Declaimer: Los personajes de Haikyuu! no son propiedad mía sino de Haruichi Furudate, tampoco la imagen que utilizo para la historia lo es.
Advertencias: Creo que ninguna, por ahora.
Parejas: TsukkiHina y KageHina Leve
Notas al final
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Un montón de papeles de colores sobre sus cabezas los sorprenden cuando entran al departamento.
-¡Bienvenidos!-gritan todos los presentes con mucha euforia.
Toda la sala está llena de globos de gas, algunos dibujos sobre cosas de bebés y justo en el frente un gran letrero que le da la bienvenida al pequeño retoño del dúo raro, obra de los chicos de Karasuno.
Hinata se siente muy feliz por el detalle, no precisamente por todos los regalos que llenan su sala, sino por estar visitarlo. No sólo la parvada está ahí para festejar, chicos de otros equipos también llegaron, después de todo la carnada definitiva se ganó a pulso la simpatía de todos durantes los años que jugó en Karasuno. Puede apreciar que algunos de sus superiores de la universidad también están ahí.
Tsukishima deja que lleven a Hinata al centro de un círculo de personas, de esa manera todos pueden charlar con él. Mientras se ocupa de ir a dejar el equipaje del hospital al cuarto de Hinata.
A pesar del jaleo que se está llevando a cabo la pequeña apenas y se mueve, solo se dedica a dormir.
Le preguntan muchas cosas sobre el parto y sus días en el hospital. Hinata le cuenta cómo las enfermeras se encariñaron mucho en esos poco días que estuvo internado, prácticamente cayeron rendidas antes ese par de gemas azules tan pronto y les batió las pestañas.
También les relata algunas historias de su embarazo, donde sentía que rodaba en vez de caminar. A ratos interrumpe Tsukishima para ponerlo en vergüenza, una de las veces lo acusa de haberlo hecho ir a medianoche a buscar bollos de carne cuando fueron de visita a Miyagi. Todos se rieron de la cara coloreada de Hinata que sólo quería meter su cabeza en un hoyo.
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Oikawa, que se ha colado a la reunión, miraba entretenido como el pequeño jugador ardía en pena. El chico de gafas, del cual nunca se molestaba en recordar su nombre, se había puesto a contar un montón de anécdotas de las cosas más bizarras que había realizado Hinata en su embarazo, las cuales eran por demás vergonzosas.
-¿Me ayudas?
Preguntó la persona que lo había llevado hasta ese lugar, "el señor refrescante" como solía llamarlo. Se habían encontrado cuando salían del condado de Miyagi, Oikawa iba de regreso a Tokyo y no le molestaba llevar peso extra en su auto, sería un desperdicio dejarlo pagar el viaje cuando bien podía darle un aventón.
Se sorprende cuando le cuenta porque está yendo a Tokyo, no esperaba enterarse de que su ex rival había dejado un recuerdo antes de morir, no lo esperaba. No había visto jugar al enano en los partidos, pero no tenía cabeza para pensar mucho si su inasistencia fuera a causa de la maternidad, no cuando él tenía sus propios demonios que enfrentar.
Cuando llegaron el otro armador terminó por convencerlo de formar parte del festejo, no tenía que decir que se sentía fuera de lugar dentro de ese ambiente, ahí la mayoría se conocían y él, el gran Oikawa, era el granito negro del arroz que no simpatizaba con algún otro jugador. Menudo tonto, mientras él se había enfocado en vencer al inepto de Ushiwaka durante toda la preparatoria se olvidó de forjar lazos con otros jugadores y ahora aquí está el resultado.
-¿Con qué quieres que te ayude?-y sin previo aviso le pone a la renacuaja en su brazos.
Tiembla un poco, no porque no sepa cargar un bebé, es todo un maestro ya que su hermana le ha dado un par de chiquillos que cuidar todo este tiempo. Sin embargo se siente un poco, muy, incómodo por cargar a la niña. Él no fue el culpable de la muerte de Tobio, pero lleva a cuesta un montón de cosas por las cuales siempre quiso pedir perdón, aunque le cueste aceptarlo. Pueden parecer tonterías de mocosos de secundaria, pero él puede darse cuenta del hueco que le hizo que Tobio tuviera en el corazón, lo lastimó.
Le tenía envidia a un chico que no tenía la culpa de ser mejor que él, y en vez de alentarlo como el superior magnífico que era, se dejó consumir por la rabia. Recordar cosas como esas a estas alturas no tiene sentido, no cuando ni puede volver en el tiempo ni tampoco revivir a los muertos.
-Le agradas-le dice chico refrescante bebiendo un poco de jugo de manzana.
-¿Tu instinto de madre te lo dice?-tramposo, no necesitaba ayuda, sólo ha hecho que Oikawa hiciera lo que negaba a hacer desde que llegó.
Casi admite que la niña es bonita, mala suerte que haya heredado tanto de su padre en especial ese no sé qué que le provoca escalofríos y cierto recelo. Le toma una foto, la subirá al grupo que tiene con todos los del Aoba, será todo un tema cuando vean que aún muerto Kageyama sigue estando pasos al frente.
Suga ríe, discreto como es propio de él y Oikawa se da cuenta de lo hermosos que son sus ojos almendrados.
-No-se acerca y acomoda el gorrito que comenzaba a te admiraba, no dudo que con ella sea distinto.
Entonces se ponen a charlar, cosas triviales que hacen que deje de sentirse fuera de lugar.
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-Así que aquí estabas-dijo Shoyo entrando hasta el balcó debí imaginarlo.
Al final Kei no había aguantado todo el entusiasmo y había escapado a su lugar favorito, el balcón. No podía considerar que la vista fuera sorprendente, ya que estaba frustrada por un edificio todavía más grande que nada más dejaba observar el espacio entre esos dos complejos, un desperdicio total. Lo bueno era la noche, aún en la metrópoli contaminada que era Tokyo, la brisa refrescaba agradablemente.
-¿Por fin se fue él último?-preguntó recargado en el barandal.
Hinata asintió con energía.
-Me sorprendí mucho cuando los vi, incluso los superiores vinieron desde Miyagi, me hizo muy feliz verlos-se puso al lado de él-. ¿Lo harás?
Tsukishima dio un largo suspiro, esperaba que Hinata hubiera cambiado de opinión respecto a ese asunto, pero parecía que no iba a dejarlo por la paz.
-No creo que sea el indicado-dijo con es algo que debería pensarlo tú, eres un idiota con aire en la cabeza que nada más piensa en voley pero eres su madre.
El día siguiente al parto, Hinata le había pedido a Tsukishima que eligiera el nombre para la niña, sabe dios porque. No se negó pero tampoco había dicho que sí, esperaba que el tiempo en el hospital hiciera que reconsiderara la propuesta que había hecho.
-Tú lo dijiste, soy un idiota de voley, no tengo cabeza para algo así-lo miró único nombre que se me viene a la mente es "Mikasa" y sabes perfectamente la razón.
-Pues es mejor que velociraptor-agregó Kei con menos elegiste una marca que sonara femenina, de ser el rey seguro hubiera elegido Molten.
-¿Por qué tienes que ser tan… tan Tsukishima Kei?- ¿Ahora su nombre era un insulto?
El llanto de la beba llamó a su mamá desde dentro de la casa.
-¿Es demasiado difícil?-preguntó entrando a grandes zancadas.
No veía una razón coherente para justo él tuviera que elegir el nombre, esa clase de cosas es la que emociona a los padres por elegir. Dudaba que fuera por admiración, sino alguno de los superiores hubiera sido el indicado, incluso alguien emblemático de otro equipo como el que peleaba con Kageyama del Aoba incluso Ushijima. Y si era alguna clase de agradecimiento, no gracias.
En la habitación el más bajo arrullaba a la pequeña tratando de mitigar su llanto.
-Es tu hija-repitió-. Y su nombre debería ser elegido por ti o por alguien que tuviera parentesco, seguro que tiene abuelos que…
-Pensé que eras listo Tsukishima-dijo con la voz cortada-.¿Alguna vez me has escuchado hablar con mi mamá o los padres de Kageyama?
No lo había hecho, pero habían viajado a Miyagi en dos ocasiones y recuerda que Hinata mencionó algo de visitar a los padres del rey.
-Mi mamá no apoyaba que continuara mi embarazo, porque pensó que pasaría por lo mismo que ella cuando me tuvo-confesó-. los papás de Kageyama nunca aprobaron nuestra relación, cuando les dije que estaba esperando un nieto suyo me acusaron de ser un oportunista y me echaron.
-¿Cómo te mantienes entonces?-ese lugar no era barato, los alimento y la universidad mucho menos.
-Mi papá me dejó dinero, la beca deportiva ayuda un montón-besó las lágrimas de su bebé, mamá está aquí y no se irá.
Esa era demasiada información para asimilar, eso explicaba muchas cosas. Pensaba que la muertes de Kageyama había sido lo único que afectaba a Hinata, que todo su desastre emocional era porque era incapaz de superar un recuerdo pero no era así, al menos no totalmente.
Simpatizaba con el sentimiento de que tu familia te de la espalda, pero no con el dolor de que tu propia madre lo hiciera, debió haber sido todo un desastre.
Todo este tiempo Hinata había estado luchando solo.
-Quiero que tú lo hagas-dijo el pelirrojo viendo a la bebé, por fin se había calmado-. No porque yo no pueda hacerlo, sino porque tú has estado aquí con nosotros dos. Me viste vomitar por las mañanas, meterme a la boca cosas asquerosas y fuiste desde mi casa hasta la tienda del entrenador Ukai en bicicleta porque queríamos bollos de carne. Te hice a un lado un montón de veces, pero nunca me abandonaste.
Odiaba el poder de sus palabras.
-Lo haré con dos condiciones-dijo tapando su volverás a ocultarme nada como esto-dijo refiriéndose a su situación familiar-.y segundo, no le dirás a los sempais ni a nadie que yo fui quien eligió el nombre.
Que tuviera un cerebro capaz de realizar sinapsis de manera correcta, a diferencia de un montón de idiotas, no lo hacía un experto en nombrar niñas hijas de reyes de la cancha. Si su nombre resultaba ser terriblemente bueno o malo, no quería tener que estar lidiando con los reproches, ni tampoco con Tanaka o Nishinoya molestando con la razón de porque Tsukishima había gozado del privilegio.
-Me parece justo.
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-Dime que no olvidas nada-lo regañó Kei desde la entrada, no se irán hasta que Hinata se asegure de llevar todo, el día anterior tuvieron que regresar desde la estación porque había olvidado la leche en casa.
-Fue un pequeño error-chilló Hinata-. ¿Cierto, Hikari?
Entonces la melodiosa voz de la pequeña les respondió.
Hola
Es bonito ver que les va gustando esta historia leerla como a mi escribirla, gracias por sus reviews y favorites que me han dejado, un gusto recibirlos y leerlos, contestaré un par que no puedo responder por privado.
Kumikofuji: Lamento decepcionarte, fue una pequeña reina bien parecida a su papá (brujería, tal vez) pero no te preocupes, que no es como que los caracteres de la madre se hayan quedado rezagados, los capítulos te lo van a decir.
Ran: Tiempo al tiempo, aún son jóvenes y tienen que pasar algunas cosillas para que ellos puedan amarse sin miedo, o al menos para que formalicen su relación.
Como es un clásico, me gusta también escribir de otras parejas pero no estoy segura de cuales pero me siento tentada a escribir más Bokuakaa o Iwaoi, no aseguro nada porque me dieron ganas también de meter algo crack como el Oisuga o Akiteruxpequeñogigante que no sé ni porque me encanta la pareja :) haber que sale. Por lo pronto la siguiente será una recopilación de sucesos con la pequeña Hikari, Tsukki y Hinata.
¿Les gustó el nombre de la peque?
Eso es todo por ahora, espero que nos leamos pronto!
Rina~
