Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Green y Naoki. Saludos! :D

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Capítulo 11

El moreno observó fijamente a su Nekomimi y fue hacia él para arreglarle la corbata antes de asentir en aprobación. Dentro de una hora comenzaría la fiesta en SPN Company y si era honesto, se encontraba entusiasmado por conocer un poco más sobre esa franquicia de Mimis.

-¿Te sientes bien, Dean?- preguntó sin ocultar su preocupación.

-Sí, Cas- respondió el menor mirándolo fijamente- Ya estoy bien.

-Me alegra oírlo, Neko- le acarició la cabeza con suavidad- Quiero que estés bien, Dean, eres muy importante para mí.

-Cas…- tomó al rubio por la cintura para pegarlo a su cuerpo.

-Eres mi Neko, ¿Verdad? Solo mío.

Sin pronunciar alguna otra palabra, capturó los labios ajenos en un posesivo beso que fue correspondido con la misma intensidad. Cuando se apartó del menor unos segundos para recuperar el aliento, escuchó el pequeño gemido que escapó de esos tentadores labios entreabiertos.

-Eres adorablemente sexy, gatito.

-Cas, ¿Quieres tener sexo conmigo?- el moreno entrecerró los ojos antes de sonreír con cierta malicia.

-¿Los chicos te enseñaron eso o has sido un gatito travieso y estás viendo películas para adultos a escondidas?

-Mmm, yo…- El profesor no pudo evitar una sonrisa al notar un leve rubor en las mejillas del menor.

-Solo bromeo, Neko- le dio un suave beso en los labios- Te quiero, Dean y tienes toda la razón.

-¿Eh?

-Si quiero tener sexo contigo- lo miró con seriedad- De verdad estoy enamorado de ti, Dean, aún cuando seas un Nekomimi pero no te preocupes, yo jamás te obligaría a hacer algo que no quieres.

-Cas…

-Este traje te queda perfecto- le dio un casto beso en la frente- Vamos a buscar a los chicos para ir a la agencia, estoy seguro que la fiesta será divertida.

Ambos fueron al cuarto donde estaba una de las parejitas y el moreno ya suponía que su hermano estaría entreteniéndose más de la cuenta, así que simplemente entró y no se equivocó en sus suposiciones, ya que la parejita se encontraba sobre la cama besándose apasionadamente.

-Hey chicos, ya basta, vamos a llegar tarde a la fiesta.

-Mmm, Cassie… deberías golpear antes de entrar- dijo sentándose sobre la cama para quedar con Lucifer encima- Podríamos haber estado en algo más… íntimo.

-Por favor, Balthy, han intentado follar en mi cocina, ¿O ya lo olvidas? Dudo que pueda ver algo más íntimo que la escenita que montaron hace cuatro meses.

-Mmm… quizás tú no pero el Neko parece incómodo.

Castiel se giró a mirar al menor, quién estaba algo sonrojado y jugueteaba con sus manos mientras mantenía la vista en el suelo. La escena le pareció muy adorable y lo hubiera empujado contra la pared para hacerlo suyo ahí mismo pero ya tenía claro que no iba a forzar al Nekomimi a hacer algo que no deseaba. Es por eso que se limitó a tomar su mano para sacarlo de la habitación.

-Los esperaremos en la recepción y no tarden- sacó al rubio del cuarto- Esperaremos abajo y por si acaso, llamaremos a Gabe, o quizás como los encontremos en la habitación.

Cuando los seis estuvieron listos, tomaron dos taxis para llegar hasta la agencia en donde se llevaría a cabo la fiesta. Había varias personas cuando llegaron al lugar. Antes de entrar, el rubio tomó su mano mientras miraba alrededor con un cierto aire de gatito perdido. Castiel correspondió su gesto con una pequeña sonrisa y se dirigieron a la recepción para anotarse en la lista de invitados antes de subir al séptimo piso.

-Wow, este lugar es inmenso- dijo Balthazar asombrado- Como se nota que no escatimaron en gastos.

-Los dulces deben ser riquísimos- habló casi babeando Gabriel y tomó la mano de su pareja- Vamos, Sammy, necesito algo dulce o te comeré a ti.

-Ya empezaron, les puedo asegurar que antes de que termine la noche, el parcito terminará en los baños, ¿Lo crees, Lucy?- no recibió respuesta- ¿Lucy?

-Se fue al mini bar- indicó Castiel.

-Ese idiota, ¿Cómo se atreve dejarme hablando solo?- se fue en dirección hacia el bar.

-Bueno, solo quedamos los dos- dijo el profesor sonriendo- ¿Quieres comer algo, Neko? ¿O prefieres ir a mirar que hay?

-No tengo hambre, Cas.

-Creo que hay tartas.

-No- dijo el rubio observando a su alrededor- Solo me gustan las tartas que traes para mí, Cas.

-Dean.

-Vamos a mirar.

El moreno lo tomó de la mano para ir a recorrer el lugar, llegando a un pequeño pasillo que conducía hacia una habitación grande donde se exhibían los nuevos modelos de Mimis que saldrían al mercado. Castiel los observó con suma atención, al igual que a otros propietarios de Nekomimis, Usagimimis e Inumimis que había por ahí. En ese momento se dio cuenta de algo que reafirmó las palabras que dijo su hermano mayor hace unos meses "Es demasiado humano para lo que debería ser". A pesar de que todos se asemejaban en apariencia, solo su Nekomimi tenía comportamientos y reacciones más similares a los humanos.

-Oye Cas…

-¿Qué ocurre, Neko?- preguntó saliendo de sus pensamientos y se dio cuenta que estaban frente a uno de los Mimis.

-¿Te gusta ella?

-¿Eh?- observó a la Usagimimi pelirroja.

-Es que… te quedaste pensativo mientras la mirabas…

-Dean.

-Mmm… Cas… ¿Vas a cambiarme por uno de ellos?- preguntó el rubio con la vista en el suelo- Estos Mimis son los últimos modelos… son mucho mejores que yo… y podrían atenderte mejor…- agregó lo último con tristeza- Por mi culpa has tenido que gastar dinero para viajar hasta acá… estos modelos deben tener una constitución mejor que la mía… y se adaptan más rápido…- el moreno se ganó sobre al menor y le dio un suave golpecito en la frente con dos dedos, consiguiendo que lo mirara- Cas…

-Te lo diré todas las veces que sea necesario, solo te quiero a ti, Dean- el Nekomimi se sonrojo un poco y sonrió- Eres mío, gatito y eres todo lo que necesito, ¿Entendido?

-Entendido, Cas- respondió entusiasta.

-Hola- ambos se giraron hacia la voz y por unos segundos, el profesor tuvo la impresión que el mayor estaba enfadado.

-Hola Azazel.

-Qué bueno verlos por aquí- dijo centrando toda su atención en el rubio.

-Gracias por invitarnos a la fiesta.

-Espero que se diviertan- hizo una pequeña pausa- ¿Te gusta alguno de los modelos nuevo, Castiel?

-Son buenos pero no cambiaría a mi Neko- el menor sonrió.

-Son bastante cercanos- afirmó seriamente Azazel- Cualquiera que los viera, diría que hay algo más entre ustedes, nunca he visto a un dueño tan unido a su Mimi.

El moreno solo se limitó a sonreír un poco. No sabía por qué pero ese hombre le producía un mal presentimiento y sentía la imperiosa necesidad de alejarse de él, así que eso fue lo que hizo.

-Por supuesto, Dean es uno más en mi familia- movió un poco su brazo para que el mayor viera que estaban tomados de la mano- Si nos disculpas, vamos a buscar a mi hermano.

-Adelante.

Castiel se marchó a paso firme con el rubio y antes de salir de la habitación volteó un poco, lo suficiente para notar que Azazel miraba fijamente a su Nekomimi, lo cual no le gustó en lo más mínimo. Llevó al menor hasta la mesa de cocteles.

-¿Ocurre algo, Cas?

-Nada, Dean, espérame aquí un momento, tengo que decirle algo a Balthy.

-Sí, Cas.

-Regreso pronto, gatito, no hables con desconocidos- le guiñó un ojo y sonrió ante el sonrojo en las mejillas del rubio.

El moreno se dirigió hacia mini-bar que había al otro lado de la habitación pero no había señales de la parejita por ahí. Los estuvo buscando durante unos minutos pero no los encontró y llegó a la conclusión de que fueron a un lugar para intimar.

-Esos pervertidos- susurró para sí mismo y se dio la vuelta, chocando de frente contra una chica y tirándole la copa de vino en la blusa- Oh, mierda, lo siento mucho- se disculpó, lo siento.

-Está bien.

-Ven, tienes que limpiarte eso.

Llevó a la joven hasta los aseos y tomó varias toallas de papel para intentar limpiar el desastre que provocó mientras se disculpaba de nuevo. En un movimiento inesperado, la chica tomó su mano despacio.

-Está bien, la lavadora se encargará de esto- dijo sonriendo de un modo misterioso- Tú debes ser Castiel ¿Verdad?

-Sí, ¿Cómo sabes mi nombre?

-Eres el dueño de Dean, ya sabes que él fue uno de los primeros prototipos de la compañía.

-Sí, me lo han dicho.

-Azazel me habló de ti, estaba bastante contento con ver al rubito de nuevo, es que le tiene mucho aprecio, Supongo que los artistas siempre se enamoran de sus creaciones, ¿No crees? -el profesor entrecerró los ojos ante el doble sentido de esas palabras-

-Supongo- respondió algo inquieto, esa chica tampoco le agradaba.

-Oh, que descortés de mi parte al no presentarme, soy Meg Master, un gusto conocerte, Castiel.

-Igualmente.

Ayudó a la chica a limpiarse bien la blusa antes de que ambos salieran juntos del baño. Su plan era regresar junto a su Nekomimi, ya que lo había dejado solo por mucho tiempo pero Meg comenzó a contarle cosas interesantes sobre los Mimis y la curiosidad fue más fuerte, así que se quedó hablando con ella cerca del mini-bar.

-Ya veo, no sabía ni la mitad de las cosas que me has dicho.

-Esa es la ventaja de trabajar aquí- respondió con una sonrisa- Estás bastante apegado a tu gatito, ¿Verdad?

-Dean es muy importante para mí.

-Se nota, por algo viajaste desde tan lejos para traerlo aquí.

-Él ha cambiado mucho mi estilo de vida, si soy honesto, al comienzo no sabía si funcionaría, no me malentiendas pero antes no veía la utilidad de estos chicos-animales pero ahora es diferente, más que un Nekomimi de compañía, Dean se ha vuelto un miembro más de mi familia- sonrió- Y a mi me gusta mucho tenerlo conmigo.

-Tus ojos brillan mucho cuando hablas de él, parece que cierta personita está muy interesado en su Nekomimi.

-Mmm- se sonrojo un poco ante la insinuación de la chica.

-Dentro de la programación de los Mimis de compañía, no se incluye lo sexual, ¿Sabes por qué?- el profesor negó despacio- Los primeros prototipos que salieron al mercado, antes que Dean, fueron usados por sus dueños para el comercio sexual y como entenderás, aprovecharse de esa forma de ellos, es desagradable.

-Sí…- dijo sintiendo un pequeño malestar en su pecho.

-Así que Azazel desechó lo sexual en los siguientes prototipos que salieron al mercado e hizo que Alister configurara su programación para que los Mimis no pudieras ser usados de esa forma.

-¿Configurar?

-Sí, si algún dueño intenta aprovecharse de ellos, su configuración lo impedirá y se colocarán muy violentos.

-¿Violentos?

-Sí- afirmó sonriendo- Aunque no lo creas, eso a ayudado a espantar a los pervertidos que quieren lucrar con los Mimis de una manera sexual.

-Ya veo… ¿Y cuándo reaccionarán de esa forma?

-Ante caricias sexuales y también besos.

-¿Besos?- preguntó algo confundido- ¿La configuración se activará si son besados?

-Sí, eso también lo tomaran como parte del acto sexual, así que reaccionarán violentamente.

Esas últimas palabras dieron vuelta por la cabeza de Castiel un par de segundos antes de que las procesara por completo, ¿Los Mimis se colocarían violentos con un beso? Él había besado muchas veces al rubio y todo lo que obtenía, era un Nekomimi curioso, sonrojado y que parecía anhelar más. Fue esa revelación, la que encendió aún más fuerte su duda sobre lo real o no del menor.

-¿Todos los Mimis reaccionarán así?- preguntó como quien no quiere la cosa.

-Así es, sin excepciones.

Esa afirmación lo hizo sentir muy feliz y se disculpó con Meg para ir en busca de Dean pero cuando estaba por llegar a él, alguien lo tomó por la muñeca y le dio la vuelta con cierta brusquedad.

-¿Es idea mía o pareces muy contento?- preguntó la chica divertida.

-Para nada…

-¿Entonces por qué tanta prisa?

-He dejado a Dean solo mucho tiempo.

-De verdad que lo quieres mucho, es tan sospechoso.

-No sé de qué hablas, permiso.

-Seguro que te mueres de ganas por hacer algo con él.

-¿Qué?- la miró frunciendo el ceño.

-Recuerda esto, Cas, un besito puede mandarte al hospital, aún cuando sea tan inocente como este.

Antes de que pudiera reaccionar, Meg lo tomó por la nuca y le dio un apasionado beso que se prolongó por un par de meses antes de que le diera un empujón para liberarse. Fulminó a la chica con la mirada pero ella solo sonrió.

-Hasta luego, Cas- le guiñó un ojo y se marchó.

-Maldición…

Se pasó una mano por la boca y se dio la vuelta, fijando su mirada en el Nekomimi que lo observaba con los labios ligeramente abiertos y una marcada mueca de tristeza. Castiel se apresuró en llegar junto a Dean pero apenas dio un paso, el rubio salió corriendo de la habitación mientras parecía a punto de llorar.