Los personajes pertenecen a SM.
PERDÓN! POR FAVOR, LEAN NOTA DEL FINAL, NO LES TOMARÁ MÁS DE 5 MIN. GRACIAS! No digo más, aquí está el final.
Epílogo:
-Prometo amarte, cuidarte y respetarte todos los días de mi vida. Así como también… -estaba practicando en susurros cuando mi pequeña comenzó a llorar. –Lo sé mi vida, también me parecen fuera de moda, insuficientes y aburridos. El problema es que no puedo llegar a expresar mi amor por ella con palabras. Y en cuanto a promesas me puedo quedar corto y prefiero no mentirle.
La bebé solo bostezó y estiró sus bracitos en protesta. Tenía hambre pero Bella había pasado tantos días desvelándose que preferí no despertarla. Pero era más que evidente que yo no podía alimentarla. Acaricié su hermoso cabello rubio y abrió sus ojos. Hipó un poco más antes de quedarse callada. Un profundo color chocolate como los de su madre.
Tenía cuatro meses de edad y ya podía decir que iba a ser hermosa. Ya fuera una belleza despampanante como Rosalie, o más discreta como su madre, pero hermosa a fin de cuentas.
Ambas mujeres habían cambiado mi percepción de la vida. Bella me hizo ver lo perdido que estaba, me hizo ser una mejor persona. Y ahora este pequeño ser entre mis brazos me hacía querer ser aun mejor para poder darle lo que necesitara y más. Mi trabajo en la tienda de los Newton fue cambiado por un puesto importante en la nueva empresa de Emmett, en Seattle.
Rosalie y Emmett se mudaron a Nueva York en cuanto supieron que me quedaba con Bella y que tuvo a mi nena. Vivían felices y planeaban tener su segundo hijo en cuanto Evan cumpliera al menos dos años. Pero conociéndolos, terminarían por tenerlo cuando él apenas cumpliera el año.
-Intentemos de nuevo preciosa, tú serás mi inspiración. Puedo prometerle a tu madre lo mismo que a ti. Veamos, -me quedé pensativo y miré esos ojos que eran tan parecidos a los de Bella. –No puedo prometer una vida de lujos, pero puedo prometerte que nunca te faltará nada. No puedo prometer que jamás llorarás, pero puedo prometerte que estaré ahí para limpiar tus lágrimas, -dije mientras limpiaba los residuos de sus mejillas regordetas y sonrojadas. –No puedo prometerte que no te lastimarán, pero puedo prometer que los golpearé, -reí por lo bajo. –No, eso no suena muy romántico ¿cierto?
Escuché una risa detrás de mí y me giré. Bella estaba en la entrada de la habitación con los brazos cruzados.
-Para mí suena muy romántico.
-Tramposilla, ¿Cuánto tienes ahí?
-Lo suficiente para escuchar tus votos. ¿Por qué no me despertaste? Debe tener hambre.
-Es solo que te habías desvelado tantos días que no quise molestarte.
-Gracias, que considerado. –se acercó y me dio un beso. Tomó a la niña de mis brazos y la miró sonriente. –No creo que Emily me tenga tantas consideraciones.
Sonreí al escuchar el nombre de mi niña. Emily. Me pareció hermoso la primera vez que lo escuché de labios de una muy drogada Bella. Ella fue quien lo propuso.
Bella se sentó en la mecedora y comenzó a alimentarla. Pronto se quedó dormida y la regresó a su cuna. Vi que Bella restregaba sus ojos con las manos, se veía agotada. Me acerqué y la tomé en brazos.
-¡Edward! –gritó susurrando. Me dio un golpe en el pecho y después recargó su cabeza en mi hombro.
-¿Estás nerviosa? –le pregunté cuando estábamos recostados.
-A veces, sigo creyendo que despertaré de un sueño y que tú no estarás ahí. –mientras decía eso no me estaba mirando. Hacía círculos en mi pecho.
-Yo también, siento que de pronto despertaré en mi patio trasero con la cabeza a punto de reventar. Como la primera vez que te…noté, -la miré y me sonrió. Pasé un dedo por su rostro. –No puedo creer que pasara tanto tiempo desperdiciado. Si te hubiera notado no hubieras tenido la necesidad de… -cerré los ojos y suspiré.
Habíamos discutido tantas veces el mismo tema y siempre llegábamos a la misma conclusión. Emily era nuestro mejor regalo y el mejor lazo que pudiera haber entre nosotros.
-Probablemente hubiera terminado teniendo tu bebé, no hubieras batallado mucho conmigo. Cuando me mudé Rosalie no vivía conmigo, solo me visitaba. Era una niña sola que fingía ser más madura de lo que en realidad era.
-Probablemente, y lamento decir esto, no me hubiera hecho cargo en ese entonces. Antes de estar juntos, Tanya fue a verme y me dijo que estaba embarazada, no sabía si era mío. Le pedí una prueba de ADN y le dije que no me casaría con ella aun cuando fuera mío. No sé qué hubiera pasado si estando más joven y más tonto hubieras llegado tú a decirme que ibas a tener un hijo mío.
-Probablemente no te hubiera dicho nada, -dijo tímidamente.
-¿Te hubieras hecho cargo tú sola? –me di cuenta de lo tonto de la pregunta y me reí. –Pues claro, tal como lo hiciste con el de James. –Me sentí un poco mal, ser comparado con alguien como James no es agradable. Bella debió notar mi gesto pues en seguida me abrazó con más fuerza.
-Sí, pero no lo hubiera hecho por las mismas razones. Con James decidí hacerlo sola porque no quería que fuera parte de mi vida. Contigo hubiera sido por miedo a un rechazo y por miedo a arruinar tu vida. No quería que me culparas años después de haberte arrebatado tu juventud.
-Eso es tan bello de tu parte, -dije abrazándola y acercando sus labios a los míos para darle un beso de buenas noches. –Ahora debes descansar o Alice me regañará por desvelarte y formarte bolsas en los ojos. Es tan exagerada.
-Bueno, dado que no pudo hacerle una boda a Rosalie y que la nuestra va a ser muy simple, quiere que sea perfecta.
-Es perfecta por el simple hecho de que estás tú y de que estoy yo.
Ella rió y después se acercó a mi pecho. –Buenas noches Edward.
Bella
Toda la plática de la noche anterior se repasaba en mi cabeza. ¿Qué hubiera pasado s en lugar de ser la bebé de James fuera de Edward? Miré a la pequeña Emily en su carriola. No hubiera pedido nada mejor. Quizá Emily fue lo que nos unió tanto. Nos ayudamos mutuamente a superar etapas difíciles de nuestro pasado. Pero ella era como la cereza del pastel, la mejor parte, la que todos se pelean.
-Bella, ya es hora, -dijo Alice.
-Sí, claro.
Tomé el ramo y suspiré. No tenía un padre que me llevara al altar. Los únicos invitados eran mis amigos y mi hija. Aun así no podía pedir nada más, el novio era el hombre que había amado durante dos años, que no me notó en un principio, fue la razón de que me entregara al hombre equivocado. Visto de cierto punto era gracias a él que tenía a Emily ahora mismo. Sonreí ante la ironía.
Salí cuando comenzó la marcha nupcial. Caminé por el pasillo solo mirando a los ojos del hombre que pronto sería mi esposo.
Pronto fue hora de recitar los votos.
-Bella, prometo amarte con un amor que nos ayude a soportar tiempos de prueba y dificultad. Con un amor que te inunde de confianza. Con un amor paciente, tolerante y comprensivo. Con un amor dispuesto a llenarte de alegría y felicidad, tanto como de ánimo y sostén. Con un amor que sepa secar tus lágrimas y te proteja en un abrazo... –me miró sonriendo con tanto amor y justo en esa parte levantó su mano y limpió una lágrima. -Sí, prometo amarte con un amor que busque siempre la manera de decirte cada día: "Eres muy especial para mí" Bella, te entrego este anillo como símbolo de mi compromiso –colocó la pequeña alianza dorada en mi dedo y besó mi mano.
-Edward, no es casualidad que nos hayamos conocido, no es casualidad que nos hayamos amado, creo que este gran amor que siento fue algo fuera de lo común, es fruto de las ganas de vivir, de querer compartirlo todo juntos. Ahora que estamos aquí, quiero ante Dios comprometerme a ser tu compañera fiel, tu amiga incondicional, y tu amante eterna, atrévete a construir nuestro destino, porque sé que tanto tú como yo, estamos convencidos que juntos somos mejor que separados. Te entrego este anillo como símbolo de mi amor eterno y de mi compromiso. –puse el anillo en su dedo.
Nos declararon marido y mujer y pudimos besarnos.
Lo siguiente fue la fiesta. No fue una grande, la celebramos en la casa de Edward, en el jardín trasero. Bailamos bajo las estrellas y las luces que iluminaban la piscina.
-¿De dónde sacaste esos votos tan bonitos? –le pregunté pegada a su pecho.
-De mi cabeza, de los recuerdos de tus ojos y los de Emily. Sé que no prometí joyas y dinero, aunque puedo dártelos si quieres. Pero no te hubiera complacido, así que pensé que sería mejor ofrecerte todo lo que soy, todo mi amor.
-No hubiera podido nada mejor Edward, -besé sus labios y seguimos bailando.
Nunca hubiera cambiado ni un segundo de mi vida, aun en esos momentos de mayor sufrimiento.
Edward y Emily eran todo lo que siempre quise y más.
Bien, no tengo perdón de Dios, pero espero que les haya gustado.
NOTA SUPER IMPORTANTE:
No hago esto seguido, no me gusta hacerlo. Pero de verdad les agradecería si pueden votar por mí en el Season Cullen Contest. Pueden leer (o no jeje ) la historia. Nunca había pedido esto porque no había anhelado ganar tanto como ahora. Así que si no es gran molestia, pueden seguir este link :http:/ www. fanfiction. net/u /2306976/ Season _ Cullen _ Contest (ya saben, sin espacios) o ir a mi perfil. Ahí está también. De verdad, no lo pediría si no fuera tan importante para mí.
Gracias a aquellos que leen mis notan, mis fics y que dejan comentarios o me ponen como Author alert o favorite. Bueno, en fin, gracias a todos.
