NOTAS DE LA AUTORA:
¡Ya está! ¡Hay de nuevo actualización!
No los distraigo demasiado. Sólo no olviden, que los cambios de escena (algo que significaría "después") se representa con [...], mientras que el símbolo de *-o+o-*, se asume como representación del "mientras tanto".
Lean y espero lo disfruten, como yo disfruto escribirlo.
"Lo has descubierto"
Cuando Tsukasa entró a la mansión, se sentía ansioso. No sabía porque, pero algo le hacía sentir suficiente nerviosismo y miedo; como si algo estuviera sucediendo, y no pudiera darse cuenta. Y una de las cosas que más lo desesperaban, era no poder comprender las cosas…
Y aquella sensación fue en aumento cuando entró a la habitación principal. Había rastros de que alguien había entrado con prisa, empujando los muebles que estorbaban a su paso; y encontró algunas cosas arrojadas distraídamente: un blazer* y un bolso. Eran de Tsukushi, pero la habitación estaba vacía. Y eso lo hizo sentirse aún más preocupado.
— ¿Tsukushi? —la llamó mientras recogía las cosas arrojadas al suelo, y las ponía sobre el sofá— ¿Dónde estás?
Sólo recibió un profundo silencio como respuesta.
—Lamento no haberte avisado sobre mi regreso, quería sorprenderte —continuó diciendo, mientras avanzaba por la enorme habitación; buscándola— ¿Tsukushi?
—Ho, ¿Qué pasa? —respondió ella finalmente, al otro lado de la puerta del sanitario; causando un poco de calma en él.
Pero el alivio duró poco; porque la voz de ella, sonaba pastosa y lejana. Tal vez estuviera enfadada… o tal vez, sucedía algo más… Y es que, además de haber ido a la casa de los padres de ella y percatarse de la posibilidad de que su amada estaba enferma; el llegar y encontrar todo de aquel modo, le hizo sentir sumamente preocupado… ¿qué pasaba con ella?
—¿Está todo bien… querida? —arrugó las revistas que sostenía en su mano derecha, y que había llevado hasta allá, para hablarlo con ella.
¿Y si realmente estaba molesta, por todas aquellas publicaciones?
La escuchó toser un poco, y su voz regresó al tono normal de siempre— Sí, todo está bien —él suspiró— Pero no seas tonto, ¿cómo voy a responderte desde acá?
—Oh, es cierto —dijo con un tono ya totalmente aliviado, y luego se disculpó: —Perdona por haber llegado hasta ahora... con todo lo que hay que hacer en el trabajo y las demás empresas... ¡Todos son unos imbéciles!
—Claro, nadie puede lidiar tan bien con las cosas como "Su majestad". Eso siempre lo dices.
—Eso lo digo, porque es cierto - rió un poco, a pesar de seguir ansioso—. Además, tú me ayudaste. Ahora, sal de ahí. Quiero verte... necesito abrazar a mi Tsukushi. Además... hay algo que tengo que mostrarte.
Colocó las revistas arrugadas, con lentitud sobre la mesilla de centro de la sala en la habitación. Y se colocó de frente a la puerta donde se encontraba ella; esperándola.
—Está bien, enseguida voy —le respondió ella—Y yo también tengo que mostrarte algo.
La escuchó girar la manija con lentitud; luego el seguro de la puerta sonó al desactivarse, y la vio empujándola lentamente.
Pero antes de que Tsukushi pudiera decir alguna palabra, él estiró sus fuertes brazos, para rodearla y contra su torso. Realmente la necesitaba y deseaba tenerla junto a él toda la vida. Y en ese interminable abrazo, comenzó sentir como su camisa fina se iba empapando a la altura donde llegaba el rostro de su esposa. Así que la tomó de los hombros y la alejó un poco de sí mismo; para poder admirar su rostro con detenimiento.
A Tsukasa, constantemente le dolía saber que ella estaba lejos. Le dolía extrañarla con su alma; quebrándose por dentro con tan sólo recordarla. Por eso mirarla llorar de ese modo, fue demasiado. Sintió tanta rabia por aquello que le había provocado las lágrimas, aún sin comprender el verdadero motivo su llanto. Porque ella lucía realmente triste y preocupada; sin embargo, aún mantenía su gesto orgulloso, por no querer mostrar su debilidad.
La había amado más que su propia vida llena de lujos; y lo seguía haciendo aún.
Y sin decirle nada, rodeo a su esposa de nuevo entre sus brazos; la alzó y la recostó sobre la cama. Permitiendo que llorara, y que los brazos de uno, consolaran al otro sin palabras ni caricias. Sólo un abrazo.
Lo necesitaban. Ambos sentían miedo e incertidumbre.
[…]
Las lágrimas cesaron lentamente.
Y Tsukushi fue la primera en quedarse dormida; y también, la primera en despertar. Pero ella ya no podía dormir, porque sentía miedo debido a una pesadilla:
En su sueño, había visto a Tsukasa en lo alto de un edificio; estaba de pie en la barandilla, de espaldas a ella, y mirando hacía abajo. Luego, susurró algo ininteligible, y se giró lentamente para mirarla. En su mano, llevaba una revista que la mostraba a ella con un bulto entre sus brazos, y un titular reluciente acompañándola: Mentiras, ¿bebé o fraude?
"Me has engañado", finalmente alcanzó a escuchar que decía Tsukasa. "Eso ha sido traición. Yo no lo necesito". La miraba fijamente, con el ceño fruncido. "No lo quiero", repitió una y otra vez.
Voces chillonas y agudas se unieron a la voz de su esposo; todas recitando noticias sobre el fracaso de una compañía; el Domyouji Zaibatsu*.
"Demasiado tarde" dijo finalmente Tsukasa, antes de extender sus brazos a los lados y dejarse caer hacía atrás; directamente al vacío. Y las manos de ella se tiñeron de rojo, al mismo tiempo que sentía un líquido correr entre sus piernas; era la misma sangre que estaba entre sus dedos, manando desde su interior, y que ahora manchaba el cuerpo de su esposo; la misma que se colaba en su alma y le producía miedo.
Abrió los ojos repentinamente, presa del pánico.
Entonces buscó en la oscuridad los números brillantes del despertador sobre la mesilla de noche, y se dio cuenta que apenas pasaba de la media noche. Luego, se giró sobre el enorme colchón, y vio a Tsukasa acostado en el borde opuesto de la cama, lejos de ella.
Porque así era siempre. Él estaba lejos. Su cuerpo se había acostumbrado tanto a dormir sólo. Ya no la abrazaba por las noches, ni la consolaba; porque nunca estaba ahí, aunque ella lo extrañara.
Y es que, a pesar de estar casados, nada había cambiado. Todos seguían hablando y criticando su romance, y estaban tan distantes, pese a que se amaban como locos.
Al pensar eso último, ella sonrió con ironía, porque eso era mentira. Sí que habían cambiado las cosas.
Ahora sí que las acciones de ella afectarían a Tsukasa, y a su poderoso imperio; también al mundo. Ella ya no era una pobretona, sino que su nombre estaba en la cima del mundo. Oh… y ahora, también había algo más que lo cambiaría todo: Un bebé.
Se levantó de la cama con amargura al pensar en eso, y caminó ansiosa por la habitación; tal como lo hacía su marido, en un intento por tranquilizarse. Pero no funcionó y hasta sintió nauseas.
Corrió hasta el sanitario con prisa, y luego de haber vaciado hasta lo imposible su estómago al vomitar, empezó a lagrimear de nuevo, desesperada.
No sabía qué hacer, y no había tenido valor para decírselo a su esposo aquella tarde… sólo se limitó a llorar como ahora; porque, le había dado miedo. Él parecía tan aliviado aquella ocasión cuando pensaron que estaba embarazada, y al final, había sido negativo; y accedió de inmediato a utilizar preservativos y tomar pastillas, siendo siempre precavidos… hasta que claro, sucedió aquello esa tarde en la tina. Y Tsukushi sabía exactamente que en esa ocasión, no había estado consciente en usar protección.
¿Hace cuánto tiempo había sido aquella tarde? ¿Dos, tres meses? Se limpió las lágrimas, y empezó a pensar fríamente, como siempre lo hacía.
No se había dado cuenta del cambio en su cuerpo… porque había tenido su periodo, ¿verdad?
Claro que si lo pensaba, ahora notaba que había sido… diferente. Sin dolores premenstruales o menstruales, y casi nulo. Por no decir que irregular. Y aunque pensó que era inusual, le atribuyó esos efectos aun a las hormonas excesivas que le habían producido las pastillas.
Suspiró.
Sin dudarlo, asistiría a una clínica al día siguiente, para hacer unos análisis debidamente. Debía confirmar aquello. Porque, a la manera de ver de Tsukushi, estaba claro que un bebé, ahora sólo complicaría aún más las cosas... por mucho que ella deseara un hijo de Tsukasa, sólo complicaría más todo.
De pronto, el sonido del tono de llamada de su celular, la distrajo completamente. Caminó de regreso a la habitación y a tientas, buscó entre su bolso el aparato. Entonces vio un número que hace mucho tiempo que no aparecía en la diminuta pantalla, y con manos temblorosas, se llevó el celular al oído.
—¿Moshi moshi? —la calmada voz al otro lado de la línea, la sobresaltó.
—¿Ha... Hanazawa... Rui? —por mucho que pasaran los años, siempre lo llamaría de ese modo.
—Ya sé que no debería llamarte tan repentinamente —aquel hombre soltó una risa tranquila y suave, que siempre era capaz de calmar todo el ánimo de Tsukushi—, pero pensé en ti y quería escuchar tu voz. Necesitaba hablar contigo.
Y tal vez, eso es lo mismo que ella necesitaba: A su verdadero amigo, su alma gemela y aquel que la comprendía mejor que nadie. Sin embargo, Rui había decidido continuar con su vida, y ahora él vivía viajando entre Japón y Francia, ocupándose de los asuntos familiares; por lo que les era casi imposible ponerse en contacto.
—Un momento... ¿Qué hora es allá? —casi pudo imaginar el rostro distraido de su amigo, al oírle decir aquello— Había olvidado la diferencia de horario... lo lamento.
—Uhm. Es medianoche, pero no te preocupes; no estaba dormida —no se atrevía a decirle demasiado, por miedo a que él notara algo raro en su tono de voz.
Y lo hizo: —¿Tsukushi? Tu voz suena extraña, casi parece que... ¿Estabas llorando? ¿Tsukasa está bien? ¿Ustedes están bien?
—¿Eh? —Rui siempre podía leer a Tsukushi como un libro abierto, aun sin verla en persona.
Él suspiró al otro lado de la linea—. Tenía el presentimiento de que debía marcarte, y parece ser que no me he equivocado.
—Chotto*... ¿Qué cosas estás diciendo? ¡Vaya!, Hanazawa-san estaba pensando en mi —le dijo, un poco más tranquila, y sonriendo levemente.
—Siempre lo hago —admitió su mejor amigo, sin vergüenza— Eso es porque después de todo, eres Tsukushi.
Y tal como hasta hace un momento, ella comenzó a lagrimear, sin decirle nada más.
—¿Sabes? Estoy pensando en que talvez sea buena idea ir a visitarte, así que... tal vez por ahora debas ir a dormir; será bueno para ti. Matta ne*.
Y tan repentina como fue la llamada, así terminó, dejando a una Tsukushi confundida, sentada al borde del sofá.
En tanto que Rui, se encontraba tranquilamente sentado en la terraza de una acogedora cafetería, mirando el apacible avance del atardecer. Guardó el celular en su bolsillo, le echó de nuevo una ojeada a la portada de la curiosa revista que había estado leyendo hace unos momentos, y se reclinó sobre el respaldo de la silla. Luego tomó la taza humeante de té, que se encontraba sobre la mesa frente a él, y se la llevó con calma a los labios.
No podía dejar de pensar en todas las tonterías que escribieron en esa revista... pero dado que había llegado la noticia hasta París, y el cómo acababa de oír a su amiga, sin duda aquel asunto se estaba escapando de control. No podía creer que algo así hubiera afectado a Tsukushi... pero casi la pudo ver, sonriendo con orgullo, tratando de ocultar cuan mal se sentía; porque aunque no dijera nada, esto la estaba afectando, y él lo sabía.
Hizo un cálculo mental, y antes de siquiera terminar su bebida, se puso en pie y pagó su cuenta. Si iba ahora mismo al aeropuerto, con suerte seguramente llegaría a Tokio después de mediodía.
[...]
Tsukasa despertó, y encontró a Tsukushi dormida profundamente a su lado. Estaba tan cansado, que se había quedado dormido el día anterior, sin percatarse de nada más; y tal vez era el mismo caso de su mujer. Se sentó en la cama y la miró fijamente. Tenía una marca de ojeras, debajo de sus ojos hinchados por haber llorado; y ahora que la miraba con detenimiento, se percató de que estaba más delgada de lo que recordaba.
¿En qué momento la había descuidado tanto? Ella era su prioridad, de eso no quedaba la menor duda... y aún así, seguía siendo un imbécil que no se había percatado de absolutamente nada...
Se había sentido relajado aquel día que miró aquella fotografía de ella, andando por la acera con total naturalidad y seguridad, pese al insinuante escándalo que pretendía generar aquella nota en la revista. Sin embargo... ¿Acaso había olvidado la fragilidad de Tsukushi? Ahora recordaba, todas las dudas que habían estado entre ellos, desde el momento en que se conocieron... lo difícil que era para ella, admitir las cosas. Y por haberlo pasado por alto, el día anterior la había visto llorar.
Se daba cuenta de ello, y se detestaba a si mismo, por no percatarse antes. Y quiso golpear a todos, como hacía antes, cuando se enfadaba; pero pensó que esa no era la solución.
Debía hacer algo pronto.
Se puso en pie, dejando a Tsukushi descansar otro poco; seguro lo necesitaba. Por lo mientras, él tenía asuntos que solucionar, y necesitaba a Nishida con urgencia.
[...]
Tsukushi se sintió muy sola cuando despertó. Mantuvo sus ojos cerrados con fuerza, pese a que sabía que era tarde y la luz del sol se colaba insistente por las ventanas; porque esperaba que todo hubiera sido un sueño. Pero al sentir su rostro hinchado por las lágrimas, y ver aún el desastre de la habitación, supo de inmediato que aquello había sido real. Y todo empeoró cuando no encontró de nuevo el calor de su esposo, junto a ella.
Se puso en pie, y trató de ordenar la habitación, en un intento por distraerse; cuando de pronto notó las revistas que estaban sobre la mesita de centro. Estaban tan arrugadas, que casi no reconocía su propio rostro en las portadas. Y se sintió de nuevo mal. Seguro aquellas revistas eran de Tsukasa... y sin duda, había estado tan enfadado al verlas, que casi las destrozaba entre sus manos; y todo era culpa de ella.
Si tan sólo unas cuantas notas lo hacían enfadar de ese modo, ella tenía miedo de la reacción que tendría si se enteraba de la verdad.
De pronto, se sobresaltó por el ruido que hizo el telefono privado en la habitación, y con pesar fue a tomar el aparato:
—¿Ojyoosama*? —la joven mucama habló con voz tímida, esperando una respuesta de parte de su ama.
—Hai, ¿qué sucede? —preguntó sin ánimo.
—Acaba de llegar una visita para usted. Es un joven muy alto y apuesto. El resto de las chicas han insistido en que puede pasar, con la misma familiaridad que siempre lo hacía; pero insiste en esperarla en la recepción —al parecer la muchacha debía ser empleada nueva, sí no conocía a Rui
—Comprendo. Muchas gracias por avisarme.
Colgó la linea, y justo escuchó a su celular vibrar; tenía un nuevo mensaje.
"Hai. ~Maaaakino. Jajaja.
He venido a buscarte desde muy lejos, ¿acaso piensas bajar a recibirme?
Traje mi auto. Vayamos a beber un té... extraño mi cafetería favorita."
Sonrió al ver el mensaje, y se apresuró en alistarse. Había extrañado a Rui.
[...]
Tsukushi miraba el cielo distraídamente, a través de los grandes ventanales de aquel sitio. No le prestaba atención a las risas del resto de personas a su alrededor, o al animado y relajante ambiente que había a su alrededor. Tampoco se concentró en el chico de cabello castaño que estaba sentado frente a ella, y que la miraba atentamente; ni escuchaba lo que el le decía...
—Parece ser, que no ha sido una buena idea venir, ¿cierto? —dijo él finalmente, volviendo a darle un trago a su bebida caliente, sin inmutarse por la poca atención que la chica le prestaba.
—¿Eh? —dijo finalmente ella fuera de lugar, como si recién se percatara de que estaba sentada en una cafetería.
—Es que hoy estás particularmente ausente... lo cual me hace notar que algo ha sucedido —dijo Rui.
—Oh, no es nada. Estoy muy cansada —removió su bebida con la cuchara, como para hacer tiempo y buscar un tema de conversación. Su amigo en cambio, hizo un ruido pequeño, indicándole con eso, que al menos la había escuchado pero tampoco sabía que decir— Aunque no lo parezca, porque estoy distraida, realmente te había extrañado, Hanazawa Rui.
Él rió— No sé cuando se te va a quitar esa por llamarme por mi nombre completo, pese a que te conozco desde hace años.
—Ara, ara... me gusta tu nombre completo; además, tú no dejas de llamarme Makino. En todo caso, quiero que me cuentes... ¿cómo está todo en tu negocio? He escuchado que las acciones de la familia Hanazawa se han incrementado aún más... ¿Tan bien se vende el vino?
Ella se había enterado que la familia de Rui se dedicaba a la producción de vino, por lo cual, la empresa había podido extenderse a todo el mundo; permitiendo hacer negocios, especialmente en París. De ahí que, como heredero, su amigo tuviera que viajar constantemente... para supervisar los viñedos, las cosechas y la producción; porque el vino era tan bueno, y considerado tan artesanal, que cada uva necesitaba de un exigente cuidado. Y finalmente Rui había notado que no le desagradaría estar al pendiente de la empresa, porque le permitía viajar a su amada Francia, ver paisajes hermosos y aún así, tener tiempo para distraerse.
—Es bastante bueno; tal vez debas probarlo. Uhm... ¿quieres ir a casa por una botella de nuestra mejor reserva?
Tsukushi de inmediato negó. No solía beber demasiado; pero sobretodo, se sorprendió a si misma, pensando en que no sería lo correcto para el bebé.
—¿Pasa algo? —preguntó Rui.
—No, no. Sólo pensaba en... Shizuka —contestó ella, casi sin pensar—, ¿la has visto últimamente? A veces he pensado en contactarla y visitarla.
—¿Es algo relacionado al trabajo lo que pasa? ¿Por eso quieres verla? —insistió su amigo, pero al no obtener respuesta, sonrió y dijo— Ya debes saberlo. Es la abogada que siempre quiso ser... famosa, buena y hermosa. Pero eso lo ha sido desde siempre. Tal vez, lo único que ha cambiado realmente, es que ahora es una mujer casada; es justo como tú.
—Ya veo... el matrimonio lo cambia todo, ¿no? —dijo Tsukushi, pasando de largo el cumplido de Rui.
—Sólo si así lo permites. A veces, puede ser bueno... y otras no; pero todo depende de uno mismo —le dio otro trago a su bebida, y prosiguió—. Vi a Shizuka hace más de un par de meses; y en aquella ocasión, me permití preguntarle si planeaba tener hijos. Me gustaría ver un hijo de ella. Y me contestó, que no era su plan de inmediato, pero que lo consideraría... después de todo, su marido es un ministro en Francia, y como ella, es famoso. Un bebé lo cambiaría todo, ¿no? Ahora me pregunto, si ella lo habrá tomado en serio... y si ahora estará embarazada.
Tsukushi, que le dio un trago a su café mientras él decía aquello, casi se ahoga al oírle decir todo aquello; y tosió un par de veces, antes de poder mirarlo de nuevo a la cara.
—En serio que hoy estás muy rara —le dijo con total inocencia, Rui— No me digas que, ¿realmente te preocupa lo que pueda pasar con Shizuka y sus futuros hijos? Realmente debes quererla mucho.
—Si, si. Realmente la quiero demasiado... pero hablar de bebés... eso es un tema muy delicado.
La verdad, es que Rui quería llegar a ese tema sutilmente. Y aunque no era mentira todo lo que había dicho, ahora miraba con perspicacia a Tsukushi.
—¿Qué pasa? —preguntó ella, sintiendo como sus orejas enrojecían ante la insistente mirada de él.
Hanazawa le dio un sorbo de nuevo a su taza, sin apartar los ojos de ella; que a su vez, le sostuvo la mirada, y también bebió un poco mientras sonreía, tratando de aparentar calma.
Y sin más, Rui le soltó de golpe:
—¿Estás embarazada, verdad? Eso explicaría porque has estado actuando así...
Ella casi se cae de la silla por la impresión, y negó fervientemente ante la risa desbocada de él.
—Pero... ¿entonces qué otra cosa explicaría lo incómoda que te has puesto?
Tsukushi odió por un momento, que Rui hubiera llegado a conocerla tan bien
—Ya veo... —prosiguió él— lo cual explica que anoche hubieras llorado... ¿es por esas revistas, no? Seguro acá en Japón empezaron los rumores...
Dado que él había podido mirar por debajo de su fachada, sintió que no había ya ningún sentido en negarlo; por lo que sólo dijo: Hum, ¿las has leído?... De cualquier manera, da igual lo que ahí escriban.
—¿En serio? A mi me parece que sí te importa... —como ella no respondió, el asumió la respuesta— ¿eh? No me irás a decir que "la mala hierba" está asustada, ¿o si?
*-o+o-*
Domyouji estaba de regreso en la mansión, y la primera noticia que recibió... de algún modo le extrañó.
Tama lo esperaba fuera del ala donde estaba su habitación, y le dijo: —Esta mañana, repentinamente llegó el joven Hanazawa, bocchan*. Pensé que querría saberlo.
—¿Rui? —aquello sorprendió al rizado; ¿qué hacía su amigo en Japón de nuevo? Hasta donde él sabía, continuaba en Francia... ¿y por qué no le había avisado al F4, que estaría de regreso?—. ¿Ha dejado algún mensaje? ¿Tsukushi lo sabe?
—No ha dicho nada. Al parecer sólo esperó unos instantes, y se fue de inmediato con la joven ama.
—¿Eh? —eso lo desconcertó aún más; ¿Rui había ido a ver a Tsukushi, especificamente? Se sintió un poco relegado, porque ambos se fueran sin decirle nada —¿Hace cuanto se han ido, y sabes a dónde?
—Hace un par de horas. Ojyoosama no ha dicho nada; se fueron en cuanto ella despertó, y utilizaron el auto del joven.
Tsukasa agradeció a Tama, y entró a su habitación con aparente prisa. Luego se sentó en el sofá.
Hace mucho que no se había sentido así... no desde antes de pedirle matrimonio a ella. Sabía que podía ahora confiar en su mejor amigo, sin embargo, no pudo evitar que los celos llegaran a él.
Estaba sintiéndose así, porque apenas acababa de regresar a Japón y se sentía como un intruso... su esposa no le había dado la bienvenida que había esperado; y encima había preferido irse con Rui, a pasar tiempo con él, pese a que no se habían visto en algun tiempo. Por otro lado, estaba el hecho de que Rui hubiese ido a recoger a Tsukushi, sin avisarle a nadie. El resto del F4 tampoco lo había buscado, y aunque pensó que no le había avisado a nadie... eso no le restaba fuerza a la sensación de soledad que lo invadió; y detestaba aquellos sentimientos.
Comenzó a andar ansiosamente por la habitación; y finalmente tomó una decisión. Quería estar con ellos, así que sacó el celular y marcó el primer número en la lista; el de Tsukushi. Y lo que escuchó, no le agradó.
Era el sonido de las sirenas de una ambulancia , y una voz desconocida le contestó. Algo no iba bien.
Como siempre, acá está la lista de palabras extrañas y marcadas, usadas en el capítulo:
*Blazer: (Bléiser) Es una chaqueta, y existen de corte masculino o femenino. Se asemeja a un saco, o a una chaqueta formal o de vestir; con la diferencia de que ésta tiene un estilo más casual y juvenil. Suele tener accesorios llamativos, como cadenitas, botones llamativos de metal o especiales, bolsos extras, o hasta parches en los codos.
*Zaibatsu: Se refiere al imperio/compañía/empresa que es propiedad de alguien.
*Chotto: Palabra japonesa, que se traduce como "espera" o "un momento".
*Matta ne: Despedida japonesa. "Matta" puede interpretarse como "Nos vemos". Mientras que "ne", es una partícula aditoria japonesa, y dependiendo de dónde se coloque, es el significado que tiene; por ejemplo, al principio de la frase, es una llamada de atención a la persona, algo así como "Hey!"; pero, al final de la oración se usa para confirmar que la persona con quien se habla está de acuerdo. En este caso, entonces se traduce como "Nos veremos, ¿verdad?"
*Ojyoosama: Es el adjetivo con el que se llama a una ama. Formalmente, se usa Okasama, para referirse a la señora/dueña de la casa, o esposa del amo; siendo Ojyosama, algo más informal. Lo usé, no para restarle importancia a Tsukushi, si no porque la madre de Domyouji es aún mayor que ella, y la lider de todo.
*Bocchan: En Japón, la palabra "bochan", significa amo, y al unirla a "–chan", surge el término de "bocchan", que significa joven amo. Tama lo usa de este modo, pues sigue considerando a Tsukasa como un pequeñito bajo su cuidado, pese a que ya es adulto y líder definitivo del imperio Domyouji.
¡Gomen! Haré mil reverencias, disculpándome... o quizá no, porque parezco anciana y no puedo, jajaja. Y la universidad (cof, y Arashi, cof) me está consumiendo, dejándome como una fruta seca al sol; no dejo de tener tarea. O en mi caso, como ilustradora y diseñadora que estoy siendo, pedidos de dibujos y miles de carteles y logotipos. Y como siempre digo, no quiero dejarles un capítulo cuando esté estresada; de ese modo, siento que dejaría algo mediocre y mal escrito o revisado.
Por cierto, creo que mi escritura se nota que mejoró... al menos cuando revisé la idea que tenía de este capítulo, tuve que corregirle bastante (por eso estoy a tan altas horas de la madrugada, recién subiendo esto). También ahora, uso los guiones largos, y aprendí a puntuar correctamente una conversación. Quiero dejarles algo bonito a ustedes. Porque además, amo a mis poquitos seguidores, y quiero que lean algo bueno, que nazca desde el fondo de mi corazón.
Y pues... de nuevo dejé el capítulo en lo más interesante; pero así se quiso quedar Tsukasa, sin saber aun nada más... o el shock sería grande para el pobresito. Y encima, sería mucho para Tsukushi, que ya lloró mucho en este capítulo; anda de sentimental, pero así es el estar embarazada.
Ahora, como ya es tradición, les responderé todos sus reviews que me dejaron.
Nadeshiko Dragneel: Y luego me volví a tardar mil años, para volver a regresar; en serio lo siento. Que alegría me da saber que mis escritos te gustan cada capítulo. Y si, Everything es una canción hermosísisisisima, que bueno que te trae buenos recuerdos de tu época en el colegio. Gracias por esperar mi actualización siempre; y yo seré paciente, no importa que tardes mucho en animarte a publicar algo de este fandom :). Un besote desde México, espero tu opinión de este capítulo.
Patricia Bustos: ¡Ya hay nuevo capítulo! Aunque me temo que Domyouji no va a acompañarla en la clínica como esperabas desde antes... y que fue otro quien se enteró de que estaba embarazada, antes que Tsukasa. Pero no va mal, ¿o si?.
Yo espero que te guste. A ver que más sorpresas nos trae este par. Y como siempre, muchas gracias por comentar.
YAMAxKAZE: Que te voy a decir... yo también extrañaba publicar, y leer tus reviews, que siempre me sacan una sonrisa. Y lo siento... me vas a matar, pero de nuevo lo dejé a medias, jajaja. Voy a salir huyendo antes de que me alcances y me mates... bueno no, no puedo huir sin antes terminar esta historia.
Y el nuevo manga de HanaDan, está que me mata de risa... con su nuevo protagonista, todo torpe y sufriendo de amor, tanto como nuestro querido rizado. Pero sí, lo que más me gustó, fue que de nuevo saliera Domyouji, aunque sólo fueran partes ocasionales, y no él como tal... me encanta el fanatísmo de este nuevo chico, jajaja. Mira que tener tantas fotografías de su ídolo.
Oh, y me emociona y alegra saber que te gusta el regalito que te dejé. Pronto habrá actualización también alla. ¡Muchas gracias, querida!
Valentina: Ya está aquí el nuevo capítulo. ¡Cuán lindo es volver a ver otro review tuyo! Aunque sean ocasionales, a mi me emociona. Y no te apures, comprendo lo mucho que le consumen a uno los estudios... mírame a mi, tanto tiempo sin actualizar; y encima, sin poder leer o ver mucho.
Espero que te haya gustado este, y que puedas dejarme un review, dejandome tu opinión; si no, no hay problema. Lee y disfruta tranquilamente.
También sé que hay personitas que me leen... algunas hasta me sorprende que me seguían. Muchas gracias, aunque no dejen comentarios. Me halaga saber que se toman tiempo el leer esto.
Y pues... ¡Hasta el próximo capítulo! Les mando un abrazote desde México.
