Aclaración: Shingeki no Kyojin no me pertenece, es de su creador "Hajime Isayama". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros de su magistral obra.

"Un recuerdo para la eternidad"

Era una época fría de invierno como cualquier otro año, el destello de millones de luces iluminando toda la ciudad generaba un sentimiento cálido entre las personas que deambulaban entre las grandes calles.

Ese día representaba el final de una nostálgica y vieja historia que luego continuará con nuevas páginas hasta llegar a su drástico desenlace.

—Eren.

El joven de cabellera oscura dejaba su atención en el frente para dirigirlo en aquella muchacha de ojos zafiros.

—¿Qué ocurre, Historia?

—Recuerdas a dónde teníamos que ir —ella notó el silencio molesto de Eren, inflando las mejillas de forma infantil—. Oh, vamos. ¿No me digas que olvidaste que íbamos a reunirnos con los demás en la casa de Armin?

—¡Claro que lo recuerdo! —hizo una expresión de ofendido, algo que la chica no pareció afectarle. En eso sacó un trozo de papel gastado—. La dirección que me dio Armin dice que es por... ¡Acá! —señaló el lado izquierdo.

—A ver... ¡Es por el lado derecho, idiota!

—¡Ah! ¿En serio? —verificó de nuevo el papel, golpeando levemente su rostro—. Mierda.

Historia dio un corto suspiro.

—Realmente tienes problemas para encontrar el camino correcto, Eren —dijo con algo de lástima y alzando ambas manos—. Menos mal que tienes a tu linda novia para ayudarte en todo.

—Pero si tú también tienes problemas para ver un letrero que se encuentra muy alt-... —fue interrumpido por un fuerte rodillazo en su delantera—. ¡Ahora por qué me golpeas!

—Vuelves a burlarte de mi estatura y verás que soy peor que el señor Levi —mencionó con una mirada sombría.

Eren prefirió no darle la contraria, sabía perfectamente que ella era peligrosa y salvaje cuando estaba enojada, incluso mucho peor que la misma Annie.

—Mejor continuemos con nuestro recorrido.

—De acuerdo —le sonrió de forma angelical, asustándolo un poco por su cambio repentino de humor.

El camino estuvo un poco complicado debido a la cantidad de nieve acumulada. Ambos jóvenes estuvieron tomados de la mano, una última noche llena de recuerdos fugaces que desaparecerán en un instante, solos en aquel lugar largo y estrecho.

—No recordaba que la casa de Armin estuviera tan lejos —murmuró Eren fastidiado.

—No creerás que el lugar se iba a mantenerse igual como hace seis años —dijo ella en tono burlón, a veces su novio era tan despistado en todo lo que le rodeaban hasta incluso recordar en dejar el despertador encendido en la noche para el trabajo.

—Dejando eso de lado, hoy parece un día con mucha nieve —miró arriba del cielo, Historia ladeó la cabeza.

—Recién te das cuenta de ello. ¡Vamos, Eren! No puedo creer que seas tan lento.

—No soy lento en todo.

—¿Ah si? ¿Y cómo?

Repentinamente la besó en los labios, lento y tierno, tras separarlos notó el tremendo sonrojo que adornaba el rostro de la rubia por esa inesperada acción.

—Lo ves. No soy tan lento como dices, incluso recuerdo que te respondí de inmediato cuando te confesaste en aquel verano —dibujó media sonrisa, Historia se volteó a otro lado—. Al menos te deje un último recuerdo para este año, Hisu.

—Idiota —contestó aún sonrojada.

Y así continuaron con su recorrido hasta llegar a su destino donde sus amigos más cercanos los esperaban, pues hoy iba a ser un día lleno de celebración y alegría por el nuevo año.

F I N