Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y uno que otro personaje.
Outtake
Almas inocentes
Septiembre, 1994
Charlie aparca frente a la casa de los Cullen la noche del 10 de septiembre. Remueve su bigote en el espejo retrovisor antes de darle una última calada a su cigarrillo. Bella sigue apretada en el asiento trasero con el cinturón de seguridad cruzándose en su estómago. Odia los cinturones de seguridad sobre todo porque cuando era más pequeña tenía que estar constantemente con el cuello inclinado. Su padre gruñe bajo su imperiosa manera de abrir la puertezuela y sale al aire fresco. Aquel aire había cambiado de un momento a otro, indicándoles que el verano estaba por acabar.
Ella duda si quitarse el cinturón de seguridad sea lo correcto, pero su mano izquierda sigue sosteniendo la maleta con fuerza. Bien puede hacer cualquier movimiento que haga crujir a Charlie, así que prefiere inmovilizarse como lo ha estado haciendo desde que salieron de casa.
Nota como el humo del cigarrillo sale por los agujeros de su nariz, asqueándola a más no poder.
—Es hora de bajar, Isabella —Dice con voz firme, una mano dentro del bolsillo de su jean. Bella suda frío y se quita rápidamente el cinturón. Arrastra consigo la maleta y en pocos segundos se escucha la puertezuela cerrarse detrás de ella. Se arrepiente de inmediato por no haberse puesto algo más grueso; su vestido amarillo y la delgada tela de su chaleco blanco no impiden que tiemble como gelatina— Sabes lo que tienes que hacer ¿Verdad? —Sigue usando ese tono de voz autoritario— No te metas en problemas o ya sabes.
Asiente con demasiada fuerza.
"Si te comportas insolente te mandaré de interna a Canadá" él jamás bromeaba con eso.
—No escuché —Frota su oreja acercándose a Bella.
—Sí, papá. No me meteré en problemas.
Sus labios tiemblan de frío.
Se escucha el ruido de una puerta y la dulce voz de Esme provoca que de pronto sienta un calor excesivo. Solo estaba nerviosa piensa no era frío.
Esme y su padre intercambian unas pocas palabras antes de que él baje la cara y revuelva con brusquedad su cabello. Ambas ven como Charlie se aleja en el Subaru legacy con un estruendo. Esme mantiene sus brazos sobre los hombros de Bella, inclinando el cuerpo para estar cerca de su oído.
—¿Qué se siente tener una hermanita?
Sonríe a pesar de que aún no puede conocer a Renesmee.
Encoge los hombros.
—No lo sé, supongo que bien.
Esme se ríe— Será mejor que entremos, este viento es engañoso. Yo llevo tu maleta, no te preocupes —Le regala una tierna sonrisa— Los chicos estaban por cenar galletas y leche.
Antes de que su madre se fuera al hospital para tener a su hermana, se había encargado de pedirle a los Cullen si podían cuidar de ella unos pocos días hasta que la dieran de alta. Esme había aceptado gustosa y Bella estaba más que feliz de dormir en casa de su amiga Alice.
Entra a la ruidosa casa de lo Cullen sumiéndose en una grata paz que tiene contenida desde que supo que estaría aquí unos días. Sonríe por instinto, viendo como la pelota viaja peligrosamente hacia su rostro. De pronto ya no está sonriendo y el golpe que siente en su cabeza aleja cualquier gratitud, sin embargo, sigue queriendo quedarse.
Esme deja la maleta en el suelo para acercarse a ella.
—¡Edward, te dije que no juegues con la pelota dentro de la casa! —Ruge con resignación, sobando la zona rojiza en su frente—¿Estás bien, cariño?
Asiente con ardor.
Pies acelerados se plantan por delante.
Edward, con el rostro rojo por el sudor, y Alice con dos coletas altas.
—¡Eres un tonto, Ed! —Chilla la pequeña, acercándose para abrazar a su amiga.
—No la vi, mamá —Intenta excusarse, luego sus ojos ven a Bella que todavía parece mareada— Lo siento, Bella.
Ella asiente con cuidado todavía con la sensación del rebote de la pelota. Al poco rato, se olvida por completo del golpe mientras come galletas y bebe toda la leche posible. Luego de la cena, Alice y ella se sientan en el suelo cerca de la mesa para dibujar, entretanto Edward y Emmett gruñen chocando las figuras de los power rangers. Parece una cómoda velada familiar, como si aquella familia le perteneciera. Todos parecen estar tan en paz haciendo lo que ellos quieren. En cambio Bella, aunque se siente en confianza, suele tener pavor de hablar muy fuerte o encoge los hombros cuando nota que no dejan que Esme hable por teléfono tranquila, ya que los gritos de los dos mayores lo impiden.
Aleja cualquier regla militar para centrarse en su dibujo.
Allí está su madre vestida con una falda roja, a Renesmee en sus brazos, a su padre vestido de negro, a ella en medio con una enorme sonrisa y a sus abuelos al lado de mamá. Pinta rápidamente a su abuelo de azul y a Nany de naranjo. Después dibuja un enorme sol que lo pinta obviamente de amarillo. Alice parece muy concentrada en su trabajo, pintando con la mitad de su lengua afuera.
Lo único que logra ver de su dibujo es que parece ser una casa de campo.
—Esos dibujos están bien feos —Ambas miran a Edward inspeccionar su trabajo.
Alice gruñe.
—Nadie pidió tu opinión, largo de aquí.
Se cruza de brazos— No quiero, tu casa de campo es muy fea, Alice —Bella sigue pintando— ¿Y qué es eso, Bella? ¿Una flor?
—Un sol, Edward. ¿No ves que está pintado de amarillo? Además las flores no pueden estar en el cielo.
—¿Y? Si yo quiero puedo dibujarlas en el cielo. Mira, te voy a enseñar —Se sienta junto a ella agarrando una hoja en blanco y dibujando garabatos en la hoja que ni por asomo parecen flores. Bella suspira y aguanta las ganas de echarse a reír— ¿Ves? Allí están mis flores.
—Eso parece cualquier cosa menos flores —Su garganta suena por la risa.
—¿Qué? No es cierto, eres envidiosa. ¿No te enseñó tu papá que la envidia es mala?
Asiente con la cabeza.
—Pero así no se dibujan las flores.
—¿Ah no? Y según tú ¿cómo se dibujan? —Ella coge la hoja de sus manos y dibuja con cuidado una flor con cinco pétalos— Eso está horrible.
Alice suelta una risilla.
—¿Quién es el envidioso ahora?
—¿Estás dibujando con las chicas, marica? —Emmett se burla de él.
Edward se levanta de inmediato.
La diferencia de edad entre ambos es de solo dos años, pero para Bella no hay gran diferencia. A pesar de que Emmett es más alto, Edward es tan delgado como un gusano. Ahora más que nunca que apenas tiene cabello. A Esme le faltó poco para raparlo al ras, pero dejó un poco de pelo para que crezca. Si pasa la mano en él de seguro pica. Eso fue a modo de castigo por meterse en problemas en el colegio. Alice todavía se burlaba de eso.
—Yo no estoy dibujando —Dice a la defensiva— No dibujaría con niñas tan tontas como ellas.
Bella deja caer su lápiz.
—Pues tú eres más tonto, Edward.
—¡Yo no soy tonto, tú eres tonta!
Esme llega para interrumpir.
—¿Qué está pasando aquí? Emmett, tú eres más grande —Dice enfadada.
Emmett mira a su madre con los ojos bien abiertos.
—¡Pero si yo no estoy haciendo nada!
—Al cuarto, todos.
Alice y Bella llevan sus dibujos en los brazos para seguir en la habitación, mientras Emmett y Edward no dejan de reclamar para sí mismos en el pasillo. La habitación de Alice es enorme a diferencia de la suya. Tiene dos armarios como lo describen en las crónicas de Narnia. Una cama de dos plazas donde parece como si estuviese nadando en las plumas. Un cajón rosa en el suelo para guardar sus muñecas y una lámpara muy bonita en el buró. Ella es la única que tiene cuarto sola porque sus hermanos duermen en la misma habitación.
Bella cambia rápidamente su vestido amarillo por el pijama; es rosado y demasiado ancho, pero cómodo al fin y al cabo.
Esme entra al cuarto en ese momento.
Bella piensa que es muy bonita; tiene largas pestañas gruesas y una sonrisa muy cálida. Su cabello es esponjoso y todo lo que se pone le queda bien. Ahora lleva un vestido ancho en la cadera y las uñas pintadas de rojo. Es mayor que su madre por 5 años, eso es lo que recuerda.
—A lavarse los dientes, deprisa —Apura a que Alice termine de ponerse el pijama, luego se va para atrás para hablar a la habitación contraria— Emmett, Edward a lavarse los dientes también.
—Mamá, yo ya no soy un niño para que me mandes a lavarme los dientes —Se queja el mayor.
Revuelve su travieso cabello.
—Menos quejas y más acción. ¡Andando que mañana hay mucho qué hacer!
—¿Qué? —Se escucha a Edward gemir— Mañana es domingo.
—Por eso, Edward. Mañana tienes tarea que hacer y no me pongas esa cara, te dije que la terminaras ayer.
Bella alcanza a detenerse cuando Edward pasa arrastrando los pies hasta el baño. Se queda esperando que Alice se ponga las pantuflas antes de seguirla.
Se escucha el ruido de la puerta y posteriormente la voz calmada de Carlisle. Alice pega un grito corriendo hacia los brazos de su padre. Bella lo único que puede hacer es admirarlos. Ella jamás ha corrido a los brazos de Charlie, normalmente lo evita o arranca. Él la abraza de vuelta antes de besar su cabeza y los labios de su mujer. Emmett y Edward se asoman por la puerta con el cepillo de dientes en la boca y la espuma de la pasta dental alrededor de la barbilla.
—Hola, chicos ¿cómo ha ido su día? —Luego se percata de la presencia de Bella— ¡Pero mira a quién tenemos aquí! —Sonríe.
Alice y ella entran al baño cuando Esme se lleva a Carlisle para cenar. Apenas puede alcanzar la pastal dental, de modo que Emmett es quién le ayuda. Agradece y rápidamente lleva el cepillo a su boca. Odia la pasta dental de menta, ojalá solo existiera el sabor de fresa. Arruga la cara cuando la menta le irrita todo alrededor, pero poco después se le pasa.
Escupe todo el excedente de su boca y se pone de puntillas para enjuagarse. Alguien cierra la llave del agua antes que pueda tomar un poco con sus manos. Mira hacia arriba a la sonrisa maliciosa de Edward. Quiere golpearlo en el estómago, pero ella no es una persona violenta. Sin embargo, cuando Edward Cullen está cerca sus instintos asesinos se entremezclan con su bondad.
—¿Puedes quitarte de aquí?
—¿Por qué?
Bella trata de cubrirse la boca con una mano.
—¡Porque necesito enjuagarme!
—¿Y si no quiero?
Emmett se interpone entre ellos.
—Ed, no seas pesado con Bella.
—Ella empezó.
—¡Yo no empecé nada! —Se defiende.
Edward se retuerce con un grito de dolor. Bella mira con asombro como Alice patea con fuerza su rodilla.
—Alguien tenía que ponerlo en su lugar —Explica.
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Durante horas estuvieron tratando de conciliar un sueño que nunca llegó. Por eso ahora están debajo de la colcha con una linterna y el libro de Blanca nieves en la tercera hoja. Son pequeños párrafos y lo que sigue dibujos. Se admiran de los colores del libro totalmente ajenas a que la puerta de la habitación se abre con un crujido sordo. Ellas ríen de los enanitos, señalando a uno y dándole la vuelta a la hoja de cartón.
Dos pares de pies se detienen al comienzo de la cama. Las chicas siguen riéndose por lo bajo.
De pronto sienten como manos atrapan sus piernas y comienzan a gritar como posesas, tirando lejos el libro y la linterna. Tan pronto gritan dos manos cubren sus bocas.
Alguien enciende la linterna que ha caído al suelo.
El rostro de Edward y Emmett las hace respirar con tranquilidad, aunque Alice sigue alterada.
—¡Ustedes! —Ruge, el cabello negro se ha ido a sus ojos— ¡Voy a decirle a mamá!
—Tú no vas a decir nada —Dice Emmett cerrando la puerta— O yo le diré que tú y Bella estaban leyendo con la linterna.
Alice vuelve a rugir, cruzándose de brazos.
—¿Qué hacen aquí? —Pregunta Bella.
—Emmett y yo estábamos aburridos, así que decidimos darles un sustito.
Ambos chocan los puños a modo de triunfo.
—Mamá y papá se pueden dar cuenta
Emmett se encoge de hombros.
—No creo, ellos están haciendo cosas de adultos.
—¿Cosas de adultos? —Bella parece intrigada.
Edward ríe con malicia—¿No sabes lo que los adultos hacen a solas en el cuarto? —Ella niega con la cabeza— ¿Acaso nunca escuchas a tus papás?
Vuelve a negar con la cabeza.
—¿Qué quieren decir? —Pregunta Alice.
Los chicos sueltan una risa silenciosa.
—Puedo dibujarlo, si quieren.
Ambas iban a decir que sí pero Emmett detiene el intento fallido de Edward.
—Ya basta, Ed. Era solo para molestarlas no es necesario que las traumes a esta edad.
El cobrizo frunce el ceño.
—Pero este año le van a enseñar sobre eso ¿por qué no la entrenamos? Puedo traer mi libro de biología.
Las chicas siguen viéndolos con curiosidad.
Ellos se quedan discutiendo y Bella solo puede observarlos como intercambian palabras groseras. ¿Será eso lo que le espera con Renesmee? Aunque Nessie es muy pequeña para sacar conclusiones, más porque la diferencia de edad es bastante.
Cuando su madre le dio la noticia de que iba a tener un hermano, prácticamente saltó de alegría. Todos sus compañeros tenían hermanos menores o mayores y ella era la única hija sola. Así que estaba deseosa que naciera pronto para jugar. Siempre quiso que fuese niña pero su madre nunca opinaba al respecto. Su padre ansiaba un niño, él estaba seguro que lo sería. Sin embargo, esta mañana su rostro se desencajó cuando la partera les avisó que era una preciosa niña de 3 kilos. Bella estaba feliz, pero su padre no.
Ella no era tonta, se daba cuenta que Charlie no le agradaban las niñas. También quiso que Bella fuese niño pero resultó no serlo, así que estaba decepcionado por segunda vez.
Mientras Emmett y Edward discuten, Bella se pregunta si Charlie sería menos estricto si tuviera un niño. Cuando sea mayor y tenga una panzota como la de su mamá, no le importaría si fuese niño o niña, lo importante, como dice su abuela, es que nazca sanito.
Aunque si fuese niña podría peinarla, vestirla con ropa bonita, comprarle muñecas, usar pendientes. Y si fuese varón tendría que comprarle… un balón de futbol.
—¿Bella? Bella, te estamos hablando —Todos observan como ella pronto parpadea incorporándose. Tarda en darse cuenta que es Edward quien le habla.
—¿Qué?
Alice explica— Emmett pregunta sobre tu cumpleaños.
—Oh, es el martes.
—¿Vas a hacer una fiesta? —Pregunta Edward.
Se queda en blanco, no lo había pensado.
—No creo —Los tres la miran sorprendidos— Todos están pendientes de Renesmee.
Nadie pregunta nada más.
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—Alice, termina todo ese cereal con leche —Advierte Esme que saca con rapidez las tostadas recién hechas. En segundos tiene el pan en la mesa para volver a darle la vuelta a los hotcakes— Edward, cariño ¿puedes sacar la leche de la nevera?
Éste tiene la boca llena de hotcakes cuando corre a la nevera.
Emmett mastica con gracia una tostada con mermelada y Carlisle sigue leyendo el periódico con su taza humeante de café en los labios.
La cocina huele a dulce, café y mantequilla de maní. Ama el aroma que sale de la sartén con el hotcakes. Ama por sobre todas las cosas los hotcakes con miel. Cuando Esme termina con la segunda tanda de 10 discos, Bella toma uno y agrega una generosa cantidad del tarro de miel.
Alice arruga la nariz.
—No entiendo por qué a todos les gusta la miel y los hotcakes. Saben asquerosos.
—Eso es porque tú eres muy extraña, Alice —Se burla Edward.
Esme por fin se sienta en la silla.
—Alice, tus cereales —Reclama— Emmett, por favor, estás ensuciando tu camiseta con la mermelada y Edward… no se come con la boca abierta —Carlisle le sirve una taza de café— ¿Cómo dormiste, Bella?
Ella siempre cambia su humor cuando le habla. Puede estar regañando con todos pero si está Bella presente le habla con una sonrisa en los labios.
—Bien, gracias.
—Me alegro
Carlisle aclara su garganta.
—Hoy a las 5pm hay una función en el cine, programaran películas ya estrenadas.
—¿Hay alguna que valga la pena? —Pregunta Emmett
Carlisle sonríe con picardía pero no responde.
Luego del desayuno todos se sientan alrededor de la mesa para terminar las tareas. Bella es la única que está viendo como todos reclaman, porque ella ya terminó las suyas el viernes. Ayuda a Esme a preparar la comida, revolviendo la ensalada y cascando el huevo para la sopa. Edward se queja de que Bella no está haciendo nada, pero ellas hacen caso omiso de su pelea.
Para cuando la cena estuvo lista, los demás siguen en la mitad del cuaderno. Edward continua alegando para sí mismo, de modo que Esme toma el cuaderno de Bella entre sus manos y hojea cuidadosamente.
—Bella tiene todo terminado ¿Quieres venir a ver, Edward? —Éste cruza los brazos con un mohín.
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—Papá, es una broma ¿verdad?
Carlisle ríe viendo la cartelera.
Hay un top de 10 películas ya estrenadas de este año. Alice salta en su lugar y Bella está tratando de recordar si ha visto esa película, poco después comienza a saltar igual que la pelinegra.
—¿En serio, papá? —Edward tiene las mejillas coloradas y la caja de palomitas de maíz a punto reventar en sus manos— Yo no voy a ver Pulgarcita, te volviste loco.
Emmett intenta convencerlo.
—¿Y si dejamos a mamá y las chicas ver Pulgarcita? Podemos ver películas de hombres, papá.
Esme y Carlisle se miran con una sonrisa.
—A ti apenas y te sale pelo de la barbilla, no me vengas con que eres hombre.
Emmett suelta un suspiro de resignación.
—¡Papá! —Edward se desespera—¡No pienso entrar a la sala!
Media hora más tarde, Edward y Emmett parecen estar más pendientes de la película que las chicas. Alice le recuerda a Bella la parte que viene a continuación, repitiendo el dialogo de memoria.
Cuando salen del cine, todos siguen comentando el final.
—Yo no estoy de acuerdo que Grundel se haya casado con el sapo hembra —Emmett rasca su barbilla con una arruga en la frente.
—¿Por qué no? —Bella gira haciendo que su vestido de lunares se alce con el viento— Hacen una linda pareja.
—Se pudo haber buscado a una más linda —Termina por decir Edward, luego se le ocurre algo malicioso cuando observa a Bella— Ella se parecía a ti, eh
—¿Yo? ¡Estás mintiendo!
Edward y Emmett se parten de la risa.
Alice se acerca a los chicos.
—Tú te pareces a Grundel, Emmett —Le muestra la lengua— O debería decir… Emmergente.
Ahora todos menos él se mueren de la risa.
Edward limpia sus lágrimas antes de hablar.
—Yo lo decía porque tienes el color de ojos igual que la piel de ellos.
—No es cierto, Alice también tiene los ojos verdes y nunca le dices nada.
—Eso es porque Alice es llorona ¿tú eres llorona, Bella Swan?
Bella cruza sus brazos con fastidio.
—Déjame en paz.
Esa noche cuando se acuestan a dormir, todavía tiene a Pulgarcita deambulando en su mente. Sonríe contra la almohada, deseando que estos días se pasen lo más lento posible.
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Luego de la escuela los chicos corren dentro de la casa haciendo que sus estómagos exploten por dentro con el aroma a espagueti. Bella se quita la mochila del hombro para sacar rápidamente sus cuadernos. Esme no aparta la mirada de ella mientras pone la mesa para comer.
—Bells, cariño, primero vamos a comer y después las tareas ¿de acuerdo?
Se queda viendo a Esme todavía sorprendida con lo que dice. ¿Comer antes de hacer tareas? Que extraño. En su casa no come si no ha terminado los quehaceres de la escuela. Cierra su cuaderno, lo guarda dentro de la mochila y va junto a los demás a lavarse las manos.
Mancha su cara con la salsa mientras come pero no le importa. Está tan delicioso que podría comerse todo lo de la cacerola.
—¿Tu hermano dijo a qué hora llegaba? —La señora Cullen pregunta directamente a Edward.
Éste apenas la mira mientras mastica la comida. Él también tiene la boca manchada de salsa, así que como no lo reprenden ella tampoco se limpia.
—No, no dijo. Solo me avisó desde lejos.
Esme suspira.
—Límpiate la boca, Ed.
Bella deja de masticar; antes de que le digan a ella, limpia rápidamente la orilla de su boca.
Esa noche también se acuesta contenta. Tiene las piernas flexionadas sobre la cama. Alice ronca a su lado tendida como una babosa. Trata de mantener los ojos cerrados y alejar el ruido que hace su amiga, pero le es imposible. Abre un ojo y lo vuelve a cerrar. Cuando siente ruido en la puerta, esconde la cabeza en la cobija creyendo que es un fantasma.
Bien pudo haber gritado si Edward no le hubiese puesto una mano sobre la boca.
—¡Shhh! Vas a despertar a Alice —Susurra.
Bella también lo hace cuando habla:
—¿Qué haces aquí?
—Necesito que vengas a un lugar, es importante.
—No, tenemos que dormir.
—¡Por favor! —Insiste— ¡Emmett está en problemas! Y si le digo a mamá se va a enfadar.
Sus ojos suplican por un sí, de modo que no tiene otra alternativa más que acompañarlo.
Caminan descalzos por el pasillo en silencio y solo con sus corazones palpitando dentro de su pecho.
—¿Dónde está Emmett?
—Allí —Señala la puerta del fondo— Se quedó encerrado en el armario.
Bella mira hacia el cuarto oscuro y teme por un segundo. Duda en entrar, pero ya que Emmett está encerrado, no puede dejarlo allí.
Ambos entran al cuarto y poco después alguien cierra la puerta. Se escucha el sonido de una llave y la risa familiar de Emmett. Bella mira a Edward con riña.
—¡Me mentiste!
Edward parece tan enojado como ella, se vuelve a la puerta y trata de abrirla.
—¡Emmett, este no era el plan! ¡Abre la puerta!
Otra risa de Emmett se escucha en susurros.
—Buenas noches, perdedores.
Bella tiene las manos en sus caderas.
—¿Era una trampa? —Pregunta furiosa.
El cobrizo se da por vencido al intentar abrir la puerta. Se voltea con un suspiro.
—Era una pequeña broma de cumpleaños.
—¿Ah sí? —Cruza sus brazos— No me gustan tus bromas.
Corre hacia la ventana que es la única zona de luz. Edward la sigue.
—No te enojes, Bella. ¿Te han dicho que eres muy rabiosa?
—No quiero hablar contigo.
—Como quieras —Hay silencio absoluto por un rato— Feliz cumpleaños de todos modos. No se cumplen diez años todos los días.
Lo mira de soslayo todavía enojada. Pega su barbilla en las rodillas y no se percata cuándo se queda dormida.
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Mientras su madre acuna a una inquieta bebé en sus brazos, Nany termina de decorar el pequeño pastel que ha preparado para el décimo cumpleaños de ella. No puede dejar de observar lo extraña que es Renesmee. Tiene mucho cabello rojizo y enormes ojos oscuros.
—¿Puedo tocarla?
Su madre sonríe con cansancio.
—Claro que sí, ven aquí
Se sube arriba del sofá y observa más de cerca. Es muy pequeña y débil. Sus manos arrugadas lo confirman. Toca suavemente el pulgar, echándose para atrás con nervios. Ambas sonríen por su reacción.
Charlie se encuentra fumando en la entrada de la casa. No ha querido tocar ni ver a la nena desde que salieron del hospital. Ni siquiera la nombra, pero eso no importa. Tiene todo el cariño de su madre, abuela y por supuesto de Bella.
Yo te voy a cuidar piensa para sí Te lo prometo.
Nessie abre la boca en un bostezo para luego romper nuevamente en llanto.
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Agosto, 2003
—Dígale a su madre que estamos muy agradecidos por lo limpia que se encuentra la casa —La mujer crespa no deja de sonreír viendo cada rincón del inmueble vacío—Es una casa muy linda.
Edward asiente.
—Han pasado muchas cosas en esta casa —Él mismo se encuentra viendo lo vacío que se ve todo—Aquí crecimos mis hermanos y yo.
La mujer crespa asiente en respuesta con una sonrisa tímida.
—Es triste irse del lugar de origen.
No puede estar más de acuerdo.
—Le voy a pedir una cosa —Dice a lo que la mujer asiente— Cuide esta casa… vale oro —Luego de unos segundos en los que la mujer promete hacerlo, pregunta—: ¿Puedo echarle un último vistazo antes de irme?
—¡Por supuesto!
Camina por cada rincón. La cocina, la sala, el baño, los cuartos. No puede alejarse del que es su ex cuarto. Cuando llega a la última habitación del pasillo, escucha que alguien se ríe. Empuja la puerta para encontrarse a Elif sentada bajo la ventana, riéndose de algo que no comprende.
No se acerca a ella, simplemente se queda viendo a su hija de casi 3 años en el mismo lugar donde alguna vez se sentó Bella. Recuerda que estaba allí de rodillas, viéndolo con furia, después se había quedado dormida mientras él seguía disculpándose.
Cuando Elif se da cuenta de la presencia de su padre, grita:
—¡Papi!
Por fin sale de su ensoñación.
—Ey, cariño ¿qué haces?
Elif le señala el suelo.
Carga a su hija en brazos y observa lo que dice el suelo. Es de madera y sabe perfectamente lo que hay allí. En letras temblorosas, él había escrito ese día "Perdón" pero Bella seguía dormida y al final nunca supo que él había escrito eso.
Sonríe con tristeza, mira el mar en los ojos de su pequeña niña. Su preciada Elif.
—¿Mamá? —Sus palabras lo hieren. Es la primera vez que dice mamá. Su boquita forma una "o" y sus manos se alzan encogiéndose de hombros, como diciéndole "No está mamá"
Besa su frente con ternura.
—Es hora de irnos, pequeña.
Me atreví a subir otro outtake hoy. Quería avisarles que voy a estar subiendo outtake de cómo fue la vida de todos antes que Elif naciera, o la vida de Edward criando a Elif, de Bella cuando los quiso buscar, eso depende de cómo vaya la historia.
También decir que los outtake los subiré dentro de la semana, NO el viernes, ese día es de solo actualización.
Quiero agradecer, como siempre, su apoyo para con la historia.
Gracias por sus mensajes tanto aquí como en facebook.
Me cuentan que les pareció :D
Nos leemos el viernes
