CAPÍTULO XI – Regalos de Navidad.
El tiempo pasaba de prisa entre las múltiples actividades que Harry realizaba a diario, sin darse cuenta el frío invernal de mediados de diciembre se había adueñado de los terrenos de Hogwarts. El lago era una gran pista de hielo, las copas de los árboles tenían escarcha, las grandes extensiones de pasto parecían finas alfombras blancas y el gélido clima obligaba a los alumnos a permanecer en las salas comunes de sus casas junto al fuego de las chimeneas o a salir con bufandas, guantes y abrigos.
El primer encuentro de Quidditch para el equipo de Gryffindor se realizó en un clima bastante hostil, ni ellos ni los Hufflepuff rindieron al máximo porque el frío no se los permitió y el marcador cerró 250 a 150 en una hora de partido, con Harry atrapando la Snitch. El festejo en la sala común fue alrededor de la chimenea con bombones y chocolate caliente, cortesía de Kreacher y los otros elfos.
Una tarde llegando a la oficina de Kingsley para su entrenamiento, éste le pidió que se sentara un momento para hablar con él.
-Harry yo mismo he verificado tus avances con Croaker y has resultado un excelente Legilimente. De hecho he platicado con Hestia Jones y me dice que de no ser porque eres tan joven y porque las alumnas están más interesadas en tu vida personal que en lo que tengas para enseñarles de DCAO, serías un buen titular para la materia. A lo que quiero llegar es que vamos a dar un siguiente paso en tu entrenamiento.
-¿Ya no voy a seguir con Croaker?
-No, ahora estarás un poco más en la práctica. A partir de mañana irás directamente al nivel 2, todo el nivel es el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica y ahí está el Cuartel de Aurores. Estarás bajo la asesoría de Williamson que actualmente lleva un caso especial, ¿recuerdas a Thorfinn Rowle?
-Mortífago, nos persiguió después de la boda de Bill y Fleur, vi en mi mente cómo Voldemort lo torturaba por dejarnos escapar… ¿Qué pasa con él?
-Pasa que es uno de los pocos que nos hace falta, se nos escapó y sigue oculto, pero estábamos esperando que cometiera un error y parece que finalmente lo hizo. Williamson está tras su rastro y es ahí donde requerimos tu intervención.
-Creemos que está aquí en Londres y que se esconde en alguna casa en West Ham. Recientemente hubo un incidente en un restaurante de ese barrio y cuando Arnold Peasegood fue a desmemorizar a los muggles presentes, no pudo hacerlo en dos de ellas porque estaban en shock y siguen así. No podemos desmemorizarlas mientras estén en un estado de semi conciencia generado por un elevado grado de terror.
-¿Pero tampoco se recuperan?, es decir, ¿no pueden contar lo que vieron?
-Exactamente, no pueden liberarse de esa tensión, es como si hubieran congelado el momento en sus mentes, ya han pasado tres días y siguen igual, ayer las trasladamos a San Mungo, ya están ingresadas en la cuarta planta.
-Pero sigo sin entender en dónde entro yo y para qué…
-Harry necesito que entres a sus mentes y las liberes de esos recuerdos, que los remuevas para que los dejen ir, salgan del shock y podamos desmemorizarlas.
-¿Se puede? Es decir, ya sé que sí se puede, pero creí que se necesitaba el consentimiento de la persona para que fuera legal.
-Es necesario, tendremos que hacerlo sin su consentimiento.
-Bien, lo haré porque tú me lo pides, pero puedo saber por qué no lo hace Croaker, con él irías a lo seguro ¿no?
-Croaker podría ver lo que tienen en la mente, pero necesitamos de tu sensibilidad para que se liberen del shock. Tú conoces a Thorfinn, entiendes mejor a los muggles, al terror que puede causarles un hecho mágico y además, podríamos decir que los Mortífagos son tu especialidad ¿cuento contigo?
-Siempre Kingsley, lo sabes.
-Entonces no se diga más, vamos a San Mungo, no perdamos tiempo.
Los magos se aparecieron directamente en la administración del hospital donde Augustus Pye los esperaba. Ingresadas en la planta de Daños Provocados por Hechizos, se encontraban dos chicas de aproximadamente 12 y 18 años. Los datos proporcionados por los médicos muggles que las atendieron, presentaban a Ronda y Tanya Smith víctimas de un shock nervioso ocasionado por una impresión de alto impacto, aunque sus signos vitales eran normales, no lograban articular palabra ni dormir, lo que las estaba debilitando.
-Les hemos suministrado poción vigorizante para mantenerlas con fuerza, pero no han mostrado mayores cambios, siguen con los ojos abiertos y la mirada perdida, dilatan un poco las pupilas y aceleran el pulso al escuchar sus nombres y ciertas palabras como "varita, rayo, ataque, capa, hombre rubio".
-Llévenlas a un cuarto o sala privada, donde no haya otros pacientes, Harry necesitará que le coloquen una silla de la altura de la cama o que las recuesten en un diván, necesita mantener contacto visual cercano.
-De preferencia necesitaré tomarles la mano.
Mientras trasladaban a las chicas a un cuarto privado, Harry recordaba lo impactante que era para un muggle vivir un episodio de ese tipo, venía a su mente el recuerdo de Dudley después del ataque de los dementores y sabía que ese hecho había cambiado muchas cosas en el interior de su primo.
El joven Legilimente decidió empezar con la hermana mayor, se sentó a un lado de su cama y tomó su mano.
-Hola Tanya, mi nombre es Harry. No sé si me escuchas y me entiendes, pero creo saber que viviste un episodio muy incómodo y quiero liberarte de él. Necesito que confíes en mí y me permitas buscar en tu mente ese recuerdo para sacarlo de ahí ¿de acuerdo? Ahora sólo mírame, todo estará bien, nos tomará unos pocos minutos.
Harry se concentró en la profunda mirada azul de la chica. Era una hermosa joven rubia, estaba muy pálida y el tacto hipersensible del mago podía sentir lo agitado de su ritmo cardiaco y el palpitar de sus venas con sólo tomarle la mano. Poniendo su mente en blanco logró entrar en la de Tanya. De pronto un tornado de imágenes apareció como trozos de película, Harry era un espectador y podía ver un restaurante, Tanya y su hermana caminaban hacia el baño del lugar, un hombre rubio y alto con una capa rojo vino corría desde la cocina y chocaba con ellas… en el momento en que el hombre hizo contacto físico con Tanya en la visión, algo extraño pasó, Harry sintió de repente que ya no era un espectador, estaba viendo la escena desde la perspectiva de Tanya… algo cayó al suelo, una caja de madera, en su interior algo pequeño se movía, Ronda dio un grito y el hombre recogió la caja, llevaba en la mano una varita y les apuntó con ella amenazante, dio media vuelta buscando escapar, alguien venía. Apuntó a la puerta de los baños… ¡cistem aperio!, un rayo, la puerta voló… todo giraba, todo quedaba en penumbras…
-¡Harry, Harry! ¿Estás bien hijo?
-¿Kingsley… qué pasó?
-Te desvaneciste unos instantes.
-Yo… ehh… ¿Cómo está Tanya, qué le pasó a ella?
-Estará bien… también perdió el conocimiento, eso es bueno ¿te das cuenta?... la liberaste Harry, la chica salió del shock, en cuanto se recupere podremos desmemorizarla.
-Lo vi… sí es Thorfinn, yo estaba viendo que él escapaba y cuando chocó con Tanya yo… yo era ella y él se llevaba una caja.
-¿Qué tipo de caja, qué tenía?
-Pequeña y de madera, tenía algo vivo, un animal quizá. Debo entrar en Ronda, ella gritó, ella vio lo que había en la caja.
-De acuerdo ¿seguro que no necesitas tomar un descanso?
-No, estoy bien, debo ver a Ronda ahora.
Harry repitió la operación con la hermana menor, utilizando más tacto porque ahora sabía que la niña había visto lo que el Mortífago aparentemente había robado de ese lugar. El proceso fue el mismo, entró en la mente de Ronda y logró revivir el recuerdo, pero esta vez desde los ojos de la pequeña.
-No sé qué es exactamente, no es un animal… parecía una piedra pero se estiró y entonces era pequeño y peludo pero con la cabeza calva y gris… no recuerdo un animal así…
-Mmm… es porque no es un animal, en realidad creo que es un pogrebin, pero voy a preguntarle a Amos Diggory para estar seguro.
-¿Un qué?
-Un pogrebin, es un demonio, son pequeños hostigadores que acechan a su presa, se esconden en su sombra y la persiguen, si logran seguir a alguien por un buen tiempo le crean una sensación de letargo y desesperación. Cuando la víctima se siente perdida de angustia deja de caminar y cae de rodillas para llorar por la falta de sentido de todo, en ese momento el pogrebin le salta encima y trata de devorarla.
-Un demonio… ¿son muy poderosos? ¿estará planeando utilizarlo para hacer ataques?
-Son peligrosos pero se les puede combatir con hechizos sencillos, para un mago o una bruja un pogrebin puede ser poca cosa, pero para un muggle es mortal. Si Thorfinn está planeando crear pánico su objetivo es el mundo muggle. Williamson y tú tendrán que moverse hacia ese sector, deberán apoyarse con Arthur y con Perkins. A partir de mañana los quiero trabajando en ello. Ahora regresemos al colegio, ya es tarde.
Harry regresó a la chimenea de McGonagall acompañado por Kingsley quien le informó de los acontecimientos y el cambio que se aplicaría en el entrenamiento del chico a partir del siguiente día. El Primer Ministro aprovechó la visita al colegio para dirigirse a los retratos de Dumbledore y Snape y consultar lo que Harry había logrado con la Legilimansia.
-Legilimente-portatus, así es como se conoce al que logra suplantar el lugar de otra persona en sus propios pensamientos o recuerdos. Pero para lograrlo se requiere de una capacidad especial, una magia natural y no aprendida... Harry ¿has estado experimentando hipersensibilidad?
-Ehh, yo… sí profesor, desde mayo, después de… mi regreso.
-Eso explica que logres llevar la Legilimansia a otro nivel, pero también significa que puedes hacerlo con toda tu magia en general. Muchacho debes tener cuidado, sobre todo si te alteras. Sabes que cuando pierdes el control de tus emociones también se descontrola tu magia y si a eso le sumamos esta nueva capacidad tuya, podrías herir a alguien sin querer o hacerte daño.
-Lo sé profesor, he estado trabajando en ello y creo que lo estoy controlando bien.
-De todas maneras, Minerva creo que sería adecuado que Hagrid concertara para Harry una "cita de equilibrio y estabilidad de capacidades mágicas"…
-¿Una qué? (Kingsley y Harry indagaron al unísono).
-Está bien Albus, yo lo hablaré con Hagrid… y ya se enterarán ustedes dos en su momento. Por ahora Harry será mejor que vayas a tu dormitorio y pidas a Kreacher algo de cenar, ya que te has perdido la cena.
-Sí gracias profesora… King, señores… hasta mañana.
Eran las 10 p.m. cuando Harry atravesó el retrato de la Dama Gorda, no había avanzado ni 5 pasos cuando Ginny saltó de uno de los sillones colgándosele al cuello, Ron y Hermione aparecieron detrás de ella.
-¡Harry! ¿Dónde estabas, qué pasó, debiste regresar hace 4 horas? ¿Estás bien?
-Tranquila pequeña, tranquila… estoy bien, vamos a sentarnos y les cuento… pero primero… ¡Kreacher, Kreach…! (¡crac!) - ¿Todo bien amo?
-Sí Kreach, todo bien pero muero de hambre y nada me caería mejor que esos panqueques con crema de mantequilla y moras que te quedan maravillosamente exquisitos - ¡Trabaja orden de especialidad de "panqueques Kreacher" para el amo! (¡crac!).
Harry estuvo trabajando con Williamson, Perkins y "su suegro" para ubicar el rastro de Thorfinn en el mundo muggle, lo que hacía que la mayoría de las tardes su regreso demorará más de las 6 p.m.
Las vacaciones de Navidad estaban por llegar y Harry acordó con Williamson, por un lado y con Ginny por otro, que regresaría esos días a Grimmauld Place como sede, pero iría unas horas por las mañanas al Ministerio y el resto del día estaría en la Madriguera. Así lo hizo, generalmente avanzaba en el caso del Mortífago unas tres horas por la mañana, comía con Kreacher en casa y llegaba a dormir ahí, pero el resto del tiempo se la pasaba con los Weasley. Una mañana después de su estancia en el Ministerio, el chico se dirigió a Gringotts para ir a la Cámara 16 en busca de lo que serían sus regalos de Navidad, tenía claro que en cuestión de obsequios sus herencias lo proveerían siempre sin problema. A Harry se le había metido una idea en la cabeza desde que descubrió que era dueño de un departamento en un barrio muggle de Londres que Sirius le había dejado, de modo que primero fue a una calle cercana a Vauxhall Road para conocer el inmueble y verificar sus condiciones.
El departamento era de buen tamaño, de dos plantas con tres habitaciones, dos baños, sala y comedor espaciosos, una cocina ventilada y un pequeño recibidor, en realidad era más de lo que esperaba tomando en cuenta que había sido el "departamento de soltero" de su padrino. El lugar requería de mantenimiento pero en general estaba en muy buenas condiciones y muy bien ubicado. Una vez que tomó nota de lo que necesitaba el lugar, pasó a una tienda departamental cercana donde compró el regalo de su suegro: un televisor portátil (mediano, no muy grande, lo importante es que era de baterías y no requería de electricidad para su uso), también compró un estuche de guitarra para George y posteriormente se dirigió a Gringotts.
Harry decidió poner el departamento a nombre de Ron y Hermione, ese sería su regalo de Navidad para ellos, quería demostrarles a sus amigos que no había nadie más interesado que él en apoyar la seriedad y el futuro de su relación. Después estuvo una hora revisando los objetos de valor y joyas de la planta baja y el privado de su bóveda. Finalmente salió de ahí con la llave de la cámara de Teddy que le entregaría a Andrómeda y un collar de perlas para ella, unos binoculares mágicos para Hagrid, unos guantes protectores de malla mágica para Charlie, un fino estuche de plumas y tintero para Percy, un juego de té de cristal cortado para Bill y Fleur, además de unos tiernos angelitos de porcelana (lo que insinuaba que ya quería ser tío, porque esto era un detalle que se regalaba a las parejas de magos cuando encargaban familia). Para su adorada suegra todo parecía insuficiente, así que tomó un hermoso abanico de saúco decorado con hilo de oro, una hermosa tela bordada con piedras de río y coral, además de un medallón con ónix y obsidiana que hacía juego. Para su elfo tomó un baúl de madera con el sello Black, mismo que le sirvió para guardar todo lo que llevaba. Finalmente subió al privado en busca del regalo de Ginny y aunque estuvo seriamente tentado a tomar el anillo de oro blanco en forma de orquídea, decidió que no era el momento y prefirió llevarle un juego de pendientes, pulsera y prendedor en forma de rosas rojas (en rubíes y esmeraldas) que seguramente habían pertenecido a la madre de Sirius, pero que en Ginny lucirían mucho mejor.
Después pasó por la tienda de escobas y le compró una pequeña barredora a su ahijado Teddy, tal como Sirius lo había hecho con él cuando era un bebe. Una vez en su casa envolvió los regalos y se dirigió con ellos a la Madriguera para colocarlos al pie del árbol de Navidad y que todos recibieran el suyo al despertar.
-Pequeña quiero que me acompañes mañana a comprarme ropa para la cena de Navidad, ya sabes que no soy bueno en eso de las compras, prefiero que tú elijas por mí y de paso, podemos comprarte algo para que luzcas como el ángel que eres.
-Harry ya sabes que no me gusta que…
-Y tú ya sabes que de todas maneras voy a hacerlo, si no me acompañas eso no evitará que Hermione me diga qué talla de vestido comprarte.
-Está bien amor, pero será algo sencillo ¿de acuerdo?
-Será… lo que tú quieras.
La cena de Navidad fue sencilla y con toda la familia Weasley, incluyendo a Hermione, sus padres, Andrómeda Tonks y el pequeño Teddy, Harry y Kreacher. Aunque los ánimos no eran los mejores, ya que era la primera Navidad sin Fred, todos intentaron recordarlo alegremente, de hecho George sacó un retrato de su gemelo y lo colocó en la mesa donde cenaron todos.
Ginny, aunque con el semblante algo triste, lucía hermosa. Llevaba un vestido verde esmeralda de tirante grueso, grapeado al pecho, corto, suelto y vaporoso, con un lazo largo en la espalda. Adornaba el sencillo vestido con el prendedor en el pecho, los pendientes y la pulsera en forma de rosa que Harry le había regalado. Todos agradecieron lo espléndido que el chico había estado, Arthur Weasley parecía más fascinado con su televisor que un niño con juguete nuevo y Molly comentaba con Andrómeda el "modelito" que se mandaría a hacer con su hermosa tela. Pero los más sorprendidos fueron sin duda Ron y Hermione.
-Pero Harry… ¡es una casa!, no es una escoba o un libro, es… demasiado.
-Bueno Ron, así no tendrán pretexto para no invitarme a visitarlos cuando vivan en ella. A ver, explíquenme algo ¿ustedes se aman y esta relación es seria, cierto?, digo, en un futuro se casarán y tendré sobrinos ¿no?…
-Claro que es algo serio y sí, en un futuro pasará lo que dices.
-Bueno, entonces para que inicien esa vida juntos necesitarán algunas cosas para empezar, yo no digo que ésta vaya a ser la residencia Weasley-Granger definitiva, pero para arrancar está bien y además no se las estoy dejando tan fácil, requiere de mantenimiento, sobre todo porque está en un barrio muggle y funciona a "lo muggle".
-Pero es una propiedad que puedes usar en un futuro para tu familia…
-¿Y qué crees que estoy haciendo animal? ¡La estoy usando con mi familia! Además yo ya tengo una casa en Londres y otra en Valle Godric, con eso es suficiente.
-Gracias Harry de verdad, esto significa mucho para Ron y para mí.
Esa noche después de que los padres de Hermione se despidieran, ella y Ron le avisaron a Harry que estarían en Grimmauld Place, para que no se sorprendiera si se los encontraba en la cocina a la mañana siguiente. Harry y Ginny decidieron pasar una noche tranquila en compañía de la familia, por lo que el joven mago regresaría a casa más tarde sin ser acompañado por su novia.
El número 12 de Grimmauld Place tenía velas e incienso prendido en una de las habitaciones de la planta alta, las sábanas de seda envolvían a una joven pareja que pasaba un momento romántico entre caricias y conversaciones.
-Sabes princesa, el regalo de Harry me ha puesto a pensar muchas cosas.
-¿Qué cosas Ron?
-Pues tú y yo. Quiero ver lo del local para la tienda de Quidditch y preparar todo para que saliendo en Pascua me dedique a montarla y luego hacerle el mantenimiento al departamento, estabilizarme económicamente, dejarlo en condiciones y… bueno, con eso listo pues, yo creo que, si tu estás de acuerdo…
-¿A dónde va esta plática Ronald Weasley? (Hermione miraba a su novio con los ojos brillantes y acariciaba el pecho desnudo del chico).
-A que una vez que yo tenga algo estable para sobrevivir y la casa esté habitable y bueno tú entres a trabajar al Ministerio pues, podríamos…casarnos.
-¿Casarnos?... dijiste… ¡casarnos!
-Sí, ¿Por qué, tú no quieres?
-¡Claro que quiero tonto! Es sólo que pensé que tú querrías que pasaran 10 años antes de planearlo.
-No Herm, menos de 10 años para nuestro primer hijo, eso sí, porque quiero disfrutarte para mí solito por mucho tiempo, pero quiero estar contigo muy pronto, quiero que seas mi esposa en cuanto nos estabilicemos, ¿estás de acuerdo?
-Ron… me haces tan feliz, aunque si te esfuerzas un poquito más… hoy podrías hacerme la mujer más feliz del planeta.
-Bueno princesa, no exijas tanto, aún no tengo una sortija para pedírtelo formalmente.
-No me refiero a una sortija bobo… (Y dicho esto Hermione se ocultó bajo las sábanas y empezó a recorrer el cuerpo de su novio con sus besos, desasiéndose de las últimas prendas que aún llevaban ambos. Ron sentía que estaba a punto de explotar de placer, tomó a su novia de entre las sábanas, la abrazó colocándose sobre su cuerpo y la miró extasiado).
-¿Por qué me haces esto, mira como me pones?
-Sí, ya me percaté del "detalle"… (La chica estaba divertida con la situación y lanzaba seductoras miradas al extasiado pelirrojo).
-¡No te rías, eres una bruja cruel!
-¡Ay pobrecito mi maguito, ven aquí! (Abrazando hacia su pecho al chico, Hermione se sentó sobre la cama, luego empujó a Ron hacia la almohada y se colocó sobre él. La mirada de la chica era tan intensa que el pelirrojo se sintió intimidado, inofensivo).
-Herm, en serio, bájate de ahí princesa.
-Lo haré, pero quiero verte desde aquí y mimarte antes de que sea tu turno.
-¿Mi turno? ¡Hey, lo dices como si no te mimara siempre!
-Sí Ron, pero hoy tienes que lucirte querido y tendrás que ser muy delicado, considerado y buen amante… (Ron sintió que el corazón se le detenía por un segundo ante las palabras de su novia ¿a caso ella estaba diciéndole que esa noche podría amarla por completo?).
-Herm… tú estás… ¿segura?
-Tan segura como lo estoy de amarte y de que eres el hombre con el que quiero pasar el resto de mi vida… te quiero mío Ron… completamente mío.
Horas de caricias, besos, de descubrirse el uno al otro, de aprender juntos, de amor y placer plenos. Ron estaba preocupado porque sabía que para su chica no era una situación tan placentera como lo estaba resultando para él, sin embargo se comportó tierno, delicado, cariñoso, logrando al final que Hermione le confirmara que había logrado hacerla la mujer "más feliz del planeta" y a él no le importaba nada más que ellos dos, sólo se concentraba en amar a su chica por completo y en hacerla sentir que esa noche… era ella quien lo estaba haciendo suyo.
