Llamó a la azabache a gritos mientras avanzaba entre las personas, pero la música era más fuerte, opacaba cada palabra que él pronunciaba. Maldijo por sus adentros, recién llegaba y ya quería irse al diablo de allí. Sin duda este era otro mundo diferente, uno en el cual acababa de quedar atrapado.

Sesshomaru: - ¡Kagome! (Volvió a gritar, como otras tantas veces. Unas cálidas manos cubrieron sus ojos por detrás. Ese suave tacto sólo podía ser de una persona) - ¿Kagome?

Kagome: - Te atrapé. (Dijo subiendo de un salto a su espalda).

Sesshomaru: - Espera... podrías caerte.

Kagome: - No seas ridículo, diviértete. (Se apegó más a la espalda del platinado y abrazó sus manos por su cuello) - Bienvenido a la noche del pecado Taisho. (Dijo junto a su oído).

Ella era una experta criatura de la noche, él avanzaba a pasos torpes, siguiéndola como podía. Un trago, dos, tres... perdieron la cuenta después del séptimo.

Sesshomaru: (Se encontraban junto a la barra de tragos) - Ya es tarde, creo que deberíamos irnos.

Kagome: (Estaba sentada sobre su regazo) - Nooo, aún No. (Se quejó mientras lo abrazada desde el cuello y escondía su rostro en el pecho de su acompañante).

Sesshomaru: (La sostenía desde la cintura) - Pareces cansada.

Kagome: - Claro que no. (Se puso de pie) – Dos más. (Le pidió al muchacho que atendía la barra).

Sesshomaru: - No para mí. Alguien tiene que conducir para volver a casa.

Kagome: - Como quieres. (Bebió los dos vasos de una sola vez) – Bailemos. (Lo jaló de la mano para que se levantara del asiento).

Sesshomaru: - Me has traído de arriba abajo toda la noche. Dame unos minutos.

Kagome: - No se puede hacer nada con vos. (Se fue al medio de la pista sola. Comenzó a bailar sin salir de la viste del platinado. Se movía provocativamente en medio de la gente, y reía cada vez que miraba el rostro divertido de Sesshomaru. El alcohol hace horas que hacía efecto en ambos, en ella más que en él).

Sesshomaru: (Negaba con la cabeza riéndose. ¿Hasta qué punto llegaría Kagome?).

Kagome: - ¡Si no vienes me buscaré al otro! (Le gritó en broma. Le dio la espalda y siguió bailando. Luego de varios minutos sintió como le acariciaban la espalda) – Sabía que vendrías. (Dijo sonriendo mientras se daba vuelta. Giró esperando encontrarse con esas orbes doradas que tanto amaba, pero no eran dorados los ojos que la veían, sino azules) – ¿¡Ban!?

Bankotsu: - Me alegra volver a verte, Kagome. (Sonrió).

Kagome: (Lo abrazó) – ¿Cómo has estado?

Bankotsu: - Mejor desde que te vi ese día. Me hiciste pensar en muchas cosas, sabes… Dejé la banda de Kikyo.

Kagome: - ¿Hablas en serio?

Bankotsu: - Claro. También tengo pensado cambiarme de colegio. Empezar de nuevo, como tú.

Kagome: - ¡Eso es genial! (Sonrió) – Estoy segura que lo lograrás.

Bankotsu: - Por cierto… me sorprende verte aquí.

Kagome: - Sí, lo sé. Hace mucho tiempo que no venía.

Bankotsu: - Entonces aprovecharé la ocasión y bailaré contigo. (La acercó a él desde la cintura).

Kagome: - No vine sola… (Explicó con una sonrisa).

Bankotsu: - Ya lo imaginaba, pero yo no veo a nadie aquí ahora.

Kagome: - Solo un rato.

Bankotsu: - "Solo una noche" (Le susurró al oído. Solo ellos sabían el verdadero significado de esa frase).

Kagome: (Le fue imposible no reír al recordar) – Que idiota. ¿Aun te acuerdas de eso?

Bankotsu: - Fue lo que me dijiste esa noche.

Kagome: - Pero no me hiciste mucho caso.

Bankotsu: - No pude evitarlo. (Ambos rieron ahora) – Oye Rose…

Kagome: - No te escucho. La música está demasiado alta. Acércate.

Bankotsu: (Hablaba a centímetros del oído de la azabache) - Aquel sujeto no deja de mirar hacia aquí.

Kagome: - ¿Quién?

Bankotsu: - Ese. (Señaló con la mirada).

Kagome: - ¿El de la barra de cabello plateado?

Bankotsu: - Ese mismo.

Kagome: - Te dije que no había venido sola.

Bankotsu: - Con esa mirada parece asesino. No lo culpo, yo también estaría celoso si otro bailara con mi chica.

Kagome: - No, él no es de esos, no es alguien celoso.

Bankotsu: - ¿Segura? (Arqueó una ceja) – Veamos hasta qué punto.

Kagome: - ¿Qué harás? (Sintió como el morocho la acercaba desde la nuca hacia él) – No, espe… (No pudo terminar de hablar, sus labios ya habían sido sellados por los de él. Intentó alejarlo, empujándolo desde el pecho, pero era más fuerte que ella y no estaba en sus planes soltarla).

Bankotsu: (Quería besarla, pero ¿desde cuándo necesitaba una excusa? Sentía las manos de la azabache golpeando su pecho para que la soltase. Al final se alejó de su boca) – Parece que a tu novio no le interesa mucho.

Sesshomaru: - ¿Eso crees? (Tiró al suelo a Bankotsu de un puñetazo. La gente se acomodó alrededor de ellos para ver).

Bankotsu: - Eso dolió, amigo. (Dijo limpiando el rastro de sangre que había quedado en su rostro. Subió la mirada) – Ohh, eres el sujeto que fue por Kagome a la fábrica.

Sesshomaru: (Él también lo reconoció. No se inmutó) – Nos vamos. (Dijo sujetando a la azabache del brazo).

Kagome: (No protestó. Salieron del club, aún estaba oscuro, aún era de noche).

Sesshomaru: (Caminada delante de ella, dándole la espalda).

Kagome: - ¿Estás enojado?

Sesshomaru: (No respondió. Apuró el paso).

Kagome: - ¡Sessh! (Gritó más fuerte).

Sesshomaru: (Se detuvo de golpe y volteó a verla) - ¡No! ¡No estoy enojado, de acuerdo! (Vio la expresión de temor en la azabache y el dolor que causaba en ella por el agarre) – Lo siento. (La soltó. Volvió a mirar hacia adelante) – Si te estaba lastimando me hubieses dicho.

Kagome: - No me lastimaste. Perdón. No debí dejar que Ban se acercara tanto.

Sesshomaru: (Volvió a girar hacia ella) - ¿Ban? ¿Así lo llamas ahora?

Kagome: - Es solo un amigo.

Sesshomaru: - Un amigo que disfrutaba mucho besándote. Dime ¿¡es uno de esos viejos amigos tuyos que te acompañaban cada noche!?

Kagome: (Estaba borracha, pero no lo suficiente, como para no sentir el dolor de sus palabras) – Eres un imbécil.

Sesshomaru: (Sabía que se había propasado) - Kagome… (Se acercó).

Kagome: - ¡Aléjate! (Ahora era ella quien le daba la espada) – Le dije desde un principio a Bankotsu que estaba contigo. Él solo intentaba ponerte celoso apropósito.

Sesshomaru: - ¿Apropósito?

Kagome: - Sí. Le dije que no eras de esos, pero no me creyó.

Sesshomaru: - Ohhh.

Kagome: - Sí "OHHH" (Enojada).

Sesshomaru: - Oye… (Intentó que se diera vuelta).

Kagome: - No, déjame.

Sesshomaru: (La abrasó por la espalda).

Kagome: (Intentó que se alejara) – Basta, suéltame.

Sesshomaru: - No.

Kagome: - Idiota. (Lo codeó).

Sesshomaru: (La abrazó más fuerte).

Kagome: - Me vas a dejar sin aire. (Se dio vuelta. Viendo sus ojos).

Sesshomaru: - Ese tonto se creía mucho, me hizo enojar.

Kagome: - Pensé que no eras celoso. Tú mismo lo dijiste.

Sesshomaru: - ¡Pero te besó! ¿Qué esperabas? ¿Qué me quedara viendo desde la barra?

Kagome: - Pero ese beso no significa nada.

Sesshomaru: - Já. (Giró los ojos).

Kagome: - No volverá a pasar. (Lo besó) – Tus besos son los únicos que me gustan. (Le regaló una sonrisa).

Sesshomaru: - ¿Debería creerte?

Kagome: - ¡Eyy! (Lo empujó).

Sesshomaru: - Es broma. ¿Ya podemos irnos? He tenido suficiente emoción por una noche.

Kagome: - Sí, mejor vámonos, ya empiezo a ver doble. (Masajeaba su sien).

Ambos subieron al auto del platinado. Él conducía, ella iba recostada en la parte trasera. La cabeza había empezado a dolerle, y comenzaba a delirar. Palabras confusas salían de su boca, haciendo reír a su conductor. Miraba el techo del vehículo y hablaba como si se tratasen de cosas importantes, que en realidad no tenían sentido.

Kagome: - Quiero un helado.

Sesshomaru: - Sí, sí, después. (Dijo para dejarla feliz).

Kagome: - La cabeza me duele, estoy mareada. (Se quejó).

Sesshomaru: - Bebiste mucho, estas son las consecuencias.

Kagome: (Se recostó de lado) – No quiero irme. (Dijo llorando).

Sesshomaru: - ¿Ir a donde, amor?

Kagome: - No sé, pero no me quiero ir.

Sesshomaru: (Sabía que no debía reírse pero ¿cómo evitarlo? Sus palabras no tenían sentido fuera de contexto) – Ahora iremos a casa. ¿Quieres ir a casa?

Kagome: - Sí, sí quiero.

Sesshomaru: - Intenta dormir, llegaremos en un rato.

Kagome: (Giró hacia el otro lado) – Mi madre me regañará por llegar tarde.

Sesshomaru: - No lo creo.

Kagome: - No quiero que me regañe.

Sesshomaru: - No lo hará.

Kagome: - ¿Lo prometes?

Sesshomaru: - Lo prometo.

Kagome: (Estuvo algunos minutos en silencio antes de volver a hablar) - ¿Cuándo volverás a casa papá?

Sesshomaru: (Ni siquiera él sabía sobre el padre verdadero de Kagome, ella nunca lo había mencionada siquiera).

Kagome: - Quiero uno de esos caramelos en forma de estrella que me dabas por las noches.

Sesshomaru: (Solo escuchaba).

Kagome: (Suspiró) – ¿¡Le podrías decir que no iré!?

Sesshomaru: - ¿A tu padre?

Kagome: - No, a él no. ¡Al otro!

Sesshomaru: - Ahh, pff por eso. ¿A Quién?

Kagome: - Dile que no me espere. No quiero verlo. (Se sentó) - ¿Le dirás a Inua…Ina...Inuy (Parecía tener problemas para pronunciar aquel nombre).

Sesshomaru: - ¿Inuyasha?

Kagome: - ¡Sí ese! Inuyasha. ¿Lo conoces?

Sesshomaru: -Sí, un poco.

Kagome: - Genial, dile…dile que no iré a la cita. ¡Que no voy a ir! (Volvió a recostarse en el asiento de atrás)

Sesshomaru: - ¿Tienes un cita con Inuyasha?

Kagome: - No…Sí. No sé, era por ahí. En el coso francés.

Sesshomaru: - ¿Restaurante?

Kagome: (Se mostró pensativa) – ¿Cómo sabes? ¿Me espías?

Sesshomaru: - Lo adiviné.

Kagome: - Ahhh. (Sonrió) – Yo pensé que eras de esos espías multinacionales.

Sesshomaru: - ¿Internacionales? (La corrigió).

Kagome: - ¡Eso dije!

Sesshomaru: - Kagome… ¿Qué más debo decirle a Inuyasha?

Kagome: - ¿Inuyasha?

Sesshomaru: - Ajá.

Kagome: - Inuyasha… (Pronunció enojada) – No me agrada ese sujeto. (Volvió a sentarse).

Sesshomaru: - ¿Por qué?

Kagome: - Él siempre me hace enojar. Le dije que no iría, pero siguió insistiendo.

Sesshomaru: - ¿No irás al restaurante?

Kagome: - ¿Restaurante? ¿Qué restaurante?

Sesshomaru: (Comenzaba a creer que esto era un pérdida de tiempo. Suspiró) – Descansa.

Kagome: - ¡Pero llegaré tarde a la cita! Tengo que estar a las 9.

Sesshomaru: - ¿Cuando?

Kagome: - Cuando llegue. Dile a papá que me recoja cuando salga del trabajo. ¿Papá no está, Mamá? ¿Papá se fue? ¿Cuándo regresará Papá?

Sesshomaru: (Sintió pena por ella) - No lo sé, Kagome.

Kagome: - ¿Cómo que no sabes? (Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas).

Sesshomaru: - No llores. Él estará aquí pronto, a las 9 ¿recuerdas?

Kagome: - ¿A las 9? ¿El viernes a las 9?

Sesshomaru: - ¿Eso te dijo a ti?

Kagome: - Sí.

Sesshomaru: - Entonces seguro cumple.

Kagome: - De acuerdo. (Se recostó nuevamente. Esta vez el sueño fue mayor que ella).

Sesshomaru: - Ayy Kagome, no volveré a dejar que bebas, lo juro.

Abrió los ojos. Las ventanas estaban cerradas, pero pequeños rayos de sol se filtraban por las rendijas iluminando tenuemente la habitación. Lo suficiente como para saber de quién era.
Miró hacia los lados, se encontraba en aquella enorme cama, pero sola. No se sorprendió, él era hombre madrugador, no podía estar recostado por mucho tiempo.
Se sentó, bajó los pies tocando el frío piso. Encontró su vestido sobre el sofá que había junto al armario. Se vistió y salió de la habitación. Llegó hasta el comedor, ahí lo vio, leyendo el diario con sus anteojos, y su taza de café en la mano.
Se acercó a él, besó su cuello. El platinado bajó el periódico e hizo a un lado sus anteojos. Ella le arrebató su taza de café.

Sesshomaru: - Si quieres te traigo una taza.

Kagome: - No, yo quiero la tuya. (Sonrió).

Sesshomaru: - Está bien. (Dijo calmado).

Kagome: - Sessh…

Sesshomaru: - ¿Si?

Kagome: - Me duele mucho la cabeza.

Sesshomaru: - No me sorprende. (Fue en busca de una aspirina) – Tómate esto, te hará sentir mejor.

Kagome: - Gracias. (La tomó sin chistar. Luego untó una tostada con mermelada).

Sesshomaru: (Se sirvió más café en una nueva taza y continuó leyendo. Cada tanto dejaba de leer sin que ella lo notase y la observaba por pocos segundos) – Anoche…

Kagome: (Ella lo miró brindándole toda su atención).

Sesshomaru: - Hoy temprano cuando volvíamos dijiste algunas cosas que me dejaron pensando…

Kagome: - ¿Te importaría recordármelas? Sinceramente no recuerdo las tonterías que digo cuando bebo. (Dijo dándole un mordiste a su tostada).

Sesshomaru: - ¿Tienes planes con mi hermano? (Fue directo al punto. Dobló el diario y volvió a sacarse los anteojos).

Kagome: (Dejó de masticar y lo miró fijo. Él iba en serio. Tragó a duras) - ¿Qué fue lo que dije?

Sesshomaru: - Algo de una cena, un restaurante francés.

Kagome: - Ahhh. Para serte sincera… No pensaba decírtelo, porque no tengo intensiones de ir. Inuyasha me invitó a cenar hace un tiempo para festejar el buen resultado de mi examen, pero como sabes, anoche pasó, lo que pasó y le dije que debería estar loca para ir con él luego de eso. Aunque siguió insistiendo.

Sesshomaru: - Ya veo. Y ¿Cuándo es?

Kagome: - Emmm este viernes, a las 9 pm. En un lugar de nombre raro… emmm no lo recuerdo.

Sesshomaru: - ¿"Nuit Magique"?

Kagome: - ¡Sí, ese mismo! ¿Lo conoces?

Sesshomaru: - Solíamos ir allí con mi familia.

Kagome: - Como sea. No iré. No te preocupes.

Sesshomaru: - ¿Este viernes dijiste?

Kagome: - Sí… ¿por? (Untó otra tostada, esta vez con manteca).

Sesshomaru: - No, por nada.

Kagome: - ¿Algo más, detective?

Sesshomaru: - No. (Lo pensó por unos segundos) - Bueno sí. Kagome… ¿Qué ocurrió con tu padre?

Kagome: - ¿Mi padre…? (Se quedó helada, atrapada en algún recuerdo pasado).

"Papá léeme una historia" "Me encantan estos caramelos, papi" "No te enojes con mamá" "¿A dónde vas?" "No te vayas" "¿A dónde va papá, mami?" "¿Cuándo volverás?" "¿Por qué papá no ha regresado aun?" Kagome…

Sesshomaru: - ¡Kagome!

Kagome: (Reaccionó. Su mirada era inexpresiva) - Lo siento. (Una lágrima recorrió su mejilla derecha. Ella la secó sorprendida).

Sesshomaru: - ¿Estás bien? (Se puso de cuclillas junto a ella).

Kagome: - Sí, solo reviví algunos malos recuerdos.

Sesshomaru: - Lamento haber preguntado.

Kagome: - No, descuida. No es tu culpa. Iré a arreglarme, hoy debo cubrir el turno de una compañera en el café.

Sesshomaru: - Sí, adelante. (La vio preocupado mientras se alejaba de su vista. Tenía más preguntas sobre aquel hombre, al que ella llamaba padre, pero sabía que no era el momento).

Continuará...