Nota de Autora: Capitulo especial dedicado a mi hermosa Ana banana te amo hermosa!

Por cierto a todas mis lectoras, disculpen la tardanza la universidad me vuelve loca y me bloquea la imaginacion, asi que a todas disculpen, gracias por leer, a las lectoras silenciosas gracias por tomarse el tiempo de leer significa mucho para mi me ayuda a seguir escribiendo... sin mas ni mas las dejo con el capitulo espero que lo disfruten.

Un Nuevo Sentimiento Aparece

Capitulo 11

Edward Pov.

Mi cabeza daba vueltas al escuchar los aplausos, la miraba y no lo podía creer que ella estuviera allí, demonios una linda velada arruinada por Heidi. Voltee a ver a Bella y estaba en shock viendo a Heidi con ese vestido rojo largo ceñido a su cuerpo y su pelo rubio enmarcando su hermosa cara y sus ojos azules que nos quemaban a ambos, mi cabeza estaba en blanco y como si Heidi leyera mis pensamientos, comenzó hablar.

— Ed, buenas noches—me dijo con esa sórdida voz de ella, cuando estaba a punto de hacer algo malo y con su sonrisa diabólica, mostrando cada uno de sus dientes blancos—los felicito, bailan muy bien—dijo acercándose a nosotros.

—Heidi ¿Qué haces aquí? —le dije molesto y acercando a Bella a mi cuerpo, intentando protegerla de esa arpía.

—Edward—me dijo frunciendo el ceño divertida— ¿no me vas a presentar a tu novia? —me dijo mirando a Bella despectivamente.

—Estas mal Heidi, te dije que ya no quiero nada contigo, estoy con ella ¡es mi novia! —le dije apretándola más junto a mí.

—Tú nunca tienes novia Edward, siempre juegas con todas ¿te dijo eso Bella? —dijo mirándola muy seria de arriba para abajo, sentí que ella tembló en mis brazos.

—Es parte de mi pasado, he cambiado, tú me hiciste abrir los ojos, darme esa sensación de que lo que estaba haciendo con mi vida estaba mal… —sostuve mas fuerte a Bella—así que te lo agradezco mucho, al parecer el haberte conocí fue mas una bendición que una maldición—me miro muy seria.

—Pero, Bella ¿no conoce tu pasado verdad?

—Como dije anteriormente, es mi pasado no tiene nada que ver con mi presente—mire a Bella estaba como en shock.

—Bella querida, no te confíes de Edward, el no es de fiar, te lo digo por experiencia, te darás cuenta poco a poco; con su permiso debo irme, y por cierto Bella tendrás noticias de mi pronto—dijo alejándose de nosotros, se paro en la puerta y se volteo para vernos—por cierto Edward, te dije que no me quedaría con las manos cruzadas, tú te lo buscaste—se retiro y ambos las quedamos viendo.

Bella estaba dura y pegada a mi cuerpo, sentía como temblaba y no se movía, no podía quitarle la vista a esa mujer que se iba por la puerta, su mano se aferro a la mía con fuerza, su cara era de terror, en ese momento hubiera querido leerle la mente, pero ¿Qué demonios estaba pensando? Se volvió hacia a mí y me miro.

—¿A que se refirió esa mujer con tu pasado? —sus ojos me miraban diferentes, no sabía si era tristeza, molestia u otra cosa.

—Ven Bella es hora de que hablemos, se que te darás cuenta después por los labios de Heidi así que esto prefiero decírtelo yo—suspire y la tome de la mano llevándola a un de las salas de estar.

Le conté todo lo que había pasado, incluyendo lo de María y antes de ella, así como después con todas las que estuve solo por sexo y porque las cosas cambiaron, diciéndole así también lo que había sentido por Jane y porque lo sentía, ella solo me miraba atenta y asentía me escuchaba atentamente, dándome monosílabos. Me miro por varios minutos después de terminar de contarle cada una de las cosas que había pasado, me miraba profundamente como si intentara deducir lo que tenia dentro de mi cabeza.

—¿Por qué no me dijiste esto antes? —me pregunto curiosa, sinceramente no me esperaba eso.

—No lo se mi amor, yo he tenido miedo de mi pasado, ese sórdido que hizo que mi vida fuera lejos de mi familia por muchos años, así como también de mi hermano menor, sabía que lo que había hecho estaba mal pero en el momento juro que no pensaba solo sentía, desde que tengo uso de razón soy así, siempre había visto a las mujeres como un objeto, no podía evitarlo era como si ellas estuvieran para jugar con ella, realmente cuando me acosté con cada una de ellas; la mayoría las cuales ni siquiera recuerdo su nombre, no sentía nada siempre me sentí vacio quizá fue parte de mi momento estúpido, era un niño, incluso hasta hace un año que estuve con Heidi simplemente lo hacía, ni siquiera sentía placer.

—Pero ¿Por qué? Debe haber una razón para eso Edward—me dijo tomando mis manos fuertemente y analizándome en ese momento como a cada uno de sus estudiantes.

—No lo sé, todas me miraban de manera rara, nunca me vieron como lo que realmente soy, era el chico malo de la escuela por eso aceptaban salir conmigo, tengo la reputación de ser muy bueno en la cama y pues la compañía de mi padre no ayudaba.

—Pero Edward—dijo acariciándome la mejilla—a mí no me importa tu pasado, no sé por qué hiciste todo lo que hiciste, pero yo te amo, así tal como eres.

—Yo también te amo Bella, tus locuras, tu forma de hablar, de pensar, de verme por dentro no simplemente por fuera, esa manera en la que me haces sentir, nunca me había sentido así antes—le bese ambas manos y ella me sonrió.

—Tú también me haces sentir especial Edward, me haces feliz, dándome todo tu amor, pero tengo una duda Edward—me miro por unos minutos antes de hablar— ¿Qué fue lo que paso con Heidi? —suspire y la mire un poco preocupado.

—A ella la conocí en Cabo el año pasado, fue mi última salida con mis amigos de la universidad, decidimos hacer un tour por varias ciudades y a ella la conocí allí, cuando la conocí me impacto su belleza y su seguridad, para mí era algo que ¡wao! me hizo sentir muy atraído a ella, no nos conocimos bien Bella, fue un desliz de una semana en Cabo; el día en el que decidí irme, estaba en su cama de hotel medio arropado por las sabanas blancas—suspire y ella me miraba aun con atención—me metí al baño y me sentía asqueado Bella, estuve alrededor de una hora intentando quitarme eso que sentía en la piel que me había sentir uno de los peores seres humanos, salí ya vestido del baño me mire al espejo y sabia que ese no era yo, fui al cuarto y allí estaba ella tendida en la cama en ese momento me vi reflejado en ella y sabia que no quería eso para mí; y cómo puedes ver ella sigue igual que yo hace un año, ella no vio lo que yo vi ella no ha recibido su lección como ha recibido la lección como yo, así que pues bueno ahora aquí me tienes.

—Ahora entiendo, por eso Jasper estaba tan molesto al saber que nosotros comenzamos a salir—me dijo recordando.

—Exactamente mi vida, Jasper mejor que nadie conoce mi sórdido pasado y pues no quiere que haga lo mismo contigo, cosa que no pasara porque yo he cambiado no soy el mismo que antes y pues estoy enamorado de ti cosa que nunca me había pasado y cuando creí que me había pasado no era así, así que tú has cambiado todo desde ese punto de vista, tú me has dado amor el que nunca recibí de otra mujer, el que me hace sentir completo y por el que soy capaz de darlo todo, sin importar lo que pase—al haber dicho eso ella sonrió y me beso dulcemente la mejilla.

—Te amo Edward no lo dudes mi vida—acaricio mi mejilla y me vio con ternura.

—Sinceramente eso espero querida, no sé qué haría sin ti, eres la parte que me mantiene feliz, cómodo como nunca, cuerdo y con los pies sobre la tierra, tú me haces continuar, querer ser una mejor persona solo para ti y para que tengas lo mejor solo proveniente de mi, te amo Bella como nunca creí que llegaría a amar, sinceramente en el último año había llegado a creer que nunca iba a encontrar a ese alguien y mírame contigo, soy todo lo que quiero ser y todo lo que quiero para el resto de mi vida.

Le sonreí y me acerque a besarle los labios, eran tan suaves y dulces para mi le pegue a mí y ella hizo más intenso el beso me jalaba del saco y me mantenía pegado lo mas que podía a ella; se sentó en mis piernas de improvisto y acariciaba mi pelo tortuosamente al igual que mi cuello, le mordí delicadamente su labio que en respuesta obtuve un gemido de su boca el sonido más hermoso que había escuchado en mi vida la pegue mas a mí y comenzamos ambos a jadear y nos miramos a los ojos, ella tenía los ojos oscuros, ese deseo era deseo, ya la había visto pero esta vez era más intenso que antes, ella quería en ese momento estar conmigo, lo podía sentirlo hasta las huesos, una descarga paso alrededor de nuestros cuerpos podía sentirla, mi piel estaba erizada ella estaba temblando.

La levante y camine con ella, tomándola de la mano hasta el auto no quitaba sus ojos chocolate de mi sentía como si podría ver dentro de mí, le abrí la puerta y ella se subió de inmediato, me subí al lado del conductor y conduje directo a su casa. Al llegar ella abrió la puerta y me jalo del saco y comenzó a besarme con sed, con esa necesidad con la que yo la había besado antes, con desespero; sin permiso metí mi lengua a su boca y ella gimió por la sorpresa, acariciaba su espalda descubierta, era tan suave y estaba hecha perfectamente para mis manos, como pudo ella me quito el saco aun besándome, jugando con su lengua en mi boca y haciéndome pegarla más a mí, la pegue contra la pared al lado de la puerta y gimió de nuevo; sus gemidos se repetían una y otra vez en mi cabeza como una canción, sentí su cuerpo temblar en ese momento y la mire con ansias separándome de ella con la respiración jadeante.

—Bella ¿de verdad quieres esto? Sé que eres virgen amor y no quiero hacer nada contigo, que tu no quieras, estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario—ella me miro un poco seria.

—Edward sé lo que quiero y lo que quiero es estar contigo, que estés dentro de mí, que me hagas tuya—su voz era ronca y me miraba con deseo aun más palpable.

La tome entre mis brazos y comencé a besarla y acariciarla de nuevo, paso una de mis manos por su costado hasta su puerta y la levante y la pegue a mí, ella gimió en mi boca y comenzó a desabrocharme la camisa, sentía sus manos temblorosas en mi pecho y sonreí al verla me quito la camisa y me contemplo como grabando cada uno de mis poros. Acaricie sus brazos y la levante llevándola al cuarto, la puse delicadamente en la cama, le quite el vestido y no andaba brasier en ese momento mi erección creció y pase mi lengua por mis labios, eran perfectos para mí, me senté a ahorcadas encima de ella y toque sus pechos lentamente, acaricie sus pezones y comencé a besar su cuello, ella gemía, sentía que podía morir escuchándola.

—Bella sos tan hermosa—dije viéndola y sonriendo, ella se sonrojo y tapo su cara, le quite las manos—no amor no te tapes no quiero eso.

Volví a besarle mientras pasaba mis manos por su costado y sentía su piel erizada, pude sentir su miedo y mejor me detuve.

—Amor, yo te amo con todo mi ser y lo que más quiero es estar contigo, pero siento que no estás lista y sinceramente, quiero que sea especial, inolvidable y el mejor momento de nuestras vidas, así como un futuro contigo quiero que esto sea cuando nos casemos, cuando nos pertenezcamos el uno al otro por completo ¿Qué te parece si esperamos? —le dije viendo a los ojos y ella sonrió.

—Edward eres la mejor persona que pude encontrar para mi, de verdad que te amo con todo mi ser, y creo que tienes razón, debemos pertenecernos el uno al otro, por completo—beso mi mejilla—¿te quedas a dormir conmigo? —dijo mientras acariciaba mi mejilla.

—Claro mi vida un placer para mí—me levante y le puse su camisón y yo me quede en bóxers, me acosté junto a ella y la abrace fuertemente, a los cinco minutos ambos estábamos dormidos.

A la mañana siguiente me sentía también, tenía mucho tiempo de no dormir tan plácidamente, como un bebe la abrace de nuevo y bese su frente, ella tenía una sonrisa hermosa, bese dulcemente sus labios y me abrazo regresándome el beso de la misma manera.

—Buenos días mi hermosa Bella.

—Buenos días mi príncipe encantado Edward—dijo con esa sonrisa que me encanta y que no pude evitar responder, me levántate y le sonreí—amor hoy te preparare el desayuno ¿que te parece?

—No me quiero enfermar del estomago—dijo divertida y reí con ella.

—Que divertida, dudas de mis habilidades culinarias ya verás.

Bella Pov.

No podía creer que estaba en los brazos de mi adonis Edward Cullen, demonios me sentía como en las nubes, me sentía tan cómoda tan segura, me beso y fue como viajar a otra dimensión, no me arrepiento de no haberlo hecho la noche anterior, sabia tanto como el que debíamos pertenecernos por completo el uno al otro antes de hacerlo, dijo que me prepararía el desayuno.

—Ok lo acepto veamos como cocinas— el sonrió y salió de la habitación sin cambiarse, yo me levante y vi que tenía mi pequeña pijama así que no me importo y salí detrás de él y me senté en la alacena, no podía parar de mirarlo, un dios del Olimpo estaba cocinando para mí en bóxers.

—Te prepare huevos en canasta, con jugo de naranja ¿Qué te parece? —me dijo con esa sonrisa que me quita el aliento.

—Perfecto, no sé que son esos huevos pero está bien—dije divertida.

—Pues que bueno, yo te los preparare por primera vez y pues te diré que mi mama me los hacía y pues son deliciosos, te encantaran.

Por unos minutos lo vi por la cocina dando vueltas, ese hombre si es hermoso pasaba por mi mente sin parar y mi cuerpo sabia eso, debía haberse puesto ropa, me va a matar de un infarto. Termino y me sirvió y llevo ambos platos a la mesa, eran huevos sobre rebanadas de pan, lo probé y wao quede muy sorprendida.

—Mmm amor esta delicioso—el sonrió en repuesta.

—Lo sé amor te dije que te encantarían—sonrió y comió de su desayuno, vi en su rostro mucha felicidad, paz, ganas de estar donde está, de verdad que él me hacia feliz, más de lo que pude llegar a creer.

Recuerdo que cuando lo conocí estaba con Aro y pues con Aro nada era así, el era posesivo, quería todo de mi y no quería entregarme nada de él, sé que no soy perfecta, pero él estaba demasiado lejos de mi como para llegar a algo de lo que tenía con Edward, en tan poco tiempo.

Pasamos todo el domingo en mi casa, haciendo comida, viendo películas, disfrutando la compañía el uno del otro, fue el mejor día de mi vida; un día tranquilo al lado de la persona a la que amo, sintiendo tanto amor compartido tanto de lo que él me da, tanto de lo que yo le doy, porque yo le pertenezco por completo a pesar de que no se lo haya dicho, espero que él lo sepa, porque me será muy difícil decirle todo lo que siento.

Diganme que les parecio... se les quiere... espero que sigan leyendo bye!