Los personajes que aparecerán en esta historia son propiedad de Stephanie Meyer.

Capitulo 11

— ¿Por qué mentiría? — se pregunto Rosalie.

— no, la pregunta es ¿Qué lo impulso a hacerlo? Carlisle, por mas cambiado que este, él no haría algo así. — dijo Angelique.

— incorrecto, Angie. Lo que pude ver en su vida de adolescente humano hormonal y alocado, fue una cosa y esa era que Carlisle no piensa mucho. Es todo lo contrario al Carlisle que todos conocíamos. — Alexander hablo seguro de lo que decía.

— pero eso no contesta mi pregunta, ¿Cómo demonios salió sin que lo notáramos? — Jasper pregunto irritado de no tener contestación a esa simple interrogante.

Alice acaricio su mejilla, calmando un poco a su inestable esposo.

— yo no sé nada, pero a mí me está que aquí hay mano de los Vulturis. — dijo Emmett serio, demasiado serio para reconocerle.

Rosalie lo miro con una pequeña sonrisa. Su osito estaba madurando, al fin.

— yo también, pero no hay que descartar el que pudo también haber sido un simple descuido de nosotros. — dijo Eleazar.

— no creo. Un descuido podría ser de uno o hasta dos de los nuestros, pero ¿de 10 vampiros? No lo creo. — dijo en desacuerdo Edward.

—hijo, no podemos descartar nada, puede que Eleazar tenga razón. — murmuro Esme sintiéndose culpable.

Tal vez, por ella estar tan metida en la cocina no escucho cuando Carlisle salió.

—piensen lo que quieran, pero para mí no es nuestra culpa. — dijo Edward mirando a Esme directamente. —de ninguno de nosotros.

—bueno, pero ya. Carlisle llego y está sano, dejen el tema. — hablo Alice por primera vez.

Edward entrecerró sus ojos, mirando a su hermana. Algo había visto y se los ocultaba, y se lo tendría que decir, quiera o no.

— ¡Esme! — chillo Carlisle desde su habitación.

Esme corrió hacia la habitación del rubio, encontrándose con la chica de la noche anterior, la tal Annie, sentada sobre la cama de Carlisle.

— ¿Cómo entro? — Esme pregunto al rubio, quien alzo sus hombros, desconociendo la respuesta. — Hola, Annie, ¿Qué haces aquí? — pregunto acercándose a la chica con cuidado.

— Carlisle… ven conmigo. —atino a susurrar Annabelle, mirando hacia Carlisle sin parpadear.

Esme se sorprendió, no podía sentir los latidos de Carlisle ni de Annabelle. Era como… si no estuviesen allí. ¿Qué estaba ocurriendo?

— ¿está todo listo? ¡Vámonos! — grito Emmett cargando 3 valijas en cada brazo, todas de la rubia Hale.

—no celebres tanto, hay que esperar a que Carlisle salga del baño. — lo callo Esme.

—pero… pero acaba de entrar. — se quejo Emmett, tirando las valijas dentro de su jeep.

Esme se rio ante el tierno puchero de su hijo más grande en tamaño, volviendo a entrar a la cabaña en donde habían estado quedándose esos últimos 2 meses. Gracias a algún ser que les apreciaba, nada más había pasado desde que Esme había perdido sus instintos vampíricos al no poder sentir el fluir de la sangre de Carlisle y Annie.

— ¿Carlisle, ya terminaste? — pregunto Esme al oír como el agua dejaba de correr.

—sí, ya salgo. — Carlisle contesto en voz baja, sabiendo que le oiría igual a que si gritaba. Se había tenido que acoplar al sensible oído de la familia en esos 3 meses que llevaba viviendo con ellos.

—bien, estaremos afuera esperándote. — anuncio Esme volviendo a salir, deteniéndose a un lado de sus hijas, quienes parloteaban sobre una nueva colección de ropa que llegaría esa semana, incluso Bella estaba emocionada con la llegada de nueva ropa.

¿Isabella Cullen amante a las compras? Si, raro, pero ya era casi un siglo junto a la compradora compulsiva de Alice Cullen. ¿Qué más podía hacer? Bien dicen que si no puedes con el enemigo, únete.

— listo, vamos. — exclamo Emmett emocionado como nene pequeño al ver a Carlisle salir por la puerta bañado y cambiado.

—ya, cálmate, Emmett. Como si antes no nos hubiéramos mudado. — murmuro Jasper subiendo al jeep junto a Alice.

Los autos fueron partiendo uno a uno, dejando atrás esa humilde pero cómoda cabaña que habían alquilado. El camino hacia el aeropuerto fue un poco largo, pero Alice y su mentecita se habían encargado de hacer el viaje divertido. Creando un juego en donde debían cantar cada uno de los integrantes de ambos clanes. Al principio algunos se negaron, para terminar uniéndose y haciendo sonar esas voces de ángeles que les había dado la vampírica vida.

Al llegar aeropuerto todos cargaron sus valijas, para no despertar sospechas en los humanos y fueron hasta el jet privado que Alice había comprado.

— Oh Mi Dios. — exclamo Rosalie emocionada, tiro las valijas hacia los brazos de Emmett y corrió hacia el jet, adentrándose deprisa.

— creo que ya sé porque esta con Emmett. — murmuro Edward riendo.

— los dos son igual de tontos. — hablo Nessie sonriendo alejándose de sus padres, corriendo hacia Carlisle y saltándole en la espalda. — ¡arre! — chillo golpeando la espalda de su abuelo.

Carlisle bufo y corrió hacia las escaleras que les permitían llegar hasta el jet privado.

— tengan cuidado, niños. — advirtieron a la vez Esme y Carmen, causando sus risas.

Todos subieron al gigantesco avión, dando las indicaciones de despegue la misma Alice. Tomaron asiento y esperaron al despegue.

— apaguen todo aparato electrónico y abrochen bien sus cinturones, estaremos despegando en 3...2...1... — la voz del que supusieron era el piloto se silencio al mismo instante en que sintieron como el avión saco sus ruedas del suelo.

Estaban volando.

— estoy aburrido, pudimos evitarnos esto. ¡Yo quería correr! — se quejaba Emmett con un pequeño puchero.

Rosalie sonrió y abrazo a su osito grandulón, le susurro algo al oído y ambos se levantaron con miradas cómplices, caminando hacia el baño.

— ¡Ugh! No pienses en eso, asqueroso Emmett. — chillo Edward con cara de traumado, causando la risa de Bella y Jasper, este último contagiado por la risa de Bella.

Y de la nada la lujuria fue creciendo en cada ser viviente y no-viviente en aquel jet privado.

Bella salto sobre Edward, y Alice sobre Jasper, claro esta que estos dos ni se quejaron.

— ¡EMMETT, ROSALIE! — grito Jasper al no poder controlarse.

Las risas de la pareja desde el baño fueron la contestación. Carlisle, cerró sus ojos y se ajusto el cinturón, intentando controlar esas ganas que tenía de besar a la primera mujer que se le parará al lado. Y la víctima no se hizo tardar, nadie menos que la azafata amable que lo vio "sufriendo" y se acercó a preguntarle si se encontraba bien.

— no mucho. —susurro entreabriendo sus ojos azules.

La azafata sonrió de lado y se sentó sobre el regazo del rubio, dejándose besar por Carlisle.

Esme, quien había ido a hablar con el piloto sobre algo, al llegar y ver tal escena sus celos salieron a flote. Agarro a la azafata y de un jalón la alejo de un desorientado Carlisle.

— ahora sí, mucho mejor. — murmuro Carlisle volviendo a cerrar sus ojos con una sonrisa placentera en su rostro.

— váyase a trabajar. —ordeno Esme enojada.

La pobre azafata, confundida, se alejó a paso rápido.

Una ola de lujuria le llego a Esme, pero esta se supo controlar, por sus años de experiencia. Miro a todos los presentes comiéndose las bocas descontrolados y supo de que todo trataba tan rápido vio a la parejita que faltaba.

— EMMETT, ROSALIE, SALGAN AHORA MISMO. — grito golpeando la puerta del baño.

— ¡ya casi! Digo... ¡Ya voy! — contesto Emmett entre gemidos ahogados.

Esme abrió la puerta con un poco de fuerza de más, encontrándose con sus hijos más apasionados semidesnudos. Suerte que sólo vio la espalda desnuda de Emmett y un hombro de Rosalie, nada más.

— termina, ya. ¡Vamos! —grito lanzándoles la ropa que estaba a sus pies, dio media vuelta y salió como entro, sin cerrar la puerta.

Una Esme más calmada se sentó al lado de un Carlisle mirándola asustado.

— ¿tú te enojas? — pregunto el blondo quien nunca la había llegado a ver enojada.

Esme lo miro, sin contestar. Así todo con su carita de no entender nada y el pelo todo despeinado, se veía endemoniadamente tierno.

— y no has visto lo peor. — contesto Emmett sentándose al frente de la parejita.

— cállate, Emmett. — gritoneó Edward desde atrás.

— ¡cállate tú! — salió gritando Rosalie a Edward.

— se callan todos. — ordeno Eleazar con el lápiz labial de Carmen por todo su rostro y parte de su cuello.

— ¡Gracias, Emmett, Rosalie! — chillo Alice con enojo. — ahora me tendré que arreglar todo el maqui...

Jasper, incontrolable, la callo de un beso.

— Ah no, ¡ya no más! — Esme grito al sentir como comenzaba a surgir de nueva la lujuria. Se levantó y agarro por la oreja a Jasper, sentándolo a su lado.

— ¡mama! — chillo Alice desde atrás.

— te me calmas, que todavía nos quedan 2 horas encerrados aquí. — dijo con voz frustrada.

Alice bufó y se cruzó de brazos. Edward y Bella aprovecharon ese momento para encerrarse en el baño, a terminar lo que habían empezado.

— ¡mama, mama! — gritaba Jasper intentando levantarse del asiento para ir hacia Alice.

Pero Esme fue más rápida y lo amarro de manos y pies con el cinturón, sentándose a su lado.

— tranquilízate. — susurro Carlisle con los ojos cerrados. — así podrás controlarte mejor. No pienses en las emociones.

Jasper lo miro confundido, intentando hacer lo que decía Carlisle. Logrando controlarse un poco.

— ¿ves? Pequeño soldado... — seguía susurrando Carlisle antes de caer en un profundo sueño.

Rosalie y Emmett se voltearon, mirando a Carlisle confundidos. Esme y Jasper lo miraron con pequeñas sonrisa a su lado. Y Alice, llego saltando desde atrás hasta los brazos de Carlisle, sin llegar a despertarlo.

— papi... — Alice murmuro con voz infantil mirándolo con felicidad.

Esme no pudo evitar sentir una felicidad inmensa. Esa voz... había sido la de su Carlisle.

Eso sólo significaba una cosa, que si había esperanza. Algún día, si luchaban por lo que querían, Carlisle volvería a ser el que alguna vez fue y no ese chico inmaduro que tanto le costaba creer que así pudo haber sido su esposo en otra vida.