Por fin, después de mucho tiempo logré actualizar esta historia, espero no hayan perdido el interés, aunque es comprensible después de casi 5 meses sin noticias.

Antes de comenzar el capítulo quiero hacer unas aclaraciones:

1 ) Este es oficialmente el inicio del acto II de la historia, anteriormente elegí el capítulo ``Mundos´´ como inicio, pero cambié de opinión por varios motivos.

2 ) Este es un capítulo supera el límite de las 20 mil palabras. La razón principal es por todo el tiempo de espera, y quería presentar el rumbo por el cual van los diferentes personajes además de presentar algunos nuevos.

3 ) La escuela y la vida en sí no me dan el tiempo ni la inspiración para escribir, razón por la cual este capítulo sufrió muchos cambios, cortes y demás modificaciones, tantas que podría llenar varias páginas con ellos. En fin, quiero decir que no puedo anunciar una fecha fija para el siguiente capítulo, como sabrán dije que publicaría este capítulo tiempo atrás, pero no pude.

4 ) Espero sea de su agrado el capítulo y su paciencia recompensada.

5) El viejo amigo de Luna llamado ¨ Spike ¨ cambiara su nombre a Laguna esto con el fin de evitar futuras confusiones en el futuro.


Acto II: Un mundo más grande.

Prólogo.

"Celebra la grandeza de la vida… su esplendor… su magnificencia"

Editado por:

ThePachusan y Sir Clemens.


Ya habían pasado 3 días desde la llegada de Spike a Canterlot y los rumores sobre un dragón dentro del castillo se habían regado como pólvora en gran parte de la ciudad gracias a los múltiples testigos que vieron a Spike en el castillo y por el escándalo ocurrido en Ponyville. Los ciudadanos preocupados exigían a la Princesa Celestia aclarar este y otros rumores sobre el regreso de la Princesa Twilight. Las quejas de los ponis eran abrumadoras y el escudo que rodeaba la ciudad era un signo de preocupación para algunos ponis, pero las celebraciones aún seguían en pie.

En la gran y majestuosa biblioteca del castillo el eco de los viejos libros entrando y saliendo de los estantes haciendo rechinar su vieja madera, combinado con los murmullos de los ponis, las pisadas en los pulidos suelos de mármol, los sellos al ser golpeados contra los libros y una variada gama de sonidos que se extendían por la gran biblioteca la convertían en el paraíso personal de Twilight, quien para su desgracia no podía disfrutar de él debido a su frustración. Después de haber consultado cada libro de Canterlot, su investigación sobre los dragones no eran más que datos básicos sobre los reptiles y teorías que no podía comprobar sin arriesgarse a posiblemente causar un daño mayor a Spike.

Ella se había propuesto buscar una forma de ayudar a Spike, pero sus investigaciones no rendían ningún fruto a pesar de tener todas las bibliotecas a su disposición. Afortunadamente la Princesa Celestia sabía qué hacer y no perdió tiempo en asignar al mejor grupo médico de Equestria para curar sus heridas, pero Twilight se dio cuenta que los médicos no eran de fiar al escuchar a varios de ellos cuestionarse sobre salvar la vida de un dragón a la espalda de Celestia. Twilight no pudo soportar cuando algunos médicos comenzaron a usar términos despreciables para referirse a él y los confrontó. Entonces Celestia comprendió lo delicado de la situación y bajo el consejo de Luna trasladó a Spike a su habitación ubicada en el corazón del castillo y en la torre más alta, un lugar protegido contra el exterior y al que casi nadie podía entrar. Luego reunió al personal de confianza conformado en su mayoría por los sirvientes más antiguos del castillo, descendientes de las familias que juraron lealtad a Celestia hace miles de años y les explicó la situación, todos aceptaron ayudar a la Princesa demostrando una vez más su lealtad haciendo que Celestia, en un sorpresivo acto, se arrodillara ante ellos expresando su gratitud.

En tan sólo 2 días de su regreso, Twilight había presenciado el horrible y cruel mundo de una Princesa dejando en el pasado esos pensamientos infantiles del típico ``Todos amaban y eran felices con la Princesa.´´ ahora podía ver lo que era gobernar realmente. Ver su actitud de agradecimiento le demostró que la Princesa se encontraba al límite de la presión, su hijo malherido, su hermana siendo rechazada por los ponis a pesar de todos sus esfuerzos y ahora debía enfrentarse a una amenaza tanto del exterior como del interior, esto dejaba a Twilight sumamente preocupada por Celestia, así que esperó a que ambas estuvieran solas, cuidando de Spike, para tomar una decisión apresurada y sin pensarlo le afirmó a Celestia que ella no dejaría a un lado sus futuros deberes como una Princesa, esto con el fin de ayudarla a llevar su carga.

Celestia rio y agradeció su sacrificó y una vez más resaltó su gran corazón digno de una Princesa, pero Celestia reafirmó su intención de liberarla del terrible destino al que le condenó. Fue entonces con el pasar de los días que Celestia le abrió a Twilight su corazón contándole los duros momento por los que pasó, quiénes fueron sus maestros, el extraño humor de Star Swirl, cómo se sintió al expulsar a Luna y cómo lidió con la culpa y la soledad con la esperanza de que le fueran de utilidad.

También reveló algunas cosas que le había ocultado a Twilight como un gran escándalo surgido a raíz de su coronación que en un principio sólo estaba compuesto por un pequeño grupo de ponis de la alta sociedad que no la consideraban digna de ser una Princesa, otros cuestionaron y calificaron como una locura las acciones de Celestia al darle una corona y poder a una simple estudiante cuando había ponis más aptos para el trabajo, y finalmente la preocupación de otras naciones por la polémica decisión que Celestia tomó sin consultar con ellos. Este grupo era pequeño, nada de qué preocuparse, pero luego de los eventos de su desastrosa presentación ante el mundo los medios se encargaron de destruir su imagen aumentando así el número de ponis disgustados haciéndole comprender esas extrañas sensaciones que tenía durante sus viajes a la biblioteca y la habitación de Spike desde que regresó al castillo ganando en más de una ocasión varias miradas de desprecio de varios ponis en los pasillos.

Pero eso era algo que a ella no le importaba, había cosas más importantes que hacer. Miró con rabia la inútil hoja de papel al lado de la típica montaña de libros y gritó frustrada lo suficiente como para llamar la atención de su cuñada quien había estado ayudándole con su investigación. Mientras, Cadance suspiró aburrida, ya este era el doceavo libro que revisaba y apenas decía algo útil sobre reptiles. Esta no era precisamente la forma en que quería pasar sus pequeñas vacaciones fuera del Imperio para cuidar a Twilight y de paso ver qué había ocurrido en Canterlot durante su ausencia o hablar más con su tía Celestia sobre los misteriosos enemigos que amenazaban Equestria, pero decidió dejarlo para después porque ella ya tenía suficientes problemas con su hijo malherido y todo un país que gobernar.

Su deber diario como gobernante del imperio de cristal no podía compararse con el de ella pues básicamente consistía en examinar los miles de tratados comerciales de las naciones que se interesaban en los frutos exóticos y otros productos que permanecieron congelados en el tiempo y que muchos consideraban extintos. Celestia había enviado una comisión de ponis expertos para investigar más sobre el imperio y los ponis de cristal, por su parte Shining Armor se encargaba de la seguridad del imperio y era, además de su esposo, su confidente. A veces lo extrañaba, pero el estar cuidando a Twilight haría que él estuviera más tranquilo y se recuperara más rápido de sus heridas.

Cadance se dirigió hacia Twilight y no pudo evitar sonreír al verla llena de vida de nuevo pasando las páginas de los libros a una velocidad de vértigo y apilándolos a su lado. Esto se había repetido durante los últimos días, luego del conflicto que había generado con el grupo de médicos que atendían a Spike cuando fue obligada a salir de su habitación por la mismísima Celestia. ya que sabía que estar presente durante los diagnósticos sería muy duro para ella. Fue allí donde se le ocurrió la idea de realizar una exhaustiva investigación sobre los dragones con la esperanza de ayudarlo de alguna forma. Pero era algo inútil debido a la poca información que había incluso en los antiguos libros del imperio de cristal, pero eso no la detuvo y había estado investigando las fuentes más cercanas de las que disponía escribiendo en sus avances en un libro propio algo que ella consideraba inútil, pero hacía que Twilight se mantuviera activa y la alejaba de los malos pensamientos.

"No encontré nada útil en la estantería B22, Twilight." dijo Candace provocando que Twilight se alterara.

"Ssshhh, ¡Candace no digas mi nombre, se supone que estoy encubierta!" le reclamó alterada mientras ocultaba su cara con un libro.

"Claro, ¿Quieres pasar desapercibida vestida con un abrigo negro que claramente no está en armonía a con los colores de la época, usando gafas de sol y un sombrero dentro de la biblioteca? Oh y no olvidemos el hecho importante de que estás al lado de una Princesa, eso no llamaría la atención de nadie." dijo con sarcasmo.

Twilight gimió mientras enterraba su cara en el libro. Candace se sentó enfrente preocupada por ella. "No lo tomes a mal Twilight, pero no estás haciendo nada con esto. No hay información sobre los dragones." dijo ella con calma esperando no alterar más a Twilight, pero al sacar su cara del libro le permitió ver a Cadance la mirada en sus ojos y supo que ella ya había llegado a esa conclusión. "¿Qué se supone que debo hacer?" Twilight le preguntó en un tono triste. "Spike está postrado en esa cama sin poder moverse, la Princesa Celestia está bajo toda esa presión y la Princesa Luna es rechazada por los ponis, ¡Mientras yo estoy aquí como una inútil sin hacer nada!" gritó frustrada quitándose su disfraz.

"Twilight, es grandioso que sientas tanta preocupación por otros, pero debes recordar que tú también te encuentras delicada de salud. Por favor, acepta venir conmigo y con tus padres a dar un paseo por la ciudad, al parque o a ver qué nuevos autores hay en las librerías." sugirió Candace y luego de unos momentos Twilight aceptó su invitación, pero no sin antes acomodar los libros en los estantes y ver como seguía Spike. Candace sonrió y mientras la ayudaba recogió su cuaderno una idea llegó a su mente. "¿Por qué no realizas tu propia investigación acerca de los dragones? Ahora que hicieron las paces podrías saber más sobre él y hacer que los ponis dejen de tenerle miedo."

Propuso con mucha emoción Candace mientras le entregaba el libro a Twilight contagiándole un poco de su emoción por la idea. "¿Pero no crees que eso sería grosero? No quiero que él piense que lo trato como si fuera un proyecto de estudios o un sujeto de pruebas." explicó con preocupación, pero Candace sonrió de forma pícara. "No se lo digas a nadie, pero en una ocasión encontré un viejo cuaderno en la habitación de Shining Armor en donde había anotado todas mis cosas favoritas y muchas otras de cuando estaba en la secundaria antes de que nos conociéramos." ambas comenzaron a reír, pero Twilight recordó rápidamente lo que había ocurrido y viendo su expresión Candance la consoló "Esta mañana me llegó una carta diciendo que se recupera de manera satisfactoria, no eran heridas graves así que no tienes de qué preocuparte." Twilight permaneció en silencio y luego agradeció a Cadance por su apoyo, pero ella sabía que no podía ser tan simple y tarde o temprano tendría que enfrentar de nuevo a su hermano por su acciones y con la esperanza de que él pudiera entender un poco más a Spike.


Tras dejar la biblioteca, Twilight y Cadance se dirigieron a la habitación de Celestia para ver a Spike. En su recorrido Twilight quedó impresionada por la alta seguridad que había ahora en los pasillos conformada por guardias que usaban armaduras de color blanco, lo que indicaba que eran de mayor rango. Allí, casi al final del pasillo, encontraron las grandes puertas doradas custodiadas por otros dos guardias con una armadura diferente que cubría sus rostros. Al entrar encontraron a la Princesa Luna al lado de su hermana. Twilight rápidamente se adelantó a Cadance y saludó a Celestia con mucha alegría como siempre, luego se dirigió a Luna para saludarla y ver que estaba haciendo algo con Spike.

"Buenos días Princesa Luna, ¿Ocurre algo con Spike?" le preguntó al ver el cuerno iluminado de Luna. "No es nada en realidad, sólo me aseguro que tenga el sueño placentero, es todo, ¿Cómo te encuentras tú Twilight Sparkle?" respondió sin abrir los ojos para no perder su concentración. Twilight sonrió y respondió. "Muy bien gracias."

"Buenos días tía Celestia, esta mañana convencí a Twilight de que saliera conmigo y sus padres a dar un paseo por Canterlot." le dijo muy feliz a su tía y luego notó la presencia de Luna. "Buenos días Princesa Luna." La forma en que Cadance saludó a Luna le pareció muy extraña a Twilight y no pensó dos veces en cuestionar esto, haciendo que Cadance le explicara de forma muy difícil y en pocas palabras que para ella era algo complicado llamar a Luna tía, ya que era muy poco lo que habían interactuado en el pasado. "Cadance, ¡¿Cómo puedes hacer eso?!" le reclamó Twilight de inmediato apenando mucho a Cadance por su comportamiento. "Eso es algo que no tiene importancia Twilight Sparkle." le dijo Luna.

Decepcionada y en parte enojada consigo misma, Twilight miró al suelo en silencio, no podía reclamarle algo a Cadance porque ella se sentía responsable por lo que Luna estaba pasando. Pensó que ella le había ayudado en la noche de Nightmare y en varias ocasiones a ser aceptada por los ponis con la ayuda de sus amigas, pero se había equivocado y le había fallado al haberla abandonado. De repente Luna tocó su hombro con su pezuña y le sonrió. "No te preocupes por eso Twilight Sparkle, de verdad no me importa." explicó.

"¡De verdad discúlpeme! Debí hacer algo más para ayudarle a encajar entre los ponis, como una feria del libro o un día de campo en su honor o un espectáculo de estrellas-" Luna rápidamente interrumpió las ideas de Twilight. "Tú y tus amigas han hecho más que suficiente por mí." Twilight rápidamente intentó protestar, pero fue detenida otra vez. "No tienes que preocuparte por mí o mi hermana, ambas hemos pasado por cosas mucho peores." La única respuesta por parte de Twilight fue un suspiro de decepción.

"Esta bien Princesa." dijo sin mucho ánimo. Celestia sonrió y se acercó hasta ella envolviendola en un abrazo, haciendo que Luna desviara un poco la mirada al sentirse fuera de lugar y en el fondo un poco celosa. "Me alegra mucho que te preocupes tanto por nosotros Twilight, pero ahora debes cuidar de ti misma, aún no sabemos qué causó tu desmayo y además en estos momentos hay alguien que te necesita más." dijo Celestia volteando a ver a Spike. Twilight se acercó a la cama de Spike preocupada por él y permaneció en silencio mirándolo mientras ella misma se encontraba bajo la mirada de las 3 Princesas, preocupadas por los pensamientos de culpa que pudieran estar pasando por su cabeza. "¿Cómo se encuentra Spike, Princesa?" preguntó Twilight.

"Afortunadamente se encuentra tranquilo y fuera de todo peligro, además Luna se ha encargado de cuidar sus sueños para que tenga un descanso placentero." respondió con gran alivio Celestia. "Pero ha estado dormido casi 3 días, ¿Qué pasará con su alimentación y su hidratación?" Luna rápidamente apaciguó sus dudas. "El hechizo que Discord usó en Spike simula un estado de hibernación, algo común en los dragones durante sus sueños de 100 años o incluso más, su cuerpo reaccionará de forma natural al hechizo así que él debería estar bien." le explicó Luna cuando las puertas de la habitación sonaron de repente y tras el permiso de Celestia un guardia de pelaje oscuro y armadura blanca entró en la habitación haciendo su respectiva reverencia y anunciando la llegada de los padres de Twilight. "Bueno creo que ya es momento de retirarnos Twilight, ¿Estás lista?" preguntó Cadance. Antes de responder Twilight miró a Spike con preocupación, pero sabía que lo dejaría en los mejores cascos, aun así no podía evitar preocuparse.

Twilight se despidió de las Princesas y siguió a Cadance hacia el vestíbulo del castillo escoltadas por el guardia. Cuando las puertas se cerraron Luna suspiró. "Al final estabas en lo correcto querida hermana. Fue buena idea ocultarle a Twilight Sparkle mi decisión de abandonar mi puesto como gobernante de Equestria, de haberle dicho seguramente en estos momentos estaría culpándose. La pobre está tan distraída que ni siquiera pudo notar mi hechizo que según tu hijo es obsoleto." comentó Luna cubriéndose así misma en un resplandor mágico que sustituyó sus joyas reales y las reemplazó por su nuevo atuendo compuesto por una larga bufanda azul con un adorno lunar y una joya en su pata para ocultar por el momento su marca. "Ella es apenas una niña, su corazón y fuerza para soportar las penurias es admirable, incluso puede que ella me supere en todos los aspectos... Ella es sin duda una líder que podría brindar sabiduría y protección, pero no puedo, no dejaré que ella sufra esto." dijo Celestia quien miraba a Twilight y a su familia salir del castillo a través del gran ventanal de su habitación con una mezcla de emociones.

Luna la miró con mucha preocupación y se acercó a ella para acompañarla. Celestia le había compartido su plan de regresar a Twilight a la normalidad, pero no sabía cómo, sólo tenía una pista, pero por su apretada agenda no podía investigar mucho. Su agenda incluso le impediría dormir bien de no ser por la ayuda de su hermana. Luna comenzaba a arrepentirse de su decisión, este era el peor momento para dejar su puesto. "Querida hermana... Yo-" Celestia colocó su ala sobre ella y le dio una sonrisa comprensiva. "Ya habíamos hablado sobre esto Luna y me alegro mucho por ti que quieras empezar de nuevo."

"¡Me es insostenible verte toda demacrada y agotada por esto!" le reclamó al ver sus ojeras, al parecer ella también había usado magia para cubrir su apariencia y no preocupar a Twilight. A pesar de lo alterada que estaba Luna, Celestia tranquilamente le dijo. "No te preocupes, en unos años tal vez ya no sea útil y pueda tomarme un descanso." lo que dijo aterró a Luna y de inmediato le exigió que se explicara. Por su parte Celestia aún mantenía su cara de tranquilidad y señaló hacían la ciudad de Canterlot.

"Las sociedades de Equestria crecen con cada nuevo año, nuevas tecnologías, magias, conocimientos, pensamientos nuevos. Llegará un punto donde yo ya no seré necesaria, durante estos últimos años han surgido numerosos movimientos sociales cuyo objetivo es independizarse de mí, como el ejército o los pequeños poblados que surgen alejados de Canterlot… ¿Recuerdas cuando me pedían que los días fueran más brillantes para obtener una mejor cosecha? Ahora ellos son capaces de producir mejores cosechas y aunque no lo creas pueden cultivar frutas y verduras en los desiertos de Equestria, algo que nunca logre hacer incluso con mi magia. Ellos lo llaman ciencia y esta sociedad lleva muchos años creciendo gracias a ella, poco a poco sustituye a la magia en cada aspecto de sus vidas. Estoy segura que los ponis algún día elegirán a sus propios gobernantes y ya no haré falta."

"¡Esto es inaudito!" gritó furiosa Luna, llena de indignación al punto de que su voz comenzó a tornarse dual. "¿Cómo los ponis pueden ser tan desagradecidos? Les has dedicado tu vida haciendo innumerables sacrificios, sufriendo el dolor de la inmortalidad y ellos simplemente, ¿Quieren echarte como si fueras una alimaña? ¡No lo acepto!" gritó Luna iracunda llenado su cabeza con pensamientos oscuros. "Les demostraré lo que es el terror... Sí, les mostraré que su preciada ciencia no los puede proteger." pensó, pero de alguna forma Celestia imaginó lo que pasaba por su mente al ver su expresión y recordó con claridad la noche en que ella se reveló, demostrando que un poco de Nightmare Moon se encontraba aún dentro de ella y era quien producía estos pensamientos influenciados por la ira como la última vez, así que rápidamente llamó de forma contundente su atención usando su voz real y procedió a calmar su ira.

Celestia la abrazó y luego la miró a los ojos. "No debes culparlos a ellos porque no tienen la culpa de nada de esto, culparlos por querer progresar por ellos mismos no es correcto. No puedes culpar a la generación actual por las cosas del pasado, sería como pretender que yo les di una elección a Cadance y a Twilight a la hora de convertirlas en alicornios." Celestia suspiró y le confesó sus dudas acerca de seguir gobernando a los ponis explicando así su tranquilidad. El asombro de Luna por las palabras de su hermana disipó su rabia y le hizo comprender toda la alegría que ella observó y sintió de su parte cuando le dijo que dejaría la corona. Luna imaginó por un segundo todos los beneficios que este cambio podría traerle a Celestia, pero aún así Luna sentía que de alguna manera esto estaba mal. Ella miró a Celestia y dudó unos segundos. "¿Pero hermana, sabes lo que ocurrirá si los ponis no tienen un líder, ¿Podrás con esa responsabilidad?"

Celestia asintió sabiendo muy bien a lo que Luna se refería. "Comprendo tu preocupación querida hermana, pero siendo realistas nunca supimos los detalles concretos de cómo ocurrió el desplome y la locura de las otras especies después de que su ` madre ´ los abandonó, ese detalle siempre me ha preocupado, pero creo que esta llamada ciencia podría ser la solución para evitar que los ponis caigan en la locura... Miralo a él por ejemplo, ya ha visto a su ` madre espiritual ´ y no ha mostrado signos de locura. Tal vez sólo sea un rumor, un truco para evitar que dejemos a un lado nuestro deber sabiendo que no hay criatura que pueda soportar la carga de saber que fue la causante de la muerte de toda una especie." respondió Celestia mirando a Spike, luego agregó algo que llenó de mucha alegría a Luna. "No sé cuanto tiempo pueda esta ciencia reemplazarme, ¿100 años, 1000? Sólo espero que puedan esperar por mí." Una pequeña sonrisa cruzó sus labios mientras tomaba la garra de Spike con sus pezuñas.

Luna se unió a ella colocándose a su lado y tomando la pezuña que sostenía la garra de Spike y la abrazó con su ala."No lo dudes ni por un segundo querida hermana, te esperé por mil años, puedo esperarte otros 10 mil y tu hijo también pero, ¿Qué hay de Twilight Sparkle?" Celestia sonrió. "Muchas gracias por tu apoyo Luna, en cuanto a Twilight no te mentiré, yo quisiera que ella estuviera a mi lado como si fuéramos una familia... Pero esa será su decisión una vez que encuentre una forma de revertir su transformación... Bueno creo que ya es hora de que cumpla con mis deberes, no quiero que Raven vuelva a pasar una noche desvelada por cumplir con mis obligaciones, ¿Podrías cuidar a Spike por mí?" Luna aceptó y luego de que Celestia salió de la habitación ella sonrió pensando como sería la vida de su hermana sin sus responsabilidades. Luna bostezó y se sentó al lado de la cama de Spike. "Es momento de que despiertes joven dragón, de ti dependen los sueños de nuestra familia."


Canterlot : Calles.

El triste rostro de Twilight se reflejaba en el cristal de una de las grandes tiendas de la ciudad que exponía hermosos vestidos que reconoció inmediatamente, la tienda causaba una marea de emociones en ella, porque pertenecía a su preciada amiga Rarity que por fin había cumplido su gran sueño como diseñadora, y de igual forma Rainbow Dash ahora formaba parte de los Wonderbolts. "Desearía estar ahí con ellas." susurró Twilight, sintiendo un gran remordimiento por no estar en los momentos más importantes de sus amigas, momentos de los que hablaron infinidad de veces y también llegaron a organizar cientos de veces al no llegar todas a algún acuerdo. Ella miró fijamente a través del cristal con la esperanza y al mismo tiempo con el temor de encontrar dentro a su vieja amiga. "Princesa." le llamó la atención uno de los guardias que la custodiaban a ella y a su familia.

Numerosas decoraciones adornaban las calles de Canterlot con luces, canciones y risas provenientes de las numerosas familias que disfrutaban de algunas atracciones públicas como artistas y ponis disfrazados. Twilight se encontraba muy alegre de ver de nuevo la ciudad y reencontrarse con viejos conocidos. Sus alforjas estaban repletas de nuevos libros, entre ellos las 2 novela más recientes publicadas por su madre que se moría por leer y una pintura de la Princesa Luna hecha por un talentoso artista local que ella estaba segura le haría feliz.

La ciudad había cambiado en muchos aspectos y para su alegría muchas librerías provenientes de otros reinos habían abierto una tienda en Canterlot como parte de un intercambio cultural. Durante su paseo fueron rodeados en varias ocasiones por algunos ponis queriendo hablar con Cadance y algunos con ella. Algunos sólo querían conocerla o saludar, pero otros sólo querían molestar a Twilight con respecto a los rumores en la ciudad arruinando así su paseo que se supone era un intento para despejar su mente de todo lo que había pasado en esos 3 años. Afortunadamente fueron obligados a retirarse por órdenes de los 3 guardias que los custodiaban, entre ellos Flash Sentry lo que causó más de una situación incómoda para Twilight especialmente por las nada graciosas insinuaciones de Cadance.

La tarde ya había caído sobre Canterlot y producía extraños colores en el cielo producto del campo mágico. "Cadance, ¿Sabes que planean los simuladores ahora?" preguntó Twilight preocupada al ver el escudo y las calles llenas de guardias durante su regreso al castillo. "No tengo idea, aún no le pregunto a mi tía a ver si sabe algo." respondió Cadance intentando no crear preocupación innecesaria en ella, ya que sólo sabía que un enemigo desconocido amenazaba a Equestria por parte de Shining Armor, pero no sabía los detalles. "¿El imperio se encuentra protegido? Me preocupa mi hermano."

"No se preocupe por él Princesa, el Capitán tiene todo bajo control. Durante mi regreso al Imperio pude ver que peleaba con sus médicos porque no lo dejaban levantarse y tenemos algunas tropas extras de Canterlot para mayor seguridad." mencionó Flash haciendo sonreír a Twilight. "Efectivamente Twilight, conociendo a Shining Armor ya debe estar de pie cumpliendo sus deberes como Capitán o mejor dicho gobernante." Agregó Cadance cuando un sonido familiar llegó a los oídos de Twilight haciendo que se detuviera en seco y mirara en la dirección de donde provenía. Ella se encontraba mirando la gran estación de trenes de Canterlot trayéndole recuerdos de sus amigas y Ponyville juntos a una abrumadora mezcla de emociones.

Todos se detuvieron y preguntaron a Twilight que le ocurría, pero ella no respondió y sólo Cadance sabía lo que pasaba por su cabeza en ese momento, su cuerpo podía estar enfrente de ella, pero sus ojos parecían mirar más allá de la estación y su mente parecía estar recorriendo las vías del tren hasta llegar a una muy clara parada. Cadance se preguntó si ella estaría lista para ver a sus amigas de nuevo para ayudarle a recuperar la confianza en sí misma, pero era un riesgo muy alto y su reacción podría ser inesperada.

"¿Se encuentra bien Princesa?" preguntó Flash quien se había acercado a ella sacándola de sus pensamientos. Ella lo miró rápidamente causando un poco de sorpresa en él. "Dime Flash… ¿Otras poblaciones de Equestria se encuentran igualmente protegidas como Canterlot?" el pánico invadió al guardia, pero poco a poco fue superando su nerviosismo.

"En realidad Princesa, yo soy el mensajero entre Canterlot y el Imperio de Cristal, no sabría cómo responder a su pregunta, pero le aseguró que deben estarlo." respondió y repentinamente su pánico tomó lo mejor de él y lo llevó a golpear su pezuña contra su pecho. "¡Es nuestro deber como guardias servir y proteger a los buenos ciudadanos de Equestria bajo la divinidad y protección de la Princesa Celestia!" recitó con voz de mando haciendo que todos rieran, ya que la forma en que lo dijo se parecía mucho a Shining Armor.

Al principio Flash sintió vergüenza pensando que había hecho algo malo, pero se alegró al ver que la expresión de preocupación de Twilight había desaparecido. Esto no fue pasado por alto por Cadance quien encontró muy interesante como el guardia había hecho sentir más alegre a Twilight. "Tal vez sería bueno para Twilight pasar un poco más tiempo con él." pensó Cadance con un poco de malicia, pero sintiendo un considerable interés en como podría reaccionar Twilight pues ella sabía que el guardia sentía algo por ella. "Gracias Flash..." la voz de Twilight se quebró un poco y sonó algo nerviosa algo que ella no entendía, pero al parecer Cadance sí lo hacía porque le estaba dando una extraña mirada que comprendió en segundos. "¡S-Sigamos, se hace tarde!" dijo Twilight completamente nerviosa y con sus mejillas rojas como un tomate.

"¡Cómo ordene Princesa!" gritó Flash a un nivel de nervios similar al de Twilight lo que aumentó el nerviosismo de ésta aún más. "¿Estás gozando con esto no, Cadance?" pensó Twilight al ver su sonrisa boba y peor aún Flash tenía una similar y su caminata parecía una marcha infantil de soldado reflejando lo felíz que estaba.

Twilight se sonrojo aún más. "¿Qué está pasando conmigo?" pensó al examinar sus reacciones ilógicas y extrañas para ella. Lo mismo se había preguntado hace mucho a su regreso del otro mundo, que trajo ante ella millones de preguntas sobre el funcionamiento de ese mundo incluidos esos sentimientos extraños que había desarrollado al estar cerca de la criatura conocida como Flash Sentry, criatura de la que hasta la fecha no sabía muy bien que era o como llamarlo a él o a cualquier otro habitante de ese mundo.

Pero con el tiempo y para su tranquilidad ella llegó a la conclusión de que la razón de su extraño comportamiento irracional era producido por el cambio al ``código mágico´´ de esa dimensión cuando fue transformada en esa criatura extraña adoptando así sus hábitos y posiblemente algún ritual de cortejo de la especie. A pesar de que Cadance seguía insistiendo en que eso era un enamoramiento, lo cual era algo ilógico para ella.

"¿Entonces por qué me comporto de esta manera?" fue la pregunta constante de Twilight cada vez que miraba al guardia y éste le sonreía sin razón aparente, o el hecho de que siempre parecía estar allí para ella durante su estadía en el Imperio. Era muy amable y caballeroso con ella como otros sementales con los que ella había tratado en el pasado, pero con él fue diferente. Ella pensó que tal vez por sus experiencias en el otro mundo, pero Cadance siempre le decía que no se trataba de eso.

A pesar de esto y en contra de su propia lógica una idea se formó en su mente. "¿Él está interesado en mí?" Twilight tuvo que considerar la teoría de Cadance que nunca tomó en serio pensando que era uno de sus tantos comentarios graciosos. Sus mejillas se enrojecieron ante la idea de que ella pudiera ser considerada bonita por un semental y comenzó a fantasear por unos segundos, pero reaccionó y pasó de fantasías a hechos y teorías de nuevo.

Mientras lo hacía Twilight vio una joven pareja sentados mientras compartían un café haciéndola sentirse extraña y recordó sus días en la escuela, mientras que muchos de sus compañeros de clase ya habían tenido por lo menos un poni especial ella nunca había tenido una interacción romántica con un semental, ya que sus estudios siempre fueron su prioridad. Básicamente su única interacción profunda con un semental era con su hermano mayor con quien siempre terminaba bailando en los bailes de la academia al no tener pareja y su otra interacción técnicamente no era un semental, sino más bien un dragón. Desgraciadamente estas interacciones no eran románticas y no ayudaban en nada al enorme número de preguntas y dudas que estaban surgiendo en su cabeza.

"¡Cuidado!" le gritó Cadance, pero era demasiado tarde cuando Twilight reaccionó pues fue derribada por una pila de libros. Los guardias fueron a socorrerla y Twilight de inmediato se disculpó mientras frotaba su cuerno. "¿Twilight?" dijo una emocionada voz detrás del carrito cubierto por el montón de libros. "¡Moondancer!" gritó Twilight emocionada al reconocer su voz, su característico peinado y sus gafas. De inmediato ambas compartieron un abrazo emocionadas y luego de unos momentos ambas se separaron, pero la expresión detrás de las gafas de Moondancer no era una sonrisa.

"¿Ahora cuál es tu excusa para no asistir a mis fiestas?" le reclamó, pero luego su ceño fruncido desapareció, sustituido por una sonrisa. "Me alegra mucho verte amiga, veo que has crecido mucho." señaló la unicornio tomando un mejor vistazo de ella y resaltando su cambio físico, algo que puso nerviosa a Twilight lo que la llevó a preguntar si le gustaba su nuevo aspecto. "Te ves muy bien Twilight." le respondió Moondancer. Twilight suspiró aliviada, alegre de que su vieja amiga no considerara extraña su nueva apariencia.

Luego de intercambiar algunas palabras, ambas en un instante recordaron los libros sobre la nieve. "¡Los libros se arruinarán por la humedad!" gritaron al mismo tiempo y comenzaron a recoger los libros esparcidos en la nieve, Flash y otro guardia se acercaron a ellas y rápidamente les ayudaron. Twilight intento usar su magia, pero por el golpe en su cuerno su magia no era muy útil en ese momento así que se acercó a tomar el grupo de libros. "Permítame Princesa." se ofreció Flash a ayudar a Twilight con un grupo de libros cuando accidentalmente sus pezuñas se cruzaron y una vez más los sentimientos extraños la invadieron. "Gracias." dijo lo mejor que pudo.

"Moondancer, ha pasado mucho tiempo." saludaron los padre de Twilight, ella feliz devolvió el saludo y realizó una reverencia ante la Princesa Cadance. Mientras los guardias acomodaban los libros Moondancer conversaba. Twilight observó con cuidado lo mucho que Moondancer había cambiado y no pudo evitar pensar en sus amigas, preguntándose cómo éstas habían cambiado.

"¿Qué significa ese dibujo Moondancer?" preguntó Twilight señalando un búho de color dorado que llevaba en sus alas materiales escolares ubicado en la parte frontal de su abrigo negro. "Este símbolo representa tu antigua torre, la convertí en una librería." Twilight no podía contener su sonrisa cuando ella dijo eso. "Abrimos el año pasado esperó no te moleste, intenté contactar contigo, pero nunca respondiste." "¿Cómo podría molestarme? ¡Es increíble, muchas felicidades!" Twilight literalmente gritó abrazando a Moondancer y haciéndola girar por unos momentos ganando la sonrisa de todos en ese momento, en especial la de sus padres que una vez más veían a su hija como era antes.

Como el sol comenzaba a ponerse todos se pusieron en marcha hacia el castillo. Durante su camino Twilight y Moondancer no dejaban de hablar sobre la librería y otros temas similares. "Un momento, pero mi librería estaba llena de libros viejos, ¿Cómo lograste comprar los libros nuevos? Los precios están por las nubes." cuestionó Twilight poniendo nerviosa a Moondancer. "Verás Twilight... en realidad no es una librería común y corriente, en realidad es una librería para los huérfanos de la ciudad y para los ponis que no tienen recursos." explicó Moondancer. "Eso es impresionante Moondancer, dime ¿Es una idea de mi tía?" preguntó Cadance. "En realidad no lo sé con exactitud, verá fui contactada por el guardia personal de la Princesa para iniciar el proyecto y fue él quien me propuso convertir la torre en una librería para el orfanato."

"Pero no lo entiendo, ¿Por qué no ir a una librería pública?" preguntó Twilight haciendo que el segundo guardia que ayudaba a empujar el carrito riera en voz baja por su ignorancia, pero fue detenido por Flash que lo empujó a un lado dándole un mirada severa. Así mismo una mirada sombría cubrió el rostro de Cadance. "Para los ponis de bajos recursos no es posible entrar en una biblioteca o librería pública Twilight, serían echados inmediatamente, seguramente por su vestimenta. Además dudo que los encargados del lugar dejen que niños pequeños tomen sus libros, en especial si piensan que no hay quien se haga responsable si dañan algo."

De inmediato Twilight protestó horrorizada por esto. "¡Pero eso es horrible, el conocimiento debería estar al alcance de todos los ponis sin importa su estado social!" Moondancer acomodo sus lentes, con un gesto que mostraba su descontento. "Los portillos sin hogar ni familia son simplemente marginados, unos don nadie que sólo saben robar a los ponis trabajadores y de buen gusto." expresó con desprecio helándole la sangre a todos, en especial a Twilight.

"Esas fueron las palabras del propio Capitán cuando iniciamos el proyecto. Al principio no le creí, pero con el tiempo me di cuenta que era verdad... Esa es la razón por la que los ayudamos, porque si nosotros no les damos una oportunidad seguramente terminarán convirtiéndose en eso." el malestar era notorio en su tono de voz. "Es una labor muy admirable Moondancer, me llena de orgullo saber que ponis como tú piensan de esta forma. Si me lo permites quisiera contribuir también con el orfanato de alguna forma." propuso Cadance poniendo a Moondancer muy feliz, mientras que Twilight permaneció en silencio pensativa.


Finalmente arribaron a la torre. La primera en entrar al pequeño jardín frontal de la torre fue Twilight emocionada y nostálgica de volver al que una vez fue su hogar, seleccionado por la propia Celestia por ser un lugar tranquilo y silencioso, perfecto para sus estudios. "Este lugar me trae muchos recuerdos." expresó al adentrarse en el pequeño jardín donde solía practicar sus hechizos, todo permanecía intacto incluida la mesa con forma de estrella donde ella y Spike solían merendar o hacer repasos de sus deberes. El lugar seguía siendo silencioso a pesar de algunos edificios y tiendas que se habían construido cerca. Todos excepto Cadance miraron confundidos a Twilight en medio del jardín con sus ojos cerrados y sonriendo. Moondancer la llamó, pero ella no respondió. "Creo que necesita un momento para recordar mejores momentos. Moondancer pienso que sería bueno para Twilight si pasara un tiempo con sus amigas, sé que es tarde, pero si pudieras arreglar alguna cita con ellas mañana te lo agradecería mucho."

"De hecho ellas se encuentran en la librería, a veces me ayudan cuando los huérfanos vienen." En ese momento gritos de emoción se escucharon desde el jardín pertenecientes al resto de sus amigas Lemon Hearts y Colgate que habían salido a recibir a Twilight. Cadance sonrió complacida al ver que todas compartían un abrazo. "Pienso que podríamos adelantarnos al castillo y dejar que Twilight recupere el tiempo perdido con sus amigas." les dijo Cadance a sus suegros, pero ellos no parecían estar muy de acuerdo por la hora del día. "No creo que la hora sea problema y literalmente estamos dentro de los jardines del castillo a sólo una o dos cuadras de la entrada." comentó la madre de Twilight. "¡¿QUÉ?!" se escuchó el grito de horror de Twilight quien corrió al interior de la torre acompañada de sus amigas. Al verlas Moondancer también se apresuró al interior de la torre. "¿Habrá pasado algo?" preguntó el padre de Twilight preocupado y rápidamente fueron detrás de ellas.


¿?

"¡Por fin están aquí!" gritó en su mente el dragón negro al sentir las presencias que se acercaban a la alta meseta en medio del desierto, su sonrisa no podía ser más grande al dirigir su vista a las estrellas en el oscuro cielo y ver como pequeños destellos de color bailaban junto a ellas. "Mi amor nunca se equivoca." se dijo a sí mismo con una sonrisa en su rostro, el dragón se levantó sobre sus 2 patas y en un acto desafiante realizó un tétrico pero fuerte y contundente rugido avisando así a sus enemigos sobre su presencia. "¿Astutos o cobardes?" se preguntó al ver en la lejanía que el pueblo de cebras se encontraba en medio de alguna celebración y no parecían haber escuchado su rugido.

Momentos después la única fuente de luz que hacía brillar sus oscuras escamas y bañaba el desierto desapareció al ser bloqueada por una gigantesca criatura alada, cubierta en las sombras y sólo dejando ver sus alas y escamas que brillaban en un intenso color celeste. "¡Tú escoria, ¿Tu comprensión de la realidad te permite ver las consecuencias de tu atrevimiento? ¡Tú has estado matando a mis hijos!" la voz resonó en todas las direcciones con una fuerza que parecía alterar la realidad y la estremecía. Esto sin embargo no afectó en lo más mínimo al dragón negro que con una actitud burlona desafío a la imponente criatura sobre él. "¿Hijos? ¿Aquellos que dejaste morir en la desesperación? Aunque considero que este estúpido mundo es un monumento a los errores y lo ilógico tengo que admitir que encuentro tus falsos argumentos y concepto muy graciosos, en especial por la rabia dentro de ti." gritó el dragón negro.

Una oscura carcajada salió de él y extendió sus garras y alas hacia arriba mientras un charco de líquido negro comenzó a brotar de su cuerpo. "¡Dime madre, ¿Qué se siente? ¿Cómo se siente la culpa de saber que hiciste que nos matáramos unos a otros sin ningún sentido, que cayéramos en la ignorancia, la desesperación, el dolor, en la locura de matar a nuestros hermanos, compañeras e hijos? ¡¿Cómo se siente, la rabia te carcome por dentro junto a la vergüenza y la desesperación de lanzar toda la culpa sobre alguien más?!" gritó usando diferentes voces. La gran criatura alada permaneció en silencio ante los gritos y reclamos de la criatura debajo de ella.

"¿Qué clase de abominación eres tú?" preguntó la gran criatura al ver horrorizada como las cabezas y algunas otras extremidades de cientos de dragones, sus hijos, emergían del cuerpo del dragón oscuro gritando de dolor, ellos extendían sus garras tratando de escapar en un desesperado intento de llegar a ella de alguna forma. Ella no podía mirar, el dragón negro continuaba con sus incoherentes palabras mientras la rabia y la culpa la consumieron, pero estas no fueron más fuertes que el odio y el desprecio que sentía por el monstruo que le había hecho eso a sus hijos. Su plan original era intentar averiguar quién era la criatura o sus objetivos y luego destruirlo, pero ella podía sentir claramente las emociones de sus hijos atrapados dentro del monstruo. "¡Destruyelo!" gritaban todos y era una petición que ella no les negaría. Pero antes de que ella pudiera hacer algo el dragón negro sufrió un súbito cambio en sus acciones así como sus hijos. "¡Impostora!" gritó con furia el dragón negro enloqueciendo a los dragones en su cuerpo. Sus voces se volvieron tétricas. "¡¿No somos lo bastante importantes para ti?! ¡¿Por qué nos haces esto?!" protestó el dragón negro que parecía expresar los sentimientos de los dragones. "¡Maldito insolente!" gritaron varios dragones que aterrizaron en la meseta y rápidamente lo rodearon.

El dragón negro examinó sin mucho interés a los dragones que eran muy parecidos entre sí excepto uno de ellos. En la retaguardia se encontraba una dragona como ninguna otra, era de menor tamaño que los otros dragones y era radicalmente diferente. Vestía una especie de armadura que tenía grabados varios símbolos mágicos. Poseía 2 cuernos de color negro y una inusual larga melena de un color plateado con tintes azulados que se extendía desde su cabeza hasta la punta de su cola. Su cuerpo era de un color blanco exceptuando algunas partes como su abdomen que poseía un color negro y parecía no tener escamas, ya que su piel parecía ser muy suave al tacto. Pero sin duda lo que llamaba más la atención eran sus 2 grandes alas recubiertas de plumas y unos hermosos ojos dorados. La dragona parecía atraer al dragón negro quien literalmente centró toda su atención en ella ignorando a sus atacantes. Cuando él se disponía a comunicarse con ella los otros dragones rugieron y se lanzaron al ataque.

Sus ataques eran completamente inútiles, la sombra cambiaba su forma constantemente para escapar de ellos aprovechando que eran lentos y sin coordinación alguna lo que realmente le molestaba y lo decepcionaba, pensó que estos dragones serían especiales y unos rivales dignos, pero no diferían en nada de cualquier otra bestia. La batalla era una estupidez para él y su verdadero interés se encontraba en la dragona, ella no estaba en las predicciones de su amada, algo literalmente imposible, por lo que quería averiguar quién era realmente. "¡El maldito se escapó!" gritó uno de los dragones cuando lo perdió de vista. "¡Está con la sacerdotisa! ¡Detenganlo!"

Aunque la superficie de la meseta no era muy grande las habilidades de la sombra junto a su velocidad habían creado una considerable brecha de distancia. El tono de voz de los dragones le sugirió a la sombra que su teoría era correcta. Regresando a su forma de dragón se acercó a la dragona que no hizo más que retroceder asustada hasta el borde de la montaña, allí se colocó en una posición defensiva esperando a su atacante, pero el dragón negro se mantuvo quieto observándola con mucha atención. "¡No lo hagan, dañarán a la sacerdotisa!" advirtió uno de los dragones a sus compañeros que se preparaban para lanzar fuego sobre el dragón negro. "¡No importa, siempre podemos conseguir otra!" gritó un dragón y se prepararon para escupir fuego, pero nunca pudo escapar de su boca.

Durante su evasión el dragón negro se las arregló para colocar partes de sí mismo en los cuerpos de los dragones haciendo que éstas estallaran esparciendo largas púas a su alrededor dejando a los dragones agonizando en el suelo, él se había asegurado de no matarlos. La dragona de los ojos dorados dejó a un lado su temor y rugió hacia el dragón. "Ahora comprendo." mencionó al ver que los ojos de la dragona se habían tornado azules. El dragón negro estalló en risa. "¡La poderosa, la orgullosa Agnolia, reducida a vivir dentro de un contenedor! ¡Te juro que en un principio pensé que una vez más estabas jugando a ser madre!" dijo en medio de sus carcajadas, pero se detuvo al ser golpeado por Agnolia que saltó sobre él y logró arrancarle un trozo de carne del hombro.

Ella había planeado lanzar fuego sobre él cuando una horrible sensación recorrió su cuerpo y mente. La horrible sensación la dejó anonadada por unos momentos en los que intentó comprender que había sido eso, pero inexplicablemente su conexión con la dragona se rompió y regresó en shock a su posición original en las alturas.

"¿Qué es esta cosa? ¡No hay nada que pueda con la magia de un dragón! Tengo que acabar con ella, tengo que hacerlo rápido." en ese momento ella reaccionó y se percató de la vieja sensación que recorría su cuerpo, el temor. "En millones de años jamás había tenido esta sensación… ¡Te exterminare!" rugió llena de ira causando una siniestra risa. El dragón negro de repente explotó como una gigantesca burbuja y ante la mirada de asombro de ambas dragonas copió una desfigurada y podrida forma de Agnolia. "¡Demos un espectáculo a este mundo!" gritó abriendo miles de ojos por todo su cuerpo y desplegando varios tentáculos que impactaron contra varias paredes invisible que Agnolia había colocado previamente. Ella guardó silencio mientras escuchaba como las paredes se quebraban igual que el cristal y exponían su regreso al mundo, luego comenzó su pelea.

Mientras que los dos grandes dragones se enfrentaban entre sí, la pequeña dragona de los ojos dorados se encontraba aterrada mirando a las 2 grandes criaturas desgarrándose salvajemente cuando escuchó el quejido de los dragones heridos, ella rápidamente corrió para alejarlos del campo de batalla, pero a pesar de sus intenciones fue recibida con sumo desprecio por los dragones al punto de que uno de ellos le arañó la cara. "¡Por favor déjenme ayudarlos!" suplicó ella sólo recibiendo más insultos y ataques. "¡No vale la pena perder la vida sólo por el orgullo!" les reclamó. "Tú no lo entiendes, no eres uno de nosotros, jamás lo fuiste, sólo seguimos las órdenes de nuestra madre de tratarte como uno de nosotros." le dijo el dragón con rabia.

Lo que el dragón decía no era nada nuevo para la dragona que siempre fue tratada con desprecio por sus hermanos dragones, porque efectivamente ella era diferente de cualquier otro dragón y exhibía características únicas como sus alas que la convertían en la única hembra en poder de un par de ellas, nunca supo el porqué de esto, ya que su memoria se encontraba en blanco y sólo poseía recuerdos de la primera vez que ella y su madre arribaron a un territorio draconian que parecía una especie de campo de batalla, donde recibieron a su madre como una salvadora mientras a ella la despreciaron y de no ser por las órdenes de su madre seguramente la hubieran matado. No sólo era diferente en forma física, sino también lo era de forma mental al sentir emociones como la tristeza o la compasión. Cosas que al parecer no formaban parte de los dragones así que una vez más ella se preguntaba por qué aún insistía en ganarse el cariño y la aprobación de aquellos que siempre la despreciaban y que nunca cambiarían, la respuesta siempre fue la misma, esperanza.

No era momento de pensar las cosas, ella debía rescatar a los que la despreciaban, a sus hermanos, a lo único que ella conocía, así que ignoró sus palabras de odio y sujetó a uno de los heridos con su mandíbula y comenzó a arrastrarlo al borde de la meseta en medio de ataques y gritos. El dragón rojo arañó y golpeó su bello rostro, pero ella no desistió de su objetivo. Agnolia miró la escena con orgullo y con rabia al mismo tiempo, pero no había tiempo para centrarse en sus hijos. Tenía que enfrentarse a un auténtico monstruo. "Lo preguntaré de nuevo ¿Quién demonios eres?" exigió a la sombra en medio de su forcejeo. Ella expuso sus colmillos, sonriendo. "Yo soy tú y tú eres yo." esta vez no había señales de algún tipo de burla o actitud irracional, la sombra había sufrido un cambio drástico. "No puedes aceptarme, siempre es lo mismo." agregó la sombra debido al silencio de Agnolia. "No más juegos. Es momento de que pagues por atreverte a enfrentarnos a nosotros, los grandes de dragones."

Agnolia rugió con ira y expuso su gran musculatura, su poder era tan grande que escapaba de su cuerpo en forma de brillantes corrientes de energía de color azul. "¡¿Qué le has hecho a mis hijos!?" exigió levantando el vuelo llevando su pelea a las alturas. "Lo mismo que tú les has hecho, los liberé de este mundo carente de sentido y lleno de sufrimiento. ¿Acaso no fue esa la razón que te llevó a despojarlos de sus emociones más fuertes? las mismas que te atormentan a ti." replicó la sombra mientras soportaba el salvaje ataque de Agnolia que literalmente arrancaba partes de su cuerpo, pero estas se volvían a regenerar. "¿Sabes? Yo te comprendo, he estado viviendo en este mundo tantas veces, muriendo y reviviendo al punto de no saber si estoy vivo o muerto. En todo este tiempo no he encontrado un propósito para este mundo, pero supongo que tú llegaste a esa conclusión." continuó la sombra que no sé mostraba afectada por los ataques haciendo que Agnolia intentase algo más, pero cuando pretendía separarse de ella fue atrapada por los tentáculos de la sombra quien mutó y se transformó en un dragón un poco diferente, pero varias veces más grande y cubierto por los característicos miles de ojos y de su espalda brotaron 6 nuevas alas, mucho más grandes, que consumieron a las primeras, usando sus nuevas alas la sombra se impulsó en el aire con tanta fuerza que fue capaz de arrastrar a Agnolia con ella hacia las alturas a pesar de su tamaño.

La fuerza del viento, producto del impulso, redujo a escombros la meseta y levantó una gigantesca capa de tierra de varios kilómetros que atrapó a los dragones y arrasó con el pueblo de las cebras que terminaron varios kilómetros lejos de su lugar. En las alturas Agnolia luchaba por liberarse del agarre y de la invasión mental de la sombra que intentaba alterar sus recuerdos con diversas imágenes en su cabeza. "¿Qué dirías si te dijera que conozco la verdad sobre este mundo y tu papel en él, puedo darte un propósito, puedo mostrarte la verdad… al compositor, el culpable de todo." comentó esperando llamar su atención, pero no funcionó.

Agnolia se encontraba luchando por su vida como nunca antes. Su poder residía en su fuerza mágica y física, pero era su mente la que era atacada reproduciendo todos y cada unos de sus errores, sus temores, rabia, tristeza, dudas, así como las consecuencias de sus actos. Todos se unían en un feroz ataque contra su mente, un ataque que comenzaba a perder. Con la poca conciencia exterior que le quedaba podía sentir la temperatura de su cuerpo que caía rápidamente a medida que ascendían. Abrió uno de sus ojos y observó con impotencia como su cuerpo casi estaba cubierto por la masa oscura que poco a poco mermaban sus fuerzas y comenzaba a bloquear sus sentidos. Lo poco que podía sentir era como el cuerpo de la sombra trataba de penetrar la armadura formada por sus escamas y fue en ese momento, al recordar que había sentido una presencia similar en la hermana de la diosa de los ponis hace muchos años, que se dio cuenta de su plan: la intención de la sombra era asimilarla, absorberla y destruirla.

Apretó firmemente su mandíbula para evitar que la sombra entrará a su cuerpo y le ordenó a gritos a la dragona blanca que se alejara. En un instante quedó rodeada por la oscuridad sin saber si la sombra había bloqueado sus sentidos o había caído inconsciente y gritó furiosa maldiciendose a sí misma por su arrogancia y por caer en la trampa de su enemigo, que la incitó con el dolor de perder a sus hijos. Este hecho era el que más le enojaba pues ella había decidido privar a sus hijos de estas emociones hirientes con las que ella había caído, precisamente para evitar que ellos cayeran en las mismas trampas u otra crisis existencial debido a su deber en el mundo. En esa oscuridad escuchó un quejido seguido de innumerables gritos de agonía. Ante ella se acercaron miles de dragones en terribles condiciones que reclamaban su nombre sin descanso y que la sujetaban en todas las direcciones, pero ella no luchaba, no tenía caso para ella.

Otro grito provino de la oscuridad, pero este era diferente. "¡Madre!" gritó con todas sus fuerzas la dragona blanca que iluminó el lugar con fuego azul por unos momentos antes de desaparecer. Agnolia se sorprendió al escucharla, ¿Significaba que ella estaba luchando?. "¡Estúpida, no tienes ninguna oportunidad de ganar!" gritó a la oscuridad con ira por la estupidez de su hija, pero al mismo tiempo dicha ira le dio fuerza para quitarse de encima a los putrefacto dragones en su afán por recuperar su cuerpo y salvar a su hija. Dejarse absorber por un parásito sería rechazar todo el orgullo de su raza y abandonar a su última hija a un destino peor que la muerte.

Agnolia corría sin dirección en la oscuridad esquivando a los dragones que aparecían por todos lados y eran reducidos rápidamente a cenizas gracias su enorme poder, pero ella no podía encontrar una forma de escapar del extraño lugar y las breves apariciones de la dragona blanca sólo aumentaba su pánico. No fue hasta que una nueva voz resonó en la oscuridad y le ofreció su ayuda. "¡¿Quién eres?!" exigió mientras trataba de elevarse para evitar a los dragones. La respuesta provino en una gigantesca llamarada verde que literalmente consumió el lugar y a los dragones.


Una vez más Agnolia fue transportada a un nuevo lugar, uno que rápidamente reconoció. Ella miró con asombro el reino de los sueños Desati, que cierta poni le mostró una vez. "Bienvenida." Agnolia saltó a un lado sorprendida por la voz detrás de ella y se sorprendió de ver frente a ella a un dragón adolescente morado, sin alas y con escamas verdes en su pecho y abdomen encadenado con muchas cadenas doradas a la plataforma. Las cadenas desprendían el claro olor de su propietario, pero ahora ella estaba más interesada en conocer a este dragón. Por más que miraba sus características Agnolia no podía reconocerlo, supuso que era un dragón nacido luego de su desaparición. "¿Quién eres?" preguntó ella, pero el dragón la ignoró por estar golpeando las cadenas. "¡Oye no te quedes ahí! ¡Yo te salvé, ahora ayúdame!" exigió el dragón molestando a Agnolia por su falta de respeto.

Aunque el extraño la salvó , ella no permitiría que un hijo suyo le hablará de esa forma. "¡Será mejor que midas tus palabras cría, no permitiré que te dirijas a mí de forma tan insolente!" El dragón la miró por unos segundos, encontraba graciosa su actitud. "¿Quién se supone eres?" respondió el dragón sorprendiendo a Agnolia y llevándola a formarse la misma pregunta ¿Un dragón que no sabía quien era ella? Era algo difícil de asimilar, pero no era algo imposible. Cuando ella regresó de su exilio se sorprendió de ver que algunos grupos de dragones aún la recordaban e incluso habían hecho cientos de estatuas en sus cuevas tratando de imitar su apariencia y la consideraban como la diosa de la guerra lo que demostró que a pesar de la caída de la sociedad original draconian por su desaparición estos no olvidaron su nombre y que ella era una deidad, pero a base de múltiples historias que no se acercaban a la realidad.

¿Podría este dragón haber crecido aparte del resto de sus hermanos o en algún grupo aislado? Eran varias las teorías que recorrían su mente, pero las cadenas eran algo que llamaba poderosamente su atención y le hacían temer que uno de sus hijos pudiera ser prisionero de alguna otra deidad. "Yo soy tú madre Agnolia, la madre de todos los dragones." se presentó con la esperanza de que el dragón la reconociera, pero no hubo resultados. "Que gusto por ti." contestó el dragón con la misma arrogancia. "¿Cuál es tu nombre?" pidió Agnolia intentando ignorar su falta de respeto.

El dragón sopló una gran nube de humo negro y dijo. "Hace mucho tuve un nombre, pero me fue arrebatado." confirmándose así los temores de la dragona. Ella rápidamente exigió el nombre del responsable, pero el dragón se negó a responder y furiosa por esto se acercó a él, pero con asombro ella atravesó al dragón. "Yo me encargaré de mi carcelero cuando llegue el momento, ahora tú tienes algo mucho más importante que hacer aquí." dijo el dragón con rabia luego de ver que ni siquiera ella podía ayudarlo a escapar de su prisión. "Tu enemigo se alimenta de tu alma, lo sé porque hace 3 años esa cosa me infectó y tuve que escuchar muchas de sus locuras, pero logré descubrir lo que realmente es gracias a eso, esa cosa eres tú, soy yo, es literalmente todos." explicó. "¿Cómo puedo vencerla?" preguntó Agnolia y la única respuesta que obtuvo fue un: "No puedes vencerla."

Agnolia rugió con ira, se negaba a creer que ella sería derrotada. "Eso es inaceptable, tú estás vivo." reclamó al borde del pánico. Entonces el dragón encadenado le mostró una serie de imágenes que la confundieron. "Esto es imposible." dijo Agnolia al ver a La Princesa Luna luchar junto a otro dragón. La imagen desapareció en un instante y fue sustituida por una estrella de color lavanda de la que emergía una poderosa energía que hizo ver a Agnolia la razón de que su inevitable derrota. "Se acaba el tiempo." mencionó el dragón encadenado al comenzar a desaparecer. "Gracias por tu ayuda… ¿Sabes? Ahora me siento mucho mejor." respondió ella mientras el dragón desaparecía no sabiendo que más podía hacer o decir, pero repentinamente ella abrazó al dragón encadenado. "Sé que no me consideras una madre, pero quiero decirte que lo siento, lo siento mucho."

El dragón encadenado permaneció en silencio, impactado por el abrazo repentino, el primero y el último que recibiría de ella. Una sensación cálida recorrió su espalda, eran las lágrimas de Agnolia. "Me alegra y al mismo tiempo me da rabia e impotencia no poder ayudarte y sacarte de tu encierro." el abrazo maternal de Agnolia despertaba viejos recuerdos en el dragón que en ese momento no despertaron sentimientos de odio y resentimiento como en otras ocasiones. Él devolvió el abrazo a Agnolia aumentando así la fuerza de esas emociones y sin querer revelandole a Agnolia el rostro de su captor así como su origen. Agnolia se sorprendió en un principio por ver de quien se trataba, pero no podía hacer nada al respecto, ni tampoco podía culparla a ella por haber cometido sus mismos errores. Antes de que el enlace entre ella y el dragón se rompiera pudo ver que a pesar del odio y resentimiento dentro de él aún había una esperanza de arreglar sus errores, así que secretamente colocó un hechizo mágico en el dragón antes de que éste desapareciera, esperando así dejar una de las semilla de los nuevos dragones en él.

Una vez más ella se encontró en la oscuridad absoluta, pero esta vez era diferente y cuando los dragones aparecieron estos no se veían tan horribles como la primera vez porque ella ahora los podía ver claramente, sin remordimientos ni dudas. Ella caminó sin titubear por el espacio oscuro hacia la enorme concentración de dragones siendo rodeada en todas las direcciones pero rápidamente le abrieron paso y la guiaron hasta una gran plataforma central donde se encontraba la sombra rodeada por los otros dragones que gritaban sin descanso. "Finalmente." dijo la sombra.

Esta vez la sombra tenía una apariencia muy diferente, unas partes de su cuerpo tenían una apariencia muy cercana a Agnolia, especialmente en su rostro pero el resto de su cuerpo seguía exhibiendo las mismas características grotescas. "Finalmente te rindes ante lo inevitable, madre de los dragones." esta vez su voz tenía un tono serio. "Espero que tú lo estés." respondió Agnolia mientras se acercaba a él. La sombra miró con asombro como el gran grupo de dragones le abría paso hasta el centro de la plataforma. "¿Acaso piensas seguir luchando? Es inútil, ni siquiera tu creador podrá hacerlo cuando llegue hasta él y los libere a todos de esta prisión que llaman mundo. ¿Por qué luchas por una vida que no tiene sentido? cuyo propósito es extinguirse. ¡Tú te has dado cuenta de ello!" la sombra extendió su garra hacia ella. "Te mostraré un mundo libre de todo mal, de mentiras y donde realmente podrás tener una vida real."

La oferta de la sombra fue rechazada con un fuerte rugido de Agnolia que alborotó a la gran población de dragones que se lanzaron sobre ella y comenzaron a comérsela. La sombra gritó y se aproximó hacia ella, pero fue retenida por los dragones. "¡¿Qué pretendes con esto?!" gritó con furia la sombra mientras su cuerpo se volvía completamente negro. "Tú mismo lo has dicho, el propósito de existir es morir, llegué a esa conclusión hace mucho y terminé alejándome de mis hijos y sin saberlo los condené a algo mucho peor que la muerte. No se realmente cual es el propósito de la vida, pero lo que tú llamas ignorancia yo lo considero felicidad, la felicidad de la ignorancia… pero no hay que discutir porque pronto nos enfrentaremos a nuestro creador y podremos preguntarle a él personalmente."


"¡Tengo que salvar a mi madre!" gritó la joven dragona sin aliento, intentando de nuevo retomar el vuelo, pero cayendo al suelo completamente agotada luego de intentar sin éxito liberar a Agnolia del monstruo. Golpeó su cara contra el suelo mientras comenzaba a llorar, se suponía que ella era una dragona, una de las criaturas más fuertes, pero todos sus intentos fueron completamente inútiles y apenas pudo mantener algunos minutos el vuelo antes que su cuerpo llegará hasta su límite. "¿Qué debo hacer?" se preguntó pues sólo podía ver impotente a la mancha oscura en las alturas del cielo estrellado. Se tomó un momento para intentar volar una vez más cuando una fuerte explosión de llamas azules emergió del cielo llenando de alegría y emoción a la pequeña dragona.

Ella se limpió la sangre que brotaba de las heridas de su cara para ver con más claridad a su madre fuera del dominio del monstruo, tenía una apariencia que ella jamás había visto, su tamaño era aún más grande y al igual que el monstruo le habían brotado nuevas alas. Era difícil para ella ver como se desarrollaba la lucha desde su posición, pero el poder mágico y los gritos se podían escuchar y sentir como si estuvieran frente a ella. Para su asombro vio como el terrible monstruo cayó en picada y terminó estrellándose en la tierra y comenzó a retorcerse en medio de una gigantesca nube de polvo y rápidamente pensó en atacarlo, pero un fuerte rugido de Agnolia se lo impidió. Agnolia se preparaba para usar su ataque más poderoso dibujando un gigantesco círculo mágico en el cielo que comenzó a llenarse de varios símbolos y códigos. "¿Qué está haciendo?" pensó horrorizada al ver el tamaño del círculo, la energía de esa llamarada podría erradicar toda la zona junto con ella y los dragones heridos, incluso mucho más.

Los gritos de socorro de una pequeña cebra atrapada entre los escombros le hizo darse cuenta que la batalla había arrastrado a otras criaturas a la zona de peligro. "¡Madre por favor detente, hay otras criaturas aquí, yo y mis hermanos también lo estamos!" por más fuerza que le imprimía a sus gritos éstos no pudieron llegar hasta ella. Su única opción era tratar de alejarlos lo más que pudiera. Tal vez su madre actuaba bajo los efectos del combate porque ella estaba segura que su madre no era una asesina, había visto a escondidas como pasaba noches enteras lamentándose por las muertes que ella había causado.

Ella no entendía que estaba ocurriendo y por eso nunca pudo consolarla o ayudarla, pero ahora era diferente, no podía dejar que su madre volviera a sentirse mal por la muerte de otras criaturas. "¡Un dragón!" gritó llena de miedo la pequeña cebra intentando salir de los escombros. "Tranquilizate, vengo a ayudarte." pero la cebra no dejaba de gritar y patalear lo cual hizo más difícil que la dragona le ayudará, pero al final pudo hacerlo y fue cuando pudo ver que había muchas otras cebras atrapadas.

Algunas habían logrado salir por su cuenta y estaban ayudando a sus compañeros, pero todas presas del pánico por su presencia. Dos de las cebras apuntaron sus lanzas contra ella y le gritaron que se alejará. Una vez más no entendía por qué tanta hostilidad hacia ella, pero no tenía tiempo para enfrentamientos tal vez pudiera razonar con ellas luego de poner a salvo a sus hermanos heridos. Ella corrió hacia algunos de ellos. "Por favor cooperen, se los suplico, ¡tenemos que alejarnos!" rogó mientras se acercaba a un dragón para descubrir que éste ya había fallecido igual que los otros dragones. Rugió con todas sus fuerzas al cielo expulsando su rabia y frustración. Las cebras miraron algo que nunca en su vida pensaron ver, a un dragón llorar.

Ellos la despreciaban y la atacaban como si fuera la peor clase de basura, pero no podía evitar sentir una gran ira y remordimiento, remordimiento por no haber cuidado de ellos. Sabía muy bien que ellos nunca harían lo mismo por ella, pero aun así eran su única familia, lo único que ella conocía y los vengaría. Corrió hasta el cráter donde cayó la criatura para ver con horror que se había equivocado, no era el monstruo quien fue derribado sino Agnolia quien yacía en el fondo del cráter con serias heridas en todo su cuerpo que había perdido toda su musculatura junto con sus alas y había adquirido el tamaño normal de un dragón.

La ira se disipó y la dragona resbaló y terminó cayendo mientras se acercaba hasta su madre. Ella comenzó a llorar al ver sus heridas que desesperadamente trataba de curar imitando a otras criaturas que había visto durante sus viajes, ellos usaban una extraña luz que podía curar sus heridas, pero por alguna razón ella no podía usarla. Lentamente Agnolia abrió sus ojos y cuando lo hizo uno de sus ojos era de color negro y sujetó con fuerza a la dragona que en el momento en que vio el ojo oscuro su mundo se detuvo. En una fracción de segundo ella debía decidir si atacar o morir.

Para su desgracia o fortuna ella tardó en reaccionar y fue atrapada por tentáculos que emergieron de entre las rocas y la atraparon. "¡Las emociones son las que los impulsan, las que los dominan, las que nublan su juicio... ¡Alegría, rabia, tristeza, amor, compasión, paz, miedo, desesperación, locura, odio, envidia, lujuria! ¡Todas son perjudiciales y los motivan a ignorar sus instintos más básicos como la supervivencia… y aun así son lo que les hacen saber que están vivimos. ¡¿Acaso no es contradictorio?!" gritó la sombra con desesperación tratando de ponerse de pie y tratando de mantener el agarre sobre la dragona que luchaba con fuerza por liberarse, pero su cuerpo se deterioraba y no importaba cuánto lo intentara éste se caía a pedazos.

Con un fuerte destello Agnolia descendió del cielo y rescató a la pequeña dragona bañando a la sombra con una bocanada de fuego y arrancando a su hija de sus tentáculos. "Esto término… no dejaré que vuelvas a dañar a mis hijos ni a nadie más." le dijo con voz cansada a la sombra atrapada bajo sus pies y luego miró a la dragona que se encontraba en su garra, para su alegría ella sólo tenía heridas leves en su cara. "Mamá…" fue lo único que pudo articular la pequeña dragona al ver la mirada de su madre, una mirada que desató extrañas emociones en ella, que de alguna forma no sabía explicar. Le sorprendió que cancelará su ataque definitivo sólo para salvarla, no pensó que valiera tanto para ella. La sombra por su parte comenzó a reír y llorar al mismo tiempo en medio de las llamas. "La constante ironía de este mundo no deja de sorprenderme… éste nos rechaza a nosotros como a su hijos ilegítimos, pero al final nos somete al mismo desesperante y amargo final… ja, ja, ja ¿Sabes? Esta es la primera vez que siento miedo, alegría y tristeza que son genuinamente mías, pero ¿Quién soy yo?"

"Sólo hay una forma de saberlo." respondió Agnolia con su voz cansada. La sombra sonrió, pero no de manera maliciosa. "Ironía hasta el final… su mundo les hace saber cuál es el propósito de su existencia justo cuando ésta termina." comentó mientras reía. Agnolia lo ignoró y colocó a la dragona fuera del cráter. "Es hora de irnos." ordenó Agnolia alejándose del cráter y dejando a la sombra en su interior. "¿Qué estás haciendo?" reclamó inesperadamente la dragona al ver como Agnolia se alejaba, esta era la primera vez que ella se atrevía a dirigirle la palabra de esa forma. Agnolia se detuvo, pero no parecía enojada.

"Está muriendo… Ya no será una amenaza para nadie más." respondió, pero no fue suficiente para la dragona. Cegada por la furia no aceptó la explicación de su madre y se paró al borde del cráter y vio con rabia a la sombra. "¡¿Por qué lo dejaremos vivir?! !Mató a mis hermanos y nos hizo daño! ¡¿Cómo puedes dejarlo vivir?!" reclamó con furia a punto de lanzar fuego sobre él. La sombra entonces volvió a reír. "¿Tus hermanos dices? Supongo que no te referirás a esas insignificantes criaturas que liberé."

"¡Cállate!" rugió con rabia la dragona. "Tu ignorancia es envidiable… Tú y yo somos iguales." La sombra gritó en agonía al ser bañada con el ardiente fuego de la dragona que era alimentado por su ira. Sólo imaginar que ella era igual al monstruo despertó algo desconocido dentro de ella que le hizo usar magia sin siquiera saber lo que era, lo que ocasionó que la dragona cayera sobre sus rodillas agotada por el gran malestar que recorrió su cuerpo al usar una descarga tan fuerte y repentina de magia. Mientras la sombra comenzó a evaporarse Agnolia se acercó a recoger a su hija que poco a poco perdía el conocimiento.

"Tú y yo somos iguales, hermana… nacimos por obra de los hijos de este mundo con propósitos imaginarios, ficticios, vacíos y sin sentido… por eso somos rechazados, por eso jamás tendremos un lugar al que pertenecer no importa cuánto nos esforcemos o luchemos por cambiar este hecho… nunca lo podremos lograr, no tenemos un pasado y una vez que completamos nuestro propósito se nos niega un futuro… se nos da un final como las herramientas que somos, pero ¿Sabes qué es lo irónico? Todos los hijos de este mundo no son más que herramientas como nosotros… y aun así nosotros somos considerados inferiores. Tu ignorancia respecto a esto es envidiable, aún no tienes que enfrentarte a ello…" le dijo la sombra en medio de sus últimos momentos. La dragona que aún no perdía el conocimiento no sabía por qué, pero sus palabras causaron un considerable impacto en ella.

Al considerarlo, ella se encontró reflejada en sus últimas palabras. Ella no tenía un pasado, no podía recordar sus primeros años de vida y no sabía prácticamente nada sobre ella o de las cosas que había visto en los diferentes lugares a los que había viajado con su madre buscando a sus hermanos que nunca la habían tratado como una igual sin importar lo que ella hiciera y finalmente se dio cuenta que carecía de alguna meta u otro objetivo que no fuera acompañar a su madre y ni siquiera sabía por qué exactamente lo hacía. ¿Acaso era alguna clase de truco mental? ¿Acaso su enemigo decía la verdad y ellos podrían ser de alguna forma hermanos o incluso podrían ser iguales?

Cualquiera que fuera la respuesta no pudo conocerla, ya que perdió el conocimiento cuando Agnolia la levantó con sus brazos. "¿Qué ha ocurrido con la furiosa y poderosa madre de los dragones?" se burló la sombra. "Está muerta, como el resto de sus hijos." respondió Agnolia y comenzó a alejarse. "Es una pena que no podrás ver el nuevo mundo… si tan sólo hubieras cooperado con nosotros hubieras podido verlo."

"No hay forma posible de que puedas derrotar al compositor, es una fantasía ese mundo de libertad con el que sueñas." mencionó Agnolia y la sombra sólo rio y comenzó a desaparecer en pequeñas partículas. "Si tan sólo supieras lo que yo sé no dirías eso… Agnolia la emperatriz, me has sorprendido gratamente, cuando tenga la oportunidad te prometo que te revivire, ya que nadie merece estar en el nuevo mundo más que tú, la primera que se ha rebelado contra él." fueron sus últimas palabras antes de desaparecer en el aire. Agnolia permaneció en silencio mirando a su hija en sus brazos y sintiendo como las fuerzas comenzaban a abandonar su cuerpo. Sin querer perder más tiempo marchó hasta el último lugar en que ella estaría.


Canterlot : Castillo/Habitación de Celestia.

Spike despertó poco a poco siendo recibido por la luz solar. La intensidad de la luz naranja le obligó a cerrar los ojos durante algunos segundos, su boca estaba reseca y apenas podía sentir sus extremidades y su cuerpo, era como si estuviera dormido y despierto al mismo tiempo, pero poco a poco comenzó a sentirlo junto a una extraña sensación de cosquilleo bajo sus escamas acompañado por débiles sensaciones de dolor provenientes de sus músculos golpeados o dañados. Como si de una foto se tratase, a su mente vinieron un montón de recuerdos al abrir sus ojos y ver el hermoso diseño de las constelaciones dibujadas en el techo de una habitación muy familiar para él, así que con dificultad movió lo más que pudo su cabeza mirando a su alrededor. Él ya no se encontraba en la habitación de Twilight, había sido trasladado a la habitación de su madre, lo supo al ver la cama de su madre y ver con nostalgia los muchos estantes llenos de objetos y libros, pero por alguna razón la habitación estaba repleta de más libros de lo común. "Que gusto ver que estés despierto." dijo una somnolienta voz que venía de la Princesa Luna, quien sonrió feliz. Spike se preguntó si se trataba de Luna al notar la falta de sus adornos reales. Por un segundo pensó que se trataba de otro poni. Spike sonrió e intentó decir algo, pero no podía siquiera mover su boca sin que su garganta le doliera. Rápidamente Luna le dio varias tazas de agua que estaban en la mesita de noche. "Con cuidado." le aconsejó Luna al ver que tragaba agua muy rápido. Spike apenas pudo agradecer el agua en medio de sus jadeos. Era una sensación extraña sentir el frío del agua recorrer su cuerpo bajo sus escamas.

Luna le dio unas cuantas tazas más para que poco a poco recuperara su capacidad de hablar y naturalmente lo primero que hizo fue preguntar qué había ocurrido. "Gracias al hechizo de Discord dormiste por lo menos 3 días." le explicó Luna. "Discord..." gruñó ferozmente Spike y su expresión somnolienta se tornó amenazante. Luna se sorprendió por la repentina reacción de ira surgida por la mención de Discord y se apresuró a calmarlo para evitar que se lastimara por querer levantarse. "¿Acaso perdiste la cabeza joven dragón? ¡No puedes levantarte!" le reprendió Luna, pero Spike no escuchaba razones. "Él... molestó a Twilight..." repitió varias veces con su voz áspera hasta que sus fuerzas se disiparon y cayó agotado, jadeando, buscando aire desesperado como si se estuviera ahogando. Luna también tomó unos segundos para recuperar el aliento luego de ese susto. Según el informe de los médicos él no podría ponerse de pie en por lo menos 2 semanas, pero él casi levanta la parte superior de su cuerpo aun cuando éste se encontraba bajo los efectos de la hibernación artificial provocada por Discord. Era increíble como la preocupación por Twilight le había llevado a olvidar sus limitaciones. "¿Qué puede producir tal hazaña, de dónde proviene esta fuerza?" se preguntó Luna mientras recuperaba el aliento.

"Por favor mantén la compostura joven dragón no eres una bestia, eres un dragón. Twilight Sparkle se encuentra bien y Discord no le ha molestado, principalmente por temor a que ella lo fulmine con un rayo. "Spike pensó que había escuchado mal, pero Luna lo reafirmó. "Cuando Discord te colocó el hechizo ella se asustó mucho, sus emociones nublaron su juicio y terminó usando magia negra contra Discord, afortunadamente nadie salió herido." ¿Twilight fulminando a alguien con su magia? Era algo que Spike no podía creer, nadie más que ella respetaba las leyes sagradas de la magia equina. ¿Acaso él era el responsable de esto? Esta idea lo estaba aterrando casi desde que se reencontraron.

Luna suspiró y luego rio un poco. "Es irónico que la primera vez que Discord quiere ayudar sin intenciones ocultas lo tratan según él como al malo de la película. Me siento mal por él, pero es realmente molesto que no hable de otra cosa cuando insiste en acompañarme por las noches, también interfiere con los sueños de otros ponis sólo para molestarme." comentó disgustada y al mismo tiempo con un poco de gracia. Spike se mantuvo callado. "¿Dónde están Twilight y mamá? ¿Qué ha pasado durante estos días?" preguntó Spike en un tono deprimente producto de la culpa. "Twilight se encuentra en estos momentos con Cadance, tal vez en alguna biblioteca de la ciudad u otro centro de entretenimiento, y supongo que mi hermana se encuentra atendiendo sus deberes reales. ¿Qué hay de ti, cómo te encuentras?"

"Un poco extraño, siento mi cuerpo pesado y me duele. No sé cómo explicarlo." respondió con algo de temor, pero afortunadamente Luna le explicó que Discord había usado en él un hechizo para provocar una especie de hibernación artificial para que descansara y poder cuidar sus heridas y cambiar sus vendajes, por otra parte la extraña sensación era la sangre regresando a sus extremidades producto del efecto secundario de la hibernación. "Tengo frío." expresó Spike aun cuando tenía 3 capas de mantas sobre él. "Tal vez sea por el baño de esponja que te aplicaron al cambiar tus vendajes." dedujo Luna. Spike suspiró algo soñoliento e incómodo por su cuerpo y situación, postrado en una cama y necesitando la ayuda de los ponis. "No quiero estar postrado en una cama por 2 semanas." se quejó y luego miró a Luna. "¿Qué ocurrió con su corona Princesa?" Ella le sonrió. "Después de considerarlo mucho decidí renunciar a mi título como Princesa, ese lugar siempre ha pertenecido a mi hermana y no tiene ningún propósito insistir en seguir usurpandolo." Al principio Spike se sorprendió, pero luego recordó sus motivos. "¿Hablaste con mamá sobre tus dudas?"

La sonrisa de Luna parecía hacerse más grande cuando Spike le preguntó. "Tenía muchas dudas y miedo cuando le pregunté pensando que tal vez se enojaría o se sentiría ofendida por mis dudas sobre ella, pero afortunadamente no fue así. Me sorprendió mucho saber que ella sufría los mismos tormentos que yo, se sentía responsable de mis problemas para adaptarme y por desterrarme a la Luna y al igual que yo no se atrevía a decirme nada." Ella suspiró por un momento mostrando su alivio y serenidad al cerrar por fin esa oscura parte de su pasado. "Tú debes hacer lo mismo joven dragón, Twilight Sparkle se siente muy culpable por lo ocurrido y no ha descansado desde que Discord te puso a dormir. Constantemente hace varios viajes a la biblioteca del castillo buscando una forma de ayudarte por medio de libros sobre reptiles al no haber una fuente directa de información sobre los dragones." le dijo Luna.

Spike gruñó. "Realmente Twilight es la poni más testaruda que conozco. Ella sabe muy bien que yo no la culpo de nada, todo fue mi culpa... Si la hubiera acompañado a su recepción seguramente nada de esto hubiera ocurrido." respondió, pero segundos después cambió de opinión. "No... de un modo u otro esto tendría que ocurrir en algún momento." confesó deprimido. Luna colocó su pezuña sobre la garra de Spike. "Este no es momento para estar deprimido joven dragón, es claro que ambos tienen responsabilidad en esto pero de nada sirve deprimirse, toma como ejemplo a mi hermana y a mí. Este es el momento en que deben trabajar juntos y reparar su vínculo. Pero tú ya te diste cuenta de eso, ¿no es verdad?"

Spike la miró con nerviosismo, su cara no mostraba nada pero sus ojos lo delataban y fueron suficiente prueba para confirmar el acierto de Luna. "¿Cómo puede estar segura de eso?" cuestionó en un intento de escapar del tema que se avecinaba y del cual no quería hablar, pero no fue exitoso. "Porque soy testigo de tus más profundas emociones, tú quieres permanecer aquí junto a los ponis, desde tu primer encuentro con tus amigas en Ponyville, pude verlo en ese sueño, tú alegría me contagió, creó una fuerza tan poderosa que logró dominar mi sueño y lo sustituyó por el tuyo, gracias al poder que emergía de tú corazón, gracias al poder de la amistad tú lograste algo que yo creía imposible. Todas tus emociones me contagiaron y en ellas sentí un gran temor y una creciente oscuridad que aflora en tu interior." Spike preso del pánico rápidamente le rogó que no revelará sus secretos, pero Luna lo tranquilizó rápidamente. "No te preocupes joven dragón mis labios están sellados, sólo Twilight Sparkle lo sabrá porque tú le dirás todo."

Spike suspiró, pero no aliviado. Acababa de recordar las dudas que tenía Twilight y en algún momento ella pediría una razón de sus acciones. "Avisaré a mi hermana que ya despertarte, estoy segura que se pondrá muy feliz. No te preocupes por Twilight y mi hermana, ellas seguro entenderán y juntos encontraremos una solución." Spike gruñó de forma débil intentando sustituir su sonrisa como Luna le había dicho, pero lo único que ganó fue una risa por parte de Luna que lo llenó de vergüenza. "Debes practicar más." le dijo en medio de risitas y en su camino a la puerta se detuvo. "Dime joven dragón ¿Podrías estar despierto muy tarde esta noche? Quisiera preguntarte algo muy importante y tengo una sorpresa que seguro te hará muy feliz." Spike asintió y Luna se despidió dejándolo solo con sus pensamientos preguntándose qué haría a partir de ahora, él miró sus garras que habían sido cortadas seguramente como alguna precaución por parte de los médicos.

Sus sentidos estaban completamente alerta y por desgracia la silenciosa y tranquila habitación lo alteraba, dentro de su mente la tranquilidad lo estaba enloqueciendo al ya no estar acostumbrado a momentos de calma durante sus viajes donde dormía con un ojo abierto, así mismo su condición actual lo hacía sentir como la criatura más indefensa de toda Equestria. Así Spike pasó varios minutos mirando en todas las direcciones, en especial hacia la entrada de la habitación. "Tengo que moverme." era el pensamiento que lo invadía cada vez que escuchaba las pezuñas de los guardias que custodiaban el pasillo y que él pensaba entrarían en cualquier momento para matarlo. Pero para su frustración por más que lo intentaba su cuerpo no le respondía.

No fue hasta muchos intentos después que logró mover sus brazos y con ello intentó arrastrar su cuerpo fuera de la cama, pero lo hizo con mucha prisa y sin ningún tipo de cuidado por lo que terminó por caer de la cama. Afortunadamente a un lado de ésta había una serie de almohadas que supuso eran de Twilight porque tenían su olor y tenía montones de libros sobre reptiles a su alrededor. Ver los libros le recordó la causa por la que tendría que alejarse de todos, resultaba gracioso que ella y sus amigas supieran en lo que él se convertiría y aun así lo quisieran, pero eso seguramente se debía a que era un bebé dragón y seguro no pensaban que pasaría con él una vez que creciera o en el peor de los casos, fuera desterrado.

"¿Qué hago ahora?" se preguntó al no tener ninguna forma de escape de la habitación y sobre lo que le esperaba una vez que le dijera a Twilight lo que había estado ocultando desde que regresó. No le quedó otra opción más que permanecer allí donde estaba a pesar de que su instinto le decía lo contrario. Mientras se encontraba en posición fetal comenzó a susurrar el nombre de Twilight aferrado a uno de los libros, los libros que contenían su peor miedo. Al pasar los minutos logró calmar sus emociones y fue cuando se percató que no se encontraba solo en la habitación, un misterioso olor draconiano y el sonido de una agitada e irregular respiración se sentían detrás de una de las estanterías más cercanas a la puerta. La criatura al ver que habían detectado su presencia se asomó detrás de la estantería.

La criatura resultó ser una poni terrestre vestida con un traje que parecía científico, su pelaje era amarillo, tenía la melena recogida y era de color marrón, por último usaba un par de lentes cuyo reflejo en la luz ayudaba a ocultar el color marrón de sus ojos. Spike no sabía que pensar al ver la forma en que la poni lo observaba pues su mirada parecía reflejar pasión y devoción.


Canterlot : Castillo/Oficina de Celestia.

Fuertes golpes, daños severos causados por el frío, posible infección en varias de sus heridas, desnutrición severa y la posibilidad de secuelas físicas que podrían no sanar. Eran algunas de las palabras que habían arruinado el día de Celestia y tal vez su vida, su mesa se había llenado de todo tipo de pergaminos que contenían desde los informes financieros de Equestria hasta invitaciones a eventos de otras naciones y de algunos ponis, pero había un pergamino que ella no se atrevía a abrir por temor y éste era parte de un informe médico sobre Spike, este último documento era un resumen sobre su estado mental. Para todo el que conociera la historia de Spike pensaría que su comportamiento era perfectamente comprensible luego de todo lo que pasó, pero para Celestia había una pequeña posibilidad de que sus experiencias no fueran las causantes. Esta pequeña, pero importante duda aterraba a Celestia, le revolvía el estómago el sólo pensar en el que quizás fue su día más oscuro, el día en que ella rompió con 2 de los grandes tabúes de la magia equina y del mundo, que eran castigados con el destierro en casi cualquier cultura del mundo o incluso con la muerte.

Como una gobernante había llenado sus pezuñas con sangre muchas veces con tal de proteger la prosperidad de Equestria y a sí misma, pero en este caso la posible sangre sobre ella pertenecía a un inocente, una víctima de su descuido y negligencia. ¿Qué pasaría si Twilight lo descubriera, o Cadance o peor aún el mismísimo Spike? Los resultados serían apocalípticos y los ojos que una vez la vieron con amor y admiración la verían con horror y repulsión. No había nada que ella pudiera hacer o decir porque simplemente no había excusas para sus actos sin importar si ella estaba asustada y al borde de la desesperación. La respuesta a su duda estaba en la mesa. Lentamente levantó el pergamino con su magia, casi cayéndose en varias ocasiones al no poder concentrar su magia, pasaron algunos segundos y se atrevió a leer el documento y para su alivio todo parecía normal por lo que todo apuntaba a los traumas de su exilio. Celestia suspiró indecisa sobre que hacer a continuación, sólo estaría tranquila si verificaba su estado aprovechando que aún seguía dormido, pero no podía dejar que Luna se enterara de nada.

Rápidamente se levantó y caminó hacia la puerta pensando en qué decirle a Luna para que saliera de la habitación, pero antes de que pudiera llegar Raven entró en la habitación. "Princesa Celestia sé que ordenó que no la molestase pero el General de la Armada insiste en hablar con usted aun cuando le expliqué muchas veces que usted deseaba estar sola." explicó Raven, pero Celestia que estaba ausente en sus pensamientos y había sido tomada con la guardia baja la ignoró por un momento. "Pedí claramente que no me interrumpieran por ningún motivo a menos que sea de suma importancia." reprochó Celestia una vez que se dio cuenta de la presencia de su asistente.

"Veo que el tiempo no ablanda tu temperamento Celestia, es bueno saber que aún sigues en tus cabales, aparentemente." mencionó una voz muy familiar desde la puerta por la cual entró un anciano sin melena y con un corto pelaje de color grisáceo que vestía un abrigo negro con mangas y cuello blanco que estaba adornado con símbolos esculpidos en plata que representaban a los diferentes escuadrones que conformaban el ejército Ecuestre. La mirada severa de Celestia no fue una sorpresa para el General que sólo se limitó a sonreír. "Raven puedes retirarte." le ordenó Celestia mientras regresaba a su escritorio. La presencia del General en su oficina era sin duda un evento poco común para Celestia, ya que desde hace muchos años su reinado y las fuerzas militares se encontraban separados. Pocos lo sabían, pero las fuerzas armadas de Equestria habían sido creadas para proteger a Equestria y sus habitantes y no exclusivamente a la Princesa como era la creencia popular.

Con el tiempo los grandes peligros fueron desapareciendo de Equestria haciendo que Celestia fuera cada vez menos solicitada para defender a Equestria y a los ponis, ya que podría ser perfectamente defendida por la armada que no paraba de crecer y mejorar sus recursos, logrando conseguir con el pasar de los años su independencia del reinado de Celestia y convirtiéndose así en un segundo reinado auxiliar para Equestria. El actual General y estratega de Equestria se había ganado su puesto gracias a sus innumerables hazañas en el campo de batalla como un formidable estratega que ayudó a formar Equestria unificando las regiones gobernadas por los pocos líderes que se oponían al reinado de Celestia. A pesar de su fama fue duramente criticado por su insensibilidad con los soldados heridos o muertos durante los conflictos ya que para él sólo eran piezas necesarias para alcanzar la victoria. Celestia miró con cierto recelo al viejo poni casi examinando sus movimientos, ella sabía que algo buscaba. "¿A qué se debe su visita General Ería?" preguntó Celestia fingiendo que revisaba sus documentos. "Aún falta tiempo para las reuniones para revisar los hechos que han ocurrido este año y afortunadamente no hay reportes de nuevos ataques a Equestria, entonces ¿Por qué está aquí?" cuestionó con una visible molestia, ya tenía suficientes problemas como para lidiar con un viejo y obstinado pretendiente.

El General sonrió y comenzó a mirar las estanterías de Celestia donde reposaban sus premios y regalos. "Veo que sigues siendo tan directa conmigo como en el pasado Princesa ¿No me digas que sigues molesta por ese inocente beso que te di hace muchos años cuando era un apuesto semental? Aún recuerdo el escándalo que se formó en la ciudad, todos concordaban en que hacíamos una hermosa pareja. El guardia y la Princesa, una tierna historia de amor." mencionó en tono de broma, pero sólo causó irritación en Celestia. "Bien, bien. Princesa el motivo de mi visita es informar sobre la desaparición del equipo explorador enviado hacia el continente exterior."

"¿Qué está esperando para enviar un equipo de búsqueda y rescate?" reclamó Celestia. "No podemos enviar un equipo de rescate porque nuestro último contacto con el grupo explorador fue hace casi 3 semanas, es lógico pensar que ellos murieron por lo que no es necesario enviar a una unidad de rescate que no está preparada ni física ni mentalmente para un viaje y una incursión en territorio desconocido, eso sería enviarlos a la muerte." argumentó el viejo poni escarbando entre algunos de los papeles de Celestia que estaba impactada por la decisión del General. Celestia cuestionó las acciones del General y exigió respuestas. "¿Cómo es posible que no existan cadetes adicionales entrenados para situaciones como estas? Además la exploración del continente exterior ya tiene casi 10 años ¿Acaso aún no se ha montado un campamento base? ¿Cómo es eso posible? Quiero en mi escritorio toda la información sobre los últimos avances en la exploración y quie-''

"Me temo que no puedo hacer eso Celestia." interrumpió el General, su sonrisa y sus comentarios bromitas habían desaparecido y la expresión en su rostro mostró una actitud desafiante a Celestia. "Como sabrás el ejército está bajo mi mando, somos nuestra propia defensa contra las otras especies e incluso si se diera el caso defendernos de ti, así que todo lo que tenga que ver con la parte militar sólo yo la controlo y en esos informes existe información valiosa que no puede ser filtrada. Tú no tienes jurisdicción aun siendo una Princesa."

"¡La tengo cuando mis ponis se encuentran en peligro!" argumentó Celestia dándole al General las palabras que él en realidad estaba buscando. Sin mediar palabra el General sacó de su abrigo 2 pergaminos que causaron la más horrible de las angustias a Celestia. Dichos pergaminos contenían las fotografías y el estado de las lesiones sufridas por los dos guardias a los que Spike atacó en su momento de locura, ella simplemente no podía mirar lo que Spike había hecho y mucho menos creerlo. El General al ver su expresión confirmó sus sospechas y prosiguió con su siguiente paso. "Tengo entendido que el autor de esta barbaridad aún no ha sido aprendido, pero afortunadamente parece se encuentra en este castillo por lo que debemos atraparlo y enjuiciarlo antes de que surjan más víctimas." de repente los pergaminos sobre el escritorio de Celestia volaron por toda la habitación, algunos incluso comenzaron a quemarse.

Los nervios se apoderaron de ella y supuso cuales eran las intenciones del General. "¡No pondrás tus pezuñas sobre mi hijo!" amenazó exponiendo tan sólo una pequeña parte de su poder mágico, que fue suficiente para alterar por completo el ambiente de la habitación, pero no causó miedo alguno en el General que se encontró sorprendido por como Celestia se había referido al dragón, tenía información de que ella y el dragón simpatizaban de alguna forma, pero nunca imaginó algo así. "Parece que nuestra Princesa realmente está perdiendo el juicio." pensó el General con preocupación. "Por favor cálmate Celestia, hablemos sobre este hijo tuyo, siento interés en conocerlo." las palabras del General cayeron en oídos sordos. "Vete de mi oficina y alejate de mi hijo, no permitiré que le hagas daño." amenazó de nuevo, pero el General seguía sin sentirse intimidado.

Las emociones tomaron el completo control de Celestia llenándola de pensamientos violentos que cruzaron por su mente superponiendose sobre cualquier pensamiento razonable y entonces hizo algo drástico, levantó al General con su magia y comenzó a estrangularlo, ella estaba dispuesta a todo para proteger a Spike sin importar el desastre que ella pudiera causar ni las innumerables consecuencia. El General se dio cuenta de lo lejos que llegaría y no le quedó otra opción que revelar a Celestia sus verdaderas intenciones. "¡Quiero que tú dragón forme parte del ejército de Equestria!" gritó lo mejor que pudo debido a la falta de aire. Sus súplicas fueron una vez más ignoradas por Celestia, pero no por su asistente Raven que se asomó por la puerta preocupada por lo que ocurría.

La imagen que ella tenía de la Princesa Celestia pareció quebrarse como un espejo. "¡Princesa deténgase por favor!" gritó para evitar que la Princesa cometiera una locura. Para fortuna de todos Celestia volvió en sí y se detuvo, pero no perdió ni un poco de su ira. "No lo volveré a repetir General ¡Aléjese de mi hijo!" amenazó Celestia por última vez al General quien aún se recuperaba por la falta de aire y que estaba visiblemente molesto. "¡Eres una estúpida Celestia, sin tan sólo escucharas por un minuto. Es la única oportunidad que tienes para salvarlo de la ejecución que el pueblo está esperando!"

Celestia pensó que se trataba de otra mentira, pero Raven confirmó las palabras del General al revelar que muchos ponis durante los últimos días habían estado preguntado acerca del dragón. "Piensalo Celestia, ¿Qué opción tienes? Sin importar la razón el dragón atacó y casi mata a 2 guardias, sin mencionar los innumerables daños que sufrió ese pequeño pueblo. Los ponis no aceptarán un perdón y lo que es peor para ti no aceptarán otra sentencia que no sea una ejecución porque ellos tienen temor de que el encierro o el exilio no resulten y el dragón venga a cobrar venganza." una vez más la lógica del General era implacable, pero Celestia no se rendía. "Estoy segura que si hablo con ellos, si les explico la situación comprenderán."

"No funcionara Celestia, tu reputación como Princesa y gobernante de Equestria se terminaría de venir abajo gracias a que tus decisiones en los últimos años son bastante cuestionables. Los ponis no dejan de preguntarse por que el dios del caos se encuentra en este castillo o sobre el nombramiento de una simple unicornio como Princesa sólo imagina el caos que reinará en Equestria si se descubre que su Princesa considera a un monstruo cruel y sanguinario como su hijo, sería la oportunidad perfecta para que algún loco de esta ciudad invitara a una revuelta para apoderarse de Equestria." la explicación del General era muy razonable y realmente podría ser una verdadera salida al problema de Spike, pero aún faltaba un detalle que aclarar. "¿Qué ganarías tú de esto?"cuestionó Celestia, el General simplemente acomodó su traje y respondió. "Muy simple, Equestria ganaría una considerable unidad de combate, ayudaría a difundir nuestra capacidad militar a los otros reinos para evitar posibles ataques en el futuro." Celestia se enfureció con la idea del General y de inmediato reclamó. "¡No dejaré que lo trates como un arma!"

Entonces el General respondió con la misma agresividad, molesto por la terquedad de Celestia. "¡Es más útil que tratarlo como un criminal! Tal vez lo ignoras Celestia o no sabes lo que se siente, pero nosotros los ponis somos débiles, inferiores en muchos aspectos a muchas otras especies allá afuera que quieren quitarnos lo que es nuestro y mi deber es defender a esos ponis usando todos los recursos de los que dispongamos y este dragón, tú hijo, sería fundamental para defendernos de un gran ataque que podríamos sufrir en cualquier momento ya que por si no lo sabes el ataque que sufrimos por parte de los simuladores hace unos meses sólo se trataba de una exploración, hay muchos indicios de que podrían estar preparando algo grande, tal vez una invasión a toda Equestria para la cual estamos preparándonos lo mejor que podemos." Celestia permaneció en silencio pensativa, lo que ayudó a calmar al poni anciano. "Por el momento dejemos que tu hijo descanse, mientras tenemos que preparar una historia para el público de cómo un dragón formará parte del ejército ecuestre y supongo que está por demás decir que nada de lo que se dijo puede salir de esta habitación." mencionó mirando a Raven que parecía una estatua.

El General buscó su camino hasta la puerta cuando fue detenido por Celestia que esta vez se encontró un poco más calmada. "Gracias." fue todo lo que ella dijo, pero era claro que ella no confiaba en él. El viejo poni se detuvo y se disculpó con ella por su comportamiento inicial y agregó unas últimas palabras antes de dejar la habitación. "No te preocupes Celestia, reitero mis intenciones, no pretendo engañarte o causarle daño a tu hijo, sólo pretendo que todos salgamos ganando de esta situación, además tú y yo sabemos los monstruos que podríamos llegar a ser y en estos momentos esa no sería una buena estrategia."

Cuando la puerta se cerró Celestia suspiró como si se hubiera liberado de un gran peso aunque ella sabía que este conflicto estaba lejos de acabar. Miró a Raven que tenía una mirada preocupada y confusa por todo lo ocurrido. "Puedes tomarte el resto del día Raven, en estos momentos quisiera estar sola." dijo mientras miraba el desastre que había causado en la habitación, pero Raven se negó a retirarse y ayudó a Celestia, ésta le agradeció y pasaron varios minutos para que pudieran terminar. "Princesa, sé que no es de mi incumbencia pero lo que dijo el General sonaba muy lógico, me preocupa como los otros ponis puedan tomar la noticia sobre su hijo." comentó Raven a lo que Celestia suspiró y respondió. "Odio admitirlo pero él teniente razón, fui una estúpida ilusa al pensar que los ponis aceptarían a Spike, siempre lo he sido… No tengo más opción que seguir con su plan, pero sé que él está ocultando algo, siempre ha tenido segundas intenciones eso es lo que lo hace el mejor estratega de Equestria y por lo que veo caí en su trampa."


Expresó de la amistad.

Elsol comenzaba a caer sobre los helados paisajes de Equestria. El silencio del lugar fue interrumpido por la maquinaria del colorido tren donde viajaban Applejack, Fluttershy, Rarity, Pinkie Pie y otro montón de ponis que se dirigían a Canterlot. Una vez que todas arreglaron sus asuntos en Ponyville salieron lo más rápido posible para tratar de encontrarse con Twilight. "Este tren nunca fue más lento." se quejó Applejack a bordo del expreso a Canterlot junto al resto de sus amigas en un vagón especial designado especialmente para ellas. Las condiciones del clima indicaban que se avecinaba otra tormenta de nieve. "Espero lleguemos a tiempo, no me gustaría quedar atrapada en una tormenta." comentó Fluttershy mirando caer los copos de nieve por la ventana del tren. "Escuche que desde que están esos escudos el clima en Canterlot esta muy loco, tal vez fue bueno al final que no colocarán uno de ellos en Ponyville, pero eso me preocupa también." dijo Applejack acomodando su bufanda intentado matar el tiempo.

"Paciencia querida sólo estamos emocionadas es todo y cuando lleguemos a Canterlot le pediremos a la princesa Celestia que coloque un escudo sobre Ponyville en vista de que nuestras cartas parece que se perdieron en el correo." dijo Rarity mientras practicaba alguna clase de hechizo en su pata lastimada. "¿Qué se supone que estás haciendo Rarity?" preguntó Applejack. La unicornio suspiró al terminar su hechizo y mostró a Applejack su pata donde las marcas de la vieja herida habían desaparecido por completo. "Es para evitar que Twilight entre en pánico si llega a verlas, al menos cuando nos encontremos con ella." explicó Rarity, pero Applejack no estaba muy de acuerdo con su plan pues Twilight seguro se sentiría aún peor cuando descubriera que era un engaño, pero también sabía como era Twilight y tal como hizo Spike ella seguro escaparía.

Rarity se acomodo su abrigo y vio a Pinkie Pie regresar a su asiento sin su característica sonrisa. "¿Por qué estas tan deprimida cariño?" pregunto Rarity. Entonces ella le mostró una tasa de chocolate que puso de cabeza para mostrarle que se había vuelto un cubo de hielo. "Estuve esperando en el último vagón a que llegara Rainbow Dash, pero nunca apareció y hace mucho frío afuera, mi cola se congeló y el chocolate que me bebí también lo hizo en mi estomago." Rarity se disgustó al escuchar esto. "Típico de Rainbow, no entiendo por qué no viaja con nosotras a Canterlot."

Applejack no lo comentó, pero se encontraba preocupada por cómo se tomaría Dash su reencuentro con Twilight. Todas fueron afectadas de muchas formas con la partida de Twilight al Imperio de Cristal, pero ninguna como Rainbow Dash que sufrió cambios notables en su conducta, ella con el tiempo dejó de alardear sobre sí misma y se centró mucho más en su sueño de pertenecer a los Wonderbolts, casi tanto como Twilight lo hacía con sus estudios. Por supuesto ella no lo admitiría nunca. El silencio cayó en la habitación y todas trataban de matar el tiempo a su manera, la alegría de Pinkie regresó como si de un subido de azúcar se tratase. "¿Cómo creen que se pondrá Twilight cuando nos vea?" saltó repentinamente la inocente pregunta de Pinkie Pie que causó un malestar en el corazón de sus amigas que compartieron en silencio una breve mirada de tristeza para luego guardar silencio. En el fondo ellas tenían el mismo miedo, en especial luego de ver las reacciones de Spike días atrás. No había excusa para su terrible pecado, la herida de Rarity no era suficiente, la distancia tampoco lo era y las cartas no eran más que un enfermizo y falso consuelo. Por 3 años ellas la abandonaron en lugar de luchar para estar a su lado en sus momentos más oscuros como lo hacen los verdaderos amigos, como ella había hecho durante las crisis personales de ellas.

Todas podían recordar, en especial Rarity, el fatídico día en que la vieron por última vez. Allí destrozada sobre los libros de su habitación, en el más miserable de los estados, casi como si estuviera muerta. Las dulces palabras de consuelo de Fluttershy no calmaban su tristeza, las palabras escandalosas y amenazantes de Rainbow Dash no rendían frutos, sólo hacían que se hundiera más en los libros. Applejack también intentó animarla pero fue inútil como los intentos de Pinkie Pie por hacerla sonreír que al no conseguirlo salió de la habitación triste siendo tal vez la más afortunada de todas ellas. La última en intentarlo fue Rarity quien le entregó en su pezuña el rubí de fuego para que se lo devolviera a Spike, esto con la intención de motivarla y darle esperanza de que él regresaría y hacerle ver que no se encontraba sola, pero todo salió terriblemente mal.

Lo negaron durante mucho tiempo, incluso ahora mismo una parte de ellas quería hacerlo, querían olvidar lo que sintieron ese día. Ocurrió en un segundo, los gritos de Rarity, los estantes de libros ardiendo intensamente, los cristales de las ventanas estallando, sangre por todas partes y el hecho de ver a Twilight como ellas jamás pensaron. Ellas sintieron el verdadero terror al ver a su mejor amiga convertirse en un demonio como Nightmare Moon o incluso peor. Rarity casi muere ese día por falta de sangre de no ser por la princesa Celestia que la salvó, luego de eso cada una tuvo que lidiar con lo que pasó a su manera siendo de nuevo Pinkie Pie la que tuvo más suerte al ser la primera en superar u olvidar lo ocurrido, era difícil determinar lo que pasaba por su mente.

"Seguramente estará feliz de vernos casi tanto como nosotras lo estaremos cuando lleguemos." dijo Fluttershy haciendo que Pinkie sonriera satisfecha, pero Rarity y Applejack se miraron entre sí preocupadas por el positivismo y seguridad de Fluttershy que no era muy común en ella. Fluttershy las miró a las 2, sonrió con confianza y continuó. "Ya no podemos llamarnos sus amigas, pero como Spike hemos sufrido y extrañado a Twilight desde ese día. Pienso que si nos duele, quiere decir que ella nos importa y tenemos que hacer todo lo posible para ganarnos el derecho de volver a llamarnos sus amigas. ¡Twilight necesita la generosidad de Rarity, la alegría de Pinkie Pie, la honestidad de Applejack o de cualquier otro poni para evitar que se convierta en ese monstruo dolido, triste y solitario que presenciamos esa noche!" las palabras de Fluttershy llenaron de energía a sus amigas. "Tienes mucha razón Fluttershy, debemos estar ahí para Twilight y si es necesario enseñarle de nuevo lo que es la amistad. No podemos rendirnos." celebró Applejack junto a Rarity y Pinkie Pie.


Canterlot: Cuartel de la Guardia Real.

En el gran vestíbulo del cuartel militar de Canterlot nadie se atrevía a preguntar al general cuál era su problema, su arrugado rostro mostraba la creciente ira dentro de él mientras se dirigía a supervisar asuntos importantes sobre la seguridad de Equestria. Mientras tomaba el ascensor subterráneo el general aún podía sentir la falta de aire y las pezuñas invisibles de Celestia sobre su cuello, él jamás había estado en una situación así de vulnerable y eso le molestaba y mucho.

A pesar de todo logró sus objetivos. Logró evidenciar y confirmar los trastornos de comportamiento que sufría Celestia, la cual podría enloquecer en cualquier momento y ser una gran amenaza para los ponis, por lo cual debía buscar lo más rápido posible una forma de controlarla y estar preparado para llevar las riendas de Equestria en el peor de los casos. A pesar de sus preocupaciones, una parte de él se encontraba fascinado por los resultados que podría arrojar el hecho de tener un dragón amaestrado en sus filas, era una pena que los cadetes quedarán completamente desfigurados, pero no podían compararse a un dragón.

Ya se había encargado de asegurarse de que él o Celestia no pudieran negarse a su propuesta así que sólo faltaba conocerlo en persona y evaluar su personalidad. No le dio mucha importancia, pues no sería diferente de otros ponis rebeldes que terminó por domar y en caso de ser un caso difícil Celestia estaría obligada a cooperar y ayudarlo a obedecer. Las puertas del ascensor se abrieron y dieron paso a un gran laboratorio subterráneo, una joven pegaso vestida como una secretaria le estaba esperando. El color de su pelaje era blanco con un pequeño tinte azulado brillante, sus ojos eran verdes como una esmeralda y su melena era de color negro, con 3 líneas doradas que lo atravesaban, en sus pezuñas tenía varios pergaminos. "Situación." pidió el general al momento de salir y dirigirse a su destino.

La poni siguió al general mientras le ofrecía los últimos acontecimientos. "La actividad sospechosa de los simuladores se ha intensificado en las últimas semanas, los soldados siguen localizando cientos de cadáveres en cavernas pertenecientes a dragones a los cuales se les consideraba desaparecidos, por último ya con este son 2 meses que no se registran ataques o avistamientos de ellos cerca de Equestria."

"Continúen con la vigilancia, nadie bajará la guardia mientras yo esté a cargo, y ordene a las unidades de exploración que investiguen el misterio de los simuladores con esos dragones desaparecidos, dudo mucho que puedan sacar amor de ellos así que deben estar planeando algo. ¿Qué ha pasado con el sobreviviente del equipo explorador del otro continente? También me gustaría saber qué tan controlado están los hechos que ocurren al norte de Equestria." La poni rápidamente buscó entre sus papeles. "Sigue en un estado grave de delirios, el pobre no deja de hablar de ojos, miles de ojos." respondió la poni y luego busco otro pergamino.

"Según parece las actividades extrañas en Maretonia, Saddle Arabia y Mutangia se intensifican aún más. Migración de animales extraños, otras criaturas e incluso se reportan dragones en todas las ciudades costeras. Los guardias actualmente están controlando la situación y como usted lo ordenó la información se mantiene en el más absoluto secreto."

"Sigan haciendo un magnífico trabajo, tal vez sólo sean cambios climáticos en el otro continente, no hay razón para causar pánico. ¿Algo más?" preguntó el general. De inmediato la poni buscó otros pergaminos, "De hecho sí general, esta mañana los grifos solicitaron una reunión importante con usted y la princesa Celestia. Al parecer los exploradores que ellos enviaron al continente exterior desaparecieron igual que los nuestros. El rey grifo piensa que podrían ser enemigos que podrían estar planeando un ataque a nuestros reinos."

El general estalló en carcajadas sin razón aparente. "Los grifos son en verdad unos cobardes o ellos al parecer metieron sus garras en donde no debían haciendo enojar al gobernante de algún reino de esas tierras, tal vez esta sea la causa de las bajas que sufrimos allí, en fin, no veo motivos para negar una reunión, quizás podamos obtener algo a cambio. Te diré los detalles más tarde ahora tengo que supervisar algo muy importante." Al ver al general alejarse la pegaso llamó su atención con un grito.

El general suspiró pesadamente al saber cuál sería la petición de la pegaso. "Escucha niña, la respuesta sigue siendo que esperes… las yeguas no son aceptadas en la guardia real de Equestria. No depende de mí, hay miles de años de tradición e historia que no puedo romper así como así, primero tengo que consultarlo con el resto de los comandantes y someterlo a votación. Escucha, comprendo que quieras seguir los pasos de tu padre, pero no puedo hacer nada ¿Por qué no consideras unirte a los Wonderbolts? Allí podrías encajar perfectamente, ya que tú claramente cumples con los requisitos, deberías intentarlo en lugar de estar perdiendo el tiempo como una secretaria esperando algo que tal vez no ocurra."

"Lo pensare… muchas gracias por su tiempo." respondió la pegaso casi inaudible y se retiró decepcionada. El general no le dio importancia a sus sentimientos, de hecho comenzaba a perder la paciencia con la yegua que desde que había cumplido la edad requerida para enlistarse había estado pidiendo ingresar a la guardia real y convertirse en la primera yegua en la armada, pero nunca dejaría que eso pasara debido a la gran cantidad de problemas que podrían surgir, así que era preferible que se quedara a hacer piruetas ridículas para hacer reír a los potrillos y los ponis ineptos. No le dio más importancia al asunto y se dirigió hacia 2 guardias vestidos con armaduras blancas de cuerpo completo que custodiaban una gran puerta de concreto que conducía a una gran instalación subterránea donde se alojaban las armas más secretas y mortíferas que los ponis podían producir.

El general se dirigió hasta una sala de observación donde él podía admirar su obra maestra la cual consistía en un gigantesco cañón compuesto por 30 círculos mágicos y 8 gigantescos contenedores cargados con cristales mágicos de diferentes elementos. Una poni vestida con un traje de protección se le acercó junto al cristal y le informó sobre el estado del arma. "General me alegra informar que el cañón está listo en un 87%, las fallas de seguridad fueron reducidas considerablemente, los escapes de gas tóxico después del primer disparo también fueron controlados, lo único que no podemos resolver aún es la interferencia mágica con otros objetos y criaturas por lo que por el momento no deberíamos considerar usarlo al inicio de la batalla o en grupos pequeños de enemigos. Por último en estos momentos se están instalando los últimos amplificadores mágicos para estar completamente operativos." El general sonrió. "Espléndido, dígame ¿Qué hay de las pruebas? ¿Fueron satisfactorios los resultados?"

"Las simulaciones fueron excelentes, usamos diferentes sujetos de prueba con una versión menor del cañón que contiene tan sólo 2% de su poder total y el resultado fue estupendo, entre los sujetos se encontraban 2 dragones salvajes de diferentes edades y resistencia mágica, al final fueron reducidos a cenizas." La poni comenzó a reír emocionada por contarle todo al general.

"¿Qué hay sobre los resultados teóricos sobre su uso sobre un alicornio?" Sus simples risas subieron de intensidad. En un arrebato de emoción la poni chocó su casco al cristal y muy ansiosa preguntó "Ahora podemos acabar con esa falsa princesa ¿verdad? No seremos sus esclavos de la noche nunca más y lo más importante, le haremos ver a nuestra querida princesa Celestia que su hermana sigue siendo el ser diabólico que siempre ha sido." El general sonrió con malicia, a tan sólo unos pasos se encontraba su sueño, la seguridad que buscó durante toda su vida, la defensa definitiva contra el mundo y contra la misma Celestia, el monstruo disfrazado de diosa.


Canterlot: Castillo / Habitación de Luna.

"Perfecto." exclamó con alegría Luna al buscar entre sus cosas su viejo libro de apuntes donde anotó todas sus experiencia durante su tiempo con los dragones, Celestia en serio había dejado su habitación intacta todo este tiempo. Desgraciadamente su alegría se convirtió en pesar al ver que el libro por su antigüedad se estaba cayendo a pedazos mientras lo sostenía con su magia. "Así no servirá… tal vez podría pedirle ayuda a Twilight Sparkle para transcribirlo." pensó.

Colocó el libro cuidadosamente sobre una pequeña almohada y suspiró decepcionada pues quería sorprender a Spike con el libro. Intentó tomar una de sus páginas y terminó haciéndola pedazos lo cual la frustró aún más y terminó golpeando su cama haciendo saltar el libro por los aires. Aterrada corrió a recogerlo esperando que no tuviera daños graves y fue allí cuando notó algo que estaba oculto entre las páginas.

Un sobre azul con una inconfundible escritura y forma, lentamente lo tomó con su magia y lo miró incrédula, el estado de la carta era vieja pero no el de una carta de mil años lo que significaba que alguien la había colocado en su habitación en una fecha cercana y ella no se había dado cuenta desde su llegada de la luna. Era difícil calcular la fecha exacta, pero no había ninguna duda de quien la había enviado, no perdió el tiempo y comenzó a leer la carta sólo para descubrir lo que parecía el último deseo de su viejo amigo Laguna quien la citaba en una región cerca de los confines de Equestria para una última charla. La carta cayó así como así, como las lágrimas de Luna desconsolada por el destino de su amigo.

Pero ella recordó quien le había salvado hace tan sólo unos días. "Era él." A pesar de la carta no había duda de que ella había hablado con Laguna en esa ocasión. Limpió sus lágrimas y meditó por algunos minutos haciendo varios cálculos sobre la edad estimada de Spike, su tiempo en el exilio y la larga vida de los dragones, llegó a la conclusión de que había una pequeña posibilidad de que él aún estaría esperándole en ese lugar. Celestia había mencionado que ella le había pedido consejo sobre la crianza de Spike lo cual podría explicar la presencia de esta carta y basada en la edad de Spike daría como resultado que esta carta había sido colocada allí hace más o menos 10 años.

Al estar segura de sus cálculos su mente ignoró cualquier y otro pensamiento lógico y se dirigió directamente a la ventana con la intención de emprender un viaje hacia el lugar citado, pero el recuerdo de Spike y su promesa le trajeron de regreso a la realidad dejándola en una horrible encrucijada. Su viejo amigo seguramente estaría pasando sus últimos días en alguna cueva en soledad, pero ella no podía dejar solo a Spike con todos sus problemas que seguramente se agravarían si ella no resolvía sus dudas sobre el comportamiento de los antiguos dragones. Además estaba su terrible secreto que incluso ella no sabía si sería capaz de resolver y que seguro sería la causa principal de una terrible recaída.

Lentamente guardó la carta y tomó el libro del suelo, ya no estaba de ánimo para sorpresas así que decidió mostrarle el libro de una vez con la esperanza de que su estado emocional se restableciera lo suficiente para dejarla libre de iniciar su viaje.


Imperio de Cristal.

La apacible tranquilidad del gran castillo de cristal se vio opacada por otra de las fuertes explosiones que a diario estremecían las paredes de cristal del castillo. "¡Despejado!" gritó uno de los guardias de cristal al entrar en una de las muchas habitaciones ocultas detrás de las paredes del castillo. "Muy bien igual que con las demás, investiguen pero con mucha precaución, no sabemos si las trampas de Sombra están aún activas." ordenó Shining Armor quien aún no se recuperaba del todo y usaba unas muletas para apoyarse. La operación fue ordenada por la Princesa Celestia hace unos días y tenía como objetivo encontrar la causa de las reapariciones de las viejas armas del Rey Sombra. El grupo estaba conformado por 5 ponis de cristal y él que debía mantener en absoluto secreto la información encontrada allí, aunque eran los guardias de cristal los que terminaban por explicarle muchas de las cosas encontradas.

Los planes del Rey Sombra eran mucho más ambiciosos de lo que cualquiera de ellos pudo imaginar, el Imperio de Cristal sólo fue el punto de partida para conquistar el mundo haciendo uso de una gran cantidad de armas biológicas infundidas con magia negra que ni siquiera Celestia sabía de su existencia convirtiéndose en un verdadero misterio su origen. "¡Señor!" gritó alarmado uno de los guardias al abrir una de las puertas de la habitación. Inmediatamente todos corrieron hacia él. "¡¿Qué ocurre?!" preguntó Shining Armor al ver que todos estaban parados bajo el marco. Cuando finalmente llegó se quedó en estado de shock igual que sus hombres.

Frente a ellos se encontraba un repulsivo escenario. La habitación estaba compuesta de un cristal muy diferente del resto del castillo o el Imperio, su tamaño no era muy grande y únicamente su interior se conformaba de una mesa redonda de cristal en el centro que estaba rodeada por lo que parecían las bases para 6 pilares. La habitación estaba en su mayoría llena de sangre y con muchos signos de lucha reciente junto a incontables trozos y partes de diferentes criaturas, era como si las hubieran metido en la habitación para que se mataran entre ellas. Sobre la mesa se encontraba un cuerpo con toda su parte frontal abierta. Su cuerpo no tenía comparación alguna pues tenía incontables extremidades, pieles y ojos, siendo sólo su cabeza lo más o menos reconocible de la criatura al asemejarse a un dragón. Shining Armor no pudo contenerse y vomitó al ver la horrible escena, los guardias reaccionaron y rápidamente lo sacaron de la habitación y la sellaron con un cristal usando su magia. "¡Por Celestia ¿Qué era esa cosa?!" exigió completamente aterrado. Los guardias de cristal lo miraron un poco sorprendidos por su actitud, pero luego comprendieron que Shining Armor era uno de los ponis que habían crecido en una época de paz y felicidad a diferencia de ellos, era comprensible que reaccionara de esa forma.

"Muchos los llamamos ``espejos´´ son tal vez las armas más aterradoras del ejército del Rey… ellos copian la imagen de su objetivo y crean una versión malvada para eliminarlos. Fue usada contra nuestra princesa hace mucho y también sabemos que el Rey las usó en contra de tus princesas siendo ellas las únicas que lograron sobrevivir a ellas… No sabemos mucho más que esto, pero sabemos que son extremadamente peligrosas y también muy infecciosas, sólo un toque de esa cosa podría volverte loco, por eso no podremos entrar en esta habitación nunca más."

Gracias a la explicación del guardia Shining Armor llegó rápidamente a la conclusión de que esta tenía que ser el arma que Celestia mencionaba en su carta. Un mal presentimiento atravesó su cabeza al observar a la criatura a través del bloque de cristal. Su cabeza a pesar de su gran deformidad le recordó a Spike. Sus sospechas afloraron rápidamente. "¿Podría estar relacionado este monstruo con el repentino regreso de ese dragón? Las cartas y él llegaron prácticamente al mismo tiempo y según el guardia esta cosa puede cambiar de forma, así que ¿Sería posible que esto sea una trampa? No, la princesa Celestia ya se habría dado cuenta de eso, pero... ¿Cómo puedo proteger a Twilight de esta cosa?"

"Señor ¿Se encuentra bien?" preguntó el guardia al verlo abrumado. Shining respiró hondo y trató de calmarse para buscar pistas y saber cómo enfrentar esa cosa y que era lo que había ocurrido en esa habitación, ya que estaba claro que había otra criatura extraña que había luchado con ella. "Busquemos en las estanterías y soldado cuando terminemos aquí diga a su generales que tendremos esta noche una reunión urgente sobre lo que hemos encontrado hoy aquí." tan pronto como ordenó comenzaron a revisar todos los muebles dentro de la habitación principal hasta que sorpresivamente dieron con otra habitación, ésta se encontraba parcialmente oculta con magia que al parecer había fallado revelando así el marco de cristal de la puerta. Los guardias se miraron un momento dudando de abrir la puerta luego de lo que acababan de ver, pero para sorpresa de todos Shining Armor se dispuso a abrirla.

Esta tercera habitación era similar a la anterior, estaba llena de todo tipo de libros y artefactos, con una mesa redonda en el centro. Afortunadamente ésta se encontraba vacía y llena de polvo donde se notaban las claras evidencias de que algo había estado en esa habitación al ver los muchos libros desordenados y huellas marcadas por todo el suelo polvoriento. Esto aumentó aún más las sorpresas de Shining Armor al pensar que el autor de todo podría ser algún poni del Imperio que de alguna forma pudiera conocer los secretos del Rey y fuera parte de la población que consideraba que el reino de Celestia quería dominar al Imperio de Cristal. Los guardias usaron su magia para asegurar la habitación antes de entrar en ella, no habían trampas ni nada por el estilo así que de inmediato se apresuraron a investigar.

Por mucho que Shining Armor trató de entender lo que era esta habitación no pudo lograrlo. Todo en la habitación era un misterio, ya que muchos de los libros se encontraban en blanco, salvo algunos de ellos que se encontraba escritos en un lenguaje que fue imposible de identificar, los artefactos parecían pertenecer a diferentes culturas, algunas de ellas extintas o completamente desconocidas. Lo más extraño yacía sobre la mesa circular, en ella se encontraba un gran mapa que incluía a Equestria y a otros supuestos reinos situados en el continente exterior.

Sobre este mapa se encontraban varias estatuillas con inscripciones grabadas en ellas. Sorprendido y sumamente confundido Shining Armor tomó una de las pequeñas figuras y la examinó con atención, en ella se encontraba un poni tallado en piedra que era similar a su esposa. "¿Qué significa esto?" pensó con temor al ver que las figuras de las otras estatuillas tenían talladas figuras que parecían otros 2 alicornios, junto a 2 dragones adultos, todas situadas en Canterlot, el resto de las estatuas representaban a diferentes criaturas de otras especies. Las inscripciones debajo de cada estatua.

El mago.

La emperatriz.

Los amantes.

La sacerdotisa.

El loco.

La fortuna.

El mundo.


Gracias por leer.

Agradecimiento especial a Sir Clemens y ThePachusan.

Sin ellos este capítulo tal vez se hubiera publicado en 2 meses más.

:)