Tenten caminaba de aquí para allá, estaba tan nerviosa, y estaba lista, se había quitado su vestido de novia, muy hermoso por supuesto, sus joyas, peinado y maquillaje y lo había reemplazado por un pijama, aunque tenía un moretón en su brazo por la paliza de madre sabía que nadie lo notaria bajo aquel montón de tela. Hace algunas horas, antes de la boda Temari le había dado un anillo delante de todos, era un anillo sencillo y de lata y apenas lo paso por su dedo un montón de sangre ensucio el mantel de la mesa, había entendido el plan de Shikamaru, pero... ¿Como podría fingir aquello tan bien? No era tanta sangre... ¿cuánta sangre se necesitaba? apenas y la herida del dedo goteaba.
— Tenten. — Escucho la voz de Neji a través de la puerta. Había hablado con el antes que con Shikamaru, pero había muchos en su habitación, no podían hablar bien, no podía decirle aquello así. — ¿Podemos hablar ahora?
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&HACE UNAS HORAS.
— Tenten. — La chica escucho tras suyo antes de entrar en la habitación. — Oye Tenten. — Kankuro tomo su brazo y entro junto con ella. Los guardias desaparecieron apenas vieron la señal de Kankuro. — ¿Porque hiciste eso? — La chica no le respondió, apenas se giró para mirarle a los ojos le dio la cachetada más fuerte, y la única, que había dado en su vida, Kankuro se quejó de dolor y se giró para mirarla con desprecio, ella entonces retrocedió, aunque le fue imposible porque el aun tomaba su muñeca. —Tu...
— Eres un estúpido. — Tenten le soltó antes de perder la valentía. — Todos ahora deben estar cenando, felices, incluso la estúpida de tu novia.
— No es mi novia.
Tenten sonrió. — No lo es, pero parece que te diviertes mucho con ella. — La morena asintió, si su madre supiera de aquel espectáculo que había montado la materia, la mataría también si se enteraba de la cachetada al rey. — Y no te interesa mi presencia para devolverle sonrisas...
— Que exagerada. — Kankuro soltó la muñeca de la chica. — Preocúpate por tu reputación de loca.
— ¿Loca? — Tenten gruño y luego soltó un grito de rabia, Kankuro la miro asustado. — ¿Porque tienes que ser así conmigo? ¿Porque siempre?
— ¿Qué hago? ¿que hice?
La muchacha camino hacia la cama y cubrió su rostro para llorar. — Invitas a Neji, te parece genial presumirme en la cara quien era tu novia. — La morena intentaba contener las lágrimas, pero se le estaba haciendo imposible. — ¿Te parece eso justo?
— Si.
Ella se giró y aun sin soltar una lagrima sus ojos ahogados lo miraron. — ¿En serio? — El evito mirarla entonces. — Yo te quiero... me gustas, y, sin embargo, tu siempre pareces odiarme.
— No me quieres más que a él. — Kankuro hablaba tan pasivo y tranquilo, había estado buscándola por todo el castillo hasta que por fin la encontró en las escaleras oculta, pero ella corrió otra vez hasta la habitación, estaba agotado física y mentalmente. — Ya dejemos esto así Tenten... olvidemos el tema y bajemos a cenar.
— Te odio. — Ella se puso de pie y lo miro a los ojos. — No sabes cuánto detesto tu forma de ser, a pesar de que siempre me empiezas a gustar termino despreciándote, detestando como me tratas y lo terrible que eres conmigo... ¡Yo nunca te he hecho algo así!
Kankuro fruncir el ceño. — ¿De que estas hablando?
— ¿Porque lo invitaste? — Tenten se cruzó de brazos. — Quieres que... ¿que termine haciendo algo? ¿estas probándome?
— Quiero que sepas que el hombre que estará en la boda viéndote casarte con otro jamás será el que duerma a tu lado. — Kankuro sonrió y ella alzo la ceja. — Así puede quedarte más claro ¿no?
La chica asintió. — Bien. — Tenten entonces se sentó nuevamente en la cama, cruzo sus piernas y miro al chico de frente. — Estaba dispuesta a mentirle a todos, a ti incluso... — Kankuro la miro confundido. — Pero supongo que ... igualmente lo notaras mañana.
— ¿De qué hablas?
— Pues me alegra que lo hayas invitado. — La chica miro sus manos. — El hombre que estará en la boda viendo cómo me caso con otro quizás se esté riendo por dentro por lo estúpido que te verás creyendo que eres el primero. — La chica dijo aquello con un poco de miedo en su voz, era la primera vez que lo decía, era la primera vez que lo confesaba y había jurado nunca decirle a nadie, nunca porque la cabeza de Neji estaría en peligro con solo el hecho de haber mentido ante Dios.
— Pues pondremos sus cabezas juntas en dos estacas. — Kankuro la miraba muy serio, ella se estremeció de solo imaginarlo. — ¿O prefieres que corte la tuya y se la ponga entre la pierna? — Tenten se puso de pie y alzo su mano para golpearle, pero ella detuvo en el aire. — Eres una perra mentirosa.
— Agradece que tuve el valor de decirte.
— Si no hubiese pasado esto nunca me lo hubieses dicho... — Kankuro apretaba muy fuerte la muñeca de la chica. — Me gusta molestarte, pero nunca te hubiese mentido así. ¿Piensas que soy estúpido?
— no... — Tenten le dijo y luego sintió un temor dentro de sí cuando su muñeca comenzó a doler, había historias de reyes asesinos, de reyes locos, ella había perdido la cordura. ¿Porque le confeso aquello? ¿quería morir así? Ella ni siquiera estaba pensando en Neji últimamente, pero... se sentía tan molesta.
— Ven. — El muchacho la halo y la lanzo en la cama, Tenten se mantuvo tensa y con los ojos abiertos. Eso había pasado hace mucho... ¿Hace dos años quizás? No estaba del todo segura, pero sabía que desde ese día Neji la miro diferente, la miraba con lastima, en ocasiones con desdén, como un error. Kankuro continúo mirándola, de una forma dominante, pero Tenten se mantenía pensando en que quizás nunca tuvo que decir aquello, ella podía admitir que ahora miraba aquello como un error. —¿Fue hace poco cierto?
— No. — dijo ella inmediatamente.
El asintió. — ¿Porque me hiciste eso?
— ¿Que te importa? ¿ahora te vas a hacer el interesado? —Tenten comenzó a subir a la cama, nerviosa y avergonzada.
— Tu también me gustas. — Le dijo el chico susurrando. — ¿Como crees que me siento?
Tenten miro sus pies, ahora acurrucados en las sabanas con el temor de ser expuestos. — No es como sí. no es como si tú nunca lo-
— No. — Él dijo. — No es lo mismo, pero tú lo sabias desde que nos conocimos. ¿sabes el problema en el que se meterán?
La chica intento no llorar ahora, el. ¿de verdad se sentía mal? — Fue hace mucho... no le mates, no fue su culpa, fue mía yo-. — Tenten sintió como él se sentó en la cama, todo el temor aumento porque lo sentía cada vez más cerca, sus pies estaban ahí en su mirada, las sabanas y el ruedo de su vestido, no podía ver nada más.
— ¿Aun pides por él? ¿Aun cuando eres tú quien puede morir? — Kankuro le estaba susurrando al oído, aunque se encontraba asustada aquello la hizo estremecer, sintió un escalofrió en su pecho y brazos y entonces, poco a poco, comenzó a alzar la mirada. — Eres una tonta Tenten, él ni siquiera quería venir. ¿sabes cuánto tuve que rogarle?
— No tenías. — la muchacha le dijo mirándole a los ojos. — Yo no lo quería aquí... ni a él, ni a esa actriz estúpida. — Tenten continuaba mirando a los ojos, la habitación era tenue bajo la luz de las velas y los ojos de aquel chico estaban enrojeciéndose. — Me conformaba contigo.
— ¿Porque te gusto mucho no? — él lo soltó de una forma sarcástica, Tenten lo miro con rabia.
— Si, lamentablemente. — La muchacha se movió para dejar aquella cama pero Kankuro la rodeo con el brazo, lanzándola hacia el colchón, lo siguiente que sintió fue al chico sobre ella y sus labios sobre los suyos, era primera vez que él le besaba pero no estaba siendo tierno, ni lindo cosa que hacía sentir incomoda a Tenten, la besaba con agresividad, con dominio, si no hubiese sido porque el chico bajo hasta su cuello ella le hubiese detenido con algún golpe pero... ese había sido un punto débil, algo que la hizo estremecer y confirmo entonces lo mucho que él le atraía para con solo eso causar dicha sensación. —Suele...Tame.
Kankuro le ignoro y continúo besándole y acariciándole durante minutos, Tenten poco a poco fue olvidando por qué quería que se le quitase de encima, porque... esto no había pasado así la primera vez, la primera vez fue terrible comparada a lo que apenas estaba sucediendo. Ni siquiera estaban desnudos y podía sentir un montón de cosas con apenas besos y caricias, besos agresivos y caricias toscas.
Tenten miraba a Kankuro, ella no había estado con los ojos cerrados, aunque en ocasiones no podía evitar hacerlo, pero quería mirarle, quería saber si en realidad lo odiaba, si la miraría con la misma lástima que Neji la miro aquella vez. El muchacho entonces dejo de besarle y se acostó a su lado, Tenten respiraba con dificultad, su pecho se movía inquietamente bajo el apretado vestido, por suerte no estaban en Konoha, los vestidos de allá estaban cubiertos por un corsé, cosa que la mataba del calor en esta zona y de seguro la habría matado ahora con el sobre ella. — Ven. — Kankuro la miro y ella sintió todo su cuerpo llenarse de un vapor caliente y su corazón acelerarse. La muchacha solo se sentó en la cama y el la atrajo sobre el torpemente, Tenten intento acomodarse, pero la gran falda de su vestido solo creaba incomodidad entre ambos, aunque podía sentir bajo ella lo que más la puso nerviosa. Tenten lo miraba inquieta sin embargo el no parecía estar avergonzado, la miraba igual que hace algunos minutos, por lo menos no era lastima.
El chico alzo ambas manos y tomo el pecho de Tenten, un pecho cubierto y apretado bajo aquel vestido, la muchacha se estremeció nuevamente pero continuo mirando, el entonces tomo la tela que la cubría y la halo con fuerza, con muchísima, tanto que la hizo tambalear sobre el chico; el vestido se había rota medias, hasta el ombligo, dejando al descubierto un camisón que a los segundos el termino rompiendo, Tenten respiraba con dificultad mientras le miraba ¿en serio eso iba a pasar ahora? Kankuro entonces la atrajo hacia su rostro y comenzó a besarle nuevamente, girando y quedando sobre ella otra vez, besando su cuello, sus pechos y ombligo, arrastrando su vestido hasta los pies y dejando a la chica con trozos de un camisón destrozado; Tenten entonces se dejó llevar y le abrazo, haciendo poco a poco, una cercanía más natural entre ellos, poco a poco faltaban más ropas y el sudor se hacía compartido bajo aquellas sabanas, lo único que se escuchaba en aquella habitación eran gemidos y la cera de las velas cada vez era más escaza.
Kankuro entonces se levantó a medias y abrió de piernas Tenten, haciendo que su miembro entrase con fuerza, la chica grito, pero al no parece importarle el dolor de la muchacha porque continúo haciéndolo con más fuerza, rápido y duro, Tenten lagrimeaba, pero no se quejaba porque aquello definitivamente no era algo malo a pesar de que doliese se sentía muy bien. Kankuro se apoyó del cabezal de la cama haciendo que este golpeara la pared con cada embestida. Tenten no podía soportar ¿el dolor? ? el placer?, todo la mantiene inquieta bajo el, entre gritos, gemidos y arañazos le pedía más.
La puerta entonces se abrió de repente y ella no pudo ver exactamente quien era hasta que Kankuro le dijo furioso. — ¡Temari! ¿Qué haces? — él se había detenido y Tenten apenas podía respirar, lo único para lo que tuvo fuerzas fue para cubrir su pecho. — Vete. —La chica susurro algo y Kankuro golpeo el cabezal furioso. — ¡Solo vete! —La puerta se cerró nuevamente y Tenten cubrió su rostro, que vergonzoso había sido aquello. Kankuro gruño y salió para acostarse a su lado, Tenten lo miro confundida. ¿Ya? ¿Había terminado? — Ay... no puedo ahora... eso fue incómodo.
— Si. — dijo la chica nerviosa. — Lo fue.
Kankuro se puso de pie y comenzó a ponerse sus pantalones, Tenten le miraba desde la cama y como pudo tomo las sabanas para cubrirse. Él ni siquiera la miraba, estaba de espaldas y lucia tan desinteresado. — Bien. — Le dijo entonces y se giró. — Averigua como diablos vas a decirle a todos que eras virgen. — Tenten comenzó a sentarse, ¿decirles a todos? ¿en Suna debían de dar un discurso? — Ya sabes... aquí ponemos la sabana... no existen las dos opciones.
— ¿eso? — Tenten estaba acostumbrada a las bodas de Konoha, todos usaban el método de la vigilia, personas viéndote mientras lo haces, si sangrabas o no, no era lo importante, si sufrías si, pocos preferían el de la sabana a pesar de ser mucho más íntimo no se prestaba para este tipo de problemas. — No pode-
— No. — Kankuro entonces camino hacia la puerta. — Resuélvelo. — La chica no supo cómo reaccionar a lo último, había sonado grosero y aburrido... bueno, él siempre era así, pero, se había imaginado algo mas ¿amable? después de esto. La preocupación cubrió todo su pensamiento ¿Qué diablos haría? ¿quién podría ayudarle? Shikamaru había ayudado a Naruto ya que los padres de ella habían decidido la sabana... ¿podría ayudarle sin quitarle la cabeza por haberle mentido a todos? El solía ser muy pasivo, pero... su reputación como rey también estaba en juego delante de un pueblo como Suna.
— ¿Me puedes explicar qué diablos paso aquí? — La voz de su madre en el umbral de la puerta la asusto. — Levántate. Desobediente.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&Shikamaru.
— ¿Le debo de dar este anillo en la cena? ¿Por qué? — Temari miraba a Shikamaru, ambos vestían trajes de terciopelo azul a juego, como un rey y una reina, ella continuaba siendo peinada y maquillada por una persona del palacio, pero Shikamaru pidió privacidad apenas llego con la sortija.
— Tiene un pequeño filo... la hará sangrar. — Shikamaru tenía unas ojeras enormes. — Si lo haces durante la cena pocos sospecharan.
— ¿Porque la ayudas? — Temari tomo el anillo con fastidio y lo coloco nuevamente en su caja. — Ella es quien no se hizo responsable de esto.
— Porque sí.
— Porque sí. — Temari bostezo y Shikamaru sonrió al escucharle. Golpearon a la puerta unas tres veces y el rey camino hacia ella, abriéndola, Temari termino de retocarse ella misma, aunque aún faltaba un poco. Shikamaru hizo pasar al sirviente con dos cajas de cristal cubiertas con una tela, luego de algunas señas termino dejándolas sobre la cama y dejo la habitación. — ¿Qué es? — pregunto la chica curiosa girándose sobre su silla.
— Las coronas. — Shikamaru quito las telas y se apreciaron dos coronas de oro con piedras verdes agua. Temari camino curiosa hacia ellas, eran hermosas, nunca había visto unas coronas tan lujosas y con piedras tan grandes... típico de las personas en Konoha, eran tan ostentosas y exageradas, en Suna apenas y usabas una tiara cuando eras reina. Los detalles y bordados de oro se enredaban con cada piedra, eran enormes y hermosas. — La tuya es la más pequeña... por suerte no pesa tanto como la mía.
Temari alzo la mirada confundida. — ¿Porque usarlas ahora? ¿Porque yo?
— Porque debemos presentarnos como reyes delante de tu tierra. — Shikamaru le dijo pasivamente. — ¿Porque tú? Porque eres mi esposa...
Temari rodo los ojos. — Eso lo se idiota. — Ella entonces abrió la pequeña caja de cristal para sacar aquella corona, unos centímetros más pequeña que la de su rey. — Quiero decir... aun no me han coronado.
— Desde que dijiste si te volviste mi reina. No necesitas una coronación formal para eso, todos lo saben. — El sonrió, Temari no le miro porque sabía que podría estar sonrojada, continúo mirando la corona... su diseño era tan familiar.
— ¿La diseñan en Konoha? — La chica entonces alzo la mirada, el negó.
— Fue un regalo de tu abuela Rasia hacia Konoha... por eso mamá envió estas, de seguro a Suna le gustaría saber que aun las mantenemos. — Temari se sonrojo, y miro nuevamente las coronas, las había hecho su abuela, su queridísima abuela... la chica sonrió y entonces la alzo para ponerla, pero Shikamaru se la quito, Temari le miro confundida y el sonrió. —Por el poder que me otorgan. no me lo se aún. —Ella bufo, ¿la estaba coronando ahora? — Te declaro la reina de las amargadas. —Temari alzo la ceja y el sonrió. — La más linda de todas.
— Que me digas linda no arregla el hecho de que me has llamado amargada. — Temari se cruzó de brazos y la corono cayó bajo su cabeza con cuidado, el chico continuaba riendo. — ¿Qué haces aquí además? — La ponía nerviosa que estuviese la cerca, pero la ponía más nerviosa saber que estaban solos.
— Ya me voy. Que molesta eres.
— Tu eres el fastidioso. — Temari se cruzó de brazos. — Ni creas que somos amigos, solo intento llevar todo en paz porque están aquí mis hermanos.
— No es que ande soñando con eso, no te preocupes. — Él se giró y tomo su corona, la chica suspiro y la tomo con cuidado sobre su cabeza, de verdad era pesada y enorme, pero le parecía demasiado lindo que Konoha mantuviese aquello y que ella ahora pudiese tener algo de su familia como representación de su puesto.
— Aun te odio... eres un desubicado. — Temari miro hacia el espejo y ahí estaba su reflejo, se asustó un poco, en serio ella era tan igual a su madre. El miro hacia el espejo también y Temari aparto la mirada para observarlo a él directamente. — Vete de mí espejo. —El la miro fijamente y se fue acercando hacia ella, Temari retrocedió con un paso y recordó como el chico con la máscara la había besado y ella, ingenua, había cedido tan fácil. —¡Aléjate!
— No iba a hacer nada. — Temari no se dio cuenta que había cerrado los ojos, cuando los abre él estaba bastante lejos a diferencia de hace algunos minutos. — Nunca voy a hacerte nada a la fuerza...
— Bueno... — Fue lo único que pudo decir ella, sus ojos verdes en verdad lucia muy bien con aquella corona, sin embargo, era su piel la que resaltaba con el azul del vestido.
— Por ejemplo, en la fiesta de máscaras te bese porque querías...
— ¡Cállate! — exclamo Temari. — Ya mejor vete... que molesto eres. vete... ojalá... — Ella camino al rededor del chico hasta llegar a su espalda y comenzó a empujarlo fuera de la habitación, ¿porque la molestaba tanto con eso? ella ya quería olvidarle... que vergonzoso. — ojalá... me bese alguien en esta fiesta, lo vengo deseando desde aquella noche.
— ¿Me lo estas pidiendo indirectamente? — Shikamaru le dijo mientras abría la puerta para salir.
— No. — Ella respondió. — Le estoy pidiendo a Dios que me envié a un lindo chico para que me pase algo emocionante.
Él se giró antes de salir del lugar, tomando la corona para no hacerla caer. — Escuche la voz de Dios... — Temari no pudo evitar reír cuando lo empujo fuera. — Me dice que... una vieja quiere que la bese.
— Suerte con tu anciana. — Temari sonrió sabiendo que se refiere a su diferencia de edad. — Ya lárgate. — La chica no tuvo que empujar más porque el salió sin poner resistencia, Temari entonces paso y tomo asiento en el espejo... aún tenía mucho por retocar.
Temari llevaba más de treinta minutos en aquella fiesta, todos bebían, conversaban y bailaban, pero ella no podía hacerlo, no podía bailar, sus amigas estaban con Yona y Sari las cuales no le hablaban así que no tenía con quien conversar ni bailar... y ni hablar de su esposo, hacía mucho tiempo que parecía borracho junto a sus dos zopencos amigos. De algo si estaba segura, y era de que esta boda había sido mucho más hermosa y divertida que la suya, en el altar los novios lucían tan enamorados y felices, incluso su hermano (aunque intento ocultarlo) se conmovió al ver a Tenten, había desaparecido apenas se dijeron si y Temari le deseo las mejores de las suertes a Tenten... esa había sido la corta charla entre ellas, la morena estaba muy nerviosa. —Temari. — Ino la llamo por décimo quinta vez en la noche. — Shikamaru esta durmiéndose en la silla.
— ¿Para qué diablos le dan de beber entonces? — Respondió la rubia irritada, nunca lo había visto bebiendo, mucho menos borracho... era patético, si ella pudiese beber más (porque lo estaba haciendo, pero bajo la mesa y era muy incómodo) esta fiesta estuviera fuera de control. — Que patético.
Ino gruño y se puso de pie cuando un chico se acercó a la mesa, la había invitado a bailar, Temari se cruzó de brazos ¿debería de ir y disculparse con sus amigas? sabía que era lo correcto y le dolía tanto no estar con ellas, pero... su orgullo, su maldito orgullo no la dejaba. — Oye. — Shikamaru le dijo a su lado. — ¿Ya se fue Ino? — La chica se giró sorprendida de escuchar un tono de voz tan neutro, hace algunos segundos balbuceaba, el en cambio la miraba con un ojo entreabierto.
— Si. — le respondió ella en un susurro. — ¿También te haces el borracho?
— Así deja de darme licor. — Shikamaru se enderezo sobre la silla y busco a su alrededor. — ¿Chouji?
— No lo sé, no me interesa el paradero de tus amigos. — Temari se llevó una uva a la boca. — ¿Sabes bailar?
— ¿Quieres bailar? — Ella lo miro sonrojada, aunque la mirada que le ofrecía era de desprecio. — No bailamos juntos desde... — El fruncir el ceño. — ¿La boda? ... no.
La chica sonrió, él hablaba como si aquello hubiese pasado hace mucho tiempo. — No bailamos cuando nos casamos. — Temari llevo otra uva a su boca.
— Lo hicimos... ¿O desde que te conocí? — El pensó y luego sonrió y chasqueo sus dedos al recordarlo. — No fue en la boda, fue en la fiesta de máscaras... sí, esa fue la última vez.
— No me recuerdes esa terrible noche. — Temari aparto la mirada hacia la pista de baile, muchas parejas bailaban al son de un vals, los vestidos se movían de aquí para allá y las risas y coqueteos eran parte del vaivén. Shikamaru estaba riendo a su lado, de una forma burlona y juguetona cosa que estaba haciendo molestar a Temari. — ¿Quieres que te golpee?
— No. — Él le dijo y la miro a la cara. — ¿Vamos a bailar? — El muchacho extendió su mano y Temari la miro por algunos segundos antes de tomarla, no había nadie más con quien bailar y prefería aquello que quedarse toda la noche en una silla con una copa de vino bajo la mesa. Shikamaru tomo su mano y ambos se desplazaron hasta la pista de baile, repleta de personas que no podían evitar mirarlos, con trajes tan refinados, jóvenes, con pasos elegantes y miradas firmes, ellos eran unos reyes, los reyes no bailaban, los reyes no compartían la misma pista con juntucha del pueblo, pero ahora ellos lo hacían, inclusive sin sus coronas las cuales había desaparecido finalizada la ceremonia, pero el aura de ambos emanaba poder, grandeza.
Temari se avergonzó un poco cuando sintió la mano de Shikamaru rodear su cintura, y atraerla hacia él, él era bastante alto en comparación con ella, una cabeza quizás y aunque ella alzaba la mirada para observar su rostro el parecía distraído con el lugar, lo miraba en cada paso y en cada vuelta; el parecía distraído con el ambiente y ella con su nariz, lo único que podía mirar desde su posición, su nariz era perfecta, siempre había pensado aquello, una nariz tan recta y perfilada, no era enorme ni muy pequeña, no era ancha ni corta, quedaba a la perfección con su rostro y se unía perfectamente con sus labios, labios delgados y con una forma curva, entre abiertos cuando pensaba y cerrados cuando se daba cuenta de la sequedad de estos, eso lo estaba viendo mientras bailaban, mientras el la llevaba de aquí para allá y ella permanencia firme con la mirada hacia su rostro, mirada que apenas llegaba a cruzarse con sus ojos y por ende se le fue tan difícil analizarlos, pero ahí estaba otra vez su boca, seca, entre abierta y ahora humedecida por su lengua, Temari bajo la mirada porque aquello la hizo sentir dolor de estómago, la hizo ponerse nerviosa y querer empujarle, pero no podía, no podía hacerlo ahora y sin razón, sabría el entonces que ella le espiaba mientras bailaban.
— Relájate. — le dijo el bajando la mirada. Temari se sintió absorbida. — Estas demasiado tensa.
— Todos me están viendo... — le susurro la chica, nerviosa y tranquila, algo avergonzada porque nunca le había interesado que la miraran muchos, pero...— Lo hacen porque estás conmigo.
El ladeo el rostro, tierno, lucia como un niño cuando hacía aquello. — Pues deben familiarizarse... nos casamos. — Shikamaru le dio una vuelta, vuelta que hizo sentir a Temari en el borde de la torre más alta, su estómago se revolvió y su corazón acelerado parecía a punto de salir cuando regreso al pecho de Shikamaru. — ¿de verdad te incomoda tanto que te miren? ¿quieres que paremos?
Temari no le respondió, no podía hacerlo, no podía decirle que el motivo de la incomodidad era el pero que deseaba seguir bailando durante el tiempo que les quedara, Ella prefirió apartar la mirada y relajarse un poco, solo era un baile.
—¿estas molesta? — Shikamaru se había agachado para susurrar en el oído de la chica, sintió un escalofrió en su cuello y espalda y no pudo evitar apartarse un poco.
—No. — le respondió y le miro, ahora estaban demasiado cerca, porque él no se había apartado después de susurrarle y ella se había girado para responderle, demasiado, demasiado cerca, Temari sentía que explotaría. Shikamaru alzo su rostro y miro en otra dirección, las mejillas del chico estaban rosas, Temari no se quería imaginar cómo se encontraba ella.
Bailaron durante unos minutos más, minutos en los que Temari no dejaba de pensar como seria todo si no le odiase, como seria besarle tan naturalmente, abrazarle o simplemente ir a una habitación y hacer lo que sea que se le ocurriera con el... esa eran el tipo de cosas que pensaba últimamente, pero ahora las deseaba con tristeza, se imaginaba que aquello nunca pasaría en la forma natural en la que el resto lo hace. ¿porque la hacía sentir eso triste? - Me estoy muriendo del calor... — Shikamaru interrumpe los pensamientos de Temari. — Iré a tomar algo de aire. — La rubia asintió, terminaron su baile y el llevo a Temari hacia sus sillas, no la acompaño, al contrario, decidió desaparecer entre la multitud.
Escucho algunos pasos y en menos de un segundo su grupo de amigas estaba frente a ella. - Olvidemos el hecho de que nos odiamos a muerte. — dijo Yona, Temari sonrió, era genial evitar las disculpas. — ¿me explicas como luces tan lamentables?
—¿lo hago? —Temari toco su rostro. — ¿en qué sentido?
—En el sentido más lamentable... — Matsuri dijo sorprendida. — Siempre soñé con verte así y ahora que te he visto, que vuelva la original.
Ki suspiro mirando a las niñas. — Solo te veías muy tierna bailando con él, no parabas de mirarlo todos sonrojada. —Temari se sonrojo nuevamente y aparto la mirada.
— No sé porque estoy así. — les confeso ella. — Admito que desde la boda no dejo de pensar en él y lo mucho que le odio, y lo mucho que detesto que me ignore, pero... — Temari suspiro. — No sé qué me pasa... —Yona sonrió.
—Tienes desde que te beso pensando tonteras... es normal. — Su amiga toco el hombro de la chica. — Quizás estas empezando a aceptarlo.
— Pienso en que... es un buen chico porque todos dicen que lo es, y de repente me doy cuenta de que si, lo es. - Temari cubrió su rostro. — Y ustedes dicen que es lindo, entonces ahí estoy, dándome cuenta de que lo es... ¿porque mejor no dejan de decirme cosas? — La muchacha sonaba irritada diciendo esto último. — Es como si sus opiniones afectaran en cómo me siento, me hicieran darme cuenta de cosas que preferiría ignorar. — Sus amigas se mantuvieron calladas porque Shikamaru y su amigo ahora estaban acercándose a la mesa, la imagen que ellos encontraron al llegar fue una Temari cubriendo su rostro y un grupo de chicas a su alrededor.
—¿se reconciliaron? — dijo el chico. Yona asintió, sin decir ni una palabra, Temari se limitó a levantar el rostro. — Me demoré porque... encontré a muchos de Konoha por aquí.
— Te felicito. — Le dijo su esposa junto a un puchero. — Me voy a la cama. — Temari se puso de pie y con delicadeza aparto a sus amigas para abrirse paso, no quería estar ahí porque se encontraba muy avergonzada, porque quería evitar bailar con el nuevamente y perderse como idiota en sus pensamientos.
Subió a su habitación y se apoyó en la pared más cercana, respiro profundo y exhalo todo el aire que tenía dentro. Se estaba sintiendo muy tonta, y sabía perfectamente que no estaba enamorada ni nada por el estilo, eso era demasiado comparado a lo que apenas estaba sintiendo. — Temari. — Siguió la voz que la llamo. —¿Estas bien? ¿ha pasado algo?
— No. — Le respondió ella, en la había seguido, enserio la había seguido, la pared estaba cada vez más fría. — Estoy cansada. — Shikamaru asintió y cerró la puerta, cada paso crujía en el piso de madera a medida que él se acercaba, se estaba acercando hacia ella.
— Estas actuando muy extraño... — El suspiro, lucia agotado. — No sé... no sé si es solo por el hecho de que se trata de mí, pero siempre que te hablo o trato de llegar a ti, tu.
— Basta. — Temari le dijo. Su pecho subió por la bocanada de aire que tomo y su corazón se calmó un poco, aunque sus mejillas continuaban al rojo vivo. — Solo es... — Ella aparto la mirada y balbuceo antes de decir. — ...me pones nerviosa.
Shikamaru soltó una risa. —Yo también me pongo nervioso. —Ella lo miro confundida. —Quiero decir... no puedo bailar contigo normalmente porque tu pones esas caras. — La chica no sabía de qué caras estaba hablando, pero rezaba que no fueran las caras de las que sus amigas hablaban. Un momento… ¿entonces el la estaba mirando?
Temari sonrió y soltó el aire que llevaba dentro, se sintió un poco relajada al escucharlo decir aquello. — Supongo que es normal ¿no? — Ella asintió. — No es que me gustes... es que no lo sé.
Shikamaru asintió. — Es cierto... creo que es solo porque, hay tensión, es natural, entre un hombre y una mujer. —La chica asintió y el miro en otra dirección, ella sabía que si había tensión entre dos personas tenía que ser porque se gustaban, pero era mejor evitar decir me gusta y decir me atraes, eran cosas diferentes y si no lo eran pues para Temari sí, no pudo evitar sentir un revoltijo en su estómago, porque, aunque él hubiera tratado de tranquilizarla nada cambiaba el hecho de que se encontraban solos, de que ella podía seguir imaginando cosas y que quizás él también lo hacía, de que hace algunos minutos había estado mirando como idiota su rostro y de que ahora estaban frente a frente. — No tienes por qué sentirte nerviosa, yo siempre me lo repito y funciona. —Shikamaru sonrió y ella alzo una ceja, como si eso llegara a funcionar... él no tenía idea de cuantas veces se lo había repetido... aquello produjo una carcajada en el chico, el rostro de Temari era un "¿en serio?". Temari entonces se alejó un poco de la pared para caminar en otra dirección, pero el muchacho puso una mano en su hombro y lo acaricio, haciendo que se detuviera. — ¿No quieres bajar? — Sus hombros estaban al descubierto con aquel vestido azul, así que el tacto del chico, tibio, por cierto, la hizo estremecer, para ella que había estado unos minutos en una pared dura y fría.
— No. — le dijo. El la miro a los ojos al escuchar aquel suave susurro.
— Aun sigue la fiesta...
Ella bajo su rostro, pero alzo su mirada para responderle. — Lo hare, me quedare aquí. — los ojos verdes de Temari se ocultaban tras unas densas pestañas, que bajaban y subían.
Shikamaru aclaro su garganta. — ¿en serio te quedaras aquí? — Él le pregunto ahora, con un tono de voz más bajo.
— Si. — susurro ella a la vez que soltaba un poco de aire, Shikamaru ladeo la cabeza y mordió su labio. — ¿Y tú? — Temari negó al darse cuenta de lo que le había pedido, el sin embargo sonrió avergonzado. — Olvídalo.
— Bien.
Temari mordió su labio porque lo había visto a él morder su labio y le había parecido demasiado vicioso, algo que no se cansaría de ver siempre y cuando él no se diera cuenta de que ella lo estaba mirando. ¿Qué le estaba pasando? ¿porque ahora sentía tanto calor? ayer durmieron juntos, ayer no había sido tan. peligroso como hoy, se estaba muriendo, estaban picándole las manos por tocarle, aunque solo fuese un dedo... debía de salir de allí, hoy se delataría... lo mejor era sacarle de allí, como siempre lo hacía. — Vo-
— Lo haces a propósito ¿cierto? — Temari lo miro confundida, el sin embargo ya no podía soporta que ella estuviese poniéndose esas caras, que su pecho subiera y bajara con sus respiraciones, que sus mejillas se pusieran cada vez más rosas y sus ojos lo miraran como si él fuese quien tiene la solución para aquellos nervios; Shikamaru tomo el rostro de Temari y la beso, ella apenas tuvo tiempo de reaccionar y en medio del beso es que pudo relajarse y cerrar los ojos, el no hacía nada, solo estaba ahí, pegando sus labios con los suyos y sin embargo Temari sentía que iba a derretirse, no estaba pensando en que lo amaba y serian felices por siempre, estaba pensando en que no tuvo que hacer ningún tipo de esfuerzo para lograr lo que llevaba días deseando, la rubia subió con duda sus brazos hasta enrollarlos al rededor del cuello de Shikamaru. ¿que se supone que había hecho apropósito? ella no había hecho nada, así que si alguien tenía la culpa de esto era el, solo él y ella culparía a la copa de vino que había bajo su mesa, sí, eso haría.
Quizás había sido por instinto, pero ella abre su boca, cosa que la hizo avergonzarse y cuando intento cerrarla él ya se abría apresurado a tomar los labios de la chica, y a jugar un poco con ellos; las manos de Shikamaru eran calidad, pero no se comparaban al calor que emanaba el rostro de Temari.
— Tem- — La puerta se había abierto de par en par y Yona los miraba avergonzada, ellas por supuesto se separaron inmediatamente. — Ah... su alteza, estamos buscándolo. — Yona fruncir el ceño, Temari la mataría, definitivamente. — Su amiga Ino...
— ¿Qué le pasa? — Shikamaru camino hacia la puerta, pero Yona no termino de hablar, no pudo decirle nada, el salió corriendo de la habitación.
— Princesa... lo siento tanto, nunca imagine que-
— No importa. — Temari suspiro. — No me interesa créeme... que hayas entrado así. — Yona solo miraba a la princesa de brazos cruzados. — Todo es por la tensión claro.
— ¿Lo es? — Yona la miro inquieta.
— Si. — La rubia señalo la puerta. — Cierra esa puerta, y nadie entra a dormir en esta habitación-
— Pero pin-
— ¡Nadie! — Temari camino hacia la cama. — Que se vaya a dormir con su Ino.
