Perdón, perdón, perdón, perdón
realmente lamento muchísimo haber tardado taaaaaaannnto tiempo en actualizar, créanme desde que estuve en parciales del semestre anterior he reescrito este capítulo alrededor de 10 a 15 veces. muchas gracias por el apoyo brindado y espero qeu este y el siguiente que publicaré el lunes les guste y compense en algo mi falta de consideración.
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a M.K. Sasuke alucina con que Naruto le pertenece. yo lo único que sé es que la historia es mía.
disfruten
~|Smile for the paparazzi|~
Cap. 11 Armonía, balance de blancos
Se mantuvo encerrado en ese rincón… la pregunta del año era ¿ cómo carajos había llegado hasta ahí? ¿cómo era que ELLA lo había encontrado?, ¿cómo era que ELLA sabía acerca de su verdadero paradero? Dudas que no podía resolver por si mismo excepto esperar ahí hasta que la bola rosa se fuera de ahí y lo dejara por fin en paz.
Había pasado seis semanas normales, dentro de lo que podía considerar normal en su nueva vida; había retomado luego de TRES largos – y jodidos – años la comunicación con sus abuelos, los cuales ciertamente lo habían regañado y a la vez lo habían vuelto a tratar como siempre así como él a ellos, lo curioso era que la verdad entre ambas partes no tocaban el tema de sus padres a por si estaban o no en Japón , aunque muy ciertamente era sabido por los tres de que tanto Minato como Kushina estaban fuera del país. Naruto a pesar de todo nunca se olvidaba de sus padres y siempre sabía dónde estaban aunque ellos no supieran dónde estaba él, esperaba que ellos lo tuvieran aún en cuenta a pesar de todo lo que habían pasado en aquel momento de sus vidas.
Su trabajo como modelo era reconocido a pesar de que recién iniciaba en esa carrera, no es como si hubiera pasado demasiado tiempo y el simple hecho de que ya tuviera dos meses en la compañía no le hacía muy feliz, para empezar nunca le había gustado estar ahí pero no había forma de que lo dejaran en paz... empezando por el loco par que formaban Sasori y Deidara, a veces el escucharlos juntos al teléfono le daba escalofríos pero ya se estaba acostumbrando… o al menos así quería creer si no quería ir a un psicólogo pronto.
Aún así sus clases eran las regulares, pero dado a que ya terminaba el semestre se venía la semana de finales a la vuelta de la esquina y eso no era nada, pero NADA agradable. Y ahora estaba en el piso de uno de los pasillos del edificio de ciencias porque tenía que dar un examen de informática para economistas, que si por poco fuera tenía que ver son sus clases de estadística I.
– ¡Agh! No me sale esta fórmula-ttebayo – decía Naruto mientras estaba con su mini notebook en las piernas intentando que uno de los ejercicios más complicados que les habían dado le saliera como correspondía.
Solo tenía que esperar a que la sala de informática se abriera y así el y 30 personas más que estaban ahí preparadas para el examen que tenía en unos minutos descargarían todo lo que sus pobres e inocentes cerebros había ganado en conocimiento por todo un semestre. Sabía que llevar informática para economistas era más complicado que la que informática para los negocios; pero era lo que quería, y había ya hablado con el decano para que así pudieran convalidarle el curso por el otro, además de que le daba una excelente ventaja por sobre el resto de sus compañeros de carrera, no iba a rendirse simplemente por el hecho de que el curso incluía un poquito más de exigencia que el regular que llevaban los demás.
– Atención a los alumnos de Informática para economistas de TODAS las secciones – empezó a decirse por altavoz – el examen se realizará en el edificio de Medicina Humana dentro de media hora, pasar hacia el edificio inmediatamente.
– ¡¿Qué? – se escuchó por todos los pasillos, y entre las voces se encontraba la de nuestro rubio amigo.
Genial ahora tenía que ir a la facultad de Medicina a dar el examen de informática, por lo que se dispuso a ir inmediatamente. Con lo que no contaba era que iban a mezclar el salón de Histología virtual con el de informática para economistas. ¿Qué era lo que pensaban los profesores que coordinaban eso? No se sabía pero la casualidad [mi redacción XD] hizo que en el mismo salón que Naruto acabara cierta chica de cabello rosa chicle que tenía un examen de Histología virtual.
A los cinco minutos que llegaron a las puertas de sus respectivos salones comenzaron a llamar a los alumnos:
– Amasuka Kaori – empezó el profesor examinador en lo que se acercaba una castaña con su carné en la mano – Ame Shinta – y así sucesivamente hasta – Haruno Sakura – y la pelirosa entró al salón hacia el sitio señalado por el profesor.
Naruto, que estaba atento a quienes entraban al salón de clases, simplemente se puso nervioso al ver a la chica entrar. Y quién no si la "líder" de las locas – léase fans – era una con quien iba a "compartir" salón; y más aún cuando en un último segundo antes de entrar al salón, la chica giró la cabeza y las orbes azules de nuestro rubio amigo se encontraron con unas esferas esmeraldas que se sorprendieron al llegar a dicha conexión.
"Este va a ser una largo día-ttebayo" pensó Naruto internamente y soltando un largo suspiro de resignación.
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Miraba hacia el vacío como si las respuestas a todas sus dudas estuvieran ahí y de un momento a otro espabiló la mente. No estaba en el lugar adecuado para ello, no podía simplemente pensar en la persona en la que pensaba, no era tampoco el momento adecuado.
– Hay que cancelar la sesión de fotos del martes – dijo Sasori en ese momento. Ahora más que antes lo alejó de su lugar perdido.
– ¿Por qué? – preguntó, era muy repentino todo, no podían perder el tiempo con su modelo.
– Es el día en el que Ryu nos dijo que tenía que estar en el bar – puntualizó en el nombre y con un gesto con la cabeza señaló hacia la puerta de la estancia. Un hombre de traje negro se encontraba a la espera de que se le anunciara.
– Tsk… ese mocoso, jum. Entonces hay que reprogramarla cuanto antes para que luego Yahiko deje de joder con que quiere que sea en tal o cual lugar, por no sé qué mierda de enfoque, o tal o cual reflexión y esas cosas – despotricó Deidara aún cuando Sasori lo miraba incrédulo ante lo que decía de su propio jefe.
– Seguro que sí, pero recuerda, a partir de la próxima semana estás solo – le dijo Sasori mientras revisaba la carpeta de papeles que le había entregado el hombre del traje.
– Podría haber sido antes, si me hubieses dejado jum – masculló el rubio revisando la agenda que había preparado para la semana.
Despachando al hombre luego de que cumpliera con su función Sasori se acercó por detrás a Deidara. A pesar de que no se llevaban mucho en altura – solo era más alto que el rubio por un par de centímetros que el otro compensaba con la media cola – era lo suficiente como para hablar con tranquilidad en la oreja del menor.
– Recuerda que yo no hago nada a medias – dijo en un susurro que estremeció ligeramente al menor – además ya era hora de que empezaras, ¿no crees?
Sin más se alejó del rubio, con una sonrisa en los labios. Esa sería la última vez que trabajaría con él. Ahora, debía encontrar un nuevo objetivo para reiniciar su carrera de manager.
Deidara simplemente bufó algo indignado por las insinuaciones de su ahora ex compañero de trabajo. Tenía que encontrar al rubio pronto para que hiciera el trabajo del comercial con aquel hermano menor del bastardo que odiaba. El mejor, mis polainas jum masculló internamente al pensar en las críticas dadas a Uchiha Itachi. Ya sabrán los demás que el mejor soy yo.
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Había terminado con el dichoso – horrible y terrorífico – examen, mas ahora debía enfrentar las consecuencias de sus encuentros o eso al menos hasta donde él sabía. Como tenía que retirarse al terminar el, se apresuró a recoger sus cosas y luego de enviar su examen al blackboard, se levantó y se dirigió hacia la puerta; a lo mejor y podía escapar sin que la chica rosada lo notara. Así que con un paso calmado no tomó importancia al sonido de arrastre que provenía detrás de sí, era otro alumno más que se levantaba para retirarse luego del examen. ¿Si él había terminado con su examen, por qué alguno de los de Medicina no?
Sin más se encaminó a la puerta, con la mochila en la espalda y su mayor disposición para desaparecer antes de que la chica de pelo rosa lo encontrara o descubriera que se había largado del salón.
Tan mala era su suerte ese día que ni bien salió del salón, la persona que se encontraba detrás de él le tomó de la mano con un agarre capaz de arrancarle el brazo si intentaba soltarse y lo "arrastró" por el pasillo. Cual no sería su sorpresa al ver que se trataba de la misma chica de la cual trataba de escapar.
"Esto no puede estar pasando-ttebayo" se lamentaba Naruto interiormente.
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No podía creer lo que estaba pasando, no entendía en qué demonios estaba pensando el idiota de su hermano mayor "infeliz bastardo que no me deja en paz". ¿Filmar un comercial con otro tío? ¿De modelo? Ellos eran artistas de mayor calibre, compositores que no dependían de su imagen como aquellos imbéciles. Encima era un aficionado que acaba de escalar en Akatsuki, un tal Ryu "Tsk… Vaya nombre para tal ególatra".
Así rabiaba Sasuke Uchiha mientras grababa un nuevo single para en nuevo álbum. En el estudio de grabación solo estaba él porque era la única voz que faltaba, y afuera de la cabina estaban los demás miembros de The temptation calls.
– Bien Sasuke-san, hemos terminado la grabación de hoy – dijo uno de los tipos del otro lado de la cabina.
– Tsk, ya era hora – masculló el moreno aún enfadado recordando sus motivos anteriores.
– kufufu ¿molesto tan temprano hermanito? – dijo Itachi con una sonrisa de autosuficiencia en el rostro en cuanto salió el menor.
– Hmph, no molestes Itachi – sentenció fulminándolo con la mirada.
– Pero si no era mi intención – dijo el mayor con un tono ofendido (totalmente fingido) y con un ligero puchero de reproche. Sasuke nada más verlo frunció más el ceño y bufó en son de molestia.
– Itachi-san, creo que te estás pasando – dijo Gaara calmadamente, aunque con una ligera y casi imperceptible mueca de incredulidad al ver la actuación del de la coleta.
– yo creo que está así por lo que pasó con su nuevo juguete, o me equivoco – dijo Neji – no has sabido nada más de él ¿verdad? – finalizó y se retiró dejando a los demás pasmados por tal declaración.
– bueno, bueno, basta de pelea, que no sirve de nada. Sasuke deja de buscar al pobre chico, o bueno si quieres hazlo pero después, ahora tienes que concentrarte en la campaña publicitaria que se avecina. Tú y el nuevo chico, Ryu, tienen que hacer un comercial publicitario sobre ropa y perfume para D&G en este lado del continente – Sentenció Itachi volviendo al modo serio y haz-lo-que-te-digo-imbécil-o-tu-descendencia-será-nula en el rostro. El modo en el que siempre lograba dominar a ese trío de testosterona andante, y claro no salir deshuesado en el acto.
– Bien – masculló Sasuke y salió con su hermano en dirección al punto de reunión que habían acordado con los de D&G y con Ryu y su manager.
– Demonios – masculló Gaara al enterarse de lo que pasaba – llamaré a Naruto, debo avisarle.
Sin más también se retiró del lugar y se dispuso a ir a la universidad para pasar por el rubio. Mientras tanto puso en el discado rápido al número que tenía programado mientras subía al auto y arrancaba con dirección al campus.
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Y ahora le venía la grande, estaba acorralado entre la pared debajo de las escaleras del edificio de Medicina con la sicópata esa que ahora lo tenía sin salida alguna. ¿Por qué el universo tenía siempre la manía de venirse en contra suya? Porque le daba la regalada gana. No había otra opción. No era un cobarde pero si abría la boca demasiado podía dejar pasar información de la cual luego se arrepentiría de compartir.
– Bien Haruno – dijo con una expresión estoica que realmente no sentía – ¿qué es lo que quieres?
– Uzumaki Naruto – siseó la chica – espero por tu bien que te hayas alejado de Sasuke-kun
– Pff – bufó el rubio con una sonrisa sardónica – ¿por mi bien? – cambió su expresión de burla a una de ferocidad que hizo que la fémina se estremeciera de solo observar los profundos ojos del chico frente a ella – Escucha esto, y escúchame bien: Uchiha Sasuke y yo somos NADA, ¿entendido? NADA. Ahora si me disculpas debo ir a prepararme para mi siguiente examen.
Sin más se sacó a la chica de encima y comenzó a caminar con paso firme y decidido, confrontando las ideas locas de la chiflada esa.
– entonces no eres tú quien ha de filmar un comercial con uno de los de The temptation calls – afirmó la chica mientras observaba como el rubio se detenía ante tal cosa.
– ¿Perdona? Por si tu vista va mal y tu oído del chisme está atrofiado, yo estudio A-D-M-I-N-I-S-T-R-A-C-I-O-N no modelaje o cualquier tontería que hayas creído. No necesito filmar un comercial, solo dedicarme a mí mismo – sentenció y nuevamente se dirigió hacia su destino.
Sakura se quedó intrigada, habría jurado que ese era el mismo chico que semanas atrás había gritado por toda la facultad de ciencias sociales para buscar refugio de toda la legión de fans que lo había perseguido hasta que finalizaron las clases de esa semana. Mas ahora, era otra historia. Había cambiado, o simplemente habían despertado al león dormido, y vaya que con un rugido te ponía los pelos de punta…y te despertaba el libido. El simple pensamiento de eso la hizo sonrojar y comenzó a caminar hacia su taquilla. Todo lo que sabía era que desde hacía poco había comenzado la fiebre del dragón, literalmente. Pues había llegado a los anuncios publicitarios de todas partes, aunque fuera de manera casi mínima, un nuevo ícono de la agencia Akatsuki.
Daba la casualidad de que su mejor amiga, Ino Yamanaka, trabajara para tal agencia. La semana pasada le había pasado fotos que se había hecho con el susodicho chico y extrañamente le habían recordado una vez más al rubio que le acababa de dejar. Imposible. Quien le acababa de dejar era R-U-B-I-O y no moreno como se mostraba en las fotos. Sacudió la cabeza ante la extraña ida de "peluca" que le pasó por la mente. Aunque ambos hombres se parecieran un poquito o bastante no tenía pruebas contundentes. Y hasta que eso pasara, sería mejor dejar todo en un estado de investigación de incógnito.
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"Estuvo cerca" se dijo a sí mismo mientras se alejaba de la facultad de medicina y se iba a por su motocicleta, una Hayabusa turbo que le había dejado Gaara como regalo por los últimos cumpleaños perdidos. Sonrió ante el recuerdo de la noche posterior a su primer rencuentro en la que el pelirrojo se la había dejado en el lugar de estacionamiento de su bicicleta. Siempre había sido así para los dos: el regalo en el lugar del vehículo, una tradición que había empezado desde que estaban en primaria y se dejaban todo aquello que necesitaran frente a las limusinas o simplemente en el compartimiento secreto de las motonetas. En ese preciso instante su móvil sonó.
– Uzumaki, diga – respondió al contestar la llamada.
– Hasta que contestas Naruto. ¿dónde estabas? – le preguntó Gaara desde el otro lado de la línea.
– Gaara – sonrió – estaba en pleno examen de informática.
– creí que habías aprobado ya esa materia.
– Jaja, bueno es algo complicado–ttebayo. Elegí otra más: Informática para economistas
– Me habla el nerd entonces – lo provocó.
– ¡Hey! Tengo que tener todos los créditos que tomo aprobados si quiero un buen puesto la próxima que haga mi solicitud de prácticas en HONDA – le replicó haciendo un ligero puchero, que de haber sido visto por alguien le habría arrancado una sonrisa.
– Pues suerte con eso amigo, yo tengo que soportar al imbécil de tu novio – ante la simple mención de ello tuvo que alejar el aparato de su oído porque la sarta de réplicas e insultos que lanzó el rubio se escuchaban aún cuando tenía el brazo completamente estirado – cuanto amor – dijo sarcásticamente.
– Que … no … es … mi … novio-ttebayo – dijo Naruto intentando respirar y no volver a gritarle al teléfono.
– Lo sé, solo que no eres al único al que tiene harto. Supongo que ya dejaste de verlo por la facultad ¿no?
– Felizmente ya no lo veo rondando por aquí. Al menos no fue tan idiota como para aparecer enfrente de mí y …
– ¿A quién llamas idiota, dobe? – dijo una voz profunda y ronca detrás de él.
Lentamente, Naruto volteó para encontrarse cara a cara con el dueño de sus más terribles pesadillas… y de sus últimos sueños húmedos, aunque jamás de los jamases lo aceptaría. "Oh, mierda" fue su último pensamiento al ver la sonrisa socarrona que se cargaba el moreno y dejaba el móvil abierto mientras escuchaba la voz de Gaara lejana que lo llamaba.
entonces... ¿merezco reviews? espero que les haya gustado el cap... y bueno el fic en general u.u ... nuevamente gracias por el apoyo... y perdón por semejante tardanza.
cariños
Brye
