Interrumpimos esta historia de aventuras e intrigas para traer un poco de drama y romance :D


No podía conciliar el sueño, esa extraña sensación a la que no podía dar nombre la obligaba a mantenerse despierta, le presionaba el pecho y la hacía sentir confundida, quería salir corriendo o esconderse debajo de la cama... al contrario de Elsa quien dormia plácidamente recargada sobre su hombro con la nariz jugueteando entre sus rizos Merida no podía consigo misma.

Sus cuerpos entrecruzados descansando como si fuera natural, como si hubieran sido hechas para estar juntas, se giro lentamente para poder mirarla y noto que estaba despierta.

-Buenos días- hablo la princesa acariciando aquel largo cabello plateado, aquel era el color del que estaban pintados sus sueños

-buenos días- contesto la reina componiendo la mas hermosa de las sonrisas - ¿Qué tal dormiste? –

-bien, si por dormir te refieres a contemplarte- sus manos siguieron la línea de su cabello hasta bajar a sus hombros

Elsa siguió sonriendo y la abrazo aun mas fuerte, era diferente a sus abrazos anteriores, a todas las caricias que compartieron, la sujetaba como si temiera que se fuera.

Mérida se deshizo de ese pensamiento, no, Elsa no la abrazaba para retenerla, había sido clara en ello, la abrazaba por la desconocida y satisfactoria sensación del tacto humano…. Y a pesar de lo mucho que lo disfrutaba también se sentía herida.

Si alguna vez hubo una posibilidad de que la reina de Arendelle correspondiera sus sentimientos esta se había terminado, ella misma lo había arruinado al traicionar su confianza.

Ahora solo eran cómplices de unas cuantas noches, ¿podía vivir con ello? ¿podía seguir a su lado sabiendo que no era el amor lo que empujaba a Elsa a sus brazos? ¿Qué pasaría cuando se cansara de ella? ¿Qué pasaría cuando la reina se diera cuenta de que había otras personas alla fuera mas que dispuestas a darle la compañía que ella le proporcionaba? Alguien tan hermosa, tan perfecta, tan maravillosa y magnifica como Elsa seguramente no tendría problemas para encontrar a alguien menos problemática, mas confiable, con menos responsabilidades, dispuesta a darle el placer y la compañía que necesitaba, lo peor es que no era alguien abstracto, había ni nada mas que un príncipe en ese castillo dispuesto a ello... su ser se lleno de ira... siempre había odiado a los principes pero jamas de esa forma.

-¿Estas bien?- exclamo Elsa

-si- respondió, sin permitirle ser testigo de su dolor interno

Mérida no era una victima, no se daría por vencida, no se soltaría de sus brazos hasta que no tuviera otra opción… lucharía, tal vez lo prudente sería alejarse y mantener su corazón a salvo, pero se conocía lo suficiente para saber que la prudencia no era una de sus cualidades.

-Es solo que… no me canso de admirar lo hermosa que eres- dijo mientras seguía la curvatura de su cintura con la punta de sus dedos, deslizando sus ojos al mismo tiempo que sus manos.

-todo el mundo dice eso- la voz de Elsa sonaba divertida – es lo primero la gente nota, justo después de la magia claro, no es que me queje, pero todos me dicen que soy hermosa, dime algo diferente- exigió recuperando la atencion de su mirada hacia su rostro

-¿no lo entiendes verdad? – se quejo Mérida – no es que seas hermosa, eres literalmente lo más hermoso de este mundo, es tan injusto para cualquiera estar parado junto a ti, nada, nada se compara con tu belleza-

-Cuando lo dices asi casi parece un reclamo-

-no debería ser posible que fueras tan majestuosa – sus manos vagaban de nuevo por entre sus caderas, casi acariciando la suavidad de sus piernas – es decir, estoy en completa desventaja, eres… no tengo palabras para describirte, mientras que yo, honestamente yo soy un desastre – debía detenerse, debía parar antes de que dijera algo de lo que pudiera arrepentirse, cerrar la maldita boca antes de mostrar aquellas capaz de inseguridad dentro de su pecho.

-tienes muchas cualidades- se sorprendió Elsa- me parece que te estas menospreciando demasiado – le pareció extraña su actitud, Mérida siempre se mostraba orgullosa de si misma, por un momento pensó que solo estaba jugando, pero algo en su mirada la advirtió de lo serio de su conversación - La verdad, no se si te lo había dico antes pero te tengo mucha envidia – confeso Elsa, evitando mirarla

-¿esa es tu idea de un cumplido?-

-¡Déjame terminar¡ - exclamo la reina – envidio mucho tu espíritu, nunca te asustas, inclusive cuando puedo ver el miedo en tus ojos eso no te detiene, sigues… eres como, como si nada pudiera detenerte-

-Se llama ser imprudente Elsa, y estoy bastante segura de que no es una virtud-

-No- aclaro ella- eres valiente, es lo que mas me gusta de ti… no escondes tu miedo, lo enfrentas, para mi eso significa mucho- observo el leve rubor en las mejillas de la princesa – bueno, eso y me encanta cuando te avergüenzas… esas mejillas sonrosadas son lo mas adorable que he visto-

-Perfecto… -se quejo - tu eres la mujer mas hermosa del mundo y yo soy adorable… e imprudente- aclaro – aun siento que estoy perdiendo en algo-

-no todo es una competencia - bromeo Elsa, y rápidamente se arrepintió al notar la expresión de dolor en su rostro

-Si me asusto- respondió sin mirarla- justo ahora estoy aterrada - por fin podía darle nombre a esa sensación en su pecho, Elsa la miro sin comprender- estoy aterrada de que recuerdes que deberías estar molesta conmigo- la reina intento hablar pero Mérida no la dejo- de que no puedas perdonar mi traición, sobre todo porque no puedo prometerte que no lo hare otra vez, tu misma lo dijiste: nada me detiene. Tengo miedo de ser lo bastante estúpida para fallarte de nuevo, eres perfecta Elsa, no solo eso, eres poderosa, no tienes ninguna razón para quedarte conmigo-

-Pero sigo aquí -

-Porque puedes – respondió citando sus palabras- fue lo que me dijiste, estas conmigo porque puedes hacerlo ¿cierto? Tengo miedo de repetirte que te amo, a pesar de que quiero gritártelo cada vez que te veo, pero no lo hago por que se cual va a ser tu respuesta, estoy aterrada de que jamás puedas amarme en la forma en que yo lo hago, no solo soy imprudente Elsa, soy egoísta… ¿Cómo puedo siquiera pedirte que me ames si no soy capaz de darte confianza?-

-dilo- exigió –no quiero que te detengas, que yo no sea capaz de responder no es razón para que te acobardes, no quiero quitarte lo que mas me gusta de ti-

Un silencioso frío la atravezó, Elsa no era una hermosa dama… era una bruja de hielo

-Te amo- su voz era entrecortada, nerviosa, débil

-¿Cómo lo sabes? ¿habías amado antes?-

-no-

-Entonces.. ¿Cómo sabes que no soy solo un capricho? ¿Cómo sabes que lo sientes por mi es real?- se negaba a creer que sus sentimientos eran reales, sabía como lucia el encaprichamiento, estaba segura de que la sensacion de ahogo en su garganta, la ira en su pecho, los nervios en su piel, no... no podían ser amor, el amor no funcionaba asi, no ardía tan fuerte, no se estallaba tan rápido.

-lo se…- no quería explicar sus sentimientos, no quería pero las palabras empezaron a salir atropelladamente de su boca- lo se porque esto no puede tener otro nombre, porque es dolorosa la necesidad de tenerte cerca, porque odio a cada persona que se atreve a mirarte, porque mi pecho arde cada vez que te alejas, porque no hay forma en que exista algo mas fuerte , no hay forma en que pueda soportar una intensidad mas allá de esta tortura … y si existe no quiero saberlo, no quiero pensar que puedo sentir mas dolor que este, se que es amor porque a pesar de ello no quiero dejar de sentirlo, no quiero dejar de amarte, no puedo imaginar lo horrible que sería un mundo sin ti-

Sin previo una lagrima se asomó por la mejilla de Elsa

-Dilo de nuevo-

-Te amo-

-no, no eso… - aclaro limpiándose el rostro- lo de que no puedes imaginar lo que sería el mundo sin...-

-el mundo sin ti seria horrible- se apresuro Mérida

Igual de repentino como fue el llanto la risa apareció en el rostro de la reina

-el mundo sin mi seria mas seguro, mas sencillo, mas cálido – aseguró con voz entrecortada, con ligeros tintineos, extrañaba la ventisca a su alrededor, sin ella se sentía demasiado frágil – sin mi… es decir, soy casi un monstruo -

Sintio el peso de Mérida sobre su cuerpo, sus labios sobre los suyos, le dolió la presión con que sus manos le sujetaban los brazos, miró sus ojos abiertos, por alguna razón había enfurecido a la princesa

-No te burles de mi dolor- la acusó – no atrevas a decir algo asi otra vez- Elsa la miro con ojos cristalinos – eres perfecta, eres… ¡por dios¡ eres como... si, eres peligrosa e inestable, pero eso no es malo, eres.. eres como el oceano, eres una tormenta, eres una fuerza de la naturaleza, no eres un monstruo créeme, yo he visto monstruos, he peleado con ellos, he visto a gente común transformarse en bestias, hay un mundo allá afuera poblado de criaturas abominables pero tu Elsa… tu no eres una de ellas-

-¿Dónde estabas?- susurro en respuesta - ¿Dónde estuviste todo este tiempo? – fue capaz de acariciar su mejilla con ternura – ¿Cómo es posible que no te conociera? ¿Qué dios injusto decidio que nuestros caminos no se cruzaran antes?-

-diló- esta vez fue Mérida quien exigia

-no- sollozo temerosa

-diló- repitió – se que eres capaz , se que puedes sentirlo- sus súplicas eran autenticas

Si, claro que lo sentía, sentía el calor en su pecho y el dolor, sentía su cabeza a punto de estallar, sentía las palabras flotar en la punta de su lengua

-Te amo-

Como un susurro, como la más cálida de las brisas

Mas besos apresurados, mas necesidad, mas repentina felicidad

-¿para siempre?- pregunto la princesa

-para siempre- repitió ella, maravillada de la libertad que representaba aquella confesión, la declaración no la hizo mas débil o vulnerable, al contrario, jamás en su vida se había sentido mas fuerte.

Si solo pudieran quedare allí para siempre, si pudieran cerrar la puerta y abrazarce por el resto de sus vidas, pero Elsa sabía lo peligroso de esconderse tras una puerta con llave y Mérida conocía el peso de su responsabilidad, ambas tenían razones para levantarse y enfrentar el exterior.

Se levantaron tomadas de la mano, dispuestas a jamas soltarse

-insisto en que te menosprecias mucho – hablo Elsa mientras buscaban algo de ropa en el armario

-No tengo idea de que hablas- dijo la chica tomando lo primero que encontró de su talla

.Eres mas hermosa de lo que te gusta reconocer - Mérida rodo los ojos por el techo

-no me importa ser hermosa-

-que no te importe no significa que no lo seas- sonrio la reina- ¡no¡- grito acercándose, a diferencia de Mérida ella se había tomado la molestia de revisar todo hasta encontrar algo apropiado – toma- dijo extendiéndole la mano- ponte esto-

Mérida le saco la lengua

-¿Cuál es la diferencia? ¡solo es ropa¡- se quejó pero de igual modo tomo las prendas que Elsa le extendía

La reina compuso una extraña expresión

-te veras linda con esto- dijo acomodándole un hermoso top alrededor de su pecho

-Mama siempre dice que no debo usar nada rojo… que no queda con el color de mi cabello-

Elsa resoplo con verdadero fastidio, parte de su orgullo se destrozaba cada vez que Mérida recalcaba lo perfecta que era su madre…

-pues se equivoca- murmuro entre dientes, suponía que incluso Elinor debía equivocarse de vez en cuando- para empezar esto no es rojo es carmesí… ¡cielos que eres toda una niñita de mama¡-

Mérida la miro de mala manera

-la ultima persona que se burlo de mi de esa forma se gano una buena paliza- dijo desafiante

-¿en serio? ¿Quién fue?- pregunto con verdadera curiosidad, acomodando los detalles de su traje, deliberadamente le había escogido una pequeña blusa con un solo hombro, no solo resaltaba sus firmes brazos si no que estaba segura de que se vería espectacular cuando practicara con el arco

-Hans- contesto sin darle demasiada importancia, viéndose a si misma en el espejo, intentando en vano sentirse un poco menos descubierta, estirando los pantalones para que cubrieran un poco mas de su abdomen.

-¿Hans te llamo una niñita de mama? – exclamo Elsa renegando del pudor de la princesa, regresando la linea del pantalon a sus caderas, donde se suponía que debía estar.

-no exactamente.. – pareció pensativa, resignada ante los consejos de moda de Elsa - si lo recuerdo bien.. dijo que le sorprendia que mi madre me tuviera tan controlada, y que no creía que fuera el tipo de chica que pidiera permiso, pero supongo que solo quería provocarme, ¡seguramente lo recuerdas¡ fue la noche en que tu y mamá llegaron y lo encontraron atado en el granero- solto una risa de satisfacción – el muy imbécil seguro no se lo esperaba-

- asi que por eso lo atacaste- dijo cruzándose de brazos

-Tambien dijo que mi familia eran una banda de salvajes- siguió mientras sacudia la cabeza desperdigando sus rizos por todas partes extrañada del color sobre su cuerpo, no lo mencionaría otra vez pues había notado el fastidio en la cara de Elsa pero su madre siempre decía que las mujeres "decentes" no utilizaban un color tan llamativo, supuso que podría olvidarlo solo para darle gusto – realmente lo ataque porque ya me tenía demasiado fastidiada, los príncipes como el siempre son una molestia-

-¿Cómo el? – Elsa alzo una ceja en el aire – no creo que aya muchos hombres tan despreciables como Hans-

Mérida río con cierto desprecio

-los príncipes como el están en todas partes, siempre buscando "buenos partidos", abusivos, mentirosos e interesados, solo les importa un buen matrimonio, afortunadamente se espantarlos-

-¿espera un segundo?- exclamo Elsa- ¿el de verdad quería casarce contigo? ¡Ali tenia razón¡ ¿si paso algo entre ustedes? –

Mérida volvió a reir

-¡si por algo te refieres a fastidiarnos mutuamente¡- era obvio que Mérida no le daba importancia al asunto, debía cambiar de tema, tenia tratos pendientes con el príncipe… tratos que no la enorgullecían y que no deseaba que Elsa conociera - hay que darnos prisa, los Lords no deben tardar en venirme a buscar, no saben hacer casi nada si no se los comando y la resaca no les durara toda la mañana-

El ataque de alegría que inundaba a Elsa se fue apagando lentamente, poco a poco la realidad caia sobre ella, la verdad si seguía molesta con Mérida, no tanto por su repentina traición pues entendía que había actuado para proteger a un ser querido, no, Elsa estaba molesta por una razón muchísimo mas mundana, común e incorrecta.

- Esos Lords… - dijo con cautela - ¿Ellos son los chicos con los que tus padres quisieron comprometerte? – intentaba no sonar preocupada, que no se notara el dejo de desprecio, que la princesa no fuera capaz de apreciar el tono posesivo en sus palabras

-Aja- contesto Mérida, de pronto entusiasmada, había encontrado en el armario una canasta con comida, parecía que Agrabah de verdad sabía tratar a sus invitados, masticaba un pedazo de carne ruidosamente

-Parecen agradables – susurro la reina con una sonrisa algo forzada

-Lo son- contesto ella limpiándose el rostro con el brazo- algo molestos pero son buenos chicos, me alegra que ayan venido, me ayudan a sentirme cerca de casa-

-No dudan en seguir tus ordenes – Mérida de pronto reparo en la actitud tan extraña de su compañera

-Pues no, son los lords y yo su princesa se supone que me obedezcan – no entendia exactamente el punto al que Elsa quería llegar - ¿tu gente te desobedece cuando ordenas algo?-

-No, por supuesto que no- se indigno Ella, movio los ojos nerviosa y siguió hablando- solo que cuando dijiste que habías tenido pretendientes para tu mano no creí que siguieras en contacto con ellos – demasiado rápido, demasiado mezquino.

Mérida se quedo en silencio, abrío mucho los ojos, hizo el intento de decir algo pero comenzó a reír, se tapo la boca con la mano intentando detenerse pero no pudo.

-¿Qué?- se soprendio Elsa

-nada – canturreo la pelirroja –nada-

-¿Qué es tan divertido?- Elsa estaba ruborizada intentando contener el coraje que la invadía

-¿te preocupan los chicos? ¿en serio?-

-¡cállate¡- le grito mientras salía del vestidor, pero Mérida siguió riendo divertida

-¡no te vallas¡- exclamo corriendo detrás de ella – no te enojes- suplico la princesa tomándola de la mano.

-no me gusta que te burles de mi- de nuevo Elsa se mostraba altanera

-pues entonces no deberías decir tonterías – la reina le hizo mala cara pero Mérida la ignoro – los lords son parte importante de mi pueblo y son mis amigos, pero nada mas que eso-

-cualquiera de ellos estaría feliz de tenerte como esposa- susurro Elsa, ya no se mostraba molesta, mas bien preocupada

-muy bien- aclaro Mérida – primero que nada eso no es verdad, ni yo estoy interesada en ellos ni ellos están interesados en mi-

-¡te adoran Mérida¡¿Cómo puedes decir eso? –

-¡somos amigos¡¿podemos dejar de tener esta estúpida conversación? Asi talvez tengamos algún minuto para nosotras antes de que tu novio venga a buscarte –

-Ali no es mi novio…¡y no tienes derecho a quejarte de ello¡tu planeaste toda esta locura¡- le reclamo Elsa

-yo no planee nada, fue mi madre – explico rápidamente – debo dejar de ser culpada por sus acciones-

-¡entonces no obedezcas todo lo que te dice¡- exclamo Elsa

- creí que ya habíamos dejado muy en claro que cuando la reina comanda algo su pueblo la obedece-

Ambas se quedaron en silencio mirándose la una a la otra

-no va a funcionar- se quejo Elsa dándole la espalda

-¡claro que si¡- exclamo Mérida – solo debes ganarte su confianza, no es demasiado , ya escuchaste a la reina, a Agrabah realmente no le interesa la guerra de Arendelle y…-

-No hablaba de eso- la interrumpió- ¿Qué posibilidades hay que podamos seguir con esto? Tu.. tu podrías tener una vida mejor sin mi –

-¡vuelve a decir eso Elsa y te juro que¡ -

-¡pero es verdad¡- grito – es la verdad y lo sabes…- le parecío notar algunos cristales en el techo – cualquiera de esos estúpidos tipos podría darte la vida que mereces-

-¿la vida que merezco? Merezco que un tipo me tome como trofeo? ¿acaso soy una princesa estúpida? ¡mirame Elsa¡ ¡no soy esa chica¡ no eres tu la que impide que me case, jamás he querido hacerlo, jamás¡ con o sin ti mi matrimonio no ocurre, asi que porfavor detente¡-

-podría pasar en cualquier momento…- se lamento Elsa

-¡no va a pasar¡ ¿Qué parte de que te amo no entiendes?- Mérida parecía estar al borde de un ataque

-eres una princesa- le recordó – no puedes pensar en que no me preocupe, cualquier princesa sueño con… -

-¡yo no¡- se exaspero Mérida- ¡no me interesan los príncipes¡ nunca me han interesado¡ ¡nunca lo harán¡ ¡estoy enamorada de ti¡¿ que otra maldita cosa necesitas?-

Ambas se quedaron en silencio, viéndose a los ojos

-¿nunca?-

-Nunca…- repitió Mérida sujetándole ambas manos – asi que basta ya de esos celos sin sentido, los tipos son desagradables- Elsa rio por primera vez en horas – en todo caso deberías preocuparte de que este conociendo a todo este montón de princesas tan lindas – dijo mientras le picaba las costillas con su codo, noto la mueca de enfado en el rostro de la reina y agrego guiñándole un ojo – ¡esa princesa Jade es toda una lindura¡-

-¡o callate¡- le aspeto Elsa sin poder evitar que la tomara de la cintura – no lo dices en serio- dijo con cierta ansiedad en su voz, recordando la forma en que aquella doncella la abrazaba la noche anterior

-Elsa… estamos a mitad de una guerra, le he mentido a tanta gente sobre tantas cosas que me cuesta trabajo recordar exactamente que le he dicho a quién, créeme cuando te digo que no tengo tiempo para más de un romance secreto-

-¿me has mentido?- pregunto con genuina curiosidad

Mérida no respondió, en su lugar comenzó a besar su cuello con delicadeza, el contacto hizo reír a la reina quien rápidamente se olvidó del comentario.

Fueron interrumpidas por golpes en la puerta

-¡que te dije¡ esos deben ser los chicos- dijo volteando hacia a la puerta, aun con sus manos sobre Elsa, acariciando su estomago descubierto, subiendo lentamente hacia los cristales que adornaban su pecho -¡ya voy¡-

Pero no recibio respuesta alguna, supuso que el visitante se iria y con una sonrisa travieza empujo a la reina contra la pared.

-¡Sueltame¡- susurro Elsa igual de divertida, moviendose intentando liberarse de sus fuertes brazos

-ssssshhhhh- la callo Mérida y volvieron a tocar a la puerta - ¡ya voy¡- contesto con fastidio - ¿¡quien?¡-

Antes de que esperaran una respuesta la puerta se abrío con fuerza, a pesar de lo rapido que se separaron no hubo duda alguna de que el príncipe Alí fue capaz de notar lo inapropiado de su situación.


:D Tengo buenas y malas noticias, la buena noticia es que tengo trabajo, un dato que mis hijos y mis deudas seguramente apreciaran, la mala noticia es que mis ratos de ocio se han visto reducidos, probablemente las actualizaciones se retrasen un poco a partir de ahora, pero no creo abandonar la historia a si que no se preocupen C: lo unico es que no creo poder seguir con el ritmo semanal de actualizaciones , haré todo lo posible para continuar cada dos semanas o cada semana y media o por intervalos de tiempo indefinidos y totalmente al azar¡ :p

Rooooooomance... pidieron mas merelsa y alli tienen mas merelsa...

Debo decir que esto era solo la introduccion del capitulo general en que son descubiertas pero.. pero.. siguio y siguio creciendo, cuando me di cuenta eran mas de tres mil palabras y no quería cortar nada, en teoria este fic seria de 22 capitulos como el anterior pero creo que al paso que voy podría llegas a 26... :C soy pesima editando.