Luego de unos instantes, Draco logró volver a su expresión fría de siempre.
-Te equivocas, Granger.- Dijo indiferente. - No me gustas, ni nunca lo harás. Además ¿Por qué piensas eso?
-Por que... me estabas mirando.- Dijo ella, en cierto punto algo decepcionada. Al darse cuenta de como había sonado tomó aire y continúo hablando en un tono más alegre- ¿Pero sabes qué? No importa. Mejor que no estés enamorado de mi porque yo nunca saldría contigo.
-Dame un motivo por el cual no estuvieras conmigo. No hay chica que no se resista a mi.- Dijo él un poco serio.
-Primero, eres insoportable, arrogante. Segundo, solo te interesa el estatus de sangre y el dinero.-Dijo enfadada.
-Creí haberte demostrado lo segundo. -Dijo él sin darle demasiada importancia.
-¿Cuándo me lo demostraste? Trataste a mis padres como idiotas y luego huyes de mi casa. Con unas pocas lágrimas no demuestras nada.- Gritó furiosa, mientras que se dio cuenta que algunos reclusos miraban en dirección a esa celda.
-¿Así que llorar no demuestra nada? Vaya Granger, cambiaste de opinión de un momento a otro, hace minutos me dijiste que no conocías mi lado vulnerable y ahora me dices que solo me interesa lo material y no mi familia.
Hermione se quedó muda, porque sabía que Draco tenía razón, se estaba contradiciendo. Se quedó buscando las palabras justas, cuando de repente, él habló.
-¿Sin palabras, Granger?.- Dijo el con una sonrisa maliciosa en su rostro.
-Olvídalo. Hay cosas más importantes. Estamos atrapados acá en Azkaban, en la misma celda. Nos tenemos que comenzar a llevar bien porque...
-Antes moriría.- La interrumpió.
-Déjame terminar la frase.- Chilló Hermione.
Draco no pudo evitar sonreír. Amaba hacer enojar a Hermione.
-¿Porqué sonríes? ¿Acaso no te das cuenta de el lío en el que nos hemos metido gracias a tu estúpida idea de usar el maleficio crucio?- Dijo ella más enojada que nunca, apretando los nudillos, intentando controlarse para no golpearlo.
-Es tu culpa.- Terció Draco.- Si no hubiera sido por ti no estaríamos aquí, nunca me tendrías que haber ido a buscar a mi casa.
-Pero tu te escapaste primero de mi casa.- Dijo furiosa.
-Si a eso en lo que vives se le puede llamar casa, diría que Longbottom tiene un cerebro más grande que eso y los Weasley, bueno... Ellos son igual que pobres. Hasta la familia de Potter es más grande que...
Draco no pudo continuar la frase, porque Hermione le dio una cachetada. Draco hizo un gesto de dolor, pero luego volvió a sonreír.
-¿Eso es todo lo que tienes Granger? -Dijo Draco riendo.
Hermione, muy enojada volvió a golpear a Draco, pero esta vez sobre el hombro.
-Estás loca. -Chilló Draco.
-La cachetada por insultar a Longbottom y el otro por insultar a Weasley, ¿Quieres otro golpe por insultar a Potter?.- Dijo mirándolo con odio.
Draco se levantó del suelo y se fue a sentar a un rincón de la celda.
Hermione se quedó sentada en el medio de la celda, contemplando a sus alrededores para ver si hallaba algo útil para poder escapar sola, sin Draco. Después de todo él se lo merecía. Lo que no sabía, era que desde atrás, alguien la miraba atentamente, deseando que no se diera vuelta y lo viera nuevamente observándola.
Al cabo de media hora, Hermione se rindió. Y se levantó del suelo, dirigiéndose hacia el rincón derecho, donde estaba Draco. Se sentó a su lado nuevamente.
-Escucha Draco, -Dijo ella tomando aire para su discurso.- a pesar que te lo mereces, eres menor de edad y tienes una larga vida por vivir. Si seguimos acá no vamos a lograr nada en nuestras vidas, nunca nos graduaremos ni terminaremos Hogwarts. Nunca nos podremos escapar por nuestra cuenta. Nos tenemos que ir de acá antes de que sea tarde. Creo que todavía no te han registrado aquí, leí en un libro que demoran dos días en registrar a los presos. Tenemos dos días para escaparnos y que no nos busquen como a Hocicos. ¿Entiendes a lo que me refiero?.
-¿Hocicos?- Preguntó el confundido.- ¿Quién carajos es Hocicos?
-No importa. -Dijo Hermione al darse cuenta del error que acababa de comentar. A pesar de que Sirius haya muerto, era mejor no revelar su identidad como animago. Le podría traer problemas a la Orden.- Pero, ¿Entiendes a lo que me refiero?.
-¿Que solo tenemos dos días o me veo condenado a pasar mi vida de fugitivo con vos en una cueva con dos hijos?- Dijo él sin energía.
-Algo entendiste, pero no entiendo porque lo de los hijos. Nunca tendría un hijo con vos Malfoy, y menos dos.- Dijo Hermione un poco frustrada por la infantil respuesta de Draco.- A lo que me refiero, es que si queremos escaparnos de acá, tenemos que dejar de lado nuestras diferencias, nuestro estatus de sangre y nuestra casa.
-¿Esas no son todas diferencias? ¿No era más fácil decir dejar de lado nuestras diferencias y no mencionar el estatus de sangre y nuestra casa?-Dijo él intentando enojarla, pero no lo logró.
-¿Y no era más fácil no hacer esa pregunta? Además te aclaro, por si no sabes lo que son diferencias. -Dijo ella con serenidad.
-No soy Goyle para que me aclares las cosas, soy más inteligente de lo que piensas.- Dijo él con una media sonrisa.
-Deberías demostrarlo más seguido.
-¿Acaso no lo hago?.
-Siempre te has comportado como un imbécil.
-¿Imbécil? ¿Me estás llamando Weasley?.- Dijo Draco simulando estar herido.
-¿Te puedes dejar de meter con Weasley?.-Respondió Hermione dirigiéndole una mirada de odio.
-¿Estás enamorada de él, Granger?.- Replicó Draco con una sonrisa burlona. - Juntos vivirían muy bien en un basurero, con 7 hijos...
-No estoy enamorada de él. Al parecer estás un poco obsesionado con los hijos, Malfoy. -Dijo Hermione tratando de dar vuelta el asunto.
Draco iba a responderle con un insulto, pero cuando abrió la boca para insultarla sintió pasos que venían desde el pasillo.
Hermione también se quedó muda. No había visto a nadie ingresar a ese piso, y cuando recorrió el pasillo, no había visto a ningún funcionario.
Él se sentó muy cerca de ella, había algo que lo inquietaba en esos pasos.
Él sabía que Azkaban era un lugar peligroso, porque todos los magos que estaban allí estaban locos y eran capaz de matar a todos si conseguían una varita y escapar de Azkaban.
Hermione también estaba asustada y también se acercó a Draco, ya nada le importaba, un mínimo de protección extra no le afectaría. Para su suerte, Draco no se movió ni dijo nada, estaba tan asustado como ella.
-Podría ser un asesino suelto que se escapo de Azkaban.- Le susurró Draco al oído.
Hermione asintió con la cabeza y miró a Draco a los ojos. Jamás se había dado cuenta de que Draco tenía unos ojos grises tan hermosos. Inmediatamente se dió cuenta de su pensamiento y miró hacia otro lado. Quería olvidar lo que había pensado recién. Estaba en una posible situación de vida o muerte y ella se dedicaba a verle el color de los ojos.
-No hay que confiar en ellos. -Dijo Hermione en voz baja.- Antes de que se te ocurra la idea, te diré que sería pésimo pedirle ayuda a ellos. Nos pueden matar, sobre todo a mi por...
Draco la interrumpió.
-Por ser sangre sucia.
-¿Te he dicho lo impertinente que eres cuando no me dejas terminar de hablar?- Dijo un poco enojada.
Draco no evitó sonreír nuevamente por satisfacción.
-Pero es cierto, nos podrían matar. O mejor dicho, te podrían matar.- Dijo intentando resaltar la última palabra.
Los pasos se hicieron más fuertes.
-No hables.- Le susurró dulcemente Draco en el oído.
Hermione se quedó callada, pero no por que él se lo había ordenado, si no por la manera en que se lo había dicho, había sonado dulce. Nunca lo había escuchado así. A lo mejor, ya se estaba quedando sorda, loca y paranoica.
Los pasos cesaron cerca de ellos, pero no podían ver a la persona, en cambio, oyeron gritos e insultos, acto seguido, salieron unos dementores con un cuerpo sin vida.
Hermione dio un grito, mientras que Draco palidecía y miraba con ojos muy abiertos a los dementores que pasaban. Intentaba reconocer el cuerpo para tranquilizarse que no era el cuerpo de su padre, pero no lo logró, porque sus enormes capas no dejaban ver la cara de la victima, solo dejaban ver un poco de su cabello. El cabello era rubio, parecido al de Draco.
Draco no lo pudo evitar y comenzó a llorar nuevamente. en ese rincón. Sin poderlo evitar, Hermione lo abrazó y comenzó a llorar también, pero no por la persona que había visto, que podía ser o no Lucius, si no porque raramente, se sintió conmovida al ver a Draco llorar, sintió tristeza por él, como si fuera la misma persona que él.
Para su sorpresa, Draco hizo algo que ella pensó que nunca haría: Se acurrucó junto a ella.
Ella no hizo nada para que se corriera, en cambio también se acurrucó. Ya nada le importaba. Los dos eran vulnerables, estaban en peligro y no tenían chance de salir de Azkaban.
Lloraron acurrucados hasta quedar dormidos.
Al día siguiente, Draco se despertó primero. Vio que tenía a Hermione acurrucada junto a él, pero no le importó, ni siquiera eran amigos. Él seguía muy triste por la posible muerte de su padre, porque él era todo lo que le quedaba. Ya había perdido a su madre, y a pesar que con su padre no se llevaba muy bien, le importaba mucho y no lo podía perder. Quizás después de todo lo que decía Hermione era cierto, el era vulnerable.
Inconscientemente rodeó con el brazo a Hermione mientras se ponía a pensar acerca de todo lo que sucedió ayer. Se dio cuenta de que por una diminuta ventana que había, entraban unos débiles rayos de sol.
No se dio cuenta que estaba rodeando con su brazo a Hermione hasta que ella se despertó sobresaltada.
Draco la miró algo sorprendido mientras que violentamente alejaba al brazo de ella.
No cruzaron una palabra e ni se miraron en un rato. Draco se sentía avergonzado de haber dormido así, acurrucado con ella en ese oscuro rincón de la prisión.
Nuevamente sintieron pasos, después de segundos, estos se hicieron más cercanos. Frente a la celda pasó el mismo auror que Hermione vio cuando ingresó a Azkaban. Éste se mostró sorprendido al ver a la chica dentro de la prisión, con Draco a su lado.
-¿Qué sucedió?.- Preguntó el auror.- ¿Porqué estas dentro de la celda? Te busqué por toda la prisión.
-Hubo una confusión, vine a ver al señor Malfoy, como usted sabe, y luego de la visita caminaba un poco distraída, mirando hacia los costados. Fue ahí cuando me tropecé con Draco mientras lo traían los dementores. Caí sobre él y creo que los dementores sintieron que era parte de él, por lo tanto, creo que me encerraron por ese motivo. Pero fue por error, no debería estar aquí y él tampoco. Creo que ha habido una falla en el sistema. -Mintió.
-Se lo comentaré al ministerio. -Dijo el Auror.- Quizás deberían hacer una audiencia, es la única manera de salvarlos.
-No. -Dijeron Draco y Hermione al unisono.
-¿Porqué no?- Dijo el hombre.- Es la única manera.
-No quiero que los medios se enteren de estos, mejor nos quedamos acá.- Dijo Hermione rápidamente.- Igual me parece que hubo una falla, los dementores no me pueden meter en Azkaban con otra persona en la misma celda.
-En eso tiene razón, solicitaré cambio de celda.- Dijo el auror.- Usted era...- Dijo él intentando hacer memoria.
Draco abrió la boca para hablar, pero Hermione le pegó disimuladamente un pequeño golpe para que no hablara. Draco interpretó bien la señal y cerró la boca.
-Soy Helena Black.- Mintió nuevamente.
El auror se alejó del lugar. Cuando ya no estaba más en ese piso, Draco, sorprendido no paraba de dejar de mirar a Hermione.
-¿Helena Black?.-Preguntó él.
-Si, fue el único nombre que se me ocurrió. Te tenía que ayudar a escapar, y como que los Black son familia tuya era la única manera de entrar. -Dijo Hermione, ocultando el detalle de que había pedido ver a Lucius y no a él.
-No vuelvas a ensuciar a mi familia Granger -Dijo él, enojado.
-Lo haré, pero era una necesidad. Lo siento.
-¿Sabes qué? No importa. -Dijo Draco intentando sacarle importancia-, pero ahora te van a venir a buscar y te vas a ir, no podemos seguir haciendo todo esto juntos.
-Te quería hablar sobre esto, pero como te pusiste a hablar de tu familia no tuve tiempo.- Dijo Hermione apresurada, para poder contarle el plan antes de que el auror volviera.- Tenemos que escapar. Ya se que te reconocen, pero que prefieres, ¿Vivir acá o escaparte a algún lado?.
-Si tuviera que vivir el tiempo que esté prófugo contigo, la muerte.- Dijo haciendo una mueca de asco.
-Es arriesgado, pero creo que los papeles todavía no están hechos, además, tenemos a Dumbledore de nuestro lado. -Dijo Hermione.
-¡Dumbledore está loco!- Gritó Draco.
-Pero ahora que ha vuelto el innombrable las personas le creen más, quizás con su ayuda podremos decir que eres inocente para que obtengas la libertad.- Dijo Hermione.
-Pero si me escapo no será lo mismo, Granger.
-Lo sé, pero te escapas porque eres inocente y lo podemos comprobar.
-Granger, tu misma sabes que no soy inocente.
-Pero podremos decir que sí, mentiría sin problemas.
-Está bien, escaparemos, pero ¿Que debemos hacer?
-Es sencillo pero complicado.- Comenzó a explicar Hermione.- Cuando abran la celda para cambiarme de lugar, tú sales y comienzas a correr. Por lógica, el auror te va a perseguir y quizás echarte algún comienzo a correr detrás de ustedes. Si alguno se desmaya, debe intentar levantar al otro. De hecho, tengo esto. -Dijo sacando su varita de unos de los bolsillos de su chaqueta.- La usaremos en nuestra defensa, si es de extrema necesidad. Solo tienes que bajar la escalera. El auror este no es muy rápido, no sé si te has dado cuenta que tiene una pata de palo, al igual que Moody, no son muy rápidos. Así que no lo dudes. Corre rápido. Yo lo distraeré.
-No creo que funcione.- Dijo él, inseguro.
-Lo hará. Tengo otra cosa en mente.
-¿Qué es?
-Algo que haré cuando tú bajes la escalera.
Pero justo en ese momento se oyeron pasos, pero no era el auror, si no que era Harry.
-¡Harry! -Dijo Hermione cuando lo vio. Por el rabillo del ojo, logró ver como Draco hacía una mueca de asco.- ¿Cómo te enteraste?.
-Cuando te fuiste para la mansión lo supuse. Ayer se apareció Dobby en la casa de mis tíos y me contó la noticia. No sé como se enteró él, creo que le dijo un elfo que ahora trabaja para Hogwarts. Se llamaba... Dogby, o algo así. -Explicó Harry.- Pero tranquila, no salió nada en el profeta tuya o de Malfoy porque los Weasley no se enteraron.
-O no encontraron en la basura la nueva edición. -Interrumpió Draco.
-Malfoy, cierra la boca. -Dijo un enojado Harry.
-Espera un momento.- Exclamó Malfoy.- ¿Como se llamaba el elfo?
-Dogby.- Respondió Harry fríamente.
-¿Qué hace mi elfo trabajando para Hogwarts?- Gritó furioso Draco. Se volteó hacia Hermione.- Tu, sangre sucia, ¿Qué le has hecho a mi elfo?.
-Me olvide de contártelo, pero accidentalmente se me cayó un guante en tu mansión y el elfo lo agarró. Ahora es libre, pero al parecer trabaja para Hogwarts. -Dijo ella alegremente.
-¿Qué hacías con un guante en verano?.- Le gritó Draco furioso.
-Una nunca sabe cuando se va a encontrar con un elfo. -Dijo Hermione tranquilamente.
-Hermione, te traje esto. - Interrumpió Harry.- Úsala tú. Hay personas que merecen quedarse acá. -Le dijo mientras le entregaba una mochila.- La armé de noche, cuando me enteré que estabas acá. La idea fue de Ron.
-Gracias. -Dijo Hermione con un poco de esperanza.
-Me tengo que ir. Después me cuentas porqué estás aquí con esta bestia. -Se despidió Harry.
Cuando se fue Hermione abrió la mochila y se encontró con un poco de comida y con la capa de invisibilidad.
-La tendremos que usar. Cambio de planes. Nos escondemos bajo esta capa y no nos verán, por lo que entrarán a ver la celda, por si nos escondemos detrás de esa... cama de piedra, lo cual nosotros aprovecharemos para escaparnos.- Explicó Hermione
-¿Pretendes que me esconda bajo esa capa contigo?-Dijo Draco indignado.
-Es eso o quedarse acá. A mi tampoco me agradó dormir abrazada a vos.- Exclamó. Fue la primera vez que alguno de los dos mencionaba lo que había sucedido la noche anterior.
-No te abracé, fuiste tú.
-Mientes.
-Yo sé que fue lo mejor que te pasó en tu vida, pero para mi fue lo peor. -Dijo con sus habituales aires de superioridad.
-Basta de quejas, ven acá y no hables. -Exclamó Hermione agarrándolo del brazo y llevándolo hacia ella.
Ya se encontraban cubiertos bajo la capa de invisibilidad. Esperaron hasta que el auror llegara. Pasó media hora sin tener novedades del hombre.
-Creo que no va a venir nunca más. -Susurró Draco.
-Lo va a hacer. -Dijo Hermione con seguridad.
Dicho eso, sintieron pasos y volvieron a callarse. Era el auror. Cuando vio la celda vacía quedó sorprendido. Hermione agarró a Draco de la mano y se acercaron hacia la puerta de la celda. El auror inspecciono el lugar, al no verlos, hizo lo que Hermione predijo: Abrió la puerta con un complicado hechizo que casi ningún mago es capaz de hacer. Al abrirse la celda, Hermione agarró a Draco y lograron salir de la celda sin ningún problema.
Comenzaron a descender por las escaleras y extrañamente, no se encontraron con ningún dementor.
-Esto es extraño.- Susurró Hermione.
-¿Qué cosa?- Preguntó Draco confundido.
-Que ni haya ningún dementor.- Susurró Hermione como si fuera algo obvio.
-Quizás el innombrable esté creando su ejercito. -Dijo Draco con la voz entrecortada.- Es extraño que haya un auror en Azkaban.
-Tienes razón.
Cuando se quisieron dar cuenta, ya se hallaban en la planta baja.
-Me parece que no está formando ningún ejercito Draco. -Dijo Hermione al ver muchos dementores.- Creo que jamás vi tantos dementores en mi vida. No se si resistiré.
-Quedémonos aquí, Granger, con la capa.
-¿En la escalera?.- Preguntó Hermione.
-No, mejor subamos al primer piso y nos quedamos allá, bajo esta capa hasta que esto se normalice. Hay que estar atentos a los dementores, no vaya a ser que nos encierren de nuevo.
En el primer pasillo no habían muchos dementores. Era el sector que Hermione había visitado primero y solo había ancianos de mucha edad.
-Hay una celda vacía, no creo que manden prisioneros para acá, ni que se preocupen mucho, podemos quedarnos ahí para que nos dementores no nos encuentren por los pasillos y nos encierren de verdad. -Dijo Hermione mientras que comenzaba a caminar hacia la celda.- No te saques la capa, tendremos que quedarnos así, para evitar problemas.
-Está bien. Acepto, aunque me dé asco estar todo el día con una sangre sucia.
Hermione hizo como que no lo escuchó. Entrecerró la puerta para que pareciera que estaba cerrada.
-Cada una hora bajaremos a ver si siguen ahí los dementores.- Dijo Hermione.
-Realmente, hay veces que me sorprende que una sangre sucia sea más inteligente que yo. -Dijo Draco algo molesto.
-Gracias por tus halagos. -Le agradeció Hermione esperando decepcionar a Draco por su intento fallido de molestarla.
-¿Siempre eres así?- Preguntó él con un poco de curiosidad.
-¿Cómo?.
-Hermosa.
Hermione no sabía que decir. Se quedó sorprendida que Draco le dijera eso. Esperó el momento en que haga algún comentario sarcástico, y que diga que era mentira lo que acababa de decir.
-Luego de que salgamos de aquí hazme acordar de que te borre la memoria.- Dijo Draco.
-¿Lo dices enserio?. -Preguntó Hermione.
-Te responderé esta pregunta solo porque estoy seguro de que apenas salgamos te haré un Obliviate, pero sí, lo digo enserio. ¿Porqué piensas que siempre te traté así?.
Hermione lo miró a los ojos. No estaba mintiendo, y si lo hacía, lo lograba disimular muy bien.
-Siempre me has tratado horrible Malfoy.
-Soy Draco. Llámame así. Por mi nombre, no por mi apellido. Siempre te traté horrible porque tuve sentimientos hacia ti que no puedo manifestar delante de mi familia, si lo hacía, terminaría como un traidor, en la calle, viviendo como un pobre. Tenía que actuar como si te odiara y creo que se me ha ido la mano. ¿Porqué a los otros muggles nunca los traté tan mal como a ti? La respuesta es simple, porque nunca estuve enamorado de ellos. Odio tener que vivir así, fingiendo como si te odiara cuando en realidad no lo hago.-Dijo Draco algo cansado de dar explicaciones.
Hermione se sintió algo culpable. Antes de que Draco le diga un confuso "Te amo" cuando ella estaba en su mansión, no había sospechado nada.
-¿Ahora de que familia te vas a ocultar? No me tienes que borrar la memoria, si tus padres están...- Hermione no terminó la frase, se dio cuenta que estaba siendo tan brusca e incluso cruel como él era a veces.
Draco se mostró algo molesto e incluso decepcionado.
-Lo siento, no quería decir eso. Pero a veces es así, las palabras que acabo de decir tienen el mismo efecto que todas las veces que me has dicho sangre sucia ¿Ves lo que se siente?.
-Lo siento, realmente creo que te he hecho mucho daño en todo este tiempo. -Dijo él con sinceridad.
-¿Realmente eres así?- Preguntó Hermione.
-Solo soy así para las personas que se lo merecen. Está bien, este es mi secreto. Lo haz descubierto. Sin falta luego te voy a tener que hacer un Obliviate para que olvides todo esto.- Dijo él algo enojado con sí mismo.
-No lo quiero olvidar. No se lo contaré a nadie, será nuestro secreto, puedes confiar en mí. Pero has sido muy mala persona conmigo.
-Lo sé, pero no lo podía evitar.
-Pero antes te tengo que decir algo, pero no se como te lo puedo decir sin lastimarte, Draco.
-Me puedes lastimar, después de todo, será como una venganza contra todo lo que te he hecho.
-No lo puedo decir así no más, pero verás, ya terminé hace tiempo con Viktor Krum y ya no me gusta más, así que te puedes olvidar de él, es solo un amigo, pero con respecto a vos no siento nada. No eres el chico para mí, yo estoy enamorada de otra persona.
-Yo estoy enamorado tuyo antes de que conocieras a Krum. Antes de que el sombrero seleccionador gritara Gryffindor tuve la esperanza de que te pusiera en Slytherin. Te vi por primera vez en el tren, cuando le reparaste los lentes a Potter. Justo pasé por ahí y cuando vi la facilidad con la que habías hecho el hechizo, pensé que eras sangre limpia.
Hermione se sorprendió con la historia.
-¿Así que estuviste enamorado de mi todo este tiempo?.
-¿Te lo tengo que volver a repetir, Hermione?.
En ese momento ella se dio cuenta que el lo decía en serio porque era la primera vez que la llamaba Hermione en lugar de Granger o sangre sucia.
-No, ya entendí.
-No eres tan inteligente como pareces. -Digo el sonriendo con calidez. Era la primera vez que ella lo veía sonreír así.
Realmente, toda esa escena a Hermione le parecía muy incomoda. Ella no sentía nada por él porque, a pesar que ella pensaba que sí, no lo conocía. Nunca había visto comportarse a Draco tan amablemente con ella. Se quedó callada, contemplando a través de la capa la horrible prisión.
Cuando menos se lo esperó, Draco tomó un mechón del cabello de Hermione y comenzó a jugar con él.
-¿Es cierto que los hombres somos tan cursis cuando nos enamoramos?- Preguntó Draco.
-Sí y demasiado. En serio Draco, si te sigues comportando así te voy a entregar a los dementores. -Dijo Hermione intentando no sonar tan brusca.
-Ya me saqué el disfraz del chico que se burlaba tuyo. -Dijo él mirándola a los ojos.
-Draco, entiéndelo, pero es incómodo. No eres el Draco que conozco y esto me incomoda demasiado. -Dijo Hermione con la esperanza de que parara de comportarse de esa manera.
-Tranquila. Después de que escapemos lo olvidarás, lo prometo. Y volveré a ser el mismo que te has acostumbrado a ver.
-Pero...- Intentó decir Hermione pero Draco la interrumpió.
-Lo siento, pero siempre quise hacer esto.- Le susurró e inmediatamente presionó sus labios contra los de ella. Hermione estaba confundida, pero por alguna extraña razón, continúo el beso. Sentía que lo tenía que hacer.
