Los libros de Harry Potter no me pertenecen, son de J.K Rowling y de quienes sean sus derechos. Escribo esto por puro gusto personal, y para alegrar a otros fans, y no quiero ni busco nada a cambio. Gracias.

Advertencia: Esta historia contiene yaoi, es decir, amor entre hombres, criaturas sobrenaturales, tortura, y escenas de índole sexual. Las fechas de nacimiento de Hugo y Rose han sido variadas para concordar con la historia.

Sumario: Harry Potter, el mejor auror del departamento de desapariciones, es asignado a dos casos dispares, en un momento en que necesita toda su atención en uno de ellos. ¿Cuando ambos casos empiecen a fundirse en uno, será capaz de impedir que sus sentimientos se añadan a la mezcla?

Nota: Hola a todos, gracias por acompañarnos hasta el final. Muchos fragmentos han quedado sin resolver, pero se desarrollaran en la segunda parte, Noctisa, por lo que no temáis no llegar a conocer las respuestas a vuestras dudas. ^^ Y sobre todo, no temáis por Draco. (No diré nada más, pero es, admitámoslo, muy obvio, lo que pienso hacer) ^^

Por lo demás… estoy pensando escribir un fic sobre super natural. Me estoy viendo la serie y estoy enamorada. ^/^ Necesito escribir sobre ello. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto, y que pareja favoreceríais. Sam/ Dean, Castiel/Dean, Dean/Castiel/Sam (Una triada) o Sam/Gabriel. Otras variantes también podrían ser. Gracias y besos.

Murtilla: Te hice llorar, lo sé, soy mala, pero esto no acabará así, como tú dices, en Noctisa lo veremos. ^^

Johanpotter: Bueno… entonces tendré que volver a ganar tu amor en Noctisa ^^ (¿Soy mala por alegrarme que llorarás? Adoro insuflar sentimientos, aunque sean tristes.)

Xonyaa11: Gracias a ti por compartir tu opinión ^^ Aún a pesar de que soy malvada, sí, lo admito, ;) No temas, porque esto no acabará así, Noctisa cambiará las cosas en un ritmo mucho más oscuro. Y aunque no sepas hacer comentarios literarios no temas, mi placer es simplemente conocer la opinión de mis lectores. ^^

Sora black: Sí, ha sido injusto, cruel y malvado, pero he conseguido hacerte llorar ^^ Que era lo que buscaba, provocar un sentimiento. Ahora que ya estamos tristes y desoladas, solo cabe mejorar, en Noctisa lo veremos. ;)

Mesic: Gracias por tan hermoso comentario, has definido exactamente lo que deseaba transmitir, y al mismo tiempo me has hecho sentir orgullosa. Feliz, ante todo por saber que volveremos a vernos en Noctisa, y ansiosa de que podamos leernos por más tiempo. ^^ Que decir salvo gracias de nuevo Mesic.

Adriana 11: Gracias por apreciar tanto mis historias, y por disfrutar de este fic que se acaba aunque no temas por Draco, su historia no termina aquí, pues habrá una segunda parte, Noctisa, donde todo lo no resuelto encontrará respuesta, incluido su amor. ;)

Torres de Cristal: Aunque soy cruel no lo soy tanto, y los pequeños saldrán de esta, te lo aseguro. ^^ Lucius y Narcisa aún tienen mucho que jugar, pero su historia es para Noctisa, gracias por acompañarme hasta aquí y disfrutar de mis trabajos tanto como yo disfruto escribiéndolos, y confío en que podamos seguir leyéndonos no importa el tiempo. ^^

Prosepinah: Gracias por tanto aprecio. Mi objetivo es mejorar aunque no siempre lo veo claro, y tú me animas a tratar de mirarlo desde un modo más positivo. La frase que te ha gustado tanto, es también mi favorita, y haberte hecho llorar con ella un objetivo felizmente cumplido ^^

Dr. Patrick O A'Sakura: Te he dejado triste, y aunque en verdad haberte emocionado tanto me ha hecho a mí infinitamente feliz, no pienso dejarte sufrir para siempre. ^^ La segunda parte, Noctisa, saldrá en algún tiempo y entonces ya no tendrás motivos para entristecerte. ;) Con todo, tienes que saber que review ha sido precioso, gracias.

Himextina: ¿No te lo habías imaginado? Eso me gustó, no esperaba realmente sorprender a nadie porque es sabido que me gusta el drama y esta historia iba yendo demasiado dulce, en algún momento mi lado cruel tenía que surgir. XD Sin embargo, gracias, ha sido un placer haber logrado asómbrate. ^^ Y no sufras esta historia ha tenido un final triste, pero quizás su segunda parte no lo sea tanto, ¿quién sabe?

Amanda Julliani: Bienvenida nueva lectora, y gracias por tanta apreciación ^^ Aunque esta historia ya termina, espero que podamos seguir leyéndonos en la segunda entrega, Noctisa. Besos

Kasandra potter: ¿Te he dicho ya que me haces sonrojar? ^^ Gracias, gracias y gracias. Realmente levantas mi orgullo como nadie, voy a necesitar plantar un poco los pies en la tierra si continuas jujuju pero no te cortes, siempre lograr hacerme feliz. Besazos.

Comodín: Te he hecho sufrir, pero al parecer más que nada rabiar, y creo que has sido la única, en eso tu reacción ha sido especial, me encantó. ;) Con todo, cumpliré tu deseo de venganza y amor, quizás no todo aquí, pero sí en la segunda parte Noctisa. Espérame y prometo que no serás decepcionada.

Oscuritaxuxu: Um… tantas dudas que no puedo contestar… pero podrás leerlas en la segunda parte, Noctisa, que por cierto, me alegró enormemente saber que pensabas leer. ^^ Tu comparación de Lady Zabini con la condesa Bathory me llenó de intriga, es cierto que se asemejan y me gustó enormemente que me hicieras ver la comparación. Como siempre he visto que has tocado el punto de lo que se aproxima, pero como siempre tu sabes que no te puedo decir nada, jujuju ;) Estoy ansiosa por saber que te parece la segunda parte.

Lunaazul: Gracias por animarme, y perdóname si siento alegría de saber que lloraste tanto, haber logrado crear sentimiento tan intensos es para mí, una gran felicidad. ^^

SexyDiva: Me cogiste en mi único error, sip, se me pasó por completo explicar que Harry se vistiera después de haber sido poseído por Auro, um… tendré que estar más alerta para evitar estas cosas. Con todo, gracias, así pondré más atención a la hora de escribir cuando se visten o no. ^^ En cuanto a mi absoluta maldad, sí, lo admito, disfruté matando a Draco, pero solo porque lo amo tanto. Y no te enfades, en la segunda parte planeada de esta historia, Noctisa, todas tus penas y dudas se aclararán. Besos a ambas y no me odies por mi afán al drama XD

Saku-Aya: Gracias, disfrute tu review como no imaginas. Um… tus dudas son muchas pero me conoces en que no las contestaré, tendrás que leerlas. ^^ Soy cruel y sádica, lo sé, y no es porque no quiera a Draco, todo lo contrario, lo adoro, por eso soy tan mala con él. Por razones que ni yo misma me explicó cuando sufre me lo imagino más hermoso ;) Sí, tuviste razón en que Harry moría con Draco, pero no podía hacer nada y era necesario para esa segunda parte que tengo planeada, que espero te gustará, Noctisa. Prometo, sino hacer la situación perfecta, al menos mejorarla. ^^ No me odies por favor. Besos.

BlackStarChan: Jujuju, te adoro ¿Lo sabes, verdad? ;) Y no, no pienso comprarte peluca, porque si me lees es porque quieres. XD Es tu responsabilidad si sigues con migo a pesar de que sabes lo mala que soy XD (Eso sonó muy maltratador, me parece, ^^U) Con todo no te haré infeliz por siempre, prometo que en la segunda parte, Noctisa, las cosas mejorarán… o no, jujuju XD Besos

Y ahora, os presento:

El Cuerno del Unicornio

Capítulo 11- Fragmentos y llamas.

Entonces la sonrisa hermosa de Draco se apagó, y sus párpados cayeron, velando finalmente las pupilas grises, las visiones, el futuro que podían haber tenido. Y la respiración se detuvo, llevándoselo todo con el último aliento de sus labios.

Y Draco… murió.


Aún ahora, dolía.

Un trazo blanco se posó en el cristal de sus gafas, devolviéndolo al presente.

-¿Harry?- Sintió la mano de Hermione en su brazo, confortándolo.

Quedamente se quitó las lentes, limpiándolas del copo de nieve, con el pulgar envuelto en el suave cuero de los guantes. Su mirada en la tarea.

-Estoy bien.- A su lado, su mejor amiga tomó aire, pero acabó callando. Y Harry acogió el alivió que se le extendió en la garganta, con agradecimiento. No quería hablar de ello. No ahora. No con ella. No nunca.

-¡DING DONG! ... ¡DONG! ... ¡Dong! ... dong… - El tañido de la pesada campana de la iglesia, se arrastró hasta ellos a través del campo nevado. Al otro lado, entre la cortina de pesados copos, el edificio gótico no era más que una solitaria silueta gris. La gente que hasta hace unos minutos se había congregado a sus puertas, ahora estaba en el interior, asistiendo a la ceremonia a la que él no podía ir. Pero eso no le había impedido venir. Igual que Mione no había podido dejarle acudir solo.

Ambos, hombre y mujer, se quedaron en el silencio de la tarde invernal, mirando el edificio rodeado por un bosquecillo de cedros blancos, en lo alto de la loma. Envueltos en negros abrigos invernales, pequeñas siluetas negras en el fondo blanco, bajo la protección de un paraguas sostenido por ella. La mano femenina en el brazo de él.

Harry dejó que los recuerdos llegaran.

-… ¿Draco?... Dr… c…- La piel blanca estaba fría entre sus manos. El pecho estaba quieto. Tan quieto. Nunca debería verse así, inmóvil. Y sin embargo a partir de ahora era así como estaría. Ya no volvería a expandirse con la respiración, ni a latir con el corazón encajonado en las costillas.

Bajo la cabeza, apoyando la frente en el pecho inerte. Las lágrimas le quemaban la piel de las mejillas. Las había contenido tanto, para que él no las viera, que ahora que se había ido, al dejarlas caer, ardían.

-…Draco…- Musitó contra la piel tan suave y helada, como mármol envuelto en seda. El rigor de la muerte ya se estaba apoderando del cuerpo. Pero Harry no podía obligarse a soltar la mano que sostenía entrelazada con la suya.

-…Draco…- El dolor… el dolor que se estaba asentando en su propio pecho, tenía la presencia de un peso inamovible.

Supo que cargaría con él el resto de su vida, pero no logró resentirlo. Era culpa suya que estuviera allí, el había matado a Draco. A la única persona que había amado. Y cargar este sufrimiento era su responsabilidad y su castigo.

Abrazó su llegada y dejó que se acomodara en su cuerpo, haciéndolo temblar con su presencia.

Los sollozos empezaron a sacudirlo, cada vez más violentamente, mientras intentaba aprender a controlar tanta agonía, mientras agarraba el cadáver contra sí. Deseando retenerlo a su lado con todas sus fuerzas, aunque supiera que la carne allí presente estaba vacía de él. "Quédate a mi lado, hasta que me vaya." Las palabras en su mente, un susurro quebrado que no podía olvidar, le impedían dejarlo ir.

El dolor era un sufrimiento como una quemadura, aún después del fuego de la pérdida, dejaría una cicatriz que no se iría. Una pústula tierna, que no podría ser tocada sin sufrimiento, cada vez que recordara.

O

Observó y sonrió. Una sonrisa lenta y plácida. Complacida.

Quizá no todo había salido como lo había deseado. Pero este resultado, este extraño acontecer de Potter tomando cariño a Malfoy, estaba resultando mejor que el plan original.

Sí, la agonía que lo envolvía ahora era tan intensa que resultaba respirable. Para Mot, un aroma delicioso en el que podría bañarse a diario. Pero no podía arriesgarse a esperar demasiado, y darle tiempo al auror de recuperarse. Todavía faltaba un paso más.

Un último ingrediente, y la magia podría ser recolectada.

-Stupefy.- Los pequeños pelirrojos cayeron inconscientes.

Avanzó hacia su presa, anticipando el placer del éxito en el aire podrido de la caverna, en el perfume del sufrimiento, y de la muerte dulce.

-Auro.- Una sola palabra.

El auror se estremeció.

O

Harry sintió como el control volvía a escapársele rápidamente. Su consciencia arrastrada al fondo del cráneo por la presencia del otro, en un leve empujón suave, pero inflexible.

No se resistió.

Simplemente se acurrucó al fondo de la mente, acunando las profundas heridas de la pérdida, mientras se veía obligado a ver, y sentir, como el cuerpo de Draco se separaba del suyo. El dolor era enorme, y tratar de recuperar la cordura una tarea casi imposible. Solo pensar en sus sobrinos era el motor que lo empujaba a continuar, a restañar las heridas lo suficiente para volver a funcionar.

Auro se enderezó para recibir a su amo.

Mientras Mot daba la vuelta a la máquina, buscando algo que había encajado entre el metal oxidado, y el cristal sucio. Con un crujido, un sonido de succión, y un giro extraño de la muñeca, extrajo cuidadosamente un recipiente bulboso, su superficie sucia y vieja. Cubierta de manchas resecas y huellas. Dentro, a través de la capa de mugre, algo emitía un breve brillo plata.

Harry vio como Mot se lo ofrecía a Auro, y lo sintió acunado entre sus manos con inmensa delicadeza. Percibió lo caliente que estaba el recipiente, y captó lo que había dentro; un líquida plateado que se movía perezoso, acariciando los límites de las paredes que lo confinaban, como deseando escapar.

Parecía vivo.

Aún así, a pesar de la extrañeza de la sustancia, no se preguntó nada. No podía. Todo su yo estaba rasgado de heridas, y cubierto por el peso de una perdida que aún no podía aceptar. Su alma sangraba. E intentar arreglarla ya era demasiado esfuerzo. Fuera de ello, apenas era consciente del mundo más que como vagas imágenes y sensaciones apenas captadas.

Mot levantó la mano, señalando el recipiente brevemente. En su mirada había una chispa de algo indefinible.

-¿Sabes lo que es esto, Harry? –Su dedo se posó en el borde del cristal entre sus manos, delicadamente, acariciándolo. Si hubiera podido, Harry habría dejado de mirar y escuchar, la agonía demasiado inetnsa para dejarle experimentar nada más. No al menos, todavía. Aún así, Auro no le permitía aislarse.

- Es la esencia vital de Draco. – Las palabras penetraron el cascarón de shock, y la bruma ahogante del sufrimiento, y lo despertaron brevemente. "Draco." Miró el líquido, descubriendo que la sustancia tenía el mismo color que sus ojos.

Mot vio el breve contraerse de las pupilas verdes, asegurando el haber sido escuchado. Y sus labios se estiraron en el borde, formando una sonrisa sádica, sombreada de crueldad.

-Bébelo. –

"¡NO!"

Chocó contra la realidad, desprendiéndose de la gasa del shock al escuchar aquello. Pero en el instante en que la primera gota tocó su lengua, ya no pudo hacer nada. Gritó en su mente. Cada vez más, y más alto, ahogándose en la sustancia que bajaba por su garganta. La idea de estar devorando una vida, su vida, llenándolo de un horror que creció con sus gritos hasta que su cráneo resonó con los aullidos desgarradores del pecado. Su alma se resquebrajó en una violenta falla, profunda hasta el núcleo de sí mismo. Y en ese momento en que la locura se cernía sobre él como una sombra gigantesca, impulsada por la culpabilidad, el horror, el remordimiento; algo se deslizó a través de las grietas. Una llamarada negra imparable que cauterizó sus heridas anímicas con su presencia cada vez más candente. Arrancándole un rugido agónico a su alma ahora, repentinamente, incandescente.

El fuego quemó sus venas y corrió por ellas, trepando por los nervios con lenguas vivaces hasta alcanzar el entramado espinoso de sus sinapsis, su carne, su piel, su cabello, sus propias células. Para acabar penetrando en su magia con un bramido victorioso.

La piel moviéndose sobre huesos crujientes, el calor infernal se desprendía en oleadas de vapor de su figura, el sudor corriendo por su carne y empapando su cabello…

Calor, calor, calor, hasta que su mente ya no pudo pensar en nada más.

Muy a lo lejos lo último que escuchó fue el grito aterrado de Auro.

Mot observó la metamorfosis que estaba adquiriendo el auror. No era lo que debería estar asimilando, no era normal. ¡¿Qué estaba pasando?

-¡Mierda!- siseó. No había llegado tan lejos para fallar en el último instante.- ¡No importa! ¡Cogeré tu magia ahora!- Levantó la varita, la cara contorsionada de furia.

El fuego bramó levantándose en un incendio de magnitud volcánica. "…Draco…"

Harry jadeó sin fuerzas, y finalmente cayó, rindiéndose a las llamas negras.

O

Gritos…

¿Gritos?

Sentía la mente pesada.

-¡NO, NO, POR FAVOR!

Rojo…

Calor…

-¡CRACK!- Un sonido húmedo y gorjeante…

-¡AAAAAAGGGGGG!

… tan cansado…

O

Respiró lentamente, trepando hacia la consciencia con pasos enfermos, no queriendo realmente despertar.

Tenía tanta sed… Sin pensarlo se llevó las manos a la boca, bebiendo el líquido acumulado en el hueco formado por sus palmas curvadas. Estaba caliente y pegajoso, pero alivió agradablemente su garganta. Sabía a óxido. El tragó no calmó su sed, y volvió a bajar las manos en busca de más.

Se hundió hasta las muñecas en algo húmedo y carnoso, caliente. Pero en el fondo se acumulaba líquido. Curvó las palmas cogiendo más y llevándolo a su boca. Parte escapó entre sus dedos y manchó su barbilla, resbalándole por el cuello.

"Está muerto"

La noción entró en su estado semi consciente penetrando en su cabeza como una piedra arrojada al agua. Creando hondas, y hondas, despertando los recuerdos y la mente.

Sintió sus mejillas húmedas. Sin saberlo había empezado a llorar. Gotas pesadas que se mezclaron con la otra sustancia entorno a sus labios.

-Draco…- Recordó.

Recordó sus labios, sus palabras, su queda despedida.

Su ausencia.

Se llevó la mano al pecho, donde debería estar su corazón. Era como si alguien hubiera arrancado un pedazo y lo hubiera dejado con el músculo desgajado y sangrante, sin posibilidad de cura.

El dolor lo despertó del todo.

Parpadeó viéndose sentado en el suelo a través de la mirada desenfocada por la humedad de las lágrimas. No recordaba como había llegado a esa posición. No recordaba nada después de aquel calor. Sus instintos de auror le echaron rápidamente una mano, gritándole que reinara sobre la agonía emocional. Aún podía oler peligro en el aire estanco.

"Hugo… Rose…" Todavía tenía que asegurarse de que Hugo y Rose estuvieran a salvo. Se forzó a calmarse pensando en sus sobrinos, no los perdería también a ellos.

Sus pupilas lograron enfocarse en el suelo, en el barro negro surcado por riachuelos perezosos de un rojo oscuro grueso.

-Sangre coagulada… ¿Qué…? –El temor por sus sobrinos serpenteó por su garganta, pero extrañamente no llegó a materializarse del todo. Algo le decía que nada les había pasado. Siguió con la mirada el curso inverso de la sangre, alcanzando los restos humanos frente a él, derrumbados a escasos centímetros de sus rodillas. Una carcasa destrozada de huesos quebrados saliendo entre carne y entrañas. La caja torácica había sido abierta para crear un hueco en el interior del cuerpo donde se acumulaba la sangre aún caliente.

Supo que lo que había bebido había sido sangre.

La nausea le pinchó el estómago, pero la experiencia no levantó ninguna gana real de vomitar. En su cabeza se estiró una noción extraña…

Lo que estaba paladeando ahora en su lengua aún pegajosa, era el sabor de la vida, su mismísima esencia..., no, la idea se corrigió a sí misma en el acto. Mucho menos que eso, infinitamente menos. Esto no era más que polvo, los restos de un cuerpo muerto. Porque en el fondo de su cráneo poblado de negrura la noción le susurró que había bebido una vida, engulléndola entera desde el principio hasta el final. La esencia pura del único hombre que realmente había amado.

La dulzura vital de Draco.

Recordó las convulsiones agónicas del esbelto cuerpo que se agitaba debajo de él, y la guitarra obsesiva y melancólica de las pupilas grises se apoderaron de su mente, y Harry sintió que se iba hundiendo poco a poco en la negrura de la idea...

Repentinamente la cordura le regresó de golpe. Se retorció contra la insidiosa voz, y logró recuperar la lucidez, separándose del pozo que casi lo había tragado. Este desvaneciéndose de nuevo en lo hondo de su cerebro.

"¿Qué…?" ¿Qué había sido aquello?

Parpadeó jadeante, sintiéndose de nuevo como él mismo.

Él mismo… Auro se había ido, y su cuerpo volvía a pertenecerle. "¿Qué ha pasado?"

Violentamente se limpió la sangre que aún manchaba sus labios. Y miró a su alrededor, evitando encontrar con los ojos aquella cosa quebrada que en algún momento había sido una persona viva.

-¡Hugo, Rose!- Su mirada corrió por la caverna localizándolo a los dos pequeños pelirrojos con enorme alivio. Sus sobrinos seguían inconscientes, atados a la estalactita donde los había dejado Mot.

Se puso en pié sobre piernas aún algo débiles. Tenía que asegurarse de lo que empezaba a sospechar. Todavía asqueado y obligándose a no pensar en nada más, volvió la mirada a la carnaza. No quedaba mucho reconocible, pero el abrigo crema ahora empapado de una mezcla de barro, sangre y fluidos, cuyos jirones aún colgaban de la carne sanguinolenta, confirmaron lo que ya había sabido. Aquello era lo que quedaba de Mot.

O, no necesitaba pruebas para saber que había sido obra suya. En el fondo, aunque no recordara, la seguridad de que sus propias manos habían ejecutado aquello era inamovible.

Frunció el ceño, sabiendo que debería sentirse culpable, era lo que debería experimentar una persona en sus cabales, debería al menos sentirse culpable. Pero descubrió que no podía. Ese hombre había matado a Draco, había acabado con la persona que amaba, con niños inocentes… Merecía lo que le había pasado. Una oscura satisfacción nadó en las aguas de su cráneo…

Algo había cambiado. Una pieza esencial de sí mismo había cambiado. Aquella satisfacción cruel no era propia de sí.

Y lo que había sucedido, y lo que no podía recordar… inquieto se agachó al lado de Mot, y comenzó a rebuscar en lo que quedaba del abrigo, necesitando saber más de esto. Si tenía suerte… su mano se cerró en torno a una familiar base de madera. Extrajo su varita de entre la sangre y la carne, experimentando una agradable sensación de conocimiento, cuando el instrumento mágico ronroneó al reconocer a su dueño.

Agitó su varita en un movimiento circular, creando ante sí una niebla espejada que le permitiera examinarse.

Se había visto a sí mismo bajo muchas circunstancias; Tras misiones terriblemente duras, y después de noches enteras sin dormir, con o sin heridas, feliz, furioso, desesperado… Pero ninguna de aquellas personas tenía los ojos tan helados... o tan llenos de una tristeza solitaria y desolada. La piel tan blanca como una noche de invierno, o el cabello tan negro como carbón.

Su imagen era demasiado perfecta, y al mismo tiempo tenía una demacración moribunda que le recordó a un cadáver.

Si sus sobrinos lo vieran así…

Dejó que la red del glamour cayera sobre sus rasgos. No sabía lo que le había pasado, pero ahora no tenía tiempo.

Y caminó al lado de los niños.

-Enervate. Hugo, Rose.- Los pequeños parpadearon.

-¿Tío Harry?

-Tranquilos, os sacaré de aquí. –Sonrió amablemente.


Cuando salieron de la caverna principal a los túneles, fueron encontrados por una patrulla de aurores. Lady Zabini, la cómplice de Mot, había confesado.

-¡Auror Potter!

-¡Los niños están bien!

-Menos mal, menos mal.

-Malfoy ha muerto.

-No podía salvarlos a todos, claro, Potter solo es un mago al fin y al cabo.

-Pobres…

Los recuerdos a partir de ese momento se habían convertido en un borrón en su cabeza.

Se había derrumbado finalmente, el cansancio, la tensión, el dolor, venciéndolo ahora que estaban a salvo. Creía que después de un tiempo, había llegado a desmayarse.


Cuando despertó lo hizo en Sant Mungo. El olor médico y las paredes blancas cazando sus sentidos al abrir los ojos, después de, según supo más tarde, dos días de inconsciencia. Su magia se sentía disfuncional y blanda, pero tenía la cabeza mucho más despejada. Lentamente tomó en su entorno.

La habitación estaba atestada de ramos de flores y regalos, disimulando el espacio aséptico de la estancia de hospital. El sonido suave del hechizo monitor le llegó a los oídos. Parecía que estaba bajo observación. Miró a su lado… y encontró la presencia dormida de su mejor amigo, babeando en sueños, derrumbado sobre una incómoda silla recta. Su cabello pelirrojo estaba revuelto, como si se hubiera pasado los dedos muchas veces por él, pero estaba limpio, y su ropa aunque algo arrugada después de haber dormido en ella, se veía decentemente cuidada.

Ron se veía bien. Mucho mejor que la última vez que se encontraron. Sonrió débilmente.

La puerta se abrió dejando entrar a una enfermera con un cuaderno de diagnosis en las manos.

-A, auror Potter, ya está despierto. ¿Cómo se encuentra?- La sonrisa llena de amabilidad y plenamente sincera.

Harry la devolvió cansadamente.

-Bien. Mi magia se siente un poco rara.

La mujer se acercó para comprobar el estado del hechizo monitor, y apuntó algo más en su tablilla.

-Es normal. La hemos contenido por el momento hasta que el doctor determine su estado, y si es necesario algún tratamiento. Pero no se preocupe, solo es por precaución.

Harry asintió no diciendo nada más. Debían de haber detectado lo que Mot le había hecho tomar.

La mujer terminó de escribir y volvió a sonreírle amablemente, leyendo su incomodidad.

-No tiene que preocuparse ya recogieron sus recuerdos mientras estaba inconsciente. Todo ha sido aclarado.- Era obvio que la mujer no sabía demasiado, pero debían haberal informado de su inocencia.

Harry no supo si sentirse aliviado o indignado. Conocía los procedimientos con sospechosos de utilizar una magia tan oscura como la que a él se había visto expuesto, y esto era protocolo estándar. Aún así, saber que alguien más había estado contemplando sus últimos momentos con Draco hizo que sus entrañas se encogieran desagradablemente.

-¿Quiere que le traiga algo?- La enfermera preguntó amablemente.

-No, gracias. Estoy bien.- Consiguió formar una sonrisa pequeña, y dejó que la muchacha se retirara a seguir con su trabajo.

Cuando la puerta se cerró, Harry captó movimiento a su lado. Ron se había despertado.

-Ron…

Su mejor amigo bajó la mirada a sus manos entrelazadas entre sí, nerviosamente colgando en su regazo.

-Harry. Lo siento mucho. Todo lo que te dije…

El auror moreno sonrió, esta vez de verdad, y denegó levemente.

-No pasa nada Ron. Lo entiendo, no eras tú mismo.

Ron bajó la cabeza aún más, los hombros hundidos.

-No es escusa, Harry. Eres mi mejor amigo.-

Harry posó la mano en su brazo, captando su atención.

-Y tú el mío. Estamos bien.- La sinceridad en su voz consiguió que el pelirrojo finalmente levantara la mirada. La sonrisa de Harry lo bañó humedeciendo sus pupilas, a veces no sabía cómo podía merecer un amigo como él.

-Gracias. –Sonrió también, posando una mano sobre la apoyada en su brazo, para apretarla levemente.

Si Ron se encontraba tan bien, entonces… Harry casi no se atrevía a esperarlo.

-¿Y Hermione?

El pelirrojo sonrió más ampliamente.

-Está bien. Los médicos dicen que en un par de días podrá salir de aquí. Les ha estado dando una buena perorata sobre que no la dejen venir a verte aún.

Harry rió levemente, esa era su mejor amiga.

-Me alegro. ¿Entonces el veneno…?

Ron denegó un poco, pensativo.

-No sé saben lo que pasó exactamente. Lo que fuera, cuando mataste a ese bastardo, dejó de hacer efecto.

Harry apartó la mirada brevemente.

-¿Entonces sabes…?

-Estaba allí cuando el equipo de aurores entró en el escondrijo de Mot. Y cuando retiraron tus recuerdos… Lo siento, Harry, pero prácticamente olías a magia negra. Era necesario. –Bajó la mirada de nuevo, sabiendo todo por lo que había pasado su amigo… Apretó más fuerte la mano pálida.- Creo que nunca podre agradecerte lo suficiente que salvaras a Hugo y Rose… Sobre todo si Malfoy… te importaba tanto.- El tono tan quedo y lleno de compasión...

Harry suspiró, pero devolvió el apretón. La mirada perdida un instante en el recuerdo.

-Te habría caído bien.- musitó.

Ron asintió.

-Ese hombre ya no era el Malfoy que conocimos en Hogwarts. Y después de saber que dio su vida para salvar a mis hijos…- Tragó saliva.- Creo que sí, me habría caído bien.


Después, los médicos dictaminaron que aunque manchada, su magia no era peligrosa, pero tendría que someterse a controles periódicos durante un tiempo para asegurar que la negrura no se extendiera, o causara mayores efectos secundarios.

Los Malfoy no presionaron cargos contra él, aunque Lucius Malfoy hubiera querido hacerlo. Ningún jurado habría condenado al héroe del mundo mágico por salvar a dos niños pequeños a costa de la vida de un hombre, que, de todos modos, había dado permiso para ello.

Eso no les impidió prohibirle acudir al funeral.

Lady Zabini no llegó tan lejos como para ser sometida a juicio. Se suicidó en su celda días antes, llevándose con ella el conocimiento de todo lo que había pasado.

Los niños retornaron con sus familias.

Todo el caso se quedó inconcluso, sin respuestas.

Y Harry…


-¡DING DONG! ... ¡DONG! ... ¡Dong! ... dong… - El tañido de la pesada campana de la iglesia, se arrastró hasta ellos a través del campo nevado. El funeral había acabado.

-Deberíamos volver.- La voz de Ron a espaldas de ambos los sacó del silencio que habían compartido.

-¿Harry?- Le preguntó Hermione, la mano aún en su brazo, delicadamente apoyada. La mirada castaña estaba cargada de compasión, pero no podía ayudarle a superar esto, y Harry lo sabía. Nadie podía.

Asintió manteniendo la fachada impenetrable.

-Volvamos.

Ahora solo le quedaba el recuerdo y el dolor.

Y mientras se alejaban de la visión de la iglesia a través del campo nevado, las sombras nocturnas comenzaron a caer a su alrededor, y se le retreparan a la ropa, susurrándole al oído. Harry aceleró el paso para unirse a sus amigos, y hoy no se dejó escucharlas.

Pero ambos, las sombras y él, sabían que era solo cuestión de tiempo.

FIN

Gracias miles a todos lo que habéis seguido esta historia hasta el final, ha sido un placer recorrer este camino con vosotros. Y espero que podamos volver a vernos en la segunda parte de esta fic, que se titulara Noctisa. Aunque aún tardará en llegar porque todavía tengo otros proyectos por acabar. Besos.

*Noctisa: La palabra ha sido extraída del libro de Changeling referida a criaturas nacidas de pesadillas tenebrosas, y bebedoras de sangre.