El Fandom de Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen.

Agradecimientos por los reviews a: Hikari Candy, Sadiele y Emilda (:

Advertencia: OoC | horrores ortográficos que se me hayan pasado


Recovering a Star.

Por: Breen Martínez

11

—¿Eren? —Armin abrió los ojos, sorprendido de ver al castaño en aquella cafetería en especial, rara vez iba a visitarlo cuándo sabía que estaba trabajando, ¿acaso algo malo había pasado? Negó y se obligó a despegar esas ideas de su mente.

—Armin —saludó Jaeger y el aludido pudo identificar el estuche de la guitarra de su amigo. Rió levemente, porque no había día en que no veía a su amigo con ese instrumento.

—¿Pasó algo? —Inquirió y antes de darle una mordida a su sándwich se lo acercó a su amigo para ver si quería.

Eren movió su mano en negación. —No realmente —finalmente confesó mientras el rubio daba una mordida a su almuerzo—. Solamente pasaba por aquí y te vi.

Los ojos azules le interrogaron para saber si mentía o no, las orejas de Eren se tiñeron de color carmín y Armin después de beber un poco de su jugo, finalmente habló—: Estás mintiendo, Eren.

—No quería estar en la casa de Levi —finalmente soltó—. Anoche… quiso besarme.

El contrario casi se atraganta.

—Cuidado —dijo el moreno, dándole a Arlert unas palmadas en la espalda, esperando que se repusiera.

—L-Lo siento... —Armin siguió tosiendo hasta que tomó de nuevo el líquido. Cuándo se repuso de nuevo miró a Eren a los ojos—. ¿Es enserio? ¿Y qué hiciste?

Otro encogimiento de hombros. —Me aparté.

Armin le dedicó una sonrisa tímida a su amigo. —¿Crees que hiciste bien?

Jaeger no le respondió, ¿qué podría decirle cuándo realmente no tenía una respuesta? La acción de Ackerman le había tomado desprevenido y lo único que hizo por acto reflejo fue apartarse. Además de que la imagen del chico que estaba junto a Levi en aquella antigua foto no dejaba de rondar su mente.

¿Quién era esa persona?

—Mi tía Hanji está bien —cambió el tema—, de hecho en unos días la tendrían que dar de alta y entonces buscaremos a dónde ir. Así ya no tendríamos que estar importunando Mikasa y yo.

—¿Perdieron cosas de valor con el incendio?

—Algunas fotos de nuestros padres —asintió—, pero mi tía había tomado la precaución de pasarlas a formato digital y como se le había olvidado en la oficina, la copia la guardó Irvin.

—Menos mal.

Eren asintió.

El celular de Armin sonó, su descanso finalmente había terminado. Pidió la cuenta y Jaeger se percató de esto. —¿Trabajo?

—No todos triunfamos en la música —bromeó.

Y cuándo la mesera le dio su cuenta y él la pagó, se dirigió finalmente a su amigo, de nuevo. A decir verdad tampoco quería que se fuera y su trabajo estaba siendo lo suficientemente relajado en ese momento, ¿qué perdía con soltar esas simples palabras?

—¿Vienes?

—P-Pero…

—No importa —dijo, adelantándose a cualquier excusa de su amigo—. Por ahí me ayudas con unas cuentas cosas.

Eren sonrió. —De acuerdo.


—¿Más días? —Moblit se mantenía sentado a los pies de Zoe. Se talló la cien y evocó toda la paciencia que había en el mundo. Las personas normales suplicaban salir del hospital después de casi morir, pero Hanji Zoe era la excepción a esa regla.

—Sólo es un pequeño favor, Moblit.

—Nunca la voy a entender, señorita Hanji —admitió el rubio—. Aunque me alegro que esté mejor.

—No lo hago por gusto, querido —confesó la mujer. Ella más que nadie extrañaba la comida de su sobrino, la del hospital definitivamente no era de su gusto, pero eran pequeños detalles que ella estaba dispuesta a soportar.

Moblit estuvo a punto de agregar algo más cuándo la puerta fue abierta de forma tímida por una joven de cabello castaño rojizo. Zoe sonrió abiertamente cuándo identificó a su visitante. Moblit se había levantado de su lugar y había susurrado un «con permiso» antes de salir por la puerta.

—¡Señorita Hanji! —Saludó la menor.

—Isabel —devolvió el saludó mientras se acomodaba sus gafas—. ¿Vas a algún lugar?

La chica se sonrojó levemente y la castaña rió por aquella reacción. No debía de ser una gran adivina para saber que algo debía de hacer Isabel, nunca había visto a la chica con el cabello suelto pero se veía bien. Igualmente traía puesta una blusa verde aguamarina de mangas largas que había arremangado, un short café y unos botines cafés. Se veía bien.

—Voy a ir a recibir a un amigo —confesó—. Regresa después de varios meses.

—¿No es tu compañero de departamento?

Ella asintió.

—Fue buena idea que Eren no se quedara contigo —comentó—, ahorita mismo tendríamos un problema. Creo que, inevitablemente, iría con Levi.

Magnolia pareció haberle prestado demasiada atención a lo antes mencionado, sin embargo no comentó absolutamente nada. En su lugar buscó algo entre su bolsa. —Traje algunos panecillos —comentó—, creí que estaba harta de la comida del hospital.

Cuándo finalmente lo obtuvo entre sus manos se lo entregó a la mayor. Zoe lo sostuvo entre sus manos durante varios segundos hasta que sus ojos regresaron hasta los verdes de Isabel, era raro que la chica se hubiera mantenido callada cuándo la mayor parte de las veces siempre buscaba que decir.

—¿Sucede algo? —Inquirió.

Isabel se mordió el labio inferior. —¿Qué clase de relación tienen Levi y Eren?

Hanji dejó el regalo, la pregunta la había desconcertado, no sólo por la razón de la pregunta —que no sabía obviamente— sino por quién era la persona que le preguntaba eso.

—¿Por qué?

La chica vaciló un poco y se terminó sentando a los pies de Zoe como había hecho anteriormente Moblit, jugó con sus manos en nerviosismo y es ahí cuando la mayor se preguntó dónde estaba la chica que había conocido anteriormente. ¿Tanta era su vergüenza por dar la razón? ¿Había algo detrás de eso?

—E-El día del incendio —confesó, al fin—, Eren llegó a mi casa, estaba completamente empapado y parecía fuera de sí mismo. —Hanji se acomodó mejor, esa parte de la historia no se la sabía. Su sobrino no había querido hablar nada de eso—. Llamé a Eren más de tres veces hasta que reaccionó, pero todavía parecía en otro mundo. Parecía —dudó un poco, rememorando ese día—, parecía que había llorado.

»Lo mande a bañarse para que no se enfermara y luego me bañé yo porque me había mojado. —Isabel tomó un gran bocado de aire antes de proseguir—. Cuando salí estaba durmiendo sobre el sillón de la sala y me arrodillé un poco para apreciarlo dormir —se sonrojó levemente al reparar en lo que había dicho—, y de sus labios… salió el nombre del señor Ackerman.

El silencio las envolvió, la revelación pesó en cada una de ellas y Hanji se hizo una nota mental de que debería de hablar con ambos cuándo saliera de ahí o cuándo la fueran a visitar. Había una parte de la historia que no le quedaba lo suficientemente clara, si bien sabía que su sobrino había recuperado sus memorias, no sabía cómo.

—Deberías preguntarle a Eren —asesoró—. Dudo mucho que Levi te diga algo, pero Eren-

—Yo quiero a Eren —le interrumpió—, y él lo sabe. Pero-

Zoe sonrió, comprendiendo porque le decía todo eso. Se sentía mal por la chica, ¿pero qué podía hacer ella cuándo todo eso había pasado en su ausencia? Y, además, por más que intentaran mantener alejados los caminos de esos dos, siempre volvían a encontrarse. Ellos no se habían dado cuenta, pero los demás que eran espectadores sí lo habían notado.

—¿Te has dado por vencida? —Interrumpió.

Isabel sonrió levemente. —Nunca pensé que iba a ganar —confesó—, pero quiero ver a Eren feliz. —Se quedó en silencio un largo rato hasta que agregó—: Me desconcertó mucho lo del señor Ackerman.

—Esos dos tienen un pasado que los une —aclaró la mayor—. Un pasado que ninguno parece olvidar.

Isabel asintió de manera lenta, procesando la información recibida. Se mantuvo callada un rato hasta que su celular sonó, el mensaje era de Farlan avisando que muy pronto llegaría.

—Debo irme —aclaró ella—, ¡espero le gusten los panecillos!

Antes de que se diera la vuelta, Zoe la sostuvo del brazo, impidiendo que se marchara.

—El día de tu cumpleaños, ibas a decirme algo.

—Sólo era un comentario —sus mejillas tomaron color—, que apreciaba mucho a Eren. Siempre me gustó mucho… se puede decir que fue mi amor desde que estaba en aquella casa hogar —su rostro se iluminó recordando aquellos buenos momentos en aquel lugar—. Los niños casi no se relacionaban conmigo por mi manera de ser, pero llegó Eren junto con Mikasa y dejaron que me uniera a ellos por ese corto tiempo.

—¿Después de que ellos se fueron lograste hacer amigos?

Magnolia asintió. —Vieron que no era para nada temible y empezaron a ser mis amigos —asintió—. Después de eso pasé buenos años hasta que tuve edad para irme…

—¿Buscaste a Eren?

—No exactamente —la chica rió—, estaba caminando cuándo vi un artículo sobre una nueva banda e identifiqué rápidamente a Eren y a Mikasa. Empecé a escuchar su música y… me hice su fan.

—Y entonces te lo encontraste cuándo estaba con Levi.

Ella asintió. —Fue casualidad en realidad.

—Ya veo —ambas guardaron silencio y esa fue la oportunidad que Isabel vio para prepararse para salir finalmente. Está vez Zoe no la detuvo y en su lugar le deseó que le fuera bien mientras iba a recoger a su amigo.


Al final terminó yéndose de nuevo a su casa temporal, Armin había mencionado que tenía poco trabajo y aunque al principio fue así y él le estuvo ayudando en lo que le indicaba, al final su amigo terminó corriendo de un lugar a otro debido a que había surgido una emergencia. Fue en ese momento que se dio cuenta de que estorbaba ahí y se despidió rápidamente del rubio.

Arlert le había susurrado un «lo siento» antes de que él se marchara, pero Eren le restó importancia con la mano, ya que después de todo su amigo no había hecho nada malo.

Y ahora estaba ahí caminando entre las calles esperando encontrar la inspiración necesaria para terminar esa canción que solamente le estaba dando dolores de cabeza. No era nada en especial y nunca le había pasado algo así, pero ahora mismo tenía un bloqueo que no sabía ni siquiera porque se había provocado y mucho menos como deshacerse de él.

Suspiró mientras seguía caminando hasta que su celular sonó, era un mensaje de Levi explicándole que había olvidado una libreta en la casa que era de súper importancia y si podía llevárselo. Eren se extrañó del mensaje, ¿enserio a alguien como Levi se le podía olvidar algo de suma importancia? Respondió el mensaje diciendo que estaría ahí pronto. Después de todo para llegar al departamento faltaba una cuadra.

Cuándo finalmente llegó al departamento y encontró lo que Levi quería, su vista no pudo evitar ver aquellos lugares donde apenas se estaba acumulando el polvo. Soltó un suspiró cansado, porque sabía que tarde o temprano Ackerman se daría cuenta de eso y le haría limpiar como en los viejos tiempos y los estándares de limpieza de Levi eran demasiado altos para su gusto.

Decidió desechar ese pensamiento de su mente mientras tomaba las cosas y dejaba la guitarra en su habitación, después de todo dudaba mucho tener la parte faltante de la canción. Cuándo finalmente se cercioro de que tenía todo lo que necesitaba, decidió salir de la casa.

La compañía dónde trabajaba Ackerman no se encontraba tan lejos pero tampoco tan cerca como para ir caminando y si Levi le había llamado a él para que le entregara aquella libreta, entonces debía ser algo urgente. Para su suerte, el transporte pasó rápidamente y pudo abordarlo. Estaba lleno, pero tampoco le disgustaba ir parado, inevitablemente revocaba aquellas épocas dónde él y su hermana salían a cantar por pura diversión.

Entre remembranzas y pequeñas paradas, se pasó el trayecto hasta que finalmente llegó a su destino. La gran empresa se alzó frente a sus ojos al mismo tiempo que bajaba del camión y se apresuraba a adentrarse. El guardia de seguridad le miró durante unos minutos para después preguntarle si era la persona que había asistido con Levi hace unos días atrás y cuándo asintió, le dejaron pasar.

No perdió mucho tiempo hasta que llegó al piso dónde estaba Levi, Petra le recibió con una cara de desconcierto.

—¿Eren? —Él se detuvo en el escritorio de ella—. ¿Vienes a ver a Levi?

—A entregarle esto, en realidad —dijo, mostrando la libreta.

Ral tardó un poco en procesar la información y cuándo lo hizo, se levantó de su escritorio y le arrojó los brazos al cuello. —¡Nos has salvado, Eren! —Ella se apartó rápidamente, recobrando la compostura—. L-Lo siento… pasa, pasa.

—G-Gracias…

Entró en la oficina, tan silenciosa y limpia como la había presenciado antes. Levi se mantenía en su lugar, mientras hacía algunos apuntes. Su seño se encontraba fruncido y cuándo escuchó pasos, levantó la mirada rápidamente, cuándo le vio no le dijo nada, pero Eren con la libreta en mano se lo mostró y camino hasta el escritorio para entregárselo.

—Gracias —se sorprendió al escuchar el agradecimiento de parte del pelinegro, pero no le dijo nada, simplemente dio un asentimiento que no fue captado porque Levi seguía absorto en el trabajo.

Recorrió de nuevo los muebles de Ackerman en la oficina y se preguntó si estaba bien o mal que se quedara ahí. —¿Puedo quedarme? —Finalmente preguntó.

—Si tú quieres —fue la seca respuesta.


—¡Farlan! —Isabel corrió hasta dónde estaba el rubio y le recibió con un cálido abrazo. Quería mucho al chico entre sus brazos, siempre le había apoyado en todo lo necesario y cuándo salió del orfanato le ofreció ayuda para adaptarse a aquella ciudad.

—Isabel —susurra el chico, correspondiendo el abrazo. Muy pocas veces había sido expresivo con la chica, pero ahora mismo no tiene deseos de mostrarse diferente, después de todo no se han visto en varios meses.

—¿Cómo te fue? —Pregunta ella, alejándose finalmente de él y sonriéndole de nueva cuenta.

Él duda un poco, ¿qué puede decirle? Había aceptado el trabajo para alejarse de ella, siempre se habían tratado como amigos normales y solían molestarse mutuamente, Farlan tenía la costumbre de decirle mocosa, apodo por el que ella siempre hacía pucheros. Él no sabía cuándo eso había cambiado, sólo fue consciente de que deseaba huir de aquella convivencia y por eso aceptó ese trabajo por tanto tiempo.

Pudo haber regresado antes y él lo sabía, pero prefirió quedarse ahí hasta que los celos pudieron más con él, no había soportado leer toda la nota en aquella revista y mucho menos ver a ambos castaños juntos. Regresó lo más rápido que pudo, soportando una hora de una inmensa fila para conseguir el boleto y todo para decirle que estaban agotados.

Había tenido suerte cuándo una mujer escuchó sus maldiciones a causa de no poder llegar pronto y le ofreció venderle el suyo propio, ella decía que no tenía tanta prisa y que lo veía demasiado desesperado, después de eso ella rió al darse cuenta de que sus palabras lograron hacer que sintiera vergüenza.

¿Cómo le había ido? Podía considerarlo como bien porque todo había salido a la perfección, un trabajo bien hecho con un buen equipo y cada vez que tenía alguna duda no dudaba en llamar a Levi, él siempre se había mostrado amable con él cuándo se conocieron y siempre le sacaba de dudas.

Pero también podía decir que mal porque la chica no dejaba de rondar su mente y porque aunque había tenido muchos deseos de volver, no lo había hecho. Siempre se repetía que no volvería hasta tener su mente completamente clara.

No quería aceptar que tenía sentimientos por la chica.

Pero ahora no importaba mucho.

Si tenía que admitirlo, lo haría.

—Bien —finalmente dijo empezando a caminar, no para tomar un transporte y regresar a la casa que compartían, sino para dar un breve paseo antes de volver—. ¿Tú como lo has pasado aquí?

La chica dudó un poco hasta que finalmente le terminó contando absolutamente todo lo que había pasado en sus meses de ausencia, le comentó cosas sobre su trabajo hasta que finalmente llegó al asunto de Eren Jaeger y el tiempo que habían pasado juntos, igual que le confesó que se había terminado rindiendo, ¿para qué si era más que obvio que Jaeger elegiría a alguien más?

Farlan en ese momento recordó aquel artículo en la revista sobre ambos, claro que se habían visto bien juntos y por supuesto que parecían una pareja pero se había dejado envolver por ese chisme en vez de recordar que la mayoría de las cosas que publicaban a veces no eran ciertas. Se sintió el idiota más grande del mundo, pero se alegró demasiado de haber regresado antes de tiempo.

Church volteó a verla durante unos segundos y después propuso ir por un helado, hacía suficiente calor y aunque eso no sería necesario para refrescarlos, tal vez podría hacer más amena aquella plática. Isabel se sorprendió por el cambio de tema, pero aceptó y ambos se dirigieron a la nevería más cercana.

Una vez ahí ambos se mantuvieron en silencio, cada uno en sus pensamientos y en lo que se habían dicho minutos atrás.

Finalmente, el rubio volvió a hablar. —Es un idiota —soltó, refiriéndose inmediatamente a Jaeger. Isabel lo miró, no con sus cejas fruncidas debido al insulto, sino con curiosidad—. Si no es capaz de ver a la clase de persona que perdió, entonces es un idiota. —Agarró un poco el helado de la castaña y ella hizo un puchero, él sonrió, porque seguía amando molestarla y después prosiguió—: A cualquiera le gustaría estar en su lugar.

Magnolia hizo un puchero. —No conozco a ninguno —rebatió.

—Yo conozco uno —asintió Church—, y está enfrente de ti, ahora.

Isabel guardó silencio, la cuchara de su helado reposó sobre el mismo. Farlan reaccionó segundos después a lo que había dicho, pero ya no había tiempo de retractarse, ya no quería retractarse.

—¿Estás diciendo qué…? —Calló, incapaz de continuar la frase. Apenas podía procesar la información antes mencionada.

—Déjame hacerlo —pidió él—. Déjame demostrarle de lo que se perdió.

Isabel rió, porque nadie le había preparado para ese momento. Nadie le había preparado para ver a Farlan delante de ella con un tenue rubor en las mejillas, el chico siempre fue un hermano para ella, uno que estimaba demasiado y por quién había deseado que volviera pronto y ahora ahí estaba, enfrente de ella, diciéndole todo eso.

El rubio volteó a verla, frunciéndole el ceño por burlarse de su persona, sin embargo, la respuesta de Isabel hizo que su expresión se aliviará. —Supongo… que no es mala idea.


—¿Demasiado trabajo? —Inquirió Eren sentándose enfrente del mayor. Levi había dejado hace unos minutos la libreta a un lado mientras abría su laptop y empezaba a teclear. Esa acción le hizo recordar a aquella época de titanes dónde él y la mayor Hanji relataban las bajas de la región.

El pelinegro asintió.

Eren jugó con una pluma que descansaba sobre el perfectamente limpio escritorio, lo hacía tal y como lo haría un niño pequeño aburrido en el trabajo de su progenitor, cuándo se aburrió miró detenidamente al hombre enfrente de él, Levi parecía demasiado concentrado en su trabajo que ni siquiera había notado que él le miraba con atención. Observó detenidamente sus ojos, dándose cuenta de que esas ojeras notorias ahora se habían reducido.

¿Podría tal vez dormir mejor?

«Sufro insomnio» Rememoró «Todas las noches, sin excepción, recuerdo cuándo te asesiné»

Y ahí estaba de nuevo, aquella punzada de culpa.

—¿Las pesadillas terminaron?

Ackerman por un minuto dejó de teclear en su ordenador, miró a Jaeger verdaderamente interrogante y después de unos segundos volvió a su trabajo. —Han cesado —asintió.

Eren sintió alivio de una u otra forma y siguió jugando con aquel lapicero entre sus manos, hasta que recordó aquella foto que vio entre los archivos y libros de Levi. Se levantó de su asiento y se dirigió hasta ese lugar, estaba seguro de que el mayor no lo descubriría debido a que estaba demasiado ocupado.

Le costó un poco volver a encontrar la foto, porque al parecer entre su nerviosismo y curiosidad lo había movido de página, había sido un verdadero alivio que Levi no hubiera buscado la fotografía, porque de lo contrario descubriría que alguien había estado hurgando entre sus cosas.

Cuándo lo encontró admiró la foto con demasiada curiosidad, una parte de sí mismo deseaba saber quién era esa persona y la otra le decía que no tenía por qué sentirse así. Dudaba mucho que esa persona fuera Irvin, porque no se parecían en nada y porque según le dijo su tía, ellos no conocieron a Levi hasta años después.

¿Entonces quién era esa persona?

—Escuche que Hanji saldrá del hospital —la voz de Levi lo sobresaltó, sus mejillas tomaron color al creerse descubierto, pero cuándo volteó, Ackerman estaba en la misma posición.

—En un par de días —asintió sin soltar la fotografía—. Dice que extraña mi comida, así que pensé ir a dejarle un poco… —dudó un poco en proseguir, pero finalmente lo hizo—, también dice que ha encontrado una casa.

—Ya veo —por un momento creyó haber dejado de escuchar el constante sonido de las teclas.

Estuvo por agregar algo más cuándo los pasos rápidos de alguien inundaron el lugar, Eren creyó que era Petra, por lo que volvió a examinar la foto entre sus manos. Sabía que las visitas de Petra eran breves, a veces sólo eran simples preguntas y regresaba hasta que propio escritorio, sin embargo está vez escuchó una voz diferente.

—Farlan, enserio, Levi está… —era la voz de Petra, se escuchaba alterada, sin embargo Jaeger no volteó.

—Déjalo, Petra —habló Ackerman.

Church avanzó lo que le faltaba para llegar hasta dónde estaba Levi, cuándo estuvo cerca se dejó caer sobre uno de los sillones de manera despreocupada, Ackerman no pareció reaccionar a eso.

—Necesito hablar contigo —soltó el rubio y cuándo reparó en la tercera presencia, agregó—: A solas.

—Eren —aquella voz le regresó a la normalidad, dejó al foto de la manera más indiscreta que pudo y volteó—, sólo por unos minutos. —Aclaró.

Jaeger volteó no sin antes prestar suficiente atención al visitante inesperado y, aunque se notaban los cambios que había tenido, Eren no dudaba para nada que fuera la misma persona de la fotografía que Levi mantenía oculta entre sus libros.

Finalmente salió encontrándose con Petra, quién esperaba de pie todavía y le ofreció un envase de refresco y le hizo una seña para que tomara asiento enfrente de ella.

—Sé qué te dijo sólo unos minutos —mencionó apoyando sus manos sobre el escritorio—. Sin embargo, ellos suelen tardar más.

—¿Son amigos?

Petra se lo pensó durante unos segundos. —Supongo —confesó—, el señor Levi es muy reservado en ese aspecto. Pero Farlan es el primer amigo que le conocí cuándo empezó a trabajar aquí, el chico solía venir seguido.

Eren guardó silencio un rato y su vista no pudo evitar viajar hasta ambos adultos que parecían platicar amenamente —más Farlan que Levi—y mientas los observaba no pudo evitar sentir una profunda molestia inexplicable.

—Entiendo.

—Creo que él andaba de viaje —prosiguió—, algo así había escuchado.

De repente la plática del día anterior volvió a la mente de Jaeger, el piano que estaba en la habitación de Levi era de… ¿Farlan? Además, había mencionado que era antiguos compañeros de habitación.

¿Por qué esa molestia cada vez se hacía más grande?

No eran nada, se repitió y si Levi y Farlan tenían algo que ver tampoco debía de ser de su incumbencia. Pero, ¿por qué por más que se mentalizaba eso las ganas de interrumpirlos no paraban?


Continuará.


—Sadiele: No me refería a que no te gustara la pareja. Aunque concuerdo que son lindas las historias con algo de drama. Ha, ha… me sentí demasiado culpable con eso, ¡di que no me tardo el mes! xD Okey no, disculpa enserio.

¡Es actualización semanal! ¿Ves? Aunque deseo desplomarme en el piso, enserio xD Olvidé que tan cansado es esto. Pero vale la pena por comentarios como los tuyos

:'D ¡Gracias! Sí, siempre consigues animarme, gracias por seguir leyendo (: ¡Saludos!


Sí, quise poner celoso a Eren xD De hecho no había otra forma de que la escena siguiente quedara sin esos pequeños celos hacía Farlan. Aunque cabe destacar que la situación es muy divertida si la analizan bien. ¿O no? ¿No? *nadie entiende su humor* ya qué.

¡Casi no llegaba! Se supone que ayer actualizaría pero ocurrió una situación y ya no me dio tiempo. ¡Pero terminé hoy en la madrugada! (?) Así que para mí sigue siendo miércoles. Espero les haya gustado el capítulo xD Sé que abusé un poco (mucho) del OoC con Farlan e Isabel pero esos diálogos me llegaron de repente y quise ponerlos. ¡Una gran disculpa! Y aunque no me crean, eran más románticos xD

¡Lamento la biblia que les he dado! Soy una desconsiderada. Me pondré a trabajar en el siguiente capítulo para que quede bonito y no me agarren las prisas. ¡Saludos!

30 de Julio del 2015.