Pooorr fiiin! Exámenes terminados; así que ahora me pondré a traducir la siguiente historia!

Cami5: Happy Agony, es bastante (muy) complicado de traducir... Ahora cuando me ponga al día con la historia ya te avisaré diciendote si la traduzco o no, valens? Lueeego, ya le envié un e-mail a dylanart para la traducción de Should Have Asked For Directions, pero no me ha contestado. A ver si lo hace. El fic del momento aún no lo he leído pero ya veré que tal.

X cierto, me pediste twitter. A ver, sí que tengo, y es con el mismo nombre q el q tengo aquí, pero no lo utilizo mucho.. xd

Alex: Recuerda. ¡Cada día sale el sol chipirón!Es una canción de rumba española, así que si necesitas una lista de canciones que te alegren el día, tu me envias un mensaje y te paso un listado de canciones españolas que te vas a reír un rato... xd Ya verás como así se te pasa todo lo malo!

Darkhannock: No te dije nada el otro día, pero que sepas que sé que eres una de las fieles seguidoras eh! Gracias por tus reviews :)

Ale ale, a disfrutarr!


"Brittany se sentó en la silla al final de la fila, sonriendo al guardia mientras le quitaba las esposas.

"¡Gracias!" Dijo, abriendo los ojos cuando vio a Finn pero disimulándolo. "¡Hola!"

Finn la saludó con la mano, y Sue le guiñó el ojo.

Santana entró segunda, e hizo todo lo que pudo para no saltar y abrazarla, porque había pasado muchísimo tiempo. Respiró tranquilamente, manteniendo los ojos al frente. Si miraba a Santana, sería incapaz de controlarse.

Y eso era parte del plan. Tenía que aferrarse al plan. No se podían tocar, ni estar emocionadas.

Tenían que hacer esto tranquilamente. Solo había una oportunidad.

Santana se sentó, elevando las cejas cuando le quitaron las esposas. Bueno, esto era una agradable sorpresa, y hacía las cosas muchísimo más fáciles.

Se encontró con los ojos de Sue, poniendo los suyos en blanco cuando su ex-entrenadora le sonreía.

"Santana, pareces sorprendida."

Santana elevó sus muñecas ligeramente, aún sin confiar en su voz. Brittany estaba a su lado. Tenía que controlarse; su corazón estaba a punto de estallar.

Sus ojos se elevaron a Finn. ¿Qué coño estaba haciendo ahí?

"Sue no quería que los espectadores os vieran esposadas. Dice que es mejor para su imagen si no las lleváis, ya sabes, para mostrar que no os tiene miedo"

Santana quiso preguntar por qué Finn Hudson pensó que era necesario hablarle a ella, pero su atención fue desviada.

Rachel entró, se sentó y le quitaron las esposas. Dio un grito ahogado cuando vio a Finn.

"¿Qué haces aquí?" Esto no era parte del plan. Vale, sabía que aún trabajaba para Sue pero… pero no esperaba verle ahí.

"No me querías ver, seguía intentando visitarte pero tu…" Su voz se arrastro cuando Quinn entró en la habitación con sus manos y sus pies enmanillados.

Se dejó caer en la silla restante, sus ojos en sus manos mientras las esposas eran retiradas.

"Bueno señoritas, en diez minutos estamos en antena. ¿Alguna ejercicio supersticioso que queráis hacer antes de que estemos en directo?"

Pero las chicas se mantuvieron calladas, esperando el momento correcto para hablar. Después de todo, había una prisión entera mirándolas esperando la señal.

"Rachel…" Finn empezó, pero fue otra vez interrumpido cuando el Director entró en la sala.

"¡Sue!" Dijo con una sonrisa.

"James." Replicó Sue, aceptando su mano y encajándola.

"Solo quería decir que todo el mundo está en su posición y espero que no te importen los guardias con las metralletas. No solemos funcionar así, pero tenemos que enseñarle al mundo que estas chicas están vigiladas. ¡Especialmente sin las esposas!" Se rió durante un minuto, sacudiendo su cabeza. "Y si quieres introducirme al final para preguntarme algo sobre seguridad o lo que quieras… bueno, no dudes en hacerlo. Estaré aquí, en la sala, todo el tiempo"

Le sonrió y Sue asintió.

"Si tenemos tiempo, Director. ¡Gigante verde! Sal del enfoque, estaremos al aire en menos de cinco minutes. ¿Todo el mundo listo? Bueno chicas, no os guardéis nada."


"Oh" Dijo Santana. "No lo haremos"

Los ojos de Rachel se cerraron cuando pasaron a los anuncios. Respiró profundamente, intentando con toda la fuerza del mundo, no tocar la mano de Quinn. Acordaron, vía mensaje, que deberían hacerlo lo más calmado posible. Dejar que los guardias se relajaran un poco, como si no les importara para nada estar en la misma habitación juntas.

Incluso si quizá este motín no funcionaba, quizá estarían un paso más cerca de estar encerradas juntas.

"Rachel, escucha. No tenemos mucho tiempo, pero solo quería decirte que… que entiendo por qué no me querías ver. Estás avergonzada, lo pillo. Pero no me importa, Rachel. Te echo de menos. Quiero decir, todo el mundo se ha ido de Lima al terminar el instituto, y ahora estoy con Sue en su programa, pero no es lo mismo. Pienso en ti todo el tiempo y… y estaba pensando. Nos podríamos casar. He oído a hablar de esta gente que se casa incluso cuando uno está en prisión. Y podríamos… hacer visitas conyugales y podría… Criaría y educaría a nuestros hijos mientras tú cumples condena. Me pagan muy bien trabajando aquí, así que podría hacerme cargo. Y quizá un día, te liberan por buena conducta y podríamos estar finalmente juntos. Como una familia. ¿Qué opines tú? Rachel, simplemente te quiero muchísimo"

Sus ojos se abrieron a mitad de su discurso, y por supuesto, ahí estaba Finn Hudson apoyado en una rodilla. Su voz era baja, ya que Sue estaba hablando furiosamente en su pinganillo en la oreja y no prestaba atención, pero estaba segura que las chicas que estaban a su lado lo habían escuchado.

"Yo…" Empezó, pero no sabía qué más decir. Esto era totalmente inesperado. ¿Qué estaba haciendo? ¿La quería?

Tenía mucho que lidiar ahora mismo, entre escapar de la prisión y Quinn Fabray a su lado, con quién había estado soñando desde el día en que la encerraron.

"¡Gigante, muévete!" Espetó Sue, y Finn le ofreció una sonrisa antes de ponerse de pie y quitarse de la cámara.

"¿Todas para una?" Murmuró Santana, porque aquí empezaba todo. Dentro de unos instantes, iba a decir la frase que empezaría el motín.

"Una para todas" Dijo Brittany en un susurro.

"Una para todas" Dijo Quinn con voz forzada.

"Una para todas" Ofreció Rachel dócilmente, mirando a Finn completamente abatida. No lo quería pero, dentro de poco, esa sonrisa que ahora le estaba dando iba a desaparecer de su cara de la peor manera posible.


"Como si el destino te ha echado una mano"


"¡No podéis sacarme de antena! ¡No me importa si el infierno se está tragando la tierra! ¡Estaba en medio de una maldita entrevista!"

El Director se pasa las manos por su pelo, gesticulando a Sue para que se calme.

"Parece que se ha causado un pequeño motín en nuestras manos, eso es todo. Así que permanezcamos calmados. ¿Smit, Thompson? ¿Podéis ir a ver qué pasa y echar una mano?" Gesticuló a los dos guardias que quedaban detrás de las chicas.

Esto era. Éste era el momento.

"¡Ahora!" Gritó Santana, y Brittany se avalanzó para empujar la mesa hacia un lado.

Rachel y Quinn se levantaron también, embistiendo a los guardias y agarrando las armas.

Santana cayó de rodillas y Brittany se le unió detrás de la mesa para empujarla y moverla por el suelo para derribar a uno de los guardias que estaba detrás de Sue. Dejó caer el arma, retorciéndose de dolor.

Sue saltó, levantando las manos por encima de su cabeza e inconscientemente bloqueando la vista de los cuatro guardias restantes.

"¡Agáchese!" Gritó antes de que se escuchara un disparo y fuera acribillado en la pared.

Brittany fue hacia él rápidamente, cogiendo el arma que había tirado el guardia mientras Santana golpeó al guardia que le había golpeado la cabeza contra la mesa.

Rachel luchó contra su guardia, mientras la mujer intentaba derribarla, aunque fue la morena quien derribó a la otra mujer, dándole una patada a la espinilla de la mujer y cogiendo el arma fácilmente.

"Lo siento" Dijo antes de usar el arma para golpear a la mujer lo más fuerte que pudo en la cabeza.

Santana, Brittany y Rachel apuntaron sus armas al guardia restante.

Lanzó un puñetazo a Quinn en la cara para deshacerse de ella, pero se detuvo cuando vio a las otras chicas apuntándolo con las armas.

"Oh, qué bien." Murmuró, bajando su arma. Quinn la cogió, dándole la vuelta y golpeándolo en la cara.

Sue estaba congelada en la silla, con la boca abierta.

Finn aún no se creía qué acababa de pasar.

El Director tenía sus brazos al aire, mirando desesperadamente en la sala.

"¡Haz algo!" Murmuró a la única persona que quedaba, el tío de realización, responsable de la cámara y el equipo de sonido.

"Eh… ¿Parad?" Dijo el chico, levantándose.

"¡Joder!" Dijo Santana. "Está bien. ¡Tú! ¡Sue! ¡Dile a esos estúpidos que nos vuelvan a poner en directo o dispararemos a más gente!"

Sue se encogió de hombros para luego negar con la cabeza.

"No funcionará, Lopez, y acabáis de llenaros de mierda hasta…"

"¡Cállate, Entrenadora!" Chilló Brittany, apuntando el arma al chico de realización. "Hazlo"

"Escuchad, señoritas, acabáis de disparar a un guardia de prisión y habéis herido seriamente a otros tres, ¿De verdad creéis estar en directo en el transcurso de la…?"

Brittany apretó el gatillo y el realizador cayó de espaldas.

Sue se levantó rápidamente.

"Tú también" Dijo Rachel suavemente, gesticulando a Finn para que se levantase.

"Y tú" Añadió Quinn hacia el Director, colocándolos delante de la cámara.


Santana apagó la furgoneta, agradecida por que el Sol casi había desaparecido y tenían toda la noche para ir lo más lejos que pudieran. Escuchó a los otros salir de la furgoneta y se giró hacia Rose.

"¿Lista?" Preguntó.

Rose asintió, metiendo la mano en su sujetador y sacando un pequeño cuchillo casero.

"Hice esto antes de irnos, para esta ocasión tan especial" Lentamente pasó el arma por su mano, estremeciéndose ligeramente mientras lo hacía.

Santana decidió ahí mismo que nunca sería tan mala como ella.

Rose dejó que la sangre saliera de su cuerpo para luego tirársela a la cara de Santana.

"¡Que te den, Rose!" Chilló Santana, elevando el arma y disparando por la ventana. "Pero ahora en serio, esto es asqueroso" Murmuró, respirando profundamente y saliendo de la furgoneta. Caminó hacia el grupo, agitando el arma. "¡Estoy harta de esta puta cámara! ¡El Director está muerto, y también Rose! ¿Y sabéis qué, América? ¡Vosotros también!"

Brittany saltó al ser disparada la cámara, y luego volvió a respirar aliviada. Esta parte casi había terminado.

"¿Ahora qué, señoritas? Sugiero que nos dirigamos a…"

"Cállate, Sue" Dijo Quinn, manteniedo su arma elevada.

Sue frunció el ceño profundamente.

"¿Debo recordarte quien ha empeñado una tarea crucial para ayudaros a escapar? Si no fuera por mí…"

"Si no fuera por ti, quizá nada de esto hubiese pasado" Quinn elevó una ceja cuando Sue puso los ojos en blanco.

"Rachel por favor, no hagas esto" Finn estaba de rodillas con las manos detrás de la cabeza. Rachel bajó su arma ligeramente.

"Tengo que hacerlo. Lo siento, Finn, de verdad. Estoy segura que alguien os encontrará…"

"¿Vais a matarme?"

Su voz temblaba de mala manera, tanto que casi sintió suficiente pena como para decirle que fuera con ellas.

"No. Tú y Sue os quedáis aquí. Nos llevamos la furgoneta, y nunca más nos veréis."

"¡Y una mierda! ¡No descansaré hasta que las autoridades os capturen y os pongan en la silla eléctrica! ¡Pongo a Dios por testigo que…"

"Vamos" Dijo Quinn, dándole la espalda a la mujer que gritaba y avanzando hasta la furgoneta.

"Adiós, Entrenadora" Chilló Brittany, entrando en el vehículo.

"¡A pasarlo bien!" Santana siguió a Brittany, cogiéndola y abrazándola lo más pronto que estuvo dentro de la furgoneta.

"¿Rachel?" Preguntó Finn, pero la chica sacudió la cabeza.

"¡…Apreté el puto gatillo hija de la gran…!"

"Adiós Finn." Susurró Rachel, besándole en la mejilla.

Volvió corriendo hacia la furgoneta, entró y cerró la puerta.

Rose encendió el motor y condujo.


Santana no podía parar de besar a Brittany. Y no solo su boca. Besó sus párpados, sus mejillas, su nariz y su barbilla. Y aún así, no era suficiente.

Brittany se aferraba a la chica, disfrutando la sensación de sentirse así. Había pasado más de un año pensando que esto no volvería a pasar.

Estaba tan feliz que estaba a punto de llorar.

Rachel se avalanzó a Quinn, pasando sus brazos alrededor de la rubia y abrazándola fuertemente.

No había palabras, ni declaraciones que hacer. Tan sólo se abrazaron mutuamente.

En el asiento delantero, Rose las condujo a través del bosque en el que pasó la mayor parte de su niñez acampando. Había una antigua cabaña unos quilómetros más adelante, donde un amigo de su hermano las esperaba.

Mientras la luna brillaba encima de las hojas de los árboles y las chicas de detrás se abrazaban hasta casi no poder respirar, pensó que estaba bastante bien eso de estar viva.

Y ser libre.


Bueno, pensó Santana, sí, había echado muchísimo de menos a sus amigas, pero estar cuatro horas encerradas en el maletero de un coche tipo que le hacía volver a odiarlas.

"¡Quita el pie de ahí! Dijo Quinn entre dientes, quitando con un golpe el pie de Santana de su cara.

"¡Quita el culo de ahí!" Le replicó Santana, chocando sus caderas contra él.

"¡Callaros, las dos!" Susurró Rachel furiosamente, intentando no pensar en cosas como tragar los gases contaminantes del coche, o la probabilidad de que sus salvadores estamparan el coche en algún tipo de accidente y muriesen todas ahí.

Brittany roncaba, agarrada fuertemente a Santana, y bastante confortable por primera vez en mucho tiempo.

Rose se ajustó la peluca en su cabeza, y revisó su maquillaje otra vez. Sí, parecía una puta, pero era mejor que parecerse a alguien que en teoría estaba muerto.

"¿Así que esas de dentro el maletero son tus amigas, no?" Preguntó el conductor, mirando por los retrovisores.

"Una de ellas sí" Contestó con una sonrisa. "La mejor amiga que he tenido nunca"


Era un sótano. No muy espacioso, con dos colchones en el suelo y una vieja televisión en una mesa pequeña. Había una lavadora y una puerta.

Pero seguía siendo un sótano.

"¿Cuánto tiempo dices que hemos de estar aquí?" Preguntó Santana, ojeando a los colchones.

Rose se encogió de hombros.

"Lo que tarden en dejar de hablar de vosotras en la televisión. Un mes, dos máximo. Llegados a ese punto, vuestro queridísimo anfitrión tendrá nueva documentación para todas vosotras, y ya podréis salir del país."

Brittany bajó las escaleras, mirando los colchones para luego tirarse en uno.

Quinn y Rachel inspeccionaron el resto del sótano, lanzándose miradas mientras lo hacían.

"¿Y qué hay de ti?" Preguntó Santana y Rose se rió.

"Estoy muerta, ¿Recuerdas? Puedo ser quien quiera. Tony se ha largado para ir a buscar a Cleo, y luego los tres nos largamos de aquí. Nueva vida y todo eso" Rose se apoyó en el marco de la puerta, alzando una mano para tocar el hombro de Santana.

"Espera, ¿Qué? ¿No vas a estar por aquí?" Santana sintió como su corazón se aceleraba ligeramente. El hecho de haber escapado de la prisión estaba muy bien, pero ahora estaban en el sótano de un tío cualquiera y la cosa se podía poner mucho peor.

"Tranquila. Es un buen tío, ¿Vale? Es como de la familia. Y ya que me has salvado el culo, y eso vale más de lo que crees, el chaval va a cuidar de vosotras y luego os dirá qué hacer."

Santana asintió, aceptando el abrazo cuando llegó y sintiendo encogerse algo en su pecho. Compartió una habitación, y una vida, con esta chica durante más de un año, y ahora se estaban despidiendo.

"¿Y la furgoneta? ¿Qué le ha…?"

Rose se volvió a reír.

"Creo que ahora mismo está siendo aplastada hasta quedarse como un pequeñísimo cubo de rubik. Nunca será encontrada, cuenta con ello"

"¿San?" Dijo Brittany.

Santana miró por última vez a Rose, para luego bajar las escaleras y llegar hasta Brittany.

Rose cerró la puerta con pestillo.


En lo que respectaba la privacidad, bueno, no había mucha. La puerta del sótano comunicaba con el baño donde había un lavabo y una ducha. A parte de eso, tenían los colchones y la televisión.

Y por supuesto, se tenían la una a la otra.

Incluso cuando el sol salió, ninguna de ellas durmió.

Brittany se dedicaba a pasar sus manos por las mejillas de Santana, memorizando otra vez la sensación en sus dedos. La quería a muerte, pero esto era algo que no podía describir. Noche tras noche, se estiraba en su litera con su mano en la pared, preguntándose cómo estaba Santana en ese momento. ¿Estaba durmiendo? ¿Estaba cómoda? ¿Necesitaba su osito amoroso tanto como el osito amoroso la necesitaba a ella?

Santana sentía que iba a llorar de felicidad y alivio. Todo pudo haber ido mal, pero no fue así. Después de todos los miedos, la huída, aquí estaba estirada al lado de Brittany en algún sótano de Chicago. En una ciudad. Había tenido razón, valía la pena volver a tener esto.

Rachel estaba llorando muy suavemente mientras tenía la cara enterrada en el cuello de Quinn. Aquí estaba la cosa que había estado ansiando desde el día en que las arrestaron. Tenía a Quinn otra vez. Dios, había olvidado cómo olía la chica, cómo se sentía al estar cerca de ella. Era maravilloso, y había esperado muchísimo para volver a tener esto.

Quinn abrazaba a Rachel, preguntándose si lo hacía lo suficientemente fuerte las dos se fundirían en una. Pero no era suficiente, nada lo era. Después de un momento, Quinn se retiró ligeramente, alzando su mano para hacer que Rachel la mirara. Retiró el mechón de pelo que tapaba el ojo de la morena, así como las lágrimas que emergían de ellos, y pensó que Rachel nunca había estado tan preciosa.

"Gracias por escogerme" Susurró Quinn, con la voz rota.

"Siempre" Susurró Rachel de vuelta. "Siempre te escogeré a ti. Te quiero"

Quinn sintió sus propias lágrimas escaparse de sus ojos, porque nunca había estado tan feliz como en ese momento.

"Te quiero" Murmuró, besándola.


"Hey, llamaría a la puerta pero tenéis la televisión tan fuerte que mis vecinos pensarán que estoy dando cobijo a fugitivas" Dijo Miguel mientras abría la puerta del sótano.

Las cuatro chicas lo miraron.

"Estamos mirando lo que dicen las noticias." Dijo una de las rubias, mientras que la pequeña morena que la abrazaba apagó el aparato.

"Bueno, os dejo un poco de comida y ropa." Dejó todo al pie de las escaleras, antes de pasar su mano por el pelo. "Lo que hicisteis fue bastante impresionante, así que vais a salir por la tele durante unos días. De todas formas, empezad a pensar nombres porque no podréis volver a usar los vuestros otra vez. Nunca más." Se encogió de hombros. "Tengo que salir, así que controlad el volumen. Os estáis escondiendo, ¿Lo recordais?"

Volvió a subir las escaleras, sonriendo.

Estas chicas no se parecían en nada a lo que eran de verdad.


"¡Toma ya!" Dijo Santana felizmente mientras miraban las imágenes de Sue Sylvester siendo arrestada en las noticias de las seis.

Brittany rió, comiendo una patata frita y gimiendo al probar su sabor. No quería volver nunca más a prisión, la comida era asquerosa.

Rachel frunció el ceño mientras miraba como Quinn comía una ensalada, buscando una tercera hamburguesa para la rubia.

"¿Miguel ha olvidado tu hamburguesa con queso? ¡Qué mal, debes haber estado deseando una desde hace un año!"

Quinn se encogió de hombros.

"Me hice vegetariana"

Rachel asintió, centrándose en la televisión. Después de un minuto, sus ojos se abrieron como platos y volvió a mirar a Quinn.

"T- Tú… ¿Qué? ¿Porqué?" Rachel sintió que volvía a llorar. Fueron unos días muy emotivos. Bueno, unos años.

Quinn se volvió a encoger de hombros. "Porque la matanza global de animales es algo que ya no quiero apoyar" Pinchó un trozo de tomate, llevándoselo a los labios. "Y esta chica de la que estoy enamorada también le va este rollo, así que es de mala educación besarla con mi boca con gusto a bacon"

Rachel no podía creerlo. Esto era demasiado.

Vale sí, se habían escapado de prisión y ahora se estaban escondiendo en algún sótano de un desconocido mientras esperaban a que los policías se relajasen un poco con su búsqueda. ¿Pero que alguien se hiciera vegetariano por ella tan solo porque la querían?

"Me encanta tu boca, con o sin bacon. Me encantas toda tú, tanto si escoger comer carme o escoger un alternativo modo de vida que radica las toxinas y las grasas de tu dieta y es, en resumen, mucho más sana para ti" Sonrió Rachel, inclinándose para besar suavemente a Quinn.

Se empezó a retirar, pero Quinn no la dejo, alzando su mano para inmovilizar a Rachel por su nuca. Ladeó la cabeza ligeramente, abriendo sus labios y capturando el labio superior de Rachel entre los suyos. Rachel abrió la boca para deslizar suavemente su lengua en los labios de Quinn, quien tomo aire por la nariz.

"Esto de no tener habitaciones separadas puede volverse un poco incómodo." Murmuró Santana, disfrutando de su hamburguesa con queso y deseando que tuviera extra de carne tan solo para reivindicar lo deliciosa que era.

Brittany asintió. "Al menos podremos tener sexo en la ducha."

Santana dejó caer su hamburguesa.

"Britts, eres la persona más lista de este puto mundo. ¡Vamos!"

Mientras las otras dos cerraban la puerta del baño, Rachel empujó a Quinn en el colchón, acomodándose entre sus piernas y presionando sus caderas contra las de la rubia.

"Dios, te he echado de menos" Dijo Quinn jadeando, recorriendo sus manos por la espalda de la chica hasta posarse en su culo, acercándola a ella.

"Yo también, cariño" Dijo Rachel en un susurro, arqueando su espalda ligeramente y dejando caer su pelo hacia delante.

"Demuéstramelo" Gimió Quinn cuando Rachel le pasó la lengua por el cuello.

"Siéntelo" Susurró en su oído, pasando sus dedos por los brazos de Quinn hasta coger su mano. La llevó hasta su muslo, obligando a que pasara por debajo de su vestido y presionando los dedos de Quinn en su ropa interior.

Quinn soltó un suspiro y se mordió el labio. Ésa mirada de deseo era inconfundible. Quinn se lanzó bruscamente hacia Rachel, besándola frenéticamente y girándola para quedarse encima de ella. Las lenguas chocaron como si desde el día en que se separaron hubiesen estado practicando solo para ello, ladeaban cabezas, las manos de Quinn pasaron por los pechos de Rachel, las de Rachel se posaron en el cuello de Quinn, obligándola a seguir besándola. Pero ambas querían más, querían ser egoístas y querían hacerse dueñas de la otra.

Fue Rachel quien tomo la iniciativa quitándole la camiseta a Quinn, y la rubia ayudó a la morena a quitarle el pantalón, mientras los besos abarcaban más, nariz, mejillas, ojos y volvían a la boca de la otra.

Rachel empujó suavemente a Quinn, quedándose otra vez ella arriba y quitándose el vestido que llevaba, ambas ahora en ropa interior. No querían dejar ningún rincón por explorar y fue así como Rachel empezó a recorrer el cuello de la rubia con su boca y ayudada por su lengua, los pechos de ella, cubriendo uno con la boca y el otro con su mano tan suavemente que provocó un intenso y profundo gemido de Quinn. Su boca cazó el erecto pezón y su mano apretó con fuera el pequeño pero perfecto pecho y fue esta vez Rachel la que gimió al notar la dureza de ellos, y Quinn la que elevó la cabeza echándola atrás, la que ofreció su cuello como recompensa a todo lo sufrido.

Se volvieron a besar y su intensidad en ellos hizo que cuando se separaron la respiración de ambas fuera jadeante. Rachel siguió el camino que había dejado, bajando por su vientre y Quinn no podía hacer otra cosa que gemir, gemir con fuerza, era su Rachel la que la estaba allí llenándola de amor, de pasión, y ésta vez eran sus manos las que descendían por su vientre, que finalmente alcanzaron lo que tanto tiempo se habían perdido.

Lo hicieron mirándose, a veces cerrando los ojos por necesidad, abrían sus bocas, pero sobretodo miraban cómo el placer iba llenando sus corazones. Se besaban mientras se movían, devoraban sus labios e iban alcanzando un éxtasis juntando sus frentes mientras llegaban al final de ese maravilloso viaje, se movían, se convulsionaban entregándose directamente ese momento tan anhelado.

Quinn nunca pensó que era una persona sexual. La gente la encontraba sexy y había usado eso en su favor en el pasado. Pero ahora aquí, con Rachel, se dio cuenta que no le importaba cuánto tiempo estaban en ese sótano. Podían quedarse ahí como si estuvieran cumpliendo su condena.

Siempre que pudiera hacerle el amor a Rachel Berry el resto de su vida.


"Oh por favor. No puedo creer que se riese de nosotras porque nos pillasen robando o matando en una cámara y luego va ella ¡y mata a alguien en directo! Eso sí que es ser imbécil." Santana estaba tan agradecida por tener una televisión que casi besaría a Miguel y le ofrecería tener sus hijos.

"¿A que sí?" Dijo Brittany, mientras miraban como Jessalyn Briggs hablaba del arresto de Sue orgullosamente.

"… Mientras ella afirma haber estado bajo la influencia de las reclusas, la grabación de Sylvester arrebatando el arma de las manos de Lopez no puede ser…"

"Apuesto a que ha pasado todo el tiempo deseando que nos la hubiésemos llevado con nosotras." Murmuró Quinn, pasando sus dedos por el pelo de Rachel.

Rachel tenía su cabeza en el estómago de Quinn, escuchando el ligero borboteo así como la televisión.

"Siempre ha dicho que tú le recordabas a una versión joven de ella, ¿No? Psicológicamente eso significaría que sentía un acercamiento hacia a ti, quizá como un lazo de madre e hija…

Santana se rió.

"¿Puedes imaginarte siendo la hija de Sue Sylvester? Madre mía."

"Me siento mal por mis padres" dijo Brittany suavemente. "Vinieron a verme en la prisión, pero… no sé. Nunca supe qué decir."

"Mis padres me visitaron a menudo también. Me disculpé efusivamente, pero no había mucho que hacer. Les dije que no tenía nada que ver con ellos ni en la manera en que me educaron. Tomé una decisión, y fue mía, solo mía."

Quinn mantuvo sus dedos recorriendo el pelo de Rachel, sopesaba sus palabras.

"Mis padres no vinieron. No hay para tanto." Santana se encogió de hombros y luego hizo una mueca. "Espera, mentira. Me dolió muchísimo. ¿Pero qué puedo hacerle?"

Brittany se sentó, dejando su mano encima de la de Santana.

"Vivir la resta de nuestras vidas felizmente, y libremente."


El segundo mes pasó más rápido que el primero.

El primer mes consistió básicamente en escaparse en la ducha para tener un poco de privacidad, mientras que la pareja que se quedaba en la habitación intentaba tener su propia privacidad antes de que la ducha de las otras terminara.

Miraron las noticias, esperando no ser mencionadas en algún programa.

Pero la mayoría del tiempo lo pasaron abrazadas. Hablaban del año que habían pasado, las amigas que habían hecho en la prisión y de cómo esperaban que las mujeres que las habían ayudado hubiesen encontrado su propia libertad.

A Monique ya la habían capturado, y Brittany había llorado cuando vio las imágenes. La mujer había pasado por delante de la cámara, aunque con una sonrisa en su cara. Pero eso era todo lo que oyeron sobre eso, aparte de una continua búsqueda de las cuatro.

Al segundo mes dejaron de prestarle tanta atención a las noticias, y Miguel les había dejado decorar el sótano un poco.


"Vale" Dijo Miguel, abriendo la puerta del sótano. "Ya que os vais a ir antes de la semana del Rey y os vais a perder una fiesta tremenda, os he traído algo especial. Y algunas noticias."

Bajó las escaleras, esperando que las chicas paran de hablar entre ellas.

"¿A qué esperas?" Dijo Santana, riendo.

"Primero de todo, Rose está en Cuba, sana y salva. Me dijo que os dijera hola y que mejor que me estéis tratando bien." Miguel les guiñó el ojo, mientras Brittany le negaba con la cabeza riendo. "Segundo, vuestra nueva documentación está casi terminada. Lo que significa, señoritas, que os queda nada para iros. No lloréis, por favor. Ha estado bien."

Rachel rió, girándose a Quinn y murmurándole algo sobre que la gente mafiosa era menos mala de lo que imaginaba.

"¿Y cómo nos llamamos? Porque tú no has hecho más que reírte de mis sugerencias, listillo." Santana cruzó los brazos mientras Miguel puso los ojos en blanco.

"Porque 'Debora Dóra Golosa' hará que os arresten en un abrir y cerrar de ojos. Así que me tomé la libertad de poneros yo el nombre. Pero eso lo sabréis mañana." Metió la mano en su bolsillo, y sacó una pequeña bolsita. "Y finalmente, como regalo de despedida, os he traído la mejor maría de Chicago"

Rachel se sentó rápidamente con el ceño fruncido. Santana corrió hacia él.

"Miguel, eres un santo." Le cogió la bolsa.

Miguel se encogió de hombros. "El papel, el 'trincha', y todo lo que necesitáis está ahí, así que disfrutad. Y ni de coña soñéis en subir y atracarme el frigorífico. Os dejaré unas bolsas de patatas y agua antes de que salga."

"¿Cómo te lo podemos agradecer?" Preguntó Brittany, quedándose al lado de Santana.

"No tenéis que hacerlo. Habéis liberado a una Latin Queen y le habéis dado una nueva vida. Esto es mi agradecimiento"


Las cuatro se sentaron en uno de los colchones, con la bolsa en medio del círculo. Rachel abrió la boca para hablar, pero Santana levanto una mano.

"Antes de que te niegues, Berry, déjame decirte unas cosillas. La primera es que hemos matado a gente. También hemos estado en prisión. Nos hemos escapado de ella, y ahora volvemos a estar en la lista de los más buscados. Y con represalias. Nos hemos emborrachado siendo menores. Y por eso creo que la droga es un proceso natural, y no nos va a empeorar las cosas, más de lo que están. Ése es mi argumento, y me aferro a él. Conclusión: creo que deberíamos hacerlo"

Rachel abrió la boca otra vez, pero esta vez fue Quinn quien la interrumpió.

"Estoy de acuerdo con Santana. Quiero decir, hace dos años no lo hubiese hecho, pero tengo curiosidad. Creo que todas la tenemos, y no creo que por unos calos nos vuelvan a encerrar en prisión, porque hemos hecho cosas peores. Quizá deberíamos tener esta última experiencia juntas, ya que dentro de dos días nos iremos y arriesgaremos nuestras vidas otra vez y… quizá todo termina."

Rachel abrió la boca para hablar, pero Brittany la cortó rápidamente.

"Totalmente de acuerdo, y he oído, de mis compañeras de celda, que los orgasmos cuando vas fumada son geniales. Muchísimo mejor que los normales."

Rachel levantó las cejas y chirrió los dientes durante un minuto, mirando a las tres chicas y esperando a ver si tenían algo más que añadir. Cuando vio que no era así, habló.

"Primero de todo, estoy de acuerdo con todas vosotras. De hecho, estoy un poco dolida porque hayáis asumido que tendría una aversión a fumar marihuana, una planta que crece en la naturaleza y no necesita de intervención humana para desarrollarse completamente. Hace tiempo, y quizá todas lo recordéis, ideé un futuro para mí donde estaría en la Universidad de Nueva York y estudiaría teatro musical, entre otras cosas. Para prepararme para tal ocasión, hice un poco de reflexión. ¿Llegaría un día en que me involucraría sexualmente con una mujer? En Nueva York, y especialmente en el teatro musical, las posibilidades son muy altas, así que por ello, examiné mi bisexualidad y concluí que sí, que si llegaba el día, estaría abierta a cualquier posibilidad"

Quinn se quedo boquiabierta.

"¿Qué?"

Pero Rachel tan solo levanto la mano.

"También me di cuenta que probablemente entraría en contacto con gente que ingiriese drogas, y que llegaría un día en que me las ofrecieran. Para prepararme, hice un poco de búsqueda. Inmediatamente descarté la heroína, la ketamina y el MDMA. El crystal tiene muchos pros y muchos contras, así que ya vería, pero bueno, todas estas drogas son muy adictivas y dañan físicamente el cuerpo. También descarté la cocaína, ya que con lo hiperactiva que soy, tan solo me falta esa droga para que me estalle el cerebro."

Brittany pestañeaba rápidamente.

"Wow"

"Ya que hay un debate sobre si la marihuana es o no buena para nosotras, os voy a explicar el resultado de mi búsqueda. Sin la droga en sí, mi búsqueda era puramente teórica, sin embargo, llegué a la conclusión que si alguna vez probaba una droga, ésa era la maría. Los riesgos parecían ser los más suaves y con menor repercusión, y como he dicho, crece de forma natural en la Tierra"

"¿Qué riesgos hay?" Preguntó Brittany, que estaba en trance por cómo gesticulaba Rachel.

"Si estás expuesta a enfermedades mentales, el uso prolongado de ella puede adormecer tu mente. Pero también hay riesgos de personalidad. Por ejemplo, Finn Hudson sería una terrible persona para usar la marihuana, porque probablemente culparía a la droga por sus errores en su vida." Rachel respiró profundamente, sintió que había explicado su punto de vista. "Apoyo totalmente que hagamos esto. En moderación, para que ninguna de nosotras tenga paranoias."

Brittany cogió la bolsa, sacando un papel y un pequeño cartón, para después cortar un trozo y enrollarlo, y de esa forma hacer la boquilla.

"LaFresia me enseñó como liar cigarros, para que pudiera pagar a Dominique los mensajes." Hizo añicos la droga con el grinder y la puso en su mano izquierda, colocó el papel encima y luego puso la mano derecha encima. Les dio la vuelta, de manera que el papel con la maría estaba en la mano derecha. Empezó a darle forma hasta que ya pudo introducirle la boquilla.

Santana nunca había estado tan orgullosa de su chica.

"Lo que quiero saber es… Los aliens. ¿Habéis mirado nunca al universo? Pero en serio. Joder, tío. Es enooooorme." Santana tomó otro calo, pasándo el porro a la derecha y esperando a que alguien lo cogiera.

Todas estaban estiradas de espaldas, con la cabeza junta mientras hacían la, ¿Sexta? ¿Séptima?, ronda.

"¿Es tan grande como el cielo?" Pregunto Brittany, tomando un calo y sacando el aire sin toser. Les había costado un poco, pero finalmente eran capaces de inhalar sin toser.

"Más grande, Britts. Mucho más grande. Es como una ventana, ¿Sabes? El cielo es solo una puta ventana. Pero ahí fuera hay una casa entera."

"¿Podemos vivir ahí?" Brittany pasó el porro a Quinn, que lo aceptó felizmente.

"La casa del Universo" Dijo Quinn de repente, antes de empezar a reír. "¿Estamos en el sótano de la casa del universo ahora mismo?"

Rachel estaba moviendo los brazos por encima de su cabeza, sonriendo de oreja a oreja.

"Todo lo que quiero hacer es…" Rachel hizo pequeños sonidos de arma con su boca. "Y…" Chasqueó su lengua. "¡Cling! ¡y cogemos tu dinero!"

"Espera, una casa no. Un mundo. O un campo. O… Espera, ¿Qué estaba diciendo?"

Brittany empezó a reír también.

"No hay exterior. Solo existe éste sótano"

Quinn rió fuertemente. "¡No me jodas!"

"¡Si insistes!" Rachel se colocó encima de Quinn, que seguía riendo.

"¿Qué pasaría si el sótano fuera lo único que existiera?"

Santana frunció el ceño, pestañeando.

"Espera, ¿De qué estaba hablando, joder? Era muy importante. ¿Qué… De qué iba?"

"Espero que mi nombre sea genial Como…" Brittany cerró los ojos mientras intentaba pensar. "Brittany"

"Uala, tu cara es increíble" Dijo Rachel seriamente, pasando sus dedos por las mejillas de Quinn.

"Tú eres increíble" Dijo Quinn, frunciendo el ceño ligeramente cuando Rachel apretó con su dedo la mejilla de la rubia.

"¡Que os den! ¡Yo soy increíble!" Declaró Santana sentándose. "Quiero patatas"

"¡Patatas!" Imitó Brittany

"¡Patatas!" Chilló Rachel

"¡Pahahá!" Consiguió decir Quinn a pesar de que Rachel le estaba apretando las mejillas.

Finalmente, a pesar de querer comprobar si los orgasmos con marihuana eran mejores, todas terminaron dormidas en un mismo colchón.

"Todas para una…" Murmuró Brittany, antes de dormirse.

Y una para todas.


"No entiendo por qué tenemos que ser los tíos." Santana murmuró a Rachel, ojeando su nuevo pasaporte sospechosamente.

"Tienes razón. No pasaríamos como hombres…"

"Nop" Dijo Miguel encogiéndose de hombros. "Seguro que no. A no ser, que fuerais un par de gays afeminados que viajan hasta Méjico para conocer a la familia de Mario"

"¿Y se supone que soy Mario?" Dijo Santana incrédula. Estaban muy jodidas.

Miguel les sonrió alentadoramente.

"Mira, están buscando a cuatro chicas. No dos tíos. Y menos aún dos tíos que son gays y se quieren muchísimo. Os cortamos el pelo, os ponemos bigotes falsos y nadie os detendrá. Confiad en mí."

Rachel suspiró profundamente, antes de relajarse un poco.

"No estoy de acuerdo con cortarme el pelo, pero creo en la transformación de una misma por un papel. Creo que esto será un buen desafío para mí. Uno que superare por el bien de nuestra libertad."

Santana puso los ojos en blanco. "¿Por qué no puede ser Britts mi súper novio en lugar de Berry?"

Miguel se encogió de hombros. "Porque las otras dos son hermanas. Hermanas pelirrojas. Sé que no son las parejas que queréis, pero es solo hasta que paséis la frontera. Entonces, usareis éstos"

Les entregó un set de pasaportes idénticos, pero con nombres femeninos.

"Vale, pero…" Empezó Santana, pero Miguel la interrumpió.

"Confía en mí. Es a lo que me dedico. Y funcionará. Sé que no queréis oír esto, pero cuando lleguéis a la frontera, separaos. Será más fácil así. Si sois cuatro es más arriesgado. Lo siento, pero es verdad"


Fue una dura despedida. Su sótano se había convertido en lo único que tenían y se habían acostumbrado a ello, aunque al principio fuera a regañadientes. Era el único sitio en que se las había permitido estar solas, y seguras.

No volverían a ver a Miguel. Habían hecho un pacto en que si las cogían, no le venderían ni a él ni a Rose.

Pero fue más difícil decirse adiós entre ellas. Rachel y Santana se largaron primero en un Subaru que había aparecido en la mañana que se tenían que ir. Habían acordado no reírse de la otra por el ridículo corte de pelo que ahora llevaban. Santana tenía el pelo engominado y un bigote que Miguel había hecho de los mechones del pelo que le había cortado.

Rachel quiso llamarla Antonio Banderas, pero decidió no hacerlo. Después de todo, dependía de su habilidad de llevarse bien para que fueran capaces de superar la frontera. Tampoco quería alentar a Santana a que se vengara, porque cualquier apodo que Santana idease sería mucho peor. Al menos Antonio Banderas era sexy.

A Rachel le habían cortado el pelo cerca de su cuello, aunque le habían hecho un flequillo que le hacía quedar ridícula. Su bigote no era tan grande como el de Santana, pero Miguel había usado los pelos de su nuca y cola para darle una barba de tres días. Tampoco estaba tan mal, probablemente saldría con ella misma si tuviera doce años más.

Conducirían todo el día, se quedarían en un motel esa noche, y llegarían a la frontera a la tarde siguiente.

Miguel les advirtió que, por su propia seguridad, no se quedaran en el mismo motel que Quinn y Brittany. Les dio quinientos dólares en efectivo a cada una y se despidió de ellas.

Las rubias salieron una hora más tarde que las morenas. Bueno, las pelirrojas.

Quinn se dejó crecer el pelo en el año que había estado en prisión, aunque ahora volvía a estar a la altura de su hombro. Le tiñeron el pelo de un color rojo brillante, como el de Brittany, y se dibujaron pecas en la cara.

Iban a conducir un Daewoo familiar, y cuando Miguel les mostró lo que había en el maletero, Quinn respiró profundamente. Porque sí, era inteligente, pero ¿Y si no funcionaba?


"¿Me quito el bigote? ¿Y si se me quita por accidente con la almohada? Uff, desearía que tuviéramos los móviles para poder llamar a Quinn y Brittany. Espero que estén bien. ¿Y si las han parado?" Rachel andaba de arriba a abajo por toda la habitación, y Santana frunció el ceño.

"Vamos a ver, ¿Te quieres calmar? ¿A qué vienen esas preguntas? Hace que todo empeore, y tenemos que un largo viaje mañana, y quizá nos disparen y… y lo peor de ser cogidas es hacerlo mientras finjo estar en una relación gay contigo vestida de hombre." Santana cruzó los brazos.

Rachel respiró profundamente, sentándose al borde de la cama.

"Lo siento, Santana. De verdad. Es solo que llevo estresada mucho tiempo y…"

"Lo sé, ¿De acuerdo? Lo sé. Yo también. Así que vamos a dormir y a terminar con esto."

"¿Crees que están bien?" Susurró Brittany, encarando a Quinn en la oscuridad.

"No lo sé. Eso espero. Espero que no las hayan cogido, pero sobretodo, que no se hayan matado la una a la otra."

Quinn se dio la vuelta, mirando al techo. Al menos este no tenía agujeros en él.


"Vamos allá." Murmuró Santana entre dientes, parando para coger sus pasaportes. Las versiones de mujer estaban debajo del asiento, escondidos.

"¿Negocio o Placer?"

Santana se aclaró la garganta, imitando el acento de su abuelo lo mejor que podía.

"Placer. Vamos a visitar a mi familia."

"¡Oui!" Agregó Rachel, con su voz grave.

Santana tuvo que reprimirse de asesinar con la mirada a la otra chica, porque, ¿Desde cuándo estaba fingiendo hablar francés?

El policía se apoyó en la ventana del conductor, ojeando a ambas.

Rachel entró en pánico. Rápidamente se inclinó poniendo una mano en el regazo de Santana y besándole la mejilla sonoramente.

"¡Estamos enamorados! ¡Vamos a Méjico para asegurarnos de que la familia está de acuerdo con que nos casemos!"

Satana chirrió los dientes. ¿Qué coño…? ¿Eso era acento francés o italiano?

"Sí, estamos enamorados." Dijo Santana lentamente, intentando sonreír placenteramente al policía que ahora tenía las cejas levantadas.

"¿Duración de la visita?"

"Una semana" Replicó Santana. Iba a hacer que el policía se lo tragase. Se giró hacia Rachel, la agarró por la nuca y la empujó hacia ella.

Rachel levantó las cejas sorprendida cuando Santana la besó, recordando luego que se suponía que tenía que disfrutar aquel beso.

"Señor" Dijo el policía incómodamente, y Santana se alejó del beso.

"Es solo que me encanta esa boquita" Dijo Santana manteniendo la voz tan baja como pudo.

El policía les entregó los pasaportes y les indicó que avanzaran.

Rachel se dejó caer en su asiento, intentando parecer completamente normal.

Después de diez minutos, empezó a reírse descontroladamente.

Santana se unió porque… ¡Joder! ¡Estaban en Méjico!


"¿Lista, Britts?" Preguntó Quinn cuando el coche se detuvo en la frontera.

"Pasaporte, señora." Dijo, abriendo la mano expectante.

Quinn se inclinó y abrió la guantera, cogiendo los pasaportes y entregándoselos.

"¡Aquí tiene, señor!" Dijo felizmente, adoptando un acento que suponía que se parecía al del Sud de California.

"¿Asunto?"

Brittany picó de manos.

"Voy a conseguir un mono y lo montaré hasta que no pueda levantarse"

Quinn se aclaró la garganta. "Vacaciones, Señor. Planeo hacer que mi hermana se lo pase genial"

El policía levantó sus cejas, devolviéndoles los pasaportes.

"¿Cuánto tiempo?"

"Una semana" Replicó Quinn rápidamente, manteniendo su cara neutral mientras él las ojeaba, antes de dar un paso atrás y examinar el coche.

"¿Le importa salir del coche, señora?"

Quinn sintió como su corazón se aceleraba, manteniendo siempre su sonrisa.

"¡Para nada, señor!" Miró a Brittany rápidamente antes de tomar un respiro y abrir la puerta del coche.

"Su pasajera también, señora." Dijo con brusquedad, y Quinn asintió.

"Por supuesto que sí, Señor. Ahora mismo, si insiste. ¿Le importa ayudarme? Necesita ayuda para salir del coche"

La siguió hasta el maletero, dando un paso atrás cuando Quinn lo abrió y empezó a sacar lo de dentro.

Haciendo lo posible por fingir que hacía fuerza, elevó la silla de ruedas plegable y la puso en el suelo.

"Señora…" Empezó a decir, pero ella le agitó una mano sin importancia.

"Si no le importa ayudarme con levantar a mi hermana…"

"Está bien, Señora." Dijo rápidamente, cogiendo la silla de ruedas y volviéndola a poner en el maletero. "No importa, vuelva al coche y siga su camino. Era todo lo que necesitaba ver."

"Muchas gracias" Dijo Quinn, metiéndose en el asiento del conductor y encendiendo el motor.

"Que disfruten, usted y su hermana." Asintió y les indicó que avanzaran.

Y de repente, ya estaban en Méjico.


Santana andaba de un lado para el otro al lado del coche, mientras Rachel se mordía las uñas nerviosamente.

Por favor, pensó, que las hayan dejado pasar.

Santana estaba a punto de dar una patada a una de las ruedas cuando vio a un coche familiar acercarse, y no pudo evitarlo, empezó a correr hacia el coche.

Lo consiguieron. Gracias a Dios, lo consiguieron.

Quinn ralentizó el coche lo suficiente para que Santana se metiera en el asiento trasero, inclinándose sin perder el tiempo hacia Brittany y no parar de besarla.

Quinn detuvo el coche al lado del otro, abriendo la puerta y corriendo hacia Rachel, que estaba llorando de felicidad. "Te quiero." Susurró Santana en los labios de Brittany. "Te quiero"

"Lo sé, cariño" Replicó Brittany. "Te he querido desde el día en que nos conocimos"

Quinn agarró a Rachel, levantándola y dando vueltas.

"¡Nunca más!" Dijo llorando, devolviendo Rachel a la tierra y abrazándola hasta más no poder. "¡Nunca más me iré de tu lado!"

Rachel sonrió y enterró su cara en el hombro de Quinn. Había funcionado.

Dos coches se acercaron a ellas. Santana y Brittany salieron del coche, andando cogidas de la mano hacia Quinn y Rachel.

Cuando los coches pararon, salieron de él tres hombres que les saludaron asintiendo.

"Éstos son para vosotras, nosotros nos quedamos los vuestros, ¿Si?"

Santana ojeó los dos coches que se suponía que tenían que cambiar. Se suponía que tenían que separarse, pero… a tomar por culo.

"Sólo uno." Dijo titubeando, y Quinn dio un paso adelante.

"Sí, sólo uno."

Brittany aplaudió, sonriendo aliviada

Rachel se secó las lagrimas, dando a los hombres una sonrisa.

"Gracias"

Los hombres tan solo se encogieron de hombres, cambiando un juego de llaves por dos.

El Subaru, el Daewoo y un Renault desaparecieron por la carretera.

Para ellas les quedaba el BMW descapotable.

"¡Toma ya!" Chilló Brittany, sentándose en el asiento del copiloto.

"¡Conduzco yo!" Chilló Santana también, optando por saltar por encima de la puerta.

Agarradas de la mano, Quinn y Rachel las siguieron, metiéndose en el asiento trasero.

"Debo decir" Empezó Rachel, aclarándose la garganta. "que estoy muy feliz de que todas estemos juntas. Pienso que la idea de separarnos es absurda. Nuestro castigo fue separarnos, y no vamos a…"

Santana puso los ojos en blanco, subiendo el volumen de la radio.

"¡Me encanta esta canción!" Dijo Brittany, sonriendo.

"No pasa nada, me lo puedes contar a mí." Murmuró Quinn en la oreja de Rachel, besándola en la mejilla. Finalmente, todo estaba bien.

"¿A dónde vamos?" Preguntó Rachel por encima de la música.

"Santana puso el coche en marcha y se encogió de hombros.

Brittany bajó el volumen de la música ligeramente, mirando a la conductora.

"¿Podemos ir al Machu Pichu?"

"Claro que podemos, Britts. Quiero decir, Heather. Dios, me va a costar acostumbrarme a ello."

"Sí, Naya" Chilló Quinn desde el asiento trasero, riendo.

"¡Cállate, Dianna con dos 'n's! ¿Por qué no solo ponerle una?"

"Creo que era el intento de Miguel para que Quinn sintiera una cierta familiaridad con su nombre al poner las…"

"¡Cállate tu también Lea!" Dijo Santana, subiendo otra vez el volumen de la música, mirando a Brittany y elevando su voz por encima de la canción que sonaba. "¡Y ahora… Vamos a conseguirte ese mono!"


And of course you don't become, if you only say what you would've done

And so I missed a million miles of fun

And I'm not only among, but I invite who I'd want to come

And so I missed a million miles of fun