Eran más o menos las cuatro de la tarde… la nieve y el frío de aquel día no impedía el que el ambiente en el que se respiraba en el pueblo de Hotaru fuera uno de calma mezclado con el ajetreo normal de las personas que caminaban por sus calles.
Ryo y los demás habían logrado llegar a su hogar, salvándose por los pelos antes de que Harumi decidiera tomar cartas en el asunto, llevándose únicamente una advertencia por parte de dicha mujer lo suficientemente eficaz como para erizar tanto el cabello como el pelaje de aquellos que corrieron con la suerte de no llegar demasiado tarde a su hogar para el almuerzo.
No pasó mucho cuando Harumi y Hanako se retiraron de la casa para ir a trabajar en el hospital, mientras que Takeshi y Hiyori, junto con Haruko y Yoshiro el cual se había tomado el día libre por los propios actos cometidos en la capital, simplemente se quedaron descansando en la casa en compañía de aquel pequeño Riolu y Fennekin, a la par que Takeru se mantenía meditando y entrenando a un lado de la casa.
La escena ahora nuevamente volvía a centrarse en las calles de Hotaru… a la par que los pasos de las personas que ahí transitaban eran fácilmente escuchables, junto además con las típicas conversaciones u otros sonidos los cuales no poseían mayor relevancia.
Ryo era el único que se encontraba fuera del hogar al igual que Harumi y Hanako, su caminar levemente apresurado resaltaba entre el resto, mientras que la pequeña sonrisa en su rostro era imposible de ocultar ante las "noticias" que tenía que compartir secretamente con aquel ser que se encontraba en el respectivo hogar al cual el adulto se dirigía.
—"Increíble que Sora se volviera a enfermar… me hace caminar de más ese enano" — pensaba con una mezcla de enojo y risa Ryo, a la par que el mismo había ido de primeras a cuentas en búsqueda de Sora a la municipalidad, sin embargo, Ryo solo pudo alcanzar a preocuparse y desanimarse levemente ante lo claro una vez que la secretaria de su oficina le dijera que el hombre se había reportado enfermo aquel día.
—"Bueno… espero que no sea nada serio, de todas maneras veré si es necesario usar mi aura para curarlo más rápido; pobre… quizás tenga mucha temperatura y lo esté pasando mal… Sora no es de los que faltan solo por enfermarse levemente… debe ser algo realmente serio" — Ryo continuaba caminando, a la par que se acomodaba levemente su bufanda ante el frío de aquel día—"¡Pero apuesto a que se alegrará cuando le diga lo que nos dijo Yoshiro!" — pensó feliz el adulto en su continuo caminar, mientras que este, visto que se acercaba finalmente a la casa de Sora, siendo esta la antigua de Hina, aunque claro… con mejoras y una que otra remodelación, comenzaba a sacar las llaves de dicho hogar, dado a que el mismo dueño se las había confiado por la propia cercanía y parentesco que tenía con el propio hombre.
Ryo, una vez que finalmente se encontraba casi a media cuadra de la casa de aquel "enfermo" joven de cabellera blanca, este se exalta levemente cuando se comienza a concentrar en dicho hogar una vez que estuvo a la distancia adecuada, notando claramente como el aura de Naoto se encontraba junto con otra en su respectivo hogar.
Solo para lanzar una feliz carcajada… cuando detecta el aura de Nozomi al lado de la suya.
—"Esa niña… parece que se me adelantó, el chico si que debe de estar siendo consentido de sobremanera" — Ryo se llevaba sus manos a su nuca conforme se alegraba por la obvia relación amorosa que Sora tenía con la hermana de Naoto, a lo que el mismo empieza a cuestionarse levemente sobre ciertos temas.
—"Pero… ¿Será correcto hablar con Sora respecto a "ese" tema, con Nozomi presente? Al fin y al cabo, es un secreto…"— seguía pensando el hombre, desviándose de su percepción por lo mismo, mientras que este finalmente se encontraba delante de la puerta de la casa de Sora—"Bueno… ya se me ocurrirá como separar a esos dos por unos segundos" — pensó con una sonrisa Ryo, a la par que el mismo insertó la llave rápidamente en la cerradura de dicha puerta, abriéndola en no más de unos dos segundos.
—¡Sora, soy Ryo, hay muchas cosas que tengo que contarte! — gritó animoso el hombre una vez que entró a la casa, pensando que el joven, junto con su novia, se encontrarían en la habitación del mismo debido al claro estado "enfermo" de dicho ser…
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Pero incluso Ryo se quedó de piedra… cuando la vista que tuvo en el momento en el que el mismo abrió los ojos luego de abrir la puerta de aquel hogar, hizo que tanto el grito avergonzado de Nozomi junto con el del propio Ryo se escuchara de manera abrupta en el sector… a lo que el hombre únicamente activó su estado aural de golpe para después volver a salir de dicha casa a la máxima velocidad posible y cerrar la puerta con el mismo estruendo…
A la par que se tapaba sus ojos completamente avergonzado ante tal "posición" observada en pleno salón de la casa de Sora.
—¡E-En la municipalidad me habían dicho que estabas enfermo! ¡Solo te quería visitar! ¡Ju-Juro que no vi nada! —gritó el avergonzado y mentiroso hombre, a la par que el mismo llegaba incluso a taparse la boca ante lo sorprendido que había quedado luego de tales vistas… nunca habiendo sospechado "aquello" por parte de su pequeño "hermano menor", a la par que el rubor en sus mejillas era fácilmente apreciable.
Los actos vistos por aquel "desafortunado" hombre no se relatarán… sin embargo, el impacto recibido ante tales imágenes era más que obvio… a la par que los gritos tanto enojados como avergonzados por parte de Nozomi eran fácilmente escuchables desde el otro lado de aquella puerta, mientras que Ryo solamente podía taparse los ojos como búsqueda de refugio ante aquella desagradable vergüenza luego de que detuviera aquella "aventura" de su hermano sin querer, sin embargo, luego de que pasaran unos cuantos segundos, la puerta abriéndose nuevamente exalta al propio hombre, asustándolo al pensar que la furia de Nozomi lo azotaría en todo su esplendor, pero solo para quedar aún más callado y estático en el momento en el que la cabeza de un sonriente y avergonzado Sora sobresalía, a la par que este no mostraba el resto de su cuerpo por "obvias" razones.
—Esto… ¿Te molesta si me ausento por este día? Quería dedicárselo a Nozomi— dijo el apenado y sonriente hombre, a lo que Ryo únicamente se levanta para después lanzar otras carcajadas por la vergüenza aún presente.
—S-Sí, no hay problema… ¡Ma-Mañana te pongo al tanto! — dijo nervioso el hombre por las razones antes dichas, mientras que Sora simplemente le asentía, extrañándolo levemente cuando Ryo comienza a desanimarse por unos momentos.
—Lamento haberlos interrumpido…— dijo apesadumbrado ahora hombre de ojos marrones—Espero que Nozomi pueda perdonarme, juro que no fue mi intención molestarlos— reconoció desanimado, a lo que Sora únicamente le sonrió con la misma vergüenza, solo para después sacar su mano y hacerle señas para que el mismo se retirara.
—Sí, sí… no te preocupes, ya se le pasará el enojo pronto, créeme, no fue nada serio, solo… diles a los demás que ya estoy siendo "cuidado" y que no necesito que nadie venga, ¿Vale? — preguntó el hombre el cual fácilmente se le podría confundir como heredero de los genes de Yuta, a lo que Ryo no pudo evitar el lanzar una carcajada luego de ello a la par que alzaba su pulgar como respuesta, únicamente para después comenzar a retirarse con calma de aquel lugar, lanzando una última carcajada una vez que escuchó como Sora volvía a cerrar su puerta con llave y ahora con doble seguro desde dentro.
Estaba más que claro el que Ryo no podría "separarlos" durante aquel día… literalmente, si es que ustedes comprenden.
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No pasaron muchos minutos luego de ello… Ryo, demostrando únicamente ahora una cara sonrojada y levemente fastidiada, continuaba caminando por las calles de Hotaru, a la par que los recuerdos de "aquella" vista seguía perturbando sus memorias.
—"Maldita sea, Sora… te aprovechas de que eres más joven" —pensaba el malhumorado y ahora un poco celoso hombre, a la par que en la frente del mismo una pequeña vena empezaba a enmarcarse—"No pienso perder contra ti…" — pensaba el envidioso adulto a la vez que se llevaba sus manos a su nuca mientras caminaba—"¡¿Pero y ahora qué se supone que debo hacer?!, Harumi no llega hasta tarde en la noche, maldita sea…"— pensaba actos nacidos por sus claros celos, mientras que en sus mejillas el tenue rubor seguía vigente, únicamente para después lanzar un suspiro una vez que sus pensamientos volvieron a ordenarse y a tornarse más serios—"Y ahora tengo que esperar hasta mañana para decirle lo de Yoshiro… igual creo que aún tengo tiempo antes de que "eso" ocurra, pero estaba emocionado por decírselo…"—Ryo comenzaba a bajar sus manos, a la par que ahora se las colocaba en los bolsillos, demostrando desánimo por todo lo antes pensado—"Quizás Takeru quiera entrenar… además, Ryo está castigado así que puedo sudar y ensuciar mi ropa todo lo que quiera sin recibir castigo por parte de Harumi" — pensó el hombre a la par que lanzaba pequeñas carcajadas ante la idea para pasar el tiempo, cambiando así su objetivo nuevamente hacia su hogar.
El hombre continuó caminando por algunas cuadras, su hogar quedaba casi en el otro extremo de Hotaru por lo que, a pesar de poder ahorrarse el tiempo utilizando el estado aural, solo quiso relajarse ante las propias vistas del pueblo, mirando a la gente a su alrededor a la par que por dentro de igual manera se alegraba por los propios cambios de su hogar.
Ryo seguía a paso normal y con tranquilidad, sin embargo, justo a pocos metros de llegar a una esquina del sector en el que se encontraba, este se exalta cuando comienza a escuchar varias risas de considerable volumen las cuales, si bien extrañaron al hombre, este no detuvo su caminar por ello, sin embargo…
Si lo hizo… cuando escuchó el nombre de Hiyori en las conversaciones de aquellas chicas las cuales acababan de reírse.
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El ceño fruncido de Ryo fue lo primero en emerger… a la par que el mismo adoptaba una postura más acechante y silenciosa conforme se acercaba al borde de dicha esquina, a lo que este comienza a asomar levemente su cabeza, notando claramente como varias chicas estaban agrupadas, charlado…
Siendo estas… las mismas chicas con las que Hiyori se topó aquel mismo día cuando esta, junto con Sayuri y Haruko, se encontraban en el mercado de Hotaru.
—¡¿De verdad la fea está haciendo eso?! — preguntó incrédula y entre risas una de las chicas que ahí se encontraba, a lo que otra de ellas, la cual poseía aquella característica cabellera negra y azules ojos, comenzaba a asentirle entre risas.
—Hace como una semana vi que la rarita andaba vendiendo unos zapatos en una página de internet… lo más probable para comprarse ese vestido que veía en el mercado en la mañana— dijo la que se revelaba como Eimi entre carcajadas, a lo que Ryo únicamente comienza a fruncir el ceño luego de escuchar aquellas palabras.
—Y lo más gracioso es que Hiyori ni siquiera sabe que te haces pasar por un comprador de la capital… debe estar toda emocionada pensando que va a tener el dinero; pobrecita~— dijo en tono burlón otra de las amigas de dicha insoportable mujer, haciendo referencia a la propia Eimi.
Las risas y otras burlas seguían emergiendo entre las conversaciones de dichas mujeres, a la par que la ira y decepción en Ryo aumentaba exponencialmente conforme aquellas odiosas risas continuaban, sin embargo… de igual manera sabía que aquellas solo eran simples niñas malcriadas, y no por ello tendría que desquitarse y rebajarse a su nivel.
—"Nunca me dijo que quería comprarse un vestido… pensaba que usaría uno de los de Harumi para su fiesta de graduación…"— pensaba un poco lastimoso el padre, a la par que el mismo comenzaba a cerrar sus ojos, haciendo que, de su piel, una delgada y poco notoria capa de aura empezara a emerger, a lo que no pasa mucho cuando un diminuto y escurridizo brazo de aura sale de la punta de su pie derecho… empezando a reptar rápidamente y de manera casi invisible en contraste con la nieve, en dirección hacia donde Eimi se encontraba, a lo que el mismo, sin llamar la atención de la mujer, finalmente entra en contacto con la misma…
Pudiendo permitirle así a Ryo… el observar los recuerdos que la chica poseía, no tardando mucho en concentrarse en los de aquella mañana en específico.
—"Ya veo…"— Ryo empezaba a abrir sus ojos una vez que supo lo ocurrido durante aquel día en el mercado, a lo que el mismo únicamente lanza un suspiro ante las cosas que su propia hija tenía que afrontar—"Ay mi niña… eres igual de orgullosa que tu tarado tío; querías ganarte ese vestido por tu propia cuenta" — volvió a pensar el hombre a la par que esbozaba una pequeña sonrisa orgullosa por la actitud vista por su hija durante aquel recuerdo, a lo que el mismo únicamente vuelve a desactivar su estado aural para después comenzar a alejarse de dicho sector con el mismo actuar desapercibido por parte de aquellas chicas que continuaban en sus exuberantes risas y burlas.
—Pero bueno… me encargaré de cancelar el trato a última hora, ya quiero ver con qué harapo vendrá al baile— volvió a decir Eimi con vanidosa actitud, únicamente para causar nuevas risas en sus amigas, a lo que las mismas comienzan a empezar a caminar con intención de marcharse del lugar…
Únicamente para asustarse en el momento en el que estas caen al suelo luego de que las mismas perdieran extrañamente y de manera abrupta el equilibrio… haciendo que Eimi cayera de cara contra la nieve, la cual de igual manera se le había metido, tanto a la misma como al resto de chicas, adentro de sus respectivas ropas.
—¡¿Qué ocurre?! — gritaba adolorida y avergonzada una de las chicas, a la par que otras intentaban apartarse en quejidos por la incómoda sensación de tener nieve helada en sus interiores, a lo que las otras chicas comienzan a sentir cierto "tirón" en sus zapatos…
Únicamente para observar como los cordones de todos los zapatos de dichas chicas poseían tal cantidad y "calidad" de nudos, que incluso la fuerza con la que se había utilizado para crearlos hacía casi virtualmente imposible el desabrochar al existir tal infinidad de dobleces con los cuales era hasta ridículo el pensar que una mano humana fuera capaz de perpetrarlos, a la par que un extraño vapor emanaba de los mismos ante la propia "ira" naciente de aquel amarre.
Obviamente un hombre adulto, ya con treinta y ocho años de edad, no se rebajaría al nivel de unas chicas de dieciocho… pero estaba más que claro el que aquel hombre era Ryo al fin y al cabo.
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Pasaron más o menos unos cuarenta y cinco minutos luego de que Ryo finalmente regresara de su "curiosa" aventura en el pueblo, a la par que el mismo, una vez en las afueras de la misma, observaba como su amigo continuaba en su meditación y entrenamiento personal, a lo que el Lucario no tardó mucho en notar la presencia del hombre.
—[¿Te gustaría entrenar?... deja me cambio de ropa y salgo] — dijo con normalidad y con una leve sonrisa Ryo, a lo que Takeru simplemente se le queda mirando con la propia seriedad clásica del pokémon.
A lo que Ryo simplemente nota cómo Takeru cerraba sus ojos y esbozaba una tranquila, pero no por ello no orgullosa, sonrisa de aprobación.
—[No te vayas a romper la espalda… veo que Sora te pegó directo en la vejez] — respondió por telepatía el "bromista" pokémon, a lo que Ryo únicamente se sonroja a la par que se encabronaba ante tales palabras, solo para después tragarse su orgullo y entrar a su hogar.
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Una vez que la puerta de aquella casa comenzó a abrirse, todos dentro se exaltaron levemente una vez que notaron la propia entrada de Ryo, a la par que el mismo hombre observaba como Yoshiro junto con Haruko y el pequeño Riolu de la familia se preparaban para salir.
—¿Van a algún lado? — preguntó curioso y con normalidad el hombre a la par que el mismo se sacaba la bufanda y chaqueta, dejándolos en un perchero al lado de la propia entrada, a lo que Ryo se exalta cuando ve que Yoshiro tenía una toalla de mano sobre su hombro.
—"Tenía ganas de entrenar un poco también… Ryo quería hacerle compañía a Takeru, entonces… aprovecho"— reconoció en gruñidos con normal tono Yoshiro, a la par que este junto con el emocionado Riolu empezaban a salir de la casa.
—También voy a salir a entrenar… así que ya sabes lo que significa, ¿No… Ryo? — preguntó el hombre una vez que el pequeño Riolu comenzaba a salir con su padre, solo trayendo consigo el claro fastidio y desanimo por parte del pokémon, a la par que el Zoroark únicamente lanzó una carcajada para después darle unas cuantas palmadas de ánimo a su hijo, antes de que finalmente salieran de la casa.
Ryo, con objetivo hacia su habitación para poder así cambiarse de ropa, pasa por el lado de la habitación donde sus hijos se encontraban, para después echar un vistazo hacia el interior de la misma, notando cómo ambos jóvenes estaban sentados en sus respectivas camas leyendo una revista en el caso de Hiyori y una historieta cómica en el de Takeshi, mientras que Sayuri estaba recostada en el suelo a los pies de la cama del chico de ojos verdes.
—¿No quieren acompañarnos…?— preguntó con normalidad Ryo, a lo que el resto únicamente le responde con un leve negar, agradeciendo de todas maneras la invitación, haciendo que el hombre ahora se fijara en Sayuri— ¿Y tú, Sayuri? No te haría mal entrenar… así podrías aprender a usar mejor tus habilidades también…— dijo en tono de ánimo Ryo, únicamente para después preocuparse cuando un pequeño rubor avergonzado comenzó a brotar en las mejillas de la Fennekin, a lo que la misma empieza a bajar sus orejas y rostro ante la clara indirecta de su mala habilidad con los ataques.
—Ay papá… hay cosas que no cambian en ti— Hiyori simplemente susurraba a la par que negaba con su cabeza ante la clara actitud de su padre, a lo que un aura deprimente comienza a nacer en Ryo conforme su clara equivocación se hacía presente.
—Bueno… estaremos afuera, su madre llegará como a las ocho, así que cenaremos un poco más tarde hoy— dijo el levemente desanimado hombre, a lo que el mismo comienza a retirarse de aquella habitación a la par que juntaba, pero no cerraba, la puerta, ya que obviamente no quería que el calor de la chimenea encendida no mantuviera tibia la pieza de sus hijos.
Luego de ello, una vez que el sonido de Ryo entrando a su habitación se escuchó, Takeshi desvió levemente su mirada del cómic que leía, a la par que se preocupaba de igual manera por aquella Fennekin que aún se encontraba a los pies de su cama, mientras que en los ojos de la pokémon el desánimo se reflejaba levemente a través de los mismos, obviamente por recordar el hecho de lo difícil que era para la misma el realizar las habilidades características de su especie.
Takeshi frunció levemente el ceño en son de la lástima… a la par que la pokémon apoyaba su mentón en el suelo, solo para después lanzar un suspiro, a lo que el hijo de Ryo simplemente empieza a esbozar una leve sonrisa ante la idea que al propio se le ocurrió.
—Sayuri…— la voz de Takeshi alza las orejas de la pequeña pokémon, a lo que la misma levanta su pequeña cabeza para después girarla hacia el joven —Si quieres, puedes subirte… no tengo problema, el colchón es más cómodo que el suelo, supongo…— reconoció entre una pequeña carcajada el hombre, a lo que la pequeña pokémon se queda estática de momento ante aquella sugerencia, únicamente para después asentirle tímidamente, desviando luego de ello su mirada, sin otra reacción o movimiento aparente, a lo que Takeshi simplemente vuelve a volver a leer su comic, mientras que Sayuri se mantenía a pesar de todo acostada en el suelo…
Pasaron algunos segundos de silencio en aquella habitación, a la par que ambos jóvenes se mantenían concentrados en sus respectivas lecturas, mientras que Takeshi ya comenzaba a suponer el que la pokémon no se tomaría la molestia de subirse a la cama del mismo…
Sin embargo… incluso en el rostro de Hiyori se esbozó una tenue sonrisa escondida una vez que el sonido del pequeño brinco dado por la Fennekin se escucha en la habitación, a la par que la pokémon, ya finalmente arriba, dio un par de giros en un punto en específico en el extremo de los pies de la cama para después acomodarse en el blando colchón y apoyar su mentón sobre el mismo, mientras que un tenue rubor emergía en sus amarillentas mejillas por la mezcla de vergüenza y comodidad naciente de aquel estar.
Takeshi únicamente volvió a separar su mirada de su revista, solamente para lanzar una escondida carcajada y sonreír levemente, y volver a fijarla otra vez en su revista una vez que notó que la propia pokémon no desviaría su mirada hacia el mismo.
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Nuevamente la escena comenzaba a cambiar… a la par que el sonido de la suave brisa recorriendo aquel sector entraba en contraste con el constante barullo de los golpes y patadas dados únicamente por Takeru y Ryo, a la par que este último, con una polera blanca manga corta y buzo deportivo negro, esquivaba los ataques dados por su amigo, a la par que este no se contenía en lo mínimo respecto a lo que su estado base se refería, al igual que el propio hombre de ojos marrones.
Las patadas y otros tipos de golpes junto con las correspondientes esquivadas y saltos perseveraron en aquel hombre y Lucario, a la par que, a unos cuantos metros de los mismos, un pequeño Riolu acompañaba a un calmado Zoroark el cual, con una larga barra de metal de Arkon de unos tres centímetros de radio aproximadamente y un metro más alta que su cuerpo, otorgada gracias a "cierto" científico meses atrás, comenzaba a hacerla girar sobre la palma de su mano con tal de soltar un poco más su mano ante el entrenamiento venidero.
—"¿Qué vas a hacer ahora papá?" — preguntó curioso el Riolu, a la par que este observaba como el Zoroark, luego de dicha pregunta, entierra levemente la barra de Arkon a un lado, para después girarse hacia su hijo.
—"Querrás decir.. "qué vas a hacer tú"" — dijo en un gruñido serio Yoshiro, tomando desprevenido al pequeño pokémon luego de ello, ya que el mismo no estaba consciente de que iría a entrenar de igual manera—"Todavía no has aprendido "Palmeo" ¿O me equivoco...?, la última vez me dijiste que entrenarías por tu cuenta y Ryo ya me contó que solo lo atacabas con el Ataque rápido de siempre " — reconoció en tono levemente fastidiado el Zoroark, causando que el Riolu únicamente bajara levemente sus orejas ante la vergüenza por la respuesta de dicha pregunta— "Dices que quieres ser más fuerte, pero sigues siendo igual de flojo…"— dijo nuevamente el Zoroark en tono directo, haciendo que el Riolu ahora inflara sus mejillas.
—"¡Eso lo heredó del padre!" — el gruñido de cierta Lucario la cual estaba a un lado de la entrada de la casa se escucha, a lo que Yoshiro únicamente se gira hacia la mujer a la par que el mismo inflaba sus mejillas por lo mismo, solo para traer como respuesta carcajadas por parte de Haruko, la cual observaba a lo lejos a la par que leía un libro de mano.
—"Muy bien…"— dijo en un gruñido después de un suspiro el Zoroark, a lo que Ryo se irgue para después asentir hacia su padre, obviamente ante lo dispuesto que se encontraba, solamente para exaltarse en el momento en el que Yoshiro vuelve a sacar la barra de metal, para después gruñir con fuerza antes de enterrarlo con una mayor intensidad y profundidad en el suelo, asustando levemente al Riolu por las mismas razones.
—"¿Recuerdas lo que explicó Ryo cuando estábamos en el departamento de Naoto en la capital? Lo que tenía Naoto dentro de su cuerpo…" — empezaba a hablar Yoshiro, haciendo que Ryo asintiera como respuesta, a lo que el Zoroark posa su mano sobre la erguida vara de metal—"Esta barra también está hecha con Arkon… aunque esta es especial, no anula el aura que entra en contacto con ella…"— el Riolu dio instintivamente un paso hacia atrás una vez que escuchó la palabra "Arkon" recordándole aquel desagradable sentir luego de tocar a Naoto, sin embargo, se calma cuando Yoshiro empezaba a decir las últimas palabras—"La absorbe…"— explicó finalmente el pokémon, a lo que Ryo frunce su ceño levemente luego de ello, solamente para volver a asentirle a su padre—"A diferencia de Naoto, tocar esto no causa debilidad… sino fatiga" — explicaba el Zoroark, mientras que Ryo observaba aquella larga barra de metal—"Si la golpeas varias veces… tus músculos se sobre exigirán más a como si estuvieras golpeando una barra común y corriente" — el Riolu ya comenzaba a intuir lo que llegaría su padre, a lo que el mismo Zoroark únicamente entrecruza sus brazos.
—"Golpéala con tu palma veinte veces… ese será tu entrenamiento por hoy" — dijo finalmente el pokémon de roja cabellera, únicamente para exaltar al pequeño pokémon luego de ello, fastidiándolo levemente ante el "pequeño" número de golpes que su padre le exigió hacer.
—"Ni se te ocurra ponerte orgulloso, tú simplemente intenta golpearla, si puedes más… entonces tendrás mi permiso" — Dijo y calló el Zoroark al Riolu, a lo que el mismo únicamente infló sus mejillas, solo para después ver como su padre comenzaba a dar un par de pasos hacia atrás.
—"¿Te vas a ir…?"— preguntó por telepatía un poco desanimado el Riolu, a lo que Yoshiro únicamente lanza una carcajada, para después extrañar al Riolu en el momento en el que el Zoroark se ata una delgada cuerda a la cintura, a la par que se sujetaba con ello su propia cabellera de igual manera.
—"También entrenaré… pero a mi manera" — reconoció en un gruñido el Zoroark, únicamente para después extrañar nuevamente al Riolu cuando este comienza a cerrar sus ojos.
—"¿Qué planea hacer…?"— se preguntó en su mente el pequeño pokémon que observaba… solamente para ver como Yoshiro inhalaba y exhalaba de manera larga y calmada, mientras que el propio pokémon comenzaba a concentrarse de igual manera…
Para después exaltar e incluso asustar a Ryo… cuando Yoshiro da un enorme salto y gira sobre su propio eje en el aire, para luego caer con su mano derecha sobre la punta plana de aquella barra que había enterrado en el suelo, mientras que su izquierda la dejaba atrás de su espalda, quedando así en una posición invertida… a la par que un aura blanquecina comenzaba a brotar levemente a través de su pelaje.
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El pequeño Riolu quedó completamente perplejo luego de aquello… su padre, si bien lo entrenaba, nunca había entrenado a la par junto con el mismo, no siendo consciente de las propias habilidades que su padre tenía de por sí, siendo su pequeña boca abierta lo único que emergió como resultado de aquella demostración.
—"¡Aún no veo que empieces a golpear!" — el gruñido esforzado de Yoshiro se escucha, a lo que Ryo se vuelve a exaltar luego de ello, a la vez que notaba como la mano derecha de su padre temblaba ante la propia fuerza que ejercía…
Si bien Yoshiro era capaz de anular las habilidades del Arkon… este también podía elegir el no hacerlo, y estaba más que claro el que aquello no debía hacerse durante un entrenamiento.
Ryo simplemente tragaba un poco de saliva, a lo que el mismo le asiente a su padre, para después levantarse con un leve temblor ante la propia imponencia del Zoroark.
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Mientras tanto, Takeru y Ryo se mantenían en su propio entrenamiento, sin embargo, el Lucario se exalta de igual manera cuando Yoshiro ejecuta aquel elaborado salto, únicamente para después lanzar un bufido, levemente fastidiado.
—Hmph… presumido— dijo con la misma actitud el orgulloso pokémon, únicamente para exaltarse completamente cuando un puñetazo por parte de Ryo lo golpea de lleno en su rostro, haciendo que el mismo lucario diera un par de pasos hacia atrás por la propia potencia y seriedad del golpe, habiéndole incluso dolido bastante al pokémon, pero obviamente sin demostrarlo por fuera a como lo había sentido por dentro.
—No te distraigas… — dijo ahora de manera fanfarrona, Ryo —¿Acaso alguien está celoso porque Yoshiro pudo aprender a hacer eso en un solo día mientras que a ti te tomó varias semanas sin caerte? ~ tierno cachorrito~ — dijo en un tono burlón el hombre, a la par que la vista del Lucario se mantenía opacada ante la sombra de su frente… mientras que este se encontraba cabizbajo y en silencio a lo que, con un aura que únicamente reflejaba oscuridad, comienza a esbozar una pequeña sonrisa a la vez que una pequeña vena se enmarcaba en su frente como respuesta ante el trato de su "cariñoso" amigo…
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Sin embargo… la piel de Ryo apenas y logró erizarse…
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Antes de que el cuerpo de un Lucario, de un instante para otro, apareciera al lado de aquel desafortunado hombre, con la segunda fase del estado aural activado y un rostro completamente encabronado, y darle un puñetazo en plena boca del estómago de Ryo que, habiendo apenas activado la primera fase por inercia, no evitó el que lograra prácticamente quebrar por completo su cuerpo, rompiendo incluso su columna luego de ello, a la par que el hombre abría la boca y expulsaba una considerable cantidad de sangre como respuesta a aquella… "consecuencia" … de jugar con la paciencia de aquel Lucario.
Haciendo que el cuerpo del pobre Kurogane se perdiera de vista en el bosque… junto con el estruendo y temblor correspondiente ante el poderoso ataque dado por el pokémon.
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—¡Bueno…! —dijo con una actitud relajada y ya habiendo desactivado su estado aural Takeru, a la par que el mismo estiraba sus brazos— No me caería mal un baño, suficiente entrenamiento por hoy~— dijo con una actitud que era fácilmente confundible con la de un esponjoso y amable ser, mientras que este se llevaba las manos a su nuca, comenzando así a retirarse.
Haruko, durante todo aquel "percance" simplemente lanzaba un suspiro ante la ya acostumbrada escena, solo para después continuar con su lectura, mientras que Yoshiro ni se inmutaba en su concentrado estado.
Sin embargo, el pequeño Riolu era el único que se había visto afectado ante tal muestra de poder, haciendo que el temblor en sus piernas comenzara a aumentar por lo mismo.
Ryo únicamente podía girarse para volver a ver a su padre, con aquella mirada que irradiaba poder y paciencia, mientras que a su vez recordaba aquel entrenamiento que tenían sus abuelos, junto con, de igual manera, el puñetazo dado por el Lucario.
La frustración mezclada con el temor ante tales poderes al lado del mismo lo obligaron a observar sus manos… a la par que notaba como las mismas temblaban, empezando a cerrarlas con impotencia después de ello…
Todos entrenaban de aquella manera… y él solo era capaz de darle palmadas a un simple pedazo de metal.
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—"Todo a su momento… hijo" — el tenue gruñido del pokémon se escucha, a lo que el Riolu se exalta levemente por lo mismo, para después alzar la mirada hacia su padre—"La fuerza se consigue entrenando desde las bases… ahora" — la mano del Zoroark comenzaba a temblar, extrañando a Ryo luego de que este se diera cuenta de lo mismo—"¿Puedes empezar a golpear la barra? Solo así puedo empezar a entrenar también… ya me está empezando a doler el brazo" — dijo junto con una pequeña carcajada el Zoroark, a lo que Ryo abre sus ojos luego de ello, solamente para olvidar momentáneamente el resto de lo ocurrido, para después pararse delante de aquella barra de Arkon, y dar una palmada con su mano derecha con la máxima fuerza posible para el mismo…
Haciendo que Yoshiro cambiara de mano por la izquierda, a la par que daba una pequeña flexión como respuesta una vez que su hijo dio aquel golpe.
Ryo no tardó mucho en darse cuenta de la fatiga naciente en sus manos, a la par que este volvía a observárselas luego de ello.
—"¡Vamos, Ryo… una menos, sé que podemos hacerlo!" — dijo en un cansado susurro el Zoroark, a lo que Ryo vuelve en sí luego de aquellas palabras, solo para después asentirle a su padre con decisión, para después volver a golpear dicha barra, obviamente más agotado por la pronta fatiga que aquello suponía para sus pequeñas manos.
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Lejos de aquel entrenamiento… un cuerpo magullado comenzaba a resaltar luego de un claro recorrido marcado por los árboles rotos y nieve desplazada, a la par que el hombre en el cual todos piensan, con sus ojos completamente en blanco ante el feroz ataque, lentamente comenzaba a lanzar uno que otro quejido agónico ante el desagradable sentir de las vértebras de su columna regenerándose y acomodándose una tras otra, mientras que, si bien su polera no sufrió daños graves ya que no existió perforación como tal, el hueco en su estómago con la forma del puño de Takeru estaba claramente enmarcado de todas maneras…
—Ma-Maldita sea Takeru…— los quejidos, junto con los lagrimeos de dicho hombre comenzaban a escucharse, mientras que este aún estaba estático en el pequeño agujero resultado del constante arrastre de su propio cuerpo — ¡¿A-Acaso no se te puede decir ni una pequeña broma?! ¡Ma-Maldito sensible! — dijo Ryo en sus propios reclamos mezclados con lloriqueos a lo que este, finalmente pasados unos minutos, una vez que su columna volvió a "su lugar", comenzó a levantarse entre leves temblores, para después empezar a adoptar una actitud más fastidiada conforme se sacaba la nieve y tierra de su ropa y cabello.
Ryo únicamente lanzó un bufido luego de que finalmente comenzara a darse cuenta de que aquel golpe dado por su gentil amigo lo había adentrado bastante hacia el bosque, siendo incluso imposible para el mismo observar su hogar siquiera, empezando así a caminar de manera lenta y calmada, no queriendo activar su estado aural únicamente por simple holgazanería.
El sonido de las brisas moviendo las copas de los árboles era lo único que se escuchaba… dando la propia tranquilidad y pacifismo correspondiente, a lo que Ryo comenzaba a colocar sus manos sobre su nuca para así disfrutar de aquel ambiente…
—¿Qué tan lejos me habrá mandado ese tarado? — se preguntó a si mismo en susurros el hombre, a lo que el mismo únicamente empieza a cerrar sus ojos para así concentrarse en el aura de su familia con tal de así poder obtener su posición…
Sin embargo… no pasó mucho cuando Ryo se extraña levemente en el momento en el que el sonido de varias ramas rompiéndose con brusquedad comienzan a resaltar en aquel pacífico bosque, a lo que el propio hombre se gira hacia el origen del mismo…
Solo para después adoptar una actitud mucho más seria, en el instante en el que comienza a sentir como una gran cantidad de auras de diversas naturalezas y tamaños comenzaban rápidamente a correr hacia donde este se encontraba.
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No pasó mucho para que Ryo comenzara a ponerse en alerta, sin embargo, ni siquiera se dio un tiempo prudente antes de que el mismo se preguntara lo que ocurría…
Luego de que un cuerpo, sin aviso o razón aparente, se abalanzara hacia el mismo y, con una fuerza que incluso sorprendía al Kurogane, un sinfín de poderosos y casi consecutivos golpes comenzaron a emerger desde las alturas… mientras que Ryo se cubría con sus brazos como propia respuesta ante aquel feroz y desconocido ataque, habiendo activado la primera fase del estado aural, a la par que la fuerza de aquellos golpes era tal, que incluso el suelo se trizaba levemente ante la propia actitud frenética de los mismos… a lo que Ryo únicamente alcanza a alzar su mirada para lograr así identificar a aquel que lanzaba aquellos golpes.
Solo para ver a un furioso Gallade realizando el ataque "A bocajarro" sobre él.
Pasaron varios segundos… aquel Gallade de mirada decidida no daba señales de detener su ataque, sin embargo, aquello generaba apenas y un daño mínimo hacia Ryo con su estado aural activado, a lo que el hombre, con seria actitud, únicamente sorprende al pokémon en el instante en el que atrapa casi al instante los dos puños con los que el pokémon realizaba su ataque de aquella veloz y casi imperceptible manera.
Para luego ser lanzado hacia un árbol aledaño luego de ello… escuchándose un doloroso estruendo ante el fuerte golpe que recibió dicho pokémon ante tales tratos, obviamente siendo completamente inferiores a los que Ryo era capaz de realizar como tal.
—¿Cuál es tu problema? — preguntó con seriedad aquel hombre portador del estado aural, a la par que este mantenía su vista fija a la figura que nuevamente comenzaba a levantarse.
—"No tendré otra oportunidad…"— Ryo estaba pendiente de los pensamientos de aquel Gallade, a lo que nota como la seriedad era lo único que se reflejaba en su rostro.
Para después desvanecerse de aquel sector en un solo pestañeo… y aparecer a las espaldas de Ryo.
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Ryo, aún de espaldas y sin cuestionarse demasiado la velocidad de aquel Gallade de primeras a cuentas, empieza a alzar un brazo de aura con tal de atraparlo, sin embargo, el cuerpo del Gallade nuevamente se desvanece para después aparecer ahora a la derecha del mismo hombre, para luego repetir aquella habilidad una y otra vez antes de que Ryo lo alcanzara con sus brazos, siendo esta… la de "teletransporte".
—"Es lo suficientemente rápido como para esquivar mis brazos de aura en el primer estado aural… vaya, es hábil" — pensaba el hombre de ojos marrones, a la par que el mismo estaba de brazos cruzados mientras intentaba atrapar a aquel pokémon con sus brazos de aura, teletransportándose rápidamente de un punto a otro en aquel sector a la vez que dichos brazos lo seguían sin rechistar.
—"¡Ahora!" — las palabras en la mente de aquel Gallade son percibidas por el propio Kurogane el cual continuaba en sus continuos ataques con sus brazos de aura, a lo que el cuerpo del pokémon vuelve a aparecer, ahora adelante del propio Ryo, haciendo que dicho hombre volviera a lanzarle los respectivos brazos…
Solo para quedar completamente choqueado… en el instante en el que, cuando los ojos de aquel Gallade comenzaron a desprender un brillo singular, el propio Ryo comenzaba a sentir como todo a su alrededor se deformaba… mientras que el propio hombre empezaba a sentir una extraña presión sobre sus brazos y piernas.
A la par que los brazos de aura que había lanzado en dirección al Gallade… se habían desviado sin su voluntad hacia direcciones aleatorias.
—"¡¿Q-Qué diablos?!" — pensó fatigado Ryo una vez que aquel pokémon había realizado su ataque, a la par que le costaba mantener la vista fija, siendo incluso costoso el siquiera mantener el equilibrio ante aquel desagradable estado, pero solo para comenzar a preocuparse cuando, de manera costosa ante su propia condición, empezaba a darse cuenta de lo que le ocurría tanto a él como al aura de aquel Gallade que se encontraba atacándolo…
El Gallade había usado la habilidad "Confusión", una habilidad la cual, además de ser poderosa, causaba el efecto propio del nombre en algunas ocasiones, sin embargo, aquello, como cualquier otro ataque, no debería ser capaz de enfrentar al poder del estado aural… pero, luego de aquel sentir, fue cuando Ryo logró darse cuenta de aquel nuevo factor…
Ya que, en sí, su aura como tal… era débil a la naturaleza de aquel ataque.
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No era un daño preocupante… el estado aural seguía siendo un aumento de resistencia mayor que el de un pokémon común, sin embargo, aquello no impedía que ciertos cambios de estado no siguieran siendo efectivos contra aquel hombre, siendo en este caso la clara confusión naciente de la habilidad del Gallade, el cual únicamente pudo sonreír satisfactoriamente una vez que la suerte se colocó de su lado ante la baja probabilidad de confundir a un enemigo con dicha habilidad.
La visión de Ryo lo preocupaba… el cuerpo del Gallade parecía estar en más de un solo lugar a la vez, no siendo aquello necesariamente a causa de su habilidad teletransporte, a lo que el hombre empieza nuevamente a crear brazos de aura con tal de agarrar a aquel pokémon.
Únicamente para asustarse tanto él como el propio Gallade, en el instante en el que aquellos brazos de aura salen disparados en direcciones completamente azarosas hacia los alrededores, con una velocidad y fuerza completamente distintas a las antes vistas… siendo capaces de destruir todos los árboles o rocas con los que se topaba…
He ahí… cuando Ryo no es capaz de controlar su fuerza en el primer estado por estar siendo víctima de "Confusión".
—"¡Salgan de aquí, ahora!" — el gruñido desesperado del pokémon se escuchó apenas entre los constantes choques de los brazos de aura con todo aquello ya mencionado, a lo que Ryo incluso intenta dejar de atacar, llegando al punto de recibir un puñetazo directo a su rostro por parte de sus propios ataques, siendo aquello a un nivel considerablemente mayor al del ataque "A bocajarro" del Gallade, causando que su nariz se quebrara por lo mismo a la par que, a pesar de estar aún confundido, lograba sentir cómo varias auras comenzaban a huir de aquel sector…
No era anormal el pensar que aquel Gallade volvería a estar acompañado por aquellos pokémon que lo resguardaban al igual a como pasó en "cierto" incidente cuando Yoshiro y Haruko celebraban su primer aniversario en el bosque, sin embargo, incluso dicho pokémon se dio cuenta de cómo la situación comenzaba a salirse de sus manos a lo que, una vez que los brazos de Ryo comenzaron a regresar al cuerpo del mismo luego de que este prefiriera no seguir atacando debido a las desastrosas consecuencias, el Gallade, con mirada seria y derrochadora de ira, únicamente se abalanza hacia el cuerpo del Kurogane, mientras que la hoja que sobresalía en su mano derecha empezaba a denotar un fuerte brillo de tono verdoso, únicamente para después agitarla hacia el cuerpo de Ryo, haciendo que de la misma una cuchilla giratoria saliera disparada hacia este…
Ryo ni siquiera podía evitarlo, su mente se encontraba completamente ofuscada ante las consecuencias del anterior ataque, a un estilo completamente distinto al de las ilusiones de Yoshiro que, si bien aquella confusión no era más poderosa que las habilidades del propio Zoroark, esta era aún más difícil de "curar" para el propio humano ante la propia debilidad que aquella aura significaba para la de este.
No pudiendo por ello prever… el ataque "Psicocorte" que recibió de lleno en su rostro.
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El tiempo se detuvo luego de aquel ataque… Ryo estaba completamente sorprendido ante aquel sentir, sin embargo, aún no era tiempo para que el Gallade se detuviera en su actuar, él estaba completamente decidido en volver a encestar otro Psicocorte ahora en el torso del humano, el cual comienza a caer lentamente al suelo ante el propio impulso de dicho ataque…
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Solo para después hacer aparecer un brazo de aura en su espalda… apoyarse en el mismo contra el suelo, volviendo a erguirse rápidamente, llamando la atención del propio Gallade ante aquello, pero no evitando el que la decisión de terminar aquel combate de una vez por todas con aquel último ataque se desvaneciese…
Siendo el leve estruendo naciente del choque entre ambos cuerpos, lo único que se escuchó luego de ello.
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—Sin lugar a dudas cometí el error de subestimarte…— las palabras de Ryo comenzaban a escucharse, siendo el bufido del Gallade la única respuesta junto con un enojado e impotente rostro, a la par que el mismo se encontraba ahora delante de Ryo una vez que este calló de pie por la propia gravedad.
Viendo como la cuchilla de su mano estaba enterrada un par de milímetros en el antebrazo de Ryo, a la par que una pequeña cantidad de sangre comenzaba a emanar de la propia herida, mientras que en su rostro, una fea cortada que iba desde su ojo derecho hasta su mentón resaltaba predominante… a la vez que el característico brillo de sus ojos luego de haber entrado a la segunda fase del estado aural de igual manera se encontraba presente.
—Pensar que fuiste capaz de cortarme en mi segundo estado… tienes mis alabanzas— el Gallade rápidamente se separa del cuerpo de Ryo, a lo que el mismo vuelve a teletransportarse con intención de volver a atacarlo con "Confusión".
—Pero…— El Gallade queda completamente choqueado en el instante en que, justo cuando volvió a aparecer en otro sector de aquel lugar, los brazos de Ryo ya se encontraban sujetándolo tanto de su cintura como de su cuello, a la par que otros brazos le tapaban la vista, evitando así que dicho pokémon realizara su ataque— Ahora ya no estamos en niveles iguales— reconoció finalmente el poseedor del estado aural una vez que finalmente consiguió apresar a aquel pokémon— y ahora… ¡¿Me vas a decir quien rayos eres?! ¡Yo no estaba haciendo nada malo para que me atacaras así! — gritó levemente encabronado el hombre de negra cabellera, a la par que atraía el cuerpo de aquel Gallade el cual hacía caso omiso a dichas palabras y únicamente luchaba con todas sus fuerzas en poder zafarse de aquellos brazos que lo retenían.
—Tsch…— Ryo empezaba a lanzar un bufido ante aquel "dolor" naciente de su rostro, a lo que el mismo se lleva la mano hacia su frente, únicamente para notar como la herida aún permanecía— "Parece que mi aura tarda más en regenerar esta clase de heridas… que fastidio" — pensó el hombre herido, únicamente para después volver a fijar su mirada en el pokémon, empezando a observar sus pensamientos una vez que se daba cuenta de que el mismo no se dignaría a hablarle.
—"Es… mi… ¿Territorio?" — se cuestionaba Ryo en su mente, a la par que nuevamente volvía fastidiarse levemente luego de que notara cómo le era difícil el ver los pensamientos de dicho ser una vez que comenzaba a insertar su aura en el mismo, pudiendo apenas decodificar aquellas tres palabras debido a las propias características de su aura antes mencionada.
—Ya veo… bueno, aún tengo mis sospechas de que eres alguien mucho más estúpido de lo que aparentas, si quieres sacar a alguien de tu territorio no lo atacas de esa manera tan frenética… parece que me conocías bastante como para tener semejante táctica de combate— Ryo empezaba a fastidiarse nuevamente una vez dichas aquellas palabras, luego de darse cuenta de que literalmente le hablaba a una pared, debido a que el mismo Gallade estaba completamente decidido en continuar atacándolo.
—Lo siento… pero me quiero ir tranquilo de acá, y no creo que te detengas si solo te lo pido amablemente— Ryo empezaba a alzar su palma hacia el estómago de aquel pokémon que aún se mantenía con sus constantes forcejeos.
—Espero que no nos volvamos a ver— reconoció nuevamente el hombre, únicamente para "golpear" el aire que se encontraba entre su palma y el estómago del Gallade…
Haciendo que los ojos del pokémon se tornaran completamente en blanco a la par que abría su boca y botaba un poco de saliva una vez que la onda expansiva creada por la palmada dada por Ryo impactara en la boca de su estómago, siendo tal que incluso causó el que dicho pokémon quedara completamente inconsciente tras ello, a lo que el hombre solamente lanza un suspiro para después dejarlo bajo unos arbustos aledaños con tal de no colocarlo en la nieve por las obvias consecuencias de reposar en contacto con la misma.
Comenzando así, luego de ello, a retirarse de aquel lugar…
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Mientras tanto… de vuelta en el calmado sector dentro del hogar Kurogane, Takeshi y Hiyori se mantenían en sus respectivas y silenciosas lecturas, a la par que Sayuri aún se mantenía acomodada sobre la cama del chico de ojos verdes, a la vez que este lanzaba una que otras carcajadas o incluso muecas de asombro leves e involuntarias una vez que el mismo iba leyendo las páginas de aquel disfrutable cómic, a lo que Sayuri, con su clara curiosidad una vez que aquellos sonidos se fueron repitiendo, no podía evitar el mover levemente su rostro hacia el hijo de Ryo una vez que este volvió a sonreír levemente ante la lectura de la ya mencionada historia.
Takeshi no era un iluso respecto a las miradas curiosas de la Fennekin, este simplemente se hacía el desentendido ante las mismas, sin embargo, el joven de igual manera desviaba su mirada hacia la pequeña pokémon cuando esta volvía a retirarla del mismo… sin embargo, no pasó mucho cuando finalmente fue en aquella última mirada por parte de Sayuri cuando esta y la de Takeshi se cruzaron, únicamente para hacer que la pokémon se exaltara y avergonzara, para después bajar sus orejas y rápidamente volver a desviar su mirada.
El hijo de Ryo simplemente volvió a lanzar unas cuantas carcajadas después de notar la clara vergüenza naciente en la Fennekin, a lo que el mismo solo suspira para después tomar cartas en el asunto, haciendo que la pokémon volviera a exaltarse en el momento en el que este empieza a levantarse de su lugar, aún sobre la cama, para luego sentarse y quedarse en el centro de la misma, apoyando su espalda en la pared aledaña.
—¿Quieres ver? — preguntó con mirada retadora y juguetona el joven de cabello café claro, haciendo que la misma pokémon únicamente empezara a adoptar una actitud un poco fastidiada y avergonzada al estar luchando por el propio carcomer de su curiosidad dado lo que se ocultaba ante tal intrigante historieta, mientras que el tenue rubor emergía en sus mejillas por lo mismo—Eres bien tímida conmigo ¿Eh? — ahora el hombre actuaba de un modo más malhumorado, mientras que Sayuri aún mantenía su vista apuntando hacia otra dirección con las mismas facciones antes dichas —Bueno… creo que mejor salgo a entrenar con papá si es que no quieres ver— dijo en un suspiro Takeshi, únicamente para después escuchar un fuerte y fastidiado gruñido como respuesta.
—"¡Está bien!" — dijo levemente avergonzada en aquel gruñido la pequeña pokémon de amarillento pelaje, a la par que la misma, con sus mejillas infladas, únicamente se paró para después sentarse a un costado de Takeshi, manteniendo su mirada fija en el libro el cual este empezaba a volver a abrir una vez que la pokémon dijo aquello, a la par que el joven ocultaba en su interior una tenue carcajada luego de ver como su plan para atraer a Sayuri había resultado.
La pequeña pokémon, si bien no entendía lo escrito en aquellas páginas, no tardó mucho en centrarse en las imágenes que se encontraban en las mismas, a la par que sus infladas mejillas rápidamente se tornaron en un rostro más normal conforme la pokémon se cautivaba con las ilustraciones antes dichas.
—¿Te molesta si leo en voz alta? — Takeshi ahora alzaba la voz, preguntando aquello hacia su hermana, la cual, aún acostada y leyendo su revista, simplemente vuelve a lanzar una carcajada luego de ello, sin desviar su mirada.
—Escucharé música… no te preocupes— dijo como respuesta Hiyori, a la par que la misma conectaba unos audífonos a su teléfono, para después colorase uno de ellos en su oreja derecha y empezar así a escuchar su respectiva música guardada en su dispositivo.
Takeshi, luego de ello, simplemente le asintió como forma de agradecimiento, para después centrarse nuevamente en la historieta que Sayuri aún observaba, empezando a narrarle así la historia hallada tras aquellas imágenes.
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Nuevamente en las afueras de la casa, el sonido de las pequeñas gotas de sudor que caían de las narices de tanto Zoroark como Riolu era más que notorio, a la par que cierta Lucario, la cual comenzaba a preocuparse por aquel sobreesfuerzo, estaba a unos cuantos metros de los mismos con intenciones de recomendar el que se detuvieran…
Aunque claro… estaba más que sabido por parte de Haruko el que aquellos seres no se rendirían, y mucho menos cuando a Ryo le quedaba únicamente una última palmada que dar para así finalmente acabar con las veinte.
Las pequeñas manos del Riolu temblaban de sobremanera… no se mentiría a si mismo golpeando con una fuerza menor a como fue con el primer golpe que dio, sin embargo, Yoshiro mientras tanto de igual manera se encontraba en su límite, estando apenas sujetando aquella barra por mera fuerza de voluntad.
—"¡V-Vamos Ryo… solo uno más!" — gritaba apenas en gruñidos ahogados el rojinegro pokémon, a lo que Ryo únicamente aprieta otra vez su puño con impotencia ante lo agotado que ya se encontraba de por sí, y ni hablar de cómo se encontraba el pobre Zoroark que se mantenía en aquella dificultosa posición, no habiéndose bajado antes solamente para mantener el orgullo de su hijo intacto.
El pequeño Riolu únicamente empezaba a lanzar un largo y esforzado gruñido a la par que adoptaba una postura de pelea hacia aquella barra, solo para después volver a golpearla con todas sus fuerzas restantes luego de finalizar de igual manera aquel grito en un último suspiro…
Haciendo que el pobre y agotado de su padre finalmente pudiera tener descanso sin remordimiento, en el momento en el que este cae de espalda y con un feo estruendo en la nieve del suelo, preocupando y exaltando levemente al pequeño Riolu, pero solo para durar unos cuantos segundos de pie de igual manera, ya que no pasó mucho cuando este cayó agotado, con su cabeza sobre el estómago de su padre.
—"N-No fue difícil…"— decía entre jadeos Yoshiro, solamente para después empezar a escuchar varias risas agotadas por parte de su hijo.
—"P-Pan co-comido…"— fue la respuesta sarcástica de Ryo hacia su papá, solo para hacer que el mismo Zoroark lanzara un par de cansadas carcajadas de igual manera.
—"Sí que son un par de obstinados ustedes dos…"— ahora era la voz de Haruko la que comenzaba a escucharse en la mente de aquellos fatigados seres, a la par que ambos abrían sus ojos únicamente para observar como aquella Lucario se encontraba de cuclillas delante de los mismos, a lo que tanto Zoroark como Riolu le sonríen de igual manera, no pasando mucho cuando cierto regalón comienza a alzar sus brazos hacia su madre, la cual solo se enternece para después tomar en brazos a aquel pokémon que no quería volver a levantarse dentro de un buen rato, a lo que este únicamente se acomoda sobre los brazos de la Lucario mientras que esta lo recostaba alrededor de su torso.
—"Oye… ¿Y para mí nada…?"— un gruñido deprimido y con búsqueda de cariño empezaba a nacer en cierto Zoroark, solamente para causar una risa juguetona con un leve toque de falso enojo por parte de la misma Lucario, a lo que esta ayuda a Yoshiro a levantarse, a la par que el pokémon sujetaba a la mujer por su cintura a la vez que la acercaba hacia el mismo, comenzando así a caminar hacia la casa.
—"No les caería mal un baño ¿Eh…?"— Haruko empezaba a hablar mientras caminaban, únicamente para después escucharse varios gruñidos aprobatorios por parte de aquel pequeño Riolu que estaba acurrucado en el torso de su madre.
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En las proximidades del hogar Kurogane… cierto hombre de negra cabellera finalmente comenzaba a asomarse desde las afueras de aquel bosque, a la par que, para ese entonces, Harumi junto con Haruko ya habían llegado a la casa, no siendo extraño luego del "largo" camino que el Kurogane tuvo que dar ante el recorrido que dio gracias a su mejor amigo.
Ryo andaba a paso normal… a la par que su serio mirar puesto hacia la nada era lo único que resaltaba en el mismo, junto con una leve cicatriz que poco a poco desaparecía de su mejilla.
—Así que ya te lo topaste…— la voz de un Lucario ya bien conocido por todos comenzó a resonar, a lo que Ryo no cambió su actitud luego de que el pokémon comenzara a caminar hacia este, habiendo estado esperándolo durante todo ese tiempo apoyado en un árbol aledaño.
—No pensé de primeras a cuentas que era el Gallade del que me hablaste cuando Yoshiro y Haruko se lo toparon… aunque al final preferí no dar señales de que lo conocía, la verdad es que no me importa mucho su ideología referente a los humanos y los pokémon, ya le dejé bien claro lo que le pasaría si se atrevía a meterse con cualquiera que tuviera una relación conmigo o el pueblo— dijo serio Ryo, a lo que Takeru simplemente lanza una risa luego de ello, solamente para después alzar su mano hacia el mentón del Kurogane.
—Y veo que él también te lo dejó claro ¿Eh? — dejó en claro la leve cicatriz ahora ya casi desaparecida en la cara de Ryo, a lo que este simplemente lanzó un bufido para después apartar la mano del pokémon.
—Nada de eso habría ocurrido si no me golpeas en primer lugar, tarado…— dijo refunfuñón el hombre luego de que Takeru le recordara la primera marca que un pokémon, distinto al de Takeru, le había dejado por tanto tiempo en su piel.
—Llega un punto en el que tu estupidez lo vuelve necesario… si no soy yo, es Harumi, tú ve cual prefieres— dijo de brazos cruzados el serio Lucario, a lo que Ryo únicamente lanza una carcajada para después solamente darle una palmada amistosa y levemente sonora en la nuca de Takeru, a lo que este solo lanza una carcajada como respuesta.
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No ocurrieron muchos acontecimientos de gran importancia luego de que Ryo y Takeru finalmente llegaran a la casa… la cena se dio como era lo común, obviamente esperando unos cuantos minutos debido a que cierto Zoroark y Riolu continuaban siendo bañados por aquella Lucario consentidora, a la par que de igual manera cierta Fennekin se mantuvo levemente reticente a abandonar la habitación de Takeshi y Hiyori debido a que esta junto con el propio chico de ojos verdes apenas y se encontraban en la mitad de la historia de aquel cómic, llegando a ser tan emocionante e intrigante para la propia pequeña y emocionada pokémon ante la narración de Takeshi apoyada con las bonitas imágenes antes mencionadas, que esta solo pudo ir a cenar cuando la fuerza de voluntad del hijo de Ryo fue mayor que el de la propia pokémon luego de que este decidiera cerrar el libro momentáneamente; aunque claro… no está de más decir "quién" ya se encontraba devuelta sobre la cama de Takeshi una vez que la cena finalmente había terminado, a la par que había despertado varias carcajadas por parte del chico de cabello castaño claro una vez que este la observo con aquella soltura y confianza que cada vez más adquiría la propia pokémon hacia él, alegrándolo por lo mismo.
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Las horas así finalmente pasaron… era bastante tarde por la noche, estando Ryo y Takeru junto con Harumi y Hanako respectivamente ya en sus habitaciones, a la par que Haruko y Yoshiro ya comenzaban a recostarse en su cama con intención de dormir.
Mientras tanto, ciertos adolescentes aún se encontraban recostados en sus camas, no durmiendo aún ante la clara ausencia de clases debido a que los mismos ya no las tenían; Hiyori simplemente observaba la pantalla de su teléfono, mientras que Takeshi aún permanecía con la misma postura que en antaño sobre su cama, a la par que continuaba teniendo su historieta abierta…
Mientras que Sayuri ya se encontraba dormida y acurrucada al lado del propio Takeshi, habiéndose rendido ante el sueño minutos atrás, quedando apegada al mismo por la propia inercia ante la comodidad y tibiez de su cuerpo.
Takeshi simplemente comenzaba a lanzar un leve bostezo ante el sueño naciente, a la par que el mismo comenzaba a cerrar su historieta una vez que se dio cuenta de que tampoco podría continuarla, ya que estaba más que claro el que cierta pokémon no lo perdonaría si avanzaba por aquella trama sin acompañarla en el transcurso, a lo que este lanza con seguridad la historieta hacia la pequeña mesa que estaba al lado de su cama, para después comenzar a pensar en una idea de cómo acomodarse sin molestar o despertar a Sayuri, sin embargo, la leve carcajada de su hermana lo exalta, por lo que este la mira simplemente para ver como la misma lo observaba.
—¿Qué? — dijo con una leve sonrisa Takeshi ante la propia inercia de la actitud de Hiyori.
—Me causa gracia el cómo pasó de estar acostada en el suelo al lado de tu cama hasta estar acurrucada durmiendo al lado tuyo… se nota que te quiere bastante, aunque no lo diga— reconoció finalmente la hija de Ryo, únicamente para hacer despertar en Takeshi una tenue carcajada ante la felicidad que nacía en él al escuchar esas palabras, a la par que este se giraba hacia la Fennekin, notando como la misma estaba completamente imbuida en sus sueños, no pasando mucho cuando el joven comienza a acariciarla levemente en su lomo, siendo recibido de gustosa e inconsciente manera por parte de la pokémon.
—Creo que ya va siendo hora de dormir…— reconoció Hiyori, a la par que la misma comenzaba a dejar su teléfono en su pequeña mesa correspondiente, a lo que Takeshi le asiente, solo para después volver a observar a la pokémon, intentando pensar en alguna solución a "aquello" …
Para luego esbozar una feliz sonrisa luego de unos segundos…
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El tiempo, inexorable, nuevamente transcurrió… eran cerca de las ocho de la mañana del día siguiente… ya todos se encontraban dormidos dentro de aquel hogar, a la par que ahora la escena se centraba en una habitación en específico, en la cual un Zoroark se encontraba acurrucado y abrazado a la Lucario ya bien conocida por todos… estando ambos completamente imbuidos en su gustoso sueño.
Aunque claro… ninguno los dos contaban con que el teléfono ubicado en la cocina de la casa comenzara a resonar por todo el lugar.
Estaba más que claro el que solo el menos dormilón de aquella casa tendría que sacrificarse para levantarse e ir a contestar aquel condenado teléfono… si bien era durante aquellas horas cuando parte de la familia comenzaba a despertar, aquello solo lo volvía aún más detestable ante aquellos preciados minutos que aquel teléfono le quitó al pobre Zoroark que caminaba somnoliento hacia dicho objeto, contestándolo finalmente luego de unos segundos…
Solo para adoptar una actitud más despierta y levemente exaltada… cuando es la voz de Kazuki la que comienza a escucharse a través del pequeño parlante de aquel teléfono.
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Mientras aquella llamada se realizaba… dentro de la habitación en donde tanto Takeshi como Hiyori se encontraban, en la cama de cierto joven, la enternecedora imagen de la cabeza de Sayuri emergiendo de sus sábanas era las que más resaltaba por claras razones, mientras que esta estaba completamente imbuida en sus sueños al igual que el resto de los integrantes de la familia ( a excepción del pobre Zoroark), mientras que esta se acurrucaba al lado del torso y cuello del Kurogane, a la par que el mismo confianzudo no tardó mucho en rodearla con sus brazos ante los propios movimientos inconscientes nocturnos…
El silencio dominaba en aquella habitación… la paz y la tranquilidad nacían ante las vistas que ahí se apreciaban, y no pasaría mucho cuando finalmente aquellos seres comenzarían a despertarse, sin embargo, aún quedaban aquellos preciados minutos antes de ello...
Sayuri lentamente comenzaba a abrir levemente sus ojos… a la par que sentía el calor del cuello de Takeshi sobre su frente, notando como el mismo chico aún se encontraba dormido, a lo que la pokémon, obviamente sabiendo que el chico no la observaba, simplemente esboza una pequeña sonrisa junto con un leve rubor en sus mejillas por el propio cariño, para después volver a acurrucarse al lado de aquel ser… volviendo así a quedarse dormida nuevamente.
Pero… incluso aquellos minutos luego de que Sayuri se durmiera, quedaron completamente congelados… en el instante en el que, de la piel de la pequeña Fennekin…
Un cálido brillo comenzaba a emanar de la misma.
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Aquí termina el cap amigos :3, espero les haya gustado y empiecen a sacar nuevas conclusiones, que poco a poco se acerca la tensión e-e.
Zephyr Exe Obviamente Suzume no se atrevería a hacer eso… no de esa manera tan directa y obvia e-e XD, y no… no te preocupes, el único desastre que podría haber ocurrido en Hotaru era que Ryo y los demás llegaran tarde para el almuerzo, ya otros también pensaron que de verdad ocurría algo, pero no captaron la clara referencia al primer cap en el cual se narraba a todos corriendo como desesperados de la municipalidad jajaja, ¿De qué forma te esperabas ese encuentro con Suzume? Me agradaría escuchar su opinión :3.
Lord fire 123 Hay errores aún más ridículos… créeme, te habla alguien que subió un cap a esta página y todo salía completamente decodificado con letras y números raros que nadie entendía, y solo porque tú me avisaste es que pude corregirlo XD, ¡ESE SI QUE ES UN ERROR QUE MERECE DISCULPARSE! Jajjajaja, hay muchos datos y puntos que se encuentran en cada cap, incluso ahora, el Gallade que hace mucho tiempo que no aparecía, vuelve a aparecer, así que atento con cualquier cosa que ocurra en un cap, que ten por presente no ocurren por cualquier cosa ^-^
Nada pasó en Hotaru we :v todos pensando que prácticamente la hecatombe se avecinaba y no era más que Harumi y su condenada hora de almuerzo irreprochable, simplemente era para dar a entender lo que había ocurrido en el primer cap luego del prólogo, ya vez que todos salieron de la municipalidad completamente desesperados mientras que Takeru tiraba del cuello de la chaqueta de Ryo mientras que este seguía con aquella postura burlona, ahora sabiéndose de que era porque estaba hablando con Suzume XD
Ahora… respecto al nombre de la página, simplemente pon en google "Nombres japoneses de hombre/mujer" y ya :v XD, no estoy de bromas, de verdad eso hago, y veo los primeros links que me salen abajo, busco el que más me guste (porque también aparecen con sus respectivos significados) y ya … lo escojo jajjajajja, espero te sirva XD.
Eso sería todo amigos... nos vemos la siguiente semana (últimamente ya comienzan a avecinarse las pruebas finales, así que quizás ya comience ese periodo "sin actualización por tres o cuatro semanas" lo siento... pero necesito aprobar mis pruebas también xD) ¡Nos vemos!
