Capitulo 11
Amor decidido
- Bert yo… no… Albert la vio a los ojos estaba alucinando o dijo algo, mareado por el comentario ella lo sorprendió con besos, ahora Candy alucinaba a Albert las caricias que ambos estaban sintiendo.
Estando desnudos y teniendo caricias más ardientes Albert volvía en un poco de control al haberse llevado tanto tiempo de caricias el efecto comenzaba a pasar y ella hacía lo mismo.
- Bert… te drogaron mi amor, probé tu boca… ese polvo en tus labios…
- Candy… mi pequeña… ¡te desnude!, ¿qué hice?
- No Albert… fuimos los dos… estoy bien… se abrazó a él notando que ambos estaban desnudos. Albert trataba de no hacerla sentir mal y abrazado a ella comentaba
- Tome una sola copa en el bar, no estaba con nadie, ¿qué droga? ¿Y quién? Candy lo vio a los ojos le tomo el rostro en sus manos y le respondió
- Si te vuelven a hacer daño Bert, esta vez que sea a los dos, ya no me iré… te juro que no te abandonaré.
- ¡Candy! Albert la vio a los ojos, ambos se habían acariciado, esa respuesta cuando ya estaban con un poco de control ella se abrazó a él y ambos estaban en su cama sin ropa alguna sobre sus cuerpos.
Acariciándole el rostro, Albert le preguntó
- ¿Por qué le dijiste a tu hermano que me secuestrarías? Candy lo vio sonriendo apenada y sin ver a sus ojos le respondió
- Estuvo en las terapias conmigo, escuchó lo que siento… por ti… pensé que te lo había dicho, se recargaba en su hombro dándole pequeños besos a este, mientras Albert sonreía recordando cuando la vio en la oficina, como ambos se veían aun frente a Terry, pero él la consideraba su esposa y ella lo había aceptado, con todo lo que paso en tan poco tiempo había que darle espacio a Candy para que sus sentimientos fueran claros, pues pensaba que ella ama a Terry y aunque este la había desilusionado no estaba casado y eran novios hasta hacía dos meses, antes que nada tomaría en cuenta los sentimientos de ella.
Candy suspiraba recordaba cómo fue su vida con él, como había cambiado todo, como encontró a Terry, como su vida al igual que la de los Andrew fue tragedias que al final los separaban, a caso nunca sabría que es sentir amor y pasión, acaso no tenía derecho a ser amada, a entregarse y ser correspondida, que pensaría Tom y Jim cuando supieran que amaba a su tío, que no les podía comentar que no lo era consanguíneo, cuando lo pensaba volvió a pensar en Terry, que no amaba a Susana pero aun así le daría un hijo, que ambos se querían entregar ella como una mujer recatada se espero y lo había perdido, cuando él se entrego en brazos de otras mujeres ella lo detuvo tantas veces, acaso debió aceptarlo para después darse cuenta que otra tenía un hijo de él.
Albert la movió de sus brazos y la vio a la cara sonriendo, ella le devolvió la sonrisa y le acariciaba con sus manos el rostro
- ¿Me podrás amar algún día Bert?
Albert notó que Candy estaba sintiendo su rechazo, que ella se sentía incomoda al haber amado a Terry, ahora quien la querría si fue casi esposa de otro, acaso Candy sentiría que la rechazaba. Respondió cariñoso,
- Te amo desde niña Candy, como la pequeña que me dejo sin su presencia, la que me arrebataron de los brazos… sé que tal vez estés confundida y decepcionada por Terry, pero si estás segura de querer mi amor… es todo tuyo… si después piensas que no soy lo que esperas… pues lo aceptaré y eres libre de elegir el amor Candy
- No sabré como explicar mi amor por ti a nadie, para todos eres mi tío, pero puedo decirte que me gustas mucho no se desde cuándo pero no puedo evitar lo que siento por ti y no quiero que te vayas, no quiero que te alejen de mi… me gustaría mucho estar cerca de ti… ahora que he sido dada de alta trabajaré junto a Tony, me gustaría estar contigo, como ahora… le dio pequeños besos. Albert sonreía - ¡Bert! Te amo. Albert la vio a los ojos, fue acercándola con él y le respondió
- Siempre te he amado, no me importa nada… solo saberte bien.
- Ámame Bert… ámame siempre sin importar lo que los demás piensen o lo que deba o no deba hacer…
- Candy… somos libres, no me importa que hayas amado antes, también amé antes a alguien más… lo importante es que sea el elegido de tu corazón porque no es difícil para mí elegirte ya que siempre has estado en el mío.
Albert tomo sus labios, ahora más consciente de que ambos estaban juntos, no le era difícil, estaba todo alterado, su excitación era inevitable, la tenía en sus brazos, solo sentir el cuerpo de ella tan cerca lo tenía realmente alterado. Escucharla pedir que la amara arriesgando que fue esposa de Terry y que tal vez ella lo amaba aun, que podían quitársela de nuevo, esas sensación la hizo estrecharla más con caricias posesivas, tomo sus caderas rozando con su cuerpo sintiendo su suavidad.
Candy respiraba agitada cercana a su oído acariciándolo temiendo perderlo, ya había llegado tarde a la vida de su familia, a pesar de su juventud el hombre que tanto estuvo en sus pensamientos era de muchas y de ninguna, Albert había sido de otras y tal vez no sería de ella tampoco, puesto que para el mundo él era su tío pero al menos podía amarlo y sentirlo por una sola vez suyo aunque fuera por solo una vez, con ese pensamiento lo besaba seduciéndolo había aprendido de los labios de Terry a besar pero en el arte de amar nunca se había dejado llevar y deseaba tanto hacerlo aunque fuera un imposible, estaba en sus brazos y había dado un paso mucho más grande hasta su cama, se dejo llevar por una pasión desbordada.
Albert se tomó tiempo para amarla delicadamente con caricias nuevas, con la sensación de perderla y de tenerla para volver a perderla, no lo aceptaba, tal vez que ella cambiará de parecer, pero después de sentirla y tocar su cuerpo estremeciéndose una y otra vez, se dio cuenta que al hacerle el amor él era el primero en la vida de su princesa.
- ¡Candy! Mi amor… Sorprendido ante ella se detenía y a la vez se lamentaba
Ahora lo entendía todo… ella no se entregó a Terry en su supuesto viaje de bodas por sus recaídas, era el primero en su vida, la beso con idolatría aun con haber estado a punto de casarse jamás se había entregado Candy y el tuvo varios amores pero no había estado con una mujer en su primera vez, trato de ser cuidadoso sentía una parte de su corazón engrandecerse y otra despedazarse, estaba siendo el primero y no estaban casados. Pensó
Tony lo sabía… sabía que ella lo amaba… que con Terry no había pasado nada, estuvo en sus terapias no se lo contó por ser algo muy privado… ahora lo comprendía, Candy sentía un amor infantil hacia él y ahora como mujer se daba una oportunidad con él, con el que una vez beso de niña… había tenido a Terry como novio, por el cuidado de ella ahora se consideraba dada de alta, con ello … el temor de perderse de nuevo se estaban entregando uno al otro.
- ¡Bert te amo!, gritaba Candy ante lo que sentía en ese momento, el sonreía efusivo satisfecho por lo que ambos se amaban, sus pensamientos se fueron a un lado cuando su pasión cobrabo vida al tener a su princesa con él en sus brazos, por fin llegaba a su cúspide y ella lo besaba amorosa y deseándolo, este sonreía su pequeña era suya, solo suya. Cuando por fin tomaba aire aferrado a ella, le dijo en su oído,
-Candy… ya no eres libre… no de mis besos, no de mi amor, ahora es tuyo princesa… ¡Te amo!
- ¡Bert! Candy lloraba emocionada por escucharlo decir esas palabras, este la abrazaba posesivo sonriendo, deseando amarla más pero sabiendo que debía cuidarla, la abrazaba cuidadoso y ella sonrió con ternura agregó - Mi amor es tuyo Bert, tal vez no pueda ser frente a los demás pero es tuyo… solo tuyo Bert. Albert al escucharla se sintió feliz, pero al pensar lo que acababa de decir, la vio a los ojos, este le respondió
- Candy, serás mi esposa si lo deseas, pero no eres una más, eres la dueña de mi amor pequeña, frente a todos no me importa nada, no dejare que te juzguen.
- Bert… frente a todos soy tu sobrina, nadie debe saber que te amo… Bert, te amo como no imagine amar. Tomo sus labios decidida a demostrarle que era importante para ella, que si bien estaba Terry en su corazón fuera de diferente manera, a él lo amaba como mujer y se lo estaba demostrando.
- Candy no puedo dejar esto así, no podré si mi temor es perderte de nuevo de mis brazos, no mi amor, no dejare que te alejen de mí… no de nuevo.
- Tampoco lo permitiré Bert… tampoco permitiré que me aleje de ti… no de nuevo.
Los besos y las caricias fueron nuevas para ambos, el ya no quería amarla para no lastimarla, ella le demostraba que estaría a su lado aun escondida no le importaba. Sonreía mientras enlazaban sus cuerpos y sus miradas. Por la mañana después de esa noche intensa no querían separarse, se lo demostraban con tiernas caricias y ambos parecían sincronizarse, ella se levantó tratando de cubrirse, mientras Albert la vio dirigirse al baño, vio las sabanas que aun mostraban su entrega y respiraba tranquilizándose para no ir tras ella, pero no podía evitar sentir la distancia tan enorme, que de inmediato se levantó para verla de nuevo.
- ¿Te sientes bien Candy? ¿Te lastime? Ella sorprendida sonrió abiertamente y le respondía mordiéndose el labio inferior.
- Estoy bien, me gusto mucho Bert, me gusto sentir tu amor. Albert se acercó sin pudor alguno desnudo frente a ella, haciéndola sonreír apenada, le abrió la llave al ver que el la había detenido, la atrajo a su cuerpo abrazándola con cuidado viendo que ella cerraba sus ojos y se recargaba en su pecho al sentirlo tan cerca.
- A mi me sorprendió, pero créeme Candy es lo mejor que me ha pasado.
- ¿De verdad Bert? Abrió sus ojos buscando su mirada asegurándose que lo que le decía fuera cierto, el sonrió bajando su cabeza tomo sus labios y sus manos acariciaban de nuevo su cuerpo.
-Te amo Candy, te amo con todo mí ser…
- Y yo a ti Bert. Se lo confirmara cuando él sabía que lo eligió para hacer el amor con él antes que nadie. En su oído abrazado a ella le respondió en un susurro…
- Lo sé… lo sentí todo el tiempo mi princesa, con una mano tomaba cuidando su rostro rozó sus labios de nuevo seduciéndolos al no besarlos… con la punta de su lengua pasando sobre ellos haciéndola sonreír por lo que hacía con tal ternura que ella lo abrazaba por el cuello.
- Bert… que haría sin ti. Albert sonrió al escucharla, la abrazó y la coloco en la bañera, que estaba llena por el descuido de no cerrar la llave, haciéndolos sonreír, Candy lo jaló para que este la siguiera en el baño, este le respondió
- No quiero lastimarte.
- Quien dijo que me lastimas, si tu amor me hace sentir en el cielo. Con esa respuesta Albert sonrió y se metió junto a ella en la bañera haciendo que el agua saliera por todos lados porque ambos estaban en ella, la tomo entre sus brazos entrelazando sus piernas, ella lo beso cariñosa, tomo con sus manos el jabón cremoso que estaba cerca y lo comenzó a acariciar con este.
- Me enloquecerás mi pequeña. Ella sonrió y este al ver que ella lo acariciaba cerró los ojos y se dejo llevar por esas pequeñas manos que lo acariciaban por todo su cuerpo, torturándolo sin miramientos porque ambos se amaban.
Candy comenzó a hacer lo mismo a su cuerpo pero Albert al sentir que ya no lo tocaba abrió los ojos y agregó - es mi turno amor. Le tomo de sus manos el jabón y con sus manos acaricio delicadamente observando como Candy se estremecía ante sus manos haciéndolo sonreír.
Salieron de la habitación, ya era muy tarde, el servicio los vio bajar y de inmediato se acercaban para ofrecer alimentos, Albert sonriente respondió
- Es fin de semana llevare a Candy a un restaurant regresaremos en unas horas. Ambos como novios enamorados se paseaban en el auto seguidos de un auto de seguridad, llegaban a un lugar bastante privado donde Albert pedía el servicio de manera muy discreta y eran alejados de las demás mesas sin ser vistos.
- ¿Vienes seguido aquí? ¿Te conocen Bert? Preguntaba Candy al ver con que discreción y atenciones lo atendían.
- Si Candy, normalmente es para negocios pero esta vez vengo con mi princesa.
En Inglaterra, Terry veía a lo lejos a Susana, molesto por lo sucedido, hacia ya meses y no sabía nada de Candy, mientras tanto su mente viajo en las ocasiones que estuvieron besándose cerca del mar, cuando le dio su anillo de compromiso, cuando ella sonreía ilusionada, como fue que su vida dio un giro tan hermoso y ahora uno tan desagradable.
- Terry toca mi vientre, es nuestro bebe, tócalo.
- No se mueve, no puedo sentirlo como tú.
- Sabes, deseo que se parezca a ti.
- Gracias Susana, pero debe parecerse también a ti, supongo.
- Bueno, es probable.
- Es seguro. Terry pensaba como deseaba que fuera como Candy, si él ni ella podían tener una niña como Candy, sin embargo con ella, todo hubiera sido distinto, Candy amaría a sus hijos, no los utilizaría, era transparente y amorosa, como no le dijo la verdad desde antes, como no le dijo que su vida era un caos hasta que ella llegó. En eso lo interrumpió Susana.
- Terry ya tenemos todo lo de la recamara del bebe, hoy me dicen si es niño o niña y compraré sus ropas y adornaré sus cosas.
- Ya tienes una tarjeta con dinero suficiente, haz lo que sea necesario Susy.
- Deberías acompañarme Terry, será muy emotivo saber el sexo del bebe.
- En otra ocasión Susy.
Ella salió con una sonrisa, subiendo a un auto de Terry donde contaba con un chofer y la llevaba a todos lados, gastaba lo que quería y compraba todo lo que deseaba.
Albert y Candy después de comer y de horas de pasear por Escocia y sus lugares más detallados sin llegar a ningún lugar público Candy preguntó sonriendo al entrar a los jardines exteriores de la casa.
- Bert ¿me estas escondiendo?
- Candy, todos piensan que estas en una clínica en Chicago, aquí me conocen mucho y si nos ven sabrán que estas en Escocia, tu hermano al parecer sabe otros detalles que no sabía, me imagino que no te presentó ante nadie.
- Si, tienes razón. El sabe que me gustas desde niña y pensé que cuando hablabas con él te lo había comentado. Y no, nunca me sacó a pasear lejos de casa solo en los jardines, y en la compra de vestimentas después terminaba de las sesiones con mi cabeza adolorida.
- ¿Y te sientes bien ahora mi amor? Preocupado por pensar que estaría lastimada.
- Me siento bien Bert, como nunca en la vida, solo espero esta vez no idealizarte en mi mente.
- Eso es imposible tengo muchos defectos y todos los conocerás.
- ¿De verdad? no he notado tus defectos… ¡estoy perdida! Ambos sonrieron al comentario y es agregó
- El perdido soy yo, por no darme cuenta que tenía el amor frente a mis ojos y pensé que jamás sería para mí.
- ¡Bert! Mi Bert, no importa que para el mundo sea tu sobrina, para mi eres el amor Bert y eso lo sabemos tu y yo… y Anthony.
- ¿Y Anthony? Acaso sabe que… ¡Candy!
- Me descubrió enamorada y ni yo lo sabía.
- ¿Cómo es eso posible?
- Al parecer el día que te vi en la oficina fue un día importante para mí, al estar en la terapia salió a relucir y… al pedirme que explicara… lo que sentí en ese momento me delate frente a ellos. Albert sonrió recordando de nuevo ese día, hasta él se delataría por ese día.
- Y no hubo algo importante así que te delatara frente a Terry
- Solo cuando recuperaba la memoria, cuando me hicieron preguntas hubo una atracción, tanto tiempo en mi mente, escondiendo todo mi miedo en él, que me protegió aún en contra de todo… Terry era el único recuerdo de toda mi vida y el sería importante, pues me protegí con el de todos, del miedo y con el miedo.
- ¿El te protegía de todo lo que temías Candy?
- No solo eso, todos le temían y fue mi escudo, con el me defendía inconscientemente, trate de defenderlo de Susana diciéndole que no tenía dinero pero aun así dijo que lo amaba, el problema es que él no la ama y eso estaba claro entre ellos.
- Y para ti Candy, ¿Lo amas?
- Bert, llegue tarde a su vida… y fui una Grandchester un tiempo… pero no su mujer… mi vida estaba educada de manera que no debía amar sino esperar a ser amada…
- Esperar a ser encontrada tal vez Candy… tu hermano te buscaba… tal vez esperabas que te encontrará
- No Bert, mis Padres adoptivos pensaban que el amor es una bendición y que solo cuando el amor se manifiesta completo es cuando se ama, cuando mis hermanos me casaban con Terry sentían que era una obligación velar por que otro hombre respondiera por mí, me sentía incomoda por obligarlo a que se casara conmigo, no podía asimilar que alguien que fue un hermano ahora fuera un esposo… a ti jamás te vi como mi tío, Bert.
