+STAGE 011: NECESIDAD+
¿Alguna vez, sólo por casualidad, habías visto un par de pendejos sin modales? ¿O tal vez, un par de pendejos sin vergüenza?
Y sí, bueno... yo tampoco, por desgracia.
Llegó a ser irónica la manera en que nos tratamos, en que nuestro trato se desprendió de la violencia y se entregó idiotamente, a la influencia del afecto. Llegó a ser estúpido cómo casi ni tocamos el tema, cómo casi ni nos detuvimos a discutir el anterior asunto que, había quedado como tipo a la mitad y sin resolver.
Fue como si los dos hubieramos hecho de cuenta que no había pasado nada, que simplemente nos separamos por un rato o por un par de dudas que, ahora parecían estar mucho más que resueltas.
Fue como que los dos nos olvidamos de nuestra habitualidad, que pasabamos más tiempo peleando que intercambiando cosas, que pasabamos más rato deliberando quién tenía la culpa y quién podía lavarse las manos. Fue como que pasó a importarnos poco y nada, todo lo que había pasado y que hasta se había implantado en nuestras vidas, antes de llegar a vivir éste momento tan reconfortante. Ahora que tú y tus necios cuestionamientos me importaban un carajo, ahora que me daba exactamente igual tu opinión y las quejas que pudieras llegar a presentarme, en caso de que te enteraras por ahí. Ahora que yo no le tenía más miedo a los comentarios, a que se corriera la voz de que anduve metida en lugares que no debía y especialmente, que anduve obsesivamente metida con quien no debía. O sea, lo nuestro andaba bastante mal y casi a punto de romperse, como si estuvieramos siendo amenazados por fantasmas del pasado...
Entonces, ¿no estaba bien que yo me tomara un tiempito? ¿No estaba bien que yo me tomara un tiempito para pensar? ¿No estaba bien que yo me tomara un tiempo para pensar qué quería hacer contigo?
Habíamos pasado por tantas que hasta llegué a cuestionarme, si debíamos seguir intentandolo o quizá seguir aferrandonos a una relación que, hasta el momento no parecía ir a ningún lado. Porque me sentí tan perdida cuando volviste a casa que, sólo me limité a desesperarme por volvernos a encontrar y así entonces, le hice caso a tus demandantes necesidades.
Pero instantaneamente fue como que perdí el entusiasmo, fue como que no quise hacerle caso a tus ganas de estar conmigo y busqué insistentemente, algo que pudiera separarme de ti de la misma manera que antes.
Y ESE ALGO, FUE ÉL.
Usé mi "romance" con él para irritarte, para poder sacarte de quicio y por ende, para que tú me mandaras a la mierda.
Usé cosas que te tenían bien pero bien loco, para que tú solito arruinaras nuestra relación y para que te aseguraras, que en el fondo nunca nos quisimos tanto.
Que habíamos tenido una época en que no supimos que hacer, en que no supimos arriesgarnos y hasta apostar, a que podíamos darnos un poco de amor.
Y tal vez esperamos tanto pero tanto, tal vez estuvimos dudando y deliberando tanto tiempo, que a mí se me terminó por pasar el dichoso "amor".
Decidí buscar en otro lado lo que no conseguía contigo, busqué y hasta encontré en otro lado a un tipo que, sí supo cómo contenerme y cómo enloquecerme.
Me desprendí de ti para sentir algo diferente, para experimentar lo que tú te negabas a darme y por ende, aprender a vivir sin tus constantes negativas.
Me desprendí de ti para ver qué estaba saliendo mal, si realmente era mi culpa que no sintieras nada por mí y especialmente, que no te sintieras ni un poco atraído por mí.
Entonces terminé por descubrir que eras culpable de todo, de que yo estuviera pasando por un período espantoso en el que, mi histeria y mi paranoia estaban devorandose mi conciencia. Que yo solamente había sido víctima de tus amargas preferencias, que había estado atrapada en el mismo lugar con un tipo que, todo le daba igual y cada cosa que tuviera que ver conmigo. Un tipo que siempre se negó a dejarme ir, que hizo lo imposible para mantenerme en su jaula y por ende, para que nadie me sacara de sus redes. Pero al final terminó por salirte mal, perdiste el partido casi sin darte cuenta y recibiste tu merecido antes de lo previsto, para que por fin aprendieras a ser un buen perdedor.
Obvio que todavía nadie lo había declarado a él "el ganador", pero... por como venía la cosa, no le faltaba mucho, la verdad.
Tal vez fue la manera en que me trató, cómo me tomo de las manos y me llevó hasta a un árbol, lo que casi le garantizó la victoria indiscutiblemente. Tal vez fue la manera en que me miró, cómo clavó esos ojos de asesino en mí y registró hasta el punto de almacenar, cada uno de mis detalles faciales. Tal vez fue la manera en que me buscó, cómo se acercó a mis labios lentamente y profanó de mi boca, nuestro primer beso con gusto a amor. Un amor que casi pero casi parecía mentira, un amor que había salido de la nada y que prácticamente, seguía estancado en el mismo lugar. Un amor que había estado al pendiente de dos corazones que, se habían negado y hasta rehusado a aceptar un sentimiento que, ahora se desbordaba como la sangre en nuestras venas. Que instantaneamente empezó a correr asfixiantemente, que irónicamente se comparó con nuestras bocas deseosas, que insistieron en unirnos bien pero bien profundo.
Cosa a la que dificilmente pudimos resistirnos, como si en realidad no pudieramos mantenernos juntos y bien cerca, sin tener que llegar al extremo de involucrarnos sexualmente.
Porque, por más feo o quizá depravado que te sonase, querido...
NOSOTROS, NO PODÍAMOS RESISTIRNOS.
Así entonces sus manos se pegaron a mi cuerpo, primero tocó mi rostro para quererme un poquito más y después, sólo le hizo caso a su instinto animal. Después se inclinó hacia su lado encantadoramente salvaje, por el que yo me volvía extremadamente loca y por ende, el mismo que adoraba por sobre todas las cosas. Él me buscó tan tentadoramente y así me encontró, cuando bajó las manos por cada rincón de mi estrecha figura y especialmente, se concentró en concentir un poco a mis delgadas piernas. Pasó las caricias repitadamente por cada centímetro de mi piel, como si intentara mostrarse un poco más cortés y un poco más interesado, en quererme como era debido y también como yo se lo había pedido. Pero igual no mostró por un buen rato ningún interés, en alcanzar a tocar mis lugares más íntimos y en volver a experimentar, que se sentía tenerme prácticamente como "su esclava". Y tal vez fue eso lo que me aburrió, tal vez fue ésa manera tan repentina de interesarse sanamente en mí y de querer conocerme fuera de lo sexual, lo que casi pero casi me puso los pelos de punta. Por primera vez sentí que lo necesitaba de vuelta, con ésa forma de hacerme saltear éste momento de sensibilidad y por ende, el mismo momento donde intercambiabamos un poco de cariño. Por primera vez fui yo la que lo impulsó a pasar a "segunda base", cuando me desprendí de sus sedientos labios y comenzé a desprender mi camisa, sólo para llegar a estimularlo un poco. Fue como si me hubiera vuelto inteligente de un momento a otro, cuando usé algo tan básico pero también esencial para atraer la atención de un hombre que, casi se quedó pálido cuando volvió a encontrarse frente ésta mujer orgullosa de su desnudez.
-Black Star...-lo nombré, casi sin voz-¿Puedo pedirte algo?-
-¿Hmm?-me atendió, medio tildado-¿Qué pasa?-
-Quiereme, ¿sí?-pedí, como una idiota-No importa si sólo es un poquito...-casi, me conformé-Sólo quiereme...-
-E-Está bien-aceptó, no muy convencido-Pero, ¿estás segura que quieres que te quiera así?-e hizo referencia, a mi estado
-No somos románticos, ¿recuerdas?-usé, con una sonrisa, sus mismas palabras-Tú y yo, sólo podemos querernos así...-
-Claro-coincidió, por primera vez, conmigo-Después de todo, el sexo también es una forma de amar-
Podrías haber dicho que éramos unos idiotas, que parecíamos un par de estúpidos o tal vez, que nos pasabamos de imbéciles...
Pero fue como que buscamos una manera de acercarnos un poco más, de llegar a conocernos mejor y de poder darnos la oportunidad, que nunca antes se nos había presentado. Por eso yo desprendí sus pantalones, para que nosotros volvieramos a estar unidos de la única manera que podíamos y por ende, la única manera que dejaba al descubierto éste sentimiento confuso. Para que él volviera a tomarme sin pedir permiso, para que yo volviera a prenderme de sus caderas y aferrarme a su espalda, como si en realidad me hiciera mal tener que estar con él. Así entonces tuvimos la misma conexión de antes, él entró sin apurarse demasiado y esperó paciente a que yo le diera una respuesta, que expresé clavando las uñas dolorosamente en su piel morena. Instantaneamente empezó a moverse despacio y suave, tratandome con ternura y con un poco más de cariño, tratandome como a una mujer que necesitaba que le dieran un poco de amor que él me consedió casi involuntariamente, cuando sólo le hizo caso y hasta obedeció a cada uno de mis quejidos, al par de lágrimas que brotaron de mis ojos y al titubeo de mis labios insensatos. Un amor que me respetó hasta el último momento, hasta que él respetó cada uno de mis tiempos y hasta que yo lo dejé quedarse, estancado en "primera base".
Un amor que nos unió mucho más profundo y bastante similar a la otra vez, cuando él cambió la velocidad sin dejar de respetarme y me pidió inconsientemente, el permiso para poder invadirme por completo. Apenas se lo consedí, pasamos los dos a una etapa del encuentro en que nuestros cuerpos hablaron por si solos y se concentraron únicamente, en el intercambio asfixiante de un poco de piel. Piel que sudó y hasta derramó junto con nosotros, en un encuentro que propagó el incendio en nuestros corazones y que hizo mucho más fuerte, ése par de deseos inconclusos que nos ataron a depender únicamente de ésta necesidad.
