Los tres seres alados estaban mirando por la ventana del Maji Burger como la pareja de adolescentes cenaba tranquilamente. Para Kise y Aomine no era una novedad ver que ninguno hacía avances con el otro, pero para Momoi era lo mismo ver un documental sobre la "creación de la tierra" junto a un condenado. En los últimos 15 minutos el súcubo había preguntado una y otra vez sobre eso, y el cupido le respondía como podía.

- Entonces, si entendí bien, esos dos están enamorados – dijo Momoi señalando a Kagami y a Kuroko, quienes estaban sentados cerca a la ventana que daba a la calle principal.

- Sí

- Pero ninguno se anima a decir lo que siente por el otro.

- Sí

- Y lo peor del asunto es que Kagami no se da cuenta de lo que siente por ser un chico, cito las palabras de Dai-chan, "extremadamente lento" – imitó el rostro de amargado de Aomine y luego enfatizó con sus dedos las comillas sobre "extremadamente lento"

- Precisamente.

- ¡¿Acaso me están tomando el pelo?! – Momoi se fue de bruces y se apoyó en sus manos, en señal de cansancio - ¡Por favor! ¡Si estuviera ahí, habría hecho que ese chico cayera ante mí solo poniendo mi pecho sobre su rostro!

- A Kuroko no le interesan las mujeres en primer lugar, babosa – Aomine masticaba un dulce que había robado de la cartera de un niño mientras observaba – Él solo batea para el otro lado.

- Pero Kagami no lo sabe, a lo mejor puedo ir en forma de una vieja conocida que no recuerda y plantearle celos…

- ¡Ni se te ocurra Momoi! ¡Eso podría hacer que Kagami se aleje de Kuroko!

- Pero se daría cuenta de sus sentimientos más rápido

- Ni hablar, no nos arriesgaremos a un rompimiento cuando ni siquiera están saliendo.

Momoi resopló y se quedó callada haciendo pucheros. En todo el rato sugería ideas como esas también, pero ambos sabían que solo era una excusa para poder tener una probada de Kuroko. En un momento dado, Aomine le había dicho a Kise que había que tener cuidado con Momoi cerca, pues a ella le gustaban los chicos como Kuroko.

- Estoicos, silenciosos y muy misteriosos pero a la vez tiernos y detallistas. Esa clase de chicos son sus favoritos. Fue por eso que no le comenté sobre Kuroko, sino ella lo habría devorado de una mordida - Fueron las palabras que Aomine usó para describir el deseo de su amiga, que si bien la quería mucho, no podía permitir que devorara la inocencia del muchacho, no porque le importara, claro que no, sino porque su esencia era más exquisita si sus deseos eran impulsado por Kagami.

Una hora vigilándolos y nada realmente pasó, salvo por Kagami que pagó la comida y Kuroko que se deleitó con su espalda mientras lo veía en la fila para pagar las hamburguesas extras que pidió.

Los tres seres alados los siguieron de cerca, hasta que el súcubo se paró, deteniendo a su vez a sus compañeros.

- ¡Oigan! ¡Miren esto! – Momoi arrancó un cartel de un parque de atracciones a punto de ser abierto cerca de la preparatoria Seirin y se los mostró emocionada - ¡Hay que hacer que estos dos vayan ahí!

Antes de que alguno pudiera replicar con una razón para decir que era mala idea, Momoi hizo un gesto con la mano y mandó el cartel volando hasta hacerlo chocar con el rostro de Kagami. El pelirrojo se lo quitó de la cara y al verlo, le brillaron los ojos.

- ¡Kuroko! ¡Mira! – Kagami puso el cartel frente a Kuroko, sin darle opción a ignorarlo - ¡Van a abrir un parque aquí cerca y por ser la inauguración, darán entradas dobles! ¡Hay que ir ahí!

El rostro de Kuroko se sonrojó ligeramente, imaginando que Kagami lo invitaba a una salida. Siempre soñó con ir a una cita con Kagami donde no estuviera el deporte en medio, nunca se había atrevido a invitarle por temor a una negativa y tampoco pudo insinuarse lo suficiente como para que el pelirrojo captara la indirecta, pero ahora no era un sueño, finalmente había reaccionado.

- La inauguración será este sábado, creo que no teníamos práctica por un viaje del profesor. ¡Le diré al resto del equipo para ir con todos!

Y ahí fue cuando las esperanzas de Kuroko murieron, junto con las del cupido y los dos demonios. Esa vez fue también la primera que los tres aprovecharon la incapacidad e los adolescentes para escucharlos.

- ¡Kagami idiota!


El sábado llegó más rápido de lo esperado. Todo el equipo de Seirin estaba frente a las puertas del gran parque, viendo como los niños recibían dulces y globos gratis, mientras que los adultos tenían gorras graciosas con detalles de animales.

- ¡Vamos! ¡La diversión está esperando! – Koganei se adelantó junto a Mitobe, a pesar de los gritos que Riko le estaba dando.

- ¡Koganei! ¡Ni se te ocurra descontrolarte de nuevo! – Riko iba a ir tras ellos, pero la mano de Izuki la detuvo.

- Tranquila entrenadora, yo los vigilaré – Izuki fue rápidamente detrás de ellos, aun cuando Riko trató de detenerlo.

- ¡Hey! ¡Chicos, ayúdenme a controlar a estos idiotas! –

Riko iba a hablarle a los demás, pero ni Tsuchida ni Kawahara o Fukuda estaba tras ella. Los únicos que estaban ahí parados eran Hyuga y Kiyoshi. La entrenadora tenía ganas de gritar, era la primera vez que salían en grupo sin haber ido a un partido, y teóricamente hablando no tenían por qué hacerle caso.

Kiyoshi, al verla tan amargada, se acercó a ella y puso su mano sobre su hombro, en señal de confort.

- Déjalos ser entrenadora – Kiyoshi le sonrió tratando de calmarla – Es normal que se emocionen. Después de todo, no siempre podemos darnos el lujo de salir y divertirnos como ahora.

- Tiene razón Riko – Hyuga le sigue el juego y poco a poco, los tres comienzan a caminar – Es mejor no pensar en ellos y divertirnos nosotros.

Los tres se alejaron poco a poco hasta que no se les vio más. En ese momento, los únicos allí presentes, en la entrada del parque, eran Kuroko, Kagami y Koki, quienes prefirieron ver la escena en vez de interrumpir.

- Bien, tal parece que las cosas ya se calmaron – Kagami estaba comiendo su tercera salchicha del parque con un gorro de orejas de tigre – Ahora, ¿a qué juego deberíamos subirnos?

- Creo que mejor empezamos con algo calmado Kagami-kun – Kuroko estaba preocupado por su estómago. Recién había desayunado y no quería vomitar las tostadas con huevo que su abuela le había preparado – Luego podremos subir la intensidad del juego.

- Entonces, ¿la montaña rusa?

- Eso no es precisamente calmado.

- ¿Las tazas giratorias? ¿los gatos voladores?

- Kagami-kun, ¿cuál es tu noción de calma?

- Bien, dejemos que Furihata decida – Kagami tiró el envoltorio de la salchicha y ambos giraron a ver a Furihata para que escogiera un juego – Oye Furihata, ¿cuál juego quieres probar primero?

Sin embargo, el castaño no les prestaba atención. Koki estaba muy ocupado mirando de un lado al otro, como si estuviera buscando a alguien. Kagami se extrañó por el comportamiento de su compañero de equipo mientras que Kuroko sonreía levemente, creyendo saber lo que buscaba, o mejor dicho, a quien buscaba.

- ¿Furihata? – Kagami tuvo que darle una palmada en el hombro para poder tener un poco de su atención - ¿Ocurre algo?

- ¡Oh! ¡Kagami! ¡Kuroko! Perdón, ¿qué decían? – Furihata se sorprendió tanto al sentir la mano de Kagami que casi saltaba del susto.

- ¿Qué te pasa? Parecías buscar a alguien.

- ¡Ah sí! Sobre eso…. – El castaño no sabía realmente como decirlo, pero ese día ya había hecho planes. Se suponía que saldría con su novio para tener una cita normal en mucho tiempo, pero con la invitación de Kagami no pudo simplemente decirle que no – Pues verán, yo ya tenía algo el día de hoy….

- ¿Ya ibas a salir? Entonces no era necesario que aceptaras, hubiéramos entendido.

- No, no fue tanta molestia. Además, se supone que íbamos a venir aquí de todas maneras.

- ¿Íbamos? ¿Con quién ibas a venir?

- Pues….

- ¡Koki! Lamento llegar tarde.

Furihata fue interrumpido por su novio Akashi, quien llegaba en ropas informales y muy agitado. Lo tres se sorprendieron al verlo tan agitado, pues se suponía que él tenía una linda limosina en la que podría llegar sin problema alguno. Pero el más sorprendido fue Kagami, quien no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

- ¿Akashi? ¿Akashi Seijiro del instituto Rakuzan? – Kagami dio dos pasos atrás con cautela, pues aún recordaba el incidente con las tijeras que habían tenido en la copa de invierno del año pasado.

- Sí, un placer verte de nuevo Kagami, lo mismo para ti Kuroko – el aludido devolvió el saludo con una inclinación de su cabeza, recordando que su amigo le gustaba mucho que le tuvieran respeto.

- No entiendo, ¿qué haces aquí?

- Bueno, estoy aquí para mi cita con Koki – Akashi tomó la mano de su pareja y depositó un peso en sus nudillos, causándole un sonrojo muy pronunciado.

- ¿Cita?

- Eso es lo que les quería decir – Furihata trató de calmarse y explicarle a Kagami – Se suponía que Sei iba a mostrarme el parque de atracciones que su empresa había abierto, pero como todos querían ir juntos, pensé que a lo mejor podía venir con ustedes y él podía darme el alcance después.

- Me disculpo por el retraso, mi padre me dio una lista de cosas para verificar antes de dejarme cerca de aquí.

- Espera, ¿este es tu parque?

- Kagami-kun, ¿no viste el nombre del parque en el folleto verdad?

Kagami vio el letrero que se alzaba a lo largo de la montaña rusa y vio en grande como decía:

"Parque de atracciones Akashi"

Su alma abandonó su cuerpo y los colores huyeron de su rostro al darse cuenta. Si antes lo consideraban un idiota, pues ahora la lista de insultos podía tener la palabra ciego y despistado.

- Me sorprendí cuando dijiste que querías venir, siendo que este era el parque de Akashi – Kuroko hablaba tranquilamente cerca de él, aun cuando estaba de cuclillas y deseando que se lo tragar la tierra.

- No me fijé en el nombre del parque…

- No hay remedio Kagami-kun, al menos vamos a divertirnos un rato.

Ya un poco más calmado y un poco resignado, Kagami aceptó ir los cuatro a ver las atracciones que ofrecía el parque Akashi. El lugar tenía prácticamente de todo: montaña rusa, túnel acuático, carritos chocones, lugares con todo lo que pudieras comer y hasta una gran rueda de la fortuna. El primero de los juegos al que subieron fue el túnel acuático.

Entre algunos arbustos, cerca de la entrada, Kise observaba atentamente al chico que acababa de unirse al grupo. Esa aura que desprendía el olor del orgullo y la vanidad le resultaba muy familiar, era casi como la de Aomine, pero su rostro mostraba una sonrisa de genuina felicidad al estar cerca del amigo de Kuroko, y su mirada estaba llena de un profundo deseo por él, como si fuera un tesoro más valioso que la misma vida a la que tanto se aferran los seres mortales, o mejor aún, su propio mundo. Si tuviera que describir a ese muchacho en pocas palabras, sería como un demonio humano que ha caído profundamente enamorado.

- ¡Oh! ¡Ese es Aki-chan! – Momoi se mostró emocionada al reconocer a Akashi en el grupo, tanto que casi salta de su escondite para ir a abrazarlo.

- ¡Quédate quieta! – Aomine la agarró del cabello y la jaló para atrás, reteniéndola a su lado.

- Momoicchi, ¿lo conoces? – Kise señaló a Akashi mientra repartía besos cariñoso en el rostro de Furihata.

- ¡Pero claro! ¡Él solía ser un demonio como nosotros!

- ¿En serio? ¿Y por qué ahora es humano?

- Bueno, es una historia muy conmovedora….

Kise se acomodó mejor para prestar atención a Momoi, pero antes de que ella pudiera empezar, la chica se dio cuenta de algo.

- Kise, ¿cómo me llamaste?

El cupido, al darse cuenta de su error, se puso un poco nervioso.

- Perdón, es que así le digo a los seres a los que les tengo estima. Si te incomoda…. – Antes de que pudiera acabar, Momoi ya lo tenía fuertemente abrazado.

- Está bien Ki-chan, puedes decirme como quieras.

Una vez que se separaron, Kise se dio cuenta de otra cosa. Hasta ahora, Aomine no lo había estado molestando como era costumbre, es más, no lo había visto desde que Akashi había llegado.

- Momoicchi…. ¿dónde está Aomine?


Los cuatro estaban en un bote en el túnel de agua. Akashi se había sentado al lado de Furihata, y detrás de ellos estaban Kagami y Kuroko. Al principio, Furihata creyó que sería mejor ir atrás, pero Akashi lo convenció de ir adelante para estar más cómodos. Kagami no tuvo problemas en ir atrás y Kuroko no podía estar más agradecido con el emperador por haberle permitido sentarse al lado del chico que le gustaba. Akashi tenía buenas intenciones, de verdad, pero aunque quería ayudar a Kuroko a estar más cerca de Kagami, los había distribuido así por pedidos de Aomine, quien se le había acercado ni bien entró en el parque de atracciones.

"Akashi, entren primero al túnel de agua. Y asegúrate de sentarte al frente con tu pareja"

"¿Por qué quieres que haga eso?"

"Tengo una idea para llevar acabo mi objetivo de pervertir a los tortolos, y te agradecería que cooperaras"

"Si estás planeando hacer un escándalo en el parque de mi empresa…"

"Tranquilízate. No haré que hagan algo en el túnel precisamente, he visto los planos en tu casa y déjame decirte que he sacado una buena idea de ese montón de rayas y cuadros. Además, si están al frente, bien podría aprovechar para darles un ejemplo de pareja bien formada y darle a tu princesa un poco de cariño a oscuras"

La idea de tener a Koki para él solo durante unos minutos le pareció demasiado tentadora como para poder rechazarla, y Aomine de verdad que necesitaba su ayuda si quería lograr algo ese día.

- Este lugar es muy bonito Sei – Furihata estaba maravillado viendo los paisajes y los robots que se movían tan naturalmente alrededor del barco, disfrazados de animales pequeños y otras criaturas de cuentos de hadas – Gracias por traerme aquí.

- No, gracias a ti por haber aceptado – Akashi le dio un beso rápido en los labios a Furihata, causándole un leve sonrojo.

- Sei, aquí no….

- Tranquilo, no creo que nos estén prestando atención.

Y en verdad no les estaban prestando atención. Kagami estaba ocupado riéndose de los animales robot que estaban bailando alegremente en el bosque de goma espuma y Kuroko estaba viéndolo con ojos de enamorado. No era lo que había planeado al principio, pero estaba conforme con Kagami y él acompañando a Furihata y Akashi en su cita, eso lo hacía ver a él y a su amado como si estuvieran en una doble cita, era mejor que nada.

La parte linda del túnel acabó y el barco pasó por la zona más oscura, asustando un poco a los estudiantes de Seirin.

- Akashi, ¿qué pasa?

- Oh, ¿esto? – Akashi se acercó lo más que pudo a Furihata y pasó su mano por sus hombros, formando un tierno abrazo de pareja – Bueno, este túnel también es para las parejas. La idea es mostrar una parte linda y después pegar un susto. Ya sabes, para que ambos se aferren más al otro sin problema.

Ninguno hizo una réplica, pues antes de decir algo, un demonio de plástico saltó de la oscuridad, asustando a Furihata quien se aferró aún más a su novio.

- Como ven, es muy efectivo.

Después del demonio, siguió un lobo negro con ojos rojos que asustó a Kagami.

- ¡Maldición! – Se aferró a Kuroko, quien estaba muy feliz de recibir a Kagami en sus brazos.

- Kagami-kun, no tengas miedos, solo es un lobo. No es un perro

- ¡Pero igual es un pariente! ¡Es un casi perro salvaje

Un oso salió por el lado de Kuroko, haciendo que el fantasma se asustara y se ocultara en el pecho de Kagami. Luego siguieron otras criaturas como vampiros, dragones escupe fuego y brujas. Esas cosas por suerte no asustaban a Kagami, pero con Kuroko era una historia diferente, pues él no estaba acostumbrado a tantos sustos. El grupo terminó con Furihata envuelto completamente en brazos de Akashi y Kuroko metido en la chaqueta de Kagami.

- Tranquilos chicos, lo feo ya paso, ahora solo falta la parte en donde salimos.

El túnel mostró la salida y los cuatro salieron de un salto del bote. Algunas parejas aún estaban ahí después de terminar el recorrido, temblando y tratando de mantener la compostura. Akashi, al ver el resultado de su investigación sobre los mayores temores que podías encontrar en un túnel, se sintió orgulloso de sí mismo. Tanto tiempo trabajando si había rendido frutos.

- Sei… - Furihata aún se aferraba a su playera, temblando como un chihuahua con ojos llorosos – Vamos al baño….

- ¡Sí! ¡Nosotros también queremos ir! – Kagami habló por él y por Kuroko, quien se moría de ganas por ir al baño.

- Los baños están por aquí a la derecha.

Los cuatro entraron a los baños. Furihata no paraba de decirle a Seijirou que ese túnel era demasiado extremo y que a lo mejor debían quitar algunas cosas, pero él solo hacía oídos sordos, pues la fila se había hecho aún más larga, lo que denotaba la popularidad que el mismo había acumulado en un día. Kuroko, por su parte, se había metido a una gaveta, y Kagami se quedó vigilando, sin saber realmente porque. No creía que existiera algún hombre lo suficientemente pervertido como para querer ver a su amigo sin pantalones, aunque en el túnel se dio cuenta de que era más pequeño de lo que creía. Alzó ambas manos frente a su rostro, percibiendo aún el tacto de la piel que Kuroko había dejado desprotegida. Su cuerpo era tan cálido y menudo, que fácilmente podría aprisionarlo entre sus brazos, bastaría con agarrar ambas manos sobre su cabeza y el pequeño Kuroko no podría resistirse a él, lo tendría a su merced y podría hacerle un sinfín de cosas. Se dio un golpe por pensar en cosas tan abusrdas y espero un poco más a Kuroko, quien extrañamente estaba tardando mucho.

- ¿Kuroko? – Kagami se sorprendió al no sentir más el apoyo de la puerta en su espalda y caer dentro del baño - ¿Qué rayos? – Trató de pararse, pero en vez de eso se golpeó la cabeza contra la puerta, haciendo que esta se cerrara y el seguro se rompiera.

- ¿Kagami-kun? – Kuroko trató de ayudar a Kagami a pararse, pero no tenía suficiente fuerza. Al final, el pelirrojo se paró solo.

- Kuroko, ¿abriste la puerta?

- No, de hecho, solo logré quitar el seguro. ¿Estabas apoyado encima?

- Sí, pensé que se abría para afuera – Kagami se frotó su frente, que estaba con un moretón por haberse golpeado contra el seguro – En fin, vamos a salir.

Pero, al ver que el seguro estaba roto, ambos entraron en pánico. Kagami trató de forzar la puerta, sin éxito. Kuroko decidió hacer algo un poco más sensato y llamó a Akashi.

- ¡Akashi! ¡Furihata! ¿Siguen ahí?

- ¡Sí! ¿Qué pasa Kuroko? Vimos a Kagami caer y escuchamos un golpe, ¿están bien? – Akashi trató de abrir la puerta, pero esta no cedía.

- Sí, pero la puerta se atoró. ¿Podría buscar a alguien para que nos ayude?

- No se preocupen, llamaré al encargado para que los saque. Por ahora quédense ahí quietos y no la vayan a romper, nosotros cuidaremos la entrada en lo que llega.

Escucharon la puerta principal cerrarse y luego un profundo silencio. Por otro lado, en una esquina del baño, Aomine miraba divertido la escena con una sonrisa.

- Todo va de acuerdo al plan.


Ufff !

Debo admitir que este capítulo me había quedado muy largo y por eso lo dividí en dos partes n.n

Quería avanzar un poco la relación entre Kagami y Kuroko porque, bueno esta historia también tiene Kagakuro, y un poquito de diversión no esta mal (u know what i mean ¬u¬)

Al principio planeaba hacer que los chicos hicieran de las suyas en el túnle, pero luego me dije "No, demasiado. Mejor que sea en el baño" Y así lo hice (típica lógica la mía :v)

En fin, si puedo subiré la siguiente parte antes del miércoles, sino pues tendrán que esperar una semana como siempre, depende de mis cursos :3

Nos leemos luego!