¡Hola! Solo les dire que preparen sus culitos...

PUES VIENE UNA REVELACION HUEHUEHUE~

PD: SI HAY POCOS REVIEWS ME TARDARE EN ACTUALIZAR :'C XD OKNO JAJA PERO REVIEWS COÑO!


―¡Addi-chan! ―

Raito se volvió hacia Reiji…

―Dudo que este por aquí, Reiji. ― aseguro el castaño observando las lapidas.

Reiji chasqueo la lengua, irritado.

Los seis hermanos se encontraban en medio del cementerio.

Hacia unas horas, Addison había desaparecido. Ellos habían intentado buscarla, pero no había rastros de ella..

Todos, incluso Shu tenía la mirada fija en Reiji, esperando su siguiente movimiento.

Pero hasta a alguien como Reiji se le acaban las ideas.

―¿Sera que… Escapo? ―pregunto Subaru, una pregunta que parecía más para el mismo que para sus hermanos.

Analizaron las posibilidades que Addison tenía, ella podía escapar.

De hecho, era extremadamente fácil. Las anteriores novias no escapaban por miedo, ya que si las atrapaban, morían. Pero alguien como Addison, que tiene algo de valentía, si podía escapar. Simplemente tenias que levantarte en la madrugada cuando todos estén dormidos , salir al jardín, correr hasta llegar hasta el bosque hasta encontrar una carretera…

Y era pan comido hacerlo…

―Quizás. ― opino finalmente, Ayato. ― Supongo que Shu, Reiji y Raito nos deben una explicación ¿No? ―

Los mencionados miraron al pelirrojo con el ceño fruncido.

―Después de todo… Ellos siempre están con ella ¿Cierto? ― comento. ― Podría asegurar que ellos saben donde se encuentra. ―

―Ayato, eres un…―

―Subaru, Kanato…―Hablo Ayato, interrumpiendo a Reiji mientras miraba a los mencionados. ― ¿Están conscientes de que nuestros "hermanos" no quieren compartir a la presa, cierto? ― les pregunto.

Tanto Kanato como Subaru analizaban la situación. Ellos sabían que Reiji, Shu y Raito se llevaban mejor con la niña, incluso podían asegurar que tramaban algo.

―¿Quieres decir que nuestros hermanos bien pudieron fingir la desaparición de Addison solo para tenerla para ellos mismos? ― pregunto Kanato a Ayato.

―Exacto. ―

Raito rio sonoramente, llamando la atención de todos.

―Créeme que no tengo nada que ver en la desaparición de Addi-chan, Ayato. ― afirmo el castaño.

―Es imposible saberlo. ―

Todos miraron a Subaru, el cual siempre se mantenía al margen en las discusiones que ellos siempre tenían.

―Es imposible saber si tienes algo que ver. ― opino el albino. ― Aunque debo admitir que viniendo de ti, podemos esperar cualquier cosa… Quizás si tengas algo que ver, Raito. ― finalizo.

La atmosfera se puso tensa.

Los hermanos estaban divididos.

Shu, Reiji y Raito se encontraban de un lado, y Ayato, Kanato y Subaru de otro, cada uno dando su opinión.

― ¿Acaso creen que nosotros somos capaz de algo así? ― pregunto Shu, con el ceño fruncido.

Ayato apretó los puños.

―No lo sé. ― respondió con sinceridad. ― Pero desde que llego esa niña estas mas callado que de costumbre…¿No lo crees, Shu? ―

Nadie respondió.

Pues esa pregunta no necesitaba respuesta, ya que era verdad y todos lo habían notado.

―Tenemos que asistir al instituto en media hora. ―comento Reiji, intentando cambiar el tema. ― Cuando regresemos del instituto, le comunicaremos a ese hombre de su desaparición…―

.

.

.

Abrió los ojos.

Por un momento creyó que había perdido la vista o algo parecido. Pues no veía nada. Pero se dio cuenta que la razón era que la habitación se encontraba en una tenebrosa oscuridad.

Intento levantarse cuando vio que en sus tobillos estaban unido por grandes cadenas, evitando que pudiese levantarse.

Empezó a desesperarse al ver que sus muñecas estaban en la misma situación.

Comenzó a luchar con las cadenas, sabía que no podía escapar… Pero nada perdía con intentarlo.

Detuvo su lucha al escuchar pasos acercarse a la oscura habitación donde ella se encontraba.

La puerta de la oscura habitación se abrió, haciendo que insoportable luz entrara a la habitación, iluminándola. La rubia entrecerró los ojos, intentando acostumbrarse a la luz.

Pudo distinguir al chico castaño, acercarse a ella.

―No te muevas…― le ordeno con voz suave, pero firme.

Parecía que le hubiese ordenado lo contrario, ya que la chica comenzó a retorcerse en el suelo, evitando que el la tocase.

Cuando finalmente logro que no se moviera, el chico agarro una llave que tenía en el bolsillo y la despojo de las cadenas que tenían atrapados a sus tobillos.

Gimió levemente al sentir como la chica le dio una patada en la entrepierna cuando este le había quitado las cadenas.

Se mantuvo así por un segundo, paralizado. Intentaba no moverse pues el dolor sería peor.

Luego de unos largos segundos, el chico gruño mientras se volvía a acercar a la rubia. Y con brusquedad, la despojaba de las cadenas que le impedían usar sus manos.

Una vez liberada, el chico la levanto bruscamente del piso y comenzó a arrastrarla hacia la salida de la habitación.

Ya nada podía hacer.

Con mucha... mucha suerte le había ganado a Kanato en aquella "mini-pelea" que tuvieron hace unos días (Eso si el no la dejo ganar), se había salvado de Ayato (Pero en realidad Raito la salvo), y por último, había logrado golpear a su captor en sus partes.

Y lo único que logro es que se enojara.

Bueno … sea lo que sea que su captor le iba a hacer, ya no tenía nada que perder… O eso creía.

―Que buena forma de tratar a una dama…―le dijo sarcásticamente.

Dio un gran suspiro al ver que su captor la ignoraba mientras la arrastraba por un gran pasillo.

―¿Me estas escuchando? ― le pregunto

Silencio.

Algo dentro de ella le decía que no tenía que relacionarse con él. Algo le decía que él no era como los hermanos Sakamaki. Que con él no se podía hacer tratos como con los hermanos.

Algo le decía que él era mucho peor.

Estaba dispuesta a decirle un par de cosas más, sin embargo, el chico había abierto una puerta-que resultaba ser la puerta del salón principal.- Y la aventó al primer sofá que encontró de una manera muy… violenta.

Cuando la chica se incorporo, se percato que aparte de su captor, había otro chico en la misma habitación.

Era un chico alto, tenía la piel muy blanca, ojos dorados y cabello blanco muy largo… lo que le llamo la atención a la rubia es la bufanda que el traía, impidiendo ver su boca.

―¿Quién eres? ― la pregunta parecía más bien un susurro, miraba al castaño y al peli-blanco alternativamente. ¿Quiénes eran esos dos?

Disimuladamente, la chica miraba al castaño. Aunque sonara… estúpido, prefería estar con su violento pero ya conocido captor, que con ese chico de la bufanda que no conocía.

―Knight Addison…― hablo el chico de cabellos largos, mirándola fijamente. ― … Alguien me dijo que tienes ciertos… defectos. ― comento.

¿Quién se creía el?

ADDISON'S POV

¿Defectos?

―Ja… ¿Cuál de todos? ― pregunte con sorna.

Pude notar que tanto la vista de mi captor como la de aquel chico con cabellos largos estaban sobre mí.

El peli-blanco ni se inmuto, simplemente agarro una llave que se encontraba en una pequeña mesa y se las lanzo a…

… bueno, mi captor.

Enserio, como odiaba no recordar su nombre.

―Mi hermano te llevara a tu habitación. ―hablo el que supuse, es el mayor. ―Veras un armario, cámbiate de ropa y vendrás a cenar. Mi hermano te esperara, mas te vale que no te demores. ― finalizo, me estaba observando…

―Si…― fue lo único que atine a decir.

No me sorprendí cuando el mayor se había ido, teletransportandose.

―Vámonos…― dijo el menor mientras salía del salón principal.

Lo seguí…

.

.

.

―Yo te conozco…―

Michael se giro con el ceño fruncido, observando a Ayato.

Al verlo, su expresión se suavizo, era solo un estudiante de un curso mayor…

―No lo creo, amigo…―sonrió. ― Tu eres de preparatoria y yo de secundaria… Dudo que tú y yo nos conozcamos. ―

El pelirrojo veía pasar a muchos chicos menores que el –en todo el sentido de la palabra- caminar por el pasillo.

Al escuchar lo que dijo Michael, esta vez fue él quien frunció el ceño.

―Te he visto con Addison... algunas veces. ― comento el pelirrojo.

Michael sonrió levemente.

―¿Nos espías? ―

―Ja, ya quisieran ustedes par de mocosos idiotas que alguien como yo les espié. ―

El chico suspiro.

―Solo eres mayor que nosotros por dos años…― le informo

―Y soy lo suficientemente mayor como para llamarlos mocosos... ―

Michael rio ante la arrogancia de Ayato.

―Cálmate, no quise molestarte―le dijo―Pero si buscas a Addison, déjame informarte que no la vi desde hace unos tres días…―

Ayato iba a protestar, cuando él lo detuvo.

―Y si piensas que estoy mintiendo, tengo testigos de que yo en la madrugada me encontraba en un bar cerca de la ciudad…― le informo sin ninguna clase de vergüenza.

―Tch. ―

Sin ninguna otra excusa, Ayato se dio media vuelta… para dirigirse hacia su clase.

Cuando se detuvo…

―Y si piensas que estoy mintiendo, tengo testigos de que yo en la madrugada me encontraba en un bar cerca de la ciudad…― había dicho Michael.

Ayato nunca había dicho a Michael que Addison había desaparecido en la madrugada. Entonces… ¿Por qué él lo sabía?

Se giro inmediatamente para enfrentar al adolescente…

… pero él se había ido.

.

.

.

―¿Estas lista? ― le pregunto mientras pegaba su oído en la puerta.

―Espera, solo unos segundos…―

Y así lo hizo.

Luego de un par de segundos su captor abrió la puerta, sorprendiendo a la chica, la cual se sorprendió ante la forma tan… literal que se tomo ese comentario.

―Tch. Dijiste que en solo unos segundos estarías lista…― dijo, intentando no mirar a Addison.

Pues resulta que la razón por la cual Addison se tomaba su tiempo era porque tenía ciertos problemas para ponerse un vestido.

Obviamente no era por problemas de peso, sino que simplemente… no alcanzaba a cerrar el vestido, alguien tenía que ponérselo.

Y "su captor" se dio cuenta de ello.

―Mi hermano está esperando…― le dijo intentando sonar firme. ―Muévete.

Addison sabía que Shin se había dado cuenta de la razón de la demora.

―Disculpa... ―hablo. ―¿Podrías… subir el cierre del vestido? ―

El chico frunció el ceño.

―¿Qué gano a cambio? ― pregunto.

―Te ahorraras el sermón de tu hermano. ― le respondió.

El la miro con los ojos entrecerrados.

Ella sonrió levemente.

―Si. ―dijo. ― También se lo que se siente tener un hermano mayor. ― respondió la chica al ver que su captor la miraba fijamente.

El chico dudo un poco…

―Acércate…―

Ella se acerco al chico y se dio vuelta para que le pudiera subir el cierre del vestido.

―¿Cuál es tu nombre? ― le pregunto intentando cambiar el ambiente.

―Mi hermano te lo dirá en la cena…― le respondió.

Una vez tenía el vestido puesto, le dijo un "gracias", recibiendo un bufido de parte del chico.

Ambos salieron de la habitación y caminaban por un largo pasillo, dirigiéndose a la mesa.

―¿Sabes? A primera vista parece que dependes mucho de tu hermano…― le comento Addison.

.

.

.

Las clases habían terminado.

Los hermanos se encontraban en el salón principal de la mansión.

Ayato los había citado, pues él creía tener una "pista" del paradero de Addison.

―¿Puedes decirlo de una maldita vez? ―le pregunto Subaru, enojado.

―Ese chico…―dijo el pelirrojo bajo la mirada de sus hermanos. ― El chico de su clase, parece que él sabe dónde está. ―

Reiji frunció el ceño.

―¿Michael? ¿El bufón de su clase? ― le pregunto.

―¡Ese! ― afirmo Ayato.

―¿Por qué lo dices? ―pregunto, esta vez, Kanato.

― Yo le pregunte si sabia donde se encontraba ella y el… bueno, el me dijo que en la madrugada estaba en un bar. ― les explico Ayato.

―¿Qué tiene que ver eso? ― cuestiono Shu

Todas las miradas se posaron en Ayato.

―Yo nunca le dije que Addison había desaparecido en la madrugada.

.

.

.

―Toma asiento. ― le indico con un ademan.

Addison obedeció. Pudo ver que los hermanos se sentaban en los extremos de la mesa.

Sin embargo, se notaba que el que tenía el control de todo allí era el chico de cabellos largos y la bufanda.

La comida que tenia al frente se veía deliciosa, no lo negaría. Incluso desprendía un olor único que sobrepasaba por mucho la comida de Reiji, le dieron ganas de comerlo todo de una vez.

Pero poso su mirada en el menor de ellos, "su captor" como ella le llamaba, y noto que el se aguantaba las ganas de comer también.

Algo le decía que tenían que esperar a que el mayor diera el primer bocado.

Y así lo hizo.

Agradeció aquello, ya que apenas el mayor dio el primer bocado, con un ademan, le indico a su hermano y a ella que podían comer.

"¿Acaso así eran todos las horas, días, semanas y años?" se pregunto Addison.

Ella más que nadie sabía que había un límite en todo. Incluso en esta clase de situaciones había límite. Por lo poco que pudo observar, el mayor hacia lo que le plazca y el menor… "su captor", se tenía que prácticamente morder la lengua para no responder o si quiera quejarse.

―Mi nombre es Carla Tsukinami. ― hablo el mayor.

Addison inmediatamente salió de sus pensamientos al oír la voz dominante del mayor de ellos.

Así que… ¿Carla?. Algo le decía a Addison que la relación con el no sería particularmente buena de ahora en adelante.

Luego de unos segundos observando a la nada, Carla volvió a hablar.

―Y el que te secuestro es mi hermano menor, Shin Tsukinami. ― le informo.

Addison miro al mencionado y pudo notar que él se encontraba fuera de la conversación. Shin simplemente se dedicaba a observar su comida y bueno, comer. Shin estaba como si tuviera prohibido meterse en la conversación.

Addison dejo de mirarlo fijamente al notar que su mirada le incomodaba.

―Debo suponer que estas consciente de todo lo que está pasando en Europa, el mundo en si es tu… Bueno, tu culpa ¿Cierto? ― pregunto Carla

Addison lo miro fijamente con el ceño fruncido.

―¿A qué te refieres? ―

Carla rio levemente.

―Te contare algo, Knight. ― le informo Carla. ― Se trata de la "guerra de los cinco clanes"… ―

.

.

.

―¡Mierda! ―

Se repetía una y otra vez mientras caminaba de un extremo de la pequeña habitación.

Podía escuchar los molestos –y asquerosos- gemidos que desgraciadamente, soltaban las mujeres de las habitaciones de al lado.

"Asquerosas Prostitutas." Pensó él.

Se encontraba en un motel. De hecho, ni siquiera sabía porque había llegado allí, quizás necesitaba un buen polvo… Pero él no lo haría con una prostituta. Después de todo el era Misofobico –y lo aceptaba con orgullo- y hacerlo con una humana estúpida que ha sido tocado por media ciudad… Le era repugnante.

Aun así… mierda, lo necesitaba.

Comenzó a escuchar risas en el pasillo. "¡¿Acaso quieren apoderarse del pasillo también?!" se pregunto enojado. Dispuesto a desaparecer a los humanos que se encontraban en el pasillo –pues él quería absoluto silencio- abrió la puerta.

Abrió los ojos de par en par al ver de quienes –mejor dicho de quien- se trataba.

―Raito Sakamaki…― dijo en un susurro, incapaz de creer que el castaño estaba frente a el.

.

.

.

―¡Eso es mentira! ― Grito Addison golpeando la mesa con sus puños.

El repentino grito hizo que Shin despegara por fin su vista de su comida y la mirara, un poco sorprendido y un poco enojado.

Carla sacudía la cabeza ligeramente.

―Cree lo que quieras, Knight. ― le respondió finalmente. ― Dentro de tres meses veras todo lo que has hecho.

Eso no podía ser cierto.

―Es imposible… ―le contesto, calmándose un poco. ― Yo no podría destruir toda la humanidad―le dijo, retándolo. ― Solo soy…

―Una enferma. ―

El ambiente se había vuelto tenso.

La rubia miro de reojo al menor y este había vuelto a ignorar la situación.

"¡¿Acaso nunca se expresaba?!" se pregunto Addison.

No negaría que se encontraba herida en ese momento. Nunca nadie le había llamado con ese nombre de manera tan… despectiva.

Ella estaba acostumbrada a que la llamaran así, pero la forma en la que lo dijo ese chico de cabellos largos la hirió psicológicamente.

Su madre, sus hermanos, su padre, los doctores, las enfermeras, la sociedad, sus compañeros de clase… Todos le llamaban enferma.

Pero aquella vez fue diferente.

Había aguantado hasta a su propia familia, la cual la rechazaba constantemente debido a la... bueno, a las enfermedades.

¿Por qué tendría que sentirse mal por que se lo haya dicho el? ¡El no era nada suyo! Es mas, ni siquiera era su captor. Su captor oficial era el chico que se encontraba como un estúpido ignorando la conversación, pero ese no era el punto. El punto es que ese imbécil no tenía el derecho de decirle eso. ¡Ni siquiera se había tomado la molestia de secuestrarla! Podria decirse que el que tiene derecho de decirle eso es, nuevamente, el estúpido que ignoraba la conversación. ¡Pero el no! ¡Ese idiota no podía aparecer por su vida y decirle enferma!

¡Es un imbécil! ¡Un idiota! ¡Un estúpido chico de mierda que intentaba ser el jefe cuando solo es un…!

―Lárgate a tu habitación. Y no te atrevas a salir hasta que lo ordene. ― le escupió Carla con furia.

Fue ahí cuando Addison, al mirar el rostro de Shin –el cual estaba sorprendido- se dio cuenta de que en realidad no insultaba a Carla "mentalmente", ella no se había dado cuenta de que en realidad estaba hablando… Lo estaba insultando y el escuchaba todo lo que ella se le ocurría para insultarlo.

Mierda, que estúpida era. ¿Cómo alguien no se va a dar cuenta que en realidad no piensa, si no lo habla? Es más, ni siquiera lo "decía", lo gritaba. Que idiota era ella.

―Muévete. ― le indico Carla.

Con un movimiento de la cabeza, le indico a su hermano menor que la llevase a su habitación.

El chico le obedeció sin protestar.

Caminaban por un largo y ancho pasillo, a una distancia que se podría decir… adecuada.

La típica distancia, ni tan cerca ni tan lejos.

Bueno, mejor podría decirse que era la típica distancia entre captor-rehén.

Ninguno de los dos se miraba y caminaban en silencio… Y luego Addison recordó lo que pensaba sobre Raito.

"No se necesita mirar a la persona para hacerle saber que su presencia te agrada." Había pensado Addison cuando estaba con Raito.

Miro de reojo a Shin y se dio cuenta que se encontraba sonriendo…

Y no era una sonrisa amigable que digamos.

La miro.

―Fuiste muy valiente, idiota. ―Su voz era suave, podría decir dulce y le recordaba a la de Ayato. Definitivamente su voz no tenía nada que ver con aquel chico que ignoraba todo a su alrededor. Aquel chico que había visto antes. ― Pero no lo suficiente…― finalizo arrogante.

Mientras lo miraba se daba cuenta que se parecía cada vez mas a Ayato, el mismo peinado, el mismo tono arrogante con el que se expresaba, la misma mirada, incluso la misma forma de sonreír. Aun no podía creerlo.

Luego de unos segundos, capto el mensaje.

ADDISON'S POV

¿Acaso el dice que no fui lo suficientemente valiente? ¡¿Quién se cree él?!

¡Él ni siquiera fue capaz de contradecir a su hermano!

―No… Yo no t-te entiendo. ―

Quise golpearme ahí mismo. ¿Por qué tartamudeaba?

Eso era algo que odiaba de mi. En mis profundos y preciados pensamientos tenía el coraje y la valentía pero cuando hablaba, todo se iba a la mierda.

El chico dio un largo suspiro, exasperado, molesto, cansado, irritado, enojado, aburrido… ¿De qué?

Fácil. De mí.

―Gracias por tu bienvenida. ― dije en un susurro, de manera sarcástica.

―Escucha, niña. ―

No pude hacer nada cuando el ya me había arrinconado en la pared.

Sus ojos dorados se clavaban en los míos. El intentaba mirarme con molestia.

Pero el no me podía engañar. No a una chica que vivía con vampiros, iba a una escuela donde hasta el puto conserje era un vampiro, y su único amigo –Michael- era un vampiro.

Detrás de esa mirada de molestia que él quería aparentar, había unos ojos dorados que desprendían una… tierna curiosidad. Era como un bebe cuando ve el primer perro en su vida.

Quise reír, reír hasta que me salgan lagrimas. Pero no creí que fuera el momento.

―Aquí se hace todo lo que yo digo. ― dijo, sacándome de mis pensamientos (Que por suerte, esta vez no dije en voz alta.) ― Cuando yo quiera que hagas algo, lo haces. ―me dijo, examinando mi rostro y bueno, mi cuerpo con la mirada.

Que doble cara, y yo creía que el muy idiota era un tímido.

Luego de unos segundos sin mirarme –pues miraba a la nada- volvió a clavar su mirada en mi.

Me sonroje un poco al ver que era muy apuesto.

―¿Eres una pervertida? ― me pregunto.

Fruncí el ceño.

Luego de unos segundos, me di cuenta de que en realidad si me estaba preguntando. No era la típica pregunta que no necesitaba responder.

El de verdad me estaba preguntando.

Había algo curioso aquí.

Ninguno de los Sakamakis –y creo que ningún vampiro normal- me pregunta esa clase de cosas.

Es más, toman por hecho de que los humanos somos unos pervertidos. Pues en el poco tiempo que conviví con vampiros pude notar la mala reputación que teníamos.

Así que el hecho de que me preguntara eso me hizo sentir, no se… Que me veía –quizás- como su igual.

Aunque sabía que no era así.

―Lamento decepcionarte, pero no. ― conteste.

Shin apretó los labios.

―Que mal. ―

Y lo que más me sorprendió… Es que me creyó.

Digo, no es que sea una pervertida, pero, como vuelvo a decir, los Sakamakis toman por hecho de que los humanos somos pervertidos por la fama de pecadores que tenemos.

Bueno, por lo menos con el no seria igual.

Aunque… espera. ¿Acaso el dijo "Que mal"?

Mierda.

―Deberíamos ir a tu habitación. ― dijo separándose de mí. Ya que seguía acorralada todo ese tiempo.

―Sí, debería. ― dije quitándole el plural a la palabra, pues no quería que el entrase a mi habitación.

―Sí, deberíamos. ― volvió a decir, consciente de mi intento para alejarlo.

―Sí, debería. ― intente otra vez dándole a entender que era MI habitación, no la de él.

El rio. Su risa era… agradable.

―Sí, deberíamos. ― contesto el finalmente y comenzó a guiarme a mi habitación.

.

.

.

―¿Qué haces aquí? ― le pregunto. Observando con cierta repulsión a la prostituta que traía en brazos.

Raito solto a la prostituta y poso su mirada sobre el chico.

―Se me hace que te conozco…― le dijo mirándolo con el ceño ligeramente fruncido, intentado recordar.

El chico rio.

―¿No sabes mi nombre, cierto? ― le pregunto.

Raito abrió los ojos como platos.

―¿No eres el amigo de Addison?. ― le pregunto Raito

El chico palideció.

―No soy el amigo de esa perra enferma. ― le dijo para luego, cerrarle la puerta de la habitación en la cara.

Una vez dentro de la habitación, Michael continuo caminando de un lado a otro, pensando en lo que había hecho y lo estúpido que fue.

Si Raito le cuenta lo sucedido a Addison, ya no abra amistad y…

Y Adam le contara la verdad a Addison.

―¡Mierda! ― grito Michael.

Comenzó a buscar entre toda la habitación, la cual estaba llena de ropa sucia, roedores muertos y basura. El no tenia donde vivir, el vivía allí…

Una vez encontró su celular, hizo la llamada a la única persona que podía ayudarle.

Michael marco el único numero que tenía guardado en su celular.

―¿Qué quieres? ― se oyó desde la otra línea.

―¿Balhor? Soy Rafael― le dijo. ― Los Sakamakis están comenzando a sospechar que tenemos algo en contra de ella. Ven rápido a mi departamento para entrar en detalles. ― Le dijo Michael y finalmente… colgó.

Luego de unos segundos… Michael –o mejor dicho Rafael- comenzó a reir.

Una risa psicópata.

Reía por lo estúpida que fue – y es- Addison. ¿Enserio esa estúpida enferma creía que alguien como el se fijaría en ella como amiga? La idea le hacia reir.

¿Pero como el sabia que Addison había desaparecido en la madrugada? Balhor se lo había dicho. Sin embargo, los Sakamakis pensaban que el la había secuestrado cuando no era cierto.

Sin embargo, unos estúpidos se le adelantaron al secuestrarla.

Pues no existía un tal "Michael Brown"… Solo existía un arcángel traidor llamado "Rafael" que se encargo de tomar una identidad falsa y ganarse la confianza de Addison Knight como su "único amigo" y finalmente…

… matarla.

Pero unos malditos la secuestraron, no sabía quienes eran… Pero los encontraría.

Y los mataría también por robarles lo que el ya había capturado.

―Encontrare a Addison Knight…―dijo. ― Y la matare…―finalizo Rafael, conocido por "Michael".


Si, lo se.

¡MICHAEL ES RAFAEL! HUEHUEHUE~ Apuesto que no se esperaban esa 7u7 estan sorprendidas? Lo se, lo se… Soy mala xDDD. Y todo este tiempo lo único que el buscaba era matarla JAJAJAJAJA… Soy un desmadre :3 Y si, por si aun no se lo creen.. Si. Michael no existe y nunca estuvo "enamorado" de Addison. "Michael" en realidad era Rafael y la quería matar.

Y matar de manera muy fea :c El muy traidor la iba a arrastrar al infierno xD Ay, que malo es Rafael/Michael :'D

PARA LAS QUE NO ENTENDIERON: SI, LO SE ES CONFUSO XD PERO BUENO, MICHAEL ES RAFAEL, EL TRAIDOR Y EL QUE QUIERE MATAR A ADDISON, SON LA MISMA PERSONA.

Y MUCHAS SE PREGUNTARAN ¿QUIEN ES ADAM? BIEN. USTEDES SABEN QUE MICHAEL (RAFAEL) LE HABIA DICHO A ADDISON QUE ADAM ES EL ARCANGEL TRAIDOR CIERTO? BUENO, ESO ES MENTIRA. MICHAEL LE MINTIO A ADDISON DICIENDOLE QUE ADAM ES EL TRAIDOR CUANDO EL VERDADERO TRAIDOR ES EL MISMO. EN REALIDAD ADAM ES OTRO ARCANGEL. ADAM ES UN ARCANGEL Y DESCUBRIO LA TRAICION DE MICHAEL. ADAM PROTEGE A ADDISON PERO MICHAEL LE DIJO A ADDISON QUE EL ES EL TRAIDOR, POR LO QUE ADDISON SE ALEJA.

RESUMEN: ADDISON ES LA VICTIMA, MICHAEL ES RAFAEL Y LA QUIERE MATAR, Y ADAM ES UN ARCANGEL QUE MICHAEL ACUSA DE SER TRAIDOR PERO NO LO ES Y ADAM SOLO QUIERE PROTEGER A ADDISON.

MICHAEL: MALO. ADAM: BUENO

¿CAPTAN? LA QUE TIENE PREGUNTA DEJEN MENSAJE Y LES RESPONDO.

Carla es malo pero no se le quita lo sexy 7u7 Carla es la patrona de la Tsukinami House (? xDD Y sobre Shin, el tiene doble personalidad 7u7 Oie Zi XDD jajaja okno.

Yo quise crear un Shin, etto… como decirlo, un Shin que tenga algo de miedillo a su hermano mayor xD Y es que en realidad Shin obedece a su hermano y es su esclavo (Oie Zi) pero en realidad es un chico arrogante. El se siente inferior comparado con su hermano (Pobre criatura Xd)

Y sobre Addison, creo que me pase de cursilería con el "Si, debería" y "Si, deberíamos" Xddd Pero bueno, ame esa parte :3

¿QUE PARTE LES GUSTO MAS? ¡DIGANLO EN LOS REVIEWS!

ADIOS~