AVATAR NO ME PERTENECE.

Hola… llevaba mucho tiempo sin actualizar esta historia pero espero que su apoyo para este fic siga igual o mejor que antes.

Estoy muy feliz porque he llegado a más de 100 reviews. ¡YEAH! ¡WOW! Soy feliz, gracias por comentar. En fin, me he esmerado con este capítulo. Ojalá y les guste…


Capitulo#11: Observaciones.

Por la ventana podían verse los rayos de sol entrando con facilidad e inundando las habitaciones del palacio. Las paredes rojizas brillaban a la luz de la mañana otorgando comodidad y satisfacción a los residentes. Un fino olor a pan recién horneado recorría los pasillos y los pasos de los guardias llenaban el silencio del ambiente.

Sentado solo en aquella gran mesa (algo que se había vuelto muy habitual desde el atentado a Mai) Zuko llenaba con abundancia su pan tostado con la llamada mermelada roja, especial de la nación del fuego. Comía mecánicamente su desayuno mientras, de reojo, podía observar como los sirvientes lo miraban con lastima y tristeza.

Las miradas tan incomodas solo hicieron que disfrutara menos aquello que se consideraba, la comida más importante del día. Después de limpiar su boca fieramente con su servilleta y tirarla a un lado de la mesa, partió por los corredores a la habitación de Mai.

Como era de esperarse las curanderas le obstaculizaron el paso. Desde hacía tres días Mai les había dado indicaciones para no dejarlo pasar. No sabía si era porque lo odiaba o porque quizá la sola presencia suya le volvía a la mente los recuerdos de su hijo no nacido.

Intentar patalear, vociferar, exigir, habría sido inútil, se conformó con suspirar sonoramente mientras, con pesadez se sentaba en la fría cerámica del suelo. Cerró sus ojos cuando apoyó la cabeza sobre la pared, recordando aquellos besos apasionados que compartió con su novia en el pasado.

Cuando aquellos labios devoraban los suyos con frenesí, demostrando sin palabras todo el amor que sentía el uno por el otro. Recordó el tacto de aquellas manos que lo atraían más cerca, aquellos labios rojos que rozaban con pasión cada centímetro de su cara antes de regresar nuevamente a su boca, recordó aquella cintura tan fina que él fue capaz de explorar, todo eso en un instante mientras un súbito carraspeo lo detuvo de soñar de repente.

Ahí, de pie frente a él se encontraba Eun Sung, mostrando una sonrisa espectacular de oreja a oreja. La chica cogió una de sus manos instándolo a levantarse y lo condujo de manera emocionada a las afueras, más precisamente al jardín del palacio.

Todo había pasado tan rápido que el joven de la cicatriz apenas pudo articular un:

-¿pero qué ocurre?

La joven, sin dejar de correr, volteó a verlo de manera espectacular, sacando a relucir aquellos dientes blancos y brillantes.

-¡Un bisonte! ¿Sabes lo que significa?- hubo un momento de pausa en el que solo podían escucharse los pasos apresurados de ambos- ¡Aang! ¡Aang volvió!

Justo al desembocar en el jardín vio a su amigo acariciar suavemente a su bisonte con una sonrisa de lado. No supo cuando pero pudo sentir a la mano de Eun Sung salir de su agarre y armar carrera hacia su novio. Aang volteó con una sonrisa algo, indescifrable y abrazó su novia por la cintura plantando un rápido beso en su frente. Rápidamente el maestro aire dirigió una rápida mirada molesta a Zuko que solo atinó en tragar saliva sonoramente.

Dejó a la chica a un lado, cosa que hizo que la joven lo mirará extrañada y triste, y caminó rápidamente al señor del fuego con mirada molesta. Zuko llevó su vista al suelo y se puso a contar los diferentes tonos verdosos que el sol daba al césped en diferentes matices.

Supo que lo tuvo enfrente cuando una sombra cubrió al sol de manera parcial. Aun reticente levantó su vista a su amigo quien, esperaba de manera paciente una palabra del señor del fuego.

-hola…- susurró Zuko algo distante.

-hola- contestó Aang de manera fría. Callaron unos minutos, tiempo en el que pudieron oír como Eun Sung se acercaba algo dubitativa y posaba su mano en el hombro de su novio. Aang miró a la chica aun algo serio y luego regresó su entera atención a Zuko- ¿sabes que tenemos que hablar, verdad?

El chico asintió lentamente llevando su mirada nuevamente al suelo.

-entonces, andando- proclamó el avatar.

No pudieron dar ni dos pasos cuando la chica apresó la mano del avatar, mirándolo de manera deseosa.

-pero Aang…

Él se volvió completamente hacia ella agarrando su rostro entre sus grandes, fuertes, cálidas y algo callosas manos- debo hablar con Zuko. Te veré luego.

La chica asintió con algo de tristeza y frunció sus labios, levantando su cabeza un poco para que Aang la besara. Se sorprendió y entristeció enormemente cuando él no cumplió sus deseos y le dio un beso corto en la mejilla antes de seguir nuevamente a Zuko.

XXXX

Era una vista que nunca había sido de curiosidad para ella pero, desde su liberación se había hecho más que habitual. Se filtraba silenciosamente por las mañanas siguiendo a aquel hombre que en pocas semanas le había dado concejos y misteriosamente se fue tornando en su amigo. Al inicio de los días había sido curiosidad plena, seguirlo para ver su rutina de entrenamiento era útil con la suya propia pero luego se fue tornando en algo más satisfactorio que estratégico.

Ahora ver su rutina, los elegantes movimientos, los golpes certeros y agresivos era lo de menos. Lo que si le importaba ahora era poder recorrer su vista por los músculos fuertes de su ancha espalda, por los estilizados músculos de su abdomen, por aquellos músculos de sus brazos. Casi derretirse por cada gota de sudor que atravesaba su cuerpo, ese era su nuevo entretenimiento y se sintió estúpida al verse pensando en un hombre por primera vez de la manera que ella lo hacía.

Sintió un pequeño escalofrío recorrer su vientre y solo ahí decidió que ya había tenido suficiente por ese día. Dio pasos cortos y silenciosos alejándose del lugar lo más rápido posible sin percatarse que podía pisar una rama hasta que lo hizo. El crujir del objeto fue algo perceptible que el hombre dejó a la mitad su entrenamiento y miró a todos lados con sentidos felinos.

La chica se quedó quieta un momento y solo se permitió volver a respirar cuando notó como el hombre cogía su rumbo al lado opuesto al de ella. Llevó su mano a su pecho, intentando calmarlo y dio unos pasos hacia atrás dubitativa. A medida que avanzaba, sintió su espalda toparse con algo y volteó solo para encontrarse a quien ella había estado observando con una sonrisa y sus brazos cruzados, mostrándolo arrogante.

De un salto algo escandaloso se separó considerablemente de él y vio a todos lados nerviosa, menos a sus ojos.

-princesa Azula ¿Qué hace aquí?

-me desperté más temprano de lo normal, lo vi caminando en esta dirección y decidí seguirlo…

El asintió no del todo convencido viendo como Azula emprendía una rápida retirada. Él caminó algo detrás de ella y con voz segura preguntó.

-¿no quiere entrenar conmigo? Sería bueno para ambos.

-será en otra ocasión, ahora tengo que buscar a Moh Lee, estoy segura que ha traído información muy valiosa para mí.

Diciendo eso se retiró algo altiva, pasando entre la maleza, los arboles y flores rumbo al campamento.

XXXX

-debe ser solo mi imaginación- suspiró Eun Sung mientras se sentaba en un mullido cojín de la sala de una veraniega casa que se encontraba relativamente cerca del palacio del señor del fuego Zuko. Apoyándose en sus piernas y con sus manos rozando de manera distraída el cojín, repasó su vista por la madera algo fina y vieja que conformaba el techo de la casa y además se detuvo en los cuadros familiares colocados en una pequeña mesa en una de las tantas esquinas de la sala.

Un olor a delicioso té caliente inundó sus fosas nasales y dirigió una sonrisa agradecida a una joven que se acercaba a ella con una bandeja algo grande en sus manos.

La bandeja fue colocada entre ambas y luego con algo de cuidado su joven acompañante destapó un par de panes algo grandes y calientes. Cogió una de las tazas y roció en ella algo de azúcar para luego soplarla un poco y llevársela a la boca.

Sintió el liquido caliente recorrer su esófago con rapidez y de pronto enviar una onda de calor rápida pero perceptible a todo su cuerpo, distrayéndola un momento pero no del todo de sus preocupaciones. Había buscado refugio en aquella amiga que, a pesar de conocerse poco tiempo, logró ganarse su confianza y convertirse en una de sus amigas mas intimas. Ahora, al momento de empezar a atardecer y en vista de que Aang seguramente seguía ocupado con Zuko, decidió ir a verla y contarle sus inquietudes.

-Aang se comportó muy raro conmigo hoy…

-¿Por qué lo dices?

-parecía evadirme- comentó- y nunca besó mis labios… esos labios que han esperado un beso suyo desde hace semanas.

-seguro venía preocupado…- comentó la otra casi restándole importancia- sabes que lo que ha ocurrido las últimas semanas debe tenerlo estresado.

-Zuko me dijo que no le comentaría hasta su regreso… ¿podría ser…?- calló a mitad de la pregunta algo confundida- no, no creo que Zuko le avisara y además, aunque esté estresado el siempre, siempre, tiene tiempo para mí. Debe haber algo más, lo sé.

-Eun Sung ¿pero qué dices?- preguntó con dulzura y suavidad- sé que no conozco mucho al avatar Aang pero según lo que me has dicho, y eso que me has dicho mucho, parece quererte. Así que no te preocupes.

Mucho más tranquila Eun Sung abrazó a su amiga y el sobó suavemente su espalda.

-gracias Onji… en este año de conocerte me has demostrado ser una gran amiga…

La otra joven sonrió maliciosamente a sus espaldas y fingiendo como lo había hecho antes repitió una y otra vez.

-Tú también querida amiga, tu también…

XXXX

A partir de las tres de la tarde en Lao Mi Sokka se recostó cómodamente en una hamaca en el jardín de la casa de su hermana. Pretendía dormir y disfrutar de la frescura del aire que irradiaban las hojas de los arboles cuando sintió un ruido algo estrepitoso. El estruendoso sonido prácticamente lo tumbó de la hamaca e hizo que el chico abriera desmesuradamente sus ojos con precaución.

Le costó algo de tiempo poder identificar la fuente del escándalo pero cuando lo hizo pudo percatarse de que era su amiga Toph practicando como la mayoría de las tardes su tierra control.

Sonrió al notar la concentración en la joven y dio sorbo a un pequeño refresco de frutas que tenía a su lado y cuya función era hacer más placentera aquella tarde de su descanso. Suspiró feliz mientras cruzaba sus brazos por detrás de su cabeza y cruzaba los pies de manera despreocupada.

Desde finales de la guerra no había tenido la oportunidad de observar a su amiga con sus finos movimientos y esta vez, a raíz de su siesta de relajación, decidió echar un vistazo al asunto.

Vio como la tierra era modelada a favor de la joven y de pronto se encontró balbuceando algunas cosas en susurros. Cuando su amiga se detuvo se sintió algo preocupado y abrió los ojos solo para encontrarla muy cerca de él, a punto de poner la mano sobre su boca. El joven se exaltó, intentando esquivar las intenciones de su amiga solo para encontrarse, de pronto, tendido en el suelo y con un gran dolor en su espalda.

Muy molestó gritó a pulmón:

-¡pero qué te pasa, Toph!

La joven resopló fuertemente apartando algunos mechones de su cara y se cruzó de brazos molesta.

-¿Qué me pasa a mi? ¿Qué te pasa a ti?- gritó- soy ciega no sorda. Tus absurdos parloteos me han hecho perder la concentración.

-ni te estoy hablado a ti- gritó él a manera de defensa.

-¡pues a mí no me importa si es a mí, o al espíritu del aire o incluso a la perturbada vocecita que seguro inunda tu cabeza! ¡Lo que quiero es que te calles!- hubo un rato de silencio en el que Sokka no supo que agregar- solo porque dejamos que te hospedes en nuestra casa quiere decir que vamos a deja que interrumpas nuestras tareas diarias así que, por última vez te digo, compórtate ya.

Diciendo su última y amenazadora palabra la joven mostró su espalda a Sokka y caminó justo a donde anteriormente estaba entrenando.


N/A: gracias por leer y cualquier review sea por sugerencia o critica o por cualquier otro motivo será bienvenido. Son grandes chicos y me animan a seguir escribiendo. También les agradezco a los que han agregado la historia a favoritos y a los que la siguen.

Me despido.