Desclaimer: Yo no soy dueña de nada referente a PJO o HOO.


Jade había cerrado los ojos y cuando los abrió de nuevo se dio cuenta de que ya no estaba en el Campamento Mestizo y, ciertamente, ya no estaba en Long Island. Los árboles que podía ver y el aire era diferente, Apolo los había dejado a las afueras de unas puertas y todos empezaban a avanzar hacia ellas. Los campistas le dieron las gracias al dios, que luego desapareció en un flash de luz dorada. Jade se quedó dónde estaba, sin moverse, hasta que sintió la mano de Jason en el hombro.

"Jade ¿me escuchaste?" le pregunto Jason.

"No, lo siento, ¿Qué dijiste?" pregunto ella.

"Que vayamos a buscar a Hazel, ella te dará el tour y te mostrara donde vas a dormir, yo tengo cosas que hacer, pero más tarde nos veremos".

Jade asintió y siguió Jason hacia las puertas. Una vez dentro, Jade no pudo ocultar su asombro, el lugar era bastante impresionante arquitectónicamente y sí, mucho más interesante que el Campamento Mestizo, pero para Jade también tenía un leve aire a prisión y eso, no le gustaba.

No tardaron mucho en encontrar a Hazel, que también los buscaba a ellos.

"Vamos Jade, te mostrarte las barracas y luego todo lo demás" le dijo Hazel contenta.

Jade la siguió, mientras Hazel le daba una descripción de todo lo que veían. Salieron de los muros y entrar a otra parte, donde le dijo Hazel, estaban los bunkers de las Cohortes. Jade al escuchar cada nombre que Hazel mencionaba, estaba cien por ciento segura de que había llegado a la cárcel en forma muy bonita y que ella era la nueva presa, mientras que Jason y Reyna tenían el papel de directores del lugar. Hazel podría entrar en el nivel de presa, pero Jade la veía más como la cuidadora buena onda. Y Octavian era de seguro el torturador de la prisión.

Jade entro detrás de Hazel a la barraca donde dormiría junto con ella y Chloe, cosa que Jade encontró genial. En el lugar había diez literas, donde cabían 20 chicas, pero Hazel le dijo que de momento, solo había 15.

"¿Por qué tan pocas?" pregunto Jade dejado sus cosas donde Hazel le indico seria su cama.

"Somos la Quinta y aunque hemos ganado más respeto desde que Percy, Frank y yo recuperamos el águila, seguimos teniendo la fama de ser la peor Cohorte."

"Eso me suena a chisme de señora de Octavian" dijo Jade.

"Y tal vez lo sea, pero no se lo digas a nadie, todo el mundo aquí le tiene miedo al desagradable de Octavian." le comento Hazel molesta.

"¿Le tienen miedo al chico escuálido ese? ¿Por qué? ¿Qué les puede hacer? ¿Matarlos de la risa con su aspecto?" pregunto Jade con sarcasmo.

"Es el augur del campamento y los romanos son muy supersticiosos" le respondió Hazel "hay veces que su palabra pesa más que la de Reyna y Jason."

"Eso es realmente estúpido" comento Jade.

"Un poco" coincidió Hazel "pero retomemos el recorrido, aún faltan muchas cosas."

Hazel llevo a Jade a la armería, los establos, al área donde generalmente entrenaban y luego hacia Nueva Roma. La recién llegada no pudo negar que el lugar le gusto bastante. Había gente en las calles, incluso niños corriendo con espadas de juguete. Había tiendas de todo y Hazel le dijo que incluso había una universidad.

"Los semidioses que crecen aquí, no tienen por qué irse al mundo mortal, como lo hacen los de Campamento Mestizo, aquí pueden estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y vivir una vida tranquila y sin preocupaciones."

Jade viendo a los niños, se pudo imaginar a si misma siendo la madre de una par de engendros, trabajar en alguna de las tienda y vivir de manera tranquila y sin preocupaciones. La idea era bastante tentadora y el lugar era hermoso.

"Suena bastante interesante eso que dices" le dijo Jade a Hazel "creo que si sacrificaría mi espíritu libre y mi rebeldía por vivir aquí de manera tranquila".

Hazel sonrió. "¿Y quieres vivir tu sola o acompañada?".

"Con el genio que tengo y mi forma de ser, probablemente me quede solterona toda la vida, nadie en su sano juicio me querría como novia y, ciertamente, no como esposa."

"Lo dices muy segura y según me dijeron, te andas ofreciendo para ser la madre de los hijos de Jason."

"¿Quién te dijo?" pregunto Jade, que no recordaba haber visto a Hazel cuando ocurrió esa conversación.

"Jason".

"¿Él te lo dijo? Vaya que es chismoso" comento Jade indignada.

"Créeme, Jason lo último que es en el mundo, es chismoso, pero conmigo siempre se, desahoga, por así decirlo y tú lo traías bastante ahogado en el Campamento Mestizo."

Jade sonrió ante lo que Hazel le dijo. "No es mi culpa que sea tan guapo y me aproveche de eso y su inocencia".

"Entonces, retomando la pregunta" le dijo Hazel "¿quieres vivir tu sola o acompañada?".

Jade se tardó un momento en responderle de nuevo. ¿Vivir sola o acompañada? Obviamente acompañada, a nadie le gusta estar solo, aunque dijeran lo contrario. Estaba a punto de responderle a Hazel, cuando una pelota la golpeo en la pierna. No le dolió, pero la distrajo y un momento después, un niño de unos 7 años de cabello negro y ojos azules llego corriendo a su lado asustado.

"Lo siento" dijo el apenado "no fue mi intención pegarte".

Jade le sonrió al niño, recogió la pelota del suelo y se la entrego "no te preocupes, pero para la otra, lánzala en una dirección donde no le puedas pegar a alguien y si llegas a romper un vidrio, solo sal corriendo en dirección contraria y di que no fuiste tú."

El niño le sonrió, asintió con la cabeza y regreso a jugar con sus amigos.

"Si esos consejos le vas a dar a tus hijos, no quiero saber cómo van a ser" le dijo Hazel sonriendo.

"Van a ser unos demonios, iguales a su madre" le dijo Jade también sonriendo.

El final del recorrido termino en la Casa de Senado, donde Hazel le dijo a Jade se llevaban a cabo las reuniones importantes entre los senadores de Nueva Roma y los pretores.

Conforme se fueron acercando, Jade vio a varios chicos y chicas saliendo. Y también vio otras personas, pero estas estaban saliendo a través de las paredes y tenían toda la finta de ser…

"¿Fantasmas?" pregunto Jade en voz alta.

"¿Qué?" preguntó Hazel.

"Esas…personas que atraviesan las paredes" le dijo Jade "¿son fantasmas?"

"No, son Lares y no se te ocurra decir que son fantasmas, son bastante sensibles."

"¿Y qué rayos son los lares?"

Hazel le dio a Jade una pequeña explicación de lo que eran y luego regreso su atención a los chicos que iban saliendo del edificio y en ese momento se dio cuenta de que todos usaban vestidos.

"¿Por qué todos usan vestidos?" pregunto Jade confundida y Hazel a su lado, empezó a reírse "¿Qué es lo gracioso?"

"Que no son vestidos Jade, son togas" le dijo Hazel.

"Togas mis polainas, esas cosas son vestidos".

Hazel empezó a reírse con más ganas y Jade no pudo evitar empezar a reír ella también.

"¿Qué es lo divertido?" pregunto una voz y cuando Jade volteo para ver quien había hablado, tuvo que hacer un enorme esfuerzo por no dejarse caer al suelo de la risa. Jason estaba frente a ellas y también llevaba puesto un elegante vestido morado.

"Que todos ustedes usan vestidos para poder salir del closet por un rato, pero a todo mundo le dicen que son togas" dijo Jade haciendo comillas en el aire al decir togas.

"Son togas Jade, desde la antigua Roma se usan" le dijo Jason.

"No me quieras vender esa idea barata" le dijo la chica divertida "a esas cosas aquí y en China, se les conocen como vestidos."

Jason abrió la boca para reclamarle, pero sabía que no tenía caso. "No tiene sentido intentar razonar contigo, así que me ahórrale el comentario."

Jade sonrió satisfecha "pero no te preocupes Jason, eres el chico más guapo que he visto usar un vestido".

Jason tardo un segundo, tal vez dos, en darse cuenta de que Jade lo había llamado por su nombre, sin usar los típicos distintivos que siempre usaba.

"Intentare tomar eso como un elogio" le dijo el sonriendo.

"Oh, créeme, lo fue".

Hazel estaba divertida viendo la interacción entre los dos y, aunque ambos los negaran, ella, al igual que Annabeth, Thalia, Phoebe, Leo y Calypso estaban convencidos de que solo era cuestión de más tiempo y convivencia para que se dieran cuanta que desde momento en que se partieron la cara entre ellos, había existido una conexión. Y que no tenía nada que ver con el hecho de que ambos fuesen romanos.

Thalia les había dicho, que no tenía duda alguna de que la hermana loca e irreverente de Percy sería la chica que todas había estado esperando: la que hiciera que Jason volviera a enamorarse de nuevo. Hazel opinaba lo mismo, Jade era un polo opuesta a la forma de ser de Jason y como todo el mundo decía que los polos opuestos se atraían, era obvio que entre esos dos existía una atracción, aunque aún fuese desconocida para ellos.

"Y ¿alguna novedad en el tiempo que estuvimos ausentes?" preguntó Hazel a Jason.

"No, todo tranquilo, pero ya informamos que tenemos una nueva legionaria" dijo Jason sonriendo y viendo a Jade "y luego de que Octavian dijera que era una hija de Neptuno, todos se pusieron un poco nerviosos…".

"¿Por qué?" pregunto Jade de inmediato.

"Lo romanos no ven con buenos ojos a los hijos del dios del mar" le respondió Jason "pero Octavian les aseguro que eras una ¿cómo era? A si, una chica encantadora e inofensiva."

"¿Inofensiva?" pregunto Jade con incredulidad. Obviamente el espantapájaros no tenía ni idea de lo que Jade le podía hacer por haberla llamada inofensiva.

"Ósea que en pocas palabras" empezó a decir Hazel "Octavian ya empezó su campaña para hacer ver a Jade como una mosca insignificante por estar en la Quinta y no en la Primera Cohorte con él".

Jason asintió y Jade abrió la boca indignada. "¿Y porque el maldito de Octavian haría algo así?"

"Restarte poder e importancia, si te ven como una semidiosa poderosa, podrás tener poder sobre otros, cosa que a Octavian no le conviene y mucho menos, al no estar en su Cohorte" le respondió Hazel.

"Desde que Reyna y yo somos pretores, ha intentado restarnos poder a los dos" le comento Jason "los pretores son la máxima autoridad en el campamento y aunque Octavian es muy astuto con las palabras, a veces no le queda de otra que ceder ante nuestras ordenes, cosa que lo pone verde del coraje. Y mientras Reyna o yo seamos pretores, no vamos a permitir que Octavian llegue a ese rango, seria concederle el poder que ambiciona y sin duda, estaría dispuesto a iniciar la Tercera Guerra Mundial".

Jade observaba a Jason impresionada. Tenía la idea de que Octavian era ambicioso y astuto, pero no al grado de querer iniciar una guerra. Tal vez sería una buena idea deshacerse de él, seguro el campamento podría conseguirse otro augur menos molesto e irritante. Jade estaba dispuesta a deshacerse de él, seria pan comido, solo herviría su sangre un poco, luego la enfriaría y la volvería a hervir para provocarle un buen paro cardiaco. Y nadie tendría porque enterarse, no sería al primer y probablemente tampoco al último hombre que mataría.

"Y ¿Por qué no lo corren o algo así?" pregunto Jade.

"Si fuese tan fácil, ya lo habíamos hecho" le dijo Jason.

"Mmm…" comento Jade "y ¿si desaparece de manera misteriosa?"

"¿Estas sugiriendo matarlo?" pregunto Hazel sorprendida y asustada al mismo tiempo viendo a Jade.

"Yo solo dije desaparecerlo, no sería necesario matarlo, a menos de que se opusiera" le respondió Jade de manera tranquila y pudo ver las caras de Hazel y Jason: ninguno de los dos podían imaginar un escenario en el cual mataran a Octavian "y dejen de verme así, como si me estuviese volviendo loca, les recuerdo que tuve una vida antes de conocerlos y no, no les voy a responder a la pregunta de si he matado a alguien antes."

"No planeábamos preguntártelo" le mintió Jason, que si había pensado en preguntarle eso. Y ahora que lo pensaba, la historia que le había contado a Leo y a él de como había terminado con las cazadoras, empezaba a tener más sentido si los sujetos que menciono murieran. Tal vez eso había sucedido, pero prefirió no contarlo.

Jason no podía imaginar a Jade matando a alguien, era una idea demasiado descabellada y grotesca. Ella no parecía del tipo de persona (ciertamente, no el tipo de chica) que tuviese el nervio para matar a alguien. Pero no podía estar seguro de ello, tenía tres días de conocerla y Octavian había dicho que tenía muchos secretos.

No, borra eso. Se dijo a sí mismo, no iba a permitir que el veneno de Octavian lo afectara.

"Eres un pésimo mentiroso" le dijo Jade observándolo "pero voy a creerte, solo porque estas usando un vestido".

"¡No es un vestido!" le dijo Jason enojado, que se dio media vuelta y se fue.

Y mientras Jade lo observaba dar zancadas de regreso a la Casa del Senado, le respondió la pregunta que Hazel le había hecho.

"Creo que definitivamente, acompañada".

"Sabía que ibas a cambiar de opinión" le dijo Hazel.

Jade no le respondió, pero asintió con la cabeza sonriendo. Ver al niño de la pelota, la había hecho cambiar de opinión. Podía imaginar que así sería un hijo de Jason y de ella: de cabello negro y ojos azules.

-x-

La primera noche en su nuevo hogar, fue un completo fracaso. Jade se despertó en la madrugada gritando. Y lo peor era que había despertado a todas sus compañeras, que intentaron no hacerla sentir mal por haberlas despertado, diciéndole que era muy común entre los semidioses tener pesadillas. Hazel la había abrazado hasta que se tranquilizó y luego habían regresado a dormir.

El sueño nuevamente había sido horrible, tal vez el peor de todos, pero no los podía catalogar del 1 al 10, pues todos serian un diez parejo. Aunque tal vez este se llevaría un once.

Ella estaba llegando a la casa y ya era de noche. Cuando abrió la puerta, por los ruidos que venían del cuarto donde dormía el hombre que la cuidaba, sabía que tenía la visita de la prostituta que lo visitaba una o dos veces por semana. Todo dependía de si tenía dinero para pagarle o no. Jade se vio a si misma más grade, tendría cerca de 9 o 10 años. Su cabello seguía enmarañado, la perla colgaba de su cuello, pero su mirada no era la misma. Ahora parecía una niña más madura, pero sus ojos eran tristes. Vio a su yo más joven dejar una bolsa en la mesa, en la cual sabia había dinero y luego se iba y se encerraba en su cuarto. En cuanto entro, lo primero que hizo fue abrir la ventana, la noche era fresca y la luna brillaba en el cielo.

"Buenas noches Diana" dijo la Jade de 9 años a la luna. Mientras que la Jade que observaba todo se sorprendía muchísimo.

¿Cómo era posible que ella supiera de dioses o cosas por el estilo, si era obvio que nunca había ido a la escuela y jamás había tenido contacto con un dios o semidiós?

Imágenes pasaban rápido por la cabeza de Jade, como una película la cual vas adelantando, luego todo se detenía de repente y volvía a estar en la habitación.

"¡Mocosa!" grito el hombre desde afuera y Jade vio la mirada asesina que la niña le lazaba a la puerta. No podía negar que había visto es mirada muchas veces frente al espejo, pero verla en ella misma y a tan corta edad, era espeluznante.

La vio avanzar hacia la puerta y abrirla. Afuera, el tipo le estaba dando dinero a la mujerzuela que iba vestida con un vestido corto de color rojo.

"Mande" dijo la niña de manera cautelosa.

"¿Y esta pequeña de donde la sacaste?" pregunto la mujer viendo a Jade.

"Es una mocosa que tengo que cuidar" le respondió él.

"¿Qué edad tienes linda?" pregunto la mujer con interés.

"Casi diez" respondió Jade con desconfianza.

"Mmm, muy bien y ¿ya eres una señorita?" le pregunto.

Jade se puso nerviosa y negó con la cabeza. No era estúpida, sabía que no faltaba mucho para ser una señorita y vivir lo que todos los libros de texto decían como la transformación de niña a mujer. Nadie se lo había explicado de manera concreta, pero en la biblioteca pública, la mujer que trabajaba ahí la dejaba leer libros todos los días durante una hora.

La mujer se volvió al hombre con una sonrisa. "¿Sabías que tienes una mina de oro ahí parada?" le pregunto y el hombre volteo a verla confundido.

"¿De qué hablas?" la mujer le sonrió y se volvió a Jade.

"Querida, ¿por qué no regresas a tu habitación? Tengo cosas de que hablar con…tu cuidador".

Jade volteo a ver al hombre antes de hacer algo y él le indicó con la cabeza que se fuera. Entro rápido a su cuarte y cerró la puerta con llave, pero pego la oreja a la cerradura.

"¿De qué hablas Cora, como que tengo una mina de oro?" preguntó el hombre.

"De que esa niña es hermosa, con esos ojos se puede comer al mundo y en cuanto deje de ser una niña, la puedo ofrecer a muy buen precio, si sigue siendo virgen" dijo la mujer y Jade sintió el corazón acelerado y como el miedo empezaba a invadirla "conozco a unos clientes que estarían dispuestos a pagar una muy buena suma por la virginidad de una joya como esta que tienes."

Hubo un momento de silencio y luego el hombre volvió a hablar. "Y ¿Cómo de cuánto dinero estamos hablando?" pregunto con interés.

"De mucho cariño, de mucho, no tienes idea de lo que se atreven a pagar por una virgen, estoy hablando de millones".

Jade se alejó de la puerta y se refugió sobre la mesa que había al lado de la ventana. Las lágrimas salían de sus ojos, estaba muerta del miedo. No deseaba ser una señorita, no quería ser una mujer, deseaba ser una niña siempre. Volteo a ver a la luna que brillaba en el cielo.

"Por favor, ayúdame" le imploro a la diosa. Ella sabía que eran mitos, pero sabía que de ser ciertos, ya fuese Diana o Artemisa, vendieran a salvarla.

El sueño había terminado con Jade gritando ¡por favor, sálvame!

Y la Jade adulta, solo se había despertado con un grito desesperado que no había podido dar hacia diez años.


Espero y les haya gustado y espero muchos reviews! Los voy a empezar a chantajear eh! xD si no veo mas de 5 rvws, no voy a actualizar y los voy a dejar emocionados! hahaha xD

Pero si espero ver muchos miles de millones, ok, tal vez no tantos, pero si :D

Saludos! Quiero REVIEWS! :*