Capitulo 11.

Una semana para que finalizara el hechicito y Sam ya no estaba preocupado. Estaba acojonado. Empezaba a pensar que Dean estaba en celo o le había poseído algo o el hechizo le había afectado en la cabeza, porque ya no era ni normal.

No es que se quejara de disfrutar de todo ese sexo tan genial que le estaba dando Dean, pero… joder… que no era una maquina y necesitaba descansar de vez en cuando. Por lo visto, su hermano no. Parecia el puto conejito ese de las pilas…

Salio al patio, bostezando, a buscar a Dean para la comida y le vio revisando el motor del Impala. Sam se relajo. Su hermano tenía las manos ocupadas en su nena y no podría hacerle nada. Craso error. Podia no hacerle nada, fisicamente hablando. Nadie dijo nada de verbalmente.

- ¡Ey! – Dean le miro por encima del hombro, sonriendo. Vaqueros rotos, vieja camiseta gris manchada de grasa y el pelo revuelto. Al pequeño se le seco la boca.

- ¡Ey! Te has levantado tarde. ¿No dormiste bien anoche? – Sam achico los ojos. ¿Seria cabron? La noche anterior lo dejo tan hecho polvo que esa mañana le costo horrores salir de la cama y arrastrarse a la ducha. Al menos le dejo salir de la cama esa vez…

- Dormi de fabula… cuando me dejaste dormir, claro.

- No tienes aguante, niño. – rio Dean. – Cinco polvos y estas para el arrastre. Esta juventud…

- Lo tuyo no puede ser normal, tio. ¿Seguro que el hechizo no tenia efectos secundarios? – bufo el pequeño, apoyandose en un lateral del coche. Dean volvio a meterse dentro del capo del Impala.

- Lo mio es natural, enano. Si quieres te lo demuestro…

- No, deja, deja… te creo… - la risa del mayor le llego amortiguada.

- Cobarde… - Sam se tenso.

- ¿Qué me has llamado?

- Lo que has oido. – al pequeño se le escapo un gruñido. Dean ni siquiera se molesto en sacar la cabeza del motor para insultarle. ¿Qué coño se habia creido?

- ¡Eso no me lo dices a la cara! – Lo que fuera a responderle Dean a eso quedo olvidado cuando sono su movil. El mayor lo abrio, haciendo una mueca al ver el nombre de Bobby en la pantalla. Solo esperaba que no le llamara para otra caceria…

- ¿Si? ¡Hola Bobby! ¿Qué tal por ahí? Bien, bien… aquí con la nenaza de mi hermano, ya sabes. – Sam fruncio el ceño. ¿Nenaza? ¿Nenaza? Iba a ver el gilipollas de su hermano quien era la nenaza.

El mayor arqueo una ceja cuando le vio pegarse a el, aunque siguió hablando por telefono como si nada. Lo que no pudo evitar fue que se le pusiera la carne de gallina al notar a Sam besandole en el cuello.

- Cuelga el movil. – le susurro el pequeño mordiendole el lobulo de la oreja.

- Ni de coña.

- Tu lo has querido. – Sam siguió besandole y mordiendole la garganta, a la vez que metia las manos bajo la camiseta del mayor, acariciandole el pecho y levantandosela. Dean casi no podia concentrarse en lo que Bobby le estaba diciendo.

- Aja… no, ya te lo conte. Castiel dijo que no se podia hacer nada. ¡Auch! – el mayor fulmino con la mirada al pequeño. Sam le habia mordido mas fuerte de la cuenta al oir el nombre del angel. – No… no, estoy bien. Me he pillado un dedo al apretar una bujia, no pasa nada. – se justifico, dandole una colleja al otro, que se reia por lo bajo. Tapo un segundo el microfono del movil y gruño en voz baja a su hermano. - ¡Deja de hacer eso!

- ¡Cuelga el telefono!

- No.

- Pues no paro. – rio el pequeño, sacandole la camiseta y volviendo a besarle, ahora por los abdominales.

- Er… ¿Qué? No, Bobby. No he escuchado lo ultimo que has dicho. Si… no, no estoy distraido mirando porno, Bobby. Estoy arreglando el coche. Si, el carburador otra vez. Tengo que cambiarlo. Ya te hare una visita cuando… ¡Joder! – gimio. Sam le habia desabrochado y bajado los pantalones hasta las rodillas. Los boxers siguieron el mismo camino. - ¿Qué? No, no… es que… ¡La ostia! – se tuvo que morder el labio para evitar que se le escapara un gemido cuando su adorado hermanito, con una sonrisa pervertida, empezo a lamerle despacio. – Es que… se me ha escapado una llave inglesa dentro del motor y no alcanzo a cojerla. – tapo nuevamente el micro del telefono con la mano. - ¡Sam! ¡Para!

- No. Cuelga.

- No.

- Vale.

- ¡Hijo de…! ¡Ostia! – gruño el mayor. Sam se habia introducido su miembro entero en la boca. A Dean ya le salia la voz ligeramente aguda. – Nada, Bobby. Que aun no alcanzo la puta llave. – jadeo. – Si, me he vuelto a pillar la mano. ¡Auch! ¡Joder, Sam, que me la arrancas! Uh… no. La mano, que me he enganchado la manga de la camisa en el carburador y Sam esta intentando desengancharla. Pero, como es tan burro, casi me deja sin ella. – el pequeño solto una risa, divertido. – Si, muy cachondo el niño…

- Oh… es que estoy muy cachondo.

- ¡A callar! No, no es a ti, Bobby. ¿Qué me contabas del poltergueist ese? Ah… au… o sea, que si, muy interesante, si… joder… - el pequeño siguió lamiendo un buen rato mas hasta que ya no aguanto mas. El tambien estaba muy excitado y si Dean no le tocaba a la de ya, le iba a dar algo.

Se incorporo y le arrebato el telefono a su hermano, que trataba de recuperar la respiración.

- ¿Bobby? Si, mira. Dean te llama dentro de… digamos una hora o asi. Es que ahora tiene las manos ocupadas. Si. ¡Nos vemos! – Sam cerro el movil y lo arrojo por encima de su hombro.

- ¡Ey! ¡Mi movil, capullo!

- ¡Que le den al movil! – gruño Sam, empujandolo al interior del Impala. – Tienes cosas mas importantes de las que ocuparte ahora.

Lejos de ahí, en el desguace de Bobby, para ser mas exactos…

El viejo cazador miraba entre divertido y sorprendido el telefono, antes de colgarlo.

- Joder con el hechizo ese… que bien se lo estan pasando esos dos…

Noche de domingo. Cuatro dias para que se acabara el hechizo.

Los Winchester estaban sentados en el sofa de la salita, viendo la Ruleta de la Fortuna.

Bueno, Dean sentado, con los pies sobre la mesa y Sam tumbado, con la cabeza en el regazo del mayor. El pequeño estaba medio dormido, con los ojos casi cerrados y contestando a las preguntas del concurso con voz adormilada, mientras su hermano le acariciaba el pelo distraidamente bebiendose una cerveza.

Sam andaba ya por el septimo sueño cuando noto la mano del mayor moviendose de su cabello al cuello y de ahí al brazo, rozandole la piel con las yemas de los dedos.

- ¿Dean?

- ¿Uhm? – la mano del mayor ya no estaba en su brazo, no. Estaba bajo su camiseta.

- ¿Qué haces? Quedamos que esta noche solo ver la tele y dormir.

- Aja.

- Y que mañana es el ultimo dia y seguro que el pajarraco vendra a buscarnos para que hagamos cualquier chorrada. – mano ya dentro de los pantalones del pijama, acariciando.

- No estoy haciendo nada, Sammy. – el pequeño gimio.

- ¿No? Voy a tener que pedir una orden de alejamiento. Esto ya es acoso.

- No te pongas chinche conmigo, Matlock.

- ¡No me jodas, Dean! – el mayor solto una risa y se levanto, dirigiendose a la habitación.

- Bueno… la verdad es que tenia pensado que me jodieras tu a mi esta noche. Pero si no quieres… - Sam parpadeo, viendo a su hermano desaparecer dentro del cuarto. Tardo 0`2 segundos en alcanzarle.

Continuara...