HOLAAAA... bueno, luego de mi tardanza, porfin he vuelto, y bueno, no es mi culpa (del todo), es solo que me negaba a poner nuevo cap hasta tener una historia mas decente que publicar porque... ¡Porque tenemos ya 103 Revs en este fic! y como me siento feliz de ese logro, ¡pos yo si lo celebro ^^ y lo celebro con una pequeña historia más, ahora en mi perfil, llamada "Almas Gemelas" ¡y relatada por Draco Malfoy! Así, es leyeron bien ¡por Draco Malfoy!

Así que espero leerlos a todos por allá con sus opiniones, después de todo, es por ustedes por quien la escribí. Espero disculpen que no tengamos dato ñoño en esta ocasión, pero creo que la historia es mucho mejor regalo xD.

¡Disfruten este capitulooo!

Gaby27.- aun no llegan al colegio, pero verás que sucede después... por cierto, no me deja enviarte Revs O.o
Hip.- huy, gracias por ignorar las garras de horrografía xD. ¡Y por el Post! ¡y por Leer! ¡y me alegro mucho que te guste la historia!
La Mancha.- jajaja, ¡yo no me cansó de decir cuanto adoro a los gemelos! Gracias por tu Rev ^^

Disclaimer: Personajes de JK... todos, desgraciadamente todos u.u


CAPITULO XI: "Cena de Navidad"

El pitido del horno de Microondas avisó a la castaña que su cena de Navidad estaba lista. En realidad no era muy afecta a la comida congelada, pero era muy consciente de que si ella trataba de cocinar algo era muy probable que su casa terminara en cenizas.

Suspiró cansada mientras terminaba de apilar los papeles en los que había estado trabajando toda la tarde desde su regreso del Callejón Diagon. Los dejó a un lado y se levantó arrastrando la silla tras ella.

Estaba cansada y exhausta, pero era Navidad, una celebración que siempre le había gustado y que no dejaría de celebrar solo porque ese año no había sido el mejor de su vida… no iba a detenerse por nimiedades como estar sola en una casa fría, sin el amor de sus padres ni la existencia de sus amigos… bueno, de casi todos sus amigos.

Tomó los cubiertos de plata que su madre reservaba para esas fechas y los acomodó en su sitio, un vaso, una copa, un servilletero con Nochebuenas amarillas y rojas, y apareció un par de candelabros con velas blancas sobre la mesa. Fue a la cocina y se sirvió en un bonito plato negro cuadrado el contenido de la bandeja de comida congelada que humeaba lista para ser consumida.

Sacó una jarra de jugo de mango fresco del refrigerador, apago la luz y se sentó a la mesa lista para disfrutar de sus sagrados alimentos... miró la copa con anhelación, ¡Como le gustaría ser una alcohólica! De serlo, en ese momento podría perderse en los dominios del Dios Baco y olvidarse de cómo se sentía, cuando menos por una par de horas, con suerte toda la noche.

El silencio reinaba en la habitación, pero, en el resto de las casas de la calle, la música dejaba en evidencia que aquella era una noche para celebrar, las risas de las familias que hace mucho no se ven, las peleas de los niños por los lugares en la mesa o por llamar la atención de los mayores, el llanto de los bebes no acostumbrados a dormirse tan tarde, los villancicos de algunos niños, que al ser corridos de sus casas por escandalosos, cantaban afuera en una fiesta para ellos solos… todos aquellos sonidos hacían que la chica se sintiera aún mas sola de lo que en realidad estaba.

Miró su plato con algo de asco; comparada con la cena del Castillo o la deliciosa Pierna de Cerdo que hacía su abuela, aquel plato era escuálido y desabrido. Pincho una zanahoria baby, y la observo a la altura de sus ojos, ya podía sentir la sensación porosa del vegetal congelado, era la misma sensación porosa y detestable que toda la comida congelada le producía.

Se llevo el alimento a la boca tratando de imaginar que en realidad se trataba de una zanahoria fresca, recién hervida de forma tradicional… pero le fue imposible.

5 minutos después, ya que hubo probado todas las cosas distintas de su plato: que incluían, brócoli, un pedazo de carne, guisantes y puré de papa; el resto del contenido de su plato descansaba en el bote de basura de la cocina ante la mirada triste de la chica. ¿Ahora qué cenaría?

Comenzó a revisar las alacenas, tal vez podría hacerse algunos Hotcakes, o tostarse pan, tal vez un sándwich. En eso estaba cuando en la sala se escucho un "Crack" clara muestra de que alguien se había aparecido. Salió de la cocina con su varita en alto, no esperaba visitas, y se suponía que nadie sabía que ella estaba ahí. Para su sorpresa se topo con la fría mirada de un par de hermosos ojos Grises.

-Feliz Navidad Granger –saludo él con una inclinación de cabeza.
-¿Malfoy?
-La respuesta adecuada es: Feliz Navidad Malfoy –la corrigió el aprovechándose de su sorpresa.
-Lo siento, Feliz Navidad Malfoy –le remedo ella- ¿Qué haces aquí?
-Vine a pasar las fiestas con una pobre alma en desgracia –sonrió de lado.

La chica frunció los labios, ella NO era "Una pobre alma en Desgracia"; tal vez esa navidad se la pasaría sola, sin amigos, sin cena, y sin regalos… ¡Pero ella no era una Pobre Alma en Desgracia! ((NA.- Yo creo que si))

-¿Te corrieron de tu casa? –pregunto ella recargándose en el marco de la cocina, no podía imaginarse otra razón por la que el chico decidiera pasar las fiestas lejos de su familia.
-No, pero hay una gran fiesta a la que todos los chicos de mi casa junto con sus padres están invitados… y no pienso compartir mis alimentos con un traidor –sentenció el rubio.
-Y prefieres compartirlos con una Sangre Sucia.
-Con una Socia –la corrigió- por ahora eres mi socia Granger, pronto volverás a ser mi Sangre Sucia favorita, pero por ahora solo somos socios.

Hermione se ahorro una sonrisa irónica, el chico había utilizado la palabra Mí para referirse a ella… bueno, no profundizaría en el tema, seguro que solo había sido un error de dicción.

-¿Y bien, qué hay de cenar? –preguntó el chico frotando las palmas de sus manos.
-Nada –dijo ella levantando los hombros. La verdad prefería quedarse sin cenar a prepararle algo al Slytherin.
-¿Nada?
-Nada –confirmo.
-Que poco espíritu festivo Granger –comentó- pero si no hay Nada como tú dices, ¿Por qué esta puesta la mesa para la cena? –preguntó señalando el sitio con la cabeza con actitud de haber ganado un punto.
-Porque mi cena se echo a perder, -se excuso- así que ahora no hay nada.
-¡No me digas que no sabes cocinar! –exclamo el divertido… no era común encontrarse con una chica del nivel económico de Granger que no supiera cocinar.
-Bueeeeno –comenzó ella ruborizándose- cocinar, lo que tu digas cocinar nunca se me ha dado.
-¡Pero eres buena en pociones!, deberías de serlo para cocinar… segundos después se arrepintió de haberla adulado, pero lo dicho, dicho estaba.
-Pues debería, pero no lo soy –se comenzó a sentir agredida, así que respondió con agresividad- además, tú tampoco eres del todo malo en pociones y no sabes cocinar –afirmo.
-En eso te equivocas Granger –sonrió con autosuficiencia- yo SI se cocinar.

Eso si que era nuevo e impactante, y la primera reacción de Hermione ((NA.- Como de cualquier chica cuerda que lo conociera)) fue dudarlo… Imaginarse a Draco Malfoy cocinando era aún más extravagante que imaginarse a Neville sacando una A en Pociones.

-¿Por qué será que no te creo? –Preguntó ella irónica- no creo que sepas si quiera como utilizar un sartén.
-Soy un estuche de maravillas Granger, a diferencia al parecer de ti, yo tengo varios talentos.
-Pues hasta no ver, no creer –contesto ella incrédula. Y era cierto, ella no le creería ni una palabra hasta que no lo demostrase con hechos.
-Te arrepentirás de tus palabras Granger.

Amenazó y entro a la cocina pasando muy cerca de la chica, Hermione lo siguió con la mirada y luego se giro para ver lo que hacía en la cocina. Valía la pena tener que limpiar el desorden después si así veía a Draco Malfoy tratando de cocinar.

El chico miro a su alrededor para tratar de localizar lo que necesitaría, se detuvo unos momentos en la comida que estaba en el bote de basura y el olor que aún desprendía le causo asco. Comenzó a abrir las alacenas y los cajones memorizando su contenido y dejo el refrigerador para el final.

Cuando lo abrió nublo el entrecejo, no había más que algunas salchichas, un par de yogurt, leche, jugo y frutas, pero ni un solo vegetal o trozo de carne… ¿Qué clase de Anoréxica sería Granger?

-Si vamos a tener una relación Granger, que sepas desde ahora que yo no salgo con Anoréxicas. –la amenazo cerrando el refrigerador con tranquilidad.
-¡Yo no soy una anoréxica!
-¿No? Bien, dime que comiste hoy.
-Desayune un yogurt y cereal, y hace rato comí mi cena –dijo con orgullo.

Draco levantó una ceja incrédulo de que alguien llamara a eso una comida; él no era un experto en dietas, ni nada por el estilo, pero estaba acostumbrado a ver a las chicas haciendo dietas radicales y desesperadas para mantenerse en un peso muy por debajo del idóneo nunca le había gustado. Negó con la cabeza.

-Me encantan las anoréxicas, son patéticas cuando se sienten orgullosas de las pocas cantidades de comida que ingieren.
-¡No soy una anoréxica!
-Si lo eres –sentencio él en tono tan autoritario que no dejaba cabida a replicas- pero a partir de ahora vas a dejar de serlo, ya te dije, que no voy a estar con una tipa que se aprecia tan poco como para volverse anoréxica.

Hermione bufo molesta y salió de la cocina sentándose en el sillón con los brazos cruzados y rumiando, tratando de convencerse a ella misma que no era ninguna anoréxica.

-Y será mejor que subas y te pongas algo decente Granger, no vas a Cenar en Navidad con uno pants decolorados y el cabello hecho un asco. –le grito desde la cocina.

¡Claro, para él era fácil, el sujeto parecía siempre salido de una maldita revista de modelos! Incluso con ropa Muggle, el siempre lucía como un Ken de juguetería. La chica se levantó con movimientos rudos y paso por la cocina antes de subir las escaleras, Malfoy se colocaba un mandil oscuro bastante masculino y comenzaba a sacar unas ollas de debajo de la estufa, la chica lo contemplo unos momentos… Así el chico podría pasar por una persona amable. Draco Malfoy era el chico perfecto…mientras no abriera la boca.

Subió a su habitación y busco entre sus prendas, en cualquier momento, se habría puesto algo normal, un vestido corto o algo así, pero no quería sentarse a la mesa y sentirse como una campesina al lado de un Draco Malfoy vestido de forma tan elegante.

Entro en la habitación de sus padres y luego de ponerle seguro a la puerta se dejo caer en la gran cama distraídamente, a su cabeza acudió la imagen de Mago en la cocina, traía puestos unos pantalones rectos y negros, junto con un suéter de cuello alto blanco, había dejado su tradicional capa negra en el sillón. Su cabello estaba despeinado, pero le sentaba bien que no lo usara siempre relamido hacia atrás como si lo hubiera peinado una vaca a lengüetazos.

La castaña debía de aceptarlo, el chico era guapo, con esos ojos grises tan lindos, las pestañas largas y un poco enchinadas, sus labios delgados y su acostumbrada sonrisa de super-modelo… una sonrisa picara se atravesó en sus labios. A partir de la próxima semana, ella sería la chica más odiada de todo Hogwarts, ya no solo tendría las mejores calificaciones, ya no solo sería la favorita de la directora y de casi todos los profesores, ahora también sería la "novia" de uno de los chicos más guapos y mejor posicionados del colegio.

Y sintió deseos de estar a la altura.

Se desnudo y se metió a la ducha, el agua sobres su cuerpo le gustaba, se lavó el cabello con cuidado y aprovecho para ponerse un tratamiento para rizos que su madre había olvidado en la regadera. Salió oliendo a lavanda y fresas.

Se miro al espejo escrutando su cuerpo… le molestaba admitirlo, pero Malfoy tenía razón, se había puesto demasiado delgada. La chica jamás había sido gorda, pero detestaba su nueva delgadez, se veía enferma y de hecho se sentía enferma, se propuso comenzar a comer como debía a partir de ese momento aunque la comida no le entrara.

Saco un vestido negro de tirantes del armario de sus padres, era un bello modelo que su madre había comprado ese Verano para una reunión de viejos amigos, y la chica se sorprendió de que le quedara un tanto grande.

Lo ajusto a su cintura con un movimiento de su varita y quedo vestida… ahora le quedaba lo más difícil, debía de pelear con sus ingobernables rizos, se sentó frente al tocador de su madre y se observó pensando en la mejor forma de arreglarlo sin tardar demasiado.

Un chongo alto dejándose solo el fleco que alació con su varita, fue la decisión más acertada. No se maquillo, no le gustaba y no tenía idea de cómo hacerlo, así que calzándose con unas sandalias bajas de su madre abrió la puerta.

El aroma de la pasta llego a su olfato y sus estomago rugió por alimento.

Cuando bajo la mesa estaba bellamente decorada con una vajilla desconocida y cubiertos de plata, una copa y un vaso decorados con filamentos plateados estaban dispuestos frente a dos lugares. La vajilla era hermosa, triangular y blanca con decoración de pétalos de cerezo, iba en sincronía con las copas, los vasos y los cubiertos de plata. Un gran candelabro de 5 velas blancas iluminaba el centro de la mesa, y el Mismísimo Draco Malfoy se encontraba acomodando unos trozos de pan en una charola plateada del centro.

-Te tardaste mucho –comentó al escucharla bajar sin levantar la vista hacia ella.
-Quería dejarte tiempo de que llamaras a tus elfos domésticos y los pusieras a cocinar para impresionarme –sonrió ella con delicadeza.
-Sigue de Graciosita Granger, pero yo cocine la cena, quieras o no aceptarlo, es solo una más de las cosas en las que te supero.

La chica negó con la cabeza sin despegar la vista de él, quien seguía ocupado acomodando el Pan y algunas charolas más chicas con salsas y purés. Hermione comenzó a preguntarse de donde habría sacado todo aquello.

-Tu cocina está vacía Granger, deberías de ir a comprar algo de comida de verdad –comento el al sentirse observado… por alguna razón, la mirada impertinente de la chica lo estaba distrayendo.
-No vale la pena –comentó ella desde su lugar al final de la mesa- si no se cocinar la comida se echará a perder.

Draco levantó la vista para que ella viera su sonrisa de superioridad, pero la sonrisa tardo unas milésimas de segundo en llegar hasta sus labios. La castaña que tenía frente a él, lucia bastante bien, aquel vestido aunque enmarcaba su demasiado delgado cuerpo le lucía muy bien, y el cabello recogido mostraba sus facciones delicadas, aún quedaban en su rostro muestras de su niñez. Se sorprendió de que la chica luciera tan bien sin una sola gota de maquillaje, pero era bastante evidente, después de todo la mayoría de las chicas tenían la piel maltratada por que desde los 13 años comenzaban a ponerse cosas en la cara. Era raro ver un rostro sin siquiera un poco de Sombra o labial.

Se mordió la lengua antes de que de sus labios brotara algún comentario sobre la vestimenta de la chica, era la segunda vez que debía de mordérsela para no halagarla… era la segunda vez que la veía vestida de algo más que una adicta a los estudios.

-Sentémonos a cenar –dijo luego de haber superado su momento de sorpresa.

Hermione frunció la boca, ¡Que poco delicadeza tenía Malfoy!, ella que se había arreglado por su petición –más bien orden- y el tipo no era capaz de hacer un comentario sobre su atuendo. Y luego se enfureció por haber estado esperando aquel comentario.

Ambos se sentaron y mientras Malfoy servía la pasta que había preparado, Hermione vaciaba un poco de Jugo en los vasos de ambos. Cuando comenzaron a comer ninguno decía nada, no querían, o tal vez no sabían que decir.

Para ella era extraño tener al Rey de las Serpientes sentado en la mesa de sus padres y compartiendo la cena de Navidad con él ¡preparada por el! Aunque para el chico tampoco era sencillo, después de todo, no estaba acostumbrado a ser él el que sirviera en la mesa y jamás creyó que terminaría cocinando para la Sangre Sucia Granger… Era tan peculiar tenerla enfrente y no insultarla que se sentía en una clase de sueño sub-realista.

El silencio duro poco más de 20 minutos, solo roto por los ruidos y la música de las otras casas y el constante golpe de los cubiertos en los platos. Duró, hasta que Hermione incapaz de cerrar la boca por más habló.

-Siempre he querido preguntarte algo Malfoy –comenzó.
-Las prefiero Rubias Granger –dijo el sonriendo y de cierta forma intimidando a la chica quien guardo silencio.

Malfoy comprendió que tal vez –conste que es un tal vez- había sido algo rudo, y decidió continuar él la conversación.

-Revisé tus notas de posibles culpables –soltó como quien habla del clima.
-¿Con qué derecho? –pregunto ella alzando la vista… en realidad no le molestaba, pero no podía dejar esa manía de retar al rubio.
-Estaban sobre la mesa y alguien debía de quitarlos –se excusó… ¡¿Por qué se excusaba?
-¿Y encontraste algo interesante?
-Tus notas sobre la realeza de los Slytherin –sonrió de lado- no sabía que creías que en mi casa existían jerarquías de esa clase.
-¿Y no las hay? –pregunto sarcástica. ¡Claro que las había!, el chico había llegado a ser el Príncipe y luego el Rey, eso era evidente.
-Como en todas las casas –sonrió de lado… se suponía que aquello era un secreto de casa. No comprendía como la chica hubiera sabido aquello.
-En Gryffindor no existe esa jerarquía.
-No como Reyes y Reinas Granger –contesto el- pero si te detuvieras a observar lo que sucede a tu alrededor y expandir tus horizontes, te darías cuenta que incluso en Gryffindor existe un Rey y una Reina.
-¿Quiénes? –le reto a que le dijera.
-El Rey, es el grandiosísimo Potter, como todo el mundo se habrá dado cuenta –contesto el rubio con obviedad. Dudaba que la castaña no supiera de las jerarquías de su propio hogar.
-¿Y la reina?
-Una chica de cuarto, me parece que se llama Jara Black.

Hermione hizo memoria, Jara era una chica muy lista más no demasiado inteligente. Estaba en el equipo de Gryffindor como reserva pues no había llegado a la pruebas a tiempo, se presumía que ella sería la capitana el siguiente año que Harry ya no estuviera. Era intrépida y nunca cerraba la boca cuando algo le parecía injusto, defendía a sus compañeros y se notaba a leguas que era una líder nata.

-La chica llego a desfalcar a La Weasley, le robo la corona… como una Black debe hacer.
-¿Por qué yo no sabía nada de eso?
-Porque no fuiste elegida –dijo el sin tacto, pero al ver como la cara de la castaña se ensombrecía agrego- solo aquellos que son elegidos son capaces de descubrir sus coronas.
-Harry nunca me comento nada –ella aún no lo creía.
-Eres demasiado escéptica para ser una Bruja hija de Muggles Granger –comentó el comenzando a enfadarse… ¿Por qué ella dudaba de todo lo que él decía? Jamás le había mentido en nada.

La chica lo medito unos momentos, pero decidió dejarlo para después, no pondría sus acciones en tela de juicio con Malfoy.

-¿Y qué hay de las otras casas, como se organizan?
-En Hufflepuff se maneja como una Orden de Caballeros, hay uno o una que esta sobre los demás, y ese elegido tiene consejeros. Los consejeros son llamados caballeros de Oro, y el o la elegida es nombrado o nombrada Caballero o Dama de Negro
-Si eso es cierto, ¿Quiénes son?
-No lo sé, se supone que debería de mantenerse en secreto, secretos de casas, pero si alguien es observador y conoce la existencias de las distintas ordenes y jerarquías, puede identificar a los otros.
-¿Entonces en Gryffindor solo hay un Rey y una Reina?

No quería aceptarlo, pero verdad o mentira, aquello era muy interesante y era de las cosas que no se encontraban en: "Historia de Hogwarts" no en las ediciones actuales.

-Hay un Conde, una Condesa y un Bufón –explicó, la chica levantó la ceja ante la palabra bufón, no pudo evitar pensar en Ron- El bufón no es que los hace reír a ambos –adivino el su pensamiento- y por muchas ganas que tenga de decirle Bufón al pobretón, él no tiene tanta suerte.
-Explícate.
-El bufón es aquel que cuestiona los mandamientos y las acciones de los Condes. La mayoría de los Condes nunca se dan cuenta que lo son, algunos lo perciben demasiado tarde, pero el Bufón conoce su papel desde el comienzo y es el único que puede hacerlos dudar.

A esas alturas, los vestigios de la cena que quedaban en sus platos habían sido olvidados, Malfoy disfrutaba tener la atención de la chica y demostrarle que él sabía más que ella, y la chica adoraba aprender, así que era la oyente perfecta.

-Ósea, que es alguien que los cuestiona a ambos, pero me imagino que no siempre les cuestiona con palabras, algunas veces debe de hacerlo con acciones.
-Exacto, el los impulsa a sacar los valores que Gryffindor deseaba en sus alumnos.
-¿Qué hay de Ravenclaw?
-Existe un Sabio y seis consejeros. Cada consejero surge de un grado del colegio excepto del mismo del Sabio.
-¿Ósea?
-Si el Sabio es de tercero, los consejeros serán de primero, segundo, cuarto, quinto, sexto y séptimo –explicó contando con los dedos- Ese sabio es insustituible, uno llega hasta que el otro se va, un sabio jamás va a conocer a otro, no están destinados a eso.
-¡Pero se supone que en Ravenclaw todos son inteligentes!
-Pero hay distintos tipos de inteligencia Granger, un Sabio debe de cumplir con todos, y cada consejero representa a un tipo distinto.
-Ósea que entre todos ellos crean un todo para apoyar al sabio y guiarlo mientras aprende –razono la chica.
-Exacto, por ejemplo, si tu no hubieras deseado estar en Gryffindor, tu serías el Sabio de esta época –explico el chico.
-¡Yo no desee estar en Gryffindor, el Sombrero seleccionador me coloco ahí!
-¡Por favor Granger, No seas absurda! tú y yo, y el resto del colegio sabe que por muchas cualidades de Gryffindor que tengas, estabas predestinada a ser de Ravenclaw.

Lo meditó… cierto, el sombrero le dijo que era prefecta para Ravenclaw, pero ella deseaba estar en Gryffindor, desde que leyera Historia de Hogwarts, había deseado fervientemente pertenecer a la casa de los Valientes… ¿Por qué? Porque ella no se consideraba Valiente. Ella eligió basándose en sus defectos y no en sus virtudes.

Mientras tanto, Draco Malfoy examinaba sus facciones, casi podía leer lo que sucedía en su cabeza, ella como muchos otros, había elegido su casa porque no admitían sus cualidades, por que deseaban ser algo que no eran; eso era lo que diferenciaba a los Slytherin del resto del colegio, los que estaban en esa casa estaban ahí porque habían sido educados para estarlo, porque era lo que ellos deseaban y porque era lo que ellos eran. Por eso sus miembros se sentían tan superiores a los demás, porque ellos se conocían.

-¿Y qué hay de Slytherin? –Preguntó la chica tratando de desviar la atención de ella- ¿Qué tan precisas son mis notas?
-Te acercas bastante, nosotros somos Rey y Reina, pero somos elegidos de manera distinta, y además, tenemos príncipes herederos.
-¿Príncipes herederos?
-Si, si en algún momento la Reina o el Rey rompen alguna norma, le Príncipe o la Princesa deberán asumir las cargos y elegir a otro heredero exiliando y castigando al destronado.
-¡Pero si son Reyes, es porque deben de estar arriba!
-No siempre Granger. Las personas cambian conforme a lo que van viviendo. –su voz se ahueco ligeramente, la chica lo sintió, pero no comento nada, por el contrario, lo cuestionó más para que no pensara en lo que había modificado su tono.
-¿El príncipe heredero lo elije el Rey?
-Si
-¿En que se basa, puede elegir a su mejor amigo o algo así?

Pensó en Harry y Ron, el ojiverde seguramente elegiría de príncipe heredero a Ron, pues era su mejor amigo y así se aseguraba de que no lo traicionaría.

-No, es decir, puede ser tu mejor amigo o no, pero como Rey te debes a tu pueblo, en este caso al resto de la casa, así que debes elegir a alguien que estés seguro tendrá la entereza suficiente para quitarte el trono si en algún momento llegas a mancillarlo.
-¿Mancillarlo?
-Mancillarlo –confirmo- por ejemplo, a mí están a punto de quitarme el trono porque voy a Andar con una Sangre Sucia y ese es uno de los preceptos que mayor importancia tienen para los Slytherin.
-Pero vas a andar conmigo para limpiar tu nombre –trato de razonar.
-No importa para que, voy a estar contigo y eso es lo importante. Para los Slytherin, los Traidores a la Sangre, los Mestizos y los Sangre Sucia…ni por diversión.
-Te estás jugando mucho Malfoy –comento ella. Después de todo, ella no tenía un trono que proteger.
-Si, pero estoy apostando como se debe –sonrió de lado- después de todo, tengo de mi lado al Sabio por derecho de los Ravenclaw.

La chica lo observo… ¿acaso se refería a ella? No podía ser, para empezar, ella era una Gryffindor… pero era una leona porque así lo había elegido, no por que fuese legítimo.

El rubio noto que la chica tardaría un poco en reaccionar, así que se levanto para recoger los platos y continuar con el postre… Un pastel de 4 chocolates que había traído un elfo de la casa principal de los Malfoy.

La chica siguió en su ensoñación preguntándose qué habría sido de ella de haber permitido que el Sombrero la asignase, ¿Que privilegios tendría ella al ser "El Sabio" de Ravenclaw? Tal vez jamás habría conocido a Harry y a Ron, su vida sería otra de la que llevara hasta ese momento, ella misma sería alguien diferente. El aroma del chocolate la volvió a la realidad. Y un foco se encendió en su cerebro al ver los grises ojos del rubio.

-¿El príncipe puede decidir por el solo quitarle el lugar al Rey?

Eso saco de balance a Malfoy, pensaba que lo primero que le preguntaría cuando por fin reaccionara, sería algo sobre el Sabio y su lugar.

-No –contesto torpemente y de inmediato se compuso- necesita el apoyo de la Reina para eso.
-Entonces tienes a tu reina de tu lado –sentencio la chica metiendo un trozo de pastel en su boca- esto esta delicioso, estoy segura que no lo hiciste tú.
-¿Por qué dices que esta de mi lado?
-Porque tu príncipe es uno de los que esta tras los letreros –aseguro al castaña- a lo mejor el no tenga nada personal en mi contra, pero el Poder es el Poder y seguramente está cansado de vivir bajo tu sombra. Además, de no tener ningún impedimento tú ya no serías Rey desde el primer cartel.
-¡El no puede traicionarme, conoce las consecuencias de hacerlo! –exclamo… el Príncipe no podía traicionarlo, no debía…
-Pues lo hizo –sentencio ella- piénsalo, quien más ganaría algo con tu caída. Cuando actuamos, actuamos para conseguir algo a cambio, para tener una buena remuneración directamente proporcional al riesgo. Y créeme, debe ser grande para que se hayan metido contigo o conmigo… ¿en serio, compraste el pastel o alguien en tu casa lo hizo?
-¡Deja de pensar en el pastel!

El chico veía ahora las cosas desde otra perspectiva, y si lo que la chica decía era cierto, entonces correría sangre oscura por sus blancas manos. ¡¿Cómo podía Granger pensar en el maldito Pastel cuando él estaba dándose cuenta que había sido traicionado por una de las personas en las que más confiaba! Y todos lo acusaban a el de ser insensible ante los problemas de los demás.

-Esto es un buen motivo de celebración –dijo la chica sonriendo y comiendo otro trozo de pastel- y es un excelente postre para celebrar.
-¡¿ESTAS LOCA? –exclamo furioso casi poniéndose de pie.
-Cálmate –lo miro ella extrañada- ahora sabemos quien es una de las ratas –dijo ella tranquilamente- bueno, tú lo sabes, porque yo no tengo idea de quien sea tu príncipe.

El chico se le iba a lanzar encima hasta que escucho la última parte, era cierto, ahora tendrían un nombre, un rostro y una víctima… y la primera era la que los guiaría al nido, porque si de algo estaba seguro, era que Blaise Zabinni nunca habría podido urdir algo tan bien planeado solo.


Bueeeno, como dije al princió, les debo el dato ñoño, pero espero hayan disfrutado el capitulo.

Pasenla bien este año nuevo ^^