¡Hola!
Como prometí que actualizaría más seguido y no lo he hecho (Muy mal por mi he estado ocupada) les traigo este capítulo que sería el 11.1, por que mañana o pasado a más tardar, subiré otro capítulo del cual solo tengo que revisar unos detalles y espero que eso compense un poco mi ausencia :3
¡Vamos al capítulo!
* Yu-Gi-Oh! y sus personajes no me pertenecen. Tampoco frase del inicio, esa canción es "When you Were young" de The Killers
Con dedicatoria especial para mi amiga Lola300, quien me estuvo molestando día y noche para que terminara este capítulo, y de no ser por ella, hubiese tardado más. También se lo dedico a Luna-Oscura10, con quien ya llevo como dos años de amistad aquí en Fanfiction, y por último para Dragon Espectral, quien cumplió años ayer y estaba esperando este capítulo
…
Capítulo 11
And sometimes you close your eyes and see the place where you used to live
When you were Young
…
Ishizu y Rishid caminaban con calma por el espacioso pasillo con suelos de mármol y columnas de adobe que conducía hacia las oficinas del museo. La junta con el consejo terminó siendo más rápida de lo que esperaban; Primero, los presidentes hicieron pasar a Seto a la sala de juntas principal, quien al entrar a dicha estancia, la saludo secamente con un asentimiento de su cabeza. Posteriormente el muchacho hizo su propuesta, con seguridad y sin rodeos.
–"La pieza es mía"- había dicho pasados los saludos y las bienvenidas; Había enseñado el monto que ofrecía como "donación" al departamento de Egiptología, levantando la chequera y apuntando con la pluma el renglón en el cual había garabateado la exorbitante cantidad. Todos los altos mandos del consejo de antigüedades se habían quedado sin habla, Abdul sonreía codiciosamente mientras se frotaba las manos con indiscreción, actitud que Ishizu encontró extraña en el hombre, quien normalmente se comportaba de manera muy profesional, dicho gesto no le agradó en absoluto a la joven directora; lo cierto es que la morena no estaba sorprendida por las acciones del joven CEO, sabía que Seto haría lo necesario por obtener aquella pieza.
Cuando los miembros honorarios recuperaron la capacidad de hablar, le dieron a Kaiba las gracias por presentar su propuesta y fue escoltado por un guardia a una sala menor al final del pasillo, junto a la oficina que Ishizu utilizaba cuando tenía asuntos en Luxor. Los presidentes se habían mirado entre ellos y después a Ishizu, quien asintió con prudencia y les recordó a sus superiores lo importante que era la donación para la restauración y mantenimiento de nuevos descubrimientos arqueológicos; La tableta era sólo una pieza entre muchas que se habían descubierto en el último año y estaban en lista de espera para ser restauradas y ubicadas en exhibiciones. Abdul le dio la razón a Ishizu apenas terminó de hablar, sin siquiera cuestionarla; A la muchacha se le hizo algo sospechosa la actitud de su colega, tenía la impresión de que el hombre se había quedado impactado por la fortuna de Seto Kaiba y probablemente tenía en mente meter sus manos en la pequeña mina de oro que el joven CEO ofrecía a cambio de la tableta. Ishizu pensó que Abdul debía de ser incluso más tonto de lo que Marik pensaba si creía que ella lo dejaría acercarse a los fondos del departamento.
La decisión fue tomada por los presidentes, quienes de igual manera le dieron la razón a Ishizu, después de debatir los pros y los contras durante un corto lapso de tiempo. Ella, como presidenta del área de Egiptología, era la encargada de darle la noticia al adquisidor y de realizar el papeleo correspondiente para formalizar el trato. La junta terminó con una breve felicitación por parte de los presidentes hacia Abdul; Ishizu, por educación y respeto hacia sus superiores, lo felicitó de igual manera, sin estar muy a gusto con la actitud que el hombre estaba tomando últimamente.
Pronto, Ishizu y Rishid se encontraron al final del pasillo. El guardia de seguridad que se había encargado de escoltar a Kaiba a la sala de juntas los recibió en la puerta con una sonrisa formal y una leve reverencia.
-"Senorita Ishizu, Señor Rishid" – Los saludó en un perfecto acento árabe- "Adelante, el Señor Kaiba los espera"- continuó, entreabriendo la elegante puerta de roble.
-"Muchas gracias"- respondió sonriente la muchacha, mientras que su hermano respondió con otra reverencia.
La chica se encaminó dentro de la sala seguida de Rishid. Inmediatamente pudo divisar la siempre elegante figura de Seto Kaiba; El joven se encontraba de espaldas a ella, mirando fijamente la monumental tableta enmarcada en acero inoxidable, la cual contaba una base hecha del mismo material. El monolito se encontraba protegido con dos paños de vidrio templado por ambas caras.
La morena se acercó sigilosamente
-"Así que este descubrimiento llamó lo suficiente tu atención como para que permanecieras en Egipto"- susurró, cuando estuvo lo suficientemente cerca del chico.
Kaiba giró el rostro lo suficiente para mirar a la chica por el rabillo del ojo, sin molestarse en voltearse por completo para recibirla.
-"Aquí las noticias sobre arqueología corren con la misma euforia que como en Japón lo hacen las innovaciones que desarrolla mi compañía"- gruñó el joven con desgano- "Mokuba escuchó a unos fanáticos excavadores americanos hablando en el lobby del hotel sobre el gran descubrimiento de la semana pasada…incluso les arrebató el diario, los entrevistados eran tú y el payaso de Abdul"- susurró entre dientes con rostro severo-
La chica no pudo evitar pensar en que Marik concordaría con Kaiba en referirse a Abdul con la palabra "payaso"
-"Pero también sabía que no podrá evitar que al final terminaras involucrada en este asunto… Ishizu"- terminó, pronunciando el nombre de la chica desganadamente-
Ishizu esbozó una leve sonrisa de satisfacción. Nadie en Egiptología podía hacer nada sin que pasara primero por su aprobación.
Seto suprimió una expresión de disgusto. Finalmente se dio la vuelta para encarar a la chica; Cerró los ojos e introdujo las manos en los bolsillos del elegante pantalón blanco.
-"¿Desde hace cuánto tiempo sabías sobre esto?"- preguntó con brusquedad, abriendo los ojos repentinamente y clavando su fría mirada en la de la pelinegra, quien a su vez contrastaba aquel gesto, mirándolo con serenidad.
- "Responde"- la apremió el muchacho con voz tranquila, pero autoritaria.
A la morena le extrañó el comportamiento del chico, pero decidió no comenzar con una frase que expresara ese sentir.
Tomó aire
-"Seto"- comenzó la chica, con la mirada seria y tono seguro, pero cauteloso. Siempre se dirigía al joven CEO de esa manera – "Lo sabía"- confesó- "Desde el mismo día que se descubrió la pieza. Es mi trabajo con directora, estoy enterada de todo…"-
-"Pudiste habérmelo mencionado"- escupió el muchacho, La rabia comenzó a colarse en su usual pulcro tono de voz; La misma Ishizu lo había presionado a que se interesara en su supuesto pasado y no le había dicho nada. Se sentía traicionado de alguna manera, lo cual era algo… no, bastante estúpido. Estuvo a punto de sacudir la cabeza por inercia ante sus pensamientos poco racionales… ¿Por qué se sentiría traicionado?, Ishizu no era nada suyo como para sentirse personalmente afectado de que la mujer le escondiera información, finalmente ella podía hacer lo que quisiera; Pero de alguna manera el sentimiento seguía ahí, y no podía negar que le incomodaba.
-Maldita sea, Yugi. Tus idioteces son contagiosas- pensó con fastidio- Malditos sean tus estúpidos y cursis discursos sobre la amistad…-
-"Dijiste que el pasado no tenía uso para ti"- respondió Ishizu con sencillez, probando la paciencia y honestidad del chico. Le restó importancia a sus reclamos, fijando la mirada en la tableta en vez de hacerlo en sus penetrantes ojos azules- "De todas maneras, la tableta es patrimonio cultural del país, ¿no crees que estaría más segura si permaneciera bajo mi supervisión?"- preguntó, mirándolo de soslayo con expresión altiva.
-Dos pueden jugar el mismo juego- pensó la muchacha para sí misma.
El joven soltó un gruñido casi imperceptible, pero que no pasó desapercibido para la chica, ¡la egipcia había tocado un nervio!
-"Pensé que para ti era importante que me creyera esa sarta de tonterías sobre haber sido un "sacerdote" para ayudar a tu "faraón" y que ambos cumpliéramos con nuestro "destino"…"- respondió con desprecio, cruzándose de brazos casualmente y haciendo énfasis sarcástico en las palabras que consideraba ridículas- "Pero claro, como conseguiste lo que querías, ya nada importa"-finalizó con brusquedad, desviando la mirada de Ishizu y dándole la espalda mientras caminaba con elegancia hacia la tableta.-
La expresión de la muchacha cambió drásticamente a una de tristeza. Ya no tenía un artículo del milenio que le mostrara el pasado o el futuro, pero tenía la corazonada de que las vidas de Atem y Kaiba seguían ligadas de cierta manera. Sin Seto, Atem no hubiese sobrevivido hacía dos noches… Además, el descubrimiento de la tableta justo días antes de que llegaran los chicos, más el hecho de que Kaiba hubiese tomado interés en viajar a Egipto…. Sí, Incluso Yugi había mencionado que Kaiba le había dado al espíritu de Atem el ojo del milenio justo al salir del mundo de las memorias. Nada de eso parecían ser simples hechos aislados.
-"No es así…"-Susurró. Posteriormente hizo una pausa y levantó la mirada hacia el muchacho. Podía observar la penetrante mirada del joven clavada en su figura a través del reflejo del vidrio templado
-"Seto, no pensé que vinieses a Egipto… pero tal vez al verte nuevamente debí comentártelo"- cerró los ojos momentáneamente- "Aunque, para serte sincerda, nunca pensaría que estuvieses interesado en adquirir una antigüedad…"- continuó con honestidad- "y… aunque es verdad que teníamos como prioridad que el faraón recuperara sus memorias y que emprendiera su viaje de regreso…"-hizo una pausa- "Sabes que si tenías inquietudes sobre tu pasado… podías dirigirte a mí directamente…."-le dijo la muchacha con voz suave, mientras caminaba hacia él. El muchacho se tensó, pero no cambió su expresión ni se volteó a encararla- Después de todo, yo no soy una simple empleada, soy la directora de Egiptología, pero más importante… también soy tu a…"-
-amiga-
Seto frunció el ceño ante la palabra que no dejaría terminar de pronunciar a la morena
-"¡Tonterías!"- exclamó el chico, girándose levemente y estirando una palma abierta que se quedó a centímetros del rostro de la chica, callándola y haciendo que esta retrocediera un paso, asustada- "Yo no tengo nada que ver contigo"- bajó el brazo y giró el rostro con rapidez, mirándola con fastidio- "No te confundas, Ishizu"- le advirtió- "Te he hecho favores, sí, pero sólo porque te los debía"- frunció el ceño- "No somos amigos"- declaró con firmeza- "No tengo amigos y no los necesito"-
-"Ah, pero los tienes…"-lo contradijo la chica, acercándose nuevamente al muchacho- "y todo el mundo necesita amigos, Seto"- agregó, sonriéndole con ternura-
El joven frunció el ceño, no le gustaba que lo mirara con esa expresión.
-"No me hables como si fuera un niño"- espetó el joven CEO, levantando la barbilla y mirándola como si fuese muy inferior a él-
Ishizu se preguntó si Kaiba recordaba que ella era casi cuatro años mayor que él. Decidió no expresar su pensamiento en voz alta.
- "Y tampoco confundas mis intenciones"- dio un paso hacia ella, acortando la distancia- "Los ayudé porque se lo debía al espécimen de museo que se niega a morir, porque un verdadero hombre no le debe nada a nadie…"-
-"¿Es por eso que no me consultaste para esto, Seto?"- lo interrumpió la chica- "No estarías debiéndome nada, yo aún estoy en deuda tuya…"- le aseguró con rostro noble.
El chico la ignoró y se giró nuevamente para observar la gran tableta
-"Ya veo"- susurró la morena, algo decepcionada- "No confías… A pesar de que he depositado mi confianza en ti anteriormente…"-
-"Sólo confiaste en mí, porque tus poderes imaginarios te dijeron que te sería útil hacerlo"- respondió con voz neutral- "En cambio"- agregó, ladeando levemente la cabeza para mirarla por el rabillo del ojo –"¿Por qué habría yo de confiar en una ocultista de quinta?"- preguntó, camuflando el sarcasmo en su tono- "Pudiste haber predicho que estaría interesado en esto"- arqueó una ceja- "¿Dónde están tus poderes ahora, Ishizu?"- la provocó
-"Sabes muy bien que yacen bajo las arenas del desierto-respondió la joven con voz serena"- "Además, el collar ya no me pertenecía más desde aquella vez en cuidad batallas…"- le recordó con tranquilidad- "Ya no tienes que ocultar que no crees Seto"- le aseguró, dando un paso hacia él- "Si no lo hicieras no te enojaría que no te hubiese informado… y principalmente no te tomarías la molestia de perder tu tiempo con "fantasías Egipcias"…"-
El muchacho no respondió, siguió dándole la espalda, pero podía percibir la presencia de la muchacha detrás de él, acercándose lentamente y llegándole a los nervios.
-"El hecho de que desearas adquirir la tableta…"- la chica acortó aún más la distancia entre ella y el castaño, quedando a apenas un metro de distancia de la espalda del chico- "Significa que has aceptado tu pasado y que estás interesado conservar esas memorias… Incluso si no puedes cambiar lo que sucedió con…"-
Kaiba frunció el ceño
-No la menciones-
-"Piensa lo que quieras, Ishizu, no me importa en lo más mínimo"- interrumpió el castaño con frialdad- "Sólo quiero saber cuál fue la respuesta del consejo"- hizo una pausa- "Y te recuerdo"- agregó, ladeando el rostro para mirarla con sus fríos ojos, llenos de seguridad- "Que no me iré de Egipto sin esta pieza"-
La chica sonrió con ternura
-Puedo verlo en sus ojos, aquella voluntad inquebrantable que se refleja cuando piensa en sus seres queridos… incluso, me atrevería a decir que tiene una mirada parecida a la de Atem…-
El joven CEO sentía curiosidad de por qué la morena lo miraba de esa manera, pero no iba a preguntar, a él no le importaba lo que ella, la pandilla de nerds, el cachorro pulgoso ni la momia viviente pensaran.
-"Pudiste ahorrar mucho tiempo si hubieses acudido primero a mí, Seto"- le aseguró la egipcia- "La donación hacia el departamento fue muy generosa, te lo agradecemos"- hizo una leve reverencia- "La mitad de los miembros del consejo aprueban la venta, la otra mitad… son un poco más"- hizo una pausa- "Conservadores…"- dijo por fin sonriendo. En realidad a algunos veteranos del consejo les había parecido escandaloso que un chico que apenas iba a cumplir la mayoría de edad hiciera donaciones tan generosas y quisiera comprar una pieza histórica así de valiosa, pero al fin y al cabo, era demasiado dinero y lo necesitaban.
- "Pero, en vista de que estamos en plena restauración de algunas zonas arqueológicas, aceptamos la oferta y estamos aquí para entregarte oficialmente la pieza"- le anunció la chica, al tiempo que hacía un ademán hacia la monumental tableta.
El chico se dio la vuelta completamente, encarando a la muchacha y relajando los hombros, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba tenso.
-"Rishid está ordenando el papeleo en estos momentos, todo lo que tienes que hacer es firmar"- le explicó la joven, haciendo una seña hacia su hermano mayor, quien se encontraba sentado en una de las elegantes sillas de la larga mesa de roble que se encontraba cerca de la entrada de la estancia.
-"Hm"- gruñó el chico, frunciendo el ceño- "Más rápido de lo que pensé…"- agregó con seriedad, tomando la costosa pluma que tenía prendida en el bolsillo interno del saco blanco.
-"No eres la única persona con poder en este mundo, Seto"- dijo la chica con una sonrisa perspicaz en los labios, mirándolo fijamente con los ojos levemente entrecerrados.
Kaiba no pudo rebatir eso, tal vez no le interesara ser amigo de Ishizu, pero la respetaba y reconocía que era una persona inteligente, capaz y poderosa.
-"Eso me queda claro"- le respondió, con un leve asentimiento de la cabeza en señal de respeto.
Posteriormente, el joven desvió su mirada de la de la morena y se dirigió hacia la mesa de roble para firmar de una buena vez.
-"Seto"- lo llamó Ishizu, en una voz tan baja que si el chico no estuviese prestando atención seguramente no la hubiese escuchado.
El muchacho se detuvo y se giró lo suficiente para que la muchacha entrara en su campo de visión, la miró con ojos inexpresivos.
-"No tengo tantos recuerdos de la vida de Isis como quisiera"- comenzó. Pudo fijarse en la expresión fastidiada del muchacho al mencionar "los cuentos de hadas egipcios", eso no la detuvo… sabía que era una fachada.
-"Pero"- su mirada de suavizó- "Por las visiones… sé que la chica te amaba más que a nada…"- terminó casi en un susurro.
Kaiba se sobresaltó, pero le costó menos de un segundo recuperar la compostura; Aun así, no pudo suprimir la oleada de calor recorrió su cuerpo y el ritmo desenfrenado al que latía su corazón le resultaba ensordecedor…Era demasiado difícil controlarse al recordar a aquella chica, quien por desgracia, era un simple recuerdo del pasado.
Cerró los ojos momentáneamente; Cuando los abrió, Ishizu se estremeció al percibir que su mirada parecía ser más de alguien muy mayor que de un chico de diecisiete años… Era como si aquellos profundos y fieros ojos azules fueran el reflejo de un alma muy vieja…
- "No sé de qué hablas…"- respondió secamente con voz rasposa.
La muchacha lo miró con tristeza
- "Claro que sabes"- le dijo- "Al menos, ahora la tendrás más cerca de ti, a la chica de ojos azules y cabello plateado cuya alma se encuentra sellada en el corazón de la roca…"
-Kisara…- pensó el chico. Muy dentro de sí, deseaba que las cosas hubiesen sido diferentes en el pasado para él y la chica; Pero aunque la chica no fuese parte de su mundo, ella lo había salvado en múltiples ocasiones, tanto en su anterior vida, como en el presente…su más fiel protectora… siempre la tenía presente, incluso si antes no sabía que era ella; Después de tanto tiempo, La pasión que sentía por su dragón blanco de ojos azules ahora tenía una explicación fuera de que era una carta bella y poderosa.
Pero como él siempre decía, el futuro lo es todo; Lo más que podía hacer por aquella chica era honrar su memoria y lo único que quedaba de ella, llevándosela a casa… no podía dejarla en ese lugar donde otras personas que no fueran él la admiraran… su dragón era demasiado hermoso para ser observado por ojos comunes de gente ignorante.
-"Deja de hablar incoherencias, te estás volviendo todavía más dramática que Atem"- espetó el chico con voz despectiva; Después, le lanzó una mirada más a la monumental tableta- "Como duelista profesional, mis cartas distintivas son los tres dragones blancos de ojos azules… no podía dejar atrás la oportunidad de tener el original"- la miró con sus ojos fríos como el hielo- "eso es todo"-terminó con voz cortante.
El muchacho se giró completamente y comenzó a caminar hacia Rishid, dando por concluida su conversación con Ishizu.
-"Terminemos con esto de una vez"- le dijo el joven CEO a Rishid con brusquedad, tomando lugar junto a él y acercando su elegante pluma a los papeles.
La muchacha decidió que no importaba mucho si el chico no aceptaba sus sentimientos en voz alta. Sus ojos lo decían todo.
-"Cómo tú digas, Seto"- susurró para sí misma al tiempo que ponía los ojos en blanco por un segundo sin que el chico lo notara y se encaminaba hacia la mesa, lista para cerrar el acuerdo.
XXX
Atem miraba sus alrededores con algo de dificultad, intentando mantener los mechones de cabello rubio lejos de sus ojos; El viento lo golpeaba por la nuca y los rayos solares del mediodía reflejados sobre la carretera blanca lo cegaban un poco. Aun así, intentaba prestar completa atención a su entorno.
Del otro extremo del carrito, Yugi miraba completamente anonadado los fragmentos del Nilo que podían observarse entre las palmas y elevaciones rocosas y areniscas propias de la orilla del famoso río, al otro extremo de la carretera. Por sus aguas surcaban cruceros turísticos de diferentes tamaños y demás tipos de transportes marítimos; Atem no podía negar que la vista fuera hermosa. Las imponentes y áridas montañas al otro lado de la orilla le daban un aspecto mágico y ancestral al lugar, justo como le gustaba. Su amigo señalaba con entusiasmo aquel paisaje mientras le decía algo a Anzu, quien sostenía su celular con ambas manos e intentaba tomar fotografías sin mucho éxito, pues el movimiento del carro hacía que las imágenes salieran borrosas. La muchacha expresaba su descontento en voz alta mientras lo intentaba de nuevo al tiempo que Yugi se reía e intentaba tranquilizarla, tomándola por el hombro con cariño.
Junto a él, Honda estiraba sus brazos en el aire mientras se reía a carcajadas de Jonouchi, a quien ya se le estaban agotando las energías y parecía que jamás lograría alcanzar el carrito; Cada que estaba a punto de dar un brinco y por fin tomar el barandal, Marik daba vuelta en una esquina o aceleraba un poco. El egipcio tenía bien vigilado al rubio por el espejo retrovisor, Atem podía ver cómo sonreía cada que este le gritaba alguna barbaridad.
Todos parecían estar pasando un muy merecido momento agradable. Sus amigos hablaban, gritaban, compartían risas y disfrutaban de la brisa azotándose en sus rostros
Pero todo eso parecía muy lejano para Atem.
El muchacho apoyó un codo sobre el barandal y recostó la mejilla sobre el dorso de su mano, levantando la mirada hacia su lado de la carretera. Aquella cuidad en la que se formaba un puente entre el mundo moderno y la antigüedad le causaba que demasiados recuerdos lo golpearan con una potencia similar a la de un ataque del dragón alado de Ra; Cada vez se percataba más de que la "recuperación de sus memorias" no había sido instantánea y que lo que había "vivido" en el mundo de las memorias era en realidad un resumen muy general de la manera en la que había terminado su reinado, así como la explicación de por qué había ejecutado el hechizo prohibido de sellado. También había recordado lo esencial sobre sus padres y las identidades de sus demás seres queridos, así como la fuerte conexión emocional que lo unía con ellos, había sido consumido por sentimientos de rabia y tristeza al ver como Bakura, o mejor dicho Zorc, arrastraba el cuerpo de su padre por la sala del trono, como si fuera basura… y con placer reflejado en sus ojos… ¡Aún le irritaba recordarlo!
Incluso si durante el juego sombrío no tenía gran cantidad de recuerdos sobre él ni sobre el resto de su familia, podía sentir aquel fuerte vínculo de calidez y amor. El resto de sus memorias, vivencias y fuertes sentimientos de afecto hacia las personas de su pasado habían comenzado a regresar a él y a tomar fuerza e importancia en su corazón y mente a su propio ritmo, justo después de que recuperó su nombre.
-Sí- pensó Atem, cambiando levemente de postura y levantando la mirada al cielo- así de poderoso es el nombre del faraón-
La noche anterior había recordado vívidamente el momento de su "muerte", pero no como una simple memoria o un vago recuerdo de algo que había sucedido hacía ya tres milenios; En cambio, podía jurar que lo había vivido el momento nuevamente… había sentido el dolor en carne viva, como si le arrancaran el alma del cuerpo nuevamente…
El olor penetrante de la sangre y el desagradable hedor de los cuerpos putrefactos de su gente, quemándose en aquel mar de llamas….
Cerró los ojos con fuerza y su cuerpo tembló involuntariamente; Se abrazó a sí mismo con discreción, como si eso fuese a ayudarle a detener los espasmos. Abrió los ojos y respiró profundamente.
-Cálmate- se dijo internamente con severidad. Su rostro se tornó pensativo -Ahora que recuerdo… no es tan extraño- pensó, exhalando y cruzando los brazos sobre su pecho- que haya tenido una visión del pasado…-
Si bien Atem jamás le había puesto tanto empeño a las artes mágicas como para alcanzar un nivel elevado y preciso en el uso de la misma como hechiceros bien formados de la talla de Mahado, nunca había sido un secreto para sus sacerdotes ni para sus padres que poseía un gran talento mágico nato; El mismo Mahado se lo repetía… que podía sentir el poder que emanaba de él con sólo estar cerca, incluso Mana era consciente de eso. Desde que era pequeño, aquella afinidad mágica se había manifestado en distintas formas y una de ellas, fueron los sueños…Podía soñar con sucesos pasados o futuros que lo involucraban, o bien, con sucesos que no tenían ninguna relación con su persona, pero que de alguna manera ya habían tenido lugar…. O estaban por suceder.
-Esa… ¿Podría ser una explicación?- se preguntó a sí mismo, cerrando los ojos- Un simple recuerdo cómo cualquier otro, o una manifestación de los restos de magia que no se desvanecieron junto con mi alma…-
Lo consideró unos momentos… pero
-"No"- susurró, gesticulando y negando reprobatoriamente con la cabeza - Eso no justificaría la herida abierta, a destiempo de las otras heridas de guerra- agregó mentalmente, mientras abría los ojos y miraba con recelo la ya casi blanquecina cicatriz en su mano. ¿Qué clase de herida se comportaba así? Era muy profunda, y no había necesitado puntos para cicatrizar, a diferencia de sus heridas en el pecho. Ahora estaba muy seguro de que eso no era normal.
Suspiró pesadamente mientras se cruzaba de brazos nuevamente y trató de dejarlo pasar por el momento. Apenas hacía tres días acababa de resolver el misterio más grande que giraba en torno a su existencia y para ser sincero consigo mismo, No quería preocuparse por nada durante un buen tiempo; Si cualquier cosa extraña que le sucediera no suponía un peligro para sus amigos…no podía ser nada grave.
Cruzó una pierna sobre su rodilla y estudió sus alrededores nuevamente, olvidándose del tema de la cicatriz.
Inclusive si más del sesenta por ciento de sus alrededores pertenecían a una metrópolis del mundo moderno, no podía evitar el sentimiento de nostalgia que lo invadía al visualizar aquellos edificios ancestrales que le eran tan familiares, incluso si la mayor parte de ellos no eran más que ruinas de lo que alguna vez fueron majestuosas y extraordinarias construcciones en honor a los dioses. Entre aquellas construcciones que pertenecían a su tiempo como faraón, se levantaban también castillos y construcciones de épocas posteriores a la suya, pero que precedían al mundo contemporáneo; Recordaba que Yugi había estudiado algo sobre "arquitectura islámica" en su clase de historia y tanto la casa de Ishizu como ciertos edificios que había observado durante el paseo, parecían pertenecer a este estilo arquitectónico. Su mirada se cruzó con otro palacio turco, justo frente al enorme pilono de un templo al dios Amon-Ra que solía frecuentar con su padre y Mahado; Aparentemente la entrada y unas cuantas columnas eran lo único que quedaba en pie de aquella estructura familiar.
Inhaló y ladeó el rostro hacia el otro lado de la carretera. La velocidad a la que circulaba el carro de golf le permitía observar a detalle la rocosa orilla del Nilo tras el elegante muelle de losa blanca con altos faroles de alumbrado público y miradores semicirculares. Los destellos de los rayos de luz del día sobre las profundas aguas causaban que su corazón se acelerara y el calor se expandiera sobre su pecho de manera abrasadora.
Recordaba los paseos con su madre por las orillas del río mientras ella lo sujetaba fuertemente de la mano; La pequeña Mana se colgaba de los vestidos a la reina y daba brinquitos en el aire mientras corrían juguetonamente entre las frondosas palmas datileras* y palmas de dum*, dándole trabajo extra a la guardia real, pues corrían detrás de ellos a paso firme para no perderlos de vista.
A Atem siempre le había fascinado el Nilo y el espectáculo que este le ofrecía durante el atardecer desde las torres de entrenamiento o desde sus aposentos en el palacio; El cielo se pintaba de rosa y naranja claro mientras el sol se ocultaba tras las montañas y bañaba las aguas con destellos de todos los colores; Recordaba observar como las chicas de la servidumbre recolectaban flores de loto rosas, azules y blancas, juntándolas en bonitas canastas color crema con listones de lino para decorar el salón del trono durante las festividades, mientras reían y se salpicaban agua entre ellas. El solía pedirles que recogieran más de las azules, prefería ese aroma al de las otras dos clases de flores; Durante su cumpleaños, siempre se despertaba al aroma del delicioso perfume y a un balcón completamente repleto de vasijas y jarrones con dichas flores.
El chico dudaba que con la contaminación que debía de tener el río en esa zona, que parecía ser la de mayor impacto turístico, siguieran viviendo aquellas flores en la orilla.
Lentamente, sus pensamientos regresaron al presente, explotando su esfera de recuerdos y tirándolo de vuelta a la realidad; Se percató de que estaba sonriendo de manera estúpida a algo que ya no estaba ahí y su expresión se entristeció repentinamente.
Bajó la mirada hacia su regazo. Un fuerte sentimiento de nostalgia del cual no se había percatado, o no le había dado mucha importancia, cobró intensidad en su corazón. Restos de templos egipcios de su época, más antiguos que él, y posteriores a su reinado ahora compartían espacio con rascacielos y modernos hoteles, museos, varias casas y complejos departamentales, quedando las antiguas edificaciones como usurpadoras, como si estuvieran fuera de lugar… cuando en realidad habían estado ahí milenios antes.
Atem ladeó el rostro con incomodidad y fijó su melancólica mirada en la orilla de la carretera que pasaba a toda velocidad por debajo suyo, no le importó que el cabello le ocultara el rostro y le impidiera ver, su repentino cambio de actitud lo incomodaba y le causaba algo de vergüenza; Si era sincero consigo mismo, tampoco sabía con certeza qué era lo que le hacía tomar esa actitud repentinamente… Él estaba consciente de que su hogar, su reino y su civilización ya no existían… que los tiempos habían cambiado, dando paso a otras civilizaciones y consecutivamente a otras y a otras más… hasta llegar al mundo contemporáneo. Era evidente que el paso del tiempo no era algo que pudiese evitarse, los restos que quedaban de su país apenas tenían un rincón de espacio reducido en un mundo moderno; Pero en aquel momento, más que aceptación, Atem sentía que, al igual que él, aquellos restos del pasado…de su civilización, robaban lugar a un mundo al que no pertenecían… con la gente del nuevo mundo, a la cual no pertenecía…
Sacudió la cabeza y cerró los ojos, su mano derecha se tensó con fuerza en un puño, estaba enojado consigo mismo.
- ¿Por qué piensas de ese modo?...-
Casi pudo jurar, que ahogada por los latidos de su corazón, había escuchado una voz que respondió al instante su pregunta…
-Porque sabes que es cierto….tú no deberías de estar aquí-
Abrió los ojos y su corazón palpitó inusualmente fuerte, causándole un fuerte escozor en un punto localizado de su pecho. Se llevó una mano al área instintivamente, apretando las yemas de sus dedos al grado de que pellizcó su piel, y contuvo la respiración unos segundos.
Después exhaló con calma y sintió aquel dolor disiparse, tan repentinamente como había aparecido, pero la huella de aquella punzada seguía presente…. aquel pensamiento que había tenido….
-"No, eso no es verdad"- se respondió apenas en un susurro con voz acelerada al tiempo que cerraba los ojos y apretaba los párpados con fuerza. Decidió que se sentía muy irritado consigo mismo. ¿A qué venía ese pensamiento tan repentino y desagradable? Eso no era cierto, él estaba vivo y su lugar estaba ahí ¡Con Yugi y sus demás amigos!; Desde que había despertado en el hospital completamente confundido, no había recibido más que cariño y apoyo por parte de ellos, además de expresiones que denotaban lo felices que estaban de tenerlo entre ellos, no como un fantasma invisible, si no como una persona de carne y hueso… Incluso Kaiba, que si bien le había dado a entender que ahora que no tenía su título ni ninguna función que cumplir en el mundo y que su existencia estaba prácticamente de más, ¡lo había ayudado!, e incluso le haría el favor de llevarlo a Japón con él, ya que sería extraño entrar al país como cien por ciento ciudadano Egipcio, para luego tener también pasaporte y papeles Japoneses.
No estaba sólo, no estaba de más… y no tenía ninguna razón para sentirse así.
-Sólo olvídalo- se dijo a sí mismo, abriendo los ojos y respirando con calma. No tenían lugar esas emociones. Era su penúltimo día en Egipto y lo que al principio había sido una travesía con el fin de recuperar sus memorias, había pasado a ser una aventura para salvar el mundo, para después convertirse en su último día en la tierra, y ahora…
Ladeó el rostro para mirar a sus amigos, sonriendo tenuemente. La presencia de los chicos le daba fortaleza.
Jonouchi estaba a punto de alcanzar la mano de Honda, pero el castaño la apartó justo una milésima de segundo antes de que el rubio pudiera tomarla mientras que Marik tarareaba una canción que si mal no recordaba había escuchado en la radio hacía unas semanas cuando él y Yugi aún compartían una vida en ciudad Dominó, a Bakura le gustaba.
-Hablando de Bakura… pronto tendremos que comunicarnos con él y con Otogi. Merecen una buena explicación del asunto…- pensó, borrando la sonrisa de su rostro. Le agradaría saludar a los chicos, pero eso significaba repetir una vez más la misma historia que le habían narrado él y Yugi al abuelo Sugoroku en la mañana, y eso si se le hacía un poco pesado… pero no podía aparecer de la nada sin una explicación, sobre todo frente a Bakura. No le constaba, pero estaba seguro de que el trauma psicológico de ser poseído tanto tiempo por una parte del alma de Zorc, no se iría tan fácil de corazón de ese chico…
Frunció los labios y su vista se paseó hacia donde estaban Yugi y Anzu, pero en lugar de encontrarlos riendo como hacía unos minutos, se percató de que lo miraban fijamente; Ambos se encontraban muy cerca, como si hablaran de él segundos atrás y se hubiesen separado justo en el momento en el que miró a verlos. El rostro de la castaña denotaba preocupación, mientras que su compañero, al encontrarse con su mirada, le sonrió y lo saludó con la mano incómodamente, pues lo había descubierto observándolo
Atem le regresó la sonrisa a Yugi y después enfocó su mirada en la castaña.
-"¿Pasa algo Anzu?"- Le preguntó
-"Eso es lo que yo debería estar preguntándote a ti"- respondió la muchacha, llevándose las manos al a cintura y adoptando una expresión entre enojada y tiste. Yugi miró de la chica a Atem, con preocupación.
El antiguo monarca arqueó una ceja, extrañado, pero segundos después comprendió a que se refería la muchacha y sonrió de la manera más sincera que pudo. ¿Es que a esa mujer no se le escapaba nada? era demasiado inteligente y observadora.
-"Estoy bien Anzu"- sonrió levemente, ladeando la cabeza y llevándose una mano al rostro para apartarse un gran mechón de cabello que se le venía encima- "Sólo pensaba en cosas sin importancia"- aseguró, encogiéndose de hombros.
La chica lo miró con ojos entrecerrados, poniéndolo nervioso. Segundos después, la castaña miró a Yugi, arqueando una ceja. El chico le dedicó una sonrisa que claramente se podía traducir cómo un: "¿ves?, ¡te lo dije!, todo está bien…"- pero la castaña dejó caer los hombros, cerró los ojos y negó con la cabeza. Segundos después, abrió los ojos y fijó su mirada cerúlea en Atem.
-"No me la creo"- Le respondió, frunciendo los labios y llevando ambas manos a su cintura nuevamente. Después, giró el rostro hacia la avenida, dejando a su interlocutor con las palabras de réplica en la boca y cara de susto.
Yugi rio incómodamente al ver la expresión de Atem y le dedicó una rápida sonrisa de disculpa. El ex Faraón apretó los labios mientras observaba fijamente el perfil de la muchacha. El silencio incómodo entre los tres era por fortuna interrumpido gracias a los gritos de Jonouchi y Honda, el tararear de Marik y el silbido del viento.
Atem parpadeó, componiendo su expresión sin dejar de mirar a la castaña
-Es sólo que…-
Yugi percibió la tensión entre sus dos amigos. Le preocupaba la actitud distante de su antiguo "otro yo", pero lo comprendía, aún estaba asimilando su nueva situación y estaba seguro de que pronto se adaptaría perfectamente. ¡Él era una persona fuerte!, pero nadie… absolutamente nadie se podía escapar de la preocupación de mamá Anzu.
-"Tranquila, Anzu"- exclamó Yugi repentinamente, sacando a la castaña y al ex Faraón de su trance. Ambos lo miraron, el rey de los juegos agitaba una palma nerviosamente mientras que apartaba mechones de cabello de sus ojos y boca con su mano libre- "Ayer quedamos en que si Atem siente que tiene algo que decirnos, lo hará él mismo ¿Verdad?"- le guiñó un ojo a su amigo-
-No sé qué pensarían si les expresara como me siento, pensarían que no me alegra estar con ustedes…y no quiero eso-
-"Por supuesto"- respondió Atem con una sonrisita, cerrando los ojos momentáneamente en una expresión que a Anzu le pareció excesivamente tierna, pero no completamente honesta. Y ahí venía la frase…- "no te preocupes tanto por mí, Anzu"- agregó el chico.
La muchacha frunció el ceño –"Ayer quedamos, en que si quería preocuparme… ¡Me preocupaba!"- lo reprendió. El aludido profundizó la mirada y borró la sonrisa de su rostro. Era una de esas veces, en que se sentía extrañamente intimidado por su amiga, quien usualmente no se dirigía a él con esos tonos-
-"Además"- agregó la castaña, señalándolo con el índice- "Te conozco Atem, podrías estar desangrándote hasta la muerte y aun así nos dirías "No se preocupen, ¡estoy bien!""- exclamó la chica, engrosando su voz en un intento de imitar la de su amigo.
Yugi se llevó ambas manos a la boca para ahogar la carcajada que le había provocado la imitación de la muchacha, la cual se había sonrojado profundamente al darse cuenta de lo que había hecho. Bajó la mirada apenada, inconsciente de que había causado una reacción similar en el antiguo monarca, quien sonrió disimuladamente y dejó caer los hombros en gesto de derrota, cerrando los ojos momentáneamente.
-Supongo que no puedo engañar a mamá Anzu- pensó, levantando discretamente el rostro y abriendo un ojo para mirar a la chica.
Marik, por su parte, no pudo camuflar su carcajada. Yugi, ya repuesto del ataque de risa, simplemente miró a su ex "otro yo" y se encogió de hombros; Por más que quisiera abogar por Atem, lo que decía Anzu era cierto.
Anzu miró a Yugi recriminatoriamente, a lo cual el chico se sonrojó y susurró un bajo "lo siento" al tiempo que se aclaraba la garganta y componía su expresión. La castaña asintió con firmeza y su vista se clavó en la del menor de los Ishtar, junto a ella.
-"¡¿Qué?!"- exclamó enojada, yendo contra sus principios de no faltarle al respeto al anfitrión.
-¡Naaada!- exclamó alegremente el chico, dando un pequeño brinco involuntario sobre el asiento al escuchar la enojada voz de la chica cerca de su oído-"Es sólo que, ¡Lo conoces bien, Anzu-chan!- le dijo feliz- "Además..."- el rubio cenizo adoptó repentinamente una expresión y un tono de voz más serios- "Creo que tienes toda la razón…."- agregó en voz más baja, solamente perceptible para Anzu, quien lo miró sorprendida. A pesar de participar en la conversación, el menor de los Ishtar seguía con la vista al frente; Momentos después dobló en otra curva, desviándose de la avenida principal hacia una diagonal, hecho que ofreció a los pasajeros un panorama bastante amplio de la zona a la cual se destinaban.
Un panorama que a Atem se le hacía muy familiar.
Cambió de posición, subiendo una rodilla al asiento y tomando con las dos manos el respaldo delantero; Después, se impulsó hacia arriba para poder ver hacia el frente por encima de la cabeza de Marik.
El viento le azotó sin piedad el rostro y cerró los ojos durante unos instantes; Cuando los abrió, la luz directa del sol sobre su campo de visión le impidió observar claramente por algunos momentos, pero conforme el vehículo seguía su camino, pudo ver con claridad….
Los edificios modernos abandonaban el panorama, dando lugar a majestuosos restos de los colosales pilonos de piedra sillería cautelosamente trabajada, y las decenas de obeliscos que se erigían en torno a los mismos ocultaron la potente luz tras sus enormes siluetas… y fue en ese preciso instante en que Atem supo con certeza hacia donde se dirigían.
Era un palacio…
-la orientación de la entrada principal, aquella avenida que culminaba en una bajada escalonada de piedra caliza que desembocaba en el Nilo….-
… ¡su palacio!
Sabía que Marik los llevaría a la zona arqueológica y estaba preparado psicológicamente, al menos eso pensaba cuando Ishizu le había preguntado si estaba bien con ello.
Pero en ese momento no se imaginó que lo llevaría a su antiguo hogar
-"Veo que te diste cuenta"- escuchó la voz de Marik por debajo de él. El menor de los Ishtar lo miraba por el retrovisor- "podemos seguir de largo, si quieres… ir a algún templo… algo que sea menos impactante para ti"- agregó con honestidad, centrando la mirada en el camino, pero al pendiente de la respuesta del muchacho.
Anzu miró a ambos chicos, y después al panorama que se extendía frente a ellos….
-Este lugar…- susurró la muchacha, pensativa. Los oídos de Yugi captaron las palabras de la chica y rápidamente enfocó su mirada en el ex faraón, estudiando su rostro con cautela.
-Indescifrable- Pensó, pero no debido a la ausencia de emoción, si no a la sobrecarga de ellas.
Por su parte, Atem negó con la cabeza discretamente, los mechones rubios de cabello rozaron con ferocidad su rostro y su mirada se ocultó detrás de ellos durante unos segundos.
-"Sigue"- pidió en voz muy baja, sólo Marik lo escuchó.
-"¡AAAATEEEEEEEEEEEEM!"-
El grito despavorido de Jonouchi lo sacó de su ensimismamiento y dio un brinquito involuntario sobre el asiento al tiempo que giraba ligeramente su cuerpo para mirar a su amigo, quien iba corriendo de su lado del carrito. Aunque la velocidad del vehículo no sobrepasaba los 40 km, el rubio ya se había agotado y no podía mantener el ritmo del mismo.
-"¡A-tem!"- gritó nuevamente con voz entrecortada- "¡Ayúdameeeeeeeeee!"- agregó cerrando los ojos y sacudiendo la cabeza de lado a lado mientras trataba de tomar velocidad nuevamente.
-"Jonouchi-kun"-exclamó Atem, regresando a su posición original y apoyando una pierna sobre el descanso de los pies para posteriormente extender una mano en dirección hacia el chico, listo para impulsarlo hacia arriba cuando la tomara.
El rubio extendió su mano en dirección a la de su amigo y por un instante dudó en tomarla, ya que esa era la mano que tenía herida la palma. Pero su titubeo no duró demasiado tiempo, pues realmente ya no podía seguirle el paso al vehículo.
-"¡Arghh!, lo siento viejo"- exclamó el chico sacudiendo la cabeza de lado a lado y extendiendo completamente el brazo para tomar la mano de Atem.
-"¡Eh tú!"- exclamó de pronto Honda, pasándole un brazo por el estómago al ex Faraón y regresándolo a su asiento a la fuerza, para sorpresa del muchacho. Después se incorporó y estiró su cuerpo por encima de él, tomando el aún extendido brazo del rubio; Después, lo impulsó hacia la derecha hasta que quedó frente de él en la calle y tomando aire lo impulsó hacia arriba de un fuerte tirón hasta que el chico quedó sentado sobre el descanso de los pies del carrito.
Jonouchi se abrazó de la pierna de Honda como si su vida dependiera de ello y de soltarse cayera en un pozo de lava.
-"Honda-kun"- susurró Atem mirándolo perplejo y si era sincero, un poco irritado. Jonouchi lloriqueaba y respiraba a grandes bocanadas, aún abrazado de la pierna del castaño.
-"No pienso arriesgarme contigo viejo"- le explicó el castaño mientras se acomodaba nuevamente en el asiento- "Apenas antier estabas saliendo de un coma inducido o lo que sea…pero daba miedo el asunto"- agregó, con semblante serio, sin mirarlo directamente- "pórtate bien unos días y después prometo que te dejaré ser"- terminó dándole una palmadita en el hombro.
El ex faraón iba a protestar, pero Jonouchi se le adelantó, gritando.
-"¡ayy nanita*!, ¡que cansado estoy!"- chilló el rubio, quien parecía más relajado pero aún se sujetaba con fuerza de la pierna de Honda cual mono araña.
El castaño le revolvió el pelo.
-"Evolucionaste de perro a mono"- le dijo entre risas. De pronto Honda se quedó callado por unos segundos durante los cuales su mirada se intensificó y al instante estalló a reír de una manera muy escandalosa- "¡Eres un perro-mono!"- cacareó-
Atem, quien seguía algo indignado por ser etiquetado como "débil" durante todo el día, no pudo evitar reír discretamente llevándose la muñeca a los labios con sutileza mientras que Anzu estalló en risas al igual que Honda, Marik gritoneó alegremente elogios hacia la gran mente maligna del castaño y Yugi agitaba las manos mientras trataba de poner orden entre los dos muchachos.
-"¡Hey!, ¿Cuál es tu problema?"- exclamó el rubio indignado, soltando la pierna de su amigo y arrepintiéndose al instante pues perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer hacia atrás, pero en lugar de volver a sujetarse del castaño, pegó un pequeño brinquito hacia Yugi y se colgó de su pierna, sacándole una cara de susto, pues la acción del rubio lo había impulsado hacia adelante sin querer. El rey de los juegos sacudió los brazos rápidamente y se abrazó con fuerza del barandal- "¡no me hables de changos! ¡Mono robot!"-
Honda se estremeció y se llevó una mano al pelo, rascándose.
-"¡No el Mono robot!"- exclamó perturbado
-"¡No lo puedo creer!"- gritó Anzu, llevándose una mano al estómago- "¡después de tanto tiempo sigues rascándote como un mono al recordarlo!"-
Yugi sacudió la cabeza
-"Fue traumático, lo siento"- dijo el castaño, rascándose el cuero cabelludo con fuerza y arrugando la nariz.
-"Bueno chicos no sé de qué hablan…"- Interrumpió Marik, haciendo una mueca-"No es divertido"-
-Cierto- pensó Jonouchi- Estaba demasiado ocupado siendo devorado por su alter ego maligno- el chico sacudió la cabeza- mejor no lo digo en voz alta, Anzu me dijo que debo ser cortés- asintió con firmeza.
-"No es nada muy interesante Marik"- respondió convincentemente Atem a al rubio cenizo, guiñándole un ojo a Honda, quien gesticuló un "gracias" mudo y juntó sus palmas mientras reverenciaba dramáticamente en señal de agradecimiento.
-"Te creo"- respondió Marik- "y también creo que Jonouchi se ha ganado cuatro órdenes de tacos árabes por lograr treparse al carrito"- canturreó.
-"¡Sí!"- exclamó el rubio, sonriendo traviesamente-"¡Dulce recompensa!"- su expresión se volvió pensativa- "O mejor dicho, ¡Salada recompensa!"- canturreó nuevamente
-"¡No vale!"- chilló Honda indignado, levantando el mentón- "¡Yo le di la mano!"-
Jonouchi liberó una mano y se impulsó hacia Honda, tomándolo del pantalón café oscuro y dándole un fuerte tirón hacia abajo, tomando al castaño completamente desprevenido.
-"¡Maldito, que haces!"- gritó el chico mientras sacudía ambos brazos en el aire para recuperar el equilibrio y caía en el descanso de pies, abrazándose de la pierna de Atem, quien lo miró de la misma manera sobresaltada en que Yugi miraba a Jonouchi.
-"¡jajaja!"- rio escandalosamente Jonouchi, señalándolo con el índice en manera retadora- "¡Eso te pasa por nefasto, ¡no te daré de mis tacos!"-
Anzu miraba la escena con los ojos en blanco. Honda y Jonouchi se agredían verbalmente y se lanzaban manotazos con la mano que tenían libre mientras Yugi y Atem los miraban perplejos y se sujetaban con fuerza del barandal para evitar terminar igual que sus amigos.
-"Ya niños"- les dijo Marik entre risas-"¡Me voy a estacionar!"-agregó, quebrando la guía- "¡Así que sujétense y pórtense bien!"-
Jonouchi y Honda ahogaron un agudo grito y se sujetaron con más fuerza de sus presas ya que Marik se subió a una rampa de un arrancón algo violento. Anzu se preguntó si los carritos de golf también podían ser todo terreno.
Después de recorrer un caminito pedregoso y arenisco, llegaron a lo que parecía ser una caseta de seguridad. Marik chocó puños con uno de los guardias como si lo conociera de hace tiempo, intercambió algunas palabras con él en árabe y este los dejó pasar sin pagar nada y sin necesidad de ninguna clase de ticket o pulsera que los identificara como turistas.
-"¡Con mi presencia basta!"- había asegurado el menor de los Ishtar, señalándose a sí mismo con su pulgar.
Finalmente el muchacho estacionó frente a un camellón decorado con jóvenes palmas y reflectores apagados que se encontraba apartado de la zona de estacionamiento para turistas. Los alrededores consistían en una extensa planicie surcada por palmitas de dum que crecían desigualmente por todo el terreno rocoso y arenisco.
Atem le prestó atención a su entorno nuevamente y se percató de que unos treinta metros hacia su derecha se levantaba imponente el pilono principal de su antiguo hogar; Este había perdido la rica coloración que tenía en el pasado y también le faltaba una gran parte de su tramo izquierdo, pero, a sus ojos, era tan majestuoso como en el pasado.
-La puerta a casa…-
Una vez que Honda dejó ir su pierna, bajó cuidadosamente del carrito e hizo caso omiso de la pelea entre Jonouchi y el castaño, la cual parecía no tener fin.
Sus pies tocaron la suave arena del terreno y en ese mismo instante su corazón volvió a palpitar estruendosamente; Tragó saliva, un poco abrumado. Podía sentir la fuerza de sus latidos recorrer todo su cuerpo, el sonido lo ensordecía. Repentinos sentimientos de emoción y ansiedad se agitaron con fuerza en su interior; Recorrió el lugar atentamente con la mirada. El sitio no era más que pilonos, obeliscos, columnas y esfinges, aunque algunos templos como el santuario de Wedju se mantenían milagrosamente casi completamente en pie.
Aun en ese estado deteriorado, la belleza del lugar era cautivadora. Alrededor del extenso sitio donde se alzaban las ruinas no había vestigios de la civilización actual; En cambio, numerosas palmas datileras se alzaban por doquier, ocultando cualquier usurpación causada por los rascacielos y hoteles a la distancia, inclusive la carretera esa casi invisible en el sitio donde habían aparcado. Si observaba con atención entre las numerosas y colosales columnas, a lo lejos podía distinguir la avenida que guiaba a las escalinatas que conformaban una bajada hacia el Nilo, la cual había sido de exclusivo uso para nobles y habitantes del palacio, siendo aquella zona la más favorable del río en la época. Algunos turistas le obstruían la vista de vez en cuando, pero salvo aquello, en ese instante Atem juró que podía respirar aquella esencia y magia que sólo había sentido en el Egipto antiguo; Sentía aquella energía misteriosa acariciarle el rostro cada que el viento soplaba y levantaba la arena por la que caminaba…
Le insistía que caminara al frente, le pedía que se acerque más….
- "¡Este lugar es enorme!"- exclamó la tenue y asombrada voz de Yugi junto a él. ¿En qué momento había llegado junto a él?- "¡Me da la impresión que en el antiguo Egipto real todo era… incluso más enorme e impresionante que en el mundo de las memorias!"- verbalizó sus pensamientos inconscientemente.
Atem no podía estar más de acuerdo. La representación del RPG* no había estado lejos de la realidad, pero tenía importantes diferencias con el verdadero Imperio Egipcio. Como decía Anzu sobre libros y películas, "la versión original siempre será la mejor".
-"Sólo que ahora si se le nota la edad a las cosas"- expresó Honda, pateando una roca- "hay muchas ruinas a las que no les encuentro forma"- agregó, ladeando el rostro y mirando de un lado a otro, confundido.
-Es hermoso…- suspiró Anzu asombrada, mirando a sus alrededores. Probablemente muchas personas pensarían lo contrario al observar un centenar de estructuras destruidas, pero para ella, no había mejor palabra para describir el sitio. -Un momento, Yo conozco este lugar…- pensó para sus adentros, frunciendo el ceño-
Jonouchi llegó junto a los chicos con ambos brazos engarrotados en una posición muy extraña alrededor de su cintura como si siguiera abrazando algo, sus piernas temblaban ligeramente.
-"Pero amigos, ¡este lugar lo conocemos!"- exclamó con rostro extrañado, mirando las expresiones asombradas de sus amigos. Los demás lo miraron mientras separaba lentamente sus brazos y los movía ligeramente de adelante hacia atrás- "Es tu palacio"- pronunció con serenidad, mirando al ex faraón- "¿no es así Atem?"-le preguntó, ladeando el rostro- "¡reconozco aquellas tres entradas de piedra enormes!, me golpeé la cabeza con una de ellas, ¡sin piedad, viejo! Jamás la olvidaría"- exclamó con orgullo, mientras se sobaba la frente - "tenían esos mismos dibujos enormes y los jeroglíficos, exactamente igual que estos…"
El resto del grupo miró al rubio sorprendido, Atem sonrió.
-"¡Qué dices!"- exclamó Honda incrédulo, pero segundos después se llevó una mano a la barbilla y miró a Atem confundido- "¿Lo es?"-
-"Jonouchi, eres muy observador… "- Elogió al rubio, cruzándose de brazos- "Lo es…"- afirmó con aire ausente, cerrando los ojos por un momento.
Los chicos intercambiaron miradas impactadas, como si no lo creyeran. Anzu miró a sus alrededores analíticamente y por fin entendió por qué sentía familiaridad con el sitio. Podía encontrar ciertas similitudes entre el palacio del mundo de las memorias y las ruinas en las que se encontraban; Al menos las tres fachadas principales que se mantenían en pie, las colosales columnas, los obeliscos y los cuantos templos menores que rodeaban el complejo principal coincidían con la imagen mental que tenía de aquel palacio.
Yugi profundizó la mirada- "Es verdad"- susurró, encontrándole forma al sitio.
-"Al principio no lo reconocí, dado que faltan muchas estructuras, da la apariencia de que fue mucho más extenso que el palacio del mundo de las memorias"- Observó Anzu-"Además, aquel palacio no estaba ubicado tan cerca del Nilo"-Hizo una pausa y orientó su cuerpo hacia las ruinas- "Pero la ubicación de las puertas forman una "L" como en aquel mundo y concuerdan con la imagen mental que tengo"- expresó, tocándose la cabeza con el índice.
-"Lo que dices sobre la ubicación de los pilonos es muy acertado"- le dijo el muchacho con sinceridad. La chica se sonrojó y trató de ocultarlo detrás de una enorme sonrisa traviesa.
-"El mundo de las memorias tenía varias diferencias con el antiguo Egipto"- explicó en dirección a los chicos. Marik, quien se había unido hacía poco, asintió; Él debía saberlo bien siendo ex portador de un artículo del milenio y teniendo como hermana a Ishizu.- "Ese mundo era una recreación de los elementos básicos de mi vida, en un momento específico, días antes de mi muerte"-hizo una pausa- "incluso muchos de las situaciones que vivimos, no sucedieron exactamente como los presenciamos ahí"- agregó con aire ausente mientras miraba a sus alrededores-"En realidad no viajamos al Antiguo Egipto… Aunque por una parte…"- agregó en voz baja-"No hubiese estado mal…"- regresó la mirada hacia sus amigos y les sonrió con tristeza- "Me hubiese gustado… que ellos los pudieran conocer en persona… no simplemente mediante relatos en el poco tiempo que estuve en el más allá"- Se encogió de hombros y desvió la mirada. Sabía que todos lo miraban sin habla, había dejado salir a la superficie aquellos sentimientos encontrados que preocuparían a sus amigos.
-"Sólo me hubiese gustado…tener más tiempo"- justificó en voz baja su actitud- "Para decir adiós apropiadamente…"-
Pero recordó las palabras de Mana, el hechizo tenía que romperse en ese instante; de lo contrario, sus amigos viajarían a Japón y tarde o temprano, probablemente cientos de años después, alguna persona astuta como Sugoroku Mutou daría con su cámara funeraria, y la situación en la que se encontraría de ser así… no sería tan favorable como la actual.
Se estremeció
Mientras tanto, las palabras del ex monarca resonaban en los oídos de sus amigos, quienes no sabían cómo reaccionar. No era muy común ver a Atem en un estado de vulnerabilidad emocional, pero su actitud era comprensible; Había pasado por demasiado en apenas cuatro días… Realmente se tenía que ser muy fuerte y tener una mente y alma muy poderosa para mantener una actitud positiva en tal situación, todos lo admiraban por eso… pero al mismo tiempo todos temían que, aunque el muchacho aceptara su situación, solamente lo hiciera porque no le quedaba otra opción y no porque realmente quisiera… no porque realmente fuera feliz…
-"Viejo…"- susurró con tristeza Jonouchi, dejando caer los hombros y adoptando una expresión que sólo podía compararse con la de un cachorrito que acababa de ser pateado. Las manos de Honda se tensaron en dos fuertes puños y bajó la mirada, corto de palabras.
Yugi apretó los labios y frunció el ceño. Sabía que jamás entendería al cien por ciento lo que debería estar sintiendo Atem en esos momentos; Era una situación única y complicada en la que jamás se encontraría, pero…
-Que haría si Jii-chan o Mamá- tragó saliva- se fueran y no pudiera decir adiós…sería difícil vivir así- pensó el rey de los duelistas.
Anzu inhaló y se llevó una mano al pecho discretamente. Normalmente Atem era excepcionalmente bueno camuflando sus verdaderas emociones; Pero ahora, la nostalgia en su tono de voz y aquella mirada ausente con la que los veía, pero que a la vez parecía querer alcanzar algo que ahora se encontraba demasiado lejos….
-Te entiendo- pensó- yo me sentí así, cuando pensé que jamás volvería a verte y no pude despedirme de ti como yo quería-
La muchacha no pudo evitar notar lo joven que se veía su amigo en aquel momento.
-"Atem"- susurró con tristeza
Al parecer, había pronunciado el nombre del chico lo suficientemente fuerte para que este lo escuchara, ya que se sobresaltó y compuso su expresión casi instantáneamente, percatándose de las palabras que habían dejado escapar sus labios.
-"Vaya, tal como me imaginé"- dijo Marik en voz baja, caminando hacia Atem con las manos dentro de los bolsillos del pantalón. Al estar lo suficientemente cerca de él, sacó una mano de su bolsillo y lo tomó del hombro con fuerza.
-"Escucha"- comenzó- "De cierta forma, te entiendo"- cerró los ojos- "Y discúlpame por traerte a este lugar sin preguntar, pero yo realmente siento…"- negó con la cabeza- "sé"- se corrigió- "que necesitas cerrar este ciclo si quieres construir una nueva vida, Atem"-
Atem arqueó una ceja
-"Marik"- exclamó- "incluso si ahora estoy aquí"- titubeó por un instante, llevándose una mano al pecho inconscientemente- "¡yo jamás podría olvidar….!"-
-pase lo que pase, no olvides quien eres-
Sí, eso había dicho Mana
-"¡Tonto!"-le reclamó Marik, dándole gracias a los dioses que su hermana no estaba ahí para presenciar el asunto. Atem profundizó la mirada, observando confundido al menor de los Ishtar- "¡No me refiero a que olvides a nadie ni a nada!"- suspiró y fortaleció su agarre sobre el hombro del muchacho- "Me refiero…"-suavizó su tono de voz- "A que necesitas decir adiós. No puedes continuar tu camino si tienes asuntos pendientes con tu pasado"- hizo una pausa- "No los olvides, mantenlos en tu corazón por siempre, pero libérate de cualquier cargo de consciencia que te impida seguir adelante"- le dijo con empatía- "déjalo ir de una vez… te está frenando, todos se dan cuenta, ¡no estás engañando a nadie!..."
Atem dejó caer los hombros y suavizó sus facciones, aceptando las palabras del chico -Tiene razón- pensó. -Al principio, pensé que estaba bien… incluso si no logré despedirme de nadie más que de Mana… pero después…- cerró los ojos- Padre, Madre, Siamun, Seto, Karim, Shada, Mahado…-
-"Pero también comprendo que no estés listo aún"- agregó el egipcio rubio, retirando la mano del hombro del muchacho- "En ese caso, deberías contemplar la opción de permanecer más tiempo aquí"- sugirió- "hasta que estés listo para dejar ir el pasado"-
Todos miraron de Marik a Atem, incrédulos por lo que había dicho el primero…. Y temerosos por la respuesta del segundo.
-"Créeme que si no lo haces, no podrás vivir tranquilo"- recalcó. Después tomó aire- "Entonces"- Hizo una pausa- "¿Estás listo?"- preguntó una vez más.
-"¡Amigo!"- exclamó Jonouchi- "¡Atem no querría quedarse aquí sin nosotros!"- agregó plantándose frente a los dos muchachos- "¿cierto?"- cuestionó dudoso al ex faraón, mirándolo esperanzado.
Atem permaneció en silencio y desvió su triste mirada carmesí de la del rubio, clavándola en la arena.
-por supuesto que no- pensó- … pero Marik tiene razón, ¿Estoy listo?….- se cuestionó- Todo ha sido tan repentino… pero no puedo, no puedo…
Jonouchi dio un paso hacia atrás, mirándolo con incredulidad. Había mal interpretado el gesto de su amigo
-"¡Atem traidor!"- exclamó dolido- "¡No estarás pensando en…!"-
Honda lo interrumpió, tomándolo por el hombro.
-"Calma"- le dijo con firmeza, después fijo su mirada en el ex faraón- "Dale tiempo…"-
-"No puede ser"- susurró Anzu con voz un nudo en la garganta. Yugi negó con la cabeza negándose a interpretar de esa manera el silencio de su ex "otro yo". ¿Es que Atem realmente no quería estar con ellos?
Yugi recordaba las palabras que había intercambiado con el ex faraón en el hospital
Asintió ligeramente- "Estamos muy contentos de que estés con nosotros…"- agregó, tocando su brazo levemente. – "Me alegra que estés bien ahora, Atem"- hizo una pausa- "te extrañé muchísimo"- terminó el chico con ojos ligeramente vidriosos-
-"Yugi, chicos"- susurró Atem con voz afectada por las emociones- "yo también los eché de menos"- aseguró con una media sonrisa- "y también… estoy feliz…"- terminó, cerrando los ojos momentáneamente.
Había notado el casi imperceptible titubeo de su amigo al pronunciar la última frase. No dudaba de la honestidad de su amigo al decirles que los había extrañado y que estaba feliz de estar junto a ellos de nuevo, pero nadie estaría completamente tranquilo de estar en la situación de Atem, y lo entendía completamente.
-"Prometí que yo sería tu familia"- susurró Yugi con voz firme- "Dame esa oportunidad…."-
De alguna manera, supo que Atem lo escuchó, pues el muchacho se sobresaltó ligeramente
-"Aibou…"- susurró Atem, cerrando con fuerza los ojos
-¡No puedo simplemente quedarme estancado!-
Marik suspiró y dejó ir los hombros del muchacho
-"Bien"- continuó, dándose la vuelta – "En ese caso…"-
-"No, Marik"- respondió la profunda voz de Atem. No era el mismo tono que había usado minutos antes, la voz que resonó en ese instante, era imponente, la voz de alguien con poder. El menor de los Ishtar encaró nuevamente al chico, sorprendido. El ex faraón lo miraba con ojos decididos.
-"Estoy listo"- continuó- "Para despedirme"- miró a su alrededor, sonriendo tenuemente- "y para regresar a casa con Yugi".
Honda y Jonouchi vitorearon tomando al chico por los hombros y sacudiéndolo, a lo cual el agredido esbozó una tímida sonrisa.
-"No te atrevas a abandonarnos viejo"- exclamó Jonouchi colgándosele del cuello- "¡después de que entré a esa tumba horrible por ti!"- Lloriqueó- ¡Qué malo serías si no vienes con nosotros a casa!"-
-"No voy a abandonar a nadie, Jonouchi-kun"- replicó Atem, tosiendo levemente y llevándose una mano al cuello sin dejar de sonreír- "Además, mi tumba no es fea"- le dijo con humor- "A mí me parece bastante acogedora"- agregó sonriendo con suficiencia.
El rubio se estremeció
-"¡Enserio viejo!"- continuó el muchacho- "¡sentí como si estuviera en una pésima secuela de "la momia" todo el tiempo que estuve ahí!"-gritó mientras lo sacudía con más fuerza. Atem dejó escapar un quejido
-"¡Oye!"- exclamó Honda- "Tranquilo amigo, lo estás asfixiando"- regañó al rubio, tomándolo por los brazos.
Entre los zarandeos, Atem enfocó su mirada en Anzu y Yugi y les guiñó un ojo. El rostro del rey de los juegos se iluminó, y su preocupada mente se llenó de paz. Anzu exhaló aliviada y esbozó una sonrisita. Le dolería mucho que Atem no estuviera listo para irse con ellos, ¿De qué servía una segunda oportunidad en la vida, si realmente no la deseabas?...
Pero en ese momento, las palabras y los sinceros sentimientos del chico la tranquilizaron.
Marik exhaló, cerró los ojos y esbozó una sonrisa torcida- "Bien"- abrió los ojos y lo miró- "¿Estás listo entonces? Estaremos justo detrás de tí..."-
-"Sí"- afirmó en voz baja, pero con la fuerte e intensa mirada que despedía seguridad en sí mismo. Esa mirada que a todos les era tan familiar- "Gracias por abrirme los ojos, Marik"- agregó, sonriéndole con seguridad
Marik cerró los ojos y asintió.
-"Por nada"- respondió, abriendo los ojos nuevamente y rivalizando la expresión del chico- "Tú me ayudaste a reconciliarme con mi familia… a dejar mi pasado atrás"- le dijo con sinceridad. Atem sonrió, sintiéndose algo culpable. Jamás olvidaría lo mucho que había sufrido la familia Ishar por guardar el secreto de sus memorias- "Estoy regresándote ese favor personal… necesitaba asegurarme, pero parece que estás listo…"- terminó, convencido.
Atem asintió con firmeza
-Me imagino que… habrás pasado por algo similar Marik…- pensó- después de que nos enfrentamos en ciudad batallas…-
Después, ladeó el rostro y por el rabillo del ojo le lanzó una mirada a aquel lugar en ruinas, el cual había sido su hogar durante dieciséis años de su vida…. Aquél lugar donde había comenzado como un niño, y se vio obligado a convertirse en hombre y en rey prematuramente…. Aquel sitio del cual tenía los mejores recuerdos junto a sus padres y donde había experimentado tantos contratiempos, donde había tenido que tomar decisiones que cambiarían su vida, la de sus amigos y que tendrían repercusiones en el bienestar del reino del cual estaba a cargo. Se percató de que aquel lugar era el pilar que sostenía todos los recuerdos de su vida pasada, todas sus emociones… todo estaba concentrado en ese mismo sitio. No tuvo tiempo de despedirse de nadie en el más allá, solamente de Mana, si es que a eso podía llamársele despedida; Era obvio que no existía manera de hablar directamente con su padre, su madre, Mahado o Mana ahora que se encontraba en el mundo de los vivos…
-"Pero"- susurró el chico, girándose por completo para quedar de frente a las ruinas.
Ese lugar era el equivalente en el mundo humano al lugar en el cual descansaba su familia en el más allá, ¿no era así?... al cruzar la puerta al más allá, había entrado a su palacio, el cual lucía un millón de veces más hermoso de lo que había sido en vida.
-Sí, tal vez visitar este lugar por última vez, realmente me ayude…-
Se dio la vuelta para encarar nuevamente a sus amigos y les sonrió con seguridad
-"Vamos"- exclamó el muchacho con voz firme, torciendo la sonrisa y ladeando su cabeza hacia la zona arqueológica- "demos un paseo"- agregó, dándoles la espalda y levantando el rostro con seguridad.
-Un paseo por el callejón de las memorias…- agregó mentalmente, mientras trataba de regular el ritmo de su acelerada respiración. No sabía exactamente por qué, pero se sentía ansioso… nervioso... y tenía la corazonada de que no era solamente por el hecho de hacerle frente a su pasado
Tenía un presentimiento… algo en su interior le advertía que había algo extraño con el lugar
Algo importante
¿Pero qué?
-"Sólo respira"- se dijo a sí mismo, frunciendo el ceño y apretando los labios- "No sucederá nada malo…"-
-"¡Un paseo suena perfecto!"- exclamó Honda. Tomándolo por los hombros con fuerza, logrando que Atem brincara involuntariamente, sobresaltado. El castaño lo soltó al tiempo que cerraba los ojos y estiraba los brazos- "¡Hey!"- exclamó, encarando a Atem nuevamente- "¡Tal vez encuentre a una hermosa Ninfa egipcia a las orillas del río!"- agregó con picardía, para después palmear la espalda del ex faraón y tomar la delantera de la expedición.
Atem cerró los ojos y dejó caer los hombros mientras negaba con la cabeza y reía por lo bajo. Marik se llevó una palma al rostro y miró al castaño con incredulidad entre sus dedos.
-"¡Espero que se encuentre pero con un cocodrilo!"- exclamó el dirección a Atem, extendiendo ambos brazos y doblando sus dedos en una imitación de los colmillos de dicho animal. El ex faraón soltó una carcajada ante las muecas que hacía el egipcio rubio.
Mientras tanto, Anzu alcanzó al castaño y le dio una patada en el talón; El chico dejó escapar un agudo chillido e instintivamente levantó la pierna y se tomó el área agredida con ambas manos, mientras que con la otra trataba de mantener el equilibrio sobre el rocoso terreno- "No estamos en Grecia, tonto"- espetó la muchacha, llevándose las manos a la cintura, mientras el chico la miraba con miedo- "y más te vale que no empieces a molestar a la gente ni a coquetear a las chicas"- continuó la castaña, picándole la nariz con el índice- "¡si no dejarás mal a Marik!"-lo reprendió, levantando la voz y acortando la distancia. El chico se encogió con temor, pero segundos después adoptó un semblante serio.
-"¡Si señora!"- exclamó, recobrando la postura y haciendo un saludo militar en dirección a Anzu.
-"Ella tiene razón"- señaló Marik- "No queremos llamar mucho la atención y meter en problemas a Nee-san"- agregó, cerrando los ojos y haciendo un ademán con el brazo- "Recuerden que metí a cinco personas sin pagar sólo aprovechándome de que mi hermana es la directora del departamento de Egiptología"-
-"Sí, cabeza hueca"- canturreó Jonouchi, alcanzando al castaño y obstruyéndole el paso con su cuerpo- "Más te vale que no andes de pervertido"- Se señaló sus orbes castañas con los dedos índice y medio y después apuntó a Honda con los mismos dedos- "¡Te tengo en la mira!"- exclamó, con el tono de voz más amenazante que podía ejecutar mientras entrecerraba los ojos.
Honda pestañeó con confusión. El rubio desvió el rostro hacia el frente y levantó la barbilla en un gesto altivo, emprendiendo su camino nuevamente- "ya puedo moverme de nuevo"- exclamó al pasar junto a Marik, marchando como soldado – "¡Solo espero no morir de inanición en esta desértica y calurosa tierra!"- gritó con dramatismo mientras se encaminaba hacia el frente con paso firme-
El menor de los Ishtar puso los ojos en blanco- "¿Siquiera sabes que significa esa palabra?"- le gritó. Jonouchi se encogió de hombros y siguió marchando felizmente, sin molestarse en dirigirle palabra al anfitrión.
Honda exhaló y echó los hombros hacia adelante.
-"Sólo trato de hacerle ver…. que merezco a su hermana"- exclamó, pestañeando dramáticamente, al tiempo que se llevaba el dorso de la mano a la frente, en un gesto melodramático.- "Y se me ocurrió"- agregó, irguiéndose repentinamente y abriendo mucho los ojos, mientras se señalaba la cabeza con el índice- "Que ponerlo celoso funcionaría…."- terminó, arqueando una ceja y tomándose la barbilla entre los dedos pulgar e índice, fingiendo pensar con profundidad. Segundos después suspiró- "¡Qué se le va a ser!"- agregó, encogiéndose de hombros y pasando de largo a los chicos, siguiendo el camino que había tomado Jonouchi.
Yugi rió con diversión. Aunque no fueran tan obvios como él y Anzu, sabía muy bien que Jonouchi y Honda estaban preocupados por la salud y el comportamiento distante de Atem; Al parecer, las sinceras y decididas palabras de su amigo les habían subido los ánimos a ambos chicos.
Anzu negó con la cabeza, intentando suprimir una sonrisita- "Bueno, al menos lo hacen reír"- susurró para sí misma, mirando a Atem, quien observaba a sus dos amigos y a Marik riendo discretamente, cubriendo sus labios con el dorso de una mano.
El rey de los duelistas dio varios pasos al frente hasta quedar al mismo nivel que Atem.
-Eso es, así es como quiero verte amigo- pensó
Atem se percató de la presencia de su compañero y lo observó unos instantes por el rabillo del ojo; segundos después se dio la vuelta para encarar al chico, quien lo observaba analíticamente.
-"¿Pasa algo, Aibou?"- preguntó Atem con diversión ante la expresión de su compañero.
Yugi rio con vergüenza al darse cuenta de que se había quedado mirando a su amigo, levantando sospechas.
Atem arqueó una perfectamente delineada ceja negra y ladeó el rostro, sin apartar de él aquella intimidante mirada carmesí, dándole a entender a su amigo que si tenía algo que decir, lo dijera de una buena vez.
Yugi inhaló y le sostuvo la mirada- "Atem"- comenzó, con voz firme- "Entiendo que todo fue demasiado inesperado y repentino… y entiendo que una parte de ti se sienta…"- titubeó, sin poder encontrar las palabras adecuadas que representaran la extensión de lo que su amigo estaba sintiendo en aquellos momentos. Se percató de que la expresión del muchacho había cambiado, su mirada se suavizó ante sus palabras y dejó caer ambas cejas, dándole un aire melancólico a su rostro.
-"Triste"- decidió ir con la palabra más simple. Tragó saliva y continuó, sin apartar la mirada de la del antiguo monarca- "Pero, ¿sabes?"- sonrió tenuemente-"Sé que con el tiempo… serás feliz con nosotros"- le aseguró, ocasionando que Atem esbozara una cálida sonrisa.
-"Entiendo que los extrañas y sé que jamás los olvidarás, justo como…"- cerró los ojos por primera vez, recordando cómo se había sentido al ganar el duelo apenas unos días atrás, sintiendo de nuevo aquella ansiedad que había sentido al esperar el vuelo hacia El Cairo, aquella corazonada que le decía que no se fuera aún, el corazón roto de Anzu, la fortaleza de Jonouchi al entrar en la tumba inclusive si le tenía fobia a lo paranormal, la determinación de Honda de encontrar lo que fuera que hubiese salido mal con la partida de su amigo…- "como nosotros jamás te hubiésemos olvidado"- terminó casi en un susurro.
Atem exhaló
-"Aibou"- comenzó el chico, pero Yugi se le adelantó, endureciendo la mirada
- "Después de este día"- exclamó con firmeza- "haré todo lo posible…"-desvió la mirada- "para que seas feliz con nosotros"-
Anzu los miraba desde la cercanía, pero su posición no le permitía escuchar la conversación entre sus amigos.
-"Yugi… Atem"- susurró, quieta en su lugar. Decidió darles unos momentos más antes de unirse.
Mientras tanto, el antiguo monarca pensaba que no podía sentirse más agradecido con la vida por unir su camino con el de Yugi
-A pesar de que te he metido en miles de problemas, te he privado de tener una adolescencia normal… he hecho que arriesgues tu vida por algo que a ti no te dejaba nada más que peligro…- sonrió- Aibou…- hizo una pausa- No me arrepiento de estar aquí con ustedes- pensó con sinceridad
El rey de los duelistas levantó el rostro nuevamente y su inocente mirada amatista se conectó con los profundos orbes carmesí de su antiguo otro yo.
-"Aibou"- comenzó con voz suave, tomándolo con delicadeza por un hombro- "siento mucho si mi actitud te ha preocupado"- le dijo con sinceridad, suavizando su mirada- "te prometo que pronto, ya no estaré triste"- le aseguró con una media sonrisa, usando la misma palabra que el chico había utilizado para describir su estado de ánimo- "Desde un principio estuve seguro de que ustedes me ayudarían con eso"- agregó, guiñándole un ojo-
Yugi sonrió y exhaló relajado, sintiéndose reconfortado por sus palabras. Atem no le había negado que se sentía triste, por su puesto, eso hubiese sido una enorme mentira. Se había percatado de los sentimientos de su amigo desde que le había dicho en el hospital que recordaba hablar con su madre, con su amiga Mana, con su padre y con el resto de su familia; También había notado la melancolía en su usualmente firme mirada e indescifrable semblante, y eso le resultaba tan… inusual viniendo de él. Yugi estaba acostumbrado a aquel semblante inquebrantable, calculador y desafiante con el cual le hacía frente a todos sus enemigos, enmascarando lo que realmente reflejaba su corazón; Con el paso del tiempo y de la convivencia con su antiguo otro yo, había comenzado a identificar pequeños fallos en aquella fachada, pero jamás como en ese momento, en el cual el ex monarca se encontraba en un gran estado de vulnerabilidad emocional; Sabía que Atem no mostraría debilidad ante el peligro o cualquier enemigo, de eso estaba seguro…Pero ahora ya no había enemigos, ni peligro…. Sólo un grupo de amigos intentando salir adelante después de tiempos complicados.
Por otro lado, Yugi sabía que Atem preferiría que aquella plática no saliera de ellos dos, no porque fuese algo malo o vergonzoso; estar triste no lo hacía débil… lo hacía humano; Una persona débil de mente no podría estar de pie siguiendo su camino como lo hacía Atem , aceptando como se sentía pero aun así sonriéndole al mundo.
Pero Atem tenía su orgullo, además estaba ahí el hecho de que los demás siempre lo habían visto como un líder, un ejemplo a seguir… alguien que nunca se quebraba. Jonouchi, Honda y Anzu le habían contado… la manera en la que había actuado Atem al perder su alma contra la barrera del oricalcos, en aquel duelo con Raphael; A Yugi se le hizo demasiado bizarro imaginarse a su otro yo llorando de esa manera, no creía que fuera posible, y por la manera en la que se lo habían contado sus amigos, era algo bastante aterrorizante de presenciar.
Entendía que su amigo necesitaba esa experiencia antes de partir a Japón, y una vez en casa, haría todo lo posible para que Atem fuera feliz con ellos, pero de los primeros pasos para construir su nueva vida, dependían de él solamente.
-"¡Cuenta con ello, Te doy mi palabra!"- Le aseguró el rey de los duelistas. Le daría su espacio, pero se mantendría cerca para apoyarlo de la manera que pudiera; Podía sentir la inquietud de su amigo en ese simple contacto de la palma del chico sobre la tela blanca de su camisa, sin mencionar que la temperatura de su piel parecía ligeramente elevada- "Sólo quería asegurarme de que te encontrabas bien, y que supieras… que estamos aquí"-
Atem rió por lo bajo, dándole un apretón al hombro del chico, quien se asombró por la fuerza que parecía tener su amigo a pesar de que aún no se había recuperado del todo; No pudo evitar pensar que tal vez Jonouchi y Honda subestimaban las habilidades físicas del antiguo faraón.
-"Estoy bien, Aibou"- le aseguró- "Estarás junto a mí, ¿cierto?"- agregó. La expresión de Yugi se iluminó. Para él, significaba mucho que Atem le tuviera confianza, y que buscara su apoyo cuando le necesitaba, justo como lo había hecho él durante tanto tiempo.
¡Siempre serían compañeros, socios, hermanos!, inclusive si ahora ya no dependían el uno del otro.
-"Siempre"- exclamó Yugi
-"Si ustedes están conmigo"- continuó Atem en voz más alta, en dirección hacia donde se encontraba Anzu – "Sé que al final todo estará bien…"- terminó con una leve sonrisita, cerrando los ojos momentáneamente.
Desde que había conocido a los chicos, se había sentido extrañamente… reconfortado por la presencia de cada uno de ellos, comenzando por Yugi, quien con aquel corazón tan puro y con aquella inocencia y bondad, lo había ayudado a deshacerse de aquel sentimiento de soledad y confusión que lo invadía. Recordaba aquel calor dentro de su corazón, durante el duelo contra Pegasus… aquella vez, incluso si Yugi había perdido el conocimiento, incluso si los chicos no estaban muy seguros de quien era esa extraña y ajena personalidad de Yugi… Él había sentido el apoyo y confianza de sus amigos en esos momentos, en los cuales, si bien no tenía un corazón bombeando sangre caliente como ahora, había podido experimentar aquel sentimiento de cariño hacia sus amigos.
Esa fue la primera vez que se sintió parte de ellos….
Aquel día dejó la oscuridad atrás, aquella en la que había dormido por tanto tiempo y que lo había invadido inconscientemente, al grado que Incluso Yugi había temido de él.
Aquel tiempo en el que se había sentido tan… perdido. Incluso Yugi había tenido miedo de él…
Anzu se acercó rápidamente, justo en el instante en que el muchacho abría los ojos. Su mirada se conectó con la del muchacho al instante.
-"Cuenta con ello Atem"- le aseguró la chica, devolviéndole una muy dulce sonrisa- "vamos ya"- agregó, tomando un desprevenido Yugi del cuello de la camisa, quien a su vez, tomó a un todavía más desprevenido Atem del brazo.
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¿Y bien? ¿Qué les pareció? Espero sus comentarios con ansias. Realmente siento que este capítulo está feo y malo xD
En el próximo capítulo veremos el desenlace de esta pequeña aventura, un momento romántico ( ¿creo? xD) y un sueño algo perturbador, además de otra escena misteriosa ( sí, tiene que ver con el conflicto principal de la serie)
*Como nota, mi nuevo fanfic será publicado hasta noviembre, más detalles los dejaré en mi perfil (ahí es donde iré poniendo el progreso de mis historias, por si alguien quiere checar)
Notas del fanfic:
*Palma Datilera: -Phoenix dactylifera- es una palma que crece en Egipto
*Palma de Dum: -Hyphaena thebaica- Otro tipo de palma que crece en Egipto
* !Ay Nanita!: jaja es como ¡ Ay mamá!, o ¡ Ay diosito!
*RPG: Role playing game o juego de roles (El mundo de las memorias era un RPG)
Quiero agradecerle a:
Izanami1019: Siii estoy viva! Gracias! Espero que este también te guste 3 sii, mi nuevo fanfic lo publicaré en noviembre o diciembre, quería septiembre para conmemorar mis dos años en FF, pero se me complicó. Gracias por tu apoyo =)
Semayet: Yo también, siempre he visto una relación fraternal en aquellos dos, que bueno que te está gustando =) jaja Jonouchi y Honda son el alma del fanfic, gracias por tu apoyo!
Horakthy: de quien te enamoraste? Del fanfic? :3 jaja, claro, Atem no es débil por ningún lado, pero tampoco es un dios super poderoso, aquí está despertando de un coma inducido; si Mana y Mahado no hubiesen conjurado un hechizo, Atem hubiese muerto de todas maneras por heridas de guerra y por el hecho de que le arrancaron el alma del cuerpo por realizar un hechizo demasiado fuerte y además prohibido y oscuro. Entonces, es normal verlo algo débil, por supuesto. Ya verás pronto que fuerte es nuestro faraón =) gracias por tu apoyo!
Love Stories on My Mind: mi querida paisanita! Con mucho gusto! Después de usted! Jajaja. Pero recuerda que tiene 3016 así que técnicamente nosotras somos las asalta-tumbas(?) nahh ntc, pero es la verdadera edad a la que murió el guapísimo Atem, en el nuevo databook de la película lo pueden ver :3. Jajajaja alguien que le enseñe modales a ese cachorrito rubio! Qué bueno que te gustó! Y sí claro, me desaparecí! Ya salimos en alerta amber las dos pero bueno! Espero saber de tu fic pronto, igual andas perdida! Muchas gracias por tu apoyo!
Lola300: Me lavaste el cerebro y lo subí 1 día antes! Jajaja pero habrá doble capítulo en vez de uno larguísimo :3. Tus dudas creo que ya te las contesté, pero para que los demás sepan, cito la respuesta que te di respecto a Kaiba:
En esta historia, Kaiba recuperó sus recuerdos como priest seto cuando estuvo en el mundo de las memorias ( versión anime) pero no dijo nada a los demás/ se hace al que no entiende para que no crean que es "igual que ellos" o que cree en los cuentos de hadas egipcios. Estoy suponiendo que los que tienen contraparte egipcia sus almas fueron divididas y parte de ellas regresó a la tierra por que tenía "asuntos pendientes" por ejemplo, Ishizu cuidar de sus hermanos, Kaiba recuperar el amor y llenar el vacío de su corazón.
Gracias por tu apoyo y por tu insistencia XD
Karlaguilar: disculpa xD me fui de parranda mucho tiempo creo! Jaja, no te preocupes, esta historia no se quedará incompleta y además, mañana o pasado hay capítulo nuevo! Muchas gracias por tu apoyo y me alegra que te haya gustado!
AtemxAnzulove: Kaiba es tan romántico en su propia manera tan peculiar! 3 espero que te agrade como desarrollo esa historia! Jajaj Abdul quiso verse muy formal con Kaiba porque es una persona importante xD me alegra que te hayas reido con las tonterías de Jonouchi ^^gracias por tu apoyo!
Dragon Espectral: dedicado a ti por tu cumpleaños! Espero que te agrade! =) un momento Atem x Anzu estará en la segunda parte.
Jibril Suriel: Mejor tarde que nunca =) me alegra que te haga reir y que te guste la manera en la que está escrito, gracias por decírmelo porque sinceramente siempre siento que mis capítulos están mal y por eso tardo un año xD jaja muchas gracias por los ánimos! Y bueno ya Atem se está protegiendo de nosotras las fangirls xD jaja
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¡Hasta la Próxima! (Si dios quiere, mañana o el lunes =)) …..
