Capítulo XI: Una confesión interrumpida.

Mewtwo no se estaba quedando dormido, siendo el primero en llegar al inmueble, su mano estaba cubriendo su hocico sin quitarse la imagen del beso de hace un rato. «Lo peor de todo, es que se sintió muy diferente que el primero, a pesar de la posición incómoda, esta vez fue algo... distinto», pensaba moviendo uno de sus dedos con ansiedad, pero frunció las cejas segundos después al darse cuenta de lo que estaba pensando. Mewtwo se estremeció al escuchar pasos por el lugar; debía de ser Laia, lo mejor era hacerse el dormido para que no le molestara con preguntas.

Laia se asomó por la entrada, descubriendo que estaba dormido; ella no evitó deprimirse al imaginarse la posibilidad de que Mewtwo la estaba evitando. Le dijo que no quería besarle, que era un accidente y esperaba poder hablar con él en la mañana; aunque, no se imaginaba que Mewtwo escuchó cada palabra emitido por Laia.

Ella se lanzó en el colchón mirando a un lugar vacío de la habitación, la Mewtwo no dejaba de pensar en su contraparte, como si eso fuese lo único que importaba. Laia admitía que estaba sintiendo algo por él, desde hace ya muchos días que su corazón le dictaba permanecer a su lado. Sin embargo, su constante movimiento por escapar de quienes le dieron vida se lo impiden. Cerró los ojos para intentar dormir, pero los pensamientos que estaban en su mente no le dejaban. Parpadeó un poco, descubriendo la botella de vino que estaba en la mesa.

La curiosidad le invadió por completo, así que se levantó y se acercó al muelle, logrando ver la etiqueta de la botella de licor, Laia movió el frasco con su mano, destapándola para probar su contenido. Tembló al sentir su sabor tan amargo y dulce a la vez, aunque pensaba que solo era la primera impresión, así que decidió que tomar un poco más no le iba a hacer daño. Así fue como la famosa frase se aplicó, "la curiosidad mató al gato". No se daba cuenta del efecto que tendría después en su organismo.

Mewtwo frunció el ceño cuando comenzó a sentir un peso sobre él, escuchando el sonido de los resortes del colchón. Al moverse, pudo notar que aquel peso no se iba; confundido, abrió los ojos, solo para ver a Laia sobre él, sentada a horcajadas; Mewtwo no estaba entendiendo que pasaba, ¿por qué Laia estaba haciendo esto? Mewtwo le hizo una pregunta sencilla, pero no dejaba de ser directa. "¿Qué haces?", preguntó levantándose, quedando frente a frente.

—Laia, te voy a preguntar por última vez, ¿qué pasa? —interrogó intentando tomar su rostro, mas ella le tomó la mano.

—Mewtwo, tú, ¿me quieres? —preguntó antes de apoyar sus manos en su cara, sus mejillas estaban sonrojadas.

Mewtwo desvió la mirada, queriendo ver a otro lado para que su mirada no se conectara con la de ella.

—Yo... no lo sé —dijo para abrir sus ojos al ver que Laia se acercaba mucho a él.

Pero ella solo le empujó, quedando con sus manos en los hombros de su compañero; Mewtwo se paralizó al sentir su calor y su piel tan cerca de él, sus ojos reflejaban su sentir hacía su compañero, y él se encontraba observando también sus pestañas que no se notaban a simple vista. Demonios, ya se estaba dando cuenta por qué varios Pokémon vociferaban cuando ella hacia sus performances con el agua; Laia tenía cierto atractivo, seria herejía negarlo, mas no era ni el momento ni el lugar para fijarse en cosas como esas. Mewtwo abrió la boca para intentar detener lo que estaba haciendo.

Sin embargo, todo dio un giro brusco cuando los labios de ella le callaron antes de hablar. Y se unieron por segunda vez en un beso. Él no pudo evitar temblar ante esa sensación completamente nueva. Ya no era como la vez anterior, porque no se separó de ella pasados muchos segundos. Abrió un ojo, sintiendo que su corazón palpitaba con mucho ímpetu, pero solo tomó sus muñecas para que así Laia quedara debajo de su cuerpo, mirándole a los ojos con la respiración agitada. Entonces, volvió a preguntar:

—¿Me quieres?

Mewtwo arrugó el entrecejo.

—No lo sé.

—¿Cómo no lo sabes? —preguntó—. ¿Acaso esto que pasa entre nosotros solo es lujuria?

Suspiró, no encontraba una respuesta a su pregunta, no porque no sentía nada por ella, sino porque el hecho de sus propios sentimientos le confundían. Y lo que Laia estaba haciendo ahora solo le causaba más desconcierto. Lo que ella quería en ese momento era ir más allá de la barrera de ser solo amigos, quería que él la tomara, que le arrebatara aquello que marcaba inocencia.

Mewtwo no era alguien así, y eso Laia lo sabía a la perfección, ¿por qué actuaba de esa forma ahora? El clon masculino se acercó a su cuello, escuchando también el pequeño gemido de Laia; y al fin se dio cuenta de su olor a vino, ella estaba en estado de ebriedad, aquella revelación hizo que Mewtwo abriera sus ojos de par en par, mirando a su contraparte a los ojos, con su semblante de preocupación. Ignoró el momento en que ella anudó sus brazos a su cuello, con la clara intención de volver a besarle. Aunque el empujón psíquico de Mewtwo se lo impidió.

Laia le miró haciendo un puchero.

—Idiota, estás borracha —dijo apartándose de ella.

Laia rio.

—¿Qué te hace pensar eso? —Acarició su mejilla.

Mewtwo alejó de su rostro la mano de ella, y entonces, dejo de estar sobre Laia para así poder irse de la habitación; Mewtwo fue tomado del brazo, quedándose sentado en la cama. Laia hundió su rostro en la espalda de su compañero.

—Entonces, ¿no sientes nada por mí? —Mewtwo permanecía en silencio, con el puño apretado y sin encontrar una respuesta para la fémina.

—Me confundes... —dijo al fin, haciendo reaccionar a Laia—. Me confundes, Laia. Tu cariño, tu sonrisa, tu forma de ser tan... compasiva. —Cerró los ojos, desviando la mirada—. No sé por que te digo esto, si ni estás en una condición estable, ¡estás ebria!

El silencio volvió a apoderarse de la habitación, y ninguno de los dos se atrevía a romperlo. Laia no se separaba de él, manteniendo su posición; Mewtwo estaba comenzando a ser sincero con ella, pero no se estaba atreviendo a hablar más del tema. Era como si el miedo a su reacción le impidiese seguir en la conversación, objetando que su condición no estaba bien como para hablar de sus sentimientos. Él tomó la mano de Laia para que le soltara y así ir al otro cuarto para irse. Mas nuevamente sintió la mano de ella sobre la suya, obligándole a observarla a los ojos. «Pero que mujer tan insistente», pensó haciendo el intento de no mover su extremidad con brusquedad, ya que eso podría lastimar a Laia y esa no era la intención.

—Necesito dormir, ¿qué es lo que quieres? —preguntó tratando de sonar tranquilo, pero su tono de voz hacía parecer lo contrario.

Laia no dejó pasar desapercibido aquello. Por eso analizó su última petición a pesar de la dificultad que el alcohol ocasionaba en su organismo. Hizo ademán de incomodidad, frunciendo el ceño para ocultarlo, hasta que logró calmarse lo suficiente para hablar.

—Mewtwo, quiero una última cosa antes de que te vayas. —Mewtwo sintió su piel erizarse cuando ella apretó su mano; sin poder reaccionar cuando Laia tiró de él para estar a la misma altura, solo teniendo su otro brazo como apoyo.

Se acercó a su oído, y murmuró:

—Yo... ¿puedo besarte? —su pregunta fue tan directa, que Mewtwo se alejó unos centímetros por instinto, pero fueron las manos de Laia quienes detuvieron su actuar—. Este será el último, porque después cada quien elegirá su camino. Y también, porque ya no quiero que estés confundido con tus sentimientos.

Mewtwo apretó la manta que estaba en el colchón, teniendo la mente ya un caos por la petición de su compañera, mezclado con el torbellino de sus sentimientos. Él no encontraba respuesta lógica a las reacciones de su cuerpo, hasta que vio la mirada de Laia; estaba tan incómoda como él, pero también, mostraba cierta inocencia en su rostro. Para ella era importante, y tenía la sensación de que Laia no estaba tan ebria como pensaba. La hembra le vio de reojo como él se sentaba frente a ella, haciéndole conectar sus miradas. Él tenía el semblante serio, aunque en su interior no dejaba de sentir cierta vergüenza por la petición, suspiró en silencio antes de cerrar los ojos. Estando casi vulnerable a cualquier cosa que ella hiciera.

Tenía ya su consentimiento.

«¿Por qué haces esto?», se preguntó a sí misma cuando apoyó las manos en las mejillas de Mewtwo, sintiéndole estremecer. «Porque ya no quiero sentir esta presión en mi pecho».

«¿Y si dejo de ser libre mañana? ¿O en un futuro próximo? Si algo me pasa... quiero que se dé cuenta de lo que siento por él, aunque no me corresponda.»

††

Y he aquí, con mis manos en sus hombros, esperando a que cierra la distancia entre ambos. Si la vida me enseñó algo, es que en ella predomina lo impredecible, y nuestra relación no iba a ser la excepción a la regla. Al principio, nunca me imaginé a mí misma en una situación como esta, no porque me sintiera desinteresada en el romance, sino porque, realmente, nunca le presté la real importancia. Pero con el largo de estas semanas de viaje, pude ver como nosotros desarrollamos una buena relación de compañeros que se apoyan mutuamente; nunca en mi mente imaginé que terminaría desarrollando un sentimiento romántico hacia Mewtwo. Me pregunto cuando fue que esta llama despertó en mi interior, ¿cuándo curó mi herida, quizá? ¿O cuando nuestros labios hicieron contacto por primera vez?

Aunque ahora, no creo que importe. Ya admito que mi pecho llama su nombre cada vez que le veo, diablos, incluso me hace decir y pensar cosas tan...

Todo este cúmulo de pensamientos me hicieron temblar del nerviosismo, que tal vez llegaron a mi compañero causando que abriera sus ojos. Lo que menos necesito ahora es su penetrante mirada sobre la mia, pendiente de cada movimiento que yo haga. Ya no sé si pueda hacerlo.

Todo el avance que había logrado para llegar hasta su rostro se desvaneció por completo cuando retrocedí. Qué ironía, no reaccioné así cuando Mewtwo me besó aquella vez en el bosque, pero lo hago ahora que ya nos hemos besado tres veces en todo lo que llevamos de viaje. Sabía que este era mi última oportunidad de hacerle ver cómo me siento.

††

Mewtwo solo miraba a Laia, quien había retrocedido a causa de su nerviosismo. Laia no podía hacer este avance por sí sola, no se encontraba con la confianza suficiente para hacerlo. Así que su mano tomó su mentón para que le volviese a mirar, sorprendiéndose cuando él también disminuía la distancia entre los dos. Laia reanudaba lentamente la posición en la que estaba minutos antes, volviendo a estar solo a unos centímetros de su rostro. Escuchaban la respiración del otro, hasta el Laia tuvo el valor de unir sus labios.

Los clones de Mew temblaron ante esta nueva sensación, no se sentía igual que el de hace un rato, ya que Mewtwo estaba reaccionando de otra forma a diferencia de los anteriores. Antes se separaba de forma casi inmediata, o le hacía notar su incomodidad. Ahora parecía ser todo lo contrario, Mewtwo estaba aceptando lentamente aquel contacto rodeando la espalda de Laia para darle más confianza; ella tembló al sentir su piel tan cerca de la suya, haciéndole apretar sus puños y mover la cola con ansiedad. La cosa no mejoró cuando le empujó con suavidad, quedando sobre ella apoyándose de sus manos para no aplastarla con su peso.

Pero luego el aire se hizo una necesidad y se separaron, quedando frente a frente. Laia no se esperaba una reacción así, quedando en un estado de parálisis cuando sintió sus manos alrededor de su espalda antes de caer en el colchón «acaso... ¿se siente igual que yo?» Formuló en su mente sintiendo los ojos humedecerse.

Mewtwo se alertó cuando la vio soltar unas lágrimas, pensando que tal vez se había pasado con ella, se separó en solo segundos. Musitó un "lo siento" y se fue de la habitación para irse a la otra. Laia se levantó con lentitud, tomando la sábana para así acomodarse y dormir. Algo que le iba a ser difícil en ese estado.

La luz del sol entraba por la ventana, y con el paso de los minutos, ya iluminaba gran parte del inmueble. Mewtwo se despertó cuando la iluminación llegó a sus ojos, notando que estaba en un cuarto distinto al que estaba durante la noche. Entonces procedió a levantarse, escuchando el ruido de la madera bajo sus pies; el clon se apoyó en pared para ver cómo estaba Laia, notando que ella estaba aún dormida, o eso aparentaba. Ella frunció el ceño, tomando su entrecejo como si la cabeza le doliera. «Parece que despertó con resaca», pensó acercándose a su cama, Mewtwo se agachó para estar a su altura, tomando su frente para ver su temperatura.

—Laia... —llamó tocándole. La hembra abrió los ojos, mirando a su compañero.

—Me duele un poco la cabeza —dijo sentándose en la cama, bostezando antes de estirarse.

—Eso te pasa por tomarte todo el vino —regaño cruzando sus brazos—. Nunca volverás a tomar sin que te esté vigilando.

Mewtwo la vio hacer un puchero, quedándose con la mano apoyada en su frente. Entonces, el recuerdo de lo ocurrido horas antes llegó a su mente, teniendo la clara imagen de ambos besándose, apretó los parpados, sintiendo el pecho acelerarse.

—Mewtwo —habló—. Anoche, no pasó nada más ¿verdad?

Él se sobresaltó a su pregunta, teniendo en mente la imagen de lo que pasó durante la noche. No hicieron nada más allá de un beso, pero la brecha entre una cosa y otra era demasiado delgada; y con solo pensar en que pudieron ir más lejos se le revolcó el estómago. Se habría sentido fatal descubrir que se había aprovechado de la situación para abusar de ella. Mewtwo movió su cabeza en son de negación, y Laia pudo suspirar de alivio; estaba aterrada con solo tener ese pensamiento, aunque ahora el dolor de cabeza era demasiado como para seguir con el tema.

—¿Puedo dormir un poco más? —preguntó ya acurrucándose de nuevo.

Mewtwo suspiró.

—Descansa, yo voy a salir un rato.

Ya estaban en la Ciudad Pewter. El trio de científicos decidió hacer una parada en el pueblo para reabastecer sus provisiones; la mujer pelirroja se quitó las gafas protectoras, revelando sus ojos color marrón claro, se acomodó el flequillo, y se sentó en el asiento del copiloto. Al mirarse en el espejo, vio la cicatriz que fue causada el día en que Mewtwo escapó del laboratorio. De los tres, ella fue la única que terminó con una herida visible, y fue la razón por la cual sus compañeros le dieron otro significado a su apodo Scar; que irónico, al principio era usado para acortar su nombre real, pero ahora era usado para hacer énfasis a su cicatriz. Ella procedió a abrir el compartimento del vehículo, buscando un pequeño bolso donde guardaba el maquillaje; era la única forma de cubrir su marca que le recordaba todos los días que Mewtwo había huido de sus manos.

No se dio cuenta cuando el hombre calvo se sentó en el asiento del piloto, el más viejo estaba ya en el asiento trasero, acompañado por las bolsas del supermercado.

—¿De nuevo pintándote? —interrogó mientras ponía las llaves para encender el motor. La mujer cerró el bolso con un ruido seco, haciéndoles ver que no estaba muy de humor para preguntas—. ¿Por qué las mujeres son tan sensibles?

El comentario se quedó en el aire, ya que nadie volvió a tomar la palabra. La Pokéball de Alakazam se movió, dejando que la criatura saliese de ella, el Pokémon psíquico ladeó la cabeza, observando a una dirección determinada.

—Parece que ha detectado la energía de Mewtwo. Saquen sus Piedra Llave, debemos estar preparados con nuestros mejores Pokémon. —Dijo el señor tomando la piedra de forma esférica, se asemejaba a un cristal, con sus colores irisados y el símbolo de la molécula del ADN.

Su Alakazam asintió revelando su piedra atada a su muñeca. La pelirroja miró su Pokéball antes ponerse su piedra en el compartimento de su collar. Y el hombre calvo, vio su objeto clave en el espejo retrovisor, en el costado de sus lentes protectores. Los tres habían adquirido estas piedras hace mucho tiempo, no creyeron que capturar a Mewtwo fuese una tarea difícil, así que no las usaron en su encuentro anterior. Ahora era diferente, con sus piedras, ahora podrían mantener al clon a raya.

El auto hizo un ruido antes de partir, siguiendo atentamente las indicaciones de Alakazam.

Mewtwo estaba sentado en la azotea de un edificio, perdido en sus cavilaciones, reflexionando sobre qué debe hacer ahora. «Laia está enamorada de mí, es una revelación que no me esperaba, ¿lo sospechaba? Sí, pero no le di importancia al asunto porque creí que iba a ser algo pasajero. Pero anoche descubrí que pasó todo lo contrario, y ese sentimiento dudo que desaparezca de la noche a la mañana... en realidad, si pueden desaparecer, con un borrado de memoria».

«No lo sé. Yo dejé de usar un método así desde que borré la memoria de Giovanni aquella ocasión en el Monte Quena. ¿Realmente tengo un motivo real para borrar la memoria de Laia?», se preguntó «Yo no sé qué pensar ahora, y no puedo creer que anoche correspondí a su muestra de afecto; me sentí muy diferente aquella vez, era como si mi estómago estuviese infestado de los Pokémon mariposa. Por eso mis manos actuaron casi por si solas... querían sentir más de ella».

Mewtwo agitó su cabeza, tratando de quitarse tal pensamiento de la mente. Él nunca se atrevería a borrarle la mente a Laia, era su amiga, la única que puede considerar como tal. Pero tampoco se atrevía a corresponder los sentimientos de su contraparte; los estaban buscando, eran fugitivos, y al ser la primera vez que sentían algo así no sabían cómo llevar una relación sin que terminase en el peor de los fracasos. No, Mewtwo no quería lastimarle, mas tampoco estaba en sus planes tener una relación amorosa con alguien. Y si iba a estar con ella, debe ser porque le ayudó en su crecimiento más que acompañarlo físicamente.

Y ahora que lo pensaba... Ella siempre estuvo ahí para él, incluso sacrificando su estadía en el clan cuando tuvo que irse, y ella, aparte de los clones, se había vuelto importante para él. «Creo que... Laia no solo me ha acompañado físicamente, también ha estado ayudándome a aprender a medida que nuestro viaje seguía. ¿Me estaría arriesgando si intento establecer una relación con ella?»

Su rostro comenzó a arder de tan solo imaginarlo. Pero aquella visión no duró al ver un vehículo dirigirse a donde estaba la capilla, Mewtwo se paró casi de un salto al recordar que Laia estaba dormida, siendo muy vulnerable en ese estado.

—Demonios, ¡Laia!

La Mewtwo se despertaba con lentitud, ella ya no sentía el dolor de cabeza así que precedió a levantarse. Pero se sorprendió al ver a Mewtwo frente a ella, con la respiración agitada y con una expresión cansada. Él no tuvo mucho tiempo en explicarle, ya que la tomó del brazo y se dispuso a salir del edificio. El clon vio de reojo por la ventana, y se dio cuenta de que había llegado a tiempo; el autobús estaba a solo unas calles de distancia. Laia estaba confusa, no entendiendo el motivo por el cual Mewtwo estaba en ese estado de ansiedad.

—Hay que irse —habló rompiendo el silencio—. Tus creadores están aquí.

—¿Qué? —inquirió casi sin poder hablar.

Mewtwo le tomó de la cintura, viendo por dónde ellos podrían ir directo al bosque sin que les detecten. Laia por otra parte, se sonrojó cuando sintió su mano ahí, aunque tomaba muy en cuenta el peligro que les acechaba a ambos clones. Cuando su compañero se movió le hizo separarse de él, observando como apretaban los puños. «No hay nada detrás de este edificio, no tengo otra opción», formuló juntando sus manos para crear una esfera de energía negra, dio un paso atrás, flexionando las rodillas antes de lanzar su ataque. Laia cerró sus ojos para evitar que la nube de polvo dañase su visión. Solo abriéndolos cuando ya solo había un agujero en la pared.

—Vámonos —dijo tomándole la mano para saltar hasta el pedimento. Notando que el camino más corto hacia el bosque era por un callejón.

Ellos no tardaron en ver el manto verde que se asomaba en el horizonte. A Laia le costaba seguir su ritmo, a pesar de que solía ser más rápida que él al correr. Mewtwo de verdad estaba angustiado por la seguridad de su compañera, usando algunas cosas del camino como barricada al tirarlas al suelo; el clon podía ver como poco a poco la barrera que les separaba del bosque se iba desvaneciendo a medida que se acercaba. Las pulsaciones de su corazón comenzaron a normalizarse cuando el suelo cambió de color, a uno completamente ajeno al de la ciudad.

Cuando finalmente se detuvo, vio que había recorrido varios metros dentro de la arboleada. Laia finalmente dejo sus piernas ceder, siendo atrapada por su homólogo.

—Lo siento.

Fue lo único que pudo pronunciar antes de tomarla entre sus brazos y empezando a caminar. Ella no tuvo tiempo de decir algo, Laia sentía que su pecho se aceleraba al estar así de cerca.

—Mewtwo, ¿por qué? —preguntó ella. Dejándole inmóvil al rodear su cuello con los brazos—. ¿Por qué te empeñas en salvarme? ¡Te van a capturar también!

Él no contestó a su pregunta, solo siguió caminando. Laia ya había tenido suficiente, así que a los pocos metros le hizo bajarla. Mirándole con reproche, murmuró.

—Mewtwo, dímelo de una vez, ¿qué te impulsa a salvarme? Yo ya me cansé de estar fingiendo que no pasa nada, que todo entre nosotros está bien. —Mewtwo arrugó el entrecejo, no queriendo responderle—. Desde anoche has estado actuando raro, por eso... —Fijó su mirada en él—. Quiero saber la verdad...

Él cerró sus ojos por un momento, como si estuviese pensando en su respuesta. Pasados unos minutos volvió a mirarla.

—Todo este tiempo creí que nada iba a pasar... —Apoyó sus manos en los hombros de la fémina—. Pero... tú te has vuelto importante para mí, no quiero que vuelvan a jugar con tu vida. Quiero protegerte. —Eso último fue dicho en un susurro. Sin embargo, ella pudo escucharlo con claridad.

Entonces, ella desvió la mirada. Sonriendo antes de confesar:

—Creo que nos sentimos de la misma manera. Yo también quiero protegerte, aunque tenga que renunciar a mis mayores deseos para ello.

—Pero lo tuyo es diferente —interrumpió—. Yo sé que estás... enamorada de mí.

Laia le devolvió la mirada y se paralizó como si hubiese tocado a alguien con la habilidad electricidad estática. Sus mejillas ganaron color y repentinamente se sintió nerviosa. Mewtwo ya se dio cuenta de sus sentimientos, aunque no era como si se hubiese esforzado en ocultarlos, sin embargo, el momento no era el indicado para hablar de su enamoramiento. Debían huir antes de que...

Sintió como él la empujaba para que una bola sombra no le lastimara. Al alzar la vista lograron ver a un Pokémon similar a Alakazam, pero ahora poseía una barba blanca, unas mangas y con su cabeza más grande con una gema similar a la de un Espeon en la frente, contaba con cinco cucharas y mantenía una pose de meditación sin estar en ningún momento en el suelo. Estaban ante un Mega-Alakazam. Junto a este estaban un Houndoom y un Lucario, ambos también en su mega-evolución.

—Que conmovedor —comentó con ironía el Lucario—. Y aquí es cuando se juran amor eterno y el "vivieron felices para siempre". Que repugnante.

Mewtwo se levantó con el brazo algo adolorido, le había dado en el hombro, dejándole en una condición muy mala para luchar. Laia imitó a su compañero, aunque ilesa.

—¿En que momento regresaste con ellos? —preguntó él.

—Hace ya muchos días, creo que después de dejarte mal frente a dos clanes. ¿Sabes? Los Pokémon del bosque son muy fáciles de convencer.

Laia ya no le soportaba más. Así que le lanzó un aura esfera al Lucario, aunque el otro Pokémon psíquico le detuvo con su barrera. El clon femenino chasqueó la lengua y se posicionó frente a Mewtwo para cumplir con su palabra. «No dejaré que le hagan daño, si debo renunciar a mi libertad, lo haré», pensó frunciendo el ceño. Mas vio unas siluetas que le dejaron fría. La mujer pelirroja le ordenó a su Houndoom usar pulso oscuro para dañar a Laia, sabiendo que Mewtwo se iba a posicionar frente a ella para recibir el golpe. Predicción que fue cumplida.

—¡Mewtwo! —gritó ayudándole a levantarse—. Por favor, deja de hacer esto...

Él no dijo nada, mirando de reojo a los tres Pokémon. Laia apretó los puños, notando la presión que estaban poniendo sobre ella, atacando donde era vulnerable. Así que, solo le quedaba cumplir con lo que había dicho. «Si debo renunciar a mi libertad para protegerte, entonces, así debe ser», pronunció separándose de su compañero, dirigiéndose hacia ellos para así dialogar.

—Si voy con ustedes, ¿dejaran libre a Mewtwo? —preguntó.

Para su suerte, la respuesta fue afirmativa. Ella miró de reojo a Mewtwo, como si se estuviese disculpando con él. «No lo hagas... Laia». Cuando ella volvió a estar frente a él y le rodeó con los brazos, después tomó sus mejillas y sus labios se unieron en un corto beso; los dos sintieron el sabor a despedida en él. Laia solo le dio una semi-sonrisa, alejándose lentamente antes de ver como una jaula le esperaba. Volvió la mirada hacia Mewtwo, volviendo a despedirse con su semblante.

—Yo te... —silencio—... te veré después.

Mewtwo abrió sus ojos, ¿acaso cambió la frase a último momento? ¿Qué iba a decirle realmente? No, no podía dejarla ir así sin más. Dio unos pasos hacia adelante al ver que entraba a su jaula, deteniéndose a medio camino.

—¡Laia! —exclamó—. ¡No importa donde vayan! ¡Los voy a encontrar! —Ella mantuvo su mirada fija en él, ignorando el momento en que el vehículo comenzó a moverse—. Y cuando lo haga... ¡Voy a tener mis sentimientos más que claros!

Su compañera sonrió, apoyando delicadamente su mano en su pecho y asintió de acuerdo. «Y sé que va a ser así». Fue interrumpida cuando pasaron sobre una roca, haciéndole saltar. Los Pokémon que estaban en sus capsulas solo se echaron a reír por la ingenuidad de los Mewtwo. Pero fueron ignorados por Laia que en ese momento solo tenía cabeza para pensar en otros asuntos. Ahora que estaba ahí, en esa jaula, necesitaba ver que hacer ahora para soportar un tiempo en las instalaciones del viejo laboratorio.

Mewtwo los vio alejarse, sin poder hacer nada para evitarlo. Cuando ya lo vio desvanecerse en el horizonte, la ira le consumió, lanzando una bola sombra a una dirección aleatoria, dejando caer un árbol antes de irse por otra dirección. Había fracasado en proteger a su única compañera, y eso nunca se lo iba a perdonar. El clon iba a comenzar a sentir el vacío de su ausencia muy pronto. Y los únicos testigos de aquella separación, se fueron sin hacer ruido.

Arceus le ordenó a Hoopa cerrar su anillo. La deidad cerro los ojos, sintiendo el malestar de Mewtwo. El Pokémon rosa mantuvo su cola quieta y erguida, con el miedo de que algún otro legendario descubra la inestabilidad de su clon indirecto. Pero su temor se fue cuando el dios fijó la mirada en ellos.

—Hoopa, ¿puedes abrir un anillo a la Cueva Celeste? —preguntó con una voz calmada. Mes vio en silencio lo que ambos legendarios hacían.

—¡Por supuesto! —exclamó tomando un anillo de su cuerno.

La dejo frente al Pokémon, abriéndola para quedar inundadas en oscuridad. Arceus cambió de tipo psíquico, observando unos ojos bicolores en lo más profundo de la cueva. Solo Arceus sabía de la existencia de esa criatura, y esa era unas de las razones por la cual dejo vivir a Mewtwo.

—Al fin te acuerdas de mí. —Escuchó el grupo, tanto Mew como Hoopa se sobresaltaron al ver su identidad.

Era un Mewtwo, pero a diferencia de los dos actuales, este mostraba signos de envejecimiento, como su ceguera en su ojo izquierdo. Éste no les prestó atención a los pequeños que acompañaban al dios, manteniendo la mirada en éste.

—Pensé que ya no le hablarías a este viejo —volvió a hablar, emitiendo una risita.

—Aunque yo no vengo a reanudar conversaciones pasadas —interrumpió la deidad—. ¿Recuerdas al joven Mewtwo? —inquirió.

—Por supuesto, aunque esté viejo sigo manteniendo mi buena memoria.

Hoopa le mostró un anillo, dejando ver a Mewtwo dándole puñetazos al suelo. El viejo cerró los ojos, pensando en qué hacer con él.

—Tráiganlo, ese muchacho necesita un sermón muy largo. —Habló mirándole con su ojo derecho.

—Ya lo escuchaste, Mew —pronunció el dios mirando al Pokémon ancestro.

El felino asintió y desapareció en menos de un segundo. Hoopa cortó la comunicación y también desapareció. El Pokémon más grande se quedó en silencio en la Sala del Origen, pensando en la forma de impedir que sus hijos tomaran las riendas de la situación sin su consentimiento. Sabiendo que estos aún no se mostraban conformes con la existencia de Mewtwo. Y ahora solo quedaba llevarlo hasta el Pokémon de la Cueva Celeste, esperando que la experiencia del Mewtwo original le ayudase en su fortalecimiento.


Fin de la parte I.


Perfecto, pude terminar esta parte. Ya me preguntaran: "Pero Zen, ¿qué hace el Mewtwo del juego aquí?" Verán, hace un tiempo encontre una teoria diciendo que en realidad son tres Mewtwo.

El de Isla Canela El de la Película 1 El de la Película 16.

Yo no creia mucho en la teoria, pero viendo que Ash esta siendo semi-canon en los juegos, la teoria ganó algo de validez.

Ya aclarando esto, digo que esta primera parte esta terminada. La segunda está en construcción, y éste sería mi fanfic más largo. No le pondré el "Complete" porque realmente las dos partes estarán juntas.

Bueno, me despido.