Clarke no podía dejar de mirar la cara de felicidad y emoción que su hija mostraba todo el rato. Habían ido hasta el zoo que se encontraba a unos pocos kilómetros de donde estaban aquellos días de acampada, y estaban pasando un día maravilloso.
Alycia observaba todos los animales que había en aquel gigantesco zoo. Al principio se había mostrado algo asustadiza pero al final, y con la ayuda de Lexa, la pequeña había dado de comer a una llama y también había subido a un elefante junto a la morena, mientras que Clarke se había quedado haciéndoles fotos a ambas, pensando en lo adorable que estaban siempre juntas.
Las horas habían pasado y en ese momento se encontraban frente a una pequeña zona de atracciones infantiles que había dentro del recinto. La pequeña había estado todo el día insistiendo en que quería montar allí y Clarke le había prometido que así lo haría, pero más tarde, así que después de comer unas deliciosas hamburguesas, se habían dirigido hacia allí.
-Súbete conmigo - Le pedía Alycia a Lexa, mirándola con cara de pena, haciendo que ésta riera y que Clarke sonriera con ternura contemplando la imagen.
-No puedo, monito, soy muy grande para esto. Pero te miraré desde aquí, ¿de acuerdo?
-Bueno, vale, pero tenemos que ir al parque de los grandes para subirnos a todo juntas algún día - Propuso.
-Frena el carro, señorita, que ahora ya empieza el cole - Intervino su madre.
-Jo... - Se quejó, provocando la risa de Clarke y Lexa, pero pronto puso una sonrisa otra vez y se despidió de ellas mientras se dirigía a la atracción, que se trataba de unos columpios que se elevaban varios metros del suelo y daban vueltas.
Lexa estaba mirando cómo Alycia se divertía, aunque lo cierto era que la niña no le prestaba ningún tipo de atención, ni a ella ni a su madre, puesto que estaba contemplando las vistas que tenía desde esa altura y hablando con la niña que se había puesto a su lado. De repente, la morena sintió una mano colocarse en su baja espalda, subiendo levemente su camiseta y acariciando su piel, haciendo que Lexa encogiera su espalda por la sensación.
-No aguantaba mucho más sin tocarte... - Susurró Clarke en su oído, lamiéndolo a continuación casi imperceptiblemente.
Lexa se giró lo justo para encontrarse con esos ojos azules que la miraban con gran intensidad, haciendo que tuviera que contener la respiración mientras la rubia continuaba con las caricias en su piel.
-Nos va a ver... - Susurró cerrando los ojos.
-Porque está ella aquí, que sino ya te hubiera llevado a los baños - Volvió a susurrar contra su oído, y Lexa comenzó a notar cómo su entrepierna se mojaba inmediatamente.
-¡Mami! ¿Me has visto? - Alycia volvió corriendo hacia donde estaban ambas, haciendo que Clarke se separara muy rápido de Lexa, dejando a la morena casi jadeando y con el deseo haciéndose presente en su cuerpo.
-Sí, cariño - Le contestó - ¿Te ha gustado?
-¡Sí! ¡Ha sido muy chuli!
-¿Dónde quieres ir ahora, monito? - Preguntó Lexa.
-¿Podemos ir a ver a los gorilas otra vez?
-¿Otra vez? - Dijeron al mismo tiempo.
-¡Sí! Y que Lexa los vuelva a imitar.
-¿Yo? ¿Imitando a los gorilas? - Se hizo la ofendida - Yo no hago eso, porque los gorilas hacen algo como esto - Y comenzó caminar como el animal del que estaban hablando, mientras hacía ruidos y ponía muecas con la cara, haciendo reír a las otras dos.
-De verdad, hija, qué payasita nos ha salido Lexa, ¿verdad? - Dijo Clarke, mirando de reojo a Lexa con media sonrisa para picarla, haciendo que la morena le sonriera de vuelta.
Las tres se pusieron en marcha hacia donde la pequeña había indicado, mientras ésta se colocaba entre Clarke y Lexa, dándoles una mano a cada una.
Clarke iba andando hacia la cafetería donde había quedado con Raven. Durante esas últimas semanas la había visto algunas veces, pero siempre había sido en presencia de Octavia, y no había tenido oportunidad de contarle las novedades respecto a Lexa. Sí le había mencionado que debían hablar, y la morena se había mostrado muy emocionada y con ganas de saber qué había pasado exactamente, pero hasta ese día no había podido ser posible. Ella debía de ir a trabajar una hora después, pero había dejado a Alycia con Lexa algo antes para poder tener ese momento a solas con su amiga, y la morena le había dicho que sin ningún problema, sobretodo porque se lo había propuesto mientras se metía en su cama a primera hora de la mañana mientras su hija aún dormía.
Le quedaba poco para llegar a la cafetería cuando su teléfono sonó y suspiró con fastidio antes de contestar cuando vió de quien se trataba.
-Hola, Nylah - Dijo sin muchas ganas de hablar.
-Hola, Clarke, ¿cómo te va?
-Ah, ¿ahora te interesas por mí? Menuda novedad.
-No digas eso, sabes que siempre me he preocupado por ti.
-Sí, sobretodo cuando apareces para llevarte o para devolver a Alycia sin decir nada, sin pensar en si a mí me viene bien o no - Le replicó.
-Lo siento, ¿vale? Sé que mi comportamiento últimamente no ha sido ejemplar - La escuchó decir tras un suspiro que soltó al otro lado del teléfono.
-Nylah, no me vale con que lo sientas - Le explicó - Lo que quiero es que cambies eso, porque te recuerdo que yo también tengo un trabajo y unas obligaciones, y mi horario no está disponible para cuando a ti te venga bien, ¿entiendes?
-Perfectamente, y es por eso que te llamo.
-Explícate - Le pidió.
-Sólo quiero aclarar cuando recogeré a Alycia a partir de ahora. Mañana empieza el colegio, ¿no?
-Así es. Yo pienso que como lleva un poco de tiempo sin verte, lo mejor es que esté esta primera semana conmigo ya que tengo aquí todo lo del colegio y las próximas dos contigo, y ya seguimos como siempre, ¿está bien?
-Me parece perfecto. - Le contestó.
-Bien pues si te parece, ya hablaremos, ahora he quedado con Raven y me está esperando.
-Clarke, espera - Le pidió Nylah.
-¿Si?
-¿Qué vas a hacer ahora con...? ¿Cómo se llama?
-¿Lexa? - Clarke se tensó al darse cuenta de que se refería a ella.
-Sí, Lexa.
-Pues se quedará en casa, ya que a ti no te hace falta, ¿no?
-¿Y la vas a tener en casa dos semanas sin hacer nada? - Le dijo con un tono algo más duro.
-Estará bien, me gusta su presencia en casa - Le respondió, intentando que no se notaran sus nervios por el tema.
-Te gusta su presencia en casa, ya...- Contestó con sarcasmo - Es igual, no es asunto mío, si trata bien a mi hija, está bien.
-Nuestra hija la adora - Le dijo - Y ahora, si no te importa, he de irme.
-Adiós Clarke, te llamaré cuando vaya a recogerla.
-Adiós, Nylah.
Clarke colgó sintiéndose nerviosa, tal vez sí que resultaba algo raro que se quedase a solas con Lexa un par de semanas, o tal vez era simplemente porque conocía la situación que había entre la morena y ella.
Aunque, por otro lado, no pudo evitar que una sonrisa pícara se instalase brevemente en su rostro cuando Nylah sugirió que iba a a tenerla dos semanas en casa sin hacer nada. Eso era lo que se creía ella.
Llegó unos minutos después a la cafetería, donde ya desde fuera vio a Raven sentada en una esquina, con gorra y gafas, medio escondida detrás de una carta. No puedo evitar reír, parecía que fuese una criminal o una fugitiva buscada por todo el país.
-¿Qué coño, Reyes? - Le preguntó entre carcajadas una vez llegó a donde estaba.
-¡Shhhh! - Le dijo - No grites tanto.
-¿Qué te pasa? - Se sentó delante de ella, frunciendo el ceño.
-Octavia no sabe que estoy aquí, imagínate que me ve, me quedo sin sexo una semana. Más no porque no aguanta - Dijo de forma dramática.
-No seas imbécil, Octavia estará trabajando, no espiando a su mujer - Clarke rodó los ojos, pero no pudo evitar volver a reír.
-Bueno, no tienes mucho tiempo, ¿no? - La rubia negó - Empieza a desembuchar - Clarke fue a hablar pero Raven movió las manos en el aire y negó con la cabeza - No, no, espera, dime: sí o no.
-Sí.
-¿Sí de verdad? - Raven se llevó las manos a la boca, que se le había abierto de forma exagerada automáticamente al ver a Clarke asintiendo.
-Oh, dios, ¿cómo es en la cama? Cuéntamelo Griffin, por tu madre - Le pidió con entusiasmo.
-No puedo contártelo - Le dijo muy seria, haciendo que Raven fingiera una cara de pena - No puedo, porque me pongo burra solo recordándolo - Se mordió el labio sonriendo a medias.
-¿Qué? Oh, dios santo... - Susurró - Clarke, eres una maldita suertuda. ¿No te sientes como una veinteañera?
-Y tanto... como tú y Octavia en la universidad - Le recordó y la morena se puso roja.
-Bueno, en realidad seguimos siendo igual - Dijo mientras subía y bajaba las cejas repeditamente.
-No necesito detalles, gracias.
-Oye, tú me los estás dando.
-¡Porque me los pides casi a punta de pistola, maruja! - Exclamó entre risas.
-Cierto, cierto - Reconoció - Entonces, ¿se ha repetido más de una vez? - Quiso saber.
-Algunas... - Le contestó mirando hacia otro lado.
-¡Clarke! ¿Pero qué piensas hacer con eso?
-¿Con qué?
-Con lo que sea que tenéis.
-Sólo puede ser lo que es, Raven. Sólo puede ser sexo - Le dijo, esta vez poniéndose algo más seria.
-¿Estás segura? - Indagó.
-Es una chica preciosa, y me encanta, pero en realidad da igual si estoy segura o no, es lo único que puede ser.
-¿Por qué? Clarke, sois las dos adultas.
-Sí, pero ella es la canguro de Alycia, ¿te lo recuerdo?
-¿Y qué? - Preguntó Raven sin entender - Puedes destituirla como eso, y ya está, problema resuelto.
-¿Tú crees que Lexa querrá tener algo más que sexo - muy bueno, por cierto - con una tía de treintaytantos y con una hija como yo?
-Con que es eso... - Le dijo Raven señalándola con un dedo y entrecerrando los ojos.
-No, no - Negó Clarke con la cabeza - Sólo quiero sexo y eso es lo que será.
-Tú sabrás, rubia, luego no me digas que no te di opciones.
-Tranquila, que no lo haré.
Estuvieron charlando un rato más hasta que ambas tuvieron que irse y en cuanto se despidieron, Clarke estuvo pensando en aquello que Raven le habñia dicho: ¿de verdad solo quería sexo?
Solo esperaba que así fuera.
El primer día de colegio del nuevo curso había llegado, y Clarke había sido la primera en despertarse, como era costumbre. Se había pedido el día libre como llevaba tres años haciéndolo, pues le gustaba llevar y recoger a su hija ese primer día de clase, pero esta vez Alycia había insistido en que Lexa también las acompañara, y aunque la rubia le había dicho que era demasiado temprano y que seguramente querría descansar, la chica se mostró encantada de poder ir con ellas y llevar a la pequeña a su colegio el primer día.
Clarke salió de su cuarto para ir a despertar a su pequeña, pero pensó que tal vez podía tomarse un par de minutos antes para despertar a la otra persona que dormía en su casa, así que entró sigilosamente a la habitación que le interesaba. Se acercó con cuidado, observando el increíble rostro de Lexa en paz, y pasó sus dedos suavemente por su mejilla, intentando no despertarla aún.
Se colocó con cuidado a horcajadas sobre ella, aprovechando que dormía boca arriba, apoyando sus rodillas a cada lado de sus caderas, y se inclinó dejando las manos sobre la almohada para hundir la cara en aquel magnífico cuello, empezando con besos húmedos que enseguida provocaron ronroneos y pequeños gemidos en la morena.
-Clarke... - Susurró adormilada.
-Déjame que te de los buenos días - Le dijo al mismo tiempo que notaba las manos de Lexa colarse por debajo de su camisón, acariciando sus muslos suavemente y subiendo hasta su espalda - No tenemos tiempo, sólo quiero besarte.
Lexa giró la cara para capturar aquellos labios que tanto le gustaban. Tenía muy claro que aquello nada más era placer y sexo, pero no había podido evitar desarrollar aquella adicción y necesidad por la boca de Clarke y la forma en la que esta la besaba, haciendo que su cuerpo reaccionase y su piel comenzara a arder en cuestión de segundos.
Estuvieron un par de minutos que a Lexa le parecieron efímeros jugando con sus lenguas, explorando la boca de la otra, hasta que Clarke tuvo que ir a despertar a Alycia.
-Luego me ocuparé de ti - Le susurró contra sus labios de forma sensual, conectando sus miradas y dejando a Lexa sin habla una vez más.
Los momentos antes de salir de casa fueron bastante frenéticos: Lexa ayudaba a Alycia a vestirse mientras Clarke preparaba a toda prisa el desayuno para las tres. A la pequeña le había costado un poco despertarse así que iban con el tiempo pegado a los talones.
-¡Chicas! ¡Bajad ya a desayunar! - Les dijo Clarke desde la cocina.
-Ya vamos, Clarke - Lexa luchaba con Alycia para poder ponerle el uniforme correctamente, pero era casi misión imposible puesto que la pequeña no dejaba de reírse debido a la torpeza de la morena.
Unos minutos después, estaban las tres casi engullendo de forma rapidísima las tortitas que Clarke había preparado. Aunque parecía todo bastante estresante, a Lexa le estaba encantando aquel momento junto a las rubias. La pequeña no dejaba de reírse por todo, era increíble la energía que desprendía incluso a esas horas de la mañana, y Clarke parecía estresada intentando llegar a tiempo, cosa que a Lexa le parecía adorable. Luego le ayudaría a desestresarse, pensó.
Se subieron al coche cuando terminaron de desayunar unos minutos después y pusieron rumbo al colegio, llegando apenas unos cinco minutos después, cuando ya se podía oír la sirena que daba comienzo a las clases de aquel día.
Bajaron del coche y acompañaron a Alycia hasta la puerta del colegio, donde cada profesora estaba con su correspondiente grupo de alumnos.
-Mira, ahí está tu profe, cariño - Le dijo su madre, señalando al grupo de personas al que se refería antes de agacharse frente a la niña - Pórtate bien, te veo luego - Le dio un beso en la frente y la animó a que fuese con sus compañeras.
-Espera, mami - Dijo de repente - Lexa, un besito - Le pidió a la morena, que se rió y se agachó para darle un gran achuchón y dejó un tierno beso en su mejilla.
-Ten un gran día, monito - Le dijo con una sonrisa, y la niña se fue corriendo de forma alegre.
-Cada día me quedo más alucinada con lo mucho que te quiere Alycia, de verdad - Le dijo Clarke una vez salieron del colegio y se volvieron a subir al coche.
-¿Te crees que yo no? - Giró la cabeza con una sonrisa para mirarla desde el asiento del copiloto - Tu hija es increíble.
-Tú eres increíble - Le dijo Clarke al tiempo que llevaba su mano a su mejilla y se la acariciaba, deslizando su pulgar hacia su labio inferior, notando cómo Lexa se lo besaba suavemente, mientras sus miradas estaban conectadas.
-¿Nos vamos a casa? - Le susurró Lexa. Clarke no le contestó, simplemente le dio una mirada significativa, acompañada de media sonrisa antes de arrancar el coche rumbo a aquel destino concreto.
-Nunca me has hablado de tus padres - Dijo Clarke una vez habían llegado y ambas estaban en la cocina tomando un té tranquilamente, apoyadas contra la encimera, una al lado de la otra.
-No están - Contestó sin más - Murieron cuando mi hermano y yo éramos pequeños, y él ha sido quien siempre ha cuidado de mí.
-Lo siento mucho - Le dijo Clarke, llevándose una mirada tranquilizadora por parte de la morena, haciéndole saber que no pasaba nada - ¿Y no tienes a nadie más en Ohio? - Quiso saber.
-A mi mejor amiga, Luna, y poca gente más, la verdad. Ni Lincoln ni yo tenemos contacto con nuestra familia.
-Bueno, ahora nosotras somos tu familia - Le dijo rápidamente y enseguida quiso rectificar cuando se dio cuenta de lo que había dicho - Quiero decir, Alycia te adora, y yo...
-Te he entendido, Clarke, no te preocupes - Dijo antes de beber de su taza - No puedo decirte lo mucho que me encanta estar aquí, con Alycia, y contigo.
-¿Ah, si? - Le dijo divertida - Deberías saber que Alycia se irá dos semanas con Nylah el sábado.
-¿Dos semanas tú y yo solas? - En su rostro se formó una sonrisa pícara al instante.
-Así es.
-¿Y podré hacer esto? - Le dijo al tiempo que dejaba la taza en el fregadero y se acercaba, poniéndose frente a ella, dejando sus rostros muy cerca y colando sus manos por debajo de ese vestido ajustado a las piernas que llevaba Clarke.
-Todas las veces que quieras - Le contestó antes de agarrarse a su cuello cuando la cogió por debajo de los muslos y la puso sobre la encimera, colocándose entre sus piernas.
Se quedaron observándose unos segundos, llevando sus miradas de los labios a los ojos de la otra, sintiendo sus alientos golpear contra sus bocas. Lexa se inclinó y atrapó el labio inferior de la rubia entre los suyos, al mismo tiempo que sus manos se deslizaron hasta los gúteos de Clarke, apretándolos con fuerza, haciendo que la rubia gimiese en su boca.
-Cada vez que llevas vestido, me matas - Dijo Lexa entre besos.
-Lo sé - Contestó escuetamente Clarke, haciendo que la morena se separase levemente para observarla sonreír de lado, y no pudo evitar desplazar una de sus manos hacia la parte delantera, acariciando la entrepierna de la rubia por encima de la tela, provocando que cerrase los ojos - O tal vez la que me mate seas tú a mí cuando haces eso.
Se volvieron a mirar levemente y esta vez fue Clarke la que atrajo con fuerza a Lexa, cogiéndola por la nuca, saboreando esos labios que tanto le gustaban, lamiéndolos y explorando a fondo su ardiente boca.
Lexa dio paso a sus dedos por debajo de la ropa interior de la rubia, y su mano comenzó a jugar con sus pliegues, a lo que Clarke respondió moviendo las caderas instintivamente, en busca de más contacto.
-Fóllame - Le pidió contra sus labios y Lexa no necesitó nada más.
Llevó su otra mano al borde de la tela y la deslizó por las increíbles piernas de la rubia, acariciándolas en el proceso. Una vez fuera, sus manos se aferraron al final del vestido y lo subieron hacia arriba. Miró hacia la rubia, encontrándose esa mirada azul interesada, al mismo tiempo que mordía su labio. No lo pensó mucho antes de agacharse levemente, poniendo los gemelos de Clarke sobre sus hombros, para hundir su rostro en su sexo, que ya la llamaba con aquel aroma tan adictivo.
Clarke se aferró al borde de la encimera en cuanto sintió la lengua de Lexa lamiendo su clítoris, notando el dolor en sus nudillos debido a la fuerza que estaba ejerciendo con sus manos. Los brazos de Lexa, cada uno en una de sus piernas, la apretaban más contra su boca y ella no pudo evitar moverse para hacerle saber a la morena cuánto estaba disfrutando con aquello.
Lexa se llenaba de aquel sabor tan increíble de Clarke en su boca, y también de los gemidos que se hacían cada vez más audibles. Necesitaba sentir cómo la rubia llegaba al orgasmo gracias a ella, y llevó dos de sus dedos a su entrada, tentándola, sintiendo cómo se movía hacia delante para aumentar aquel contacto.
-Desesperada... - Le dijo contra su sexo.
-Lexa, por favor... - Llevó una de sus manos al pelo de la morena, haciendo que volviese a lamer, al tiempo que la penetraba con fuerza, moviendo sus dedos dentro de ella, provocando que Clarke tuviera que cerrar los ojos y echar la cabeza hacia atrás, gimiendo cada vez más fuerte ante el orgasmo que se aproximaba.
-Vamos Clarke, córrete para mí...
La rubia no pudo soportarlo mucho más. Lexa estaba haciendo maravillas entre sus piernas con su boca y sus dedos, y en cuestión de segundos, el placer se extendió por cada centímetro de su cuerpo, haciéndola chillar sin control alguno.
-Joder... - Dijo la rubia mientras Lexa salía de entre sus piernas con una sonrisa en su rostro, relamiéndose.
-Estás deliciosa - Le dijo, y a continuación le mostró sus dedos - ¿Quieres?
Clarke agarró la muñeca de Lexa, atrapando sus dedos en su boca, lamiéndolos con determinación, haciendo que la morena cerrase los ojos, disfrutando de la sensación.
-Ahora es mi turno de disfrutarte a ti - Clarke bajó de la encimera, desabrochando inmediatamente el pantalón de Lexa.
La morena cerró los ojos cuando los labios de Clarke fueron hasta su mentón, dejando besos húmedos hasta llegar a su cuello, y cuando sus dedos se hundieron en su humedad.
Llevó sus manos al perfecto culo de Clarke, dejándose llevar por las sensaciones y las caricias, pensando en lo increíble que era que a ella le estuviera pasando todo aquello.
Nylah estaba esperando en la puerta del colegio a que saliese Alycia. Hacía ya cuatro días que estaba con ella, y lo estaba disfrutando como nada. Aunque su vida viajando y estando con todas esas mujeres le encantaba, no había nada como estar en casa con su pequeña, a la que quería como a nada en el mundo.
Si era sincera con ella misma, echaba un poco de menos que alguien la esperara en casa, y no pudo evitar sentir algo de celos cuando vió por primera vez a aquella chica que cuidaba de su hija en la que una vez fue su casa.
Se la veía tan cómoda y además era tan atractiva... Sabía que Clarke no tenía un pelo de tonta, y eso lo confirmaba. Obviamente era la canguro, pero eso no evitaba que su ex mujer se alegrase aunque fuera la vista.
Su rostro se iluminó con una gran sonrisa cuando vio a su pequeña correr hacia ella. Le parecía la niña más preciosa del mundo, y lo era. Tenía los mismos ojos que Clarke, aquellos que una vez la habían enamorado, y es que la rubia era una preciosidad también, eso no podía negarlo.
-¡Hola, mami! - Exclamó con alegría la niña en cuanto llegó a ella.
-Hola, princesa - Besó su mejilla y luego le dio la mano - ¿Cómo ha ido el cole hoy, cielo?
-Genial, hemos hecho muchos dibujos - Le dijo, entregándole unas hojas que llevaba en la mano.
-¿Todos estos? - Dijo Nylah con asombro.
-Sí, todo estos.
La castaña miró por encima las creaciones artísticas de su hija: en un dibujo se podía apreciar unos caballos; en otro una granja con unas gallinas; en otro folio pudo verse a ella misma, en grande, ocupando toda la hoja, y por último uno que le hizo fruncir el ceño. En el último dibujo podía ver a su hija, dándole la mano a su ex mujer, Clarke, que a la vez le daba la mano a una chica morena. Aunque sabía perfectamente de quien se trataba, quiso asegurarse.
-¿Quién es esta, cariño?
-Es Lexa, mami, te hablo siempre de ella - Dijo la niña exhasperada, pues parecía que su madre no la escuchaba cuando le contaba cosas sobre su canguro.
-Claro - Le sonrió, pero sintió una sensación nada agradable en su interior.
¿Por qué Alycia la había dibujado cogiendo la mano de Clarke? ¿Hasta dónde había llegado aquella chica? Tal vez tendría que averiguarlo.
¡Holi! I'm back.
He tardado una semana pero como ya dije, con la uni es más difícil todo, pero vamos, esto avanza, ¿no?
Nylah metiendo sus narices... ¿hará algo?
Y estas dos como siempre más calientes que un perrito, ay dyocito.
Espero que os haya gustado, y que me lo hagáis saber tanto aquí como en twitter. Intentaré actualizar durante el finde, pero no es seguro.
¡Nos leemos!
Twitter: humvnkru
