El capitulo que sigue terminado, se que me tarde mucho y en verdad lo lamento, igual espero que les guste, ya nos estamos acercando a un momento clave de esta historia así que no se la pierdan.
Sí, la verdad me distraje con otras cosillas, bueno les contare lo que llamo mi atención, me gusta el anime, y pues si a alguien que me este leyendo le gusta o le interesa ver una historia súper linda y romántica les recomiendo Ayashi no Ceres.
Ahora así adelante y estaré lista para contestar sus reviews
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Capitulo 11
Matrimonio y mortaja
Bla, bla, bla, era todo lo que llegaba a escuchar, estaba sentado a un lado de Pansy en la estancia de la casa de la bruja. Aun no alcanzaba a comprender como es que había ido a parar ahí, ¡Oh si, era su obligación como buen prometido ir a visitar a su novia!
- Draco, ¡Draco! – la muchacha volteo la cara del rubio hacia ella, valiéndose de una de sus manos – no me estas poniendo atención, el mago frunció el ceño, extendió los brazos en el respaldo del sillón y no dijo nada.
- Me gustaría que me contaras como te fue en tu viaje – su expresión era afable, hacia su querido novio.
- No te agradaría saber lo que paso – sonrió, era una sonrisa sincera, no expresaba burla, no expresaba nada en concreto, o mejor dicho la chica de cabello oscuro no supo interpretarla.
Tenía miedo de preguntar por qué, muy dentro de su ser, no, en su mente y en su corazón sabía la razón, una tontería que solo era parte de su imaginación, sus celos injustificados, resultado de su amor que le hacían malas jugadas - ¿por qué lo dices? – le pregunto mientras recargaba la cabeza en el pecho del rubio.
- Porque no puedo contarte nada acerca de los planes del señor tenebroso, a menos que quieras morir – sintió escalofríos al escuchar esas palabras, estaba tan cerca de su pecho que escuchaba los latidos de su corazón, ¿acaso ese corazón podía sentir algo? Se había percatado de ello, le dijo "a menos que quieras morir" y su pulso no se acelero, no cambio ni un ápice, acaso no le importaba nada, o era solo que no le importaba ella.
- No me refería a eso, sino a como estuvo el viaje en cuestión, cómo es la isla – tomo una de las manos de el y comenzó a jugar con su dedos, enlazándolos entre los suyos.
- Demasiados muggles, nada interesante que contarte, de no haber sido porque era necesario, no habría ido – corto el tema, en realidad estaba totalmente seguro de que a Pansy no le agradaría saber como le fue en Grecia.
- Ahora que volviste, me gustaría que saliéramos a algún lado, hace mucho que no salimos los dos solos – su voz era suave e intentaba ser firme.
El rubio tardo un poco en responder – estos días estaré muy ocupado, será mejor que lo dejemos para después – ni rastro de nada, solo indiferencia.
La bruja se enderezo, con calma se fue separando de Draco, alzo la cabeza y miro los ojos grises del hombre frente a ella, glaciales con un destello magnético que atraía, pero su mirada penetrante seguía ahí, permanente.
Con suavidad se acerco a su rostro, rodeo su cuello con sus brazos y lo beso, con ritmo lento que poco a poco invadía sus labios, quería grabar cada uno de esos momentos en su mente, disfrutarlos al máximo, y el. El solo la dejo actuar, pero poco después la separo de si.
La miro como si mirase a cualquier otro, y sintió un nudo en la garganta, acompañado de unas increíbles ganas de salir corriendo mientras los ojos se le empezaban a nublar humedecidos – como tu desees, se que tienes obligaciones y yo siempre estaré aquí para ti – por un momento se giro mirando el ventanal, paso una mano por sus ojos, eliminando los rastros de las lagrimas y volvió a mirarlo. Al fin y al cabo tenía la solución a sus problemas, sonrió de nuevo, satisfecha de solo pensarlo.
Draco corto sus cavilaciones – tengo que irme, no puedo retrasarme más, dale mis saludos a tus padres, rápidamente se puso de pie.
Pansy tomo una campanilla y la movió, después se acerco al mago y volvió a besarlo como despedida, un elfo había aparecido con la capa de Draco, el la tomo y se la puso, se dirigió a la chimenea – Te amo, no lo olvides – fueron las ultimas palabras de la joven, mientras las llamas esmeralda se llevaban a su amado prometido a otro lugar.
Se sacudió un poco al salir de la polvorienta chimenea – llegas temprano – escuchó la voz de Zabini.
- Lo se – dijo en tono terminante.
Blaise se recargo en el respaldo de la vieja silla, giro un poco su varita y apareció una copa flotante, la cual rápidamente tomo - ¿gustas? – le pregunto a Draco mientras se sentaba con desgana frente a el, y apareció otra copa que el rubio tomo.
Bebió un sorbo del liquido color granate, lo paladeo – que tal tu viaje con la sangre sucia esa – pregunto Zabini con malicia.
El rubio lo miro a través de la copa, que le brindaba una imagen distorsionada del mago – no te metas en mis asuntos, yo no me meto en los tuyos – sentencio.
- Esta bien, no es para tanto – hizo un ademán con la mano libre – era solo una pregunta – puso cara despreocupada quitándole importancia al asunto.
- Corre, corre, pero no huirás de mi – una vocecilla se escuchaba- aunque intentes esconderte lobito se que estas ahí – después una risilla chillona se fue acercando.
El eco de la canción se mezclaba con el rechinar de la vieja madera, al abrirse la puerta crujió como lo haría una rama al quebrarse. La luz que entro hizo el polvo más evidente, minúsculas partículas flotando alrededor de ellos.
De golpe Draco se bebió toda la copa y después Zabini la desapareció – Sobrino con que aquí estas, ya deberías prepararte, en cualquier momento mi señor llegara.
Bellatrix era quien cantaba por el corredor, se encargaba que todo estuviese en orden para la llegada de Lord Voldemort – Bella, por fin todo esta listo, ven conmigo – Rodolphus la llamo y la bruja se fue con el.
- No se demoren, o el señor se molestara – dijo por ultimo la tía de Draco mientras seguía su tonadita de nuevo.
- Es mejor que vayamos con los demás, antes de que llegue.
Draco no respondió el comentario de Zabini, solo se puso de pie y salio de la vieja habitación donde se encontraba, los roídos sillones quedaron de nuevo hundidos en la penumbra y el polvo.
Al ir bajando las escaleras Malfoy y Blaise se acomodaban la túnica que utilizaban como mortífagos, mientras descendían el rubio miraba a todos los que estaban congregados para esa reunión, las cabezas de familias seguidoras de Voldemort, sus fieles a su disposición.
De repente Draco y todos los presentes se dieron cuenta, y más que nada pudieron sentirlo, la marca tenebrosa en sus brazos comenzó a ejercer presión a sus portadores, quemaba como el fuego sobre la carne, esa era la señal de que estaba llegando.
Frente a los mortífagos una ola de sombras comenzó a acercarse, como si fuese el mismo viento con forma física, arremolinándose y moviéndose de manera sutil, flotando en el ambiente, poco a poco las sombras que avanzaban por el suelo y el techo se juntaron con las que flotaban como si danzaran, se fueron acercando lentamente y adquirieron una forma, sí, y mientras más se agrupaban mejor podía distinguirse de quien se trataba, era el mismísimo lord Voldemort.
- Silencio – grito histérica Bellatrix – nuestro señor ha llegado – después se giro hacia el, se agacho hasta el suelo, los otros hicieron lo mismo, se inclinaron ante Voldemort, quien con sus ojillos miro todo alrededor, escrutando hasta el mas mínimo detalle, para verificar que todo estuviese como el esperaba.
Con duras pisadas se acerco hasta Bellatrix – Bella, querida mía, ponte de pie – la bruja obedeció sin chistar.
- De pie - anuncio la misma Bellatrix a los otros.
- Estamos aquí hoy – la voz de Lord Voldemort retumbo en las viejas paredes arrastrando un ligero eco – porque por fin el momento ha llegado – camino hasta un cofre, aunque más bien parecía que flotaba como si fuese un fantasma. Estiro sus lánguidas manos fuera de su túnica negra y abrió el cofre apuntándole con su varita, de dónde salio un rayo azul, de este emergió flotando el misterioso arco que Draco trajera con el de su viaje a Eubea.
Todos contemplaron asombrados el resplandeciente objeto, y el señor tenebroso lo tomo entre sus pálidas manos inhumanas, lo alzo frente a sus súbditos.
- Este es el arco de Artemisa – dijo con voz estridente – representa la luna, y con el en nuestro poder, haremos el hechizo para controlar a los hombres lobo, tendremos un ejercito de licántropos dispuesto a nuestra voluntad. Todos quedaron asombrados y satisfechos con la noticia, tendrían a los hombres lobo para controlarlos a su antojo, serían imparables con sus nuevos esclavos.
- Durante la próxima luna llena. Continuó Lord Voldemort – las condiciones serán propicias para llevar a cabo la ceremonia, todos deberán estar preparados, no tolerare ninguna equivocación – anuncio enérgico y los espectadores asintieron conocedores de las consecuencias.
- Maestro, no le fallaremos – Bellatrix como siempre era la primera en querer satisfacer las ambiciones de Voldemort.
Eso era todo lo que el señor tenebrosos tenía que comunicarle a sus seguidores, cual sería su próximo movimiento. Voldemort salio de ese salón, seguido por Lucius, Bellatrix, Rodolphus y Pettigrew.
Draco se preguntaba como iría a resultar la ceremonia para obtener el control absoluto de los licántropos, la mayoría de los magos comenzaron a dispersarse en grupos, como le asqueaban las reuniones de mortífagos, sobretodo detestaba tener que esconderse como una miserable sabandija. Los tugurios a los cuales solían llamar "centro de reunión" eran sumamente desagradables, utilizaban casonas olvidadas, dañadas por el abandono y el tiempo, infestadas de bichos, telarañas y polvo. Definitivamente en momentos así no veía la grandeza de ser un sangre pura, y mucho menos la de Voldemort.
Crabbe y Goyle acercándose interrumpieron sus pensamientos- Draco esperábamos que regresaras, no es lo mismo si no estas – le dijo Vincent.
- Por supuesto que no, que esperaban – aclaro en su tono normal.
- Eso es lógico, lo que me extraña es que los hayan mandando, sin alguien competente a extender nuestro territorio – exclamo Blaise.
- Quieres comprobar quién es el incompetente – gruño Gregory, mientras Zabini ignoraba a los dos gorilas.
- Cállense los tres, parecen unas niñitas ofendidas, compórtense como los magos que se supone que son, al menos por un rato – les dijo fastidiado el rubio.
- Habla por ellos – los señalo Blaise – como sea, me imagino que lo que este par intenta decirte, es que en nuestra ultima misión, no creerás a quien encontramos – los cuatro jóvenes estaban alejados de los otros magos, y Draco se encontraba recargado en la pared y escucho con atención – a Potty, aunque estuve tentado a deshacerme del que llamaban "el niño que vivió", no lo considere oportuno, si eso hubiera arruinado los planes, me habría metido en grandes problemas. Aunque para serte sincero, pensé que para estas alturas ya estaría haciéndole compañía al pobretón.
Recordaba perfectamente su último encuentro con Potter, estaba dispuesto a borrarlo de mapa de una vez por todas, sino hubiera interferido Granger, esa molestia sería historia del pasado. Granger, sonrió, el iluso de san Potter había tratado de llevársela ese día y solo se había llevado un palmo de narices, bien merecido se lo tenía.
- ¿Qué es lo gracioso? – pregunto Crabbe.
- Solo pensaba que la próxima vez que me encuentre con Potter, terminara deseando no haberlo hecho.
Algunos de los presentes empezaban a abandonar el lugar, aquellos que no tenían más asuntos pendientes por el momento, sin embargo no podían salir en multitud, o delatarían su ubicación, debían ser discretos.
Blaise y Malfoy se sentaron frente a una titilante chimenea encendida, mientras Vincent y Gregory jugaban a las vencidas, sobre una desgastada mesa de madera, que se tambaleaba debido a la desigualdad que tenían las patas en que se sostenía.
Zabini miraba fijamente a Draco, como queriendo leer sus pensamientos – Si lo que pretendes es saber lo que pienso, deberías conocer que en mi familia tenemos grandes habilidades para la oclumancia, asi que más te vale que lo que quieras saber lo preguntes, o no sere tan benevolo.
- De veras que estas de un humor desde que regresaste, solo quería matar un poco de tiempo, pero me gustaría saber, cuándo Pansy se convierta en la señora Malfoy, ¿dónde dejaras a Granger?, porque si no tienes opción yo puedo quedarme con ella.
Draco lo miro con sus ojos de hielo, fulminandolo, si su boca hubiese emitido algun sonido, probablemente habría sido una maldición imperdonable – Solo te dire esto una vez más – exclamo en tono frio e insensible – si insistes en meterte en mis asuntos, tal vez no tengas otra oportunidad para hacerlo, así que piensa dos veces antes de preguntar sobre lo que no es de tu incumbencia.
Se suponía eran camaradas pero Malfoy no era muy tolerante cuando se trataba de entrometidos y no se andaba para nada con rodeos, aun así a Blaise le encantaba poner el dedo en la llaga, pero también sabía que si jugaba con fuego saldría quemado - ¿Es eso una amenaza?
- No, tómalo como un consejo – rectifico el rubio.
Zabini alzo los brazos como tregua – Esta bien, no quiero problemas, tu sabras lo que haces – estaba a punto de cambiar el tema de la conversación cuando Lucius tan arrogante como siempre, apareció al pie de las escaleras, Draco lo miro a la perfección, su padre le indico con un movimiento de su mano que quería subiese para hablar con el.
Con toda calma y sin mayor preámbulo se separo de los tres que lo acompañaban, con parsimonia subió, sin apresurarse en lo absoluto.
En la habitación Lucius permaneció de pie, de espaldas a su hijo, mirando a través del sucio cristal, que se apreciaba por las desgarradas cortinas. Con lentitud se giro para mirarlo a la cara y así decirle lo que tenía planeado.
Comenzó a caminar hacia el – Como el señor tenebroso lo ha dicho, durante la próxima luna llena realizaremos la ceremonia con el arco de Artemisa – hizo una pausa y se detuvo a poca distancia de Draco – para evitar interrupciones ya sea por parte de la Orden del Fénix o de los mismos licántropos, hemos decidido usar una coartada, para poder reunirnos libremente.
- ¿Qué tengo que ver en ese asunto? – esa explicación tenía un trasfondo estaba seguro.
- Mucho más de lo que te imaginas – exclamo seriamente – ha sido decidido que esa noche sea tu boda con Pansy Parkinson.
La voz de Lucius retumbo dentro de la cabeza de su hijo y las palabras comenzaron a perder sentido mientras una oleada saturada de un sentimiento de rechazo lo invadía por completo, guardo silencio por temor a que un rotundo ¡NO!, saliese de su boca.
El padre del mago interpreto su silencio – de igual manera, pronto ibas a establecer la fecha de tu matrimonio y que mejor que sea provechoso para nuestros planes, de esa manera no podrán sospechar que ese día el motivo principal de nuestra reunión sea uno diferente al de la boda. Entonces mientras tu te casas y algunos magos están presentes como pantalla, los demás estaremos poniendo a los hombres lobo bajo nuestro control – dijo muy satisfecho de la participación que tendría en todo esto.
Draco hizo un gesto asistiendo, pero no dijo nada, ni siquiera cuando su padre salio por la puerta. Estaba furioso y descontrolado, sabía que se iba a casar con Pansy ya que estaban comprometidos, pero no soportaba que le impusieran la boda solo por conveniencia al plan de los mortífagos.
Tomo todo lo que estaba al alcance de su mano y comenzó a arrojarlos al suelo, sin que nada le importase, los pocos muebles cayeron estruendosamente por toda la habitación y a una de las sillas se le desprendió el respaldo, por ultimo tomo la varita de su bolsillo, la apretó con fuerza entre sus dedos, levanto la mano con firmeza y apunto en dirección al ventanal. Disparo con ella al cristal, que se rompió en mil pedazos, unos cayeron hacia el interior y otros salieron despedidos fuera de esa habitación, eran como una lluvia , como lagrimas cristalizadas, diminutas gotas de agua salada, pero era una ilusión, el cristal se esparció rodeándolo, extendiéndose como lo hacía la impotencia en su ser.
Draco salio caminando a toda prisa, choco contra alguien, a quien ni siquiera miro – iba a buscarte para que nos larguemos de aquí – era Blaise - ¿qué te sucede?, luces molesto.
- Váyanse sin mi, no tengo ganas de nada – le respondió frunciendo un poco el ceño.
- La noticia no debió ser buena – era conocedor del poco tacto de los Malfoy.
- Te refieres a que acaban de ponerle fecha a mi boda - dijo irritado, igual sino se lo decía él, se enteraría y muy pronto.
Zabini soltó un silbido – a eso le llamo yo "golpe bajo", esta bien, nos vemos después – ese no sería el mejor momento para tener al Malfoy como compañía, si normalmente tenía un carácter difícil, debía estar hecho una bomba a punto de explotar, lo dejaría solo, no quería que la agarrara contra el, por algo en lo que no tenía vela.
Bajo de prisa las escaleras, en el trayecto se quito la túnica de mortífago y la arrojo al suelo, paso por encima de ella como lo haría de cualquier alfombra o tapete. Abrió la puerta y salio de la vieja mansión, el aire frió golpeo su blanca tez, en esos momentos no tenía ganas de usar la red flu, ni de volar en escoba, tampoco de llegar a un traslador, todas esas cosas lo llevarían a sitios conocidos, a las mismas personas de siempre y no tenía ganas de nada, solo de descargar su furia.
Los terrenos que rodeaban la casona, estaban llenos de hierbas silvestres y árboles poco cuidados, algunas partes tenían césped de color amarillento y café, debido a la falta de agua. Levanto la varita en ristre - ¡Bombarda! – un rayo salio de su varita e hizo volar en pedazos un árbol, otro disparo y ahí iba otro, después otro y otro. Parecía que un huracán hubiese pasado arrasando todo a su paso y aun así no era suficiente para tranquilizar su corazón.
Empezó a golpear un tronco con los puños, uno tras otro, tras otro, hasta que sus nudillos comenzaron a cambiar de color, de rojo tiñendo la blancura de la nieve, dejo la roja furia correr a través de sus manos, solo sentía un fuerte dolor y no tenía nada que ver con las heridas de sus manos, se tiro en el suelo, recostado entre la tierra y la hojarasca, mirando el rojizo cielo al atardecer, que le provocaba quedarse embelezado mirándolo hasta que las estrellas brillasen en el firmamento, evadiendo por algunas horas la realidad, pero no para siempre, eliminando de su cerebro el asfixiante nombre de Pansy Parkinson.
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La bruja de cabello oscuro danzaba por toda la habitación con un cojín entre sus manos, imaginando el rostro de Draco Malfoy en el. Narcisa su futura suegra acababa de irse de su casa, ella misma le había llevado la noticia más maravillosa del mundo.
- "Querida Pansy, no he podido esperar para decirte esto, por fin Lucius y Draco han acordado la fecha de su boda, para una noche muy, muy especial" – después de esas maravillosas palabras, lo de la dichosa ceremonia de la luna, le salía sobrando, pues con tanta felicidad no le cabía nada más, sería una Malfoy.
Tenía tantas cosas que preparar y había tan poco tiempo, menos de un mes. Debía mandar a hacer su vestido, los arreglos de la fiesta, invitaciones, la ceremonia, la recepción… la cabeza se le embotaba de que hubiese tanto por hacer y tan poco tiempo.
En esos menesteres necesitaría toda la ayuda posible, sonrío de manera triunfal, estaba mareada de tanto saltar y dar vueltas, se recostó en su cama aun abrazando la pequeña almohada como si se tratase del mismísimo rubio, le alegraba saber que contaba con el apoyo de sus suegros Lucius y Narcisa.
Pero debía admitirlo, en lo recondito de su corazón una espinita le clavaba, como una de esas pequeñas astillas que a pesar de ser tan insignificantes, resultan ser de lo más molestas y difíciles se sacar de una buena vez.
El asunto lo venía meditando ya de tiempo atrás y hacía poco con el regreso de Draco lo termino de madurar. Esa pequeña e imperceptible molestia era la sangre sucia esa, que había llegado como una mancha pegajosa para no salirse nunca de sus vidas, y ella no podía permitir que estuviese mas al lado de su amado rubio, esa Granger saldría de una vez por todas, como cuando se extirpa algo inservible.
Sabía perfectamente lo que debía hacer, la sacaría de ahí viva o muerta, eso era lo de menos, lo importante era deshacerse de una vez y para siempre.
Una risilla malévola se le escapo, la persona a la cual debía acudir era Lucius Malfoy, el mejor que nadie comprendería su aversión hacia esa detestable y estaba segura que el su suegro era el indicado para eliminar el mal de raiz que había crecido dentro de su propia casa.
FIN CAPITULO 11
Se nos casa Draco, noooooo porque, que no se case con Pansy, además el ni quiere casi lo están obligando, y ella, que no entiende que no la ama, mejor andan ahí arreglando la fecha de la boda otros, eso no le dice nada.
Uy, y que mala Pansy, que pensara pedirle a Lucius para deshacerse de Hermy, y apoco Draco se va a quedar tan tranquilo así como así, hasta parece que no lo conocen verdad.
Pues si tendremos que asistir a esa boda, pero yo espero que Draco se niegue, o la deje plantada, estaría bien no, al fin y al cabo después de todo lo que le ha hecho a la pobre Hermione se lo tendría merecido.
Ojala que me digan que les pareció, a mi se me hace muy natural la reacción de Draco, de descargar su furia como pudo, hay que comprender su arranque, si lo quieren obligar a casarse con alguien que no ama, y además solo porque le conviene a Voldemort para cubrir su planes, esta en todo su derecho de estar muy, pero muy enojado.
Ya veremos en el próximo cap como le dice Draco a Hermione que su boda ya tiene fecha, y desde luego no esta invitada, capaz que Pansy se nos desmaya en plena ceremonia si la ve ahi jeje.
