¿No ver a Ranma en un año? ¿No hablarle, ni escribirle? Prácticamente no sabría nada de él ¡Esto era una locura! ¡Como si ella estuviese dispuesta seguir con ese absurdo plan! Se decía Akane mirando hacia al techo mientras estaba recostada sobre su cama. Qué noche tan agitada y extraña con esos adultos tan locos.
Toc, toc
No había ni por qué contemplar la posibilidad que fuera alguien más, era más que obvio quien era. Se levantó de la cama y se dirigió a la ventana para abrirla. Lo hizo y su prometido entró en su cuarto quedándose uno enfrente del otro, en silencio, por un momento hasta que los dos no pudieron más.
-¡Están locos! -exclamaron al unísono, después rieron al haber pensado y dicho lo mismo.
-¿Cómo se les ocurre hacer esto? -dijo Ranma con molestia.
-Bueno, nosotros fuimos en parte culpables…-mencionó la chica.
-Sí…-contestó no muy animado -Es qu-
-Lo qu -rio junto con él ante la coincidencia -Tú primero -le invitó Akane a que prosiguiera.
-Me enojé por lo d-
-Yo también me hubiera enojado -le interrumpió su prometida -Pero te prometo fue un accidente, en serio -le dijo con ojos suplicantes -Es que -suspiró -Hablando de enojarse -dijo irónica y sonrió débil -Estaba molesta cuando se me cayó y no lo noté -explicó.
-Está bien -dijo Ranma. Estaba exagerando las cosas, había sido tan sólo un accidente, pudo pasarle a él también -Supongo que ver a Shampoo te enojó algo -mencionó el muchacho.
-¿Qué?-preguntó sorprendida -¿Cómo sabes que…?-
-Shampoo se estaba quejando de "tu mal gusto" en joyería antes de quitarle el dije -esclareció.
-Oh -sólo atinó a decir.
-Antes de arrebatárselo le deje en claro que el "pésimo gusto" era mío -sonrió divertido.
La chica río unos instantes cuando dijo eso -Y ¿ni siquiera objetó por quedárselo? -preguntó intrigada. Shampoo, por lo regular, era de las personas que no aceptaban un "no" por respuesta.
-Creo que me vio muy molesto como para atreverse a hacerlo -dijo a la chica.
-Que hayan juzgado de malo tus gustos tiene consecuencias -pronunció con un aire de diversión.
-Ya quisiera esa boba tener algo mío en sus manos -pronunció al cruzarse de brazos.
La chica suspiró -¿Qué vamos a hacer? -preguntó finalmente -Respecto a este "plan" -dijo con ironía.
-Obviamente no haremos nada de eso, ¿cómo se les ocurre? -pronunció con cansancio recordando la idea.
-Lo sé -contestó -Pero ahora estarán empecinados en ello -dijo con fastidio -Creo que lo más inteligente será que hagamos la ilusión de que haremos caso -sentenció.
-Será lo mejor -estuvo de acuerdo con lo que ella decía -Bueno, creo que debería irme -mencionó -No falta que en un momento vengan para acá, ya sabes cómo son -movió su cabeza de forma negativa.
-Sí -suspiró ella. Después el joven se acercó a la ventana para así abrirla.
-Oye Ranma -le llamó Akane.
-¿Mmm? -se dio la vuelta.
-No -movió su cabeza de forma negativa -Nada -sonrió -Que tengas buenas noches -dijo con dulzura.
-Buenas noches -deseó el chico con una sonrisa y salió de la habitación.
Tres semanas después…
-¡Tengo trabajo por la tarde Daisuke! -exclamó fastidiado Ranma por los pasillos de Furinkan.
-¡Pe-pe-pe-pero Ranma! -le tomó del cuello de la camisa -¡Me encuentro en crisis! -expresó exaltado.
-Se nota -dijo sarcástico Hiroshi que caminaba al lado de los chicos.
-¡Daisuke cualquier cosa que le consigas a Sayuri será buena! -trató de razonar el muchacho de cabello negro -¡Por favor, déjame en paz! -pidió con descontento -¿Para qué me necesitas? -preguntó acomodando mejor su mochila en su espalda
-¡Tú tienes más experiencia con esto de salir con chicas! -dijo desesperado -La otra vez que la invité a ese restaurante que me dijiste quedó encantada! ¡Te necesito para tener éxito en el Día Blanco! -pronunció exaltado.
-Daisuke no sé nada sobre el romance o de esas cosas cursis -respondió con desgano.
-Pues no sé qué ocurre, pero hasta ahora tus consejos me han resultado -explicó.
-Yo no doy consejos, sólo respondo cuando me pides opinión -esclareció. Como odiaba que lo consideraran un Don Juan o un experto en materia de chicas, cuando en realidad era todo menos eso -Ve con Hiroshi, que él te ayude -sugirió Ranma sin detener su paso.
-¡Hiroshi no será de mucha utilidad! -señaló al muchacho.
-¡Qué! -se quejó el aludido.
-Ranma, por favor -imploró de nuevo -Entras al trabajo hasta las siete, tienes mucho tiempo para ayudarme.
-Tengo que arreglar otras cosas en casa -aclaró ¿Pues qué creían todos? ¿Que no tenía asuntos importantes que hacer? -Y ¡Además me muero de hambre! -expresó con molestia, ¡Eso en definitiva era algo importante!
-¡Te invito la comida que se te antoje en el restaurante que quieras! -exclamó apresurado
-¿Qué centro comercial tienes en mente visitar? -pronunció cordial.
-¡Daisuke, ya decídete! -se quejó Ranma.
-¿Cuál debería llevar? -preguntó indeciso los dos regalos que traía en las manos.
-La verdad no sé qué responder a eso -dijo haciendo una cara de disgusto al ver los osos de peluche con las típicas leyendas cursis sobre sus barrigas -No tengo idea del por qué me insististe en venir si no hiciste caso a ninguna de mis sugerencias -pronunció con hastío. No aceptó ninguno de sus consejos. Le había dicho que le comprara alguna especie de libro o publicación que fuera de su agrado, algo que se complementara con sus gustos o intereses. También le había dicho que un paseo o actividad que pudieran hacer juntos era una buena idea. Y finalmente en el peor y cero creativo de los casos: flores y chocolate blanco, ¡Qué sabía él que pudiera gustarle a la novia de su amigo! Pero algo de lo que estaba seguro era que estos regalos eran de lo más cursis y de pésimo gusto. No era el tipo más romántico del mundo pero él en lo personal nunca, ni en un millón de años le regalaría algo así a Ak-
-Ninguna de tus ideas fueran buenas esta vez -respondió sincero el castaño -Anda, ¿cuál es mejor? -persistió e interrumpió los pensamientos de su amigo.
-¿Cuál es su color favorito? -preguntó sin dejar Ranma su descontento.
-El naranja y el rosa -contestó mirando los dos peluches de estridente color.
-Lleva los dos entonces -dijo simple, esperando que su amigo se decidiera de una vez para salir de esa sofocante tienda de regalos. El local en cuestión era muy pequeño y a medida que pasaban el tiempo se concurría más y más.
-Tal vez tienes razón, debería -pronunció el chico -Pero, ¿no crees que eso le gustaría más? -señaló la propaganda de la tienda acerca de su servicio de elaboración de rompecabezas con la foto de tuya y de tu pareja.
-¿De qué le serviría eso? -preguntó pesaroso el chico de los ojos azules. Tanta ridiculez junta en un solo lugar no podía ser posible.
-¡Qué ridículo y cursi eres Daisuke! -exclamó Hiroshi -¡Mira! -mostro una camiseta a sus amigos -¡Esto sí que es un regalo de verdad! -mencionó muy seguro la prenda que decía "Mi novio es todo un galán".
-No puede ser -dijo con cansancio Ranma, dejando a sus amigos discutiendo para salir del lugar y tomar un poco de aire. Se había sofocado de estar en ese lugar de tan mal gusto. Aparte sentía pena y lástima por esos hombres cuando sus novias los mandarán a freír espárragos por recibir semejantes regalos. Suspiró. Tomó asiento en una de las bancas libres del centro comercial.
¡Qué locura la del Día Blanco! Por suerte se libraría de esa búsqueda ya que…bueno esa boba de Akane no le había dado nada, ¡Bah ni que quisiera sus torpes chocolates! ¿Para qué querría unos estúpidos chocolates comprados por ella? O, ¿que ella los hubiese preparado? ¿Para qué querría tener algo hecho sus manos, con su esfuerzo y sobre todo con hecho todo su cariño? ¡Sí para qué! ¿Para sufrir un dolor de estómago? -su mirada se tornó triste -Un dolor de estómago que podría solucionarse con antiácidos -sonrió débil ante el pensamiento, sin embargo fue sólo un breve instante ya que su rostro volvió a presentar molestia ¡Peeeeeerooooooooo no! -frunció el ceño -La boba ni siquiera pensó en regalarle chocolate y mucho menos chocolate junto con la medicina. Suspiró, poniéndose a pensar en la posibilidad que tal vez no lo hubiese pasado tan mal…Akane había mejorado algo en la cocina. A lo mucho esos chocolates le hubiesen quedado duros o algo amargos, ¿Qué podía saber? Eran suposiciones, no le había regalado nada en realidad…
¿Para qué seguía pensando en eso? Despejó un poco su mente, mirando los locales que estaban a su alrededor. Todos eran participes de ese día comercial que pronto se aproximaba. Se podía notar ello con esos bobos y cursis corazones en color blanco afuera los negocios en los que posaba su vista, a excepción de uno que llamó su atención. Su decoración tenía un símbolo raro, no, no, ¿Era una letra… romana? ¡No! ¡Mentira griega! ¡Sí! Era una letra griega, estaba seguro. La había estudiado para el examen.
-Declárale tu amor y pasa la eternidad a su lado gracias a Pi -leyó la publicidad -¿Pi? -frunció el ceño tratando de relacionar ¿Qué era Pi? -se preguntó de nuevo -3.14 y algo más, ¿cierto? -dijo al recordarlo. Algo se le había pegado al leer el dichoso manual -¿Pero qué tiene que v- Ah -sonrió ampliamente -¡Qué ingenioso! -dijo al comprender. 3/14. El catorce de marzo -Es ingenioso y costoso también -dijo con reserva -¿Quién en su sano juicio regalaría a una chica un anillo de compromiso en el Día Blanco? -se preguntó.
-¡Con Pi una vez más le declararé mi amor a mi Shampoo! -exclamó victorioso Mousse saliendo de la joyería con una pequeña cajita en su mano -¡Wooo hooo hoo! -gritó con júbilo dando saltos de alegría perdiéndose entre la multitud de gente.
-Bien hecho amigo -le felicitó Kuno Tatewaki antes de entrar al negocio de donde había salido el chico miope.
-Así es, es de locos -expresó el chico.
Días después…
-Hijo, estoy tan feliz por ti -decía una vez más una muy contenta Nodoka sentada al lado de su hijo en la sala de la casa.
-Mamá, no es gran cosa -pronunció el chico tratando que su madre dejara de hablar de ello. No había parado de hacerlo desde que fueron a ver los resultados en las listas de la universidad que cursaría en poco tiempo.
-¿Que el hecho que mi estupendo y fuerte hijo, entre a la universidad no es la gran cosa? -dijo al muchacho que sólo tardó un segundo en responder.
-Tienes razón, lo es -dijo complacido, dejándose malcriar por su madre.
-Eres tan listo y eso es muy varonil -lo tomó del brazo con dicha -Qué orgullosa me haces -prosiguió sin dejar su alegría.
-¿Acaso lo dudabas Nodoka? -preguntó Genma -Después de todo es mi hijo -dijo con presunción.
-Ya puedo ver el futuro cuando nuestra escuela vuelva a funcionar -lloró de emoción Soun.
-Oigan, y Akane -preguntó por la joven -Es decir Kasumi, Nabiki y Akane, ¿llamaron o algo? -preguntó por las chicas que en la mañana salieron en tren hacia a Kioto para verificar el resultado de Akane y era algo tarde, faltaba poco para que anocheciera.
-¡No puede ser que me pase esto! -se escuchó la molesta voz de Nabiki. Ranma fue el primero que se levantó de su asiento y salió de la sala para ver qué ocurría.
-Nabiki, basta -regañó Kasumi.
-¿No crees que yo debería estar diciendo eso? -pronunció Akane con cierto enfado, ¿Qué había ocurrido? Akane no podría haber reprobado o ¿sí? Pensó el chico -Deja de hacer las cosas más grandes de lo que en verdad son, ¿quieres? -pidió la joven a su hermana.
-Akane -llamó Soun una vez cuando llegó donde estaban sus hijas -¿Qué pasó? -preguntó preocupado.
-No quiero hablar de eso -respondió secamente la chica y luego subió rápidamente las escaleras antes que Ranma pudiera decirle algo.
-¿Qué ocurrió? -preguntó consternado el joven de ojos azules.
-Akane no pasó el examen de admisión -contestó Nabiki.
-¡QUÉ! -pronunciaron todos impresionados.
-¿Pueden creerlo? -dijo indignada la mediana de las Tendo.
-Eso no puede ser -mencionó Ranma incrédulo.
-¡Sí! -expresó Nabiki -Tienen idea de ¿cuánto dinero he perdido? -pronunció con enojo.
-¡Nabiki! -volvió a reprender Kasumi.
-No le pudo pasar eso a Akane -mencionó sin poder creerlo Nodoka.
-Mi pobre hija -dijo lastimero Soun.
-¿Están seguras niñas? -preguntó la madre de Ranma.
-Revisamos muy bien, no está en las listas -dijo con tristeza Kasumi antes de tomar dirección a la cocina.
-Tiene que haber un error -insistió el muchacho de cabello negro.
-Sería mucha coincidencia que hubiese un error Ranma -enunció Nabiki -No cometen errores, es la Universidad de Kioto -explicó.
-Uy sí, la Universidad Kioto -pronunció sarcástico.
-Bueno, olvidémonos de lo que teníamos pensado y sigamos con los planes de la boda, ¿no creen? -intervino Genma.
-Tiene razón, lo mejor será hacer eso -lo secundó el señor Tendo -Ya que esto pasó, los planes de ir a la universidad se concretaran aquí Akane se quedará en casa e ingresará a la misma escuela de Ranma el próximo año -pensó que lo más lógico, una pareja de jóvenes comprometidos o tal vez recién casados deberían estar juntos todo el tiempo, tal como lo habían hecho hasta ahora.
-O podría seguir preparándose para ser una buena esposa -dijo Genma.
-También podría hacer eso -dio la razón Soun.
-Mi hijo tiene una prometedora carrera en ascenso -prosiguió altivo el hombre calvo.
-¡Ya empezaron de nuevo! -exclamó irritado Ranma.
-Pero no te enojes muchacho -enunciaron asustados ambos adultos y el joven los fulminó con la mirada.
-¿Qué le parece si seguimos con esa partida que dejamos incompleta? -sugirió Genma saliéndose por la tangente.
-¡Bien pensado! -respondió Tendo, escapándose rápidamente con su amigo hacia la sala.
-Ignóralos hijo -aconsejó la mujer de cabello castaño rojizo -¿Por qué no subes y consuelas a tu prometida? -sugirió Nodoka -Un hombre debe proteger y animar a su amada en momentos tan poco agradables como estos -pronunció solemne y el chico se puso algo incómodo como era usual y más cuando su madre le daban esos ataques de locura respecto a qué era o debería ser varonil -Ve con ella -propuso de nuevo y seguido de esto se retiró del lugar para acompañar a Kasumi en la cocina.
-A diferencia de tía Nodoka no creo que deberías ir Ranma -mencionó Nabiki -O al menos espera un rato más -sugirió la castaña
-Per-
-No nos lo demostró a nosotras, sin embargo es más que evidente que se encuentra muy mal -hizo una pausa -Se había creado muchos planes -dijo con algo de pena.
-…-
-Kioto era la única cosa que apenas podría compararse contigo -dijo Nabiki al chico.
-¿Qué? -musitó algo sorprendido.
-A que la ilusión de Kioto era algo parecido como tenerte a ti -sonrió de medio lado al ver su típico comportamiento.
-¿De-de q-qué estás hablando? -pronunció incómodo.
-No te hagas el que no sabes Ranma -le acusó pero sin dejar su serenidad -Le importas y mucho -hizo una pausa -Aunque haya tenido este plan de irse, no quiere decir que te haya dejado a un lado o que se olvidó de ti -pronunció mirando al chico que se había coloreado ligeramente al escuchar ello.
-…-
-¿Te digo algo? -llamó su atención -Creo que deberías aprovechar esta oportunidad -aconsejó.
-¿Có-cómo pa-para qué? -trastabilló, ¿Qué estaba insinuando Nabiki?
-Te lo dejo a ti para que lo pienses -dijo divertida -Pudiste no haber recibido nada en día de San Valentín, pero el tres catorce está a escasos días de llegar, ¿por qué no dejas que esta fecha te inspire un poco? -guiñó su ojo antes de dar media vuelta dejando en la escalera al que ella consideraba su futuro cuñado y tomase camino hacia el jardín -Y así yo que recuperaré la inversión que perdí -pensó en un nuevo negociomientras revisaba su teléfono celular -¡Vaya! Un mensaje de Tachi -dijo en su pensamiento cuando vio el envío de aquel muchacho.
Toc, toc
-Vete Ranma -dijo con voz neutra en un volumen suficientemente alto como para que la escuchase el chico.
-Akane -insistió su prometido.
-No quiero ver a nadie -enunció la joven.
-Demasiado tarde -lo escuchó ingresar -Olvidaste poner el seguro -mencionó contento al haber logrado su objetivo.
-…-
-Oye -dijo a la chica que estaba recostada en su cama y le daba la espalda.
-¿Qué quieres? -interrogó con voz apagada.
-Akane, esto no es gran cosa -dijo restándole importancia a todo este asunto de entrar a la universidad.
-Lo dices porque no te pasó lo mismo -musitó con desanimo.
-¿Cómo sabes? -le preguntó. Ella no se había enterado de nada.
-Ya estarías quejándote o haciendo un gran berrinche por ello si no fuese así -respondió pero esta vez enérgica y dándose la vuelta para ver a Ranma.
-¡Oye! -exclamó ofendido.
-Ranma no sabes lo que se siente esto -dijo de forma lastimosa -Tú si estás dentro de tu escuela -suspiró recostándose boca arriba.
-Akane -tomó la silla de estudio y sentó en ella -Piensa un momento en qué clase de escuela estaré -hizo referencia a que esa universidad no era de gran prestigio -Tú hubieras entrado con los ojos cerrados -trató de hacerle entender.
-De todas formas tú si lograste lo que querías -insistió -Aunque digas que no te interesan estas cosas, si no hubieses entrado sería como una derrota y todo el que te conoce sabe que odias eso -dijo esta vez mirando al chico.
-Puede ser…-se rascó la cabeza al no saber que decirle respecto a eso.
-Lo ves -dijo la chica -Déjame ya -volvió a darle la espalda.
-Akane no es el fin del mundo -pronunció algo exasperado -Además, esos torpes de Kioto no saben lo que están dejando ir -musitó con enfado.
-¿Qué dijiste? -pronunció algo sorprendida, pero sin dejar su posición
-¿Qué más quieren en esa universidad? -preguntó no comprendiendo el asunto, ¿Akane fuera de Kioto? Era difícil de asimilar.
-Ranma…-se levantó para mirarlo -Gracias -dijo con la mirada cristalizada antes de sollozar y cubrirse el rostro.
-Pe-pero, ¿Por qué lloras? -se golpeó con frustración la frente al haber dicho eso, ¿Cómo no iba a llorar?
-No sé -sonrió débil limpiándose unas cuantas lágrimas -Tal vez porque la boba soy yo -río nerviosamente antes de volver a sollozar.
-Akane esa prueba no dice nada sobre ti -buscó su rostro.
-Es q-que -habló sin dejar de llorar -Hace mucho que no- -Hace tanto tiempo que no me emocionaba la idea de algo como esto y el no tenerla ya…
-Entiendo -fue lo único antes que se quedaran unos cuantos segundos sin decir nada, en la oscuridad del cuarto, sólo con la tenue luz que se podía apreciar que entraba por la ventana. Luego el muchacho exhaló antes de retomar la palabra -Vendrán cosas mejores, ya lo verás -le alentó.
-Gracias -sonrió.
-De nada -correspondió el gesto.
-Felicidades Ranma -dijo su prometida.
-¿Mmm? -enarcó una ceja con algo de confusión.
-Es que con todo esto no pude decírtelo -limpió la humedad una de sus mejillas -Creo que fui un poco egoísta -rio un instante.
-No -le contrarió -Sólo algo llorona -dijo con humor.
-Torpe -le insultó con cariño -Me alegro mucho que lo hayas logrado -pronunció sincera.
-Gracias -pronunció el muchacho sintiendo calor en su corazón al escucharla decir eso -Akane -le llamó.
-¿Sí?
-Se me acaba de ocurrir algo muy divertido -sonrió.
-¿Qué? -preguntó intrigada sonriendo también, ¿Qué se traía ahora Ranma?
-¿Por qué no salimos de aquí? -se levantó de la silla -Y quemamos esos torpes manuales de estudio? -le invitó ofreciéndole su mano a la chica.
-Creo que es una buena idea -dijo contenta tomando la mano que su prometido y se ponía de pie para dar paso al grandioso plan que se le había ocurrido.
Unos cuantos días después…
Akane venía caminando por las calles del vecindario. Estaba contenta. La decepción de Kioto había pasado, tenía que concentrarse en nuevas cosas, además que el que se hubiera visto rechazada de esa escuela no significaba no pudiese entrar a otra. En fin, dejaría que las cosas tomaran su propio curso, ¿para qué seguir preocupándose? Lo mejor era distraerse y ocupar su mente en otras cosas como lo había hecho el día de hoy. Había visitado la casa de Sayuri junto con Yuka para compartir con ellas estas últimas momentos de convivencia. Pronto las chicas ingresarían a sus respectivas facultades y se haría imposible verse con frecuencia como estaban acostumbradas. La había pasado bien con sus amigas. Rio recordando algo. Sayuri se la pasó hablando soñadoramente acerca del Día Blanco que se celebraría próximamente y de cómo estaba a la nerviosa y a la expectativa acerca de que si Daisuke le obsequiaría algo. Ellas como sus buenas amigas le dijeron que por supuesto que lo haría y que seguramente le conseguiría un bonito regalo que sería de su agrado. Emitió otra risita. Qué lindo era ilusionarse de esa forma pensaba sin percatarse que alguien también venía de frente y chocaba con ella.
-Lo lamento -se disculparon al mismo tiempo. Al escuchar la voz de la persona.
-Ryoga…-sólo atinó a decir Akane al haberse encontrado de forma tan inesperada al muchacho que no había visto desde hace mucho tiempo.
Notas: Ryoga en escena, ¿Qué traerá el eterno chico perdido? Ya veremos.
No sé ustedes, pero me encantaron los intercambios de Ranma y Akane jijiji es algo que me gustó mucho hacer y bueno lo más importante de todo ¿Qué pasará con nuestra pareja después de todo esto? Estén al pendiente ;)
Quiero aclarar algo, en algunos reviews me dijeron que tenían dudas acerca que si Akane había recuperado el dije. Sí lo recuperó porque Ranma se lo dio después de arrebatarle el collar a Ukyo y Shampoo. Creo que el cambio en los tiempos fue lo que causó confusión.
Una última notita, déjenme esclarecer lo de Pi. El catorce de marzo es el día internacional de Pi, cuya fecha coincide con el Día Blanco. Según lo que leí por ahí en Japón están juntando estas dos fechas y están incentivando a los valientes que quieran otorgar un anillo de compromiso 0.314 quilates como muestra de su devoción a su amada. Está algo loco, pero me gustó xD
Gracias por sus reviews a Isakura Tendo (gracias por tu apoyo siempre :D), Miztu-chan, susyakane, ka-chan, bry, Massy13, Astron, nacyricoleon, Akane Tsukino de Kou, yuchyram, ilakane, Akai27 y Vanesa.
¿Qué les pareció este capítulo? Espero que les haya gustado y me lo hagan saber con sus comentarios.
¡Nos leemos pronto!
