Holi! tanto tiempo ausente...lo se demasiado y esta vez no tengo excusa soy una experta en el arte de procrastinar u.u pero igual anduve algo depre por que no pude ir al concierto de Nu'est, no junte los likes necesarios T^T asi que si yo sufro ustedes tambien! muajajajaja!

sin mas el cap :3

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Capitulo 11

Encuentros fortuitos

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Desesperado, tanto dragón como vikingo compartían ese sentimiento en esos instantes.

Hiccup temía por su recién adquirido amigo, que no solo le había salvado la vida, si no también había sido la primera persona en darle un trato amable y digno sin la necesidad de derribar dragones de 15 metros. Por una mala jugada de los hechos termino siendo arrastrado hacia su aldea en donde paso de ser un príncipe a un prisionero de su padre, quien no dejaba de especular cosas sobre una posible infiltración enemiga.

Inquieto dibujaba equis sobre un pequeño mapa dibujado en su libreta, era inútil, ya había revisado la zona lo suficiente.

Toothless por su lado estaba confuso sobre el futuro, indeciso en que hacer. Podría quedarse a vivir con su forma de dragón por el resto de sus días junto al vikingo, sin la posibilidad de confesar sus sentimientos por él, siendo por siempre "su fiel amigo" el que lo protegería de todos los males, mientras se resignaba a perderlo al verlo hacer su vida con otra posible pareja.

Estaba también una segunda opción donde podría arriesgarlo todo y romper el hechizo (cosa que últimamente le parecía más como algo voluntario que una maldición) confesaría sus sentimientos, Hiccup lo rechazaría (como un hombre en su sano juicio lo haría al recibir semejante propuesta de otro hombre) y lo vería como un monstruo y así no podría siquiera permanecer en silencio a su lado.

Siempre podía también volver al lado de su madre y de los suyos, volvería a su cotidiana vida, rodeado de seres que lo odian, eso tampoco le atraía demasiado.

Acaso no había manera de que pudiera ser feliz a su lado?, una forma en la que el vikingo lo aceptara?… claro que no! había demasiado prejuicios de por medio, había tenido que adiestrar dragones para que los demás lo tomaran enserio, no podía llegar el a su vida de repente y solo destrozar esa reputación en un segundo. Ya no podía ser tan egoísta.

Sabía la razón de la angustia de Hiccup, podría tranquilizar al castaño si le permitiera ver su forma humana por un momento. Si tan solo pudiera librarse de el por un par de horas… cosa casi imposible ya que el castaño ahora lo seguía como sombra, es como si tuviera miedo de dejarlo ir de nuevo.

-Que dices amigo? Quieres que demos otra búsqueda desde arriba?- Hiccup le dedicaba una de sus peculiares sonrisas al dragón, una de esas que le impedirían al furia nocturna rechazar cualquier petición que le hiciera.

El furia nocturna no se veía animado con la idea, sabía que cualquier esfuerzo seria en vano, estaba exhausto, el castaño no había desertado de su idea de encontrarle, ni lo haría en un buen rato.

Por un lado sentía alegría inmensa al ver a su querido vikingo tan preocupado por el, tal vez no le era tan indiferente como él creía, sin embargo no podía permitirse angustiarlo más. Si tan solo pudiera mostrarle su forma humana por unos minutos…A pesar de lo poco que lo deseaba, tendría que sacarse al chico de encima por un rato…

-Hiccup?- pregunto una voz conocida para ambos.

-Astrid! Ven sube estamos arriba!-Hiccup aviso a la rubia quien al escuchar la respuesta subió por las pequeñas escaleras.

-Otra vez con eso?-refunfuño la vikinga al ver los planos y mapas rayados sobre el escritorio de Hiccup.

-No puedo dejar las cosas así, Astrid el me salvo, lo menos que puedo hacer es ayudarlo a volver a su hogar, cosa que no podre hacer si no logro encontrarlo, ni siquiera sé si esta bien... -respondió abruptamente el castaño al presentir un sermón por parte de la rubia.

-Hiccup-esta vez uso un tono más gentil. –Se que debes sentirte culpable de que ese chico este atrapado en esta isla llena de vikingos que quieren asesinarle, todo por salvarte la vida.

-Gracias por resumírmelo

-El punto es que, tal vez no debas preocuparte demasiado por eso, ya han pasado días desde que huyo, no crees que si algo malo le hubiera ocurrido ya lo sabríamos?

Hiccup se puso un poco pensativo- no hay garantía de eso Astrid-suspiro ligeramente- seguiré buscando hasta encontrar algo.

-Solo no te exijas demasiado, si?-pidió preocupada la chica mientras depositaba un profundo beso en la mejilla de su novio.

Toothless bufo irritado, después de la confesión escuchada el otro día por parte de la chica con melena rubia, su apatía por ella había desaparecido casi por completo, eso no quería decir que no siguiera sintiéndola de vez en cuando. En especial cuando hacia eso, suerte que ya había anticipado eso.

-IUGHHH!- exclamo Astrid asqueada al sentir la sustancia babosa en la mejilla del castaño que ahora se adueñaba de sus labios.

-Lo siento!-se excuso el chico- Toothless no ha dejado de hacer eso desde ayer.- decía a duras penas tratando de quitarse de encima al dragón, que ahora lengüeteaba su rostro de manera energética.

-Te ayudare con eso-la chica tomo un pañuelo con el que comenzó a frotar el rostro de Hiccup, una escena bastante tierna que podía resultar desagradable para otros.

-Toothless?- Hiccup pregunto confundido al ver a su compañero bufar un par de veces y salir de la casa por el ventanal con arcos de madera sobre la cabecera de su cama. –Hey! Toothless, a donde crees que vas?!- demando saber el chico gritando desde esa misma ventana mientras miraba como el dragón se escabullía velozmente por la aldea.

-Qué extraño.-se sorprendió Astrid-jamás lo vi actuar de esa manera.

-Ha estado muy extraño desde que regreso-agrego el vikingo –voy a seguirlo-afirmo

-No! Espera!-lo detuvo en seco Astrid, más que con palabras lo detuvo con un fuerte agarre que el castaño se vio acorralado.-tu brazo aun esta herido, volverá, sabes que lo hará.

Hiccup se vio resignado mientras desertaba de mala gana a su idea, solo esperaba que la rubia tuviera razón.

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Toothless seguía con refunfuñando entre bufidos de manera infantil, esa Astrid era imposible, decía una cosa y hacia otra totalmente contradictoria!

Simplemente no podía con ella, al menos sirvió como distracción para huir de la aldea solo.

Una vez fuera del alcance del castaño decidió alentar su paso, había corrido hasta llegar al boque, nadie pasaba por ahí pero no podía arriesgarse, esperaría hasta llegar a la parte más profunda, en donde los abundantes arboles y a vegetación guardaran su secreto, puesto que desde la alianza era común ver a los vikingos montando a los dragones indagando por zonas inhabitadas como aquellas. No se arriesgaría a ser visto por uno.

Cuando sintió que estaba lo suficiente apartado comenzó su tarea. Solo esperaba que una vez cambiada su forma fuera temporal, solo hasta saber qué hacer con Hiccup.

Cerró sus ojos en busca de concentración, con la nica voluntad de cambiar de forma, así por varios segundos… nada. Bufo nuevamente irritado, sacudió su cabeza, tal vez si lo intentaba de nuevo concentrándose más que antes, cerró sus ojos dejando su mente en blanco….nada?

El dragón abrió los ojos verificando con sus afilados ojos verde que seguía manteniendo la misma forma, como ser paciente que no era empezó a frustrarse desquitándose con la maleza y vegetación de la tierra.

Algo no andaba bien… en su mente su plan había funcionado, que estaría haciendo mal?.

Quizás…

Tal vez…

Tan solo…

No está pensando en la persona indicada, estaba tan concentrado en librarse de su maldición, para salir en busca de su propia felicidad, recordó que no estaba ahí por él, si no por alguien más; su Hiccup. Estaba ahí desesperado por ser humano nuevamente para tranquilizar al castaño, con ese simple acto devolverle toda la gentileza que el humano le había tenido todo ese tiempo.

Toothless gruño suavemente, se tumbo de panza en la tierra cubierta con abundante pasto, cubrió ambos ojos con sus patas.

Se dejo embriagar por el único pensamiento de su vikingo.

Estaba confuso, pasó sus manos por su rostro, retirando los mechones de cabello negro, empezaban a ser molestos.

Espera?

Cabello? Manos?

El furia nocturna sobresaltado se puso de pie abandonando su lugar de reposo, efectivamente tenia cabello y manos, cosas de las que carecía como dragón y el hecho de estar sobre dos piernas le confirmaban sus dudad. Era un humano otra vez.

Ahora solo debía seguir su plan, tan simple como ir a la aldea sin ser visto, hablar con Hiccup, decirle que estaba bien y que volvería a casa, volver al bosque y esconderse hasta conseguir su forma de dragón nuevamente, lo demás se iría decidiendo con el tiempo. Nada debía salir mal, un pequeño error y sería el fin, nada arruinaría que…

-Ehh?

Praxedes se vio desprevenido, había sido cauteloso al evitar a los guerreros vikingos pero se había olvidado por completo de las pequeñas criaturas que cruzaban por el bosque.

-ammmm…-frente a él se encontraba una pequeña niña rubia completamente perpleja, quien la conociera seguro que creería imposible verla sin decir una sola palabra por más de un segundo.

-Emmm…Hola?-dijo sin saber cómo reaccionar a la pequeña presencia el ahora humano pelinegro

-Por el amor de Thor! Hablas!-la chiquilla se llevo ambas manos a la cabeza totalmente incrédula, dejando caer la canasta que sostenía con dificultad.

El ex-furia nocturna no sabía cómo librarse de esa absurda situación, era tan solo una chiquilla bien podría hacerla creer que fue un truco si es que vio algo comprometedor, peor si se lo contaba a alguien, su escasa edad le restaría credibilidad.

-Por supuesto que hablo, niña tonta, será mejor que sigas tu camino-hablo con firmeza el hombre dragón solo para darse cuenta de que la niña no le prestaba atención, de hecho estaba totalmente embobada inspeccionándolo con la mirada. Un enorme rubor invadió sus mejillas extrañando mas al pelinegro. Su cerebro tardo un rato en procesar lo que pasaba, cuando se percato corrió a ocultarse en un arbusto voluminoso.

-Por qué estas desnudo?-pregunto al fin la pequeña

Praxedes estaba tan avergonzado, no quería responder, la pequeña no tenía intenciones de partir pronto.

-Toma!-la pequeña rubia arrojo un par de prendas sobre el arbusto. –iba a dárselas a alguien pero supongo que son muy grandes para el

De mala gana tomo las prendas y se las puso, una camisa de manga larga igual que la de Hiccup solo que color gris y pantalones oscuros, quedaban un tanto flojas las nuevas prendas pero eso no le molestaba en ese instante.

-Gracias-murmuro por lo bajo

-De nada-respondió con sencillez la niña.-Ahora vas a decirme como hiciste eso?

-Hacer qué?-intento hacerse el malentendido

-Eso de transformarte!-exclamo irritada la rubia

-De que hablas, yo no sé nada, estas alucinando seguramente!- dijo Praxedes tratando de mantener su mentira.

-Ehh?-la chica se vio nuevamente sorprendida- yo te conozco!-aseguro ella.-Eres el chico!

-El chico?-ahora si estaba preocupado

-El chico que estaba con Hiccup esa noche!-grito la chica especulando su gran descubrimiento.

Demonios-maldijo internamente el dragón. Como no lo noto antes, si era la niña que tenían como prisionera con el resto de los herederos, ahora sí que sería su fin.

-Otra vez alucinando cosas, yo no recuerdo haberte visto en mi vida!-negó la acusación de la vikinga.

-Por supuesto que no, estabas inconsciente cuando te traje!

Ahora tenía más sentido todo, con que ella era la pequeña delincuente que lo había secuestrado, de alguna manera ser abducido por una pequeña criatura como esa hería su ya dañado orgullo, si alguna vez volvía a casa definitivamente la inocente rubia seria una armada de vikingos furiosos en su relato.

-Vas a decírselo a alguien?-pregunto sin titubeos

-Claro que no, a no ser…-aquella expresión traviesa en su rostro no significaba nada bueno

-Vas a chantajearme?-dijo el furia nocturna leyendo a la chica como un libro abierto

-no, solo pediré algo a cambio de mi silencio-corrigió la rubia

-Eso es chantaje-reafirmo el ahora humano llevándose la mano al rostro

-Llámalo como quieras!-le resto importancia la chica

-Ahh-suspiro-que quieres a cambio?

-Se mi dragón- contesto la pequeña vikinga sin pensarlo dos veces

-Qué?!-eso lo había tomado por sorpresa.

-Hiccup prometió domesticar un dragón para mi, pero no quiero cualquier dragón, quiero uno raro, fuerte y único como tu-decía fascinada con la idea de montar un furia nocturna

-Eso está fuera de discusión, no soy un dragón, soy una persona no puedes pedirle eso a las personas- se negó el pelinegro exaltado

Camicazi lo miro desafiantemente- bien-contesto resignada al ver que su mirada no tenia efecto alguno- entonces consígueme un dragón mas raro y único que un furia nocturna

Praxedes volvió a suspirar esta vez más pesado-bien! –respondió resignado

-Trato?-la chica le tendió su mano

-Trato-dijo el resignado estrechándola-en que se había metido? -pensó

-no es que dude de tu palabra pero como podre encontrarte de nuevo?

-estaré por aquí en la aldea un buen rato, mas en mi forma de dragón así que no digas nada raro cuando estemos allá.-sentencio el pelinegro

-siendo así, me iré.

-a donde-le invadió la curiosidad

-voy a la aldea, a Berk, traigo unas cosas para Hiccup

-Berk!-repitió el chico de golpe

-sip-confirmo la niña sin comprender

Praxedes se trago su orgullo por segunda vez-tienes que hacer algo por mi…

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-entonces solo voy y le digo eso?- pregunto para comprobar su plan

-sí, del resto me encargo yo.

-Déjame ver si entiendo, cuando eres dragón puedes entrar en Berk pero en tu forma humana no?

-Exacto, tuve un malentendido con Stoick- agrego Praxedes

-qué raro antes eran los dragones los que no podían entrar a Berk-dijo burlonamente

-que graciosa-dijo en tono sarcástico el pelinegro

-por cierto me llamo Camicazi y tú?

-Praxedes

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-A donde se habrá ido?-Hiccup estaba más alterado de lo que había estado. Ya no era solo un desaparecido, ahora tendría que buscar a dos.

-Cálmate Hiccup!-suplico Astrid –Solo han pasado un par de horas, volverá pronto- dijo la rubia mayor solo para tranquilizarlo a pesar de que ni ella se creía sus palabras.

Tock tock tock

-Eso es…-dijo interrumpidamente Astrid

-Toothless!-el vikingo castaño corrió hasta la puerta de salida, esperando ver en el tejado a su fiel compañero.

Abrió la puerta tan rápido como pudo, pero antes de que pudiera salir por ella la diminuta presencia en el pórtico lo detuvo.

-Hola-saludo la pequeña frente la puerta

-Camicazi!- dijo el castaño sorprendido y algo decepcionado, no se esperaba aquella visita.

-Tanto tiempo sin vernos-comento la rubia, auto invitándose a entrar a la casa del jefe de Berk.

-Si, ha pasado un rato-respondió el chico-que te trae por aquí?

-Mamá te ha mandado un par de cosas, ella pensaba enviar a alguien a traerlas pero decidí venir yo-dijo despreocupadamente

-Pero sabe que estas aquí? Cierto?-pregunto temeroso el chico

Camicazi tan solo se encogió de hombros con desinterés

-Camicazi!-reprendió Hiccup –Eso está mal, pudiste avisar siquiera, sabes cómo se pondrá cuando lo descubra –ahora el vikingo temía por la aldea de Berk entera, la jefa Bertha era la clase de "primero ataca, pregunta después".

-Descuida- dijo aun con mas despreocupación que antes-desde el secuestro ella ha perdido el interés en su aldea.

Por nuestro propio bien espero que así sea-pensó el vikingo de ojos verde

-Quien es Hiccup?-preguntaba Astrid bajando por la escalera

-Es Camicazi- respondió simplemente el chico

-Hola pequeña, que te trae por aquí?

-He venido a dejarle unos presentes de agradecimiento a Hiccup pero en lugar de agradecerme se ha puesto a sermonearme!-se quejo la pequeña Camicazi

-Déjalo siempre es así-Astrid dejo escapar una ligera risa

-Ni me lo digas, puede que haya logrado domesticar a los dragones y haber derrotado a un muerte roja, pero eso no le quita lo gruñón, cascarrabias, parece que nunca se relaja, siempre hace un alboroto por todo, pero supongo que no es tan malo digo para ser un chico.-se quejo nuevamente Camicazi hablando usualmente rápido como solo ella lo hacía.

-Si, se a lo que te refieres-Astrid coincidió nuevamente con la pequeña rubia dedicándole una sonrisa burlona al castaño.

Hiccup recibió la canasta que cargaba Camicazi, estaba rota y sucia por un lado sin embargo el otro extremo de esta revelaba que hasta hace poco la canasta no había tenido ese aspecto demacrado.

Contenía algunos dulces en contenedores de barro, ropas de gran talla que ni en sus más raros sueños podría encajar, tintas para pintar (que a Hiccup tanta falta le hacía) entre otras pequeñas cosas que demostraban la gratitud de la jefa.

-Muchas gracias Camicazi, agradécele a tu madre por mi…

-Hay una cosa más de la que quiero hablarte…en privado- Dijo una tímida Camicazi para el asombro de Hiccup.

-No digas más! Los dejare solos para que hablen con tranquilidad- agrego Astrid sabiendo a lo que se refería la niña.

Astrid salió por la puerta principal de la casa dejando solo al par, tan pronto salió el par de verdes se posaron sobre la vikinga.

-Ven conmigo.

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-Que sucede Camicazi?-demandaba por saber Hiccup –Por qué no dejaste que Astrid viniera?

-Ven, corre! Ya estamos cerca-dijo evadiendo las preguntas

Hiccup seguía a la menor por el bosque como podía, realmente era escurridiza. La manera en la que se escabullía por los arbustos y eludía las gruesas raíces de los arboles le hacían ver como una ardilla en busca de madriguera.

En un abrir y cerrar de ojos la chiquilla ya estaba por lo menos siete metros adelante que el castaño.

-Date prisa!-grito motivándolo a continuar

Hiccup suspiro, acaso no podía decirle que ocultaba y ya?

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Por otro lado un impaciente dragón-humano esperaba junto aquel familiar lago perdido en un claro del bosque, habían pasado al menos cuatro horas desde la partida de la vikinga y aun no tenia señal alguna.

Sabía que la pequeña no lo traicionaría, pero aquella inocencia infantil que tanto la caracterizaba era la razón de la preocupación de Praxedes, era una niña después de todo, bien decían que los niños nunca mentían o no podían contener la verdad.

Hacia lo posible por no pensar en eso.

Ghrrrrrl

Su estomago empezaba a reclamar por alimento, ahora que lo pensaba no recordaba con claridad cuando fue la última vez que probo bocado alguno.

Ghhrrrl

Ese molesto gruñido empezaba a desesperarlo.

Ghrrrrl

Cada vez se hacía más fuerte.

….

Estaba harto. Necesitaba alimento, Camicazi ya había tardado varias horas, nada aseguraba que llegaría pronto, decidió explorar un poco.

Busco por los alrededores, a pesar de la diversa vegetación y moras nada le apetecía. Fue entonces cuando sus instintos de dragón empezaron a manifestarse.

Miro al lago, miro a los peces, sus agudos sentidos estaban absortos en cada pequeño movimiento que hacían. No supo cuando termino con medio cuerpo sumergido en el agua y un pez en la boca.

Apretó a su presa firmemente con los dientes impidiendo su escape con las irregulares sacudidas del pez, saco el resto de su cuerpo del agua, su largo cabello absorbió grandes cantidades del líquido, este se dejaba en chorros y gotas sobre el resto de su cuerpo seco.

-Ya estamos llegando-canturreo una conocida y chillona voz

Esto alerto al furia nocturna

-Esto…es…-murmuraba para si mismo Hiccup al reconocer el lugar

-Que sucede?-pregunto con curiosidad Camicazi al ver la reacción de Hiccup

-Por que hemos venido aquí?-respondió con la misma pregunta el castaño.

-yo le he pedido que te trajera- hablo Praxedes plantándose frente a ambos

-Praxedes! Estas bien!-exclamo animado el castaño

-Estas mojado!-recalco Camicazi

-Desde aquí puedo solo, gracias por la ayuda pequeña- el pelinegro sujeto con su palma la coronilla de la rubia asegurándose que la vikinga captara la orden y se retirara.

Pero se trataba de Camicazi… no pudo deshacerse de ella tan fácil como creía.

Al final ella opto por retirarse voluntariamente, no sin antes fastidiar un poco más al pelinegro y sacar algo más de provecho, a pesar de su corta edad empezaba a darse cuenta de ciertas intenciones del pelinegro hacia el castaño.

Creí que nunca se iría- pensó el furia nocturna al ver marchar a la pequeña.

-Siento haberte mantenido en suspenso, lamento si te he causado problemas-comenzó a disculparse el mayor.

-Estuve buscándote por mucho tiempo, donde estuviste?- por un segundo Praxedes juro que la melodiosa voz del chico sonaba con reproche.

-No muy lejos de aquí, se que has estado al pendiente de mí, es por eso que he decidido venir a decirte que estoy bien antes de partir.

-Partir? A donde?

-a mi tierra natal, es mejor que no te veas involucrado, ya te he causado problemas.

-es mi culpa, yo te metí en todo esto desde un inicio

Achuu

-Estas empapado, deberías quitarte la prenda mojada antes de que…-Hiccup no termino la sugerencia, antes de concluir el pelinegro ya estaba librándose de su camisa.

En segundos el pálido pero bien formado torso del dragón quedo al descubierto, las gotas que chorreaban de su cabello se deslizaban lentamente por su amplio torso y pectorales, era casi hipnotizante cuando la luz se reflejaba sobre ellas.

A Praxedes le incomodaba su cabello mojado, con un cintillo que tenia la camisa recién botada ato su larga melena en una cola de caballo.

Hiccup se limitaba a contemplar la escena en completo silencio, había enmudecido al instante que el dragón se despojo de sus prendas, no es como si nunca hubiese visto el torso desnudo de un hombre con anterioridad, de hecho hasta le había tocado tener que compartir la bañera con otros chicos infinidad de veces…. Era tan solo que, Praxedes le resultaba tan distinto a cualquier persona que hubiese visto antes.

No se comparaba en nada con lo que conocía, tenía cuerpo fornido, músculos marcados características no escasas en Berk, era quizás su singular silueta incomparable con los robustos cuerpos de los hombres (y mujeres) de la aldea lo que le desconcertaba tanto. Eso sin mencionar la elegancia que proyectaba al caminar o al realizar cualquier cosa, tenía cierta gracia en sus movimientos que ni siquiera Astrid poseía.

Hiccup no podía negarlo, era un príncipe, como el de los cuentos que solían ser escuchados en su infancia, solo que nadie le había dicho que en la vida real podían ser mas misteriosos y encantadores.

Espera, que? Había siquiera pensado en eso? Encontraba a Praxedes encantador?

Debía dejar de tener esos pensamientos peligrosos para su moral, el tenia novia, una linda novia, chica…mujer, el era un chico después de todo, un hombre que no encontraba a otros hombres "encantadores".

Entre sus confusos pensamientos y aquella hipnotizante escena silenciosa que no parecía terminar, el castaño de ojos verdes sentía sus mejillas arder, solo esperaba que no estuvieran tan rojas.

-Hiccup!-llamo el pelinegro alertado -tienes el rostro enrojecido, estas bien?-pregunto preocupado sin moverse de su sitio

-E-estoy bien- contesto con dificultad el vikingo, aun sentía ese nudo en su garganta, sin el mismo percatarlo al ser descubierto por el pelinegro su rostro había enrojecido más que antes.

Donde estaba Camicazi cuando se le necesitaba?, solo necesitaba una pequeña interrupción en ese instante y a ella se le ocurre desaparecer.

El de melena negra aun no convencido se acerco para cerciorarse por si mismo.

Sin previo aviso sujeto firme pero gentilmente su nuca con una mano y con la otra la puso sobre su frente, la dejo lo suficiente para sentir su temperatura.

Hiccup al sentir la escasa distancia entre ambos empezó a tragar en seco controlando su repetido nerviosismo.

-No tienes temperatura…-aseguro el mayor

-Te lo dije…

-Solo quería asegurarme que estuvieras bien.- los ojos de Praxedes se fijaron sobre el otro par de ojos verde, demostrándole lo que el vikingo pocas veces podía ver; una preocupación pura y sincera.

-Esto es incomodo…-dijo el castaño ansiando escapar de esa confusa situación a pesar de la contrariedad de sus pensamientos

-Lo siento!- se aparto sobresaltado el mayor, le costaba controlarse cuando veía al chico. Aquella impertinencia de su parte también le había dejado un notable sonrojo en sus mejillas.

-ES HORA DE ENTRENAR DRAGONES!- grito la Camicazi saliendo de improviso desde los arbustos.-hay un tifomerang cerca del claro, podemos ir y….

….

….

….

-Que está pasando aquí?-pregunto la chica con algo de ingenuidad al ver a ambos chicos tendidos en el suelo, uno sobre otro.

Ahora no solo eran sus mejillas, el castaño sentía su rostro enrojecer, esa Camicazi lo había pillado totalmente descuidado, cuando salió de aquellos arbustos se asusto tanto que sus reflejos trataron de alejarlo del "peligro" sin congeniar con la pierna ajena a su anatomía. Como resultado había tropezado.

Praxedes olvidando que ya no era un dragón se desplazo a su lado con la intención de frenar su caída segura, por otra traición de su cuerpo, termino extendiendo ambos brazos listos para recibir al vikingo quien en su torpeza lo llevo consigo en su caída.

Logro su objetivo de impedir aquel impacto entre el vikingo y el suelo pero tenía ese extraño presentimiento otra vez.

Y la incomodidad continúa….-pensó el castaño.

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antes de que lo digan si se que prometi un capitulo largo pero miren mis otras historias y ahi deberia aparecer una nueva muy enlazada a este fic... un cap extra tal vez cof cof cof.

sin mas me despido, deseenme suerte actualizando mis otros fics que la escuela solo me regresa a casa para dormir y que me alimenten u.u

Bye-ni! nos leemos luego (n.n)/