Caramelos de Miel
Capitulo XI
"Egoísmo"
Sus hombros temblaban levemente, el viento movía su cabello con suavidad ofreciéndole una caricia a pesar de ser gélido debido al próximo invierno.
Miro el imponente bosque frente a ella, verde y rebosante de energía, maravilloso y atrayente. Lleno de oscuridad y luz.
Sus ojos estaban empañados por las lágrimas traicioneras que recorrían su rostro. Estaba enfadada, aíra e indignada… solo quería gritar para dejar salir un poco de su enojo que rugía feroz dentro de su pecho.
Pero no podía hacerlo. Era muy orgullosa para completar su rabieta. Después de todo era una dama y una dama no podía dejar sus emociones al descubierto tan facialmente. Era indigno y degradante.
-¿Es una noche hermosa no es así hija mía? – susurro Dumbledore a unos pasos de su hija quien miraba intensamente el bosque frete a ellos.
-No hay nada más hermosa que las estrellas. Esta noche no es hermosa cuando hay presagio de lluvia. –concluyo ella aun si girarse a verlo manteniendo su mirada en las nueves oscuras que surcaban los cielos.
Dumbledore elevo su vista al cielo confirmando las palabras de su hija. La noche era fría y nublada. Suspiro dejando escapar el vapor de sus labios delgados.
El viento movía su cabello largo al igual que el de su pequeña solo que no lo hacía con la misma gracia. Ya que el viento parecía jugar entre los risos de Hermione.
-No debe ir padre. – susurro Hermione después de unos minutos. –no debe aceptar… no es su responsabilidad. No puede hacerse cargo usted solo de un problema que le incumbe a toda la sociedad mágica. El ministerio es quien debe resorber el problema no usted… usted es un profesor no un auror… - Hermione seguía con su mirada fija en bosque como si esperara que alguien apareciera entre sus árboles…
Dumbledore solo escucho las palabras de su hija que tenían algo de razón en ellas, sin embargo el no podía declinar aquella petición. Era mucho lo que estaba en riesgo, no solo la paz del mundo mágico si no el futuro de Hermione. El no quería que ella viviera en medio del caos, de la pudrición, de la magia oscura y los deseos malignos de un mago tenebroso. El quería ver sus sonrisas, no sus ojos llenos de dolor al ver los horrores que causaría aquel mago si se hacía del poder completamente. No quería el sufrimiento de los inocentes. –suspiro y miro a su hija, esa sería una dura tarea convencerla de que su decisión era la mejor dada las circunstancias en las que se encontraban. Que él era la mejor opción y que una parte de él se sentía culpable de las acciones de aquel que una vez llamo amigo.
-Debes comprender y aceptar que cuando tienes el poder para enfrentar al mal debes hacerlo por un bien mayor Hermione. Eres una joven sensata, de mente abierta y sé que comprendes mi posición en este momento y lo que está en juego. Por favor no hagas esto más difícil de lo que ya es. – le pidió hablando con tranquilidad tratando de tranquilizarla.
-¡¿Y yo padre…? ¿Donde quedo yo…? nunca le he pedido nada hasta hora… por favor no vaya… tengo miedo… -bajo la cabeza derrotada a mostrar sus sentimientos. Al mostrar su temor.
-Es una lástima hija mía… una verdadera lastima que no confíes en mi… en mi conocimiento y en mi poder… me siento abatido… - Dumbledore hablo con pesar, inundado de una tristeza inmensa que hacia peso en su corazón y agobiaba su alma. Tristeza que se reflejo en sus ojos enigmáticos.
-No es eso padre y lo sabe… -se apresuro aclarar. -creo en usted y en su poder…- prosiguió. - pero no creo en el… no confió que luche con usted con honor, como un verdadero caballero… él es una rata rastrera que se valdrá de cualquier artimaña para hacerle caer… y eso es lo que me aterra padre… él era su amigo y usted alberga buenos sentimientos en su corazón… temo que este intervenga… por favor padre no vaya… rechace la propuesta del ministerio. – volvió a suplicar mirando a su padre a los ojos para que comprendiera su angustia… su miedo y la ansiedad que se adueñaba de ella.
-Estas siendo egoísta. – le reprocho con actives.
-¡Aquí el que está siendo egoísta es usted padre! –le reclamo con enojo, mirándole con furia desmedida.
-¿Donde está la madures de la que siempre presumes…? tu mente se nubla a causa del temor de tus pasadas experiencias…
-Tengo miedo… tengo miedo de perderle a usted tambien y quedarme sola… no quiero volver a ese lugar oscuro y lleno de soledad… - las manos de Hermione se volvieron puños y su cuerpo se estremeció de pequeños espasmos de sus ojos lagrimas de amargura mancharon sus rostro.
-¿Aque lugar te refieres Hermione…?
-Yo no lo sé… solo sé que estado en lugar lleno de tristeza y dolor… un lugar que no puedo recordar pero el que me aterra regresar… padre se lo suplico no vaya. – Hermione le miro desesperada avanzando un paso hacia su padre.
-Me temo que no podre concederte ese deseo hija mía… he enviado una lechuza al ministerio confirmando mi partida a Francia… lo lamento mucho Hermione pero mis acciones es por un bien mayor. –le susurro bajando la cabeza ver a su hija en esa estado le destrozaba el corazón. Ella era su rayo de luz, su amada y preciosa estrella fugaz.
Hermione negó con su cabeza…
-¿A aceptado y no ha consultado conmigo antes…? ¿Ha tomado una decisión sin discutirlo conmigo?… - Hermione negó con la cabeza como si se negara a creer aquello. Como si estuviera soñando y aquella discusión era solo una pesadilla de la cual pronto despertaría.
-Lo estoy haciendo ahora… - le miro a los ojos y dio un paso hacia ella, pero Hermione le retrocedió.
-Después que tomo la decisión… - le miro herida. Estaba herida. Su padre le estaba mostrando que no le importaba lo que ella pensara al respecto que haría su voluntad sin importarle el dolor de ella.
-Hermione… - susurro percatándose en la dirección en los que iban los pensamientos de su pequeño ángel.
-¡No padre…! no puedo creer aun lo egoísta que es… - Hermione retrocedió un paso más con sus manos sobre el pecho y mejillas sonrojas y ojos rojos a causa de su llanto. Estaba decepcionada de su padre y se hizo saber con su mirada.
-Y tu egoísmo hija mía… - le contraataco ocasionando que Hermione abriera los ojos de indignación, de enojo. Abrió su boca y la cerro rápidamente y sus labios se apretaron de enojo.
-Esta conversación no nos está llevando algún lado… creo que lo mejor es que me retire… -con sus manos temblorosas borro las lagrimas que manchaban su rostro y marchitaban sus ojos. Indignada le dio la espalda a su padre y volvió a mirar el bosque con intensidad.
-Te acompaño a tu torre. – Dumbledore sabía que Hermione dio por terminada la conversación en el momento que le dio la espalda mostrándose orgullosa y fría. Suspiro con cansancio. La mayor batalla que enfrentaba siempre era hacerle entender a Hermione algunas cosas que escapaban a su lógica. Quizás debía enseñarle un poco más sobre el amor y la solidaridad. Quizás criarla lejos del mundo humano hizo de ella la persona egoísta que era en ese momento.
-Yo no iré al castillo. – le informo con voz decidida Hermione.
-¿No comprendo? – el cuerpo de Dumbledore se estremeció ante aquella información.
-Eso a estas alturas no me sorprende padre. – uso por primera vez el sarcasmo con él, estaba sentida, dolida porque su padre no entendía su miedo. Ella sentía como el ignoraba ese hecho y eso era frustrante y doloroso. ¿Porque él no entendía y comprendía que él era lo único que ella tenía en el mundo?
-Está siendo injusta y lo sabes… no me agrada este comportamiento irracional que estas mostrando en este momento Hermione. No eres una jovencita caprichosa… tú no eres así… no entiendo que te está ocurriendo. Aun así, no voy a permitir que pases la noche fuera del castillo. – por primera vez desde que llegaron al castillo él le exigió algo. Mostro su carácter como padre y le ordenaba algo. Había sido muy flexible siempre con ella porque la amaba y quería verla feliz. Sin embargo ahora comenzaba a preguntarse si la forma en que la había criado era la mejor.
-Iré a un lugar donde si me comprendan… si me necesita estaré en el bosque espero que no tenga ningún inconveniente en su viaje padre y que salga victorioso en su lucha… que mi madre le proteja desde los cielos padre... – Hermione comenzó a caminan con pasos decididos hacia el bosque mostrándole las consecuencias que traería su partida.
Con pesos enérgicos Dumbledore le alcanzo y le tomo de la mano temeroso de perderle.
-No te marches Hermione… comprendo tu miedo… tu enojo… - le susurro con pesar, tristeza y dolor. La angustia de perderla era aun mayor que su deseo de poder vencen a su enemigo.
-No lo comprendes… tú no sabes que es perder a alguien que amas… como me puedes comprender como me siento… la vi morir frente a mi… la perdí… perdí a mi nana a causa de esa maldita guerra… y estoy a punto de perderte a ti tambien… ¿cómo quieres que reaccione…? ¿Cómo quieres que actué padre…? respóndame porque no lo sé… no se qué hacer… no quiero que se marche y me deje sola… ¡¿acaso no comprende mis miedos…? –pregunto aferrándose a su túnica con desespero.
-Comprendo tu dolor… porque tambien lo he sentido… recuerda que he perdido a mis padres y a mi hermana… Hermione comprendo tu dolor… - Dumbledore la estrecho contra su pecho tratando de protegerla del sufrimiento que empañaba sus ojos brillantes. El comprendía el miedo que sentía al quedarse sola.
-Tambien ha perdido a mi madre padre… - le susurro Hermione separándose un poco de él para verle a los ojos. – porque siempre actúa como si su muerte no le causa dolor… ¿padre que me oculta? – pregunto en un susurro cerrando sus ojos debido al cansancio emocional que estaba sufrimiento o quizás fue gracias al hechizo silencioso de Dumbledore que la dejo inconsciente entre sus brazos.
Dumbledore camino hasta el castillo con Hermione entre sus brazos completamente inconsciente aun así ella seguía llorando.
Tras unos minutos Dumbledore atravesó los terrenos y se adentro en castillo donde tres sombras le siguieron por unos minutos…
…
Ton caminaba pensativo cuando escucho de nuevo aquellos susurros en los siniestros pasillos oscuros de planta baja…
El sabia de quien se trataba… conocía aquellos susurros siniestro… era a lengua de las serpiente… aquella serpiente le susurraba al oído palabras de gloria. Le sacudía le ofrecía poder. Algo que él deseaba con fervor. Sin embargo el la haría esperar… en ese momento descubrir el enigma que era Hermione le resultaba más sustancioso… porque ella era magia pura… su poder podía llenarlo de gloria si se adueñaba de él. Y sobre todo el poder que ella le ofrecería seria mayor que la serpiente de Salazar Slytherins.
Su ronda continuaba y los susurros le seguían.
Sin embargo el siguió ignorándolas ocupándose de lleno en su labor de prefecto.
Cuando doblo uno de los pasillos hacia las escaleras móviles una sombra se dibujo en una de las paredes gracias a una de las antorchas que ofrecía su luz junto a una armadura algo oxidada.
Se quedo quieto en silencio sin moverse, quería saber quiénes era aquellas personas que se acercaban con pasos lentos…
No tardo mucho en descubrir quienes eran ya que le resulto fácil reconocer aquellas voces para nada indiscretas.
-Me temo señor Potter que aun cuento con algo vigor a pesar de mi edad… y descuide que puedo cargar a mi hija sin dificultad alguna ya que su peso es tan ligero como una pluma. – hablo Dumbledore con un tono gentil rechazando el ofrecimiento del joven…
-Lo siento profesor, solo trate de ser amable… - susurro con timidez el muchacho mirando a la jovencita que había revolucionado su vida entre los brazos de su padre aparentemente dormía.
-¿Que ha hecho esta vez? – pregunto Abraxas que caminaba del lado derecho de Dumbledore que le miro por unos segundos…
-Nada de lo que deben preocuparse… solo sus nervios se han salido un poco de control… - hablo pensativo… -me gustaría que cuidaran de ella durante un tiempo.
-No se preocupe por ello profesor… cuidaremos de la señorita Hermione, trataremos que este lo mas cómoda y tranquila posible. – le aseguro Henry mirando Abraxas con una clara advertencia en sus ojos.
-Eso espero mis estimados alumnos… confió en su palabra… -miro a Henry para después poner su vista sobre aquel que le dejaba en vela durante noches… -buenas noches Tom. – saludo al joven prefecto ante la tensión que se presento en los cuerpos de sus alumnos. Era evidente que la presencia de Tom les intimidaba en cierta forma.
-Buenas noches profesor Dumbledore. Señor Malfoy, señor Potter, señor Weasley.- les saludo a cada uno con cortesía y una inclinación de cabeza a los que los nombrados les respondieron de la misma forma.
-He de deducir que está haciendo sus rondas de prefecto. – comento Dumbledore atrayendo mas a Hermione a su cuerpo cuando vio los ojos oscuros de Riddle mirar a su hija con tanta fijeza.
-Así es. -respondió cortes para luego preguntar. – ¿le ha ocurrido algo a su señorita hija profesor? Perdone mi curiosidad solo estoy algo preocupado por el bienestar de la joven. – dijo algo sonrojado controlando su emociones para que aquella timidez fuera quien convenciera al profesor de sus sentimientos por la joven.
-¿Usted y mi hija tienen una extraña amistad, no es así joven Tom? –interrogo mirándolo a los ojos buscando la mentira en ellos, buscando esa oscuridad y malicia que siempre brillaban en ellos y que en algunas escasas ocasiones había visto en sus ojos cuando miraba a su hija de una forma posesiva. Algo que en su momento le había perturbado. Y que aun seguía dándole de que pensar. No estaba de acuerdo con aquella amistad, y si por él fuera mantendría a su estrella alejada de joven Tom. Sin embargo Hermione se esforzaba por siempre estar alrededor de Riddle.
-Yo no le diría extraña profesor Dumbledore. –las palabras de Tom sacaron a Dumbledore de sus pensamientos quien asintió ante las palabras de joven algo pensativo.
-Su hija es una joven inteligente y de gran poder mágico. Nuestra amistad se basa en los hábitos de estudio y las materias que cursamos. Sobre todo compartimos una pasión en común la cual es leer. –le explico mirando los ojos de aquel hombre que repudiaba y mantenía en sus brazos a la mujer que deseaba poseer.
Aun en a los pasos de distancia que se encontraba el cuerpo inconsciente de Hermione, Tom podía sentir su magia haciendo cortocircuito con la él. Chocando entre ellas, tratando de dominar y someter a la otra.
Era un baile excitante… le agradaba sentir aquel choque…
Devoro con sus ojos el cuerpo frágil de su presa deseoso de poder envolverla entre sus brazos donde la mantendría presa, bajo su dominio, bajo su poder. Quería dominarla. Quería inyectarle su veneno y hacerla un fiel seguido, su fiel acompañante… solo ella se merecía ese lugar. Porque fue ella quien le reconoció primero como ser humano, como mago… fue ella quien le dio su mano y le hablo de su mundo. Aun recuerda aquel encuentro cuando ella le dio el primer dulce… su primer caramelo de miel…
Hermione era suya… y de eso se encargaría el. Se la rebataría a Dumbledore y haría que ella le destruyera.
-Buenas noches señores… vuelvan a sus casas… la noche es larga… - susurro Dumbledore pasando junto a Tom perdiéndose en uno de los amplios pasillo con su hija entre sus brazos temeroso de lo que vio en los ojos de Tom cuando su mirada se poso en rostro de Hermione. El la devoro con sus ojos de una forma siniestra.
Tom miro la espalda de Dumbledore perderse en las penumbras del pasillo.
Se giro para ver a los tres jóvenes frente a él y con el seño fruncido les observo irritado… conteniendo su ira. Porque otra vez ellos estaban alrededor de Hermione. Otra vez ello presenciaban y guardaban otro de sus secretos esos a los cuales el no podía acceder y que cada vez atraían mas su curiosidad.
Sin dirigirle palabra de cortesía alguna a los tres jóvenes prosiguió con su camino con nuevos interrogantes…
Hermione abrió sus ojos al día siguiente encontrándose en una habitación que ella no reconocía… la mullida cama de dorceles dorados de donde colgaban cortinas azules. Las sabanas de seda cubrían gran parte de su cuerpo. Su cabeza reposaba sobre una almohada de plumas suave al tacto. Se sentó con movimientos lentos sobre la cama bajando con la misma lentitud sus piernas.
Junto a la cama descansaba un ramo de flores blanca en forma de campanas y pétalos de estrellas con pequeñas manchas doradas en sus cinco pétalos en que se abrían en forma de estrella y de tallo largo y delgado de un verde oscuro y hojas de diferentes tonalidades de verdes igual de largas que el tallo las cuales se doblaban en forma de arco de una textura aterciopelada. Tomo el ramos de flore que sujeto por un lazo rojo con delicadeza.
Sus manos temblaban de emoción al sostener tan hermosas flores… solo pocas personas sabían de su gusto por ellas.
Abrazo las flores contra su pecho y aspiro aquel sutil y delicioso perfume que aun no podría descifrar pero sin duda alguna era algún día podría darle un nombre… ya que su aroma olía de diferente formas para aquellos que podían disfrutar de un ejemplar de aquella hermosa flor.
Cerró sus ojos emocionada, una risa suave y musical bailaban sobre sus labios… paso las flores sobre su mejilla hasta que algo duro le causo daño.
Frunció el seño y busco con delicadeza entre las flores hasta que dio con una carta de pergamino amarillento.
La tomo entre sus manos con algo de duda.
Sus manos comenzaron a temblar cuando sus ojos se posaron sobre la hermosa y alargada caligrafía y el sello puesto en ella.
Contuvo un gemido cuando leyó su nombre en ella.
"Para mi amada Hermione… mi hermosa estrella fugaz"
De dodos de Hermione se posaron sobre el sello rojo que dibujaba un fénix. Y abrió la carta.
Saco del sobre un pergamino igual de amarillento que la carta, escrita por la misma persona. Escrita por su padre.
Sus ojos se llenaban de lágrimas a medida que leía cada line…
Sin fuerzas y derrotada dejo caer la carta sobre la alfombra. Las flores que un reposaban sobre su pecho se movían agitadas por los sollozos de Hermione, sus lagrimas comenzaron a caer sobre ellas como un roció brillante.
Hermione perdió la noción del tiempo, de los días y de sí misma.
Siempre mantuvo las flores entre sus brazos que no parecían marchitarse a pesar de su falta de luz y agua.
Sobre las sabanas de ceda permanecía inmóvil con sus ojos rojos abiertos, sin embargo ella no veía nada. Solo estaba allí sola. Abandonada… porque era así como se sentía en ese momento… abandonada.
Una fría mano se poso sobre su mejilla. Logrando que Hermione desviara su mirada de ese punto fijo de la nada, volviéndola a la realidad.
Los ojos enrojecidos de Hermione se encontraron con los de Tom quien la miro con devoción.
-¿Señorita Hermione que hace usted aquí…? - le pregunto en susurro.
Hermione no le contesto desvió su mira y presiono las flores contra su pecho.
-Todos en el castillo le buscan incluso algunos aurores han venido a investigar el porqué de su desaparición… -le comunico en un susurro tratando de no perturbarla.
-¿Y mi padre? –pregunto en susurro ronco poco audible y que gracias al silencio que inundaba aquella habitación pudo escuchar Riddle.
-Me temo que su padre no se encuentra en el castillo. Desconozco su ubicación en este momento. – Tom la observo asegurándose que ella estuviera en perfectas condiciones. Deteniendo su mirada en aquellas flores… no conocía su procedencia ni su nombre sin embargo algo le atraía de ellas.
-¿Como me encontró? – pregunto sin mirarlo sintiendo dolor en su garganta seca.
-No fue fácil dar con su paradero en un lugar como Hogwarts donde cualquier agujero sirve como escondite. Aunque este lugar es todo menos un agujero. –observo a su alrededor… toda la habitación era decorada con elegancia algo sombría, pero hermosa.
-No sé cómo llegue a este lugar, lo único que sé es que mi padre fue quien me dejo aquí… yo solo espero que vuelva por mi… - susurro presionando las flores contra su pecho.
-Señorita Hermione no se si está enterada… pero su padre no se encuentra en el castillo desde hace una semana el mismo tiempo que usted lleva desaparecida. –le informo a la vez que extraía un caramelo de envoltura dorada de su túnica y juga con entre sus dedos.
-Una semana… -susurro con voz ronca. Mirando por uno de los ventanales la luna brillar. –Creí que solo tenía unos minutos en esta posición… -sonrió con amargura atrayendo la atención de Tom.
-¿No se ha movido de la cama durante una semana? –pregunto sorprendido por aquella información.
Hermione solo negó con la cabeza.
-¿Cómo es posible que tu no muestres algún desgaste físico? – pregunto de nuevo acercándose a Hermione que le miro a los ojos.
Tom estaba algo perplejo por aquella información. Muchas teorías se dispararon en su mente al comprobar que Hermione no le mentía.
No había ningún desgaste en su cuerpo, solo las huellas de sus lágrimas y ojos rojos. Lo demás estaba perfecto, no mostraba señal de delgadez, palidez o incluso necesidad por alimento.
-No lo sé… quizá sea una magia extraña proveniente de la habitación. – sugirió Hermione volviendo a su posición sobre las cómodas almohadas.
Riddle miro la habitación con más determinación descubriendo nada fuera de lo común en ella.
-Tome haciendo a mi lado por favor. – Hermione palmeo la cama con delicadeza algo sonrojada ya que aquella petición no era nada apropiada de hacer al un joven en aquellos tiempos en los que vivían.
Si su nana estuviera viva… pensó con una sonrisa triste…
Tom no esporo una segunda petición con pasos firmes acorto el pequeño espacio que le separaba de la amplia cama y se sentó en ella sin dejar de mirar en ningún momento a Hermione y su hermosos ojos miel abrumados por la tristeza.
-¿Que la ha orillado a permanecer en este lugar todos estos días? – pregunto curioso.
-La soledad, la tristeza, el miedo, el abandono… ¿cree usted que esos son suficientes motivos? – le pregunto en susurro sin dejar de mostrar una sonrisa amarga en sus labios algo resecos.
-¿Que ha evocado esos sentimientos en alguien como usted? – pregunto curioso ansioso de una respuesta aunque su rostro no daba prueba de ello.
-¿Alguien como yo? – pregunto confundida.
-Usted me entiende… desde su llegada al castillo siempre está rodeada de sus compañeros de casa y del señor Abraxas amigo de la infancia de su persona si mal no recuerdo.
-No se equivoca Tom. Sin embargo todas esas sonrisas no pueden alejar la tristeza que embarga en este momento a mi corazón. –le susurro con tristeza mirándole de nuevo desviando su mirada aquel caramelo de envoltura dorada que Tom movía despreocupadamente entre sus dedos largos.
-Señorita Hermione. – le llamo tras unos minutos en silencio.
-Si… - le contesto suavemente aunque su voz aun se podía escuchar algo ronca.
Tom la miro a los ojos con determinación, tomo una de las manos de Hermione con atrevimiento sin recibir reproche alguno de ella por tal osadía.
Tom giro con cuidado su mano dejando su palma hacia arriba para poner sobre ella aquel dulce muggle que tanto le gustaba a los dos.
Hermione le miro sorprendida, era la primera vez que le daba un caramelo, era la primera vez que él le sonreía con aquel brillo en los ojos. Con sumo cuidado cerro su mano temblorosa alrededor del caramelo.
-¡Oh Tom…! usted es muy amable por regalarme el caramelo. Le sonrió por primera vez después de tanto días encerrada.
Riddle sonrojado por aquella amplia sonrisa que le regalaba Hermione se puso de pie y sin girarse a verla se despidió prometiendo regresar pronto a visitarla.
Continuara…
N/A:
Hola!... bueno sé que me he tardado una barbaridad… lo siento de verdad la mayoría de ustedes conoce mis motivos…
Estoy agradecida por el apoyo brindado y sus reviews que me motivan a seguir escribiendo… en esta ocasión quiero agradecerles a las siguientes personas por su apoyo y buenos deseos y esa emoción que me trasmiten con cada uno de sus comentarios…
Lunatico0030: Holaaa! Muchísimas gracias por tu apoyo cariño… y bueno estoy preocupada por ti tambien T_T
Apple201992: Hola muchas gracias por tu review… lamento mucho la tardanza besos…
Lady Luna Andrews: Holaaa! Jajajaj muchas gracias por tu comentario espero que te haiga gustado este cap… besos.
SALESIA: Holaa! Como estas querida amiga…? Espero que bien jijijiji… bueno estoy muy feliz de que tambien leas esta historia y bueno lamento acaparar tus horas de sueño con mis historias… bueno en cuanto a tus deducciones sobre la tres hemiones tienes razón… Hermione ha conocido a Hermione del pasado que es la hija de adoptiva de Dumbledore y la otra Hermione del futuro cuyos orígenes aun es un misterio. Son tres tiempos y por lo tanto ninguna es la misma… como siempre estas a un paso de la verdad jijiji…
Me has hecho reír con este comentario… y bueno quizás le pueda quitar el trabajo a la profesora de adivinaciones solo espero no caerle mal a Hermione jejeje… y bueno en cuanto a los gemelos maldito si va haber un capitulo donde va haber mezcla de los tiempos.
Muchas gracias por estar presente amiga… tus comentarios siempre me llenar de ánimos… besos…
Serena Princesita Hale: Holaaa! Muchas gracias por tus reviews… lamento reducir tus horas de sueño jajajaja… solo espero que hayas disfrutado de cada uno de los cap… espero continuar leyendo mas de tus expresiones… besos…
Bueno amigos espero ansiosa leer sus reviews… nos leeremos luego…
Besos…
Yuuki Kuchiki.
