"Fuego"
Los rayos del sol descubrieron a dos amantes que se encontraban enlazados entre un mar de sábanas blancas, el mecer del viento revolvía las flores liberando el sutil olor en el ambiente, unos ojos esmeraldas pestañearon soñolientos, lentamente se sentó para admirar a la imponente figura que dormía a su lado. En su rostro había un semblante de paz, su corazón latió con fuerza al descubrir que él la llamaba entre sueños, pasó una de sus manos por su rostro, regalando una suave caricia que lo hizo suspirar. Cerro sus ojos para pasar sus manos por su cuello tratando de eliminar una leve molestia, pero recordó que Sesshoumaru la había marcado; suspiro y trato de levantarse, pero unos brazos la tumbaron de nuevo a que se acostara. Anoche, los dos se dejaron llevar por toda la pasión y ese amor que no creían tenerse por sí mismos, y que en alguna otra ocasión, ella trato por evadir y resistirse ante cualquier señalamiento de éstos. Los hermosos ojos ámbar la miraron con ternura, mientras que ella se dejaba envolver de nuevo en su calor, sus garras delineaban sutilmente el rostro de su hembra.
Se había sentido el ser más afortunado y sobretodo feliz al haber recuperado lo que necesitaba y su terco orgullo no estaba dispuesto a ceder. Recordó las sabias palabras de su padre, al fin tenía alguien a quien proteger y por quien luchar. Tan solo recordar el cómo fue que su niña pequeña se convirtió en una verdadera belleza, producía que su sangre se calentara, anoche por fin pudo ver a Rin en su verdadera naturaleza: Dulce, hermosa, apasionada, y sobre todo, MUJER. No había nada que hiciera juego con su manera de ser, el calor y aroma que desprendía su cuerpo lo enloquecía a tal grado de aturdirlo. La sentó en su regazo, logrando que le diera la espalda, separo su cabello hacia un lado y comenzó a repartir delicados besos en toda la extensión de su nuca, dando paso a que Rin se dejara llevar por la placentera sensación.
-Eres un demonio muy travieso ¿Lo sabías?-
-¿En serio? Porque tu anoche no pensabas lo mismo…- Sonrió al ver el rostro teñido de su mujer en rojo.
-Pero gracias a eso, logre sorprenderte amor.- bromeó tratando de sonar orgullosa.
-Y vaya que lo hiciste.- con la punta de sus garras, giro delicadamente el rostro de Rin, logrando que lo viera por encima del hombro.
-¿Eres feliz?-
-Más que nunca, he de confesar que desde que cumpliste los 17 años en adelante no podía dejar de mirarte, al principio me frustraba, porque tenía… miedo, de que tu no sintieras lo mismo que yo y obligarte a ser mi mujer, tu olor es excitante, y tu cuerpo… me encantas.- Sintió que su corazón dio un vuelco ante las palabras de su pareja.
-Sesshoumaru…-
Se miraron por un largo tiempo antes de darse un cálido beso, el cual comenzó a tornarse un poco más apasionado y demandante, rompieron el beso para tomar unas túnicas que les habían dejado para cubrir su desnudez y se aceraron hacia las bandejas para desayunar tranquilamente. Al terminar, no pudieron contener las ganas de meterse al agua del hermoso claro, jugaron por un par de minutos, continuaron llenándose de besos y caricias para entregarse de nuevo al amor ante los refulgentes rayos del sol.
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En el palacio persa, Kagome caminaba de lado a lado en su habitación, pues en la boda de su hermana, Kouga y Miroku empezaron a soltar un gran secreto que permanecía oculto dentro del corazón de Inuyasha, era obvio que ellos dos se habían dejado seducir por el alcohol, pero algo dentro su alma le decía que podía ser verdad. Cerró los ojos tratando de desaparecer toda la conversación, pero le fue imposible ya que la azoto de tal manera que creyó haberla revivido al instante.
FLASH-BACK
Entre bailarinas y grandes jarras llenas de vino, Kouga y Miroku brindaban y aplaudían ante tal espectáculo, se abrazaron como hermanos mientras dejaban que el líquido se escurriera de las comisuras de sus labios. Ajenos ante la presencia de Sango y Kagome, empezaron a hablar.
-¿Y dónde está el inepto de la bestia?-
-Pues… dijo que vendría con nosotros. Pero creo que se rezago a buscar un obsequio digno de Kagome.-
-Bestia inútil… si yo hubiese sido él, no habría dejado que Kagome me dejara… primero dejaba que mi enemigo me matara antes de verla partir.-
-Pues se dedico día y noche a buscarla. Y caminando sobre la aldea, una niña se le acerco avisándole que Kagome se había alejado de aquí. Deberías haberle visto la cara a ese hanyou orgulloso.-
-¿Se puso a llorar?- bromeo el demonio lobo.
-Pues… la anciana Kaede lo regaño, cuando estaba a punto de decirle que se parecía a, bueno tu sabes, Inuyasha rugió alejándose de ahí gritando que la princesa era mejor que la sacerdotisa. La quijada de Kaede se tenso y sin más entro a la cabaña. Se fue junto con Sesshoumaru al enterarse de que Rin también había huido del palacio, no descansó, una de mis hijas lo encontró sentado entre las ramas de la copa de un roble y su semblante reflejaba una enorme tristeza y dolor. Pero eso le pasó por amargado y orgulloso.-
-¿Qué fue lo que sucedió cuando ellas regresaron?-
-Nadie tuvo la suerte de verlo totalmente vulnerable, destazo demasiados arboles por el gran tormento de culpabilidad que cargaba sobre sus hombros. Kouga, ¿Te acuerdas cuando Kikyou murió?- el aludido asintió- No sé si la Señorita Kagome te lo habrá comentado, pero Inuyasha le echo la culpa de la muerte de esa mujer. Cuando se entero que ella dejo a su propia familia por quedarse con él, y más cuando se entero de que ella estaba enamorada, su mundo se vino abajo, había tomado la libertad de mandarle a retratar muchas pinturas y sobre todo mando a que le hicieran varios kimonos, pues él estaba seguro de que ella volvería a su lado, y seria para siempre.
Recordare muy bien ese día en el que me dijo que la amaba más que a su propia vida…-
-Espero que la bestia la sepa hacerla feliz, pues de no ser así, te prometo que le partiré todos los huesos antes de que puedan regenerarse.-
Continuaron bebiendo a grandes cantidades ese líquido oscuro, dejando a una princesa con el pulso demasiado acelerado. Su completo estado de ebriedad les hizo soltar más de lo debido, antes de que pudiera sonrojarse más de la cuenta, choco con unos ojos color topacio la recorrían descaradamente, haciendo que volteara repentinamente hacia su mejor amiga.
END-FLASHBACK
Los gritos de alegría por parte de unas gemelas muy coquetas la sacaron de sus pensamientos, rápidamente fue a arreglarse, al mirar de nuevo por la ventana, un hanyou caminaba pacíficamente hacia la entrada al lado de su padre, notó algo diferente en su rostro. Yaiza la apresuro, y bajaron a recibirlos en compañía de su padre. Nassau y los otros sacerdotes observaban detenidamente al príncipe, especulando que ansiaba con todas sus fuerzas de ver a la princesa, Kagome apareció y le dio un fuerte abrazo, tardaron en soltarse hasta que las intrépidas gemelitas les hacían burla, dejándolos totalmente sonrojados. Pensando que iban a pasar una agradable mañana, uno de los sirvientes se le acerco al Rey con un papiro, al terminar de leerlo, suspiro desganado.
-¿Qué sucede Padre?-
-En realidad no quieres saberlo hija.-
-¿Tiene que ver con la Realeza de Asiria?-
-Si, tienen mucha curiosidad respecto a las nuevas tierras en donde nos hemos establecido. Mi medio hermano Salim me ha informado que hay muchas guerrillas en la frontera de Persia y Macedonia-
-¿En verdad?- el asombro de Kagome era bastante.
-Sí, y su hija vendrá a vivir con nosotros por un tiempo.- su semblante era de consternación.
-Perdón por lo que diré Padre, pero, la princesa de Asiria ha tenido muchos altercados con mi hermana y no quiero que ella interfiera en su vida, ya sabes cómo es.-
-Pues no creo que suceda, Rin y Sesshoumaru tendrán su palacio dentro de unos días.- soltó Inuyasha con familiaridad.
-Estas en lo correcto Príncipe, pero cuando la conozca, vera de lo que he hablado.-
Kagome acaricio el muslo del medio demonio por debajo de una sabana, al sentir el roce de sus dedos, el solo disimulo mientras posaba sus labios en la gran copa de vino. Sus ojos topacio la miraban desconcertado y en el rostro ella había una sonrisa de burla, mientras los demás seguían disfrutando del desayuno, él se retiro para pensar cómo iba a castigar la "insolencia" de la Princesa.
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Yaiza corrió presurosamente hacia el Rey para avisarle que su hija y el Príncipe Sesshoumaru habían regresado. Los recibieron entre grandes muestras de cariño, mientras se sentaban junto a ellos, pudieron observar el tenue moretón en el cuello de la mujer. Nassau se le acerco a Kaliff para explicarle el porqué. En una tarde agradable, las hermanas se fueron a conversar dejando a los hombres en una conversación de guerra. Emocionada, Kagome empezó a preguntarle muchas cosas en cuanto a su noche de bodas, su hermana le contestaba entre carcajadas y una que otra sonrisita nerviosa.
-¡Hay Rin! Estoy muy feliz por ti… y se nota que ese orgulloso youkai esta perdidamente enamorado de ti. Pero, antes de que me contestes, necesito contarte algo de lo que mi padre acaba de anunciar.-
-¿Sucedió algo malo?-
-Pues… la hija del Rey Salim va a venir a vivir por un tiempo en el Castillo.- La reacción de la Princesa fue de horror.
-¿¡QUE!-
-Hermanita, no podemos hacer nada al respecto, además es parte de su familia.-
-Pues… espero que esta cómoda… pero no le asignen mis aposentos, es lo único que les pido.-
Y entre risas y bromas, se perdieron en una larga charla.
Por la noche, Sesshoumaru y Rin estaban dando un paseo por los alrededores del Palacio Persa, mientras disfrutaban de una tranquila noche, Inutaisho y Kaliff los llevaron a mostrarles el regalo que les tenían a ambos. Rin se quedo estupefacta al divisar un enorme palacio en colores claros, las esquinas del finísimo tejado estaba bañado en oro, resaltando la bella estructura. Todas las diferentes alas del castillo eran bastante amplias y fácil podían caber más de cincuenta personas, un enorme jardín sobresalía al frente del ala Este, fijándose en que bien podía tener un gran parecido con un lugar muy especial, una hermosa fuente también adornaba el centro del lugar y no lo dudo ni un instante, era la réplica exacta del claro, pero con la simple diferencia de que era una simple decoración. Ambas culturas estaban mezcladas como símbolo de que ése palacio era de Sesshoumaru, quien además de adquirir las Tierras del Oeste, tenía ya una gran importancia en el circulo Persa. En el centro de la fachada, una gran Luna Menguante plateada resaltaba en todo su esplendor, al igual que estaba plasmada en la entrada principal de los portones de madera, el brazo del demonio rodeo su cintura mientras continuaban admirando el lugar. Los dos reyes explicaron que aun no terminaban de acondicionarla, pero que terminarían dentro de dos días.
Agradecieron ante el impresionante regalo y envueltos por la brisa nocturna, Sesshoumaru levitó hacia el Palacio de su padre, metiéndose a sus aposentos junto con su mujer. Era una noche especial y llena de amor, ella no dejaba de admirar el color de sus ojos, pues su penetrante y hermosa mirada la quemaban de tal manera que la quemaban como si de flamas amarillas se trataran y pensaba muchas cosas "indebidas". Abrió las vestiduras del futon y se acostaron lo más cerca que sus cuerpos les permitieron. Envueltos en un gran beso, las traviesas manos de Sesshoumaru desamarraron el nudo de la fina yukata que cubría a Rin, quien tomo una de sus manos para que acariciara uno de sus muslos, mientras ella se dedicaba a mordisquear el labio inferior de su pareja, el demonio tocaba sensualmente su espalda, recorriéndola con la garra del dedo índice.
-Sesshoumaru… tal vez y ya lo has escuchado demasiado pero, te amo con todo mi corazón.- susurro sobre sus labios, mientras él le daba un delicado beso.
-Y yo con toda mi alma hermosa.- una sonrisa se dibujo en el rostro de ella.
-Sessh… ¿en verdad me quieres?- él pudo notar el nerviosismo en todo su cuerpo, la separo un poco y cautelosamente pregunto.
-¿Qué sucede Rin?-
Ella se levanto, caminando hacia el gran ventanal que había en la habitación, sus ojos se perdieron en la claridad de la Luna, mientras que él observaba detenidamente todo movimiento suyo.
-Una de las princesas del Reino vecino vendrá a quedarse con mi padre por un tiempo, al parecer hay problemas y le pidieron a mi padre protegerla…- ella volteo a verlo, quien le abrió los brazos para sentarla en su regazo que desde su partida no podía disfrutar, la princesa escondió su rostro en el cuello de Sesshoumaru, acomodándola de una manera en donde el pudiese abrazar su estrecha cintura.
-¿Tienes miedo de que me interese en la fulana esa?-la hermosa risa de él retumbo en sus oídos, tranquilizándola un poco.- yo solamente tengo ojos para ti, eres mi vida.-
"-Eso espero-"pensó.
Se despidieron tiernamente con un beso y durmieron abrazados. El caos apenas estaba por comenzar.
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2 semanas después…..
La infinita cantidad de muebles y objetos para adornar el castillo de la Luna Menguante, los sirvientes y compañía mantenían todo en orden antes de que sus dueños llegaran a habitarla. Los jardineros y personal de los exteriores mantenían con estricta disciplina todas las órdenes establecidas, unos retoques más en cada salón y quedaría perfecto. Rin se encontraba muy sonriente platicando con las gemelitas de Sango, se retiraron al ver a su esposo acercarse hacia ella y plantarle un beso que la dejo sin respiración, se volteo para mirarlo y los sentidos finamente agudizados del Príncipe notaron que su exquisito aroma se estaba volviendo un poco más fuerte, iban a darse un delicado beso, pero una criada youkai corrió hacia ellos interrumpiéndolos, ésta se disculpo y aviso que el Rey Persa deseaba su presencia ante la llegada de la Princesa de Asiria, regreso a sus deberes dejando a la pareja sola.
-Tranquila amor, todo saldrá bien.-
-Eso espero, pero mientras la princesa hace acto de presencia ¿Quieres ir a conocer nuestro nuevo hogar?-
-…Suena bastante tentador…- dijo fingiendo estar pensativo. –Pero yo tengo un lugar en especial que quisiera conocer.- Ella solo estallo en risas rodeándole el cuello para darle un beso.
Se retiraron hacia los jardines, Inutaisho y Kazumi los observaban con una gran sonrisa en la cara, el General no veía la hora en la cual su castillo estuviera repleto de pequeños guerreritos y hermosas princesitas. La anciana demonio empezó a arreglar las cosas de Rin y Sesshoumaru.
Cerró la puerta corrediza de su habitación, al darse la vuelta, un sentimiento extraño se estancó en su pecho. Una presencia bastante pesada estaba acercándose, rogó a Kami-sama de que no pasara nada. Sin contar que un huracán estaba a punto de desatarse.
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Dástan y Jamil estaban conversando con Kagome, tenían que partir hacia Arabia, ya que su país los necesitaban, se dieron un gran abrazo, hasta que Dástan se le acerco y le entrego un cofre pequeño en sus manos.
-Esto es para Rin, por favor, quisiera que se lo entregaras.-
-De acuerdo, no te preocupes.- no pudo evitar reprimir lagrimas de tristeza, ya que tenía miedo de que él o Jamil pudiesen salir heridos.
-Las quiero y cuídense por favor.-
Los vio subir en los barcos y zarparon, se fue presurosa hacia el castillo Persa y se topo con Inuyasha. Recordó lo que había pasado en la mañana y un color rojo tiño sus mejillas de rojo, pero este se intensifico aun mas al sentirse acorralada por él, su respiración comenzó a volverse aun más rápida, pues sintió como redujo el espacio que quedaba entre su cuerpo y tomándola fieramente de la cintura, apreso los labios de Kagome entre los suyos, mientras ella le respondió de una manera atrevida y furtiva. Sus delicadas manos se sujetaron de los hombros del hanyou, se sorprendió muchísimo al ver cómo la mujer le correspondió, lentamente se separaron con la respiración muy agitada, sus ojos cafés estaban dilatados, sintió varios escalofríos recorrerla toda y en la cara de Inuyasha había una sonrisa sincera.
-¿Qué estabas haciendo, Inuyasha?-
-¿Es que acaso no conoces lo que es un beso? Porque si quieres… puedo enseñarte lo que es.-
-Eres un atrevido ¿Te lo comente alguna vez?-
-No, pero debías pagar muy caro por tu insolencia.- Ella se rió al recordar lo de esta mañana.
-Así que se trataba de eso… pues si de eso se trata, espero hacer de verdad muchas cosas para que me sigas besando de esa manera.- Inuyasha solamente sonrió.
Su suave aroma a vainilla y flor de loto habían cautivado sus sentidos, y comprendió esa vez que vio a su hermano aspirar el aire en los campos de flores, la tomo de la mano y la acompaño a su hogar. Todos corrieron a arreglarse y a ponerse presentables ante la desconocida.
Las puertas del hogar de Kaliff se abrieron de par en par para recibir a una mujer de cabello castaño ondulado, ojos color azul resaltados por una gruesa línea negra sobre sus parpados y de labios exageradamente rojos, sus vestimentas eran de cierto modo vulgar, pues el sujetador y la falda se encontraban peligrosamente ceñidos hacia sus curvas, resaltándolas de una manera exagerada. Todos la reverenciaron y ella no se inmuto en agradecerlo, abrazo a su tío con mucho cariño y la condujeron a sus aposentos. La mujer inspeccionaba con cierta indiferencia la habitación asignada.
-Espero que tu estancia aquí sea de tu agrado Savannah…-
-Gracias tío, es de cierto modo acogedor… ¿Por qué no me muestras los alrededores? De seguro este lugar ha de tener algo interesante.-
Algo ofuscado por la actitud de su sobrina, salió y mostro todas y cada una de las habitaciones, también se tomo la molestia de mostrarle el exterior del palacio, Savannah aun no salía de su asombro. Rin y Sesshoumaru ya habían llegado al palacio persa y estaban caminando entre las flores, se encontraron y el rey disculpo educadamente.
-Lo siento, fui un desconsiderado pero ella es mi hija Rin.- la ojiazul volteo a verla con gesto burlón y ninguna de las dos se reverencio.
-Veo que has mejorado… ¿Qué has estado haciendo?-
-Es un placer volverte a ver Savannah…- contesto Rin irónicamente. Kaliff suspiro, Savannah se quedo estupefacta al ver a esa imponente figura que expelía masculinidad.
-Y él es el Príncipe Sesshoumaru.- Una sonrisa felina se poso sobre los labios de la "invitada", ante eso, Rin contuvo la respiración tratando de no explotar e irse encima de esa… mujer.
-No pensé que tuvieses mas visitas aquí, tío.- Una mirada coqueta fue brindada al peli plateado, quien se quedo estupefacto, la reacción de su mujer lo había confundido, pero lo que nunca se espero fue que Savannah ignorara por completo a Rin mientras se aproximaba a su cuerpo, las facciones de Sesshoumaru se crisparon ante el atrevimiento de la princesa Asiria. Savannah estaba realmente cautivada de ese ser, un tirón por parte del Rey hizo que mantuviera una distancia prudente.
-No es una visita sobrina mía, él es dueño de estas tierras y esposo de Rin.- La sorpresa impacto de golpe en Savannah. Con altivez, se dirigió al príncipe, y tocando provocativamente sus labios, hizo contacto con esas gemas amarillas.
-Seria un verdadero placer estar desposada con un hombre maravilloso… si busca a una segunda esposa estoy aquí para servirle, mi Señor.-
-Por suerte ella es la única que llena todas mis expectativas, aunque gracias por la oferta.- Rin sonrió a sus anchas al escuchar lo que él había dicho.
La Asiria se sintió ofendida y se retiro junto con su tío. Después de terminar de mostrarle el castillo, la nueva habitante se fue a dar un baño, se arreglo como era costumbre y de mala gana, le pidió a una criada acercase. Pregunto todo acerca de Sesshoumaru, al obtener por fin algunas respuestas y todas a su favor, decidió salir a los jardines. Dispuesta a hacer conversación con el hermoso príncipe, unas risas la distrajeron y más grande se hizo su enojo al ver a éste llenando de besos el cuello de Rin. Bufó exasperada y continuo caminando, pero sus ojos también divisaron a Kagome que iba agarrada de la mano a un humano con orejas de perro, aunque el cuerpo del propietario de la Luna estaba muy bien para su pervertida mente, el de ese sujeto tampoco se quedaba muy atrás. Avanzo a saludar a la princesa, Inuyasha pudo percibir la tensión de su futura mujer, pero también un escrutinio por parte de la desconocida.
-¡Perdón! Soy una maleducada, Príncipe Inuyasha, ella es Savannah, es la hija de un mandatario importante en Asiria.-
-Que gusto conocerla.- atinó a decir el hanyou mientras le ofrecía cordialmente una mano, al tomar su mano, Savannah acaricio sugestivamente el dorso, incomodándolo un poco.
-El gusto es todo mío, ¿También eres Príncipe de este maravilloso lugar?-
-Así es, junto a mi hermano cuidamos estas tierras como nuestro padre lo indico.-
-Ya veo… seria un entero placer que me acompañara a dar un paseo por los alrededores de la zona, ¿Le interesa?- Kagome estaba hiperventilando del coraje al ver como ese estúpido estaba por caer ante la "telaraña" de esa mujer.
-Podría ser en otro momento, saldré a dar un paseo con la Princesa Kagome y sería muy descortés de mi parte no cumplir con mi palabra.-
-¡Vaya! dos rechazos en un día, espero que en verdad sepa cumplir con su palabra, ya que deseo llevarme una buena impresión de usted.- dijo mientras guiñaba un ojo, Inuyasha tragó espeso.
-Y así va a ser.-
Moviendo provocativamente las caderas en su caminar, se dio media vuelta y doblo hacia un pasillo, dejándolo realmente estupefacto, tardo en volver en sí para toparse con la figura realmente molesta de Kagome. Quiso tomar una de sus manos, pero fue apartado bruscamente.
Adivinando su molestia, se acerco con cautela antes de sentir un golpe por parte de ella.
-Solo traté de ser amable, no es algo por lo que debas enfadarte.-
-No estoy enfadada por eso… no puedo creer que en verdad te hayas tomado la molestia de acompañar a esa pesada.-
-¿Tanto te incomoda su estadía aquí?-
-¡Por supuesto! ¿Qué no viste como te estaba mirando? Oh, pero claro que no, estabas tan entretenido viendo su sugerente escote para darte cuenta…- farfulló.
-¿¡Como puedes ponerte de esa manera si sabes que yo te quiero a ti!- dijo exasperado.
-¡Pues cuando se fue por donde vino te quedaste estupefacto al ver su caminar!- chilló
-Ya no quiero seguir hablando de esa ya que no lo vale, solo nos vamos a enojar.-
-Yo ya estoy enojada.-
-Pues ahora veras como te voy a quitar ese enojo, ven acá.-
Sin poder replicar, sus labios fueron atrapados por un apasionado beso, caminaron hacia una habitación vacía, perdiéndose dentro de ésta. Ninguno de ellos dos se dejo ver dentro de un largo tiempo.
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Una gran Luna estaba en lo alto del cielo acompañado de un hermoso manto lleno de estrellas, iluminaban cada extensión de todo el lugar, pero los rayos lunares impactaban sobre la gran placa de Luna menguante. Los sirvientes comenzaron a alumbrar los jardines con antorchas y lámparas de vidrio quebrado, en el ambiente se podía percibir el olor del incienso quemado. En los aposentos reales, Sesshoumaru estaba disfrutando de las caricias que le daba su mujer, admirar su cuerpo parcialmente desnudo era un deleite, ya que traía puesto una túnica delgada de lino transparentando toda su anatomía, su sangre fluía con exagerada rapidez ante tanta belleza acumulada, nunca iba a deshacerse de la imagen de ella cuando estaba tomando un baño, deseaba sentirla, necesitaba hacerle el amor, su aroma lo estaba aniquilando, en cierto modo se había intensificado y eso lo dejo completamente deseoso, mientras se colocaba encima de Rin, sus manos acariciaron los muslos internos sin olvidarse de atender también a sus pechos, ella gemía con fuerza al momento que también acariciaba la espalda baja y glúteos de su demonio, ésta acción había erguido aun más la imponente erección, desesperados, se ayudaron mutuamente para subir la falda de la túnica y lentamente él se hundió dentro de ella. Rin ahogo un gemido y comenzaron a moverse acompasadamente, la cálida estreches de la princesa envolvió su miembro sintiéndose en la gloria, entreabrió un poco sus ojos para observar los gestos de Rin, realmente lo estaba disfrutando, con su garra índice, reventó las amarraduras de las mangas y sus pechos quedaron al descubierto. El obligó a que le diera la espalda para volver a entrar en ella, sus suaves gemidos eran música para su agudísimo oído, y se volvieron más intensos cuando sus dos manos estrujaban los senos con cuidado de no lastimarla con sus garras, ella se dejaba hacer sin desatender las caricias que le eran otorgadas, mordiendo sensualmente su labio inferior, sin imaginarse que esos gestos y suaves quejidos que daba encendían el libido de Sesshoumaru, las masculinas manos sujetaron las caderas de Rin con algo de fuerza, abrumada por la sensación, atrajo el rostro del youkai con una de sus manos para darle un beso con pasión y vehemencia. Un cosquilleo intenso se estanco en su vientre anunciándole que estaba a punto de acabar, después de un corto tiempo, Rin gimió fuertemente al momento que la increíble sensación llamada orgasmo relajo todo su cuerpo, Sesshoumaru rugió aun mas fuerte al sentir cómo las paredes de su cavidad apretaban su miembro, desbordándose unos minutos después que ella. Con la respiración demasiado entre cortada, se separaron para acostarse abrazados, disfrutando del calor mutuo. El aire que entraba por los enormes ventanales les revolvía los cabellos y refrescaba toda la habitación.
-¿Entonces te gustó nuestra habitación?-
-Si… hay una cama demasiado cómoda para hacerte el amor como a mí me gusta, está todo perfecto.-Ella solamente comenzó a reírse por sus ocurrencias.
-Te amo…- Rin paso su mano con cuidado por su mejilla, sintiéndola tibia y suave.
-Y yo más a ti.- su corazón se hincho feliz al escuchar sus palabras. En verdad lo amaba tal y como era, pero esta faceta le encantaba.
Se dejo vencer por el sueño entre los brazos de su amante, Sesshoumaru sonrió y le dio un beso en la frente antes de acostarse, en la habitación se encontraba la paz y solo se escuchaba la acompasada respiración de Rin. Lentamente, se dejo envolver por el sueño mientras la tranquilidad reinaba sobre el palacio de la Luna Menguante.
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En el palacio Persa.
Una voluptuosa mujer se paseaba por su habitación, los hombres de cabello plateado habían despertado el deseo que en Asiria no había sentido antes de su llegada. Se sentía totalmente acalorada al pensar en el de orejas de perro, se imagino cómo sería ser acariciada por Inuyasha, pero quien le había robado el aliento fue Sesshoumaru, sin duda alguna Rin había sido una afortunada al casarse con él, y eso le revolvió por completo las viseras. Llamaron a su puerta, ella indico que pasaran. Un soldado extremadamente guapo y varonil comenzó a besar el cuello de Savannah lujuriosamente, mientras sonreía con coquetería, al momento en el que el soldado empezó a manosear sus partes íntimas, miro hacia la flama de las velas, que tenían un color amarillo ante el reflejo de la noche.
"-Ese color ambarino de sus ojos me erizo por completo la piel como nunca pensé que algún hombre haría, yo se que ellos tienen algo en especial. Inuyasha aprenderá a tocar a una mujer verdadera… pero el propietario de la luna, me dejo completamente extasiada….
Muy pronto estarás entre mis brazos… Sesshoumaru… muy pronto…-"
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Antes que nada quiero agradecerles mucho su paciente espera! Creanme que estuve sufriendo interminablemente porque mis tareas no me dejaban echar volar mi imaginacioon! T_TT sufri como no tienen una ideaa! Pues el capitulo de hoy lo llame FUEGO porque me parecio algo logico, ya que nuestro BOMBONSOTEEE anda bien qerendon cn nuestra pequeña ENEMIGA Rin hahahah ok no :D le tengo envidia de la buenaa!
Un saludote enorme aaaaa :
KaitouLucifer: AMIGAAA MIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! GRACIAS POR TU APOYO! TE MEGA QUIERO! ESPERO QUE TE GUSTE EL CHAPTER DE HOY! TE QUIERO UN BUEEEN! GRACIAS TODO TE LO DEBO A TI.
Megara-1307: Espero qe te guste este chapteer! saludoos.
sakuraflower94: Gracias por tu apoyo y espero que tambien te gustee!
tserena tsukino chiba: Estoy preparando el momento en dondee ellos se entreeegan cn todoo! Un saludotee!
Y a todos qe se toman el tiempo de leer y no dar reviews gracias tmbn! Bueno, se aceptan criticas, sugerencias e ideas! Gracias por todo en verdad de todo corazoon! Se les qiere
By: Vero-SesshKing
