Amor entre radares
Capítulo 11
La joven se recuperó del esfuerzo en pocas horas. Le contó a Leia todo lo que sabía sobre la StarKiller y los rumores de que pensaban probar el cañón, pero no sabía contra qué o quién.
En cuanto comenzara a absorber la luz de una estrella cercana, el objetivo sería destruido tras el drenaje.
Se reunieron todos en la base de la Resistencia.
—Rey escapó al ser descubierta por mi hijo. Tuvo suerte de poder robar el Tie y que no la mataran al huir.
Esta había contado a Organa parte de la historia con Kylo, pero no toda. No le habló de Matt, ni de la relación con él. Solo que se había enamorado de Kylo y este descubrió que formaba parte de la Resistencia, dándole un margen para escapar.
Leia no entendió entonces dónde estaba la traición, pero Rey prefirió no ahondar más y la mujer respetó su decisión.
—¿Y cómo podemos acceder entonces a la base? —preguntó Poe Dameron, uno de los mejores pilotos de la Resistencia.
—He inutilizado los radares lo suficiente como para que no puedan repararlos en días. No hay nadie capacitado para ello. En cuanto al cañón… No pude hacer mucho estando rodeada de tanta gente casi constantemente. Así que está a pleno rendimiento y puede ser utilizado en cualquier instante en cuanto absorba la luz de una estrella.
—Entonces, si nos acercamos a la base, y somos rápidos, tendríamos un margen para que no nos detectaran y entrar.
—Ya os informé del punto crítico que tiene el oscilador térmico de la base. Si es destruido cuando el arma está cargada completamente, acabaremos con la StarKiller.
—Tenemos que actuar cuanto antes. Ahora que Snoke sabe que teníamos una infiltrada, dará la orden de usar de inmediato la súper arma —habló la General Organa—. O contra nosotros, aquí, o contra Honsian Prime.
—General, si nos da la orden prepararé a los escuadrones —pidió Dameron.
—Adelante. Pero para penetrar en la StarKiller vamos a necesitar al mejor en esto… —pareció molesta al decirlo. Sin embrago, todo fuera por el bien de la Galaxia.
Tras aquella reunión de urgencia, Rey fue a cambiarse de ropa y ponerse la suya habitual: pantalones hasta media pierna, botas bajas, camisa blanca y chaleco, además de las vendas que cubrían sus brazos.
Despojarse el uniforme gris le dio libertad, quitándose un peso de encima. Fue como llevar todo el tiempo un disfraz.
Aquello le hizo recordar que el disfraz también lo llevó Kylo, lo que le puso de mal humor inmediatamente.
Finn, que la esperó fuera, notó enseguida el malestar de su amiga, lo cual le preocupó.
—¿Estás bien?
—No —bufó—. Siento que os he fallado.
—¡Qué dices! ¡Pasar desapercibida tantos días rodeada de soldados, el General Hux y Kylo Ren es casi un milagro! Sé lo que me digo.
—Ya, no solo es eso, Finn. Me distraje demasiado, me confié… —dijo dolida consigo misma.
—Nos puede pasar a todos, Rey. Lo importante es que estás aquí.
Finn la miró con cierta adoración. Ella ni siquiera se fijó en eso, molesta como estaba.
—Solo pensar que tengo que volver me pone mala.
—¡Pues fíjate yo! Soy un desertor de la Primera Orden en toda regla.
—No tienes que ponerte en peligro.
—No voy a dejarte sola —dijo Finn, solemnemente.
—Gracias, amigo… —Le tocó el brazo en señal de afecto.
Una sonrisa de Rey, esa forma de cerrar los ojos cuando su rostro parecía feliz, era capaz de derretir a cualquier hombre.
—¿Cómo fue encontrarse con Kylo Ren?
A Rey se le borró la sonrisa de la cara de inmediato.
—Desagradable —contestó mientras caminaba hacia el punto de reunión.
—Es un monstruo. Lo siento por la General Organa, pero es lo que es.
A Rey le molestó en cierta forma el comentario.
—Bueno… Él me descubrió cuando empecé a usar la Fuerza. Hasta ese momento no fue desagradable conmigo… —tuvo que reconocer.
Por muy incomoda que se sintiera con sus declaraciones de amor constantes, Kylo no fue descortés. Tan solo en una ocasión y fue porque no apareció en la cita que tenía con su álter ego, Matt.
Rey lo analizó bien entonces, dándose cuenta de su reacción: Matt/Kylo se sintió confuso al no verla. Luego se la encontró por el pasillo y ella misma le mintió al respecto, informándole de que estaba en los radares, cuando Kylo sabía que no era cierto porque la había estado esperando allí.
—¿Qué te sucede, Rey?
—No, nada. Vayamos…
—Entonces, te cruzaste con él… —Finn insistió en hablar del tema.
—En diversas ocasiones, sí.
—¿No te pudiste nerviosa de que te descubriera?
—Claro que sí. Por eso intenté ser natural con él.
—¿Natural?
—Sí. Interactuar de forma normal.
Finn silbó.
—Suerte has tenido de que no te intentase matar por eso.
—Pero ¿cómo te crees que trata al personal? ¿Piensas que va matándolos sin ton ni son? Incluso se enteró de que me hacían bromas pesadas y les puso firmes. Nunca más lo hicieron…
Porque a él también se las habían hecho, se dio cuenta. Luego pensó en el tipo que la acosó y que escuchó encontraron muerto.
Enrojeció al pensar que Kylo lo mató por ella. No supo si sentirse halagada o enfadarse más con él. Aunque no sintió su muerte, para qué negarlo. Desde ese momento, el personal femenino respiró tranquilo.
—Veo que no tenemos la misma visión de Kylo Ren.
—No quiero hablar más de él. ¿Vale?
—Está bien, perdona.
Llegaron a la base, encontrando al Halcón Milenario apostado cerca.
Han había vuelto por petición de Leia.
Rey se alegró muchísimo de que estuviera allí, con Chewbacca.
BB8 rodó hacia ella, pizpireto, y hablando a trompicones en binario. Poe Dameron fue al encuentro de Han Solo también, abrazándolo.
—¡Rey!
—¡Han! —Este la abrazó.
Rey enrojeció al pensar que era el padre de Kylo Ren, y que se había acostado con su hijo.
—¿Estás bien? —le preguntó el famoso contrabandista.
—Sí. Me alegro de veros.
—Hola, Han —Organa apareció, seria.
—Leia…
El encuentro fue una mezcla de tensión y añoranza por parte de ambos. El hombre no fue capaz de sostener su mirada mucho tiempo.
—¿Cómo estás?
—Bien, Han.
Chewbacca se acercó a Leia y la abrazó. Era él tan grande y ella tan pequeña, que casi podría haberla partido en dos.
A Leía se la vio contenta en esos instantes.
Rey pensó en Luke Skywalker y en dónde estaría. Solo R2D2 tenía aquella información, y llevaba años apagado por voluntad propia.
—¿Qué hay que hacer? —interrumpió Han.
—Te lo explicaremos dentro —le informó Leia.
Casi todos se dirigieron hacia el edifico base, pero Rey se quedó mirando el Halcón Milenario.
Luego observó la distancia prudencial entre Han y Leia.
Recordó entonces como "Matt" le contó sobre su infancia y adolescencia. Una cubierta de necesidades de todo tipo menos de las afectivas. Un padre que nunca estaba: Han Solo. Y una madre que pasaba tiempo fuera; Leia Organa.
Suspiró de pena.
—Ben… —musitó al viento. Aquel era su verdadero nombre. Ni Kylo Ren, ni Matt. Sino Ben Solo.
La joven se planteó si en Matt había algo de Ben, del verdadero hombre. Kylo Ren solo era una máscara, en todos los sentidos.
Porque su parte sensible existía. Su lado necesitado de cariño. Era capaz de amar, aunque fuera de la forma más extraña e incorrecta.
A Rey le dolió el estómago por lo mal que se sintió de pronto.
Echó de menos a Matt, o al menos esa parte del personaje que parecía sincero cuando estaba con ella. A conversar en la intimidad, sus besos, sus palabras.
¿Era entonces Ben Solo en aquellos momentos?
Necesitó entonces descubrirlo.
Y para ello supo que tendría que enfrentarse a Kylo Ren y vencerlo como fuese.
—¡Rey! —Finn la zarandeó.
—¿Qué? —le miró confundida.
—Te esperan.
—Ah, claro… —La joven se limpió el sudor de la frente y caminó.
De pronto tuvo un impulso desgarrador por volver a la StarKiller y buscar a Kylo.
No tenía tiempo que perder.
