El 'él' en cursivas para diferenciar entre Madara/Tobi/nadie y cualquier otro personaje.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

11. Identidad

No necesita estar ahí o enviar a Zetsu para saber que ahora que los Caminos se han confrontado a cada uno de los miembros, Nagato los ha reunido y han partido de regreso a Amegakure, dejando sólo al Camino Deva y Konan a esperar por la llegada de los demás.

Es momento de hacer su movimiento, hay dos personas que tiene que ver y debe hacerlo antes de que se reúnan de nuevo. Antes de que sepan de su existencia.

El primero y más fácil, Kisame. Que al parecer no tiene ninguna prisa por llegar con los demás, se entretiene caminando sobre el agua del río crecido y violento, evadiendo troncos y demás escombros que la corriente lleva.

Lo aborda cuando ha llegado a la orilla, el ninja de Kiri lleva su mano a la espada cuando percibe la presencia inesperada, —¿Crees que puedes atacarme? —le escucha bufar con una enorme sonrisa, —¿quién eres y qué quieres?

Él también sonríe, —Tu compañero te ha cambiado, eh Kisame, en otros tiempos primero atacabas y después preguntabas. —Responde sin salir a la luz, sabe que no necesita hacerlo para que el ninja de Kiri lo reconozca.

Le satisface ver que la sonrisa de Kisame se amplia, —Lo sabía, sabía que no me habías engañado. ¿Ahora qué? vamos por esas bestias ¿y después?

-Tenemos todo listo para crear el mundo perfecto que buscamos.

Kisame ya no se ve tan entusiasmado con esas palabras como la primera vez que las escuchó, lo ve limitarse a asentir y bajar su espada. —Sí, eso me lo dijiste la otra vez, pero de eso ya pasó mucho tiempo.

-Es cierto, —admite tratando de simpatizar con él, no es tiempo para que el miembro más leal empiece a generar sus dudas, —pero para algo grande hay que esperar, ¿no crees?

Kisame desaparece su sonrisa y mira a otro lado, —El Líder nos ha dicho que encontraremos todas y las sellaremos, eso va a tardar mucho tiempo, ¿verdad?

-Eso depende de lo hábiles que son para atraparlas, ya están localizadas, pero lo difícil es capturarlas, especialmente si están resguardadas por una aldea. No intentes apurar las cosas, deben seguir como hasta ahora, nadie debe darse cuenta de nuestras verdaderas intenciones.

Kisame lo mira de reojo mientras toma su espada, por un momento cree que se tornará agresivo pero sólo la coloca a su espalda, —Hablas como si tú también lo estuvieras haciendo, pero sabemos que no, si no fuera porque sé que has hecho todo lo que has hecho, creería que eres un líder como los kages. Usando a los subordinados como simples piezas de shogi.

Maldito Itachi, ha contagiado a Kisame con sus cavilaciones y cuestionamientos sobre el poder, no quiere profundizar en el tema, —He combatido a los que han hecho eso, ¿no sería hipócrita que lo hiciera? Recuerda que éste es el camino.

Se desvanece sin que Kisame trate de decirle algo más, va en búsqueda de su lejano familiar. Vio al ninja de Kiri para reafirmar su compromiso, pero ahora tiene que encontrarse con Itachi para que no lo arruine.

No es novedad para él que Itachi no le tiene confianza, y que ha permanecido pasivamente en la organización porque es modo de control sobre la misma contra los ataques a Konoha, un idealista con un perfecto control de la situación. Pero él está más adelante, más allá de lo que el muchacho piensa.

Por tres ocasiones trata de materializarse para ser encontrado por un kunai dirigido en su dirección, la cuarta finalmente lo consigue gracias al uso de su velocidad máxima. —¿Ésa es la bienvenida que das a tus mayores?

-¿Qué es? —Itachi pregunta, se ha detenido a descansar un momento en su camino de regreso.

Él sonríe y entrecierra un ojo, aunque le da la espalda puede sentir la energía particular del sharingan vibrando en los ojos del más chico, —Buen trabajo, ya te has dado una idea de lo que cuesta sellar a los bijuus.

-Ya lo tenía contemplado, ¿qué es? —insiste, claro que le urge que se explique y se vaya.

Él siente desprecio y diversión por igual, hay muy pocas personas con las que tiene contacto en el mundo, y aunque todas creen que es una persona que no es, aún así lo toman con precaución y desconfianza. ¿Cómo culparlos? La leyenda que decidió personificar fue un buen ejemplo del juego traicionero.

Decide que no alargará ese encuentro, —Vengo a hacerte una advertencia, hoy me presentaré delante de ustedes pero bajo un disfraz, no harás nada que amenace mi identidad encubierta. Sólo Pain, Konan, Zetsu y tú saben de mí, los demás deben seguir tan ignorantes en eso como ahora.

El otro asiente y se pone de pie, lo escucha exhalar por la nariz como si fuera una risa, —¿De qué otro modo si no con un disfraz? —lo mira un poco, —no te preocupes, no tengo intenciones de develar tu verdadera identidad. Es mejor para todos si no se sabe de tí.

Él asiente y permanece un momento mientras lo ve marcharse, sabe que Itachi no ha bajado su guardia, y sonríe mientras se desvanece. Comprende también que lo desprecia como a ninguna otra persona (quizá sólo menos que a Danzo), y que cree tener ventaja porque él necesita de Itachi, admite que le ha sorprendido por la forma de dirigir su actividad en la organización, pero él sigue llevando la batuta en todo el escenario.

Hace un alto en búsqueda de Zetsu que pueda informarle del movimiento de los demás, faltan horas para el amanecer y para la velocidad promedio de los demás, se reunirán hasta el día siguiente, sabe que si Zetsu es lo suficientemente rápido, podrá dar un vistazo a todos. Piensa de nuevo en sí vale la pena o no, él se ha encargado de elegir cada uno de los miembros que creen han llegado por casualidad a Akatsuki, pero le gustaría tener un encuentro directo con ellos, por primera vez en el caso de algunos.

Zetsu aparece después y mirándolo con cierta desaprobación, —Deberías ser más considerado, estábamos muy lejos cuando escuchamos tu llamado. ¿Qué sucede?

-¿Estás siguiendo a cada uno? Quiero verlos de cerca.

Zetsu entre cierra los ojos, —¿Podemos saber la razón? Es extraño que te interese.

-Curiosidad, simple y llana curiosidad, han sido años desde la última vez que vi de cerca a Kakuzu o Sasori. Y me gustaría saber qué clase de gente son los últimos dos.

-Ya viste a Kisame e Itachi, debemos suponer. —La parte negra asume.

Él asiente sin ocultar su respuesta, —Ya, tenía que advertir a Itachi y Kisame tenía que saber que sigo por ahí. No sé hasta cuando se vuelva a unir toda la organización.

-¿Aún estás aferrado en estar tan cerca?

-Nah, pero quiero dejar bien claro a Pain, Konan e Itachi que ya no me mantendré tan alejado, cuando llegue el momento de que verdad tome mi lugar, no sea un extraño para ellos.

Zetsu no se ve satisfecho, —Ninguno en la organización puede decir que conoce a otro a pesar de los años.

-Eso lo dices porque te gusta perder el tiempo pensando en esas cosas, a mí no me interesa la gente en sí, si no lo que puede hacer. —Explica acomodando su máscara.

Zetsu lo contempla un momento, —¿Qué? ¿extrañas tu cabello largo? Ayudaba con la caracterización, —sonríe un poco, —conseguiste engañar a Itachi con eso.

-Tal vez, —él contesta desinteresadamente, —pero tenerlo corto sirve mejor para mis presentes objetivos. No quiero que me confundan con alguien que en este momento no soy.

-¿No eres o no pretendes ser? —Zetsu pregunta tranquilamente.

Siente una molestia repentina pero sabe que Zetsu es tan bueno con la empatía como Hidan con la cortesía, así que la aleja y asiente, —Para gente como tú y yo, que somos el producto del cambio de épocas y buscamos cambiar ésta, no importa eso

El ninja de doble personalidad mueve la cabeza, él sabe que no entiende mucho de eso así que no insiste. Pasa una mano sobre el cabello corto, hace muchos, muchos años que dejó de llevarlo largo, y no sabe si le gusta, no tiene tiempo para esas tonterías.

-¿A quién verás primero? —Zetsu pregunta aburrido.

-Primero a los nuevos, después a los más viejos, así que supongo que ese es Hidan, ¿están muy lejos?

-Sí, pero eso jamás ha sido algún detalle que te moleste… Tobi, ¿verdad?

Asiente entusiasmado, —Un bonito juego de letras, vamos entonces con ese religioso que casi estoy seguro me caerá muy bien. Me gusta su humor.

Zetsu se limita a menear la cabeza y se escabulle en el piso, él ha pasado mucho tiempo afinando su percepción del chakra del shinobi espía. Así que no importa cuán lejos esté, él sabrá siempre a dónde debe ir para encontrarlo. Así que es sólo un parpadeo el que lo lleva a donde el clon de Zetsu espera al lado de un camino donde Hidan debe pasar pronto.

Se sienta a esperar, quiere saber cómo saldrá su representación esta vez, es casi el opuesto perfecto del Madara que todos conocieron y en quien basó su propia definición de personalidad, este Tobi es muy distinto y servirá para pasar el tiempo.

-¿Akatsuki? ¿eres de Akatsuki? —empieza a hablar con ese tono tan infantil que le sale sin problema.

Hidan toma su guadaña y la agita delante de él, —¿Quién carajos se supone que eres y qué quieres? Vete al diablo y quítate de mi camino.

Se sorprende que no sea tan violento como Zetsu le cuenta, que no se lanza a matar de inmediato, —¡Quiero saber si eres de Akatsuki! ¿sí lo eres verdad? Quiero ser uno como ustedes, ¿cómo entro, cómo entro? —empieza a hablar aprisa siguiendo a Hidan.

-Lárgate cabrón que no estoy de humor, vete al diablo si no quieres que te mate. ¡Largo!

-Pero Tobi es un buen chico y no dará problemas, él quiere ser un ninja misterioso y oscuro como los de Akatsuki.

Hidan extiende su guadaña con la clara intención de atravesarlo en su cuerpo, —¿Dónde oíste de eso? —ve claramente la molestia desaparecer por un momento cuando nota que su arma no causó ningún daño. —¡Ah, da igual! El gran Jashin me condenaría si le ofrendo algo tan poca cosa como tú.

Hidan camina ignorándolo, él deja de seguirlo después de un rato de seguir hablando y no obtener ninguna otra respuesta. Así que ése era Hidan de Yugake, es un idiota pero le agrada que no sacó información de la organización que debe ser mantenida tan secreta como es posible. Satisfecho, busca la siguiente ubicación, la del explosivo ninja de Iwagakure.

Lo encuentra en un campo abierto perdiendo el tiempo con explosiones como si no lo hubieran convocado ya. Decide ponerlo en movimiento para ver qué clase de reacción tiene. Se materializa unos metros detrás de él, tratando de medir su grado de percepción. Quizá es uno de esos artistas endiosados con su actividad y que se olvidan por completo de todo lo demás.

Estalla una escultura que no está muy lejos de él y aplaude animado. —¡Eso fue fantástico! ¿puedes hacerlo otra vez?

Deidara se gira y le lanza pequeñas arañas hechas de ese mismo extraño material, —¿Y tú quién eres?

-¡Tobi y quiero ser miembro de Akatsuki! ¿tú puedes decirme cómo puedo entrar? —agita una mano mientras evade los insectos.

Nota de inmediato que Deidara lo toma como alguien inofensivo y baja su guardia, grave error si quisiera atacarlo.

-¿De qué rayos hablas? No sé de qué estás hablando, así que lárgate, estoy ocupado.

-Creo que eso fue bonito, ¿puedes hacer una escultura de mí? me vería muy bien si hubiera una linda chica conmigo, ¿puedes hacer eso? ¿puedes?

Deidara hace un gesto harto, —Déjame en paz si no quieres que te haga estallar, no tengo ni idea de lo que preguntas, a mí nadie me preguntó si quería entrar.

-¿Entonces yo también puedo entrar?

-¡Qué no lo sé! —el rubio grita con fuerza mientras una lluvia de los mismos insectos cae.

Que humor, se desvanece entre el humo de las primeras explosiones antes de que tenga que mostrar algo más de sus habilidades. Reaparece en un puente de piedra, por la ubicación de Zetsu ahora debe encontrarse pronto a Sasori.

El marionetista es un viejo conocido de Akatsuki, llegó poco después del cambio en la organización tras la muerte de Yahiko, pero él ha sabido de Sasori por muchos años, incluso lo vio combatir mucho antes de ser miembro. Él ha movido piezas para que todos los miembros llegaran a Akatsuki, y sabe que no se equivocó al elegir al ninja de Sunagakure.

Se gira cuando el pelirrojo se está acercando, permanece sentado sobre la pared del puente agitando las piernas mientras silba una tonadita alegre, pensando en cómo se acercará a él pero con la mente bien atenta por si lo ataca sin ninguna provocación. Pero la marioneta que le sirve de protección pasa cerca de él, a su lado y más adelante sin prestarle la más mínima atención. Detiene su silbido y gira la cabeza siguiendo a Hiruko que con la cabeza cubierta, da la impresión de un cansado viajero. Decide iniciar la conversación porque no conseguirá nada de ningún otro modo, —Oye, oye. —grita agitando su mano.

Sasori se gira y lo contempla sin respuesta, la cola se agita pero no parece muy interesado, después de mirarlo unos momentos sigue su camino sin mostrar más interés.

-Eres de Akatsuki y quiero ser miembro, ¿cómo entro?

No espera una pequeña risa de sorna, —¿Tú quieres ser parte de Akatsuki? Tonto, debes saber que es más fácil que te maten intentándolo a que pases siquiera la primera prueba.

-Pero Tobi es un buen chico, —esta frasecita va a hacerla clásica aunque harte a los demás, — y soy muy fuerte, ¿quieres ver mis técnicas?

Sasori ha perdido el interés de nuevo, no le insiste porque a diferencia de Deidara y Hidan, el pelirrojo tiene un poder de deducción increíble y cualquier cosa que pueda atraer atenciones a su persona tan pronto es poco factible.

Mira el cielo, no puede creer que haya pasado tan poco tiempo, supone que debe culpar a su velocidad. Mueve el labio superior en un leve gesto de desagrado cuando recuerda a la única persona que le ha dado suficientes problemas en ese aspecto, Minato Namikaze… pero sonríe al pensar que ya no estará ahí para defender a su vástago cuando vaya a adueñarse del demonio yaciendo en su interior.

-Pero tenemos a Itachi, claro. —Se dice no pudiendo olvidar el trato-amenaza-promesa del otro Uchiha de no acercarse a Konoha.

Conociéndolo, sabe que si intenta tomar al Kyuubi aunque esté lejos de Komoha, Itachi buscará el modo de detener la acción. Maldito muchacho, como decía, ha sabido moverse en la organización.

Se quita esas ideas, ha llegado al punto de paso de Kakuzu. O al menos donde Zetsu le dijo, es imposible que el otro ninja le haya engañado pero ha pasado un largo rato sin vistas del contador. Entonces recuerda dónde fue que se llevó a cabo la pelea entre el Camino Preta, y conectando puntos entra al pueblo que está cerca.

Lo encuentra hablando con un hombre mientras le entrega un fajo de billetes, y espera a que acabe su conversación. Ese hombre tiene toda clase de negocios en donde hace funcionar el dinero de Akatsuki para que no acumule polvo. Es una adición valiosa, porque no sabe quién sabría tanto de números y cuestiones monetarias como él, la organización requiere una gran cantidad de dinero y sin Kakuzu, seguramente todo lo que ganan iría a parar a la basura sin tener quien pueda administrarlo. Espera pacientemente, claro, la paciencia no es difícil para él que lleva años, muchos años esperando por su momento.

Algo pasa, sabe que Kakuzu arremeterá contra él pero no se aleja, Kakuzu es más o menos como Sasori, a cualquiera que es más hábil de lo que su percepción le dice, le muestra un interés insistente. Así que se permite ser tomado por el cuello por la mano del contador que se ha extendido desde su lugar.

Kakuzu lo pega contra la pared mientras le confronta, —¿Qué pretendes? Lárgate si no quieres problemas.

Levanta las manos y pone un tono alegre, —No quiero pelear, quiero saber si tú puedes decirme cómo puedo entrar a Akatsuki.

Lo suelta y se acerca, —¿Qué sabes de Akatsuki? —pregunta Kakuzu con sospecha.

-Quiero ser un ninja poderoso como los de su organización, ¡Tobi es poderoso!

Él asume que Kakuzu no ha entendido que no habrá más movimientos de miembros en la organización desde que Hidan llegó y es imposible que lo mate, o quizá que guarda esperanzas que lo emparejen con alguien más, porque después de mirarlo unos momentos asiente y empieza a caminar. —Justo me dirijo a donde el Líder está, si quieres preguntar, vamos. Sólo cierra la boca y sigue caminando, no querrás que te mate antes de que él te escuche.

—Claro que sí, puedo quedarme callado, puedo caminar mucho y no decir una sola palabra, puedo cantar si nos aburrimos o contar cuentos. Soy muy bueno para eso, ¿quieres que te cuente uno que escuché en Suna? —Le está gustando esto de la personalidad infantil.

Pero al parecer a Kakuzu no, —No me interesa ni lo que sabes hacer, ni lo que te gusta hacer, ni la estúpida historia que hayas escuchado, así que cierra la boca o aquí termina tu camino a Akatsuki.

Así que ésta es la razón por la que tuvo que buscar tantos miembros para la organización, evidentemente es uno de los de peor humor y no piensa conocer sus límites. —Tobi guarda silencio.

Ha acabado de encontrarse con los miembros, no irá antes con Konan o Pain porque espera ver qué harán cuando lo vean llegar sin aviso. Saben bien que no deben delatarlo delante de los demás, es impráctico para todos.

Ellos que lo conocen bajo el nombre de Madara ahora lo encontrarán bajo el de Tobi, es la misma persona pero no es ninguno de ellos, ahora que el camino hacia el Ojo de la Luna está comenzado tiene que moverse con más cuidado que nunca, manipular sus piezas y estrategia, desde las sombras supervisará todo para que cumpla su objetivo y entonces, entonces ya no importe que no es ni Madara, ni Tobi, ni nadie más… que su identidad es tan poco significativa como los motivos de esa gente en Akatsuki, al final, lo que importa es alcanzar el mundo perfecto donde nada más sea trascendente.

(ooo…

-Y tomo esto como viable sólo porque lo dices. —Itachi preguntó sin ningún tono, pero la pregunta bastó para entender su incredulidad.

-Es y será, así como tu Tsukuyumi, podré controlar el tiempo y espacio pero no solamente a una persona sino a todo el mundo. —Dijo señalando la luna. —Es el método ideal para buscar la paz que persigues.

Si alguna vez pensó que vería al otro Uchiha hacer algo que no le hubiera visto hacer antes, debió ser ese momento porque el gesto indiferente de casi siempre mostró una pequeña mueca de burla. —Como digas entonces.

-Sigues sin creer lo que digo.

-Sigue sin ser de mi interés. —Rebatió Itachi.

-Pero si aceptaste estar en Akatsuki fue porque harás todo lo que puedas por cumplir sus objetivos. Lo aceptaste cuando consentí tu ingreso. —Él replicó con cierta severidad.

El más chico asintió, —Sí, pero tu objetivo no es el de toda la organización, pero eso no importa, las órdenes han sido dadas y nos dirigimos a cumplirlas.

-Puedo ver a través de tus mentiras, no eres tan buen farsante como crees. Pero también sé que harás lo que se te pida, me gusta tu compromiso, por eso te ofrecí el lugar.

Sonrió al verlo tensarse por un momento tras el comentario mordaz pero Itachi lo aplacó y lo miró con su gesto neutro.

-Haré lo que tenga que hacer.

Miró su espalda mientras se alejaba, él sabía que era lo bueno y lo malo con Itachi, aceptaba órdenes sin objetar pero podía torcer las acciones de modo que incumpliera algunas sin que pareciera insubordinado. Supo que trataría de detenerlo de un modo o de otro, pero aún había tiempo, mucho tiempo. Quizá el otro no viviera tanto.

El Uchiha menor había salido de la habitación y ahora era turno de tener una palabra con Pain que esperaba por él en otro cuarto anexo. Estaban en su escondite principal, no en Amegakure sino en aquel bosque de grandes huesos que era su favorito sin la molesta lluvia de Ame.

Había decidido que sería un poco más específico en cuanto a sus métodos y no únicamente en lo concerniente a sus objetivos. Pain necesitaba saber exactamente en qué iba a consistir el siguiente paso, no simplemente decirle que debían capturar las bestias que tanto tiempo les había llevado ubicar.

El cuerpo animado delante de él lo miró con los ojos penetrantes del rinnegan, asintió imperceptiblemente dándose cuenta de la buena decisión que fue haberle otorgado ese poder al chico. Tantos y tantos años después, todo estaba siguiendo el curso deseado, unos años más y sus esfuerzos habían valido la pena, la razón de su mera existencia.

-Escuché que se ordenará la cacería, Konan está interesada en saber si iremos nosotros también. —Pein preguntó sin contratiempos.

¡Ah, la amistad! No importaba cuánta sangre hubiera en las manos de esos dos, Konan seguía preocupada de Nagato. —No, puedes decirle que esté tranquila, confío en las habilidades de los demás para este trabajo. Te necesito manteniendo a todos en orden y coordinando el proceso de sellado, todos se reunirán y les mostrarás cómo se lleva a cabo. Explicarás todo eso, por qué deben tener cuidado con los bijuus y por qué Akatsuki los necesita.

-Pero sin decirles más allá de qué función tendrán en tu plan.

-No, —sonrió despectivo, tenía parecido con Itachi, —limítate a darles la idea de las poderosas armas que son, decirles que necesitamos ese poder para que nadie se atreva a enfrentarnos. Sabes lo demás.

Pain se puso de pie y salió sin responder, ni siquiera lo miró. La relación entre ellos era tensa y distante, ninguno confiaba en el otro pero Pain era un subordinado bastante fiable para saber que las órdenes serían dadas, las bestias buscadas y, en caso de ser capturadas, selladas.

-¿Sabes que tu antiguo maestro ha tomado al jinchuriki del Kyuubi como protegido? —preguntó interesado en saber su opinión.

-Dejó de tener alumnos hace mucho tiempo según sé, es una persona a la que le gusta compartir su conocimiento, no ayudó mucho pero ya no es mi maestro. Eso fue en otro tiempo, cuando éramos otras personas. —Pain contestó sin emoción, como siempre, se detuvo un último momento por si había algo más que decir.

-¿También crees que las cosas cambian a la gente? —preguntó curioso, sólo con él solía tener esa clase de charlas, Itachi casi nunca estaba dispuesto, y Zetsu estaba más que negado.

Lo pensativo un momento, —Sí y no, pueden cambiar la forma en que se ve al mundo, en cómo se desarrolla en él, hasta en su forma de pensar; pero la esencia siempre es la misma, un nombre, una forma y un cuerpo, eso no cambia nunca.

-Tú cambiaste tu nombre, —él comentó tajante, —después de lo que pasó con Yahiko cambiaste tu nombre.

-No, no lo cambié, aún poseo mi cuerpo y mi nombre, sólo me hice de otro más.

Lo vio irse y quedó en silencio, sentado en medio de la oscuridad de su guarida. Se quitó la máscara y pasó su mano sobre sus ojos, el sharingan oculto vibró de inmediato en concordancia con el otro que siempre veía la luz, como si supiera que era su destino portar el rinnegan del hombre que acababa de salir.

Miró su rostro cansado en el agua que estaba por beber, las marcas en la piel y ese ojo tan expresivo. Colocó de nuevo la máscara, la había usado por tantos años que se sentía en desventaja sin ella. Ya no podría haber mucha gente viva que hubiera conocido a Madara y darse cuenta que los detalles en la cara no coincidían del todo, pero la máscara no sólo le servía para protegerse de los ojos inoportunos que buscaran su verdadera identidad... ¿identidad? ¿personalidad? ¡ja!

La máscara era una extensión de él, si había una verdadera cara que el mundo debía conocer de alguien... de nadie como él, sin duda era esa máscara.

-¿Terminaste ya con ellos? —preguntó Zetsu apareciendo delante de él, —Itachi se ha ido, Pain espera por Konan, no debe estar muy lejos. —Lo miró un momento mientras se colocaba la máscara, —¿cómo es pasar tantos años sin ser realmente alguien y jugando tan bien la personalidad de alguien más?

Él rió, —Dime tú, que fuiste creado, que tiene un nombre pero un propósito más que un sentido de existir. Células del ninja más poderoso fueron utilizadas para generarte, pero no posees ninguna clase de memoria de él, ni de sus ideales ni metas. ¿Puedes decir que somos diferentes?

La parte blanca hizo un gesto de hartazgo mientras que la negra hizo lo que pareció una mueca molesta, —No lo sabemos, eres tú quien nos da las órdenes y por quien tenemos ese propósito, nos gusta la vida que tenemos.

-Además, me cansa pensar en esas cosas. No sé, pregúntale a Itachi o Pain. —La parte negra completo y se escurrió en el piso después de terminar su frase.

Quedó de nuevo a solas, las cosas serían lentas todavía pero la cacería y sellado sería sólo la fase penúltima de su verdadero plan. Una forma extendida del fin de la guerra que el otro Uchiha y Pain/Nagato querían. Sonrió, vaya sorpresa que les daría cuando comprendieran realmente el alcance de esa ambición.

...ooo)

Sigue su camino con Kakuzu, o siguiendo a Kakuzu, que es más adecuado para explicar su situación. El ninja de Taki se ha mantenido por horas caminando sin hacerle el menor de los casos y sin dar señal de detenerse. Él no está cansado pero su nueva personalidad es diferente a la de Madara.

-Ahm, compañero Kakuzu, señor Kakuzu... —prueba de un modo o de otro, tiene que ser un ninja ingenuo e infantil, además técnicamente podría ser menor que Kakuzu. —¿Podemos descansar un poco? Cansado, estoy muy cansado, Tobi tiene que descansar y comer aunque un poquito, ¿podemos hacerlo?

-Yo sigo mi camino, tú quédate ahí si quieres. —Kakuzu espeta sin ninguna condescendencia.

-Pero Tobi quiere llegar con el Líder de Akatsuki, y el compañero Kakuzu prometió que me llevaría con él.

Siente de nuevo la mano alrededor de su cuello, esta vez el ninja de ojos verdes está cerca y le habla con tono amenazante, —No hice ninguna promesa, no tuerzas las palabras, te dije que te mataría sin problemas.

Asiente lentamente, está emocionado porque hace mucho tiempo que nadie se atreve a amenazarlo, —Lo entendí compañero Kakuzu, lo entendí bien, Tobi se comportará. Ni siquiera estoy cansado.

-Bien. —El ninja más alto lo suelta y sigue caminando.

No le queda de otra que seguirlo aunque esa jornada está siendo muy monótona, pero no se queja más. Cero conflictos, esa debe ser su regla principal por los siguientes meses o años, no creará problemas con ninguno de ellos, o al menos no lo suficientemente graves que le obliguen a defenderse en serio. Kakuzu ha mostrado ser mucho tan tolerante de lo que imaginó.

Percibe una presencia que es conocida, Kakuzu se ha detenido así que sabe que también la ha sentido y que igualmente la conoce. Se gira y camina unos pasos a un costado del camino, ahí hay un fuego y algo de carne que se asa.

-No sabía que también debíamos encontrarnos al regreso. —Kakuzu comenta al acercarse a Itachi que los mira sin un solo gesto.

-No, no que yo sepa, simplemente estoy descansando.

Se da cuenta que sonríe un poco al verlo, sabe que no faltará a su palabra. Toma eso como ventaja, —Compañero Kakuzu, ¿podemos descansar ahora?

-¿Ya cambiaste a Hidan? —Itachi pregunta señalándolo.

-Imposible, este tonto dice querer unirse a la organización, me sigue para ver qué palabra tiene el Líder de eso. ¿Te quedarás mucho tiempo? Será mejor tener a alguien como tú como compañía que a éste.

-Pero si Tobi se ha comportado, no ha dado más problemas.

-Sólo un par de horas, si quieres esperar o seguir tu camino.

Al final, termina pasando lo que resta de la noche con Itachi y Kakuzu, pero en el mismo silencio, si el contador es callado el otro lo es más ya lo sabe pero en esta nueva identidad que ha adquirido resulta extraño, se pregunta si no le hubiera gustado haber elegido ninjas más alegres para Akatsuki. Aunque sería algo complicado, los ninjas renegados no son populares por su buen humor, a nadie le hace gracia tener enemigos por todos lados.

Las primeras luces del amanecer se dejan ver y se ponen en camino, llega la mañana y casi el medio día cuando hacen otra escala. Itachi ha cazado de nuevo, prepara la carne en varas y espera, Kakuzu no lo hace, la consume en crudo sin perder tiempo.

-Toma un poco si tienes hambre. —El menor le explica señalando la fogata mientras come.

Sonríe bajo la máscara, hay que reconocerle que a pesar de mantener su palabra, Itachi sabe cómo complicarle las cosas. Kakuzu voltea expectante para ver que hace, —Muchas gracias Compañero Itachi, pero no tengo hambre.

-Come ya, ¿qué tienes que ocultar? —Kakuzu pregunta molesto.

Piensa un momento, —Nada, claro que nada, compañero Kakuzu. —Eso no lo había contemplado tan pronto, ¿cómo comer sin que los demás lo vean?
Mientras medita su situación, piensa en que es ridículo e interesante por igual, siendo ahora un ninja novato y con ansias de muchas cosas, comportándose como un tonto y riéndose de cualquier tontería. ¿Es así o serio como Madara? ¿sádico y cruel como quien atrajo el ataque del kyuubi a Konoha tantos años atrás?

Para cuando ha hallado un modo, se da cuenta que ninguno de los otros le presta atención. Algo sorprendido toma una vara y mueve su máscara a un costado mientras come aprisa, después la regresa a su lugar y nadie le ha dado una sola mirada.

Así sigue la situación hasta que la noche cae, han hecho otras dos paradas. No se pregunta cómo es que Kakuzu no dice nada que Itachi quiera parar, cuando para con él, ni siquiera se molestó en considerarlo. Admite que le molesta que lo traten así, pero considerando que es una especie de camino de conocimiento lo acepta sin discusión, Itachi es miembro de Akatsuki y alguien que Kakuzu respeta, y viceversa pero él, Tobi es nadie en Akatsuki.

Sonríe ante lo bueno de la idea. Siempre ha sido nadie y alguien a la vez, pero en esencia es un papel en blanco o un punto negro.

Llegan cuando Deidara, Sasori y Kisame ya están. El escultor lo señala y frunce el ceño, —¿Qué está haciendo ese idiota aquí?

-Compañero Kakuzu me hizo el gran favor de traerme para conocer a su Líder, compañero Deidara fue malo y ni siquiera me dejó explicarle.

-¿Por qué lo trajeron? El Líder se molestará. —Sasori dice sin que denote que ya lo había visto, hasta se anima a pensar que ni siquiera le prestó atención cuando se encontró con él.

-Me siguió, si el Líder tiene algo que decir, que se lo diga a él, ¿dónde está Hidan? —el contador pregunta mirando alrededor.

-No lo sé, quizá se perdió. —Sasori contesta desinteresado.

-Me vendría bastante bien que así se quedara.

Ha escuchado muchas veces a Zetsu explicar sus observaciones de las dinámicas de relación entre los miembros, es la primera vez que lo contempla directamente y tiene que admitir que es algo entretenido aunque difícilmente le interesará tanto como al otro.

-¿Qué es esto? —pregunta Pain recién llegado con Konan.

Ella es la única expresiva pero lo disimula pronto, él sonríe de saber cómo es que van a lidiar con su aparición. Agita una mano y se acerca a los dos, —Tobi quiere unirse a la oscura Akatsuki, quiero ser un gran ninja como todos ustedes.

Ni los ojos ni el gesto de Pain cambian siquiera un poco, —En este momento no hay lugares disponibles, y no se entra a Akatsuki para ser fuerte, se ingresa porque eres fuerte.

Inclina la cabeza divertido, —¿Y si ese compañero Hidan no llega? ¿puede Tobi ser el nuevo compañero del compañero Kakuzu?

-Hidan llegará, él y Kakuzu ya tienen trabajo, no hay lugar en este momento. —Pain habla como si estuviera negociando con un chiquillo de tres años. —Iremos de regreso al poblado que dejamos, Zetsu esperará por Hidan.

Deidara crea sus aves y van a ese poblado donde le indicó a Pain que debía hacer su reunión, admite que ya no se parece mucho a cuando lo conoció porque buena parte del sitio está destruido. Ellos se dispersan, sigue al grupo de Kisame, Deidara y Kakuzu, los tres se sientan a cambiar comentarios del ataque de Pain a cada uno de ellos. Guarda silencio escuchando y contemplando, ninguno de los otros parece interesarse en que esté ahí.

Entiende algunos modos y formas de ser de esos hombres que son quienes son, con un nombre, una historia y una personalidad siempre definida, que quizá ha tenido cambios pero son la misma existencia.

-Eh, Itachi, ¿podrías encender un fuego? Empieza a hacer frío. —Kisame llama al Uchiha cuando va pasando por ahí.

Nota que Itachi lo ha visto y entrecierra los ojos, se acerca y echa una pequeña llama a la madera que ya ha reunido el dueño de Samehada. Después se da media vuelta alejándose de nuevo.

-No te quedas. —Kakuzu dice medio en pregunta medio afirmando. —Aunque entiendo, estar aquí es como estar en una guardería.

Deidara y Kisame lo miran con molestia, —Habla por ese tonto que tú trajiste, no nos compares con él.

-Crecí con un niño cerca, no es nuevo. —Itachi comenta y sigue caminando.

Kisame sonríe y después de un rato toma su espada que tiene clavada en el piso, —Iré a ver si Hidan aparece en el camino, o Sasori me dice algo, no pienso esperar mucho tiempo aquí.

Al poco rato Kakuzu se va, queda con Deidara y trata de hacer conversación. —Compañero Deidara, ¿por qué te uniste a Akatsuki?

El rubio se pone de pie indignado, —¡¿No te lo dije ya? Nadie me preguntó si quería estar o no.

-¿Y por qué no te has ido? —pregunta.

El rubio está por abrir la boca, pero la cierra mientras que las de sus manos se agitan y lo mira enrojecer, —Por que... porque... ¡vete al diablo!

Se aleja enfurecido, él se queda contemplando el fuego. Un rato después llega Konan y se queda mirándolo desde el otro lado de la fogata, lo ve con severidad. —Kakuzu dice que te llamas Tobi, ¿qué pretendes ahora?

-Tobi quiere ser parte de Akatsuki, quiero ser un ninja poderoso...

-Guarda esas tonterías para los demás, quiero saber qué es lo que quieres. ¿Qué planeas? —pregunta en voz baja.

Agita una mano y con el tono infantil exclama, —Quiero ser parte de Akatsuki. —la baja y clava su ojo con el sharingan después cambia al otro tono serio y cargado de amenaza, —Tobi es un buen chico.

-Konan, vamos. No hay nada que discutir aquí. —La voz de Pain llega hasta ellos, siempre cerca de ella.

-Sí, ya voy. —La mujer le dice y se gira una última vez a el, le da una mirada de advertencia, —no importa si como Tobi o Madara, no le harás daño.

No le responde, y sigue en su sitio frente a la fogata hasta que el fuego se consume y se estira para que sus músculos reaccionen. Tiene hambre, es hora de buscar algo de comer, y empieza a caminar por el sitio a ver si alguien se digna a darle algo.

Repasa uno y otro de los sitios donde yacen los demás miembros, salvo Kisame, los demás se muestran hoscos con él, se queda un rato con el dueño de Samehada platicando y posteriormente sigue su camino, resignado a que no comerá.Termina por sentarse en las escaleras esperando que Hidan llegue, los equipos se separen y regrese a su espera de buenas noticias.

Itachi pasa a su lado y lo contempla con interés sin que le diga nada, su sharingan activado y todo su atención puesta en él.

-¿Qué pasa compañero Itachi? ¿Tobi no te agrada?

-¿Quién eres? —pregunta sin aclarar bien la intención de su cuestionamiento. Mira a otro lado y sigue caminando.

-Quien soy, ¿quién soy? —pregunta y suelta una risa.

¿Qué es tan importante de ser quien se es? En su opinión eso de tener una identidad, nombre, una personalidad e individualidad está sobrevalorado, es cierto que sirve para forjar una leyenda y que el nombre pase a la historia como lo harán todos los integrantes de Akatsuki, pero a él no le interesa quedar en la memoria de todos de ese modo.

No es ni Madara Uchiha ni Tobi, él lo va a hacer cuando esté por encima de todos, cuando su plan triunfe y el mundo sea uno solo, una mente y una sola identidad, entonces dejará de ser nadie y finalmente reclamará su lugar como alguien a quien todo el mundo conozca.


Tobi, Madara, nadie... quien sea, al menos ya sabemos que no es Madara el real, pero todavía hay ciertas cosas por aclarar. Como sea, aquí está pensando en que la 'identidad' pudiera ser algo de cierto conflicto para el hombre porque es ninguno de los que dice, él mismo se dice nadie y como hay que sacarle un poco más de personalidad. Supuse que aunque no le preocupe, quizá si le genere ciertas preguntas. Aunque al final, al hombre no le importa, eso quedó claro.

¡Listos todos los de la Akatsuki que conocimos al inicio de la segunda parte! No tocaré a Hebi, ni a Yahiko porque no queda cronológicamente, lo que me lleva a... que el siguiente, acabo este fic que salió como curiosidad.

De momento, mil gracias por las lectras/reviews. Nos leemos!