Buenas buenas :3
Aquí os dejo el siguiente capítulo...Por lo que se ve, la cosa empieza a ponerse un poco más comprometedora entre nuestras chicas...Lo que me pregunto es lo que va a pasar con Jake y con Ryder ;) y con ellas dos, porque... ¿Será para Kitty fácil todo esto? ;)
Dark: Lamento tardar, pero a veces pasa que se me ocurre algo que añadir en el capítulo y no puedo evitar hacerlo jajaja muchas gracias por animarte a leer la historia, en serio, y saber que te gusta me anima a seguir, así que quería agradecértelo, por tomarte las molestias de leer :3
pkn150: ¡No, no se va a poder echar atrás! Aunque, eso no quiere decir que no lo vaya a intentar...Igual, eso lo vamos a ir viendo. Muchas gracias por leer y comentar y...A mí también me encantan estas dos ;)
Bueno, y sin más demora... ¡A leer!
Capítulo 10
―Hand over heart, I'm praying that I'm going to make it out alive...
Podía escuchar como la canción resonaba con su suave y tierna voz mientras escuchaba de fondo las palabras de Jake, que parecía estar dudando lo que estaba a punto de decirle. Ella, sin embargo, no le estaba prestando apenas atención. Solamente quería escuchar su voz. Su melodiosa y dulce voz. La voz de Marley.
―There's a million reasons why I should give you up but he heart wants what it wants...
Cerró los ojos al ir escuchando la canción, suspirando profundamente. El corazón quiere lo que quiere, sin importar lo que una persona podía llegar a querer tener, aunque fuese por la razón propia. Daba igual que no quisieses querer algo, que te fuese más fácil sin ello. El corazón quería lo que quería.
― ¿Kitty? ―Inquirió el chico con cierto temor.
―The future that we hold is so unclear, but I'm not alive until you call...
― ¿Kitty? ―Volvió a insistir.
―But I can't imagine a life without breathless moments breaking me down...
― ¿Amor?
Se estaba intentando contener, pero estaba perdiendo toda la paciencia que tenía. Si le dejaba un momento de calma y reflexión, quizás no estaría a punto de hacer que la dejase en paz. Si no la atosigaba, quizás...
―But the hear wants what it wants...
―Kitty...Por favor, yo...―Y entonces, no pudo evitar explotar.
― ¡Vete a la mierda, Jake! ¡¿No me podías haber avisado antes?!
Colgó el móvil antes de que el chico pudiese tan siquiera responder, mientras cerraba los ojos con fuerza.
Se dejó caer sobre el sofá, mientras dejaba el móvil en la mesita, controlando las ganas de lanzar este contra la pared y romperlo así. Intentaba contener las ganas de asesinar al muchacho, o de descargar la rabia en cualquier otra cosa, por lo que cerró los ojos, escondiendo el rostro entre sus manos, procurando no echarse a llorar.
No quería sentirse débil. No quería notar la vulnerabilidad de que todo estaba empezando a fallar. Los cimientos en los que se basaba su vida se empezaban a desmoronar, y ella no era capaz de hacer nada por evitarlo; solamente observar como el edificio que era su vida empezaba a destruirse, a cernirse sobre el vacío trozo a trozo, pedazo a pedazo.
No quería sentirse débil, pero así se sentía.
No quería perder a Jake, ni notar lo que era estar en el centro del huracán que era ahora mismo su interior, con sus sentimientos a flor de piel. Notaba la angustia recorrer su interior, como si su mundo se quebrase, como si se fuese a romper; le faltaba casi hasta el aire al respirar. Y aunque en el fondo fuese consciente de que todo iba a ir mejor, de que no se acababa el mundo, para ella, en ese instante, su mundo ya estaba terminando.
El ser humano era capaz de vivir cada experiencia como si fuese la última, resaltando más los momentos malos, en los que se sufría, que en los buenos. Kitty Wilde en ese preciso instante, creía que se iba a morir. Estaba perdiendo a Jake, y no solo por ella misma, sino porque él también se separaba de ella. Inconscientemente, sin que se diese cuenta, pero se iba alejando, y se preguntaba cuanto duraría el cordón que unía sus corazones así, tenso entre ellos dos. Se preguntaba cuanto tiempo duraría la situación así.
Se miró a sí misma de refilón, con su precioso vestido azul, estando arreglada para la ocasión, puesto que iba a celebrar con Jake ya primer año de compromiso, además de añadir el tiempo que estuvieron como novios, y el chico le había llamado para cancelar la cena porque iba a ir con su hermanastro, Noah, a Lima. No le había especificado nada más, y ella no le había dado oportunidad porque tampoco quería escuchar una más de sus excusas. ¿Tan difícil le resultaba a Jake todo eso? ¿No podía esperar al día siguiente para marcharse? ¿Y le avisa dos horas antes, cuando ya estaba arreglada y preparada, mientras pensaba en otros asuntos? Era una noche especial, y ella se sentía frustrada.
Se levantó, del sofá, suspirando, y entonces, la puerta de la habitación que justo estaba en frente de ella se abrió, dejando entrever a una Marley que sonreía risueña, y cuya sonrisa se desvanecía al encontrarse con ella cara a cara.
Recordó entonces, en ese momento, por la expresión de su rostro, la primera vez que recordaba que Marley le hubiese dirigido la palabra, y que ella le prestase el mínimo de interés como para centrar sus ojos verdes más de dos segundos, y con cierta sorpresa, puesto que lo que le dijo era que no se metiese con la mujer, que acabó resultando ser su madre, y que en aquellos tiempos era la camarera del instituto, la señora de la comida, la que se encargaba en servir la comida. Le resultaba un puesto algo patético, y encima la mujer tenía una constitución obesa que hacía que fuese el blanco fácil de las burlas.
Era una adolescente idiota que buscaba la manera de evadirse de sus propios pensamientos negativos contra ella misma. Y fue muy cruel, no hacía falta que nadie se lo dijese o recordase, y no estaba orgullosa de esa época; y no quería defenderse diciendo que era una niña que no sabía lo que hacía, porque sí lo sabía. De lo que no era consciente es de que sus palabras siempre tienen repercusiones, y tuvo que aprenderlo poco a poco, para al final, saber usas las palabras solamente para defenderse, y a la vez, intimidar.
Pero ya no era esa persona mala y cruel que intentaba que otra se hiciese daño a sí misma. No quería volver a ver unos ojos azules abiertos de par en par, fijos en ella, juzgándola. No quería volver a recordar el nombre de Marley Rose para caer en la cuenta de que existía una parte de ella que podía ser mala.
Y aunque Kitty Wilde quería ser firme, fría como el hielo, no quería ser una mala persona.
― ¿Qué ha ocurrido? Me había parecido escuchar algo y...
―Nada, no ha ocurrido nada―suspiró, cortante, sacudiendo la cabeza al ver la expresión dolida de Marley―. Perdona...―se disculpó, cerrando los ojos, mientras se pasaba una mano a lo largo de todo el rostro.
― ¿Estás bien? ―Preguntó con cautela Marley.
Pese a todo, procuraba no enojarla. Iba con cuidado, como no queriendo herirla, y eso era algo que a Kitty le gustaba, y que hacía que le gustase su amiga; era algo que no quería, pero le era imposible.
―No...
―Kitty, sabes que me puedes contar lo que quieras.
Dio un paso, esperando una respuesta. Positiva o negativa. Daba igual, pero quería saber si tenía libre como para poder acercarse a ella y apoyarla, lo que hizo que sonriese disimuladamente, mordiéndose el labio, para al final clavar los ojos verdes en el rostro de la castaña, como sopesando lo que hacer, aunque finalmente se decidió por dejarla estar cerca.
―Hoy tenía mi aniversario con Jake y no puede venir...―se encogió de hombros al decirlo― Me he arreglado para nada―dijo en un susurro, lleno de rabia, sacudiendo la cabeza.
―Estás preciosa―afirmó la otra, mientras notaba como tenía ganas de llorar, aunque no iba a hacerlo. No delante de Marley―. No te quites la ropa, ¿vale?
― ¿Tienes miedo a que me la quite y no resistirte? ―Bromeó mientras intentaba relajarse, sonrojándose su amiga por ese comentario. Se sentía un poco mejor cuando tenía ese nivel de confianza con ella. ¿Cómo podía hacerle sentir mejor eso? ―Era una broma, Marley―aclaró, para que la chica dejase de estar tan cohibida.
―Ya lo sé, pero igual...―se mordió el labio, no pasando ese gesto desapercibido para la rubia― Se me ha ocurrido una idea. ¿Me ayudas?
La aludida frunció el ceño, mientras la otra se colocaba en uno de los extremos de la mesa que estaba en medio de los sillones. Cuando entendió lo que quería hacer, se colocó al otro lado, y con cuidado, ambas levantaron la mesita, saliendo de entre el resto de objetos para llevar la mesa a un lado de la sala, poniéndola en el suelo, procurando no tirar ninguno de los utensilios que estaban encima.
―Vamos a hacer una especie de picnic aquí, en casa...Vamos a comer en el suelo, mientras tomamos algo y nos relajamos―propuso Marley, dirigiéndole una suave sonrisa a la animadora―. Podemos preparar de cenar lo que más te guste, y luego hacer lo que quieras.
― ¿Por qué haces todo esto? ―Quiso saber Kitty, sacudiendo la cabeza― No tienes que quedarte conmigo si no te apetece, Marley...Ve a tu cuarto, capaz ahí te lo pasas mejor.
La muchacha se quedó mirándola entonces con esos ojos azules, y esa mirada, que no sabía Kitty descifrar. A veces, la joven le parecía como una especie de libro abierto, el que podía analizar y comprender; pero otras, en cambio, le resultaba incomprensible, y no entendía nada de sus expresiones faciales. Y ese momento, era como en el segundo caso. No sabía si se estaba planteando siquiera marcharse de allí y dejarla sola. Y aunque se lo hubiese sugerido, en el fondo, necesitaba que su amiga se quedase allí. Que Rose quedase junto a ella, y así no sentirse tan sola.
―No me pienso ir a ningún lado. No te voy a dejar sola―le sonrió con calidez, como Marley sabía hacerlo, y le dio un apretón en el brazo.
―Gracias...
―No las des. Voy a preparar algo que hará que te chupes los dedos―dijo riéndose, haciendo que la más baja también correspondiese al gesto, soltando una leve carcajada―. Ahora vengo.
Kitty esbozó una sonrisa, notando como la otra pasaba a su lado. Ya no se sentía tan mal como se había encontrado antes.
Balanceó la copa de vino con suavidad, notando como el líquido se movía dentro de ella, con los ojos unos momentos fijos en la bebida. Después deslizó la mirada a Marley, que también tenía la copa en una de sus manos, observándola con una boba sonrisa, posiblemente debida a que se le habría subido un poco el poco alcohol que tenía el vino, pero que servía para que una persona se achispase, y más fácilmente si no estaba familiarizada con la bebida, como era en el caso de la joven Rose. A Kitty no le hacía falta ser muy lista para saber eso, aunque no iba a hacer mucho caso de eso, debido a que ella también se encontraba un poco atontada.
―Gracias por este día, Marley...―acabó diciendo, mientras movía los dedos de los pies, que se encontraban descalzos―. Ha sido bueno, o ha acabado bien gracias a esta noche.
Se apoyó mejor contra el sofá, de lado, mientras dejaba reposar la cabeza en el cojín del asiento, esbozando una sonrisa algo coqueta, aunque casi era algo propio de ella. Se encontraba con el cabello suelto, cayendo de una manera salvaje en sus hombros, y sus pies, descalzos, se deslizaban por la alfombra, percatándose del propio tacto de esta, y del pequeño cosquilleo que le causó. Pero no dijo nada al respecto, sino que cerró los ojos, como queriendo disfrutar un momento de esa paz.
―No me lo agradezcas...Ha sido un placer.
― ¿En serio?
―Eres agradable cuando no te pones como una borde―se permitió bromear, sonsacando una carcajada en la rubia, que miró a otro lado mientras daba un sorbo en su copa―. ¿Con Jake eres así de simpática?
―Ni te lo imaginas―dijo riéndose más, lo que hizo que Marley también se riese―. ¿Y tú, Rose?
― ¿Yo qué?
―Si no tienes... ¿Alguna persona especial? ―Empezó a deslizar los dedos por el borde de la copa, fijando la mirada en esta.
―He estado mucho tiempo sin pareja...Los hombres no son muy delicados que digamos.
―No, no lo son...Jake lo intenta a veces.
―Pero no es el más romántico, lo sé―aseguró Marley con timidez. Era extraño hablar de ese chico, cuando las dos habían sido parejas de él, y una de ellas estaba de nuevo junto a él.
―A las chicas...Nos gusta lo delicado―comentó Kitty, dejando la copa a un lado.
No sabía exactamente qué fue, pero entonces, pasó su mano sobre la mano de Marley que reposaba en el regazo de la chica, y deslizó los dedos por el dorso de esta, de una manera delicada, mientras la castaña cerraba los ojos ante el tacto. No pudo evitar sonreír ante esa imagen, notando el calor en las mejillas debido al vino. Pero no era solo el vino lo que hacía que ella estuviese acariciando la mano de Marley, sino también la necesidad de tenerla cerca.
―Ajá...―logró contestar Marley, con los ojos cerrados.
―Apreciamos, todas, incluso yo, los gestos más simples, pero que no por ello son menos especiales―siguió, mientras realizaba círculos sobre la piel, notando las venas bajo esta―. Apreciamos las leves caricias...Besos delicados...Todo...
La muchacha de ojos azules abrió los párpados con cuidado, dejando escapar al aire al notar como los dedos de Kitty se iban deslizando por la piel de su brazo, despacio, lentamente, como si quisiese saborear el momento. Porque la rubia solamente quería notar la calidez ce la piel de la castaña, notar como encajaban sus dedos contra su brazo, como podía permanecer más cerca suyo. Y quería estar más cerca de ella, apretarla contra su cuerpo, y abrazarla tan fuerte que no la dejaría marcharse.
―Eso es lo que nos gusta...Sí...―respondió entonces, con los labios entreabiertos―Nos gusta sentirnos queridas.
Esas palabras pronunciadas por Marley hicieron que Kitty siguiese deslizando los dedos por su piel, a la vez que sus cuerpos se acercaban, notando la rubia la cercanía de la otra, con los rostros a escasos centímetros de distancia. Fue entonces cuando los ojos de la animadora se detuvieron en los labios de la castaña, que permanecía con estos entreabiertos, como si estuviese respirando por la boca, lo que provocó que Kitty tragase saliva, volviendo a fijar sus brillantes ojos verdes, intensos, oscurecidos por un sentimiento hambriento, que pedía más, en los ojos azules de Marley, tan profundos como el mar. Esos ojos que la sumergían en algo desconocido.
Esos ojos que serían su perdición.
―Sí...―susurró―Lo que nos gusta es sentirnos queridas.
Marley se la quedó mirando, como sospesando sus palabras, como si se sintiese acelerada por algo, notando el pulso rápido al haber detenido los dedos cerca de las venas de la mano donde más se podía sentir los latidos del corazón. Kitty se moría por percibir más sensaciones como esas. Honestamente, lo que quería sentir eran sus labios contra los de Marley.
Ambas, cara a cara, a tan poca distancia que casi podían sentir el aliento la una sobre la otra.
Las respiraciones entrecortadas.
Los labios entreabiertos.
Y con un roce, sería completamente suya.
