Advertencias y aclaraciones: El fanfic se sitúa en el mundo ninja, sin embargo, podría decirse que es un Universo Alterno, puesto que la historia de los personajes es diferente a la del manga y el anime. Lo notaran conforme vayan leyendo. Otra cosa, no voy a utilizar los honoríficos como el chan, kun y demás. Sabiendo esto, pueden proseguir.

Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.


Capitulo 11. Espectador.

Naruto no se consideraba la persona más inteligente del mundo, no como Shikamaru o Neji, que habían sido reverenciados como genios dentro y fuera de sus respectivos clanes; pero incluso alguien como él, y cualquiera con un mínimo de sentido común, era capaz de darse cuenta de la actitud recelosa que le profesaba el pelinegro desde hace varios días. Es decir, no es como que lo tratase diferente, su actitud seguía siendo igual de insoportable que siempre; pero esa mirada… ¡maldición! Naruto no podía estar tranquilo con esa insistente mirada sobre él. Al principio trató de ignorarlo, ¡pero demonios!, él también tenía sus límites, y que el Uchiha lo observase como un extraño espécimen de mutación fallida sobrepasaba esa delicada línea entre la tranquilidad y la locura.

–¡¿Qué rayos me estás mirando?! –Naruto ya no soportaba esa mirada sobre él, y lo demostró con creces al dejar de lado su preciado ramen y empezar a gritarle al pelinegro a su derecha–. ¿Tengo monos en la cara o qué?

–No sería muy raro considerando la jungla que es tu cabello –pero, como siempre, el Uchiha no parecía facilitarle las cosas.

–¡Bastardo!

–Imbécil.

–¿Ya quieren callarse ustedes dos? –Sakura, que se encontraba al otro lado del azabache, decidió intervenir en la discusión. Ella no gritaba como Naruto, ni siquiera estaba mirando a sus compañeros, pero su tono de voz dejaba muy en claro que en esos instantes no gozaba de mucha paciencia–. Me tienen hasta la coronilla con sus gritos. ¿No podemos comer una sola vez sin necesidad de sus constantes peleas?

–No habría ninguna pelea si Sasuke dejara de verme como si tuviera dos cabezas –renegó Naruto, regresando su atención al ramen; prefería evitar el contacto visual con Sakura, no vaya a ser que esta lo tomara como un reto y se enojara más con él–. Si dejase de mirarme…

–¿Entonces ahora nadie puede mirarte porque te sientes atosigado? –un gruñido luchaba por salir de la boca del Uzumaki, su compañera estaba a punto de quebrar lo poco que le quedaba de autocontrol–. No sabía que tu ego estaba tan alto, de haberlo sabido, ni siquiera te hubiese molestado con mi presencia.

–Sakura –la aludida, que no había apartado la vista de la comida frente a ella, viró el rostro al escuchar el llamado de su otro compañero–. Ya déjalo –su ceño se frunció al notar ese aire de reproche que emanaban las palabras de Sasuke.

–¿Dejar qué? –aún sin quererlo, su voz se tornó ácida y peligrosa, pero solo el azabache pareció notarlo–. Solo estoy dando mi opinión; en lo que a mí respecta, la actitud de Naruto está siendo muy infantil.

–¡¿Yo soy el infantil?! –Sasuke cerró los ojos con fuerza y reprimió sus deseos de amordazar al rubio, no porque estuviese contento con sus alaridos, sino porque tenía que concederle la razón: la que estaba actuando de manera infantil era la Haruno–. Si eso es lo que piensas, no entiendo porque sigues aceptando salir conmigo –el cuerpo de Sakura se tensó, mucho más al recibir la dolida mirada de Naruto, pero no dijo nada, solo desvió el rostro. Naruto bufó desesperado y, de un solo golpe, dejó el dinero sobre el mesón del restaurante–. Si el viejo pregunta, díganle que regreso más tarde –se levantó de su asiento y se dirigió a la salida, no sin antes darle un último vistazo a su compañera; volvió a suspirar afligido–. ¿Por qué diablos las mujeres tienen que ser tan complicadas? –y sin decir nada más, se retiró del Ichiraku.

Pasaron unos escasos segundos de silencio, silencio que Sasuke aprovechó para preguntarse ¿Por qué? ¿Por qué, de todas las posibilidades existentes, terminó siendo compañero de dos personas tan irritantes y fastidiosas como lo eran Sakura y Naruto? ¿Qué había hecho él? ¿Acaso se merecía semejante destino? Lo peor de todo era que, sin importar las estupideces que hicieran, ese par de idiotas no eran solo camaradas, también eran sus… amigos. ¡Y joder!, le daba nauseas de tan solo pensar que había llegado al punto de tenerles aprecio.

A su lado, Sakura se removió incomoda, y para Sasuke fue fácil distinguir que la chica ya no lucía enojada, más bien, se veía triste y hasta arrepentida. Al Uchiha ya no le cabía duda de que ambos, Uzumaki y Haruno, lo volverían loco algún día.

–Sakura –los ojos verdes le observaron con extrañeza, no era normal en Sasuke empezar una conversación, mucho menos con ella–. Eres una molestia.

Y entonces Sakura suspiró resignada, porque era obvio que palabras de aliento no saldrían de los labios del Uchiha, pero ella siempre albergaba la esperanza de escucharlo decir algo medianamente confortante.

–Gracias Sasuke, siempre me haces sentir mejor –y obviando el sarcasmo de su compañera, el pelinegro se levantó de su asiento y, tal como Naruto, se decidió por salir del local.

Tenía algo más importante que hacer.


Hinata estaba agotada, mentiría si dijera que las circunstancias no le afectaban para nada, pero por lo menos ya le había explicado la situación a Ino.

Después de ser acorralada por la rubia, a la Hyuga no le quedó otra opción que revelar sus verdaderas intenciones, en otras palabras, Tenten y ella tuvieron que contarle todo acerca del dichoso plan para olvidarse de Naruto. Solo le hablaron de la primera fase, puesto que Hinata esperaba no tener que recurrir a eso de un clavo saca a otro clavo; no se sentía emocionalmente preparada para algo como eso, y aunque ese fuera el caso, no había necesidad de detallarle esa parte a Ino.

Así que, omitiendo aquello, confesarle su plan a la rubia fue más fácil de lo que esperaba. La Yamanaka entendió de buenas a primeras sus deseos de olvidarse de Naruto, sin cuestionarle el por qué de sus acciones; a Hinata le sorprendió aquello, la verdad esperaba algún tipo de interrogatorio, en especial teniendo en cuenta que la rubia era la más entusiasmada con la idea de Naruto y ella como pareja.

"Son el uno para el otro", "se verían tan bien juntos", "deberías decirle lo que sientes". Eran esas, entre muchas otras, las frases que había tenido que escuchar de Ino a lo largo de su adolescencia, porque eso sí, puede que Hinata no socializara mucho con las kunoichis de Konoha, pero los sentimientos que le profesaba al rubio, al parecer, siempre habían sido un asunto del dominio público.

Por eso, Hinata pensó que Ino le abrumaría con miles de preguntas, ya se estaba preparando mentalmente para ello desde el momento en que la chica declaró querer saberlo todo. Pero, a diferencia de lo que imaginó, la joven de ojos zafiro se mostró bastante comprensiva.

–Yo hubiese hecho lo mismo en tu lugar, por eso no puedo juzgarte.

Esas fueron las palabras de Ino al notar su confusión; sin embargo, a Hinata ese "hubiese" le pareció, más bien, un "lo hice"; y sin poder evitarlo, la Hyuga se cuestionó si sería Sasuke el motivo de aquella expresión; lógicamente se abstuvo de preguntar, por respeto a su privacidad y porque, sinceramente, no quería verse involucrada en más problemas sentimentales, con lo de Naruto era suficiente. Pero volviendo al tema, Hinata tenía que aceptar que Ino había demostrado mucha madurez y raciocinio durante el resto de la conversación.

Por esa razón, mientras caminaba de regreso a casa, la Hyuga no dejaba de pensar en lo mucho que habían cambiado las cosas en los últimos años, para ella y las personas a su alrededor. Recordaba muy bien aquellos días, esos en los que no era capaz de hablarle a nadie sin sentirse inferior y diminuta; días en los que Naruto no era considerado más que el payaso y la desgracia de la aldea; días en los que Kiba se autoproclamaba líder del equipo 8; días en los que Sakura e Ino no dejaban de pelearse por Sasuke; días en los que Neji todavía le odiaba.

Suspiró. Al final siempre terminaba pensando en Neji, de un tiempo para acá le pasaba mucho eso; aún se encontraba arrepentida de no haberse despedido, ¿qué estaría haciendo su primo?, luchando con algún criminal seguramente. Esperaba que volviese pronto, quería disculparse con él por haberlo preocupado con su actitud distraída.

Seguía pensando en ello cuando su caminata se vio interrumpida. Observándole sonriente, sentado sobre la rama de un árbol, se encontraba el causante de la mayoría de sus descuidos.

–Naruto –el aludido levantó una mano en señal de saludo y procedió a bajar del árbol de un salto.

–Te estaba esperando Hinata –la Hyuga sonrió en respuesta para luego alternar su mirada entre Naruto y el cerezo junto a él.

–¿En el árbol?

–¿Por qué no? –el rubio alzó los hombros, despreocupado–. Hay una excelente vista desde allí, podrías planear toda una invasión desde ese árbol, de veras –la sonrisa de Naruto creció al ver a Hinata soltar una pequeña risa. Había descubierto un extraño placer en hacer reír a la joven Hyuga–. Oye Hinata.

–Dime.

–¿Estás ocupada ahora? –preguntó el chico, mientras se rascaba la cabeza con algo de nerviosismo. Últimamente se la pasaba pegado a Hinata, no le sorprendería que un día de estos la chica se cansara de estar con él y le diera calabazas. La joven de ojos perla sonrió al adivinar sus pensamientos.

–No me disgusta tu presencia Naruto –respondió la pelinegra con las mejillas levemente sonrojadas.

Naruto se ruborizó también al verse descubierto, para luego dar paso a una sonrisa avergonzada; al parecer era demasiado transparente.

–Pero… –su semblante se tornó confuso al ver a Hinata titubear– l-la verdad es que hoy sí estoy ocupada –la Hyuga se inclinó en señal de disculpas–. P-Perdón Naruto.

–¿Eh? No, no. No hace falta que te disculpes –Hinata levantó el rostro y observó a Naruto negar con las manos–. Entiendo que también tienes cosas que hacer.

–De verdad lo siento, lo que pasa es que quedé de verme con Kiba y Shino y…

–No tienes que darme explicaciones Hinata –le interrumpió Naruto mientras le tomaba de la mano. Una sonrisa adornaba su rostro mientras veía a la joven sonrojarse–. Está bien, de veras.

–Si quieres, mañana… –se detuvo al ver a Naruto negar con la cabeza, a la vez que suspiraba resignado.

–Mañana salgo de misión –aclaró el rubio mientras soltaba la mano de la Hyuga e introducía ambas en los bolsillos del pantalón–. Pero en serio no importa Hinata, será para otra ocasión –terminó por decir, ofreciéndole una sonrisa.

–De acuerdo –susurró ella sin estar del todo convencida, aunque luego se recompuso al ver la sonrisa del Uzumaki–. ¿Iras con Sakura y el joven Uchiha? –preguntó, solo por curiosidad.

–No, esta vez es con otro grupo –respondió el Uzumaki sin alterar su expresión alegre–. La vieja Tsunade dijo que me enviaría a una misión de rango A con otros Jõnin, técnicamente ya soy uno, aunque todavía falte el papeleo para hacerlo oficial.

–Me alegra escuchar eso, te lo mereces más que nadie –el rubio se pasó un dedo por la mejilla, sintiéndose entre avergonzado y halagado al mismo tiempo–. Naruto.

–¿Qué pasa Hinata?

–C-Cuando regreses… –el Uzumaki se le quedó viendo, desconcertado por la expresión seria que se vislumbraba en su rostro– sabré lo que sucede con Sakura, te lo prometo.

–Hinata –los ojos azules se iluminaron al ver el semblante determinado de la joven y, dejando de lado el hecho de que hablaban de Sakura, Naruto se sintió feliz de contar con una persona tan valiosa a su lado– Gracias.

En respuesta, Hinata sonrió, bajando la cabeza para tratar de ocultar su sonrojo. Naruto, que gozaba viendo la forma en que el color carmín se apoderaba de su rostro, mostró una sonrisa traviesa mientras procedía a acercarse a la Hyuga de manera silenciosa. Cuando Hinata se dio cuenta, se encontraba atrapada entre los brazos de Naruto, consiguiendo aquello que el rojo en sus mejillas se acentuara y que el rubio soltara una risa, divertido por su reacción.

–¡N-Naruto!

–Perdón, perdón, no pude evitarlo.

Y de ese modo, sin ausentarse las sonrisas y sonrojos, Naruto y Hinata finalmente se despidieron; ambos sin estar conscientes de que, a la distancia, sus acciones, al igual que sus palabras, eran observadas por Uchiha Sasuke.


Hola a todo el mundo, aquí el capitulo 11. Agradezco a los que leen la historia, de verdad; espero que disfruten el capi y de ser así me dejen sus comentarios.

Batallé un poco con este capítulo porque me estaba saliendo muy largo, al final decidí cortarlo en dos, ya que me pareció que aquí terminaba bien. Debido a lo anterior, ya tengo escrita la mayor parte del siguiente por lo que no creo demorarme mucho en terminarlo.

Así que, nos estamos leyendo.

Matta-ne.

PD: Cada vez que leo el manga de Naruto me siento más y más… ¿confundida? ¿Emocionada? ¿Extrañada? Sinceramente no sé, ese Kishimoto me tiene colgando de un hilo, ¡Dios!