Esta historia no me pertenece... es una obra original de Miko Fleur quien muy amablemente me permitió y autorizo compartirlas con ustedes usando los personajes de CANDY CANDY...
TC GAN: hola... que dicha que te guste...
carito bombom: hola lamento no haber actualizado tan rapido... pero en mi pais te diriamos Brujita! ya veras porque! jijiji
Galaxylam84: sorpresas te da esta historia verdad...
Sakura93 : mmmmm. jajaja creo que en algo le has atinado... pero no se en que terminara la historia no cantemos victoria... me alegra...
cotapese: jejeje... pero que tipo de interes tendra... porque hay interes de intereses verdad y sera que es correspondida...mmmm...
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.
Labios del pecado
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.
II parte Capítulo VIII
La visita de Candy había aflorado mucho de sus recuerdos. Una vez que tuvo que partir, Karen se había sentado en su sillón y había pensado en la dorada época en que habían sido muy amigos. Pero también en cómo habían seguido las cosas después.
Flash Black
Llamaron a la puerta del departamento que le pertenecía en aquel momento del castaño. Terry no tardo en abrirle, sorprendiéndose por su presencia. Ya era de madrugada.
- Karen, ¿Qué haces aquí?
- Necesito hablar- respondió simplemente con la mirada baja.
Sin prólogos, Terry le dio paso. Debido a su pasado, el castaño no se relacionaba mucho con las mujeres. Pero con Karen era diferente, ya que su dulzura y fragilidad habían suavizado un poco la coraza del duro corazón del joven. Gracias a ella, había mejorado un poco a la hora de tratar a las mujeres.
Aun así, era extraño verla en su departamento, ya que cuando algo marchaba mal ella generalmente corría en búsqueda de Albert. Aunque debía admitir que el rubio se había alejado un poco de ellos. Una vez que ambos estuvieron sentado en el sofá de la sala de estar, ella suspiro y comenzó a hablar.
- Hoy termine con Tom- sentenció muy seria- La relación no podía continuar.
- Me alegra oír eso princesa- le sonrió efusivamente- Siempre te dije que ese tipo no me agradaba en nada por cómo te trataba.
- Lo sé- suspiro agachando la cabeza- Me siento más aliviada ahora, pero a mi padre no le gusto nada mi decisión.
El padre de Karen era un completo tirano y déspota. Aprobaba la relación con Tom ya que la familia de él eran todos respetados senadores con basta influencia política. Permitía que Karen fuera modelo solo porque la madre de ella había interferido y la obligaba a estudiar diplomacia, aunque en contra de su voluntad.
- Me ha dicho que si no vuelvo con Tom, no viviré bajo su mismo techo- las lágrimas cayeron por sus mejillas- Me ha echado de la casa, sin nada.
Terry enfureció ante esto. Aquel hombre era completamente despreciable. ¿Quién en su sano juicio podía echar a su propia hija a la calle sin nada?
- Fui primero a lo de Albert- admitió- Se estaba bañando y me atendió Kelly. Le dije que necesitaba hablar urgentemente con él, pero me dijo que no me lo permitiría. Que estaba harta de que me metiera en medio de su relación.
- Y luego viniste aquí…- dijo y ella asintió- No te preocupes. Puedes quedarte conmigo todo lo que quieras.
Karen no pudo contenerse y lo abrazo, mientras le agradecía con la voz quebrada. El castaño la estrechó contra su pecho y acarició su cabello suavemente, tratando de consolarla. Luego, le sugirió que tomara un baño para relajarse mientras él buscaba ropa para prestarle.
Luego de eso, trabajó lo mas que pudo en el modelaje para ahorrar la mayor cantidad de dinero posible y vivir lejos de la familia que la expulso de sus vidas. Se quedo sola, perdiendo padre, madre y hermanas por el precio de la libertad. Terry la había ayudado muchísimo, por ello lo quería con todo su corazón y jamás podría odiarlo por nada.
Fin flash back
Llamaron a la puerta, sacándola de sus pensamientos. Se apresuro a abrir la puerta, para encontrar a Albert mirándola seriamente.
- ¿Qué haces aquí?- consulto la joven alzando una ceja.
- Quiero hablar contigo- se limito a decir.
- Mira, Albert- suspiro frotándose la sien- No estoy de muy buen humor para charlar en estos momentos.
Sin importarle lo que le acababa de decir, Albert se hizo paso dentro del departamento. Frustrada, Karen cerró la puerta y lo siguió al interior de la casa. El rubio camino hacia el sofá y se dejo caer en él.
- Vi a Candy salir de aquí- le comentó- ¿De qué hablaban?
- ¿Por qué no se lo preguntas tú a ella?- señalo mientras caminaba hacia el mini bar que tenía para servirse un poco de vino.
Camino lentamente hacía uno de los sillones más apartados de él y se sentó en uno de los brazos. El rubio percibió la actitud esquiva de la mujer, lo cual lo exaspero. Karen era muy transparente cuando no quería hablar.
- Te vi en la fiesta hablando con Terry- le comentó mirándola fijamente- No sabía que seguías siendo su amiga después de que lo suyo terminó.
- Siempre seremos amigos- afirmo dando un sorbo a su vino- Lo quiero demasiado.
- ¿Aun cuando te uso?- consulto molesto Albert- ¿Aun cuando te llevo a España y te abandono después?
- Terry no me abandono- le explico simplemente. Aquel era un tema que jamás lo habían hablado- Lo nuestro fue algo pasional, no sentimental. Ambos tomamos la decisión de seguir cada uno por su lado.
- Que ingenua que eres Karen- sentenció el rubio- Terry se aprovecho de lo que te hizo tu padre. Aun no entiendo por qué fuiste a pedirle ayuda a él y no a mí.
Esto molesto mucho a la joven quien se puso de pie inmediatamente dejando su bebida de lado. ¡Aquello era simplemente insólito! Aun recordaba las palabras rencorosas de Kelly ordenándole que se apartara de su camino.
- Fuiste al primero que fui a buscar- exclamo molesta, sin poder controlarse- Pero tu novia me corrió mientras tú te bañabas, exigiéndome que no los molestara mas.
- ¿Por ello dejaste de verme?- consulto sorprendido.
- No quería estropear tu relación, cuando fuiste tú el que se alejo de nosotros primero- afirmo- Por ello decidimos con Terry darte tu espacio.
- Igualmente eso no justifica que haya jugado contigo.
- Fui yo quien lo sedujo a él- le aclaro mirándolo seriamente- Si no podía tener amor, por lo menos la pasaría bien con un amante experimentado.
- El debería haberse resistido- objeto parándose pero sin mirarla- El sabía lo que yo sentía.
- ¿Lo que tu sentías, de qué?- consulto molesta- Se que me veías como una hermana…
- No te veía como una hermana- la interrumpió- Yo te veía como una completa mujer, como la mujer que yo quería y no podía tener.
El silencio se estableció entre ellos dos. Karen lo miraba completamente sorprendida con lo que le había dicho. No podía creer lo que le estaba diciendo. ¡El siempre fue serio y reservado con ella! Salía con otras mujeres que era total y completamente opuestas a ella, jamás hizo esfuerzo por acercarse.
- Resignado a que no podía tenerte ya que estabas con Tomy tu padre no me aceptaría porque mi familia estaba casi en la banca rota, decidí intentar con Kelly- continuó explicando seriamente- Me aleje de ti, porque me era difícil mantener mi relación con ella si estaba todo el tiempo al pendiente tuyo. Kelly sabía que sentía algo por ti. Nos comprometimos y entonces te peleaste con Tom.
Recordaba bien eso. Las cosas se había dando de una manera particularmente caprichosa en aquel tiempo.
- Cuando me entere que tu y Terry ya no eran simplemente amigos, fue cuando no aguante mas. Igual trate de darle pelea, termine con Kelly pero tú ya te habías ido a Barcelona.
La situación se había vuelto tensa. Karen no se atrevía a moverse lo más mínimo, mientras las palabras de su mejor amigo la traspasaban.
- Si sentías algo por mí, debiste habérmelo dicho- sentenció molesta- Tu te alejaste de mi y no te importo como me sentía yo al respecto. Terry no es culpable de que intenté reconfortarme entre sus brazos.
- ¡Lo es!- sentencio al borde de la ira.
- No quiero hablar más del pasado- ordeno caminando hacia una de las ventanas- Si he decidido continuar con mi amistad con Terry, no debe importarte. Procura cuidar a tu futura esposa.
Sintió que una lágrima corría por su mejilla mientras respiraba profundo para contener el mar de sentimientos que había provocado aquella confesión por parte de Albert. Sintió que se encontraba detrás de ella, muy pero muy cerca.
- Es que no sé si es enteramente del pasado de lo que hablamos- confeso tomando unas cuantas hebras de su cabello, acercándolas a su rostro para apreciar su aroma- Pensé que jamás te volvería a ver. Que no podrías perdonar mi abandono. Cuando te vi, me sentí muy feliz después de mucho tiempo. Y verte cerca de Terry me hizo hervir en cólera nuevamente.
De un suave movimiento, Albert la dio vuelta para que lo mirara. Los ojos de Karen mostraban confusión, asombro, dolor. Aquello le dolió aun más. El no deseaba que sufriera de nuevo por su causa.
- No tiene sentido…- logro decir, aun con el nudo en la garganta. Una nueva lagrima corrió con su mejilla- Tu nunca dijiste nada… Todas tus parejas era mi antítesis…
- Para ti no tiene sentido, pero en mi cabeza trataba de alejarme de ti buscando a alguien completamente diferente, en un afán de engañar mi corazón- le explico.
Un sollozo escapo de sus labios, los cuales cubrió con su mano mientras con la otra trataba de alejarlo para que respetara una sana distancia. Sus palabras la mareaban de una manera sin igual.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes?- exclamo molesta mientras lloraba.
- No me atrevía- le aseguro tratando de acortar la distancia pero ella se oponía, lo cual lo lastimaba profundamente- Cuando me entere de que habías roto con el infeliz de Tom mi corazón dio un salto de alegría…
- Cállate- le ordenó, aun llorando.
- Tu padre te desheredo y eso egoístamente me daba la oportunidad perfecta para acércame de nuevo- continuo sin hacerle caso- No me era sencillo romper con Kelly. Para colmo, su padre se tomo la libertad de anunciar el compromiso que jamás pedí. Fue entonces que me comentaste que salías con Terry, y sentí la traición clavarse en pecho.
- Cállate- repitió la modelo.
- De igual manera decidí arriesgarme. Jugarme todo por el todo- era el momento de desahogar su alma. Estaba muy alterado, algo muy raro en él- Terminé con Kelly y fui a buscarte. Entonces me enteré que se habían ido a España, matando todas mis esperanzas.
- ¿No entiendes? ¡No quiero escuchar más!- su llanto era más intenso y trato de alejarse hacia el otro lado de la habitación pero él la tomo por uno de sus brazos, sin lastimarla- ¡Suéltame!
- Escúchame, por favor- le pidió sin soltarla.
- ¿De qué me sirve oír todo esto?- lo enfrento elevando mas la voz- Te casaras en un mes con otra mujer. ¿Qué ganas diciéndome todo esto?
Aquello era verdad. En un mes se casaría con su novia, con la dulce Candy. Una mujer que también había tenido una historia con su ex mejor amigo. Pero ahí estaba su mejor amiga. Por aquella que pensó completamente perdida.
Flash back
Ambos hombres se encontraban jadeando. Por un lado, Terry quien tocaba su labio partido que sangraba abundantemente, con al ropa manchada y un poco rasgada. Por otro, Albert con su ceja partida, sosteniendo su abdomen por el último golpe propinado por el castaño y la ropa en las mismas condiciones que su adversario.
- Bastardo- escupió sin aliento Albert- Sabías lo que sentía por ella y no te importo nada.
- ¿Acaso te olvidas de que estabas con otra mujer?- respondió su amigo- Que te alejaste de ella de la noche a la mañana. ¿Y yo debía mantenerme al margen?
- Aun siendo que yo estaba con otra persona, te metiste con nuestra amiga- señalo con voz ronca- La mujer que mas merecía tu respeto.
- Jamás le falte el respeto a Karen- bramó molesto- ¿Acaso crees que eras el único que podía sentir algo hacía ella?
Al oír esto, Albert se abalanzó nuevamente contra Terry y retomaron la pelea. Ambos eran buenos en el combate, lo cual daba como resultado una fuerte y sangrienta contienda.
- Ella se merecía a alguien que la respetara, que la cuidara- respondió lanzando una piña que fue esquivada.
- ¿Y ese eras tú? ¿La persona que desprecio su amistad?- al oír esto el rubio se quedo paralizado, por lo que Terry logro darte un sólido golpe en el estomago- ¿Tienes idea cuantas noches lloro por ti? ¿Cuántas veces me pregunto que había hecho para que la apartaras de esa manera de su vida? ¡Tu! ¡Su supuesto mejor amigo!
Aquella pelea le había dejado más que muchas y dolorosa contusiones. El dolor que sintió su alma por ser consciente del daño que él le había producido a la persona que mas amaba, fue aun peor que las llamas del infierno. Comprendía porque Karen no había vuelto a hablarle más, porque no regreso a Chicago. Aquel día perdió a su mejor amigo y comprendió que también al amor.
Fin flash back
- No gano nada- respondió soltando un suspiro.
Karen seguía llorando frente a él. No pudo evitarlo. La atrajo a sus brazos para envolverla en su calor. No soportaba verla mal y menos a causa de él.
En tanto, ella intento resistirse al abrazo. Pero luego de unos segundos se dio por vencida. Albert no tenía intenciones de soltarla hasta que no se tranquilizara. Sin embargo, la sorpresa se hizo aun más al sentir sus caricias. Caricias que distaban de ser de camaradería. Sentía como respiraba sobre su abundante cabellera, sus manos se había colado de su holgada remera por la espalda, una de ellas a la altura de los omoplatos y la otra en su baja cintura. Su piel entre sus manos se encontraba completamente erizada ante las pausadas caricias. Su cuerpo estaba completamente pegado ante el de él.
- ¿Por qué, Albert? ¿Por qué me dijiste todo esto?- le susurro al oído cuando él se ocultó en el hueco entre su cuello y su hombro- ¿Por qué no me lo dijiste cuando lloraba por las noches? ¿Cuándo me sentía mal por no ser lo suficiente hermosa para que me miraras? ¿Cuándo yo moría por oír eso?
Aquellas palabras hicieron que por una fracción de segundos el corazón de Albert se detuviera. Su respiración se acelero superficialmente y de un movimiento sumamente suave y lento la inclino para así poder ver sus ojos verdes que hacías honor a su nombre.
- Porque fui un imbécil que tenía miedo a tu rechazo, a no ser lo suficientemente bueno para ti, para tu familia- respondió acariciando su rosada mejilla.
Se observaron por unos segundos a los ojos, para luego entregarse en un desesperado y apasionado beso. Albert la estrechó contra su cuerpo suprimiendo la más mínima distancia entre ambos, en tanto Karen se abrazó de su cuello.
Candy abrió la puerta de su casa e inmediatamente sintió la voz de Niel hablándole a Arthur. Sin embargo se quedo quita al percibir también la voz ronca de Terry. Aun no sabía qué hacer con respecto a aquel beso, así que decidió hacer como si nada hubiera sucedido hacia dos días.
Cuando la vieron entrar, ambos la saludaron. Terrytenía a Arthur en brazos y lo hacía jugar con unos juguetes nuevos que le había comprando hacia unos días.
- Candy, que bueno que ya llegaste- le sonrió Niel- Teníamos hambre y decidimos pedir unas pizzas. ¿Te nos unes?
La rubia sonrió y acepto la invitación mientras se sentaba al lado de su mejor amigo para comenzar una charla y observaba furtivamente castaño de vez en cuando. No dejaba de pensar en las palabras de Karen. El hecho de que Albert estuvo enamorado de ella en el pasado y la efímera relación con Terry. Y aunque le costara admitirlo, la había enfermado de celos saber de aquella pasada aventura entre ambos amigos.
Terry por su parte oía la conversación mientras jugaba con Arthur y tampoco podía evitar mirar furtivamente a la rubia que se notaba algo tensa, algo de lo que Niel no se percató pero él sí.
En aquel momento su mente era un verdadero mar de confusión. Completamente desnuda, descansaba sobre el pecho de Albert luego de la mejor experiencia sexual de su vida. Había ansiado tanto ese momento cuando tenía veinte años y ahora con veintiséis le resultaba surrealista. Y aun así, eso no estaba bien. Ambos lo sabían a la perfección.
Tristemente, aspiro el embriagante aroma de su piel para guardarla como un hermoso recuerdo en su alma. Con un costoso esfuerzo se aparto de su lado y salió de la cama matrimonial. Camino hacia la silla del escritorio donde descansaba una bata de seda larga que tenia la apariencia de un exquisito kimono de una elegante geisha.
Albert se incorporo apenas en sus brazos y la miro atentamente. Karen le daba la espalda sin atreverse a mirarlo directamente a su rostro. Intento decir algo, pero fue interrumpido.
- Será mejor que te vayas, Albert- dijo suavemente, tratando de que no le temblara la voz.
En silencio, Albert tomo el boxer negro que descansaba en el suelo para luego acercarse a donde ella estaba. En contra de sus deseos hizo que Karen volteara a mirarle. Sus hermosos ojos azules se encontraban cristalinos mientras lagrimas recorrían sus mejillas. De un solo movimiento, llevo a la joven hasta su pecho envolviéndola en un cálido abrazo.
- Se que te sientes culpable- respondió acariciando sus perfectas ondas- Yo también lo siento. Pero a la vez, siento que mi alma se encuentra en paz y regocijo por primera vez.
Sin más, volvió a reclamar sus labios. Necesitaba sus besos, que como siempre imagino eran completamente adictivos. No había sentido por otra mujer lo que sentía en esos instantes por Karen. Su cuerpo vibraba de energía y vitalidad. Era verdad que Candy lo cautivo con su belleza angelical, su bondad e actitudes desinteresadas, su voz que llego a servir de bálsamo para su herida alma. Más, sin embargo, solo Karen podría llenar su corazón y curar definitivamente su alma. Esta revelación le dolió, ya que faltaba poco para la boda y no deseaba lastimar a Candy.
Karen soltó un jadeo cuando Albert abandonó sus labios. Se sentía débil, mareada e incapaz de moverse del cálido abrigo de sus brazos rodeándola.
- ¿Qué harás?- le consulto apoyando su rostro contra sus formados pectorales.
- Aun no lo sé- respondió sinceramente, suspirando mientras la abrazaba fuertemente y apoyaba su mentón en sus cabellos.
Continuará…
Esta historia no me pertenece... es una obra original de Miko Fleur
