Hoy toca nuevo capítulo, algo sustancioso. Probablemente en Halloween suba el capítulo 12 ya que si mal no recuerdo, trata sobre el Halloween y el baile. Un capítulo especial, de oferta y solo por hoy. Yo me entiendo. Este capítulo sufrió muchas modificaciones críticas de mi parte, recortar, escribir, pegar y demás… es divertido.
Un beso y amor a todos.
Capitulo 11: La Revelación en Hiizland
Era una tarde de Octubre, en la casa de los Snape estaba una sola persona leyendo uno de los gruesos libros que se apilaban en aquel despacho. Era una mujer de negra cabellera y ojos grises, suspiraba tras no encontrar lo que buscaba. Miró un retrato donde estaba su familia actual, luego tomar fuerzas siguió leyendo. La chimenea se encendió de repente y un rostro apareció
- Harrington, necesitamos hablar. – Dijo Bullstrode, estaba algo agitado. - Cosas extrañas pasan en el ministerio. Hay una rebelión a punto de estallar. Algo grande están planeando. Se escuchan voces sobre uno de los rebeldes llamado Chenny Harolds.
- ¿Harolds? Lo recuerdo. Fue marcado hace poco, torturado y sus hijas fueron abusadas. No me extrañaría que quisiera venganza. – Dijo Florence.
- Necesito que pongas un ojo sobre Hogwarts. Se ha filtrado información sobre unas prontas medidas que serán tomadas. – Dijo Bullstrode. – Mc Nair se ha reunido con Berry todos los días esta semana. ¿Coincidencia?
- Se que va a haber pronto un baile, Severus sospecha que sea algún plan para…
- Lo es. ¿Crees que sería mejor tratar de sacar a tu hijo de esto? – Preguntó Bullstrode.
- No, no podemos. Si hacemos un movimiento en falso enviarán al ejército negro tras nosotros. Hogwarts está bien custodiado y la Orden del Fénix lleva un seguimiento. Esa noche será algo movida para todos, todos han sido obligados a asistir al baile de Halloween. – Dijo Florence.
- Lo sé. Por eso necesito que saques tu corazón de esto. Piensa como una asesina, esa noche necesitaremos mucha organización para garantizar que… - Dijo Bullstrode.
- Estoy en eso. No te preocupes, mi corazón estará fuera de esto aunque mi hijo está en el medio. – Dijo Florence secamente. – Hay algo que aun no logro descifrar. Sobre Harriet Potter, ella debería poseer algún poder especial, ella debería descender de Galia, pero la información que existe es limitada.
- Pocos creen en la diosa Galia, el templo más importante queda en las montañas Hiizland, mejor conocida como los Alpes Suizos, ¿Hay tiempo para que vayas a averiguar?
- Sí, creo que puedo ir a hacer este viaje. – Dijo Florence. – Debo poner algunas cosas en orden y partiré hacía allá.
Bullstrode se desvaneció en las cenizas y Florence quedó a oscuras, levantó su antebrazo izquierdo y veía como la marca tenebrosa iba volviendo, pero era imposible ya que Voldemort había muerto, pero cada día le molestaba más.
- Florence, has ganado la lotería. – Dijo ella para sí misma bastante sarcástica.
Mientras tanto en Hogwarts las preocupaciones eran otras. Hillary corría de un lado a otro en sus manos llevaba una edición de la revista Corazón de Bruja. Llegó a las orillas del lago donde sus amigas estaban.
- Harriet, oh Dios mío. - Dijo Hillary agitada, había corrido desde la Biblioteca. - Mira lo que Beca me dio. Es terrible...
- ¿Qué Ocurre? - Harriet parecía no entender nada mientras jugaba ajedrez mágico con Cassie, Marion miraba a las chicas jugar. Eloise tomaba una siesta.
- Martha Macinsale ha hablado de ti en la revista Corazón de Bruja. La han entrevistado. - Dijo Hillary sacando la revista de Corazón de Bruja. Harriet la tomó en sus manos y miró perpleja. En la portada podía ver a Martha con una estilizada túnica y un cabello con reflejos luminosos, posando sexymente y con un titular a su lado: "El baile va viento en popa. Aunque Harriet Potter es peligrosa".
- Excelente. - Dijo Harriet. - Esa es su venganza por decirle a todos que ella se acostaba con Christian.
- Lee, lee. - Hillary hablaba con atropello muy alterada. Harriet abrió la revista y buscó el artículo principal. Encontró una foto de ella misma (esta sin retocar) donde desfavorecida por el ángulo tenía una mueca estúpida. Al lado una foto enorme de Martha Macinsale posando como la "Organizadora del Baile de Halloween".
Comenzó a leer el artículo.
"Las dichas y desdichas de Martha Macinsale.
Martha Charisse Kayrin Sophia Macinsale es la hija heredera del millonario Hamilton Macinsale. Influyente, hermosa, parrandera y muy popular, Martha es la verdadera rebelde de Hogwarts, con una visión de la moda y está dispuesta a desenmascarar a las farsantes que quieran aprovecharse de ella. Tiene 6 escobas en su casa, una habitación inmensa, un vestier con muchas túnicas y muchas mascotas. Puede conseguir lo que se proponga y es una de las más influyentes en el Colegio de Magia y Hechicería.
Bastante segura de sí misma, encara las buenas y malas situaciones. Nos cuenta lo devastador que fue haber terminado con su novio. Lo bueno, haber sido elegida por el director Aidan Mc Nair para organizar el baile de Halloween.
"Ser yo no es nada fácil. Muchos envidian mi posición, pero yo trato de centrarme en mi misma y no perder el norte."- Nos cuenta Macinsale sonriendo algo trasnochada pero impecable y hermosa, ha estado organizando el baile y la coreografía de entrada. Actualmente es la chica dorada más admirada en la escuela.
"Es mentira lo que dicen que Harriet Potter es amiga mía, no suelo cruzar palabras con ella. Pero parece ser una chica dura, peligrosa y algo rencorosa. Una vez me amenazó con partirme la cara porque sentía envidia de mi, ella defiende a los desadaptados y antisociales, porque ella es una de ellos. Ha inventado rumores nefastos sobre su novio (está loca) y mi persona. Si se la llevaran a San Mungo le harían un favor. Ella es una decepción al espíritu escolar de Hogwarts"
Martha nos aclara que el baile le ha dado trabajo extra, pero que espera poder lograr su objetivo, que el director acepte traer a Cee Davies, la cantante romántica favorita.
"Cee (Davies) es una inspiración para todas las mujeres. Me encanta su voz suave y aguda, sabe inspirar el romance. Mi ex novio Maynard Snape, me dedicó la canción de Cee a duo con Josef Yunni "Quédate esta noche, aun te amo", es muy especial para mí. Cee es la voz sensual que representa a chicas como yo."
Pero hasta ahora la directiva de Hogwarts no sabe si contratar a la banda Los Rictusempra, Tommy Nasta Riddin' el rapero favorito o la cantante de rock pesado Morgan Gore.
"El baile está inspirado en la moda, en la magia, en lo que amamos, en lo que brilla y hemos trabajado muy duro. Nada podrá arruinar esa noche. Ni siquiera que Harriet intentara suicidarse y esparcir su sangre sobre el ponche. Es muy capaz de hacerlo".
Por último le preguntamos sus deseos para este Halloween.
"Espero conseguir el camino de nuevo al amor. Hay alguien a quién amo, quiero que el camino del desamor se acabe para nosotros. El sabe cuánto lo amo y sé que volveremos a estar juntos."
La dulce y conmovedora Martha Macinsale nos ha indicado que se ha hecho tarde, ordena su cabello y se despide. Mientras tanto tararea una canción muy conocida: "Quiero oír las palabras de amor, quiero ser la primera en tu lista, quiero besarte una vez más y que te quedes esta noche. Oh amor, vuelve a mi"
Reporto para ustedes Dolly Tanem-Skeeter".
Harriet estalló en risas, dejó la revista a un lado. Miraba con una mueca burlona a Hillary. Con sus carcajadas hizo que Eloise se despertara.
- Si, quizás yo sea una suicida, pero Martha debería tener un sensor para saber cuando hace el ridículo. - Dijo Harriet secamente.
- Es realmente patética. - Dijo Cassie. - Además las indirectas de querer volver con Maynard son demasiado obvias.
- Seguramente la canción que le ha dedicado, fue mientras Snape estaba ebrio o alucinando. El jamás dedicaría una canción tan cursi como esa.
- "Quiero oír las palabras de amor, quiero ser la primera en tu lista, quiero besarte una vez más y que te quedes esta noche. Oh amor vuelve a mi" - Cantaba Marion bastante inspirado. Hillary reía junto a Cassie.
- "Y pensar que estuvimos tantos años juntos, agradezco a Merlín tenerte a mi lado. Oh si, quédate esta noche una vez más y dime que esto va a durar... Yo sigo creyendo en el amor." - Cantaban Hillary y Cassie juntas desafinando porque no podían dejar de reír.
- "En el amooorrr, amorrr de tus labios..." - Harriet comenzaba a bailar ridículamente. "Vuelve a mí, quédate esta nocheeee..."
- Creo que alguien ha bebido mucha cerveza de mantequilla. - Maynard Snape venía detrás algo escéptico. - O quizás Firewhisky.
- Snape. - Harriet se paralizó y dejó de bailar. Con una sonrisa fría saludo a Maynard. - Estábamos haciendo el musical, "El amor vuelve a Martha", estamos cantando la canción que le dedicaste.
- Oh no, esa maldita revista. Ella me obligó a dedicársela. Recuerdo esa noche. - Maynard no movía ni un musculo, recordando mucho al semblante severo de su padre. - Sabía que eso se revertiría a mí.
- Con tantos asesinatos afuera y cosas terribles ocurriendo en Hogwarts, ¿Cómo es posible que estas personas se ocupen de buscar banalidades como la vida amorosa de Martha Macinsale? - Cassie hacía trizas la revista con su varita.
- Potter, necesito hablar contigo a solas. ¿Podrías acompañarme? - Maynard parecía ignorar la situación que tuviese que ver con Martha por completo. Mostraba indiferencia y frialdad. Harriet dejó atrás a sus amigos y caminó al lado de Maynard por la orilla del lago.
- He encontrado cosas alarmantes sobre Cassandra y Eloise, no directamente de ellas, pero sí de sus familias. - Dijo Maynard. - Mientras yo investigo, tú bailas en musicales. ¿Que sigue? Me cantarás una canción también.
- ¡Vamos! Algo de alegría entre tanta tristeza no es mala. Además créelo o no, miles de magos creen que Maynard Snape es un mago dulce que le dedica canciones de amor cursis a sus novias. - Harriet sonreía.
- Maldición. Macinsale merece una muerte lenta por decir nuestros secretos públicamente. -Dijo Maynard algo enojado. - No volveré a dedicar canciones a nadie, aunque me vuelvan a obligar.
- Quiero oír las palabras de amor... - Harriet cantaba sin evitar poder reírse. Maynard la miraba indiferente.
- Mi padre ha prometido darme más información sobre algunos registros de San Mungo. - Dijo Maynard sin mirar a Harriet
- quiero ser la primera en tu lista, quiero besarte una vez más y que te quedes esta noche... - Harriet seguía cantando.
- Potter, basta. Eres irritante. - Dijo Maynard.
- Irritante es que te caiga jabón en un ojo. Cantarte esta hermosa canción, es simplemente inspirador. - Dijo Harriet. - Pero retomando la seriedad que caracteriza nuestra relación, quiero comunicarte que estaré al tanto de lo que averigües.
- Pensé que lo de la revista te molestaría... - Dijo Maynard.
- No, no mucho. - Dijo Harriet. - Detesto más a Martha y cantarte "Quédate esta noche, aun te amo", es una venganza para que recuerdes todos los días de tu miserable existencia lo que puede hacer fijarte en una cabeza hueca como Macinsale.
- Te estás vengando por haber salido con ella y no contigo. - Maynard sonreía de repente. - ¿Quieres que te invite a salir, que seas mi novia y dedicarte una canción cursi de amor? Puedo hacerlo, solo para ver como sucumbes ante una idea que dices odiar.
- No quiero. - Dijo Harriet algo seria. - Eres bastante odioso, Snape.
- Aunque quisieras, igual no lo iba a hacer. - Dijo Maynard sonriendo.
- He estado pensando una idea, es momento que lo sepas. - Dijo Harriet. - Había pensado que deberíamos practicar duelos de magia e intentar usar nuestros poderes. Nos neutralizaremos el uno al otro. Tu tienes una habilidad, yo tengo una maldición también.
- Esa es una buena idea. Tenemos que aprender a defendernos. Pero me atemorizaría hacerte daño. - Dijo Snape. - Deberíamos cuidarnos.
- Es solo un duelo. No me vas a dejar embarazada. - Dijo Harriet algo relajada.
- Es más que un duelo, es una competencia, pequeña comadreja. - Dijo Maynard.
- A las 10 en el cuarto de los menesteres. - Dijo Harriet. - Prepárate porque esta noche te batiré y te dejaré en el suelo.
- Potter, cuida esa lengua...
Mientras tanto a muchos kilómetros de distancia una mujer aparecía entre las sombras, estaba en una montaña bastante fría y congelada, el viento soplaba fuertemente y a lo lejos podía divisarse una construcción que apenas se mantenía en pie. Con aquella tormenta sería imposible avanzar, así que se instaló en un campamento improvisado. Florence Harrington estaba dispuesta a ir al fin del mundo con tal de encontrar respuestas. Estaba en las montañas de Hiizland, para visitar el templo más importante que existía dedicado a alabar a la casi olvidada diosa Galia. Ella escuchó un plop y Severus Snape estaba a su lado.
- Todo está listo. ¿Cómo están las cosas en Hogwarts? - Preguntó Florence.
- Bajo control. Tara se ha quedado vigilando. La Orden tiene su mirada sobre el colegio, te acompañaré en esta misión. - Dijo Snape. - No volverás a correr riesgos.
- Soy una agente y asesina a sueldo del departamento de misterios, es difícil que puedas evitar todos los peligros que vendrán sobre mí. - Dijo Florence con una mirada fría.
- Haré lo posible por protegerte, Harrington. - Dijo Severus avanzando hasta Florence, lentamente con sus manos recorrió las mejillas de Florence.
- ¿Protegerme? No necesito que me protejas Severus. Soy una chica grande y se cuidarme. A menos que tu interés haya sido venir a revivir algunos momentos de nuestra juventud a solas... o comprobar que estoy haciendo lo correcto y no siendo seducida por Edward Bullstrode.
- Reconozco que Bullstrode me resulta molesto. - Dijo Snape. - Pero...
- Severus, no recordaba haberte visto celoso nunca antes. - Dijo Florence sonriendo. - He venido sola y eso lo agradezco. Aunque los años pasen, una noche con Severus Snape siempre será una tentación.
- Bien, te diré que haremos. - Severus acariciaba a Florence quién se quitó la capa de viaje, ya no hacía tanto frío. - Te seduciré como siempre en silencio, tomaremos precauciones para no traer otro niño al mundo y nos detendremos al amanecer.
- Acércate, es irresistible no terminar en tus brazos. Luego de tantos años. - Dijo Florence besando a Snape, el tiempo no había pasado. La sombra de los dos se hizo una sola en aquella noche fría. Y las cosas apenas comenzaban a calentarse, porque en Hogwarts las cosas eran un tanto diferentes.
- Una reverencia bastará. - Dijo Maynard en la sala de los menesteres. Harriet estaba frente a él, a ocho pasos aproximadamente, ella hizo una reverencia. El duelo entre los dos comenzaría pronto.
- Nada de trampas.
- Tú eres la Slytherin, no me digas eso a mí. - Dijo Maynard sacando la varita.
- Que considerado. Prepárate para arrodillarte frente a mí. - Dijo Harriet. - 1... 2... 3...
- Levicorpus
- Expelliarmus
Varios rayos salieron en direcciones contrarias. Harriet fue mucho más rápida que Maynard, esté salió levitando hasta el techo. Harriet asombrada de haber ganado la primera ronda, dejó caer al chico al suelo. Pero sin aviso, Maynard volvió a atacarla.
- Incarcerous – Maynard hizo que unas sogas ataran a Harriet y esta cayera al piso. El ya estaba incorporado, se acercó a Harriet con una sonrisa.
- He ganado esta vez. - Dijo Maynard desatando las ataduras de Harriet. Ella se levantó y volvió a su posición inicial.
- Bien, una vez más...
Maynard volvió a su posición, blandió su varita hacia ella. Los dos esta vez fueron igual de rápidos.
- Gorgoilo – Gritó Maynard, una densa sombra salió de su varita.
- Aquamenti – Harriet hizo que una ola de agua saliera hacía las sombras y mojando la cara de Maynard. Las sombras envolvían a Harriet y una sensación de frío la hacía tiritar.
- ¡Expecto Patronum! - Harriet dijo con todas su fuerzas, un débil vapor se asomó por la punta de su varita.
- No sabía que podías conjurar Patronus. – Maynard trataba de secarse la cara húmeda.
- EXPECTO PATRONUM – Un Lince plateado salió saltando de la varita de Harriet, las sombras se desvanecieron y el Patronum avanzó hasta Maynard quién retrocedió y se resbaló hacía atrás. - Mi padre me enseñó este encantamiento. Muy importante.
- ¡Expecto Patronum! - Dijo Maynard y un escorpión fiero salió de su varita, era plateado y brillante, avanzó hasta el lince de Harriet, algo extraño pasó, los dos Patronus se fusionaron y se hicieron uno solo, era una luz extraña y plateada. Las figuras desaparecieron.
- No sabía que podía ocurrir algo así. - Dijo Harriet.
- Esta vez se me hizo fácil conjurar el Patronus, siempre me costaba. - Dijo Maynard levantándose con ayuda de Harriet.
- Deberíamos intentar algo más fuerte. - Dijo Harriet.
- Avanzar al siguiente nivel. Algo más intenso y quizás doloroso por ser la primera vez. - Dijo Maynard suavemente.
- Oye, solo hablo de los duelos. - Dijo Harriet apuntando con su varita.
- Claro, de eso hablaba. - Dijo Maynard sonriendo y apuntando a Harriet con su varita. Ella volvió a su posición.
- ¿Porque no me asustas? Quiero aprender a controlar el poder congelar cosas y... esos solo ocurre cuando tengo miedo. - Harriet se mostraba decidida.
- ¿Estás segura? - Maynard estaba serio y Harriet asentía. El chico se puso en posición, pero Harriet no intentó defenderse. Maynard dejó salir de su varita un rayo que al impactar con Harriet dejó sus ojos en blanco. Harriet cayó en un trance profundo, donde estaba rodeada de oscuridad, no podía moverse. Oía voces que le susurraban, el vacío se apoderaba de ella y un par de ojos grises estaban frente a ella. Malfoy reía, Harriet impotente no se podía mover, estaba asustada.
Maynard sabía lo que estaba ocurriendo, estaba induciendo aquello en Harriet. Ella estaba inmóvil de pie y respirando algo agitada. Maynard sintió como la habitación se enfriaba. El piso estaba congelado ahora.
- Harriet reacciona, Harriet... - Decía Maynard y Harriet seguía sumida en el trance. Malfoy la acechaba y muchos recuerdos dolorosos pasaban por su mente. De un golpe brusco, despertó, Maynard estaba casi congelado con tanto frío.
- Mira lo que he hecho... – Dijo Harriet comprobando el frío que hacía.
- Contrólalo, ese poder es tuyo. Siente la energía. - Dijo Maynard. Harriet estaba muy débil, de sus manos sentía salir una extraña energía. Sus manos estaban frías, hasta que Maynard las tocó, se calentaron pero Harriet seguía asustada, el vacio no se había ido.
- Me está debilitando, haz algo. - Harriet estaba a punto de desmayarse, apenas podía respirar. El frío iba apoderándose del salón. Maynard solo se ocurrió una cosa, besarla. Tomando desprevenida a la chica.
Maynard probó sus labios, y aquel beso ártico casi lo paraliza. Era como tragar humo frío y bastante desagradable, sus entrañas se congelaban, pero poco a poco el calor iba aumentando. Maynard volvía a tener la misma sensación placentera que significaba besar a Harriet. Ella volvió en si sabiendo que todo estaría bien, su cuerpo ya no estaba frío, sino comenzaba a calentarse.
Maynard no pudo evitar abrazar a la chica y acariciarla, se detuvo y descubrió que todo había vuelto a la normalidad. La chica estaba algo agitada, su pulso estaba fuera de control.
- Que susto. ¿Cómo hiciste esa pesadilla? – Harriet se recuperaba.
- Artes oscuras. - Dijo Maynard.
- Me salvaste, me besaste…
- El miedo, el miedo no te deja controlar ese poder. Hice lo único que podía vencer el miedo, el placer. Aunque fue difícil al comienzo, el placer producto de un beso, sirvió para hacer retroceder tus poderes. - Dijo Maynard sentándose en uno de los sillones. Harriet tenía calor y se quitó la capa, estaba sudando.
- Lo único que puede vencer el miedo, es el amor. - Dijo Harriet.
- No subestimes mis técnicas Harriet. - Dijo Maynard algo cansado. Ella se sentó a su lado y lo observó una vez más.
- Gracias por ayudarme. - Dijo Harriet.
- La próxima sesión me toca a mí. - Dijo Maynard tocando las manos de la chica con la punta de sus dedos. Harriet algo inquieta acarició al chico lentamente, tocando su cabello y bajando por su rostro. Sin pensarlo acercó sus labios a su boca, Maynard estaba inmóvil con los ojos cerrados.
Harriet bajó sus labios, besaba el cuello del chico. Este la tomó entre sus brazos y la besó apasionadamente, no podía resistirse ni un segundo más. El calor se iba apoderando de todo. Maynard sentía como el sudor goteaba por su frente, la ropa estaba demasiado pesada y el aire húmedo era caliente.
- Harriet detente, nos vamos a morir del calor. - Dijo Maynard, el calor era demasiado. Maynard se apartó de la chica, Harriet apenas podía respirar entre el aire caliente. Maynard conjuró un vaso de agua y enfrió el rostro de la chica. Progresivamente todo volvió a la normalidad. Harriet con el rostro húmedo miró a Maynard.
- No sabía que podías tomarte literalmente eso de calentarte. - Dijo Maynard sonriendo asombrado. - Creo que es suficiente por hoy.
- Es una extraña energía incontrolable. - Dijo Harriet secándose el rostro. Su túnica estaba mojada también. - Debo cambiarme esta túnica. Iré a mi sala común.
- Pensé que tendría suerte de ver cómo te cambias de ropa, si yo me caliento no va a ser un peligro. - Dijo Maynard sonriendo a la chica y Harriet lo miró con cara de pocos amigos.
- Me voy a las mazmorras. - Dijo Harriet, Maynard asintió y el tomó su camino hacia la torre de Gryffindor, con mucho sigilo para evitar ser amonestado por el conserje.
El templo más importante de Galia quedaba en aquellas montañas, lejos de la mirada de muggles curiosos. Florence había llegado a las montañas Hiizland para averiguar todo sobre la diosa antigua. Al despertarse, se encontró abrazada a Severus quién dormía junto a ella. Miró la hora y ya era algo tarde, la noche pasada los había dejado exhaustos. Florence se vistió y despertó a su marido. Luego de haber desayunado, salieron de la tienda y descubrieron todo cubierto de nieve y aquella montaña blanca.
Caminaron unos cuantos metros y encontraron la puerta del templo, un candelabro estaba encendido. Al entrar al templo, los Snape se dieron cuenta que estaba vacío, hasta que un anciano apareció entre las columnas. En el fondo la estatua de mármol de una mujer hermosa se alzaba.
- Madre Galia, bendíceme por favor. - Decía aquel mago. - La magia blanca sea de mi provecho. Aleja de mi las artes oscuras y el poder del mal.
- Buenos días. - Florence habló por fin. Severus no dejaba de mirar aquel lugar que era perfectamente blanco. Contrastaba con ellos cuyas túnicas eran en su totalidad negras.
El anciano volteó hacia Florence y con una mueca gritó:
- Sirceadeo, Sirceadeo. ¿Por qué has mandado a tus hijos a mí? - El hombre parecía desesperado.
- ¿Ocurre algo? - Preguntó Florence.
- Ustedes son los padres de él. ¿A que han venido?
- ¿El? ¿A qué se refiere? – Snape miraba desconfiado.
- Venimos a buscar respuestas sobre Galia. La diosa. – Dijo Florence.
- Las profecías se cumplen una a una. – Dijo el anciano arrodillándose mirando hacia la estatua de Galia. – Esto significa que el principio del final está aquí.
- No entiendo, ¿De qué habla? – Florence miraba como si aquel viejo estuviese tocado de la cabeza. El anciano rezó por un tiempo breve y se levantó con lágrimas en los ojos.
- El día que Sirceadeo viniese a buscar a su diosa, ese día se fusionarían y se harían uno solo. La Batalla final para enfrentar al Usurpador. – Dijo el anciano.
- ¿Cómo sabe que…?
- Ustedes son los padres de Maynard Snape. – Dijo el anciano. Florence estaba algo desconfiada, sacó su varita ya que no le producía buena espina que aquel anciano supiera quienes eran ellos y supiera quién era su hijo. El hombre tenía una barba corta, sus ojos azules y un semblante serio. Severus parecía recordarlo de algún lugar, su rostro le era familiar.
- ¿Cómo sabe usted tanto?
- Señora, usted aun no me cree. No hay ningún secreto entre el cielo y la tierra, para aquel que tiene oídos para oír la verdad. Todos sabemos la verdad, pero algunos elegimos postergar ese momento, para vivir en una mentira. ¿Es acaso su vida una mentira? – El anciano abrió sus brazos al cielo una vez más.
- ¿Cuál es la verdad? – Preguntó Snape.
- Es tan simple, que nos puede volver locos, sobre todo al estar acostumbrados a las cosas complejas. Severus Snape, mi padre estuvo aquí y varias veces me habló de usted.
- No sé quién es su padre. – Dijo Severus dudando también. Florence bajó la varita, sabía por intuición que aquel hombre no era una amenaza.
- Usted debe saber porque hemos venido aquí. Necesitamos respuestas. – Dijo Florence.
- Si, lo sé. – Dijo el anciano. – Mi nombre es Aindrea. Soy el sacerdote que dirige este humilde templo. Mis ayudantes vendrán más tarde. Hay un enigma que resuelto desde hace tantos siglos, es de nuevo tema de conversación. Harriet Potter es su nombre, pero ella realmente es solo la mensajera.
- ¿Qué sabe de ella?
- Mucho o poco, ¿Qué tanto debe saber de esa dulce y ambiciosa niña? Muchas cosas han pasado y pasarán. – Dijo Aindrea. - ¿Qué opina usted?
- Yo sospecho que ella es la heredera de Galia. Necesito que usted me diga si eso es posible. – Dijo Florence mostrando interés. Snape miró con repugnancia el lugar.
- Galia, amada madre. – Dijo Aindrea. Tomó asiento en uno de los bancos y respiró profundamente, acomodó su túnica blanca. – Galia creó el mundo en su divinidad. Los teóricos afirman que la evolución comenzó con el agua, la vida microscópica, hasta llegar a la vida compleja y llena de magia. Galia creó todo eso, lo hizo.
- ¿Agua? – Snape no comprendía muy bien.
- La vida surge del agua. Todos los seres vivos, incluso los dragones necesitan de agua para vivir. La sangre está compuesta de agua, Galia creó el agua y la controló, permitiendo la existencia de la vida. El agua lo es todo, en el aire, los océanos, los ríos, la tierra, el cuerpo… La vida.
- Eso no responde mi pregunta. – Dijo Florence.
- Oh, claro que sí. – Dijo Aindrea sonriendo. Severus miraba al anciano odiosamente, sabía que lo conocía.
- Agua… Harriet Potter… vida… - Florence repetía las ideas tratando de encontrar alguna relación. Severus miró a Florence.
- Lógica. – Dijo Severus. - Es de esperarse que Sirceadeo y Galia sean opuestos, diosa de la vida, dios de las tinieblas. Sirceadeo dueño y señor de la muerte, Galia es quién da la vida. Muy romántica la concepción acerca de la vida y la muerte. Maynard puede hacer que el fuego de sus ojos brote porque tiene ojos de dragón, descendiente de Persu Harrington. ¿Cuál es su opuesto? La luz, la vida, los ojos del fénix y con ello el agua…
- ¿Eso quiere decir que Harriet Potter podrá controlar el agua tal como Maynard controla el fuego? – Florence hacía conexión de ideas.
- Si es la hija de Galia, su heredera, deberá controlar el agua y con ello el viento, la persuasión, la fortaleza y otorgar la vida. Esos los dones que Galia otorga a sus hijos amados. – Dijo Aindrea. – Nos salvaremos cuando el bien y el mal ya no existan, el día que seamos uno, pero esa idea va en contra del mundo que hemos construido donde todo tiene su opuesto. Algún día Galia y Sirceadeo a través del amor serán uno solo. ¿Habrá llegado ese día de salvación?
- No se si creerle… si en verdad algo así podría suceder. – Dijo Severus Snape.
- Ya es algo tarde para cuestionarme. Manley Malfoy estuvo aquí. Quería saberlo todo. Nadie podrá detenerlo, el ha usurpado el poder la muerte. Nuestra última esperanza son los herederos de Galia y Sirceadeo. Hoy se han cumplido las profecías, al venir ustedes hasta mi.
Severus observaba a los ojos del anciano, había algo que le recordaba a alguien conocido. Aindrea le era conocido.
- ¿Quién es su padre?
- Fue… mi padre fue asesinado hace más de 20 años. Un mago brillante, me enseñó el camino del perdón. Incluso poder perdonar al hombre que lo asesinó, que está frente a mí en este momento.
Severus retrocedió, aquel hombre con sus palabras había causado la aparición de muchas dudas, ahora lo reconocía.
- Aindrea Dumbledore… - Dijo Severus Snape. – Pero…
- Señor Snape. – Dijo Aindrea mirándolo con una expresión de compasión. - Lo se todo de usted, me imaginaba cuando vendría a visitarme. Ver los ojos del hombre que mató a mi padre, para seguir el plan que ambos tenían.
- No sabía que Dumbledore había tenido hijos. – Dijo Florence asombrada.
- No lo supe hasta que cumplí 20 años. Me estaba preparando para ser un monje del templo de Galia, mi madre lloraba y dijo que no podría guardar más el secreto. En la puerta Albus Dumbledore me miraba con ojos paternales. Mi camino estaba marcado y claro. Mi padre vino a verme muchas veces antes de su muerte, me habló de Harry Potter y de usted, Severus Snape. Ambos tienen aun un papel importante en lo que está por venir y él lo sabía. ¿De qué lado están vuestras lealtades?
Todos quedaron en silencio, con algo de melancolía Aindrea se levantó y desapareció. Florence se sintió algo incomoda, no quiso decir más nada y Severus fue el primero en salir del templo.
- Vinimos hasta aquí para saber que Potter puede controlar el agua sin usar varita, potencialmente. – Dijo Severus.
- No podrán vencer a Malfoy hasta ser uno solo. No entiendo bien, ¿De qué forma? – Florence dejaba escapar su aliento en aquel frío.
- Algunas preguntas se responden para dar paso a más preguntas. – Dijo Severus mirando el horizonte, mientras permanecía pensativo. – Aunque hay algo que tiene sentido, la palabra Usurpador usada sobre Malfoy, no es la primera vez. Si él es el Usurpador, entonces quiere a Maynard y a Potter con un solo fin. Usurpar sus poderes. Malfoy no quiere controlar el fuego ni el agua, el solo desea jugar con la vida y la muerte.
- Aun ellos no saben ese poder, ni sabemos si alguna vez lo manifestarán, pero estamos de acuerdo que debe ser ese el motivo por el cual Malfoy quiere a nuestro hijo y a la hija de Harry. – Florence miraba frustrada. - ¿Será que lo que me dijo Southfield es cierto? Todo encaja y tengo miedo. No podremos hacer nada para evitar lo peor, todo quedará en las manos de Maynard y Harriet.
- Eso me temo, pero aun no se de que manera. – Dijo Snape.
Las chicas de Slytherin, fueron a su clase de encantamientos. Hillary tenía prohibida la entrada al salón junto a los sangres sucias, ella y Marion fueron a la biblioteca a adelantar una tarea de astronomía. Despedirse de sus amigas por clases a la que ella no estaba permitido entrar, le resultaba bastante doloroso y humillante.
- Bien alumnos. Hoy somos menos. ¿Dónde están Osborne, Hill y Taylor?
- Fueron marcados. – Dijo Maynard sin ánimos.
- Oh, vaya. Que lamentable. – Dijo el Profesor Digovith, nerviosamente se acercó al centro de la clase. – Afortunadamente ustedes aun son jóvenes. Mi esposa desapareció desde hace un mes. Fue marcada y luego no dejó rastro. El ejército NEGRO la acusó de conspirar contra el Ministerio.
- ¿Y en realidad conspiraba? – Preguntó Sean.
- Ella era ciega y solo sabía bordar. Sus padres eran muggles. – Dijo Digovich suspirando. Harriet no pudo sentirse peor con aquellas palabras. Pensaba en tía Hermione, quién estaba oculta por la Orden del Fénix, el ministerio la buscaba.
- Es una lástima que Hillary haya tenido que retirarse de encantamientos. Ella le ponía bastante corazón, era su fuerte. – Dijo Ted algo decepcionado.
- Detesto a Berry. – Dijo Harriet algo molesta
La cuenta regresiva para el baile seguía, quedaba tan solo dos semanas. Hillary ensayaba a solas, con la esperanza de que alguien la invitaría. Cassie se daba por vencida y prefería invertir su tiempo en algo más útil. Por otro lado Harriet se contentó muchísimo al recibir una respuesta tardía de su padre.
Querida Harriet la Row:
Espero que las cosas estén bien en lo que cabe. América es un lugar hermoso y diverso. Pero nada se compara con nuestro amado hogar en Gran Bretaña, te extraño demasiado, a Rowen y mis angelitos (Myriad y Greg). Tu madre encontró trabajo en un Hospital, el Gobierno Mágico de Estados Unidos de Norteamérica tiene mucho trabajo, ya que en América hay mucho más magos que en Gran Bretaña. Vivimos en un barrio de los suburbios muggles, y he comprado un coche. Es lo que puedo decirte por encima. Mi hermosa niña, disculpa que antes de irnos me vieras como me viste. La perdida de tus hermanos me causó un inmenso dolor y sé que serías incapaz (al igual que tu hermano) de hacerle daño a alguien que quieras. Nunca podría dudar de ti, de mi princesa (aunque tengas 16 lo seguirás siendo siempre).
Las cosas son diferentes ahora, y tanto a Rowen como a ti les toca enfrentarse a nuevos retos. Quizás tu madre y yo no estemos allí todo el tiempo. He sabido lo de tía Hermione y mis deseos es que ella esté bien. Ron está muy preocupado, porque además tu tía Hermione está esperando un hijo luego de tanto tiempo. Tan pronto sepa nuevas noticias las notificaré, pero por favor, nada confidencial.
Te quiero princesa. Espero que tu novio ¿Charles se llamaba? esté portándose bien, salúdalo de mi parte. Además mándale un caluroso saludo a Hillary y Cassandra.
Tu padre
Harry James Potter
Harriet tomó la carta con mucho cuidado y la guardó en su baúl, sentir el cariño de su padre le ayudaba en aquellos tiempos difíciles, ella acostada en su cama podía soñar, algunos pensamientos siniestros la invadían, la inseguridad, pero pronto se calmaba al recordar a Maynard, cada día era inevitable pensar en él. Ella sospechaba que Maynard no solo le atraía y detestaba el hecho de tener que aceptar que había más que química, había una amistad en el medio, había placer mezclado en los negocios. Le daba miedo como podría terminar todo, aunque admitía que caer en los juegos de Maynard, era un placer culposo. Besarlo una vez más.
FIN DEL CAPITULO
Muchas cosas han pasado en el canon desde que publiqué mi último capítulo. Hay un indicio claro que establece mi opinión sobre lo que dijo Rowling hace poco, creo que ya sabrán porque. ;)
Fuera de eso… todo fino.
Lupin-Tonks: Harriet y Maynard van llevándolo poco a poco, además que necesitan un plan de discreción para evitar chismes en Hogwarts. Pero igual sabemos que ese plan se irá al caño tarde o temprano. Ya vendrá la segunda parte de esas clases. Harriet es toda una Slytherin, pero se ha dado su tiempo de demostrarlo y fortaleza es lo que tiene, sino ya sa habría matado con tanta desgracia junta. Me halag bastante que te haya gustado este capítulo, ya vendrán más, no parecidos pero si con un buen calibre de pasión.
Lara Evans: Nuestra querida Martha puede darle un infarto si se entera lo que la "sosa" de Harriet y Maynard hacen a escondidas. Christian tiene su propia tragedia ya que está algo confundido pero sabe que actuó mal (por calenturiento). Harriet se muestra más como una Slytherin, eso fue lo que el fulano sombrero vio hace seis años al seleccionarla. Manley está llevando a cabo su plan, está muy ocupado pero no está tranquilo. Si, lo del agua tiene su explicación, pero es mucho más que ello… ya veremos si ruedan cabezas o logra controlarse.
Lia Du Black: Clases de sexualidad, ahh… Hogwarts ya no es como en la época de los merodeadores. Con tanta hormona suelta por ahí. Tara no cambia, ella nunca crecerá aunque ya su apariencia sea de una mujer de mediana edad, ella siempre va a disfrutar joderle la paciencia a Severus. Snape la aguanta porque sabe que la necesita y además Tara es desinhibida para decir lo que piensa, así sea para decir que Florence le gustaba o que Maynard (con su corta edad) puede ser un partido. Pero OJO, Tara se refería a que Maynard es como la versión que ella hubiese aprovechado a su edad. Harry, por ahora el anda "feliz" fuera de Europa, haciendo una vida con Ginny en América, ya veremos como les va.
Lyla: Maynard tiene la capacidad de aprender cualquier cosa y así lograr impresionar a Harriet, siempre quiere su aprobación indirectamente y con esto la ha impresionado, que forma tan honrada de ganarse esos besos. Harriet, mi dulce Harriet. Me siento bastante emocionada al llegar esta parte de la historia, pero igual debo tener cuidado con lo que escribo, mis personajes pueden desbordarse de pasión, pero yo no. Debo mantener cabeza fría para darle sentido y coherencia. Mandale saludos a tu amigo Pepe, jeje, que no se preocupe por los reviews si disfruta la historia ya he logrado mi objetivo. ¿Quiere mi teléfono? Jajaja. No creo que te manden una maldición, yo tengo buena fe en que Pepe no te hará daño.
