Disclaimer: Nada es mío, nada me pertenece. Aunque con lo que está siendo Eclipse, le doy gracias a Dios de que nada de esta saga me pertenezca.
Sango NO leas esto.
Capítulo 11: Primera vez.
Sólo ha sido un beso.
Corto, rápido. Apenas un roce de labios, cálido pero a la vez frío. Y luego otro, y otro más. Dulces, pequeños, esparcidos por su cuello.
Sólo son sus manos.
Que dibujan formas extrañas en su piel y trazan el camino que seguirá luego su boca, por encima de su vientre. Sus manos, que se entrelazan con las de ella y ahora profundiza el beso, tentando a su lengua.
Sus narices chocan y sus respiraciones entrecortadas se mezclan. Se miran, avergonzados y luego él se inclina sobre ella y vuelve a besarla. Sólo es su mano, que sube por debajo de la falda caqui que se pone para las ocasiones especiales.
El cuello de su camisa de pronto le ahoga y suspira cuando nota los dedos calientes de Bella desabrochándola y la respiración de ella sobre su nuca, fría y dura como el mármol.
Se buscan, se encuentran, giran en la cama.
Es algo más, algo que les llena. Algo que no mata ni envenena. Es su mirada, dorada, que se clava en su rostro como si quisiera memorizar sus rasgos para toda la eternidad y entra en ella lentamente, con cuidado.
Apoya una mano lejos de sus hombros para evitar aplastarla y busca su boca, mientras cierra los ojos, concentrado.
Los dedos de Isabella se deslizan con timidez por su espalda y se arquea cuando entra en ella. Suspira, gime, y le saltan las lágrimas. Se abraza a su espalda y algo le burbujea en la garganta.
La habitación, su mundo y el mismo universo dejan de tener sentido porque está allí, con él, y llevaba esperando el momento tanto que ahora que lo tiene se le escapa de las manos y no sabe qué hacer.
Lo es todo y apenas nada, y horas después, cuando aún siguen abrazados y su cabeza está apoyada en el hombro de Edward, se da cuenta de que realmente el amor se lleva en la sangre.
Sea un eclipse o sea algo que dice poder pelear con las nubes.
