Antes que nada perdonen mucho el retraso, no tengo excusa… bueno en realidad si la tengo pero sé que no les interesa oírla… así que sigamos con el fic…
Capitulo 11: Adiós
- Te estaba esperando- dijo Moonlight sin siquiera mirarlo
- ¿Es verdad?- pregunto el pegaso- ¿En verdad vas a irte?-
Moonlight no respondió solo se giro para poder verlo directamente a los ojos, ambos se miraron por unos segundos. Moonlight tenía los ojos cristalinos como si estuviera a punto de llorar. Sin aviso alguno se arrojo sobre el pegaso abrazándolo de forma inesperada. Onyx respondió al abrazo, también estaba a punto de llorar pues este abrazo se sentía como el último.
- Pero antes de irme, hay… hay algo que debo mostrarte…- dijo ella separándose de él y retrocediendo lentamente. El pegaso quiso decir algo pero ella lo interrumpió levantando su pesuña- No digas nada hasta que lo veas-
Su cuerno brillo, sus ojos se tornaron blancos y brillantes, mientras una luz de color azul oscuro rodeo a la unicornio. El fulgor era muy intenso pero no cegó al pegaso, este podía ver todo lo que ocurría sin parpadear, finalmente cuando el resplandor se apago Moonlight lucia diferente, su piel se hizo un poco más oscura, su cabello se torno de un azul oscuro y parecía brillar con varias estrellas en su interior, también había crecido y ahora parecía ondular por sí mismo, incluso su Cutie Mark era diferente, una mancha oscura en cuyo centro había una blanca luna creciente.
- Esta es mi verdadera yo…- dijo Luna, extendiendo su alas a su máxima envergadura- Soy la Princesa Luna, soberana absoluta del sol y la luna, gobernante de Ecuestria-
Era como si el tiempo se hubiera detenido para el pegaso, sus ojos se abrieron como platos, su boca se abrió pero las palabras no salían de ella, por más que deseaba decir algo no podía su mente había entrado en una especie de corto circuito intentando asimilar lo que estaba ocurriendo.
- T-tu… tu…- intento hablar más se trababa en cada palabra que salía de su boca-… e-eres…- hacia un esfuerzo por hablar, su mente aun era un caos. Realmente no podía creerlo. La Princesa de Ecuestria, todo este tiempo, había estado con él. Se había quedado en su casa, comido en su mesa. Había paseado con ella a todas partes, había bailado con ella, inclusive la había visto bañarse y ¡hasta la había besado y le había pedido que fuese su novia! Se había enamorado de una princesa, y lo más increíble, era que ella sentía lo mismo por él, o al menos eso pensaba. Y sin importarle que él fuese solo el humilde nieto de un herrero. Se había presentado ante él como su igual, nunca sintiéndose superior ni nada por el estilo, era modesta y educada. Por supuesto, Onyx pudo ver que sus modales, inteligencia y madurez, que lo atraían tanto como su belleza, estaban muy por encima de una poni común. Quizás en el fondo, él siempre supo que había más en ella de lo que se veía a simple vista. Pero nunca se imaginó esto.
- No… no… no… esto no es verdad… debe ser un sueño ¿cierto?... si eso debe ser… aun sigo soñando en mi cama… en mi cuarto…-
- Onyx mírame- ordeno la princesa tomando el rostro del pegaso entre sus cascos obligándolo a verla a los ojos- Soy yo… Moonlight- le regalo una sonrisa- pero antes de que digas algo mas, solo quiero que sepas que tus sentimientos son correspondidos-
Onyx miro aquellos ojos que tanto admiraba con amor, no podía negarlo eran los mismos ojos que los de la unicornio de quien se había enamorado. Se sentía confundido. Se suponía que debería estar feliz, pero por alguna razón, algo más había en su interior. ¿Acaso estaba molesto con ella por ocultarle todo eso durante tanto tiempo? ¿Era solo el shock de darse cuenta que la Princesa de Canterlot se había convertido en su amiga y que se había enamorado de él, al igual que él de ella? Ella lo amaba, a él, un joven de condición humilde que no podría ofrecerle grandes riquezas y no tenía más nobleza que la de sus sentimientos. Y ella a su vez se había convertido en alguien muy importante para él. Jamás había sentido por nadie lo que ahora sentía por ella.
- Perdona que no te lo dijera. No sabía cómo, temía que si lo supieras ya no me verías de la misma forma-
- Entonces… todo este tiempo… me mentiste sobre quien eras- dijo con una expresión algo dura y seria
- Y-yo… l-lo… lamento… no quería…- respondió con un poco de miedo- Solo deseaba vivir la vida de una poni normal, jamás me imagine que…-
- ¿Qué? ¿Jamás quisiste enamorarte de un humilde herrero? ¿Es eso?- su voz sonaba en un tono fuerte y muy enojada.
- No, no, no… yo…- Luna bajo la cabeza con tristeza- Si la verdad es que no esperaba enamorarme en este viaje… yo solo…- suspiro- Por favor… permíteme explicarte-
- Bien, te escucho- dijo el pegaso sentándose sobre la hierba.
- En un inicio este viaje lo realice con la única intención de poder conocer más a mis súbditos- comenzó a explicarse- después del fallecimiento de mi hermana, las cosas en Ecuestria no estuvieron muy bien. Fue muy difícil para mí tomar las riendas del reino entero, había tantas presiones por todos lados… fue muy difícil para mí sola poder dominar la situación en la que se encontraba Ecuestria. Pero no estaba sola, tenía a mi sobrina, ella me apoyo y me ayudo a superar la perdida. Ella fue quien me sugirió este viaje-
Luna hizo un pausa pues sentía que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.
- Solo deseaba vivir como uno de ustedes, saber cuáles eran sus necesidades, ser tratada como una igual- su voz comenzaba a quebrarse- Todo iba bien hasta… hasta el día… hasta el día que te conocí…- ya no pudo soportarlo más y comenzó a llorar- No pensaba hacer amigos… porque sabía… que al final no… no los volvería a ver…-
La expresión en el rostro de Onyx comenzó a suavizarse conforme escuchaba las palabras de la princesa de la noche, poco a poco se acerco a ella, sintiéndose mal por cómo le había hablado. Sin pensarlo dos veces la abrazo. Luna respondió al abrazo sin poder dejar de llorar.
- No quería… hacerle daño… a nadie…- articulo entre sollozos- ni siquiera a ti… no sabes… lo que significas para mi… en tan poco tiempo te ganaste un lugar en mi corazón…-
Onyx levanto su pata acariciando la crin de la princesa suavemente, dejándola desahogar su tristeza.
- Quédate…- le susurro el pegaso- Si no eres feliz en tu hogar… quédate conmigo…-
Los ojos de Luna se abrieron completamente al escucharlo. Después de todo, el seguía amándola, le estaba pidiendo que se quedara. De nuevo su corazón dio un salto, deseaba tanto decirle que sí, pero no podía hacerlo.
- Lo siento Onyx, pero no puedo… mi deber esta con mi reino… te amo… te amo con todo mi corazón… pero no puedo evadir mi responsabilidad… lo lamento…-
Lentamente sus rostros comienzan a acercarse, hasta que casi pueden sentir el aliento del otro, se miraron por última vez antes de quedar unidos con un profundo beso que pareció detener el tiempo. Ambos continuaron la danzan entre sus labios y lengua, saboreándose el uno al otro experimentando el amor que sentían. Rompieron el beso solo para respirar y mirarse fijamente con ojos que sentían total aprecio y cariño hacia el otro.
- Te amo –Le dijo Onyx para luego volver a besar a la princesa- No me importa quién seas en realidad, ni a mi familia la importara… los abuelos te quieren como parte de la familia y Amber te ve como su hermana mayor… y yo… yo te amo…-
- También te amo… pero no puedo quedarme- dijo la princesa separándose lentamente del corcel- tu familia es asombrosa, dan sin pedir nada a cambio- dijo con una sonrisa alejándose cada vez mas- Fue un placer y un honor formar parte de ella- respondió mientras una delgada lagrima caía de sus ojos.
Onyx intento alcanzarla pero una fuerza extraña lo mantuvo inmóvil en su lugar, miro sus patas y en ellas noto una luz de color azul oscuro que lo mantenía en su lugar. Intento moverse usando todas sus fuerzas, extendió sus alas para elevarse pero nada resultaba.
- Perdóname pero las cosas deben ser así- dijo la princesa comenzando a desaparecer en el aire rodeada de una aura de color azul oscuro-
- ¡No…! ¡Luna espera por favor…! ¡No… te… no te vayas!- gritaba el pegaso con desesperación luchando contra la magia que lo mantenía en su lugar
- Conocerte fue lo mejor que pudo pasarme en la vida, jamás conoceré a alguien como tú, y me alegra haber sido… importante para ti…-
- ¡No me dejes… por favor!- grito echándose a llorar de desesperación y tristeza, luchando por alcanzarla.
- A-adiós… Onyx- dijo la princesa ya casi desapareciendo del todo, solo se podía distinguir su cuerpo translucido
La magia que lo mantenía quieto desapareció y con gran velocidad voló hacia Luna intentando detenerla. Cuando estuvo por alcanzarla Luna desapareció en el aire dejando al pegaso desconcertado. Miro hacia todos lados como si Luna fuera a aparecer de repente, sin embargo eso nunca pasó.
Onyx se tiro al piso y comenzó a llorar incontrolablemente. Jamás en su vida había llorado de esta forma, la última vez fue cuando fallecieron sus padres, tuvo que irse del funeral para que nadie lo viera llorando como en esta ocasión.
-o-
La puerta del frente se abrió lentamente revelando a un pegaso de color negro en un estado muy lamentable, sus ojos estaban rojos de tanto llorar. En ningún momento levanto la mirada, ni siquiera cuando sus abuelos o hermana le preguntaron por Moonlight.
- Hermano… ¿Donde está Moonlight?- pregunto su hermanita mirándolo con tristeza
- Moonlight… no, la Princesa Luna – respondió Onyx – Tuvimos a la Princesa de Ecuestria en nuestra casa todo este tiempo. -
- ¿Cómo dices? ¿La… la Princesa Luna? – dijo la abuela, sorprendida.
- ¿Moonlight es la princesa Luna? – preguntó Amber – Pero… ¿cómo es…? ¿No es una broma? -
Onyx negó con la cabeza. Toda la familia estaba en shock con la noticia, conocían muy bien a Onyx y el sería incapaz de bromear con algo como esto.
- ¿Es en serio? – Volvió a preguntar Amber - Entonces… ¿Moonlight es una princesa de verdad? -
- Lo es. Es la princesa Luna – confirmó Onyx – No puedo creerlo, le pedí a la Princesa Luna que fuese mi novia… y ella me… me correspondió-
- Bueno… ¿y no debería alegrarte? – preguntó el abuelo, sin saber qué decir.
- Eso ya no importa… ella se fue y ya no hay nada que hacer. Si me disculpan quisiera estar solo- respondió finalmente Onyx dirigiéndose a su habitación.
-o-
La princesa Luna galopaba elegantemente por los pasillos del castillo de Canterlot, a su paso la servidumbre y guardia diurna hacia reverencias dejando a un lado todo lo que estaban haciendo, pero cuando estaban seguros de que la princesa no los escuchaba comenzaban los rumores entre ellos, especulaciones sobre si la que estaba en el trono era o no la verdadera princesa Luna…
Se dirigió a su habitación, cerró la puerta, la expresión de su rostro era de una profunda decepción. Levanto la vista unos instantes notando cierta desagradable presencia en la habitación.
- ¿Qué haces aquí?- pregunto la princesa con cierto enfado- ¡Lárgate en este instante Blueblood!-
- Tranquila prima- respondió aquel unicornio de color blanco y crin rubia- En serio Cadance ¿Creíste que nunca me daría cuenta?-
La princesa hizo brillar su cuerno rodeándola de un fulgor azul, cuando este se desvaneció, Cadance yacía de pie frente al unicornio.
- ¿Estarás feliz no es así? tía Luna por fin es feliz y tú tienes el descaro de comenzar esos malditos rumores y arruinarlo todo-
- Ella no debió irse de palacio, su lugar es aquí-
- No te importa nadie excepto tu mismo, jamás entenderías lo que ella paso cuando nuestra tía Celestia falleció. Necesitaba un respiro de la vida en este lugar. Además también lo hizo para cumplir con la promesa que le hizo a nuestra tía-
- ¿Qué promesa?-
Cadance se dio cuenta que había hablado de mas
- No tengo por qué decírtela- se justifico- lárgate de aquí de una vez-
- De acuerdo me iré- dijo comenzando a trotar hacia la puerta- Una cosa más. La próxima vez que intentes suplantar a la Princesa Luna, asegúrate de que tu esposo no se le "antoje" una noche de pasión contigo o al menos debieron tener más cuidado-
Cadance azoto la puerta con fuerza, cerrándola en la cara de quien consideraba su primo, pero después de lo que hizo ya ni siquiera deseaba verlo. Cadance hizo su técnica de respirar y calmarse, con su pata en su pecho para exhalar y luego estirarla para soltar. Tuvo que hacerla varias veces para poder calmarse, hasta que finalmente con un último suspiro recobro la compostura.
Un gran destello color azul oscuro apareció en medio del cuarto, cegando a la joven alicornio. Cuando la luz de disipo la Princesa Luna, la verdadera princesa Luna apareció frente a ella. Luna lucia muy deprimida, sus ojos estaban cristalinos, su melena que debería brillar como el cielo nocturno se notaba apagada y sin brillo. Su rostro reflejaba el hecho de que había derramado muchas lágrimas.
- Tía Luna… bienvenida- dijo Cadance abalanzándose sobre ella en un amoroso abrazo. Sin embargo Luna no le respondió.
- ¿Tía Luna? ¿Está todo bien?- pregunto Cadance al separarse de ella.
Luna levanto la mirada hacia su sobrina Cadance, sin pensarlo se arrojo hacia ella abrazándola con fuerza.
- Si Cadance estoy bien… me… me alegra mucho estar en casa-
Continuara…
De nuevo perdonen el retraso, espero poder tener el siguiente capítulo lo más pronto posible.
Para los que están esperando "La Luna y las Estrellas 2", no se preocupen el fic sigue en desarrollo, solo les puedo adelantar que será el renacimiento de mi fic "La Búsqueda del Guardián" con algunos cambios claro… solo les pido tener un poco de paciencia.
