Capítulo 11: Búsqueda final

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Sé que lo dejé en lo mejor, pero aquí esta este nuevo capítulo, disculpen por hacerlos sufrir, gracias a todas las personas que me leen, sobre toda a aquellas quienes no permiten que el idioma sea un impedimento. También gracias a las personas que me dejan sus comentarios, gracias, ello me motiva para seguir.

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Un golpe seco indicó que el auto se había detenido, y debajo de él, yacía un cuerpo junto a un charco de sangre.

-Mai-fue lo único que pensó Naru.

El auto siguió de frente, pero Naru logró ver parte de matrícula antes de que este se fuera ocultado por la noche que acababa de caer.

-¡Mai!-gritó Naru desesperado, pero la muchacha no contestó-¡Rayos!

Sacó su móvil y llamó a emergencias, luego llamó a Lin.

La ambulancia llegó a los pocos minutos, y él se montó junto con ellos. Mai se veían en muy mal estado.

-Vamos, necesito despejar para brindarle oxígeno-decía uno de los paramédicos.

-Succionando-decía otro.

-Hay que intubar-decían otro.

-No, solo pongámosle la mascarilla, no sabemos que tan comprometidos estén sus…

Naru no quería escuchaba nada, él solamente miraba a Mai. Cuando llegaron al hospital él se bajó con ellos siguiendo a los paramédicos.

-Necesito una descarga-decía uno de los doctores-¿cuál es el estado?

-Atropello, muchacha de 18 años aproximadamente, posibles fracturas y múltiples heridas cortantes en el cuerpo-respondió el paramédico.

-No puede pasar-una enfermera detuvo a Naru. Él se quedó cerca de dónde atendían a Mai.

-Vamos, despejen-gritaba uno de los doctores.

-Nada, otra vez, aumenten la potencia-decía otro.

-Despejen-gritaba el médico, esperó un momento-la tenemos-suspiró.

Naru estaba en shock, Mai estaba viva. Su teléfono sonó. Contestó sin mirar el número.

-Naru, ¿dónde estás?-era la voz de Lin.

-En el hospital-contestó Naru-Mai está viva.

-Vamos para allá.

Después de 20 minutos aproximadamente todo el equipo llegó junto a Naru.

-¿Qué pasó?-preguntaba Ayako.

Pero antes de que Naru pudiera contestar un doctor apareció.

-Familiares de…-pero no terminó-tú viniste con esa muchacha ¿no?-preguntó el médico.

Naru asintió, necesitaba saber qué pasaba.

-Ella ahorita necesita una cirugía urgente, sin embargo se niega.

-¿Ella está consciente?-preguntó el monje sorprendido-¿Por qué?

-Si, esto es extraño, dice que no hagamos nada hasta que se le permita hablar con Oliver, ¿es acaso su padre?-preguntó el médico.

-No, soy yo-dijo Naru-en dónde está.

Casi todos miraron extrañados a Naru, él no se llamaba Oliver, o al menos eso pensaban, casi todos.

-Sígame, pero por favor que sea rápido-pidió el médico.

Llegó a la sala donde minutos antes Mai había estado luchando por su vida. Ahí estaba ella, cubierta de sangre en el rostro, con múltiples cables en su cuerpo y una mascarilla de oxígeno.

El se acercó, ella intentaba decirle algo pero la mascarilla no la dejaba. Levantó su mano y Naru la tomó delicadamente.

-Escúchame, esto es importante.

Naru la miró sorprendido, ¿acaso había perdido la razón? Había escuchado la voz de Mai en su cabeza.

-Sígueme-le ordenó ella.

Entonces toda la sala de urgencias desapareció bajo sus pies y se encontró rodeado de negrura. Pero no estaba solo, Mai estaba cerca, ella llevaba otra ropa, y no estaba en ese estado lamentable.

-Mai, ¿dónde estamos?-preguntó Naru mientras se acercaba a ella.

Ella no contestó, simplemente alzó el brazo y le señaló la escena que ante ellos se formaba.

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Estaba un chico muy parecido a Naru, pero él sabía por la forma de caminar que no era él.

-Gene-murmuró, Mai asintió.

Gene estaba cruzando la calle mientras sostenía un sobre, esa escena le era familiar a Naru, él había visto ya esto.

-¿Por qué me muestras esto?-preguntó él molesto.

Las siguientes escenas se movieron como si alguien hubiera puesto el botón de adelantar y todo pasó demasiado rápido. Gene había sido envestido por un auto. Una mujer bajó de él y asustada subió el cuerpo en la parte trasera, tomó el sobre y aceleró.

-Esto yo también lo vi-contestó empezando a perder la paciencia. Pero Mai no le contestó. Volvió a mirar al frente y vio que la escena continuaba.

La mujer había llegado como a una especie de cochera, pudo ver bien los rostros de los hombres y de la mujer. Eran tres hombres y ella asustada señalaba el auto. No podía oír lo que decían pero vieron que todos se volvieron a montar en el auto pero ahora conducía un hombre.

Se trasladaron ahora a un lago, que tenía cerca una pequeña cabaña. Los hombres tomaron el cuerpo y lo envolvieron en una sábana. Entre dos hombres lo mecieron y lo tiraron al lago.

-Cómo me gustaría oír lo que dicen-murmuró exasperado Naru.

-Puedes-respondió Mai.

-¿Por qué lo tiramos a este lago?-preguntaba la mujer.

-Porque este lago tiene una corriente subterránea, arrastrará el cadáver y lo llevará lejos, existen 8 puntos posibles dónde el cuerpo puede aparecer, y todos están lejos de aquí. Además está corriente subterránea es casi desconocida por lo que si la policía lo encuentra no pensará que fue arrojado desde aquí-terminó satisfecho el hombre.

Luego todos se fueron y solo quedaron Naru y Mai cerca al lago.

-¿Cómo sabes esto?-preguntó ahora Naru.

Ella caminó y él la siguió.

-Mai contéstame-dijo él.

Ella volvió a levantar el brazo y el miró en la posición que le indicaba. Veía el gran bulto que era ahora su hermano empezar a moverse por una corriente subterránea, observó como el cuerpo era arrastrado y desembocaba en otro lago, pudo visualizar a lo lejos un pequeño letrero, Lago Todoki. Una pista, ya sabía dónde estaba su hermano.

-Tienes que darte prisa-urgió Mai-el cuerpo no estará ahí por mucho tiempo.

-¿A qué te refieres?-preguntó él.

-Existe otra corriente subterránea que pasa por el lago Todoki, si no te das prisa el cuerpo será llevado por esa corriente y lo perderás para siempre.

Él la miró asustado.

-¿Cómo sabes todas estas cosas?-preguntó desesperado.

-Porque Gene me las mostró-contestó ella en lo que le pareció un susurro.

Cuando sus ojos parpadearon se dio cuenta que estaba de nuevo en la sala de urgencias. Miró la mano que sostenía y vio que era la de Mai, pero ella estaba de nuevo en ese estado maltrecho. ¿Qué había pasado?

-Date prisa, no hay tiempo..

-Mai…-pero no pudo continuar.

-Permiso-dijo el médico-preparen la sala de cirugía, la estamos perdiendo.

El monitor que registraba los latidos del corazón de Mai comenzaba a acelerarse.

-Está empezando a fibrilar, vamos preparen 10 ml de ….

El médico se llevó a Mai, y Naru aún no salía de su shock, ¿qué había pasado? ¿era real?

-Naru, ¿qué pasó?-decía Lin-te ves muy mal.

Naru miró un momento al hombre y parpadeó como si quisiera comprobar que lo que sucedía era real.

-Gene-murmuró por lo bajo.

-¿Qué dices? No puedo oírte-dijo el hombre mientras lo agarraba de los hombros.

-Ya sé dónde está Gene-dijo Naru-Mai me…me lo mostró.

Lin quedó confundido, ¿cómo que Mai se lo había mostrado? ¿Acaso ella sabía quién era él? Por supuesto, por eso había pedido hablar con Oliver, pero ¿cómo se había enterado?

Naru pareció recobrarse de la fuerte impresión y salió presuroso de la sala de urgencias.

-Naru-chan, ¿a dónde vas?-preguntó el monje cuando éste paso por su lado.

Pero Naru no contestó ninguna de las preguntas. Lin lo siguió y cuando ya estaban en el auto, Lin le preguntó a dónde.

-Vamos al Lago Todoki-luego sacó su móvil y marcó un número, era el del detective que seguía el caso de su hermano, le informó dónde estaba su hermano, luego de varios minutos de conversación el detective accedió a ir con ellos.

-Ellos nos esperan allá-contó Naru a Lin mientras cerraba la tapa del móvil.

-Naru, puedes decirme porqué vamos al lago Todoki, ¡eso está a ocho horas de aquí! Aún si vamos rápidos llegaremos casi al amanecer-respondió el hombre-además tienes que cambiarte de ropa-decía mientras miraba las ropas de Naru que a pesar de ser oscuras reflejaban varias manchas de sangre.

-Será mejor que te des prisa, no hay tiempo para cambiarme-le contestó.

-De acuerdo-Lin no preguntó más porque sabía que Naru no estaba en condiciones de mantener una conversación.

Debido a la velocidad con que Lin condujo llegaron en siete horas y media, presurosamente Naru se bajó del auto, todo estaba oscuro pero aún así existían restos de la luna iluminaba todo el lago como si fuera de día. Naru se arrojó por donde había visto al cuerpo moverse y empezó a tantear, Lin lo siguió de cerca, estaba un poco preocupado por la cordura del muchacho, pero prefería por ahora seguir buscando con él.

No demoraron mucho cuando Naru logró dar con un gran bulto, pero por alguna extraña razón este se sumergía, debía ser la corriente que estaba arrastrando el cuerpo.

-Lin, ayúdame-jadeaba Naru por el esfuerzo.

El hombre fue a ayudar al muchacho y entre ambos tiraron, fue difícil porque la corriente era fuerte pero después de varios intentos lograron sacar el cadáver a la superficie y llevarlo a la orilla.

Naru y Lin jadearon en la orilla, había sido mucho esfuerzo, luego de recuperar el aliento, Naru se dispuso a abrir el bulto, pero Lin lo detuvo.

-Déjame-contestó Naru mientras zafaba su brazo del agarre del mayor.

-Naru, no puedes-dijo él.

-Necesito saber que es él, necesit…-la voz fue poniéndose más histérica pero una fuerte bofetada lo hizo callar.

Naru miró sorprendido a Lin, este jamás le había levantado la mano, ni en los momentos más exasperantes.

-Reacciona-le grito el mayor-ese es trabajo de la policía, comprometerás evidencia.

Naru se limitó a mirar a otro lado, era verdad, pero en ese momento su razón no estaba trabajando. Ambos se quedaron en silencio, debía de ser de madrugada. Estaban totalmente empapados pero no quedaba de otra.

La policía llegó en la mañana, dos horas después que ellos, cuando los vieron en ese estado corrieron a auxiliarlos. Naru habló con el detective. Los forenses levantaron el cadáver sin abrir el bulto. Antes de partir Naru sintió que alguien lo miraba, volteó en esa dirección y juraría que vio a Mai, ella estaba lejos pero pudo distinguir una sonrisa y una mirada de alivio antes de desaparecer.

Llegaron de nuevo a la ciudad, y aunque el estado de descomposición del cadáver era avanzado pudieron reconocerlo por las ropas y por pequeñas muestras de ADN que milagrosamente aún servían.

Unos brazos lo envolvieron y cuando giró vio que era su madre quien lo abrazaba.

-Hijo, estás a salvo-sollozaba la mujer.

-Mamá..-respondió sorprendido.

Se limitó a abrazarse a la mujer y por primera vez lloró con ella. Todo había terminado, después de tanto tiempo de búsqueda al fin lo había logrado. Luego se tensó. No, no, todavía no terminaba.

-Detective-dijo él con voz ronca.

-Dígame Sr. Davies-contestó el detective.

-Sé quienes hicieron esto-respondió con voz firme y amenazante.

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En el hospital

-¿Por qué? ¿por qué?-reclamaba Ayako mientras el monje la abrazaba-¿Por qué Dios tiene que odiar tanto a Mai? ¿es que acaso ya no la hizo sufrir bastante al dejarla sola?

-Ella no esta sola-dijo el monje-ella nos tiene a nosotros.

-¿Y de qué sirvió? En la casa Komura tampoco pudimos protegerla-reclamó Ayako.

Masako también lloraba pero en silencio, Yasuhara tampoco sabía qué decir, todo esto era horrible. Incluso John estaba cuestionando su fe. ¿Cómo es que Dios se podía ensañar con una muchacha tan dulce?

-Todo sucede por alguna razón-respondió Yasuhara a John-tu propio Dios ¿no dejó morir a su hijo por la redención de su pueblo?

-Si, pero esto es diferente-contestó John-a veces pienso que Dios odia a Mai.

-Si tus superiores te escucharan te acusarían de blasfemia-dijo divertido Yasuhara.

-Lo sé, pero es difícil aceptar esto-comentó deprimido John-él jamás me ha abandonado.

-Entonces él no abandonará a Mai, después de todo ella es tu amiga-dijo Yasuhara.

Él le dedicó una triste sonrisa al muchacho. Era increíble que fuera un muchacho quién le hiciera recobrar su fe. Pero él tenía razón, Dios no podía abandonar a Mai.

Una mujer pasó cerca de ellos y habló en un japonés no tan fluido a una de las enfermeras.

-Disculpe, ¿dónde puedo hablar con el médico que trata a la señorita Taniyama?

-Hmm, ¡ah la joven del accidente! , bien él ahorita está en su oficina, yo la llevo-ofreció la enfermera.

-Gracias-respondió la mujer.

Yasuhara y John se miraron extrañados, ¿quién era esa mujer que preguntaba por Mai? Sin hacer ruido siguieron a las mujeres en forma disimulada.

-Dr. Yatoka, alguien lo busca-dijo la enfermera.

-Haga que pase.

Yasuhara y John se pusieron lo más cerca que pudieron luego de que la enfermera se marchara.

-En que puedo servirle-ofreció el doctor.

-Quisiera saber en qué condiciones se encuentra la muchacha Taniyama-respondió.

-Lo lamento pero yo solamente puedo decírselo a su familia-respondió con pesar el médico.

-Oh no se preocupe, yo soy su prima-y luego agregó-mi nombre es Georgia Hiyomi y vengo desde Francia.

Yasuhara y John se miraron realmente sorprendidos, ¿acaso Mai tenía familia?

-Entonces no veo inconvenientes-respondió el doctor.

-¿Desean algo?-preguntó una enfermera a los dos hombres que estaban fuera del consultorio del doctor.

-Sí, queríamos hablar con el doctor, pero parece que tiene visita-respondió Yasuhara-vendremos luego-dijo haciendo una pequeña venia.

John lo siguió incrédulo de cómo Yasuhara podía mentir tan rápidamente.

-Es una lástima que no hayamos podido escuchar la conversación completa-respondió Yasuhara.

-Lo sé, pero eso no estaba bien-decía mientras se persignaba-Dios mío, perdónanos.

-¿Sabías que Mai tenía familia?-preguntó Yasuhara tratando de cambiar de tema.

-No, ella siempre dijo que estaba sola-respondió John pensativo.

-Si, pero ¿no te parece raro?-preguntó Yasuhara.

-Tienes razón, ¿por qué aparecer ahora? Pudieron aparecer cuando los padres de Mai murieron-respondió John.

-Tal vez no lo sabían-murmuraba Yasuhara.

-Pero entonces ¿cómo sabían que ella estaba en este hospital?-alegó John-solo nosotros lo sabíamos, a parte de Naru.

-Eso me recuerda…-murmuraba Yasuhara-antes del accidente Mai estuvo discutiendo con Naru, algo acerca de sus padres.

-¿Sabes qué era?-preguntó con interés John.

-No lo sé, pero ella parecía muy molesta, hablaban sobre un archivo pero no estoy seguro.

-¿Tendrá algo que ver con el hecho de que Naru saliera rápido del hospital?-murmuraba John.

-Tal vez, vamos con los demás y digámosle esto.

Luego de contarles lo que habían oído todos se miraban incrédulos entre sí. Mai jamás había mencionado que tenía familia, bueno, comentó que su familia no se llevaba bien con los demás miembros familiares, pero ¿por qué aparecer ahora?

-Y estas son las noticias matutinas-decían la reportera que hablaba dentro del televisor-Esta mañana se encontró un cuerpo en el lago Todoki, la policía venía investigando el caso desde hace tiempo, sin embargo no había pistas que ayudasen a resolver el caso.

El mensaje venía acompañado de algunas imágenes.

-¡Naru!-gritó el monje en sorpresa.

Ahí efectivamente estaba el muchacho cubierto con una manta, seguido de un grupo de policías que llevaba en una camilla al cadáver.

-Al fin lo encontró-murmuró triste Masako.

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En otra parte

-Y estas son las noticias matutinas. Esta mañana se encontró un cuerpo en el lago Todoki, la policía venía investigando el caso desde hace tiempo, sin embargo no había pistas que ayudasen a resolver el caso.

-Imposible-susurró una mujer.

-¿Qué hace ese muchacho ahí?-preguntó molesto un hombre. Acababa de entrar en la estancia donde la imagen de Naru se estaba proyectando.

-Oigan ¿por qué el escándalo?-preguntaba un segundo mientras bostezaba, parecía que recién acababa de despertar.

-¡¿No te dije que acabarás con él?-preguntaba molestó el primero mientras sujetaba por los hombros a la mujer-¡te dije que lo hicieras!

-Y eso hice-se defendió la mujer-anoche lo cite y cuando llegó lo arroyé. ¡Él debería estar muerto!¡Estoy segura!

-Y ¿cómo explicas eso?-respondió el hombre señalando la pantalla del televisor.

-Parece que no limpiaste bien tus errores-comentó divertido un tercero-parece que no haces nada bien.

-No es momento para bromas, ¿acaso no entiendes el problema que esto acarrea?-preguntó el hombre que aún sujetaba por los hombros a la mujer-esto puede llevarnos a la cárcel.

-No hagas tanto teatro-respondió el segundo-tal vez esté vivo, pero ¿pudo ver tu rostro?-preguntó a la mujer.

-No, claro que no-respondió esta-fui muy cuidadosa.

-No lo creo-respondió el primero-será mejor que nos alistemos y nos mudemos rápido, necesito que carguen solo con lo indispensable, luego mandaremos a recoger el resto. ¡Rápido! ¡Tienen una hora!-la mujer se disponía a salir junto con los otros hombres pero el primero agregó-tú quédate, aún tenemos cosas que discutir.