Hola! Se que hace tiempo que no escribía, pero uff… me robaron la computadora, y con ella, todo lo que tenía: Fics nuevos, mis fotos, y otros dos capítulos de este fic que ya estaban preparados… Bueno, la buena noticia es que mi nueva compu esta mucho mejor, y al fin pude actualizar… Bueno, disfruten y muuuuuchas gracias por su paciencia!

-Itachi, ¿Aceptas a Tayuya…?-

Dejé de escuchar aquella frase que alguna vez me hizo tan feliz. En ese momento, la felicidad de Tayuya e Itachi era lo que menos me importaba, si, estaba feliz de que hubieran encontrado alguien con quien pasar el resto de sus vidas, pero eso me recordaba que yo terminé perdiendo. Me quedé sola de nuevo.

Tan sólo tres años atrás, estaba tan feliz como ella, casándome con el hombre que amaba, y ahora estaba rodeada de parejas, y al parecer era la única sola.

La ceremonia pasó bastante rápido, y pasamos al salón donde sería la fiesta.

Me senté con Naruto y Hinata en la mesa del centro, que estaba decorada de blanco con detalles dorados, mientras veía a Itachi y Tayuya en la pista de baile. Apenas había pasado un mes desde aquella noche que empezaron a salir, y ya estaban casados.

Hicieron el típico brindis por los novios y sirvieron la cena. Después empezó la música

Naruto llevó a su novia a bailar, aunque apenas podía moverse con aquella barriga. Los dos se veían más felices que nunca. Mientras Naruto acariciaba el vientre que guardaba a su pequeña, Hinata veía a Tayuya con ilusión, esperando pronto casarse con el rubio

-¿Quieres bailar?-

Suigetsu se paró frente a mi, extendiendo su mano. Pensé que sería una buena idea entretenerme, así que acepté.

Bailamos mi canción favorita y otras dos que no reconocí. No supe que se sentía mejor, si estar abrazando al ex de Karin, o bailar en una fiesta por primera vez en mucho tiempo.

-Naruto-

La voz de Hinata sonó entrecortada, y más baja que de costumbre. Cuando volteé a verla, había un charco de agua alrededor de ella

-¿Qué pasa? ¡Oh, mierda, te orinaste!-

Rodé los ojos

-Llevala al auto, baka-

Le dije mientras la tomaba de una mano. Itachi y Tayuya quisieron seguirnos, pero Hinata los detuvo, diciéndoles que luego podrían ir a visitarla.

Llegamos al hospital, donde Naruto bajó a Hinata con una silla de ruedas mientras yo llenaba el papeleo. Al terminar, decidí ir a la habitación de Sasuke, ya que las visitas a Hinata estaban prohibidas.

Verlo acostado ahí ya no me sorprendió. Estaba acostumbrada a hablarle sin obtener respuesta por horas, y a veces hasta le leía sobre cosas que le interesaran.

-El bebé de Hinata está naciendo. En un momento podré verla, y quisiera que tú tambien-

Me senté en la misma silla de siempre y tomé el libro que le leí a medias: Agua Para Elefantes.

Leí dos páginas, cuando las lágrimas se desbordaron. Ellos eran felices; Probablemente mas de lo que yo sería en un tiempo.

Parecía que los finales felices no eran para mi. Sasuke seguía sin responder, probablemente se quedaría así por un largo tiempo. Sólo faltaban dos meses para que mi bebé naciera, y al parecer, no tendría un padre.

-¡Sakuraaa!-

Naruto entró a la habitación, sus brazos estaban ocupados con una especie de bolsa con ropa de bebé

-¿Ya?-

Asintió y me jaló hacia afuera, llevando a la habitación de Hinata

-Nació hace poco. No quería molestarte, pero es que es tan… tan… tienes que verla-

La vimos a través de una ventana, la sacarían en unos minutos, cuando Hinata despertara.

Su piel era tan blanca como la de Hinata, y sus ojos del color del cielo, como los de su padre.

-No tengo palabras para describirlo-

Me dijo con una sonrisa, y los ojos llenos de lágrimas. Estaba segura de que sería un gran padre.

-Señorita Haruno-

-¿Sí?-

La mujer joven me miró con lástima. Naruto me apretó la mano, como si supiera algo que yo no

-¿Tan pronto?-

La enfermera asintió mientras su pequeña mano tomó la mía, alejandome de Naruto mientras me llevaba al fondo del pasillo, donde estaba la oficina de Tsunade

-Pase, por favor-

Obedecí

-Sakura, siéntate-

-¿Qué pasa? No soy una niña pequeña para que me oculten las cosas-

-Sasuke tiene muy pocas probabilidades de responder, y tenerlo ahí le cuesta al hospital muchísimo dinero, que podría ser usado en otras cosas-

-Yo puedo pagarlo. Itachi también lo hará-

-No vale la pena-

-¡¿Cómo que no vale la pena? Es Sasuke, tía, nuestra hija va a nacer en poco tiempo!-

-Daría lo mismo. Él está prácticamente muerto. Su corazón no durará mucho-

-No lo harán. No puedes, necesitas mi autorización-

-Tú ya no eres nada suyo. Te divorciaste, ¿Recuerdas?-

Quería gritar, pero el nudo en mi garganta me lo impidió. Quería correr, pero mis piernas no respondían. Me sentía atrapada en mi propio cuerpo.

-Itachi no va a permitirlo-

-Ya veremos. Lo veré mañana por la tarde-

Salí de aquel lugar temblando. ¿Qué si lograban convencerlo con el cuento de que ya no había nada que hacer? No podría volver a ver a Itachi ni a Tsunade, los odiaría por dejar a mi hija sin padre antes de nacer

-No los dejará. Es su hermano-

Me dije para calmarme.

-¿Qué pasó, viste a Sasuke?-

Ino me recibió con esa pregunta que no quería contestar. No quería su lástima, ni sus inútiles intentos por consolarme

-No-

-¿No? Entonces estuviste con el pequeño Narutín-

-Es una niña, y es idéntica a Naruto-

-Todos los bebés son bastante lindos. Ya sabes, cuando tú no tienes que cuidarlos y sólo los ves de vez en cuando… ¿No crees que a la bebé le haga falta una amiga?-

-¿Qué pasa, Ino?-

-Estoy embarazada-

Mi mente se nubló por unos minutos, para aminorar el cargo de conciencia que me traería el matar a Gaara

-¡Ven acá, cerillo!-

El chico salió de la cocina con un mandil puesto y un plato en la mano. Al verme, regresó a la cocina

-Gaara, regresa. Ya se lo dije-

El chico corrió hacia Ino, poniéndose detrás de ella como si eso lo ayudara en algo

-¿Cómo es que pasó?-

-Tú sabes cómo pasó-

Me contestó la rubia, rodando los ojos como si fuera una idiota

-¡Pero ni siquiera están casados, tener un hijo es serio!-

Gaara cambió de lugar con Ino, poniéndose frente a mi

-Conseguí un trabajo de medio tiempo mientras termino la universidad. Sólo me faltan dos años, y podré darle a tu hermana todo lo que se merece-

Suspiré resignada. Sabía que no había forma de cambiar eso

-Ay, Ino…-

Al final, sabía que Ino y Gaara serían buenos padres, y poco a poco ganarían la experiencia necesaria.

BEEP…BEEP

Abrí los ojos sin querer hacerlo. Era domingo, afuera estaba soleado y podía escuchar a la gente pasar por ahí. En solo una hora tendría que llegar al hospital, e intentar convencer a Itachi de mantener a su hermano con vida.

Me di un baño rápido con agua tibia, me cambié y fui directo al hospital. Sabía que no desayunar me haría daño, pero tenía el estómago demasiado revuelto para pensar en comida.

-Buenos días, señorita tía la espera en la oficina-

Supuse que Itachi ya estaba ahí, y seguramente Tsunade le había hablado de los "beneficios" de prácticamente matar a su hermano

-Sería un gran ahorro de dinero para Sakura, además, él no durará mucho…-

Al verme se calló enseguida, dándome tiempo para sentarme

-No me importa perderlo todo, con tal de no perderlo a él-

-Sakura, en este momento la empresa está pasando por una dura crisis económica. Si no podemos pagarle a los empleados, mucho menos podemos pagar por que él esté aquí, prácticamente estamos pagándole la renta a unn muerto-

-No necesito de tu dinero. Yo lo pagaré todo, sólo no firmes-

-Yo quiero a mi hermano tanto, o mas que tú, pero esto es demasiado. De todas formas va a morirse, Sakura-

-¡No lo hará! No puede dejarme sola, y si tú le quitas el padre a mi hija antes de que pueda siquiera verlo no se que haría. Por favor no firmes-

Tomó una gran bocanada de aire y levantó la pluma

-Debemos desconectarlo. Puedes despedirte de él, avísale a la enfermera cuando termines-

Mi pecho se rompió por la mitad mientras las lágrimas se desbordaban de mis ojos. Salí al pasillo como pude, tocando las paredes, ya que mi vista estaba nublada. Mi estómago estaba más revuelto que nunca y tuve que detenerme en una esquina a vomitar antes de seguir mi camino a la habitación donde una vida terminaría en pocos minutos.

-Sasuke-

Cerré la puerta con seguro

-Tienes que despertar. Ya me enseñaste que no puedo estar sin ti, aprendí la lección, ahora despierta-

Cualquiera me hubiera tomado por loca, hablando son una persona que prácticamente ya no existía, cuyo nombre seguramente estaba siendo anotado en un acta de defunción

-Levántate, corre… corre-

Tomé su mano entre las mías y me recargué en su pecho, sintiendo su piel tibia y aspirando su olor por ultima vez, guardándolo en mi memoria para tener algo que contarle a mi hija cuando preguntara por su padre. Como si supiera que pensaba en ella, empezó a patear el brazo de su padre, como si quisiera salirse.

Sentí algo más en mis manos, mientras la enfermera abría la puerta. Olvidé que tenían llave

-¡Movió la mano!-

No me creyó, y siguió hasta la máquina, cada paso gritaba más fuerte "Reaccionó", hasta que llegó frente a aquel aparato. Cuando presionó aquel botón rojo, todo alrededor se puso negro.

De verdad esperaba morir con él en ese momento.