[b]Capítulo 11: ¡Aguanieve! [/b]

Hinata había estado tosiendo toda la noche. Aquello le estaba matando, el joven tenía un terrible dolor de cabeza, e Itachi le había matado unas cuantas veces durante toda la noche, y la respiración de la chica... estaba haciendo que su humor empeorara considerablemente. Por supuesto, el Uchiha estaba orgulloso de no haberla matado todavía, seguramente por el cansancio de la fiebre.

Hyuuga Hinata tosía y sollozaba al mismo tiempo.

Sasuke se volvió hacia ella, que le daba la espalda, y tocó su hombro. La joven se encogió al instante y se revolvió, mirándole con su Byakugan.

-Para de llorar.- le ordenó. En silencio, la chica se tapó con las mantas y apretó su mejilla contra la almohada. Ante eso, el suspiró y se acercó hasta ella, cortando las distancias. Irradiaba calor como si se tratara de un montón de llamas. Honestamente, a él no le importaba que fuera una mujer o una estufa, mientras le diera calor. Hinata volvió a removerse esperando a que se apartara, en silencio, el dolor de cabeza no podía ir a más.

-Por favor... para.- susurró.

-Solo duérmete.- gruñó, apoyando su frente contra la piel fría de la chica. Solo una fina barrera les separaba en ese momento. Incluso cuando la joven notó que el agarre se hacía más intenso, se resistía.

-Sasuke... no... no puedo... por favor...- lloriqueó, intentando escaparse de sus brazos. [N/T: yo no lo haría nunca... jijiji]. Sentía como una pesada niebla helada estaba invadiendo su cuerpo y mente. Sasuke tenía verdaderas dificultades para respirar en ese momento.

-Joder, solo cállate y duerme, hace mucho frío.- tiritó, y volvió a encerrarla entre sus brazos. La joven gimió en silencio.

-Por favor.- Sasuke frunció las cejas hasta el punto en que le dolieron enormemente.

-Calor...- dejó que se relajaran sus músculos, y dejó de luchar contra el dolor. Aquello... no estaba mal del todo. Hubo un momento de completo silencio, en el que el joven estuvo concentrándose en su respiración, sin notar que ella estaba demasiado callada.- [Puede que la haya herido... ¿Pero qué estoy diciendo!]- suspiró y flojó aquel abrazo forzado. La joven... estaba llorando.- No llores.- intentó ser lo más suave que pudo con ella, que sorbió sus lágrimas y quitó las que se habían quedado en sus mejillas.

-Sasuke... duele... demasiado...- el joven abrió los ojos y miró a través de la luz de la luna los rasgos de la joven.

-Lo sé [Yo solo estoy confundido... solo estoy dolido]

-¿Por qué?- susurró, apoyando la cabeza en la almohada del joven.- ¿Por qué Tsunade-sama haría algo como eso?

-[Para cortarme las alas, por eso solamente].- pensó enfadado.- [Si estuviera demasiado ocupado enfadándome en Konohagakure, querría regresar y verlo por mí mismo. Luego ella podría retenerme allí de nuevo]- él no era Nara Shikamaru, pero no era idiota. Sasuke suspiró y acarició el pelo de la Hyuuga. Ella le daba la espalda y lloriqueaba, obviamente por la cercanía de los dos y no por sentir frío.- Solo intenta dormir, estarás mejor mañana por la mañana. [Deberías pensar en eso, ellos han hecho esto por mí, para amarrarme, no lo han hecho porque tengas la culpa]

La joven sacudió la cabeza en señal de negación, pero no dijo nada.

Estaba mal que él la agarrara, igual que estaba mal que ella se dejara abrazar por él... Pero si eso hacía que la noche pasara más rápido, eso harían.

Naruto le estaba sonriendo, diciéndole lo mucho que le gustaba la gente como ella. Y luego, Sakura caminaba con él y agarraba su brazo, caminando en dirección opuesta a donde se encontraba ella, perdiéndose en el horizonte, desapareciendo.

Algo frío tocaba su cuello, y cuando ella se daba la vuelta para saber que era, ahí estaba él, mirándola, atravesándola, con la misma expresión fría de siempre, sin inmutarse. La joven lo llamó por su nombre, pero él, simplemente cogió su mano y caminó justo en la otra dirección.

Sus manos estaban frías.

Miró hacia donde caminaban, viendo que estaba cubierta de nieve. Hinata miró hacia atrás, donde había ido Naruto, donde el sol estaba inundando el lugar y las flores estaban radiantes y llenas de vida. Volvió la vista de nuevo hacia Sasuke, que estaba caminando sin parar, haciendo que se perdieran entre la nieve.

Nada excepto la nieve...

Intentó resistirse, ¡a ella no le gustaba el frío! ¡Ella quería el sol! Forcejeó hundiendo sus rodillas en la nieve, intentando soltarse de su agarre. Sasuke solamente se volvió hacia ella, con su cara completamente pálida, sus labios azules. Su Sharingan relucía enfadado en su rostro.

La nieve empezó a caer en aquel cielo nublado. Hinata volvió a mirar al sol, alejándose de él, dejándolo ir.

La expresión enfadada de Sasuke se volvió en una de completa confusión, y cuando entendió que ella no le quería... se marchó.

Hinata se despertó sobresaltada, despertándose de aquel suelo, con la respiración agitada y las lágrimas surcando sus mejillas.

Naruto-kun la había dejado sola.

Intentó levantarse para lavarse la cara, pero había algo que la retenía. Ese "algo" era muy cálido y su respiración chocaba contra su cuello.

Se volvió lentamente, sabiendo quién era y esperando que no se hubiera despertado, para poder deshacerse de sus brazos. Su mejilla tocó sin querer la frente del joven, notando que estaba demasiado caliente. Notó también que su respiración era rápida y dificultosa.

En ese momento, se asustó, Hinata se volvió entre sus brazos y tocó su mejilla, haciendo que gruñera levemente, pero no despertó.

"Está realmente enfermo..." pensó. Se levantó lentamente para no molestarlo, y colocó las mantas de forma que le envolvieran. Se lavó rápidamente y cogió paños húmedos para ponérselos sobre la frente. Los ojos del moreno se entornaron, rojos.

-Uhh...- ella sonrió dulcemente.

-Solo duerme. [Hace pocas horas que nos dormimos...]- volvió a cerrar los ojos y calló en un sueño ligero y poco reconfortante, alerta.

En silencio, no tenía otra persona con la que hablar exceptuando a ella misma. Solía discutir consigo misma sobre flores decorativas, o leía libros de plantas medicinales y hierbas. Pero desde que había empezado aquella misión, había estado completamente sola. Sin libros de plantas o flores, era muy difícil continuar con el día a día. Especialmente... cuando tenías que vivir con una persona como Uchiha Sasuke, una persona que llegaba a casa maldiciendo y quejándose todas y cada una de las noches.

Honestamente, a ella no le importaba estar con él. No era violento por lo menos. Y Sasuke entendía su silencio, cosa que apreciaba, no como Hanabi. Sin embargo, Sasuke era... Uchiha Sasuke le daba miedo. Sabía que no le haría daño, pero era muy difícil sentir algún tipo de emoción o sentimiento hacia él cuando no era nada agradable con ella.

Ahora estaba enfermo y necesitaba su ayuda, aquello no le asustaba. De hecho, Sasuke parecía triste.

Hinata suspiró y metió el paño en el agua de nuevo.

¿Pero qué significaba aquel sueño? ¿En verdad Naruto-kun se había ido de su vida para siempre? Aquello... ¿significaba que ella no tenía otra elección? Sasuke le había dicho que durmiera y se sentiría mejor, pero no había remitido nada su dolor.

El joven se estiró, girando su cabeza y mirándola fugazmente. Ella cogió el paño de su frente, y le quitó el pelo de la cara tiernamente.

-Estoy cansado...- su voz era ronca.- Estoy cansado de... estar enfadado...- sus hombros se tensaron.

-[¿De qué está hablando?]- colocó el paño húmedo en su mejilla en ese momento, acariciando lentamente su piel sonrojada.- ¿Enfadado con quién?- volvió a abrir los ojos.

-Del hombre... que...- paró de hablar, estudiando los ojos de la chica que le estaba cuidando.- mató a mi familia.- en la expresión de Hinata fue desapareciendo la tristeza para dar paso a la confusión.

-¿No fue... un accidente? [Eso es lo que me dijo Oto-sama, cuando explicó el árbol de la familia Hyuuga y su relación con la familia Uchiha]- el joven sonrió, amargo.

-No, no fue un accidente. Fue mi hermano... él los mató a todos.- se dio media vuelta y apoyó una mano sobre su rodilla.- Hace mucha calor...- cerró los ojos.

Intentó calmar la impresión que de repente la había invadido al sentir la mano de él sobre su rodilla, acarició el cuello del joven con intención de darle un poco de frío y así hacer que le bajara la fiebre.

El chico dormía dificultosamente, hablando en sueños o alucinando con su hermano. Hinata estaba sorprendida. Sasuke había estado llevando a cuestas ese dolor todo este tiempo, y nadie le había preguntado sobre cómo habían muerto realmente sus padres. Las lágrimas llenaron sus ojos pensando en que su padre podría haber muerto, dejándola sola frente a toda la familia y el clan. Probablemente hubiera acabado muerta, poco despues, cuando todos se hubieran enterado de lo sucedido y le echaran todo el peso de la responsabilidad sobre los hombros.

-Eres muy valiente.- quitó las lágrimas de su rostro y acarició su mejilla y su cuello con cariño. La mano que tenía el chico sobre su rodilla cayó y se agarró a las mantas, la manta que le había llevado Kei aquella mañana. La joven tocó sus labios con sus dedos, preocupada. Si Kei les había dado aquella manta, ¿con qué se estaban dando calor ellos? A menos que ellos tuvieran alguna extra, ellos... de repente se sonrojó completamente.- [¿En qué estoy pensando?]- movió la cabeza, intentando alejar aquella imagen impura de su mente.

Sasuke llegó tarde al entrenamiento aquella mañana. Kei no tenía buen aspecto. Llevaba cubierto uno de los ojos con un parche, agarrado con una cuerda.

-¡Ey, Sasuke!- gritó alegremente. Sasuke, al que le dolía demasiado todo como para jurar, lo miró como si no le pasara nada.

-Ey.- Kei sonreía.- ¿Qué pasa?

-¡Somos Chuunins!- Sasuke giró los ojos.

-Todavía no, tenemos que pasar el examen de acceso...

-¡Pero estamos nominados!- gritó contento.- Sono se enfadó por haber llegado tan herido anoche, pero lo olvidó en cuanto le dije que era Chuunin, ¿qué mas se puede pedir?- guiñó un ojo, si es que podía hacerse con un solo ojo visible. Sasuke suspiró y tensó sus labios en una línea recta.

-No me hables.

-No lo iba a hacer.- el ninja más alto chasqueó la lengua antes de caminar en torno a un árbol de cerezos.- Bueno, ¿te vas a convertir en un luchador o en un profesor?

-Luchador, por supuesto.- Sauske lo siguió, pero paró en el momento en que el dolor del hombro pasó a estar en su pierna. Kei sonrió.

-Pensé eso desde que me machacaste, serías un profesor muy duro.

-No quiero serlo.

-¿Por qué no?

-Porque...- miró en lo más hondo de los ojos de su compañero.- Porque soy un vengador.- hubo una pause donde Kei miró estúpidamente a Sasuke.

-¿Vengador? ¿Por qué?- el moreno abrió la boca, pero volvio a cerrarla. Era difícil de explicar.

-Es personal.- Kei estaba mirando más allá de él, como si estuviera viendo a alguien más.

-¡Sono! ¡Cariño!- se alejó del árbol y caminó a través de la nieve para abrazar a su querida mujer, recibiendo una bofetada de su parte. Estaba muy enfadada con su marido.

-¡Pensé que te había dicho que no vinieras a entrenar hoy!- Kei, de repente humillado, se intentó excusar.

-¡Pero cariño! Tenía que hablar unas cosas con Sasuke.

-Hazlo.- dijo cruzándose de brazos. Kei frotó su cabeza

-Etto... sí, Sasuke.- el aludido se volvió hacia el ninja.- No dudaré al luchar, incluso si eso significa la muerte. Tengo una familia y lucharé por mi familia si ella no me mata primero.

-Ahá.- contestó sin inmutarse. Kei sonrió.

-Parece que estás mejor, yo pensé que te había dejado malherido!

-Seguro...

Con eso dicho, Sono cogió a su marido por la oreja y lo arrastró, literalmente, hacia casa. Una vez se fueron, Sasuke se preguntó si Hinata sería capaz alguna vez de llegar a ser tan valiente como para decirle que tenía que ir a casa. Se dio cuenta dos segundos más tarde, de que su mujer, se podría completamente roja si aparecía en aquel campo para decírselo.

Pasó unas horas en la biblioteca, estudiando varios libros sobre los ojos y las líneas de sangre, así como sus jutsus. Estaba leyendo un libro sobre la vista cuando la levantó por un momento, viendo a alguien en una silla. Una rápida mirada hacia la ventana le dijo que estaba anocheciendo. Se estiró y crugió su cuello, moviendo su brazo herido. Sus ojos también le dolían, por haber leído durante tantas horas.

Hinata estaba sentada en una silla con una caja en sus muslos, cerca de la entrada. Le sonrió dulcemente y sus mejillas se tiñeron de rojo cuando sus ojos se encontraron. Uchiha Sasuke se levantó y caminó hacia "su mujer".

-¿Desde hace cuanto estás aquí?- la joven miró hacia la caja que tenía entre sus muslos, tensando sus manos, algo asustada.

-Etto... un... poco.- la miró calladamente.

-¿Un poco? ¿Cuánto?- ella miraba hacia los pies de su marido.

-Um... algunas horas...- la miró y miró el resto de la habitación.

-¿Por qué no me dijiste nada?- saltó, asustada.

-Um... estabas ocupado...- tosió ligeramente. Sasuke apretó sus labios y la miró de cabeza a los pies, parándose en la caja.

-¿Qué es eso?

-Te traje... la comida.- le ofreció la caja, pero rechazó intentar encontrar su mirada de nuevo.

-¿La comida? Está anocheciendo.- suspiró con pesadez. Ella estuvo en silencio durante unos instantes, antes de susurrar.

-Era la comida...

-¡Estuviste esperando todo este tiempo!- la joven volvió a sobresaltarse y apretó los labios con fuerza para agarrarse a algo y no llorar.

-Yo... puedo...- él la miró.

-[Está tomándose esto de forma equivocada, nadie puede ser capaz de ser tan paciente. Ni siquiera yo. ¡¿Por qué no dice nada?] Hinata... No estoy enfadado, solo...- cogió la caja con la comida.- vamos a un restaurante.- ella miró sus zapatos.

-De acuerdo.

-¿Quieres ir a un restaurante?

-Si tu quieres.- su voz era confusa. Sasuke respiró profundamente y tensó sus hombros al sentir el dolor. Puso la caja sobre la mesa y se volvió para estudiar el lenguaje corporal de la chica.

-No quiero ser desagradecido contigo, Hinata, pero la comida que has traído estará fría ahora. Si quieres, podemos ir a algún restaurante, y si no quieres, no iremos.- como no decía nada, le volvió a preguntar.- ¿Quieres o no ir?- la joven abrió la boca, pero las palabras no querían salir. Sus ojos se encontraron por un momento, él pensó ver algún tipo de emoción en sus ojos blancos. Asintió levemente.- ¿Quieres?

-S... sí.- fueron en silencio cuando cogió el libro y la caja de la comida y empezaron a andar fuera de la biblioteca. Había muchos entrenadores ninjas por las calles, chocándose con Sasuke y haciendo que la joven tuviera que ir muy cerca de su cuerpo. Aquello era embarazoso. Muchos estudiantes pasaron a su lado sin razón, pero hablaban y reían con sus amigos en medio de la algarabía. La joven agarró el brazo de Sasuke para no perderse.- [¡No había tanta gente cuando vine!]- Por supuesto, ella había venido durante la hora de la comida, todos los estudiantes debían estar fuera del reciendo, o en la cafetería. Una vez estaban fuera, Sasuke se volvió para comprobar que ella no solo estaba sonrojada, sino también nerviosa y agarraba su brazo con énfasis. El chakra fluía casi con violencia alrededor de ella y estaba haciendo que le doliera el brazo.

-Puedes calmarte ya.- ella se soltó y se alejó un paso, con la cara sonrojada y los ojos mirando en todas direcciones.- ¿No te gustan los sitios con mucha gente?- preguntó sin interés, sosteniendo el libro con una mano, llevando la caja en la otra. Andaban tranqilos por la calle. Ella lo seguía de cerca. Estaban todavía en el campus, y Sasuke parecía buscar la salida.

-[¿Hacia donde va?] No es eso... solo los... sitios con mucha gente que grita... y los violentos.- paró frente a una taquilla e hizo un sello para abrirla. Dejó el libro y cogió un paraguas.

-Vamos.

Empezó a llover en el momento en que pasaron la muralla entre la academia y las verdaderas calles del pueblo. Hinata vio que andando cerca de Sasuke hacía que se le mojaran los hombros, lo único que haría que se mantuvieran secos era estar todavía más cerca al moreno, peligrosamente. Aquello sería imposible.

El joven lanzó una mirada rápida hacia ella, pero no dijo nada. "Se está mojando, debería acercarla a mí... pero maldita sea, no es como si quisiera hacerlo."

La joven tosió levemente y miró fugazmente a los ojos de su compañero, esperando que él no lo notara. "Si él hiciera algo, me diría que fuera a casa y lo esperara".

Sasuke volvía a considerar acercarla a él, pero algo en su interior le repetía una y otra vez ignorar aquello, ella estaría bien una vez llegaran a la tienda. ¿No estaba muy lejos, no?

Una ráfaga de lluvia empezó a golpear la calle más fuerte, y pequeñas gotitas de aguanieve empezaron a golpear su paraguas.

Hinata, al ver aquello, sintió una mezcla entre sorpresa y excitación. Ella adoraba el aguaniebe, cuando no atacaba su cabeza. Dio un respingo cuando Sasuke pasó un brazo por encima de ella, haciendo que estuvieran más próximos, empezando a andar más rápdio. Lo había hecho solamente al ver cómo arreciaba la tormenta, y notó la calidez de su respiración en la piel de la chica. Ella se había sonrojadado fuertemente, seguramente esa calidez estaba impresa en sus mejillas. Hinata intentaba adivinar hacia donde iban para saber cuánto tiempo debería estar junto a él. Estaba tan concentrada en sus pensamientos que se trastabilló y perdió el equilibrio, cayendo al suelo.

Los brazos del joven la envolvieron y la levantaron. Las gotas de aguanieve caían sobre sus cabezas, el paraguas se había caído. La caja con la comida estaba desparramada por el suelo. Sasuke la colocó sobre la calzada, bajo el techo de la tienda que tenían justo delante. Respiraban hondamente y miraban cómo el aguanieve caía sobre la calle cada vez con más intensidad. La calle estaba desierta.

Su comida, aunque fría, ya estaba completamente deshechada sobre el pavimento.

La joven se volvió hacia él para disculparse, pero se encontró a Sasuke demasiado cerca de ella, respirando dificultosamente. Tenía brillo en su mirada, como si se estuviera divirtiendo por aquello.

-¿Estás bien?- le preguntó la joven, tosiendo unas cuantas veces.

-Sí, ¿tú?- el Uchiha sacudió la cabeza para que las gotitas cayeran al suelo.- Tenemos que irnos de aquí.- gritó con fuerza cuando la lluvia empezó a golpear ruidosamente contra el suelo. Ella asintió, agarrando el paraguas con él. Corrieron bajo la lluvia juntos. La tienda de Tina estaba al final de la calle. Una vez llegaron, se encontraron a Tina inmersa en un periódico, pero en cuanto escuchó el sonido de la puerta levantó la vista para mirar a la mojada pareja que acababa de entrar a la tienda desierta.

-¡Uchiha! ¿Estás loco? ¿Qué estás haciendo aquí?- se quedó impresionada al verlo con su mujer y sin parecer enfadado. Espero no estar vendiéndote drogas para que vengas incluso con este tiempo.

El joven se sentó en la primera mesa que vio y sacudió las gotas de agua de su pelo.

-No, tu no harías ese tipo de cosas, solo he venido aquí por el sake.- Tina apretó sus labios. Hinata se secó un poco con un pañuelo.

-Solo queremos... resguardarnos de la lluvia. Si no te importa, ¿podemos quedarnos aquí?- ante aquello, la mujer sonrió.

-Oh, por supuesto que no me importa, querida. ¡Estad aquí cuanto queráis!- colocó te en dos tazas y se lo sirvió.- ¿Por qué estábais bajo esta lluvia pues?- Hinata paró de beber su té espero que Sasuke contestara, pero cuando vio que no iba a hacerlo, supuso que le tocaba contestar a ella.

-Um... Sasuke estaba en la academia.

-Oh.- la rubia se volvió y desapareció tras el mostrador.- ¿Cenaréis aquí?

-Sí.- Sasuke puso su taza sobre la mesa.- ¿Hoy no hay dango?- Tina asomó la cabeza por la puerta.

-Pensaba que odiabas los dulces.

-Y los odio.- acabó su taza de té. Las dos mujeres lo miraron como si se tratara de un alienígena recién llegado a la tierra.

-Así que...- dijo Tina.- ¿Qué querréis cenar?- Sasuke carraspeó.

-Cualquier cosa que tengas, tampoco tienes a otro cliente esta noche.- La mesera negó con la cabeza y se adentró en la cocina para preparar la comida. Hinata estaba en silencio, mirando hacia todos los sitios exceptuando donde estaba Sasuke, que la estudiaba abiertamente.-¿Por qué te afectó tanto... la carta?- los ojos de la joven se abrieron, salvajes. La joven se acercó y suspiró.

-¿Está bien hablar de eso aquí?- el chico miró hacia el resto del bar, rápido.

-No hay nadie aquí.

-Pero...- empezó, tartamudeando.- Creo que no deberíamos hablar de eso aquí. [No quiero tener que hablar de eso...]- Sasuke suspiró y se recostó sobre la silla. Sus ojos recayeron sobre una botella de sake que estaba en la mesa más lejana, y pensó que no podía dejar pasar esa oportunidad para echar un trago. De todas formas, Tina no estaba cerca para darle una, así que se acercó, la cogió y bebió directamente de la botella. Como si hubiera tragado un trozo de madera, no debía haber hecho eso. Tenía que tragarlo del todo, o morir en el intento. Vació toda la botella, dejando que todo su peso recallera sobre su cuerpo. Tosió con fuerza. Tina salió con comida en las manos.

-¿Qué pasa contigo?- Sasuke había vuelto a su mesa inmediatamente, sin ningún sentimiento de culpa o que demostrara que había bebido sake en su cara. Tina se paró y lo miró. El joven Uchiha estaba sentado demasiado inocentemente, y sospechó inmediatamente de la botella de sake que había en la mesa más alejada de la suya.- ¿Qué has hecho?

-Nada.- miró a la persona que estaba sentada frente a él.

-Hinata-chan, ¿qué a hecho Sasuke?- Hinata miró inmediatamente hacia sus dedos, tensos sobre la mesa.

-Te he dicho que no he hecho nada.- insistió el joven. Tina frunció el cejo y suspiró, llevando dos platos de arroz y verduras.

-Oh, de acuerdo, lo que digas. Pero déjame decirte, que no era sake normal. Era el sake más duro de la villa de la Roca, lo dejé esperando que su dueño viniera a por él, y si no venía, lo mezclaría con algo más suave. Si tú te lo has bebido, mañana jurarás por la resaca.- sonrió.- Pero como no lo has hecho, no tendrás que preocuparte...

-[Solo está intentando pillarme]- se dijo a sí mismo, con una mano sobre su mejilla.- [pero entonces, ¿por qué su pelo se mueve con las paredes?]- movió su cabeza y fijó la vista en el tazón de arroz.- Que aproveche.

Le costó unos veinte minutos desvestirse, una vez solo en la habitación. Estaba moviéndose a la velocidad de una tortuga. Juró y perjuró contra el alcohol que circulaba por su sangre. Hinata tocó la puerta del baño por enésima vez y todo lo que pudo hacer el Uchiha fue tirarle su ropa a la cara de la Hyuuga.

-Te he dicho que saldré en un momento!- movió su cabeza y empezó a caminar, dificultosamente, poniendo un pie y luego otro. Hinata cruzó los brazos sobre su cintura, sentándose al otro lado de la puerta. Cuando Sasuke se emborrachaba, pasaban cosas malas. Como si él pudiera pensar en dormir o algo por el estilo.

Pasados unos minutos sin que se escuchara sonido alguno, volvió a llamar a la puerta, sabiendo que se habría quedado dormido.

Nada.

En ese mismo momento fue cuando empezó a preocuparse.

-¿Sasuke-kun? ¿Estás despierto?- le preguntó rápidamente.- ¿Sasuke?- Se tocó el labio inferior, preocupada, quizás debería mirar a través de su Byakugan. Justo cuando iba a hacer el sello para activarlo, la puerta se abrió, dejando que la joven viera a Sasuke, mojado y completamente desnudo. Hinata se volvió, impresionada y con los ojos desorbitados mirando hacia otra parte.

-¿Por qué me mirabas como si hubieras visto a un bicho?- la joven intentó contestar, algo, cualquier cosa, pero su mente estaba totalmente en blanco, tosió y carraspeó.- Sí, era lo que pensaba.- él gruñó y le cogió la manga del kimono.- Ven, no puedo frotar mi espalda.- la arrastró la mitad del camino, dentro del baño, dejándola ahí y sentándose en la bañera. Hinata estaba completamente sonrojada. El baño estaba lleno de vaho, pero ella preferiría estar en la calle con la nieve en vez de en ese lugar.

-Yo... no puedo...- no le miraba. Sasuke volvió su cabeza para mirarla.

-¿Qué pasa ahora?- le tiró una esponja a los pies.- Cógela, no tengo todo el día.

-No puedo.- acabó diciendo, mirando hacia la salida, sin pensar en otra cosa excepto en escapar. Él la miró sin hacer ningún movimiento.

-Por qué.

-[¡Porque estás desnudo!]- gritó su mente.- No puedo.- estaba a tan solo unos pasos de la salida, ¡quería irse! El joven se volvió hacia ella, mirándola con los ojos entornados.

-¿Adónde vas?- la joven tocó la puerta de papel. Ante aquello, el Uchiha, mojado, desnudo, y borracho, se recostó en la bañera, decidiendo volver a relajarse en el agua. Lo que le costó acabar de meterse en la bañera fue suficiente para que Hinata escapara de la habitación, cerrándola firmemente. Hinata, una vez fuera del baño, se apoyó contra la pared, intentando calmar su respiración. Necesitaba calmarse, aquello había sido demasiado para ella. No podía creer que él no tuviera la decencia de pedírselo con al menos una toalla puesta!

-[¡Estaba borracho!]- sacudió su cabeza y abrió su miserable futon. Necesitaba bañarse, para coger algo de calor. Una vez estaba entre las mantas, con el kimono todavía puesto, intentó aplicarse calor en las manos, soplando, y cerrando sus ojos con fuerza.- [Oh, seguramente tenga pesadillas durante el resto de mi vida.]- pensó mientras suspiraba. A ella le asustaban sus sueños, sobre todo cuando iba a alguna misión con Kiba y Shino y después de un largo viaje, ellos se quitaban las camisetas en el campamento e iban por ahí en topless. Ella intentaba hacerles creer que no le importaba, pero en verdad se sonrojaba violentamente, diciendo que era por la luz del sol de Suna. Hinata se acurrucó entre las mantas.- [Sé que esto no es un gran trato, no está mal visto que los chicos se quiten la ropa...]- ella sabía que en el entorno en el que se movía, donde todos eran luchadores, a nadie se le antojaba pensar ese tipo de cosas. Nadie se paraba para explicarles un momento las diferencias entre ser un niño y un adulto cuando más lo necesitaban. Y ahora, con las emociones de una niña de quince años, tenía el cuerpo de una completa mujer.- [No es del todo agradable]- lloriqueró. La anciana Hyuuga le había estado explicando a su hermana pequeña y a ella sobre cómo debían actuar para que su matrimonio funcionase, cómo ir dejando que el día a día con otra persona fuera hacia delante, y así esperar a que un día eso fuera hecho con respecto al clan.

Recordó los días con las lecciones de cocina, cuidando niños, manteniendo la casa limpia... Era divertido, ¿como es que las mujeres en la familia Hyuuga nunca le habían explicado cómo comportarse con un hombre?

Naruto era una cosa, pero Uchiha Sasuke era otra completamente diferente.

Antes de darse cuenta de eso, sus lágrimas rodaban por sus mejillas y la almohada. Tina apareció en sus pensamientos, mirándola con una sonrisa brillante.

Habían estado hablando alegremente, cuando la calidez del sol inundaba su rostro. Una mano fría la tocaba y cuando ella se volvía, Sasuke solamente decía "vamos". Su voz, parecía más bien una orden. Ella intentaba evitar su compañía. Se volvió desesperada hacia Tina, solo para encontrar a la mujer rubia caminando en por el horizonte, alejándose en la caída del sol. La suciedad cubría sus pies cuando volvio a ver que estaba nevando. "¡No quiero esto!" gritaba, pero no salía ni una sola palabra de su boca.

Sasuke la miraba seductoramente, para luego dejarla marchar.

Sus ojos se abrieron por completo, y hubiera saltado por lo menos cinco metros si no hubiera algo que la retenía en el suelo. Se tapó la cara, para calmar su respiración de nuevo.

La 'cosa' de su estómago la apretaba solo un poco. Carraspeó y se volvió, quitando el brazo de Sasuke de encima de ella. Las lágrimas amenazaban con salir.

Sasuke se estiró y gruñó, palpando con la mano la almohada. Abrió los ojos para confirmar que Hinata se había ido de su lado. Su cuello crugió cuando arqueó su espalda y se sentó, todavía somnoliento. Sus ojos recayeron en ella, y se abrieron más al ver que la joven tenía mojados los suyos.

-¿Por qué estas llorando?- se asustó al sentir su voz, pero en ese momento, al mirarlo, vio que su mirada no era dura ni fría, aunque no estaba del todo segura. Sasuke no entendía por qué estaba tan asustada, tenía resaca y no podía pensar con claridad. Sintió frío y miró hacia su abdomen, comprobando que no llevaba nada puesto encima. En ese momento, los dos supieron que él estaba completamente desnudo bajo un albornoz, todavía metido en la cama donde habían dormido ambos. Hinata se volvió y tosió secamente, mientras Sasuke solo se levantaba, con el pecho al descubierto, para mirar en el armario y coger ropas de invierno. Una vez estuvo vestido, Sasuke empezó a abotonarse la camisa y miró hacia la chica, que estaba ruborizada y al final de la habitación.- ¿Te vas a sonrojar siempre que me quite la ropa?- los hombros de la joven se tensaron, y él chasqueó la lengua- Pensaba que estábamos casados. [¿No se supone que eso debería hacerlo más fácil o algo por el estilo? Bueno, para ser francos, ella ha aceptado el hecho de que una vez se haya casado con alguien, debería ayudarle en la medida de lo posible, hacerle sus comidas favoritas, la cama y limpiar su ropa, sus zapatos... Lo único que ella nunca había creído posible es que se viera forzada a ver o tocar a algún hombre, solo porque fueran marido y mujer]- Sasuke la miró.- Escucha, no te estoy preguntando por nada, únicamente no lo hagas más difícil, ¿de acuerdo?- sus ojos se encontraron por un momento, hasta que él apartó la mirada y fue a abandonar el dormitorio.- ¿Has hecho té?

Hinata, instantáneamente, olvidó su miseria y fue rápidamente a prepararle el té de por la mañana a Sasuke.

Ambos estuvieron esperando en silencio, cosa con la que Sasuke estaba completamente bien, nunca había sido demasiado hablador. Pero Hinata parecía ansiosa por hacer algo.

Una vez el té estuvo preparado, lo sorbió en silencio, intentando no quemarse. La segunda vez que echó azúcar fue demasiado, y los posos del té no se acabaron de disolver.

Su resaca estaba empeorando. Hinata tenía la misma expresión en su cara una vez cogió su taza, y sus ojos estudiaron nerviosamente la calma del joven.

Sasuke puso su taza sobre la mesa y se colocó el porta-kunais al cinto.

-No puedo esperar todo el día.- la pobre mujer saltó con el sonido de su voz.

-Perdona, haré otra taza.- limpió la tetera y volvió a colocar agua. Sasuke movió su cabeza y fue a calzarse.

-No tienes por qué hacerlo.- Hinata vio cómo se marchaba, preguntándose si el que realmente había visto esa mañana era a Sasuke resacoso, o un Sasuke relajado. Pensó que era la segunda opción, que seguramente habría caído dormido nada más salir del baño y ahora estaba relajado, después de todo no había llegado a vestirse antes de meterse a la cama. Se sonrojó furiosamente.

-[¡¿En qué estoy pensando?]

Gou-sensei acababa de llegar, y le preguntó por qué Kei todavía no había llegado, mas no recibió respuesta del ocupado Uchiha.

-Uchiha Sasuke, estoy hablando contigo.- el moreno abrió los ojos y lo miró fríamente con el Sharingan de tres aspas activado, su respiración era profunda, exhalando violentamente una llamarada de fuego hacia el arbol, pero que nunca ardió. Tensó sus dedos, volviendo a concentrarse.

El maestro movió su cabeza, marchándose con sus otros estudiantes, en el campo de entrenamiento cubierto de nieve.

Sasuke, por su parte, estuvo entrenando solo durante una hora, para luego gritar y parar a mirar a su alrededor. Solo unos pocos estudiantes se habían ido, el resto estaban todavía allí.

"Esto es completamente diferente a la forma de evaluar de la Hoja... no estás forzado a dar clases, no tienes que hacer test y mucho menos atender todo el día. Los ninjas de aquí son evaluados, probablemente, por su devoción y sentido a la hora de luchar, más que por sus notas y sus técnicas"

A él le gustaba más este tipo de examen.

La mayoría de los grupos los formaban dos hombres por equipo, y un instructor especial. Dos personas se entendían mucho más fácilmente que tres, especialmente cuando no había chicas en el equipo que pudieran perjudicar y echarlo todo a perder en la misión por sus malditas emociones.

Además, estaba el hecho de que dieran habitaciones por estar estudiando allí. Su mente fue rápidamente a pensar en Hinata, e incluso si no se preocupaba por ella como una amiga o como su mujer, se preocupaba por ella como compañera. No podía espiar a otros ninjas, o hacerse enemigo de otros, porque podrían cogerla y forzarla a contar el verdadero motivo de su misión allí. Sacudió su cabeza con fuerza.

"No, Hinata es una Hyuuga, puede cuidar de sí misma" pensó, pero sabía la soledad que ella portaba, y sabía lo que pasaría si la dejara sola por mucho tiempo. Él había visto a ladrones y ninjas que querían el Sharingan, un cuerpo, o simplemente un estatus. Tampoco era mejor Orochimaru, pero por lo menos le había enseñado cómo usar el sello maldito correctamente.

Una vez lo supo usar, no quiso estar más con ese hombre. Él era un vengador, no un idiota.

Al salir de sus meditaciones, comprendió que no había nadie allí porque había empezado a nevar con fuerza. Suspiró y cogió los kunais que se le habían caído durante el entrenamiento. Empezó a caminar entre la multitud hacia la biblioteca, y descansó sobre una de las confortables sillas. En aquel lugar solo había una persona que se acercó a Sasuke y le habló lentamente.

-Perdona, ¿no cogiste un libro ayer?- Sasuke lo miró directamente a los ojos.

-Sí, lo cogí, pero no lo he terminado todavía [Y ahora, olvidará todo sobre esto, volverá a su sitio y lo dejará pasar]- el hombre sonrió, nervioso.

-Bueno, solo quería recordarte que la fecha límite es mañana.- el moreno enarcó una ceja.

-¿Solo dos días? ¿Por qué?- el bibliotecario cogió algunos libros que estaban sobre las mesas y se puso a organizarlos sin cuidado, sobre la mesa.

-Los libros acaban desapareciendo tarde o temprano, todos están registrados pero nunca vuelven cuando los sacan los alumnos. Te lo dije en Suna, los ninjas no tienen cuidado aquí.

-¿Eres de Suna?- preguntó Sasuke como si nada.

-Sí.- sonrió.- Pero llevo viviendo aquí desde hace algunos años, el tiempo no es demasiado agradable para mi gusto.- rió rápidamente, antes de llevarse los libros para ponerlos en sus estanterías.

Había mucha gente de distintas villas, todos viviendo en el mismo pueblo por sus propias razones. Sasuke miró a los pocos estudiantes que estaban en la biblioteca, todos parecían de distintas ramas con distintas culturas, se veía a simple vista por el tono de su piel, por los jutsus sobre los que estaban leyendo. Su Sharingan lo confirmó cuando miró a una chica en la última esquina, aquella chica era de la villa de la Nieve.

Otra tanda de chicos pasó por su lado con libros gruesos, aquellas personas serían probablemente de la Roca o de Suna, o alguna otra villa de la que nunca hubiera oído hablar, perdida bajo el sol. Aquel tipo de personas mezclaban sus técnicas con las de otras villas, supuso.

Sasuke sonrió de medio lado y agarró el libro que tenía frente a él, en la mesa. Era viejo, y estaba muy usado. Leyó el título. "Kinjutsu, por qué y cuándo".

Kinjutsu, era como el sello maldito...

Sasuke prácticamente estaba devorando el libro, ¡dónde había estado todo este tiempo! ¡Toda la información que había estado intentando buscar desesperadamente sobre los sellos malditos, Genjutsu y Mangekyou Sharingan estaban allí!

Mientras leía algo sobre la transición entre el cuerpo maldito y su capacidad para adaptarse al cuerpo, alguien tocó el hombro del joven. Levantó su cabeza enfadado.

-¡Qué!- el bibliotecario sonrió disculpándose.

-Voy a cerrar, si no te importa.- Sasuke miró a su alrededor y vio que no había nadie más, seguidamente, echó un vistazo a la ventana, para darse cuenta de que el día había dado paso ya a la noche. Sasuke suspiró y se levantó, emocionado por acabar de leer ese libro a toda costa.- Oh, perdona, no puedes llevártelo.

-¿Qué estas diciendo? Quiero registrarlo.- el bibliotecario movio su cabeza negativamente.

-LO siento, pero una persona no se puede llevar más de un libro a la vez.

-¡Qué! ¡¿Desde cuándo?- el hombre se removió, nervioso y sin ninguna ayuda.

-Desde que los libros desaparecen, te hablé sobre eso.- Sasuke suspiró y bajó el libro.

-De acuerdo, espera aquí y NO cierres, voy a traerte el otro libro.- con eso dicho, empezó a correr hasta el final del pasillo, dio la vuelta a la esquina y puso chakra en sus pies para poder correr más rápido. Una vez en su taquilla, realizó el sello necesario para abrirla, y al volver la puerta un paraguas se calló encima de él. Sasuke buscó a través de las chaquetas y los libros de texto de Kei- [Esta es la última vez que le dejo a Kei poner sus xosas en mi tauilla, no sé cómo pued tener tanta basura]- los libros cayeron al suelo ruidosamente, y una vez sus manos encontraron el libro correcto, una ráfaga de aire frío le golpeó la cara. Sus ojos se volvieron rojos, como los de un loco. Itachi estaba a tan solo unos pasos de él y de la pila de libros. Itachi no parecía nada impresionado.

-Hola, querido hermano.- Sasuke lo miró, era otro sueño, no lo era. Su mano, la única que no tenía agarrando el libro, palpó entre la sombra que era su hermano y, para su gran horror... no lo atravesó. Itachi parecía aburrido por tener la mano de su hermano menor sobre su pecho, y luego sobre su brazo y su cara. Desabotonó el principio de capa y descansó su mano sobre su pecho.- Vuelves a ser un estudiante.- Sasuke estaba completamente sorprendido. El minuto en que había estado esperando hasta ahora había llegado y... Nada, no sentía odio, no estaba enfadado con... su familiar.

El instinto humano, el único que quedaba de su familia, el único que tenía una respuesta en su cara.

Confusión.

"Esta es mi oportunidad"

Sasue intentó golpear directamente el pecho de su hermano, pero el ninja experto lo evitó fácilmente y apareció al final del pasillo. El joven Uchiha puso chakra en sus piernas y mano y no había pasado nada de tiempo en usarlo en su mano libre cuando hizo los sellos necesarios para lanzar una llamarada contra su hermano. "El jutsu que he estado practicando todo el día". Su hermano estaba calmado incluso viendo el Chidori que Sasuke intentó lanzar contra él. Un poco de niebla, y un clon era todo lo que se encontró Sasuke.

Exhausto, y sabiendo que había gastado demasiado chakra, Sasuke miró detrás de su espalda, donde estaba Itachi. Una sonrisa surcaba su rostro. Sasue solamente sostenía su paraguas y se volvió con una sonrisa amarga. Estaban a tan solo unos pasos.

Incluso cuando la cara de Itachi nunca cambiaba, sus ojos mostraban todo. Esa era la oportunidad, ese era el día. Sasuke estaba preparado para eso, sus manos hicieron un sello e Itachi no tuvo problema alguno de copiarlo, un solo segundo, cinco Sasukes y siete Itachis estaban unos frente a los otros a lo largo de todo el pasillo.

Unos golpes, Katon y tres shurikens después, un Sasuke había hecho desaparecer dos Itachis.

El mayor caminó lentamente a hacia su hermano, mientras otro clon se aproximaba por su espalda. Sasuke se volvió y golpeó al que estaba tras él al mismo tiempo que se disolvía en niebla, pero no antes de que recibiera un golpe en sus costillas.

Un segundo, un momento eterno, sus ojos se encontraron. Sharingan contra Sharingan, sangre contra sangre... hermano contra hermano.

Y luego...

[b]continuará...[/b]