¡Hola, hola!

¿Qué tal todo después de… casi un año?

Ya ni me molesto en dar excusas, digamos que simplemente escribo en cuando puedo y lamento muchísimo que no sea más pronto que esto.

En fin, ¡gracias por sus comentarios! ¡Espero de disfruten este capítulo!


~Capítulo 11: El tercero en discordia~

-¿Y tú qué haces aquí?- rugió Butch con rabia contenida. El clon sonrió con burla.

-Ando de visita.- respondió con total naturalidad. Bajó de un salto de donde estaba y se puso de pie justo frente al original de los RRB.

Tuvieron un largo segundo para analizarse mutuamente. El moreno se dio cuenta de que él y Brendan eran exactamente iguales en apariencia, pero que sus personalidades eran completamente diferentes. Si ambos tuviesen el mismo carácter, ya hubiesen comenzado a pelear desde hace rato. Pero mientras que él no dejaba su postura defensiva y de dispararle dagas con los ojos, el otro estaba parado con una soltura que llegaba a ser irritante y una expresión burlona.

-No viniste por ella, ¿cierto?- inquirió Butch con una mirada recelosa. No se hubiera tomado la molestia de aparecer donde estaba él si a la que estuviera buscando fuese Buttercup.

-Sí, pero ya la veré más tarde.- le dijo mientras echaba una mirada al salón, luego, volvió a mirarlo.- Antes tenía que hablar contigo.

Ya se la veía venir, y cada vez le gustaba menos. Le hubiese encantado mandarlo a volar y soltarle un par de maldiciones, pero no, su maldita curiosidad era más fuerte que él.

-¿Y qué mierda quieres?- le preguntó. El clon soltó una leve risa.

-En primera, agradecerte por lo de Buttercup. Diste el paso que a mí me faltaba, y la verdad es que se te dio muy bien.- hubo una pequeña pausa.- En segunda, para preguntarte qué harás ahora.

Butch lo miró con desconfianza, aunque no entendía muy bien a qué venía ese comentario.

-¿Qué haré con qué?- le preguntó.

-Pues con Buttercup, obviamente.- le dijo como si fuese lo más simple del mundo.- Ella no se ha dado cuenta de absolutamente nada, así que está fuera de esto. Pero no creo que tú lo hayas olvidado.- seguía- Así que dime, ¿qué harás?- terminó muy serio.

El RRB original se puso a la defensiva.

-¿Y a ti que rayos te importa?- rugió, él no tenía tanto tacto como el idiota de su clon.

-No seas idiota. Claro que me importa.- respondió el clon cada vez más serio.- ¿Tú qué crees? ¿Que no me di cuenta de cómo la miras? Sé perfectamente lo que quieres haces, imbécil. Y si estoy aquí es para decirte que mantengas la boca cerrada y no hagas una estupidez.

Ahora fue el turno de Butch de soltar una risa burlona.

-¿Tanto miedo tienes de que me elija a mí?- disfrutaba tener el control de la situación esta vez.- El original siempre le gana a la copia.- y justo cuando estuvo a punto de salir con el orgullo en alto, oyó la risa irónica de Brendan.

-¿En serio eres tan iluso?- le dijo con una sonrisa socarrona.- ¿De verdad estás tan seguro de que Buttercup va a elegirte a ti?- le preguntó. Y cuando vio la expresión de desconcierto del moreno, volvió a reír y de pronto, su expresión se tornó seria de nuevo.- Entiende esto: para ella, tú eres el enemigo. Y eso no va a cambiar con que le digas un par de cursiladas. ¿No la conoces? ¿De verdad piensas que va a creerte si le dices que el de la cita no era yo, sino tú? Y si te creyera, ahora créeme tú a mí, no va a saltarte a los brazos gritando lo mucho que te ama.- lo último lo soltó con un sarcasmo que al original se le antojó asqueroso.

El moreno estaba completamente aturdido. Odiaba admitirlo, pero su clon tenía razón. ¿En qué estaba pensando? Si le decía a Buttercup la verdad, lo más seguro es que no le creyera y además le saltara a los golpes completamente furiosa. Jamás iba a escucharlo.

Levantó la cabeza y vio en la mirada de Brendan que él haría todo lo que estuviese a su mano para que ella lo odiara.

Apretó los puños y se contuvo de arrancarle la cabeza. Sabía que si él lo golpeaba, el idiota del clon luego le diría Buttercup que fue él para seguir poniéndola en su contra. Maldijo para sus adentros, el muy maldito lo tenía donde lo quería.

-De acuerdo.- soltó entre dientes.- No diré nada.

Brendan sonrió con malicia.

-Bien dicho.- volvió a subirse a la ventana y le dirigió una expresión de triunfo.- Fue bueno hablar contigo, hermano. Ahora voy a buscar a mi chica. ¡Nos vemos!- y salió volando.

Butch salió a toda velocidad por la otra ventana en dirección a la ciudad. Necesitaba destruir algo y lo necesitaba ya.

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-¿El jardín de niños?- preguntó Blaze sin entender. Blossom le dedicó una sonrisa triste.

-Sí, vengo aquí a observarlos de vez en cuando.- dijo, mirando a los niños corretear por ahí.- Sobre todo cuando necesito recordar.

El deje de profunda tristeza que dejó ver la voz de Blossom hizo que Blaze girara a verla.

-¿Recordar?- inquirió. Blossom cerró los ojos y suspiró, luego asintió.

-A veces, sobre todo en días como hoy, necesito recordar porqué yo hago lo que hago. Por qué elegí lo que elegí. Cuando veo a estos niños, seres inocentes y felices, me acuerdo de por qué jamás abandoné la vida de heroína. Ellos necesitan un lugar seguro en donde crecer, ellos no pueden protegerse solos. Incluso a veces, ni siquiera los adultos pueden protegerlos de toda la maldad que corre por las calles.- dijo ella, perdida en sus pensamientos. Él la miró con una mezcla de curiosidad y preocupación.

-¿Alguna vez hubo alguien a quien no pudiste salvar?- le preguntó y vio como ella se tensó inmediatamente.- Perdón. Si no quieres hablar de eso yo…- pero antes de que terminara, ella lo interrumpió.

-No, está bien.- dijo Blossom, relajando su postura. Respiró hondo, y habló.- Fue una vez, en un gran asalto al Banco Central de Townsville. Eran cinco ladrones armados, uno de ellos tomó a una señora muy mayor como rehén.- hizo una breve pausa, con la mirada perdida.- No sé bien que pasó luego, todo lo que recuerdo es que hubo un estallido detrás de nosotros. Supongo que el ladrón se habrá asustado y por eso le disparó, no sé. Yo estaba a segundos de alcanzarla, de sacarla de ahí…- Blossom hablaba con la mirada ausente, como si se hubiese perdido en algún punto y no recordara que él estaba a su lado.

Blaze también suspiró.

-Te pones una carga demasiado pesada en tus hombros por nada, Bloss.- le dijo.- Haces lo mejor que puedes, eso lo saben todos. Pero no puedes hacerte responsable por cada una de las vidas de esta ciudad. No puedes estar ahí cada vez que pasa algo malo, jamás podrás. Además, también tienes derecho a una vida propia.

Blossom negó con la cabeza, sin apartar la mirada de los niños.

- Blaze, desde el momento en que nos convertimos las heroínas de esta ciudad dejamos a un lado nuestro derecho a una vida propia. Vivimos para ellos, somos su esperanza. Creen en nosotras, y luego de todas sus muestras de gratitud, no podríamos fallarles. Es un gran honor…- y luego de esa última frase, su voz se apagó. En verdad lo consideraba un honor, pero ¿qué tan grande era el precio?

-¿De verdad? Pues no se te ve muy contenta.- le espetó. Ella le devolvió una mirada cansada.- Ya sé que no te gusta hablar de esto. Pero quiero que lo pienses por un segundo.- la miró intensamente a los ojos.- Larguémonos de aquí. Deja toda esta locura atrás, tarde o temprano tus hermanas recapacitarán y harán lo mismo. Pero mientras tanto, tú y yo podríamos estar muy lejos, pasándola bien.- y la besó, como ya lo hacía hace ya varios días. Ella le devolvió el beso, pero estaba muy sorprendida.

¿De verdad le estaba pidiendo que se fugara con él? Por un segundo se sintió en una película cliché, de esas que tanto le gustan a Bubbles. Y, por primera vez, que Blaze la besara no le gustó nada.

-No lo entiendes.- le dijo apartando el rostro.- Mientras Townsville esté en pie, yo me quedaré. Es lo que yo elegí una vez, es lo que sigo eligiendo ahora y es lo que elegiré siempre.- fue firme en lo que dijo, porque era la verdad.- Este es mi hogar, y voy a defenderlo junto con las personas que están en él. Con mi vida si es necesario.

Blaze suspiró derrotado, pero asintió.

-Me imaginé que dirías eso.- la miró y le dedicó una media sonrisa juguetona.- Eres muy predecible, Bloss.

Ella soltó una risa leve, más relajada.

-Me lo dicen mucho.- esta vez fue ella quien le dio un beso corto, para aliviar tensiones.- Cambiando de tema, hay algo que he querido preguntarte hace bastante.- le dijo, retomando sus intenciones anteriores.

-Dispara.- le dijo él con una sonrisa autosuficiente.

Blossom se detuvo un segundo, pensando si realmente quería saber la respuesta. ¿Qué pasaría si en realidad…? No. Tenía que saberlo. Necesitaba saber si el que estuvo en su cuarto aquel día fue Brick.

-El día de la tormenta, hace ya varias semanas, yo me quedé dormida en el bosque. Creo que tenía fiebre.- dijo despacio, entonces levantó los ojos y se enfrentó con la mirada de Blaze.- ¿Fuiste tú el que me llevó a mi casa?

El pelirrojo la miró sin entender.

-¿El día de la tormenta? Creo que no... Recuerdo que te vi en la noche en el edificio más alto, cuando te saliste. Pero no fui a tu casa. No, estoy seguro de que no fui.- declaró, luego la miró con curiosidad.- ¿Por qué lo preguntas?

-No, por nada…- atinó a responderle Blossom, muy shockeada como para pensar en algo mejor.

La confusión en el rostro de Blaze no se hizo esperar, y con su expresión, la duda de Blossom no hizo más que disiparse. Si no había sido él, tenía que haber sido Brick. No había otro que dejara una estela roja detrás de si cuando volaba. No había mucho que volaran, de hecho. Pero ahora la pregunta era otra.

Había sido Brick, sí. Pero ¿por qué?

Se puso de pie, dejando a Blaze todavía más confundido.

-¿Vas a algún sitio?- le preguntó sin entender. Ella lo volteó a ver, como si recién recordara que él estaba junto a ella. Se agachó y le dio un casto beso en los labios.

-Sí, lo siento.- volvió a mirar al frente.- Hay algo que tengo que hacer.

Y sin más, Blossom salió disparada y sin darle tiempo a Blaze a decir nada más, ni tampoco reaccionar lo suficientemente rápido como para seguirla.

Tenía que encontrar a Brick. Tenía que saber por qué la salvó. Tenía que saber si todo lo que estaba ocurriendo últimamente, las miradas y esas conversaciones con mensajes ocultos no eran sólo parte de su imaginación como se había auto-convencido.

Tenía que saber si realmente a Brick le sucedía algo con ella.

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-Oye Bubbs, ¿qué te tiene tan de malas?- le preguntó Robin al ver a su amiga salir de la clase echando humo por las orejas. La rubia dio gritito de frustración y se volvió a su amiga.

-¡Es el imbécil de Boomer! ¡No lo entiendo! ¡Hace una semana me dice que le gusto, que no quiere que Brad se me acerque, me besa y ahora esto! ¡Me evita como si tuviera lepra! Y eso no es lo peor, ¡el muy maldito huye como niña cada vez que me ve!- soltó mientras caminaba de un lado a otro ofuscada mientras que la castaña la miraba entre divertida y preocupada.- Ay Robin, ¿qué voy a hacer?

-En primera, calmarte. No ganas nada poniéndote como loca en el medio del pasillo de la escuela. En segunda, tómalo por sorpresa. Eres una superpoderosa, seguro que puedes seguirlo sin que se dé cuenta.- le dijo mientras le guiñaba el ojo. Bubbles le sonrió.

-De verdad no sé qué haríamos sin ti.

-Ni me lo digas, pero cambiando de tema, ¿qué onda con tus hermanas? De Blossom ni se diga, pero Buttercup estaba perfectamente hasta… hace un rato. ¿Qué crees que le suceda?- preguntó viendo hacia los lados sin encontrar a la morena por ningún lado.

-No tengo idea, pero sea lo que sea, que no se queje. Al menos a ella sí le prestan atención. Y cuando Brendan no está, tiene a Butch para discutir y ambos descargan tensión sexual. ¿Por qué yo soy la única que quedó a un lado?- se quejaba la rubia, que probablemente no se había dado cuenta de que su hermana no estaba.

Sin embargo, ante ese último comentario, Robin se volteó como si le hubiese dicho una gran ofensa.

-¡Hola! ¿Y yo qué? ¿Me ves con alguien en este momento? ¡Si tú te sientes echa a un lado, yo debería comenzar a adoptar gatos como las solteronas!- exclamó, y por más que haya hecho el comentario en broma, una parte de ella realmente lo sentía así. Bubbles hizo una mueca y se echó a reír.

-¡Por favor! Eres la más intuitiva de todas nosotras para estas cosas, no me digas que no notaste que Mitch te ha estado mirando fijo durante toda la semana. Me atrevería a decir que ha violado tu integridad física más de una vez en su imaginación.- se burló la rubia que ya hace rato había visto al chico babear por su amiga. La cara de Robin era de completa perplejidad.

-¿Mitch? ¿Nuestro Mitch?- preguntó sin podérselo creer.

-¿Quién más si no?

-¿Me lo dices en serio?

-¿No te habías dado cuenta?- la verdad es que viniendo de Robin, era raro que no lo haya visto. La castaña siempre había tenido un sexto sentido para estas cosas.

-No… Es que yo… No sé… Luego de lo de Tyson pensé que quizá…- murmuró, clavando la vista en el suelo. Bubbles sabía que ese tema siempre apagaba el buen humor de su amiga, y cada vez que la veía así odiaba un poco más al imbécil que le partió el corazón.

-Oh Robin, no debes ponerte triste. Sabes que Tyson es un mandril estúpido. No debes volver a caer en eso. Sólo saldrás lastimada.- le dijo mientras le acariciaba el brazo, la otra le dedicó una leve sonrisa.

-Sí, ya lo sé.- le dijo.

-¿Y bien?

-¿Qué cosa?

-¿Le darás una oportunidad a Mitch?- le preguntó con una sonrisa pícara, haciendo que la castaña desvíe la mirada nerviosa.

-Si él no viene a pedirla, yo no voy a ir a ofrecérsela. Mi orgullo de mujer ante todo.- y le guiñó un ojo, mientras comenzaba a marchar hacia su siguiente clase con la PPG pisándole los talones.- ¿Tú qué harás con Boomer?

La sonrisa desapareció del rostro de Bubbles.

-Supongo que lo que tú dices; no me quedará otra más que emboscarlo.- suspiró.- ¿Por qué los hombres no pueden madurar?

-Cielo, si lo que buscas es madurez, yo que tú consideraría el lesbianismo.- y con ese comentario, ambas estallaron en risas en lo que llegaban a su próxima clase.

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Brick estaba caminando por los pasillos de limpieza del Instituto, estaba de muy mal humor y necesitaba estar solo. Pasarse las clases le importaba una mierda y la verdad es que la única razón por la que había ido al maldito lugar esa mañana, no había aparecido en todo el día.

Se había negado a caer en la paranoia, pero no podía dejar de pensar que Blossom estaba huyendo de él. No habían cruzado palabra desde la vez en que como un idiota le dijo que estaba celoso. Y lo que es peor aún, sabía perfectamente que el imbécil de Blaze no la había dejado ni un momento sola desde entonces. Pero también sabía que la líder de las PPG no era ninguna cobarde, y que si de verdad hubiese querido rechazarlo, lo hubiese hecho en el mismo momento en el que habló.

¿"Rechazarme"? Ni que le hubiera pedido matrimonio…. Se reprendió a sí mismo. Era verdad, él nunca le dijo que le gustaba ni algo que se le parezca. Es más, lo que había dicho podría tomarse como una broma, pero sabía que ella era muy perspicaz como para no darse cuenta de que había algo de verdad oculta en sus palabras.

Aunque tal vez, de nuevo era paranoia suya. Blossom no tenía una bola de cristal ni leía la mente como para saber qué pensaba él, pero ya le gustaría poder saber qué pensaba ella. Ya hace varios días, en los que no verla lo ponía de cada vez un peor humor, se había estado planteando lo que él sentía por ella. Y la verdad es que no sabía qué pensar.

Había descartado la posibilidad de haberse enamorado (ya de por sí la palabra le daba náuseas), después de todo, una vida entera peleando contra ella y despreciando el suelo por el que camina no se irán así porque sí. Pero también estaba el hecho de que ella sí le importaba. Mucho. Y últimamente, cada vez le importaba más. Como punto adicional, ya con casi 17 años no podía negar que su contraparte le resultaba enormemente sexy.

Rió para sus adentro ante esto último, era un hombre, después de todo ¿quién es él para ir en contra de su naturaleza?

Pero por más que haya asumido que la PPG le había dejado de ser indiferente (todo lo contrario, de hecho), no quitaba su mayor problema. ¿Qué hacer al respecto?

No iba a ir a su ventana y rogarle que lo acepte como si estuviesen en una versión patética y cliché de Romeo y Julieta; tampoco iría al extremo de violarla para demostrar su punto. De hecho, ni siquiera estaba seguro de si iba a decírselo. Ella no le había dirigido la palabra durante todos esos días, ¿por qué iba a ser él que vaya a perder su dignidad? Si lo que Blossom quería era dejar las cosas como estaban, él no iba a suplicar.

Aún así, y por mucho que se negara a reconocerlo, una parte de él se moría porque ella le hable, lo mire, lo que sea pero que vuelva a reconocer su existencia.

Podría haber pasado horas perdido en su mente, pero como quien no quiere la cosa, sintió que la puerta de la sala se abría. Seguidamente, una fuerte fragancia parisina (que sin duda alguna era carísima) inundó el lugar. Brick conocía perfectamente aquel asfixiante olor, y en ese momento le pareció más molesto que nunca.

Bufó exasperado antes de hablar.

-¿Qué mierda quieres, Princesa?- y detrás de él, oyó la maliciosa risita de la recién llegada.

-¿Estamos de malas, Brick?- preguntó con un tono que se le antojó sumamente irritante. Cuando la niña rica usaba ese tono juguetón, sólo podía significar malas noticias.

-Sí, así que dime qué quieres y lárgate.- le espetó, volteándose a verla. Llevaba el diminuto uniforme de las animadoras de la escuela, que hoy más que nunca le resultó para nada atractivo.

Princesa, lejos de dejarse intimidar por la gélida mirada roja del RRB, dio un paso adelante y sonrió complacida de que estén solos.

-Venía a ver si sabes por qué Blossom no ha venido a la escuela hoy.- dijo, haciendo que su pregunta sonara completamente inocente. Sonrió más al ver la expresión de Brick turbarse por un instante.- Oh… ya veo.- sabía que había dado en una fibra sensible.

-No juegues conmigo y dime qué rayos quieres.- que aquella estúpida haya mencionado a Blossom le dio muy mala espina.

Princesa suspiró con fingida lástima.

-Qué aburrido eres.- luego lo miró con más seriedad.- Vengo a proponerte algo.- pero antes de siquiera poder cerrar la idea, el chico la interrumpió.

-Sea lo que sea, no. Ahora vete.- fue la mordaz respuesta del pelirrojo. Princesa frunció el seño ante esto, sabía que no la tendría fácil, pero el RRB estaba más mezquino que de costumbre. Pero ella no aceptaba un 'no' por respuesta de nadie, y Brick no sería la excepción.

-Es una lástima, porque seguro que a Blossom le interesaría mucho.- resaltó el nombre de la chica para que el pelirrojo volviese su atención a ella. Él le lanzó una mirada cargada de recelo.

-¿Qué mierda pretendes, Princesa?- le preguntó, severo. Ella reprimió la sonrisa maliciosa al ver que el chico comenzaba a ceder.

-No soy tonta, Brick. Tú lo sabes más que nadie.- hizo una pausa y seleccionó cuidadosamente las palabras que usaría a continuación.- Sabes tan bien como yo que la Señorita Perfecta está pasando por una etapa de rebeldía y que está deslumbrada por el chico malo. Tú clon.- los cambios en la expresión de Brick y el hecho de que no la había interrumpido le daban la seguridad para seguir.- Pero también me he dado cuenta de que tú no le eres indiferente, y ella a ti tampoco.

Aguardó a ver qué es lo que haría ahora, ya había comenzado la caminata por el campo minado sin pisar ninguna bomba, pero este último paso podría ser peligroso. Sabía que Brick no aceptaría que nadie en la escuela supiese nada de esto, que mataría a todo aquel que intentara burlarse de él incluyéndola a ella, si lo divulgaba. Sin embargo, el RRB arrugó la frente y le preguntó:

-¿Qué insinúas?- hubiera querido decirle que dejara de alucinar y se fuera con sus estupideces a otro lado, pero no pudo. Que Princesa supiera todo eso era muy malo, y mandarla al diablo podría meterlo en problemas. La muy maldita sabía más de lo que debía, y no dudaría en usarlo en su contra.

Princesa se regocijó internamente, todo estaba saliendo bien.

-Soy una chica, Brick. Sé cómo funciona la mente de una mujer y lo creas o no, también sé cómo funciona la de Blossom.- cuando él la miró sin entender a dónde quería llegar, ella sonrió aún más.- Sé que quieres acercártele y no sabes cómo, por eso te digo que sé cómo hacer que ella sea quien se acerque a ti.

-No lo creo.- fue la seca respuesta de él, que todavía no captaba del todo la idea. Princesa soltó una carcajada.

-Créeme que sí.- hizo una pequeña pausa.- Ella me odia, y yo a ella. No hay nada peor para una chica que ver a alguien que nos gusta con el enemigo. Es un golpe bajo, tanto en el orgullo como en el corazón.- le dijo, y Brick comenzó a entender a qué se refería, pero no iba a ceder.

-¿Corazón? ¿Tú?- soltó una risa irónica.- Tú no tienes corazón.

-Lo sé. Y tú tampoco.- dijo mirándolo intensamente a los ojos, con malicia. No tuvo argumentos contra eso, pero no le importó.

-Sé lo que quieres, y no lo haré.-fue su respuesta, para luego mirarla de forma severa.- Te equivocas con Blossom y conmigo, lo que pasó es asunto nuestro y más te vale que no te metas. No necesito darle celos a nadie, mucho menos contigo. Así que hazte un favor y lárgate.- le escupió con todo el veneno del que fue capaz.- Además, ¿qué ganas tú con esto?

La chica pecosa se dio cuenta de que tendría que intentar otra forma para convencerlo, que las palabras ya no eran suficientes. Pero tenía bien en cuenta que Brick no era como Butch, era más hermético y difícil de influir desde lo físico. Pero ya a estas alturas, no perdía nada intentando.

-Sabes muy bien que a mí siempre me gustaste. Tal vez sea calentura, pero da igual. Y sé que Blossom odiaría de veras verte conmigo. ¿Qué hay de malo en que nos usemos un poco? Tú consigues a la estirada y yo desquito mis ganas.- se acercó a él, tomo sus manos y las puso alrededor de su cintura.- Y no seas tan duro, te aseguro que conmigo no la pasarás mal.- dijo con toda la seducción de la que fue capaz. Él no se había movido, parecía ni estar prestándole atención ya que sus ojos estaban clavados en el suelo, como si pensara a mil por hora.

Princesa sonrió ante esto, y aprovechando la situación, se puso en puntitas y acercó sus labios a los del mayor de los RRB.

Pero antes de poder besarlo, oyó la puerta de la sala abrirse de nuevo.

Brick se separó de Princesa como si le quemara. Esta última, si bien estaba asombrada, no podía haber pedido mejor interrupción.

Como si la hubiesen invocado, Blossom Utonio estaba de pie frente a ellos en todo su esplendor.

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Continuará

¡Les dije que se pondría peor!

Como siempre, lamento horrores haberme tardado SIGLOS en actualizar, pero la Universidad me tiene hasta la madre de cosas que hacer. Y les juro que odio mi existencia. ¡Pero escribir me divierte demasiado como para no hacerlo, así que no desesperéis! ¡No la abandonaré!

Bueno, ¿qué les pareció? Yo creo que esto me está quedando cada vez más lejos de una comedia. Estoy poniéndome muy melodramática.

En fin, ¡hasta la próxima!

¿Review?