. Al voltearse y encontrarse nuevamente con Draco, notó en él una tensión, parecía haber empalidecido, y quedado estático en su sitio.

-Lo siento –murmuró con un hilo de voz, desconcertándola completamente, hasta que siguiendo su mirada se dio cuenta que estaba fija en su antebrazo, allí donde resplandecía su cicatriz, su "Moodblood" y se estremeció al recordar las circunstancias en que la había adquirido, al recordar esos mismos ojos grises mirándola igual de fijo, con una mueca de terror en el rostro.

Con el tiempo las heridas se curan, dejan de sangrar y el tejido se repara tapando el hoyo que una vez dejó fuera nuestra carne abierta, produciéndonos dolor y sufrimiento. Se formará una cicatriz, como recuerdo permanente de nuestro incidente, una marca indeleble, un recordatorio con el que cargaremos hasta la tumba.

-Tú no tienes la culpa –intentó consolarlo- También tuviste que sufrir, no fueron tiempos agradables para ninguno –Estaba volviéndose a bajar la manga cuando Draco se apresuró a su encuentro e impidió que lo hiciera. Pasó delicadamente su dedo índice sobre ella, provocando un nuevo estremecimiento en Hermione y luego volvió a clavarle la mirada.

-Pero yo podría haber hecho algo, haber intercedido –comentó denotando su dolor- pero no, soy un maldito cobarde, meses pasaron para que dejaran de resonar tus gritos en mi cabeza por las noches –Bajó la cabeza mirando al piso, para ocultar aquellas lágrimas traicioneras que intentaban salir al recordar la que sin dudas fue la peor época de su vida

-¿Y qué hubieras ganado? –Reprochó- te hubieran matado en ese mismo instante y seguramente a mi después –delicadamente lo tomó por el mentón obligándolo a mirarla –nunca te guarde rencor por ello, Draco. Siempre tuve presente en las circunstancias en que te encontrabas y esto –señaló su cicatriz- para mi es sólo un recordatorio de todo lo que tuvimos que pasar para disfrutar la libertad y la paz que tenemos hoy. No te lamentes por algo que para mi no tiene importancia

-Para mi es un recordatorio de todos los errores que cometí –le acarició suavemente el rostro y luego la abrazo- Necesito que me perdones por todo, Hermione

-Yo te perdone hace tiempo –correspondió a su abrazo- pero si necesitas oírlo de mis labios: Te perdono por todo, Draco

El único modo de curar las heridas de una guerra, de superar las huellas del horror, es perdonar

Cuando se soltaron del abrazo, los dos tenías sonrisas sinceras en sus rostros. Draco volvió a impedirle que se cubriera la cicatriz, y ella se veía obligada a cambiar de tema rápido para cambiar el clima del ambiente. Levantó la varita y una nueva canción empezó a sonar. Volvió a tenderle la mano al rubio, quien aceptó de inmediato

-Es hermosa –comentó escuchando aún la melodía de la introducción

-Es una de mis canciones favoritas, es muggle –explicó y espero algún cambio de actitud en el Sly, pero nada de eso sucedió. Se sintió más que complacida por ello.

I´m so tired of being here (Estoy tan cansada de estar aquí)
Suppressed by all my childish fears
(Reprimida por todos los miedos de mi infancia)
And if you have to leave (
Y si te tienes que ir)
I wish that you would just leave (Desearía que simplemente te fueras)
´Cause your presence still lingers here (Porque tu presencia continúa aquí)
And it won´t leave me alone (Y no me dejará sola)

Draco se encontraba sorprendido por el hecho de que esa canción fuera la favorita de la leona. Él la veía siempre tan fuerte, tan segura, que no podía creer que la identificara una canción que denotara tanta fragilidad. De repente comprendió que él también empezaba a sentirse identificado, y que entonces volvía a sentir que tenía más cosas en común con aquella mujer, de las que creía o deseaba. Ella era una de las pocas cosas verdaderas que tenía en la vida, y era justamente, lo que toda su vida le inculcaron a repudiar. Con ella se sentía libre, podía dejar de reprimir sus sentimientos, y simplemente por ello, sabía que separarse de ella desde ahora sería simplemente imposible. Sintió los sollozos de Hermione en sus brazos, y como su pecho comenzaba a humedecerse por sus lágrimas. No fue capaz de decirle nada, sólo la acercó más a él.

You used to captivate me (Tú solías fascinarme)
By your resonating light
(Con tu luz resplandeciente)
Your face it haunts my once pleasant dreams (Tu rostro ronda alguna vez por mis agradables sueños)
Your voice it chased away all the sanity in me (Tu voz ahuyentó toda la cordura en mí)

Se sentía tan idiota por no poder controlarse y estar llorando frente a él. Sabía que esa canción siempre le provocaba lo mismo, por eso había sido un error de su parte haberla elegido. Pero si bien siempre se había visto reflejada en ella, la situación que ahora vivía era exactamente lo que ella interpretaba de la canción. Un amor enfermizamente dependiente. Si, un AMOR, porque ya no podía negarse a sí misma que eso era lo que sentía por la serpiente que la estaba enredando en sus brazos. La había despojado de todos los sentidos, ya no podía razonar cuando de él se trataba y sabía que tenía todas las de perder, pero justamente por ello no podía despegarse.

Justo cuando pensaba ello, el rubio se despegó bruscamente de ella, y con un grito desgarrador se alejó de ella

These wounds won´t seem to heal(Estas heridas no parecen sanar)
This pain is just too real (Este dolor es demasiado real)
There´s just too much that time cannot erase (Es demasiado lo que el tiempo no puede borrar)

Draco no paraba de gemir de dolor arrodillado contra una de las paredes. Hermione tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo se acercó apresuradamente hacia él, notando que se sujetaba con fuerza el brazo

-Maldita sea, aléjate, Granger –ordenó en medio de un grito

-Draco, ¿qué pasa? –preguntó preocupada, haciendo caso omiso al pedido y caminando hacia él

-¡Lárgate! –volvió a gritar. Las lágrimas surcaban su rostro sin piedad, se apretaba el brazo intentando frenar el dolor. Lo sentía arder, y ese ardor lo consumía

-No me voy a ir, Malfoy –sentenció ella entre sollozos. Decidida se acercó a él, se arrodilló y lo abrazó acariciándole el cabello.

-Por tú bien, Hermione, vete –le pidió ahora mucho más tranquilo, casi sonó como una súplica

-Yo no estaré bien dejándote aquí, así que me quedo –Besó su frente y lo apretaba con fuerza, intentando amortiguar los gritos de dolor del muchacho. A cada grito de él, ella soltaba un sollozo. Tenía el rostro completamente empapado, pero no le preocupaba, no iba a soltar al rubio de su agarre por nada en el mundo

-¿Porqué? Con todo lo que te hice, ¿por qué sigues aquí?

-Porque si no lo recuerdas te perdoné –sentenció

-Que me perdones no te lleva a cuidarme o llorar por mi –había cierta arrogancia en su voz, pero ella hizo completamente caso omiso a ello. Sabía que él utilizaría sus herramientas para ofenderla y que lo dejara, y no pensaba ceder.

-Eso lo decido yo

-Soy una mierda de persona –se reprochó, más para sí mismo que para Hermione

-No lo eres, y no quiero que vuelvas a pensarlo. Puede que hayas hecho mal las cosas en el pasado, pero cambiaste, y eso es lo importante.

-Hermione, te insulté por años, desee tu muerte, me uní a los Mortífagos, intenté matar a Dumbledore, y durante la mitad de la guerra luché para el bando incorrecto. Por más arrepentimiento todo lo que hice no se borra –las palabras salían entre dientes mezclándose con los quejidos de dolor. Seguía llorando, pero ahora las lágrimas de dolor físico se mezclaban con las del dolor interno.

When you cried I´d wipe away all of your tears(Cuando lloraste, yo sequé todas tus lágrimas)

When you´d scream I´d fight away all of your fears (Cuando gritaste, luché contra todos tus miedos)

And I held your hand through all of these years (Y tomé tu mano a través de todos estos años)

And you still have all of me (Y aún así, todavía tienes todo de mi)

-Nada se borra, pero porque esas cosas tienen que servirte. Tienen que servirte para recordarte de que a pesar de todo eso, pudiste darte cuenta de que eran un error. Por más de que ya estaba hecho, tuviste la valentía de cambiar y no quedarte en las comodidades que te brindaba seguir en ese camino. No tuviste la culpa de la crianza que recibiste, eres culpable de las decisiones que tomaste después de que tuviste conciencia por ti mismo de las cosas, cuando tomaste las decisiones por ti –utilizaba un tono dulce, pero al mismo tiempo firme- y justamente fueron esas decisiones las correctas

-¡Soy un maldito Mortífago! –gritó lleno de furia, soltándose del abrazo y levantándose la manga de su camina dejando ver la marca tenebrosa resaltando en su pálido brazo- No me tengas tanta piedad –Hermione volvió a acercarse a él y se arrodilló entre medio de sus piernas

-Vivo discutiendo con mis amigos cada vez que te llamo así –le espetó con enojo- No quiero volver a escuchar salir de tu boca algo semejante

-Es lo que soy

-Es lo que eras –le corrigió. Draco bajo la mirada, pero inmediatamente ella volvió a levantársela y a mirarlo directo a los ojos- Tienes los ojos color cielo antes de la tormenta –sonrió. Draco se sorprendió por la manera de disuadir el tema que había adoptado. Y al ver esa sonrisa, por un momento casi olvidó del dolor.

-Han hecho varias comparaciones sobre mis ojos, pero nunca me dijeron eso. Me sorprendes, Granger –sonrió ahora él

-Ya tendrías que estas acostumbrado a que te sorprenda –se mofó, acariciándole sujetándole el rostro con ambas manos y acariciándolo con la yema de sus pulgares.

-Prefiero seguir vulnerable a tus sorpresas –admitió haciendo uso de su tono seductor. Hermione se sonrojó levemente. Un quejido del rubio los hizo salir de aquella burbuja. Delicadamente Hermione pasó una de sus manos sobre aquella marca, sobre la herida de guerra que sometía al rubio.

Sanar las heridas del alma requiere amor. Nadie ha dicho que es fácil, la sanción implica cambios de pensamiento, de acciones, de comportamientos. Reconocer que somos débiles y que necesitamos desenvolvernos en escenarios menos peligrosos.

Draco sintió una corriente eléctrica ante el contacto, pero se sintió incapaz de correr el brazo. ¿Estaba alucinando o el dolor cesaba a medida que ELLA lo tocaba?

-¿Es posible qué..? –rompió el hielo ella, tan nerviosa ante la idea que no fue capaz de continuar. Él entendió inmediatamente a que se refería

-No –respondió con seguridad- Él esta muerto. Pero seguramente hay mortífagos buscando venganza. Es el primer llamado después de su caída –Hermione asintió sin hacer más comentarios, supo que no era un tema fácil para él. De todas maneras, no dejo de acariciarlo. Draco sintió el impulso de imitarla en acción, y rozó con sus largos dedos la cicatriz de Hermione, cuidadosamente, como si fuera a quemarle, delineándola. Un nuevo impulso lo llevó a posar sus fríos labios en ella, estremeciendo a Hermione que instintivamente cerró los ojos ante el contacto, al abrirlos sintió la necesidad de devolverle el gesto, pero al inclinarse Draco la frenó. Sus miradas se chocaron: acero contra fuego y los dos supieron lo que iba a pasar. Él la tomo suavemente por la nuca y la besó. Fue un beso suave, cálido. Fue un consuelo, unas disculpas, un sí, una caricia, una aceptación, un sello.

Se alejaron despacio. Ninguno pronunció palabra, porque ya estaba todo dicho. No se sentían incómodos, sino que todo lo contrario. Sabían que estaban donde y con quien necesitaban estar. Después de quedarse mirándose a los ojos, contemplándose por un tiempo, Hermione tomó el valor de incorporarse, besó la frente del rubio y se acercó a su oído

-Te quiero, Hurón –susurró suavemente, electrificando todos los bellos del cuerpo del rubio y salió corriendo del lugar como una niña pequeña avergonzada.

-Te quiero, Gatita –murmuró él en un suspiro una vez que ella salió tras la puerta. La sonrisa en el rostro era imposible de disimular. Escuchar esas palabras salir de la boca de su leona había actuado como un bálsamo en sus heridas, habían logrado pasar a un segundo plano el dolor.

Cuando seamos capaces de sanar nuestras heridas, habremos preparado el camino para crecer en espíritu y disfrutar la vida siendo felices.


N/A: Lo sé, me quedo horriiiiiiiible este capítulo =(. Era uno de los que más estaba esperando escribir, pero no quedó como esperaba... PERDÓN!.Hasta iba a publicar antes, pero como no estaba convencida por como iba quedando el cap, lo fui alargando... pero dado que por más cambios que le hice no mejoraba mucho, no iba a estirarlo más de hoy!
Juro hacer todo lo posible para que el capítulo que viene recompensarlas :) Si lo termino antes, lo publico antes!

Como ven, me picó el raye filosófico en este capítulo jajaja. Quería explicar un poco la historia de Pansy y aprovechando la temática y el título del capítulo -el cual ya tenía planeado- no se me ocurrió idea mejor!

La canción que utilicé, es My Inmortal de Evanescence... la escuché cuando estaba pensando en este capítulo, y sentí que era una señal, o algo así (? jajaja. Así que no dudé en incorporarla!

Agradezco los maravillosos reviews que recibí... no tienen idea lo feliz que me hacen!: cxro23 Caroone luzenlaoscuridad Emperatriz PrincesLynx Giss-Cullen

Y los que no pude responder:

Flor: Lamento lo de la esperaa.. me alegro que al menos consideres que valió la pena :D Me causó gracia lo de Blaise, porque a mi siempre me pasa igual. Tanto el como Theo Nott, son personajes que JK dejó a la pura imaginación del lector, aunque por lo q se sabe de Blaise -lo poco- esta más cerca de ser un cabrón que el Blaise de mi historia, era un anti-sangresucias :S. pero bueno, uno tiene la libertad de jugar un poquito jaja. No sé porque siempre me lo imaginé con una personalidad divertida, como a theo como un chico súper timido.. cosas de la cabeza de una :P. Gracias por pasar siempre, linda!. Un beso grande!

LiliiPotter: JAJAJAJA, me hiciste largar una carcajada! :P, si.. la hicieron enojar a nuestra leoncita jajajaja. Es la labor del escritor llevar a los lectores a donde se lo propone, aunque claro, no siempre nos sale :( jaja. Aquí empieza a responderse tu pregunta sobre Pansy... claramente no es por Draco por quien piensa intereceder -si piensa hacerlo- sino por Blaise... pero veremos que se trae la morocha... y sí, va a ir con Zabini al baile!. Justo cuando estaba cargando el cap mme llego la notificación de tu RV, así que sí, llegaste justo! jaja. A tí tambiémn, gracias por pasar fielmente por aquí!. Un abrazo para tí :)