11
Albania
Durante un tiempo permaneció alejada de los acontecimientos que giraban en torno a la vida de Harry y los demás. Incluso Sirius pareció percatarse del cambio en la joven Hermione, y se mantuvo al margen, ejerciendo de profesor, tarea que cada vez se le daba mejor.
Por un tiempo estuvo buscando a Voldemort. Creía que estaba por ahí, escondido, esperando el momento. Pero no era así. Barty Crouch estaba vivo, y en el periódico habían dado la noticia el año pasado de que su hijo había muerto en Azkaban. No, era imposible que Voldemort pudiese volver, porque no tenía seguidores que le ayudasen. Pettigrew había sido condenado al Beso del Dementor. Y él era el único que podía hacer algo.
Pero estaba intranquila. Sabía que la única manera de lograr resultados era encontrando al Señor Tenebroso... o lo que quedaba de él. Decidió pues ir al lugar donde sabía que se ocultó. Albania.
Se encontraba empacando algunos utensilios en su bolso al que le había aplicado un hechizo de extensión indetectable. Estaba terminando cuando Remus apareció.
—¿Vas a alguna parte?
Hermione se dio la vuelta y le miró. Se maldijo en su interior, pues confiaba en que nadie se diese cuenta de su partida hasta que fuese tarde.
—Si, así es.
—¿Y a dónde vas?
—Tengo que... buscar a alguien.
Remus se puso a su lado y la miró.
—¿Es sobre tu... futuro?
Hermione le miró, pero no dijo ni hizo nada. Su mirada bastó para asegurarlo.
—¿Puedo ir contigo? No tengo trabajo ni nada que hacer. Te vendría bien mi ayuda.
Hermione se iba a negar, pero se lo pensó. Remus era un mago muy fuerte, podría ayudarle, sobretodo si iban en busca de Voldemort.
—Está bien.
—¿A dónde vamos?
—A Albania.
Horas después se encontraban en un páramo yermo. Se habían desplazado con un traslador internacional. Los bosques albaneses se extendían ante ellos, pero como ya era tarde, decidieron ir a Tirana, la capital, y hospedarse allí.
Pasaron la noche en una taberna mágica, y al día siguiente desayunaban. Hermione estudiaba un mapa del bosque, mientras Remus echaba un vistazo a los clientes. La camarera se acercó a ellos. Gracias a un hechizo, ambos pudieron entender lo que decía.
—¿Van al bosque?
—Si —contestó Hermione sin alejar la mirada del mapa.
—Dicen que está maldito. Que una sombra ronda en su interior. Un espíritu maldito que atrapa a todo aquel que osa entrar en el bosque. Los animales huyen de allí.
—Eso son habladurías. Quizás sea algún hechicero corrompido que mora en su interior, pero no es nada que haya que temer.
Pero la gente de la taberna estaba atemorizada ante las palabras de la camarera.
—¿Y dónde puedo encontrar a ese... espíritu? —preguntó Hermione.
La camarero señaló un punto en el mapa.
—Aquí. Es ahí donde ha habido más desapariciones.
Tras terminar de desayunar, los dos fueron al bosque.
—¿No pensarás ir allí verdad?
—Bueno, sólo son habladuría ¿verdad? —contestó Hermione.
Entraron en el bosque, el cual a Hermione le recordó mucho al Bosque Prohibido. Su interior era oscuro, y juraría que los sonidos del día se habían apagado nada más entrar. Sólo oía el sonido de sus pisadas, rompiendo las ramas del suelo. Era un lugar perfecto para esconderse.
Caminaron durante lo que les pareció horas, hasta que oyeron algo.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó Remus mientras sacaba su varita, igual que Hermione.
—No lo sé —pero juraría haber visto volar una sombra.
Y así era. Hacia ellos volaba una sombra gris, como humo flotando entre los árboles. Los dos corrieron, pero con la confusión se separaron, y para cuando quiso darse cuenta, Hermione estaba sola, en medio de un claro. Por desgracia, la sombra también estaba. Pudo contemplar como algunas criaturas, sobretodo serpientes, la seguían.
Hermione le apuntó con su varita, pero este pudo desarmarla lanzándose sobre ella.
—No me das miedo, sé quién eres.
La sombra se rió. Podía hablar.
—¿En serio? Yo también sé quién eres tú. Eres esa chica, Granger. Te recuerdo del colegio, cuando poseí a Quirrell, pero ahora eres más mayor ¿Cómo es explica eso?
Hermione no contestó.
—He venido a destruirte.
La sombra se rió de nuevo.
—¿Destruirme? No puedes destruirme. Nadie puede. Ya me aseguré de ello ¿Por qué crees que estoy así? ¡Nadie puede vencerme!
Y se lanzó contra ella. Hermione pudo asegurar que vio su cara, la cara de Voldemort ante toda esa humareda. Esquivó a tiempo la sombra mientras esta se marchaba. Minutos después, se encontró con Remus. Una vez visto que no podían hacer nada, volvieron a Inglaterra mientras Hermione pensaba cómo podría cambiar las cosas.
Por suerte el quinto año había terminado, y no había señal de Voldemort o de su vuelta. Tendría que esperar más adelante.
Mil disculpas por haber dejado la historia parada. Espero que os haya gustado y procuraré actualizar más de seguido ;)
